Hola a todos!

Siento mucho el retraso a la hora de actualizar esta historia u.u haré todo cuanto me sea posible por continuar con ella ^^

Muchas gracias por vuestros reviews, me han animado muchísimo a continuar con el relato y me motivan a seguir esribiendo. A vosotros va dedicado este capítulo n.n Gracias de verdad!

Disfrutadlo!


Este amor

-Nadia Torres-

VIII

En camino

Había transcurrido poco más de una hora desde que Drew y Aura tuvieron aquel incidente en el bosque. Brock les explicó a Ash y Tracey lo ocurrido, y desde ese momento, estuvieron atentos a cualquier novedad. Aura, por su parte, continuaba apartada del grupo, centrada en sus propias preocupaciones. En ese cálido, dulce, maravilloso y a la vez preocupante beso.

Estaba inquieta, y no dejaba de caminar de un lado a otro, intentando pensar en una excusa válida que pudiese darle a Drew ante cualquier tipo de comentario que pudiese hacer con respecto a lo ocurrido. Claro que, cuando pensaba en que el joven estaba dormido en ese momento, acababa tranquilizándose. Nadie la había visto, ¿cómo podría enterarse entonces?

Al convencerse de ello, salió hasta donde estaban los chicos, y se puso a juguetear con Pikachu.

Al cabo de unos minutos, la enfermera Joy se dirigió a donde se encontraban con el gesto serio que siempre adoptaba al estar con los pacientes- Drew se ha despertado –informó, y cambió la seriedad anterior por esa agradable expresión que tenía habitualmente- podéis entrar a verle

Sonrieron al escucharla, y se dirigieron a la habitación. Al abrir la puerta, la luz que se filtraba por la ventana abierta hacía más luminosas las paredes inmaculadas paredes blancas, y la refrescante brisa que entraba movía los cabellos del muchacho que, sonriente, miraba a los recién llegados.

-¡Vaya! Nos tenías preocupados chico –soltó Brock dándole un pequeño golpe con el puño en el hombro a modo de saludo

-No será para tanto –respondió acomodándose mejor en su sitio

-¡¿Cómo que no? –Dramatizó- ¡Si Aura se ha pasado todo el tiempo llorando desconsolada! –exageró gimoteando y agitando los brazos

-¡De eso nada! –Respondió a sus espaldas una voz amenazante- Déjate de tonterías

Tracey y Max, que estaban cerca de la puerta, rieron al ver la combinación tan divertida que tenía el rostro de Aura tras sus palabras: una mezcla de ira en sus ojos, y de un intenso rubor en las mejillas. Drew rió con ellos, no siendo del todo consciente del peculiar estado emocional de su compañera. Brock entonces decidió salir lentamente y con sutileza aprovechando las risas de los demás, para que de ese modo, Aura pudiese acercarse a Drew.

-Me alegro de que estés bien –dijo la chica después de comprobar con una vaga frustración que Brock se había marchado

-Y yo me alegro de que tú te alegres –añadió con una suave sonrisa

En ese momento, Aura se fijó en algo que desde siempre le había encantado de aquel chico: el pequeño hoyuelo que se formaba en su mejilla al dibujar una sonrisa como aquella. No era como las que solía mostrar, no era así cuando reía, ni cuando parecía estar muy alegre o animado. Se trataba de algo más inusual, sencillo, dulce… perfecto. Y quedó hechizada de aquellas preciosas esmeraldas que desprendían una cálida sensación de seguridad y tranquilidad. ¿Podría existir acaso en el mundo algo capaz de romper aquella magia que se formaba cuando sus miradas hacían contacto?

-¡Venga chicos, que tenemos que partir!

Sin duda, el grito despreocupado de Ash desde la puerta podía conseguirlo. Y con cierto nerviosismo, Aura sacudió la cabeza, saliendo precipitadamente de aquel pequeño mundo tan maravilloso en el que se había sumergido durante apenas unos instantes.

-¿Necesitas que te eche una mano con algo?

-No es necesario, -respondió Drew ante el ofrecimiento de ella- puedes decirle a Ash que no tardaré en estar fuera

-Como quieras, pero si lo necesitas, podemos esperar más tiempo, Ash lo entenderá… de eso me encargo yo –dijo con un tono levemente amenazador y adoptando aquella combinación de mirada y sonrisa maliciosas

Drew rió al escuchar la peculiar idea- Créeme, no hará falta, y me siento bien, así que podemos partir ahora

-Está bien –accedió Aura, y sin perder más tiempo, fue a avisar a los demás

Varios minutos más tarde, los chicos se encontraban en el camino que les llevaría a su destino más próximo según el pequeño itinerario que Brock había planeado junto a Max y Ash. Y de ese modo, la ruta acordada marcaba como objetivo Ciudad Verde, pero no sin antes hacer una pequeña visita al Monte Moon, para que de ese modo, tanto Drew como Tracey pudiesen admirar con sus propios ojos la imponente Piedra Lunar que los Cleffa, Cleafairy y Clefable protegían y adoraban con tanto recelo.

