¿Había valido la pena? Renunciar definitivamente a todo lo que había sido. Sentía que la pequeña Bella humana se alejaba por momentos. Ya nada sería igual. Había tantas cosas que había dejado atrás. Demasiadas. Y se daba cuenta ahora.

Edward. Seguía pareciéndole maravilloso pero ya no era tan lejano. Tan divino. Una estrella no parece tan brillante cuando te has subido al mismo pedestal. Pero ¿Y si el propio Edward ya no sentía lo mismo?¿ Y si ya no la amaba? Al fin y al cabo, ella ya no era la misma. Quizás él dejase de quererla. Quizás se acabase todo. ¿Era esto el final? ¿Podía un acercamiento alejarlos?

Las lágrimas comenzaron a brotar sin censura, mezclándose con la sangre y cogiendo velocidad. Su cuerpo comenzó a convulsionarse lentamente en leves espasmos. Cuando una mano la tomó del mentón y la hizo levantar la mirada. Allí estaban aquellos maravillosos ojos. Mirándola. A ella. Bella.

-Bella.-Estaba demasiado extasiada para oírle-Bella.

Ahora sí. Le miró. Él se inclinó lentamente, la tomó con delicadeza del cuello y la besó. Sus labios jugaban arrastrándose uno sobre el otro y Edward comenzó a profundizar el beso. Bella abrió los ojos sorprendida, asta ese momento nunca habían llegado tan lejos.

Se separaron unos centímetros, suficientes para no tocarse pero dejando entremezclarse los alientos. Bella miró la sonrisa del chico y le besó. Sonriendo dentro del beso. Ese momento, ese beso. El pelo de Edward entre sus dedos. Poder estar con él sin peligro. Poder estar toda la eternidad con él. Sí.Definitivamente: Había valido la pena.