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Ash y Pikachu habían adelantado gradualmente al resto del grupo, el chico parecía distraído, caminando con desgana, pateando de vez en cuando alguna piedrecilla que se encontraba frente a él. Se sentía perdido. No sabía lo que haría a partir de ese momento. Sabía que se había decidido a hacer el viaje aunque Misty no les acompañase, y sin embargo no sabía con exactitud lo que haría. Después de todo, el objetivo de aquella travesía por la región sería retomar el hilo de amistad que trataba de mantener con Misty en la distancia, y hacer que fuese como al comienzo de sus aventuras, y después averiguaría lo que "supuestamente" sentía por ella. Y al pensar en su amiga, no podía evitar cuestionarse del mismo modo que antes, sobre el motivo de ese viaje tan repentino hasta Naranja. Menos aún era capaz de entender algo al recordar que estaría allí con Rudy. Aunque pensarlo demasiado no haría que ella regresase, y lo único que provocaba, era un sinfín de preocupaciones y sentimientos entrecruzados de rabia, impotencia, desesperación y… quizá celos. Eso no ayudaría a traerla de vuelta, entonces, ¿qué fin iba a tener ese viaje sin ella?

No lo sabía. Y aún sin saberlo, tenía que continuar. Al fin y al cabo, no podía defraudar a sus amigos, su deber se convertía entonces en continuar con el viaje que les había prometido. Lo mejor que podría hacer entonces, sería continuar sin parar. Quería hacerse a la idea de que tarde o temprano, el propio destino sería el que le marcase un objetivo al que seguir durante el transcurso de este recorrido, y empezar así una nueva aventura junto a sus compañeros.

-Pika…

-Sí, -asintió como si Pikachu pudiese leer sus pensamientos- todo va a salir bien –dijo un poco más animado, dibujando una sonrisa alentadora

-¡Pika!

El tono rojizo del que se fue tiñendo el cielo indicaba lo tarde que se había hecho. Los chicos no estaban demasiado lejos de su primera parada, pero el manto de oscuridad con el que se empezaba a cubrir el bosque no convertía el camino en algo seguro. Por ello, unos decidieron desplegar sus pequeñas tiendas de campaña en un pequeño claro, mientras los otros se encargaban tanto de buscar leña, como de la comida y el agua. Toda esa actividad que se organizó de repente era igual a la de los viejos tiempos.

-Y como en los viejos tiempos, –rió Brock- me toca preparar la cena

-Eso es porque hay cosas que son tan buenas… –decía Max mientras olisqueaba el aroma que desprendía la gran olla sobre la fogata- que es mejor no cambiarlas

Los demás rieron al escuchar la opinión del joven Max, y asintieron efusivamente al notar el delicioso vapor que empezaba a flotar en el aire. Estaba claro que Brock no había cambiado en absoluto, y por lo visto, su forma de cocinar tampoco. Y eso era algo por lo que debían estar muy agradecidos, porque de lo contrario, ¿quién iba encargarse de la comida durante el trayecto del viaje? Desde luego, Aura no estaba dispuesta a ello, pues sus artes culinarias no eran precisamente su punto fuerte, al igual que tampoco el del resto de sus compañeros, pues Brock se había encargado de estos menesteres durante sus aventuras y más tarde en sus respectivas vidas no se habían preocupado de sus habilidades en la cocina, así pues difícilmente podrían mejorar. De todas formas todos y cada uno de ellos adoraban la experta y deliciosa cocina del criador, al igual que también lo hacían los pokémon, gracias a su dominio de ambas ramas.

La cena no tardó demasiado en estar lista, y los chicos pudieron disfrutar del inigualable sabor del nuevo guiso que Brock aprendió de su madre y al cual había conseguido dar su toque personal. Ash intentó halagar a su compañero por su nueva receta, pero al tener la boca tan llena, tuvieron que interpretar que decía algo parecido a "Este guiso está delicioso Brock, creo que voy a repetir". Y rieron de nuevo al ver cómo el chico se quemaba las manos al intentar servirse otro plato.

Recogieron un poco parte del campamento, y se arremolinaron alrededor del fuego para contarse pequeñas historias de sus años más aventureros, así como de sus vidas más normales y menos emocionantes. Aura se mantuvo en silencio durante la mayor parte de la conversación, durante la cual perdía la mirada en el baile que formaban las llamas producidas por la hoguera hecha con ramas y trozos de leña. Max desvió la atención hacia su hermana, y acercándose más a ella, le dio un ligero toque en el hombro.

-¿Estás bien? –Preguntó un poco intrigado- Estás muy callada desde hace un buen rato

-Estoy bien –disimuló con una sonrisa

-¿No crees que soy lo bastante mayorcito como para saber si me estás mintiendo o no? –Replicó su hermano, ella bajó la cabeza sintiéndose un poco culpable por no decirle la verdad- Venga, cuéntame lo que pasa, sabes que no diré nada si es lo que quieres

Aura levantó la mirada y miró a su hermano a los ojos. Éstos chispeaban vitalidad y curiosidad tras los cristales de sus gafas. Sonrió. Claro que podía confiar en él. ¿En quién sino que en su hermano? Puede que las peleas entre ambos fuesen lo más habitual, pero así mismo, en los momentos necesarios, se apoyaban el uno al otro incondicionalmente. Para eso se supone que están los hermanos.

-Ya sabes de sobra cuáles son mis sentimientos hacia… -señaló con la mirada en dirección a Drew, quien orgullosamente mostraba a los chicos la primera cinta que ganó y llevaba consigo a modo de amuleto- no creo que sea necesario decirte mucho más, ¿verdad?

Max sonrió ligeramente, y su expresión se volvió calculadora- Pero lo que veo en ti es preocupación y miedo

-Es que… -sentía que le costaba pronunciar las palabras- cuando nos atacaron los pokémon y Drew quedó inconsciente -las imágenes del recuerdo en su mente hicieron que se acariciase las manos con nerviosismo y que sus mejillas adquiriesen un tono carmesí- yo le… le besé… -terminó confesando con un hilo de voz temblorosa y agachando la cabeza avergonzada

Sólo se escuchaba charlar a los chicos de sus experiencias en el campo de batalla. Max se quedó pensativo durante unos segundos.

-Bueno, si le quieres, es normal que lo hicieras. Supongo que en una situación semejante se convertiría en algo inevitable, por no decir irresistible -añadió ahogando una leve risilla

La chica fijó sus ojos en él con cierto aire esperanzador- ¿No crees que haya hecho mal?

-La verdad es que no –hizo una pequeña pausa- Pero, ¿crees que se dio cuenta de algo?

-Lo dudo, en esos momentos estaba profundamente dormido. –Dejó escapar un suspiro- O eso quiero creer… -dijo luego intentando poner una sonrisa

-Si es así, no creo que tengas motivos para estar así. Deberías animarte un poco más, o de lo contrario empezarán a preocuparse por ti. Todos –dijo esto último con cierto énfasis, señalando con un leve gesto de la cabeza al coordinador que les acompañaba

-Será lo mejor –afirmó procurando que sus ánimos fuesen tan alegres como de costumbre

De ese modo, se unieron a la conversación de los otros chicos. Ash y Brock relataron su travesía por el Monte Moon, y la grandiosidad del meteorito que se encontraba dentro de una cueva con el techo abierto, desde el que pudieron admirar la belleza del cielo estrellado y del baile de los Clefairy y Clefable junto a un científico llamado Seymour. La noche se sucedía con normalidad, y los chicos decidieron acostarse. Brock y Drew compartieron la pequeña tienda, Tracey y Max serían compañeros esa noche. Aura decidió llamar a Skitty para abrazarla y no sentirse sola en su tienda. Ash dormiría junto a su leal compañero como de costumbre.

-Buenas noches Brock

-Que tengas dulces sueños Drew –dijo con voz melodiosa riendo después

El otro chico sonrió ampliamente- Como el de esta tarde –dijo casi susurrando

Brock parecía intrigado- Cuéntame

-Es una tontería –trató de evadirse

-No me hagas insistir. Por algo querrás que se repita ¿no? Pues dime, ¿de qué se trata? –dijo dándole pequeños golpecitos con el dedo en el brazo insistentemente

-Está bien, está bien, pero deja de darme toquecillos –se quejó intentando no reírse- Pues soñé… -de pronto su rostro cobró una expresión más seria, pero dejando ver entre sus ojos un pequeño destello- que Aura me besaba cuando quedé inconsciente. Ya sabes, –miró a Brock intentando explicarse- cuando nos atacaron los pokémon

-Ya veo –rió- Entonces sí que fue un buen sueño

-Aunque…

-¿Huh?

-Tengo la extraña sensación de que no se trató de un simple sueño. Lo cierto es que nunca he soñado cosas así, y esta vez, me pareció demasiado real… -acarició sus labios con los dedos de forma sutil- En cierto sentido, pude sentir su aliento… su boca… fue algo tan cálido y suave que…

Se interrumpió de pronto al ver a su lado la cara de Brock, con aquel gesto de perversión total y una mirada de malicia que llegaba a estremecer. Enrojeció y se dio la vuelta.

-¡Oh Drew está enamorado! –canturreó

-¡Cállate! –Dijo Drew haciendo un intento casi desesperado por cubrirle la boca a su compañero de "habitación"- ¡Que te va a oír! –susurró un poco histérico

Bajo su mano, Brock intentaba controlar un ataque de risa, mientras el pobre Drew hacía cuanto le fuera posible por mantenerle en silencio.

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Ash prefirió ser el último en marcharse, con la excusa de que debía hacer unas pequeñas marcas en el mapa que había olvidado, y por ello se encontraba únicamente en compañía de Pikachu. Desplegó el papel sobre sus rodillas, mirando en todas las direcciones posibles, acabando siempre con la vista fija en el Archipiélago Naranja. Apretó los dientes con fuerza, se dio un par de palmadas en la cara y cerró los ojos intentando concentrarse en encontrar los próximos destinos para, de ese modo, no tener que dar explicaciones a los chicos sobre el motivo de planear un viaje con un recorrido tan sin sentido e incompleto.

Echó un vistazo a su pokégear- Por lo visto las hermanas de Misty no tienen más noticias sobre ella. –Suspiró- Podríamos abandonar y volver a nuestras vidas. Olvidar este viaje –añadió con un sentimiento de derrota

-¡Pika! –Protestó señalando a las tiendas- ¡Pi pika!

-Ya sé que no puedo hacerle esto a los chicos, pero es que no sé qué hacer. Intento no darle tanta importancia, pero es demasiado difícil Pikachu…

-Pi…

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Mientras tanto, en la tienda de Tracey y Max tenía lugar otra conversación nocturna.

-Oye Tracey, ¿cómo os conocisteis Ash y tú?

El aludido sonrió con cierta nostalgia- Pues es una historia como otra cualquiera supongo –rió- Como ya sabrás, nos conocimos en las Islas Naranja

-Sí, eso he oído

-Pues fue concretamente en Isla Tangelo. Aquel día unos vándalos estaban maltratando a una cría de Lapras. Ash y Misty fueron en su ayuda. Yo vi de lejos que había un combate, así que me acerqué a observarlo de cerca, llegando incluso a interrumpir el enfrentamiento por el entusiasme que tenía- rió-, creo que no había ocurrido nada emocionante desde hacía unos días, además de lo impulsivo que he sido siempre. Los pokémon de aquellos chicos no estaban muy bien cuidados, pero qué le vamos a hacer

-¿Estaban enfermos?

-No precisamente, por ejemplo al Spearow de uno le faltaban vitaminas, el Beedril de otro tenía un color apagado y el Hitmonchan del tercero necesitaba ejercicio

-¿Cómo pudiste saber todo eso?

-Siendo un observador pokémon, hay cosas que uno aprende a hacer, como poder determinar el estado de un pokémon mirando con atención

-¿Y qué hay de la cría de Lapras? –preguntó con cierta preocupación

-Pues Pikachu ahuyentó a aquellos chicos, y conseguimos llevar al Lapras al Centro Pokémon. Allí, pudo sanar las heridas, pero no tenía confianza en las personas

-Es normal…

-El Team Rocket intentó llevárselo, pero no les salió bien gracias a la intervención de Ash. Y por ese motivo, Lapras dejó de temer a los humanos, y digamos que Ash lo "capturó"

-¿Y por qué decidiste unirte a ellos?

Sonrió- Sencillamente, porque ellos conocían al profesor Oak, quien para mí siempre ha sido un ejemplo a seguir. Si viajaba con ellos, tenía la esperanza de llegar a conocerle en algún momento

-Vaya… -pudo decir observando a Tracey con atención e intriga, y quizás un poco de incredulidad

-¿A qué viene esa mirada? –preguntó riendo

-¿Cómo es posible que recuerdes ese día con tanto detalle?

Se produjo un breve silencio. Tracey entrecerró los ojos y se hizo la pregunta a sí mismo. Nunca antes lo había pensado, pero ahora que Max lo mencionaba le intrigó. Sonrió con una ligera muestra de nostalgia y tristeza al darse cuenta de la respuesta.

-Quien puede olvidar el día en que conoce a Ash Ketchum, pero…, supongo que es porque se trata del día en el que conocí a la chica de la que me he enamorado… -suspiró- Puede que en ese momento no fuese consciente de todo lo que pasaba a mi alrededor, porque estaba más centrado en los pokémon y el Lapras. Pero con el tiempo, y al ir convirtiéndonos en buenos amigos, recordaba constantemente el momento de nuestro encuentro… sobre todo cuando empecé a asimilar mis sentimientos hacia Misty…

-Comprendo…

Pasados varios minutos en silencio, Max se quedó dormido pensando en lo complicada que sería la vida de Tracey al guardar esos sentimientos por su amiga y en el secreto que martirizaba a su hermana que ahora se encontraba sola en su tienda. Bueno, en compañía de su pokémon.

Continuaron pasando los minutos, y Tracey no conciliaba el sueño. Y no era porque no estuviese cansado, sino porque al recordar su paso por el Archipiélago, no pudo evitar que se le vinieran a la mente las mismas preguntas que se llevaba haciendo desde el día anterior: ¿qué hacía Misty en Trovita?

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Se levantó un poco de viento que hizo rodar algunas hojas caídas por el suelo y agitó las copas de los árboles cercanos y al pasar entre estos formó un aullido. Ash se frotó las manos debido al estremecimiento. Pikachu adoptó una pose defensiva.

-¿Ocurre algo Pikachu?

El pokémon se mantenía atento, fijando la mirada en dirección al final de la arboleda. Ash miró hacia allí, y un repentino destello proveniente del mismo lugar iluminó parte del cielo. Ash dio un pequeño sobresalto. Pikachu salió corriendo en esa dirección.

-¡Pikachu! –llamó mientras corría tras él

Se abría paso entre la maleza, intentando no tropezar ni chocar contra ningún árbol. La luz que producía la fogata no llegaba tan lejos, así que Ash se valía únicamente de su instinto y su fortuna. Consiguió salir atravesando un pequeño seto y se encontró en un terreno llano junto a Pikachu. Entonces vio a un pokémon caer derrotado al enfrentarse a una manada de Nidorinos salvajes. Un chico salió a hacer frente a los pokémon con intención de defender a una chica que yacía bocabajo en el suelo. Pero no tardó en recibir una fuerte embestida de uno de los pokémon.

-¡Pikachu! –exclamó Ash

Sin necesidad de oír nada más, el roedor se lanzó en una carrera, lanzando a su paso una serie de pequeñas descargas eléctricas que consiguieron ahuyentar a la manada, la cual regresó a su territorio en el bosque. Ash corrió en seguida al lugar donde se encontraba la chica tumbada. Se arrodilló a su lado y la tomó por los hombros girándola. En ese momento reparó en un pequeño detalle que llamó su atención mientras se dirigía hasta allí: aquella melena pelirroja.

Quizá la oscuridad la hacía parecer más oscura de lo que era realmente, pero él estaba convencido de que esa cabellera pasó frente a sus ojos en innumerables ocasiones a lo largo de sus viajes. La giró para poder verle la cara. Apartó los cabellos que cubrían sus ojos. Los párpados de la chica empezaron a abrirse al notar el contacto de una persona. Sus ojos se encontraron entonces por primera vez después de mucho tiempo.

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Creyeron haber escuchado a Ash dando voces, y cuando vieron luego una pequeña ráfaga de relámpagos, se dieron prisa en llegar hasta el punto en el que el verdor de la hierba se perdía, y daba paso a un terreno lleno de tierra y rocas junto a la montaña. Y a los pies de esa montaña pudieron distinguir a varias figuras. Ash entre ellas.

Max y Drew fueron a ayudar al pokémon herido. Brock y Tracey fueron a ayudar al chico que, tambaleándose, intentaba ir a comprobar el estado de su compañera.

En esos momentos, más miradas se cruzaron. El silencio invadió el lugar. Ash continuaba inmerso en los ojos de aquella chica. Era un poco distinta a la que recordaba, pero estaba convencido de quién era realmente.

-Pensé que no volveríamos a encontrarnos…

Continuará...


Gracias por la lectura!