Hola a todos!..Aquí empiezo una nueva historia…un Gerita…mi primer fan fic de la pareja…una de mis favoritas…..sé que tengo otros proyectos….pero estoy de vacaciones y tengo mucho tiempo…no voy a descuidar ninguno…..lo prometo….sino mi cabeza envuelta en papel de regalo….otra vez….

Es una historia ubicada en 1944 en un pueblo de italiano, no donde vivía Marco en su humilde morada. Éste está ocupado por los Nazis para evitar el avance de las Fuerzas Aliadas, Aquí esta Feliciano quien se encuentra con Alemania, quien es un soldado herido al cual no deja regresar donde su batallón pues vive solo en todo el lugar.

Aquí el capítulo final. He recibido algunos mensajes sobre lo que querían, los he leído y he tratado de hacer algo bonito. Este capítulo tiene algo de lemmon, he tratado de hacerlo "inocente" como lo han pedido. Es algo explícito pero creo que quedó tierno al fin de cuentas…la verdad es que quedó como salido de un libro de Biología. Es la primera escena que hago de este corte…no me maten al final.

Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Himayura Hidekaz, yo sólo los tomo prestados para mi propia diversión…y la de los que leen esto…

Nota: Universo no tan Alterno, algunas malas palabras….y eso….ah sí….usaré los nombres humanos de cada país….

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-Nada, sólo quédate quieto.-El alemán le cogió el rostro con ambas manos y le dio un beso en los labios.- ¿Qué sentiste?

-Se sintió bien.-dijo el italiano mientras se tocaba donde había sido besado.-Aunque es extraño, creo que me dio un escalofrío.

-Ahora vas a abrir la boca cuando me acerque.-Nuevamente Ludwig besó al chico, quien obedeció lo que éste le había pedido. Feliciano sintió que algo húmedo invadía su boca. Se separó inmediatamente.

-¿Qué fue eso?-exclamó Feliciano agitado.

-Mi lengua. Tú también deberías introducir la tuya en mi boca.

-Creo que me ahogaré si lo hago, ve. Es difícil hacer esto, se me va la respiración.

-Entonces déjame todo el trabajo a mí. Avísame si algo te fastidia.-Ludwig volvió a besarlo.

Feliciano se dejó llevar. Mientras sus bocas estaban unidas, el alemán comenzó a acariciarlo por debajo de sus ropas. Inconscientemente, éste se retraía cada vez que sentía las manos del soldado sobre él.

-Hace cosquillas.-rio inocente el italiano.-Mi cuerpo se estremece cuando me tocas.

-Abrázame con fuerza. Así resistirás el impulso de moverte.-Feliciano rodeó el cuello de Ludwig con sus brazos.

Éste bajó sus dedos por la espalda del muchacho y luego recorrió su pecho. Feliciano comenzó a emitir unos gemidos muy suaves. El soldado comenzó a besarlo por el cuello y siguió con sus labios el recorrido que antes habían hecho sus manos.

-Ludwig, siento como si quisiera orinar, ve.-exclamó Feliciano en un suspiro ahogado. El chico había adquirido una tonalidad rojiza en todo su cuerpo. Además, sudaba a mares.

-Eso es normal, trata de aguantar un poco más. Es tu primera vez, te estás excitando muy rápido. Respira hondo, que no he llegado a lo mejor todavía.

-No puedo respirar hondo. Mi corazón va muy rápido.

-Quédate tranquilo. Esto no es nada del otro mundo. Todavía no te he hecho nada.

-Lo intentaré, ve.-Feliciano trató de relajarse. Le era sumamente difícil pues su cuerpo estaba experimentando cosas totalmente nuevas y todas al mismo tiempo. Poco a poco pudo volver a la normalidad. Respiró profundamente varias veces hasta calmarse.

-No te haré nada que te haga daño.-le dijo Ludwig mientras le acariciaba la mejilla.-Lo que estás sintiendo se llama placer. Es el motivo porque la pareja que vimos se veía feliz.

-Lo siento, ve. Capaz no sirvo para esto. Pero quiero seguir. Quiero hacerlo con Ludwig.

-Yo también quiero hacer esto contigo. Sólo que no puedo continuar si veo que te estás poniendo mal.

-Estoy bien ahora. No soy frágil, puedo resistir cualquier cosa, ve.-Feliciano estaba relajado y listo para seguir nuevamente.

Ludwig lo echó sobre la cama y metió sus manos sus pantalones. Justo antes de tocar su miembro, le dio un beso para ahogar el grito que daría. Sintió el cuerpo del italiano retorcerse debajo suyo ante la masturbación.

-¿Se sintió bien?

-Sí. Hazlo de nuevo, ve. Hazlo más fuerte.-dijo entrecortado.-Cuando Ludwig sacó la mano llena de líquido. Feliciano se había corrido.

-¿Qué es eso?-Feliciano miró absorto la mano de su compañero.

-Es semen, tu semen. Esto sale cuando te excitas. Ahora debes sentirte algo más relajado

-¿Cómo lo sabes, ve?

-Yo también lo he sentido antes.-le contó el alemán.-Me voy a echar a tu costado. Así también puedes hacérmelo a mí y vas a ver que me sucede lo mismo.-Ludwig cogió la mano del italiano y la guió dentro de su ropa.-Sólo haz lo mismo que yo.

Ambos comenzaron a masturbarse mutuamente. De rato en rato se besaban. Ludwig mitigaba un poco la excitación del italiano de esa forma. Antes de que se viniera otra vez, se puso encima de Feliciano e hizo que éste rodeara su cintura con las piernas. Levantó un poco su cadera y terminó de bajarle los pantalones.

-¿Qué vas a hacer, ve?-preguntó Feliciano confundido.-¿Ya no nos vamos a tocar más?

-Lo que te voy a hacer ahora se llama coito. Es el punto cumbre de una relación sexual. Respira hondo.-Ludwig puso un poco de saliva en sus dedos para lubricar al chico y lo penetró. Feliciano dio un grito ahogado.

-¡Duele!-chilló entre lágrimas.-¡Duele mucho, Ludwig!

-Relájate un poco. Estás rígido. Va a doler si es que te pones así de tenso. No quiero hacerte daño, sólo trata de soltarte un poco.

-¿Acaso me duele porque soy hombre? ¿Por qué a esa mujer no le dolía? Estaba feliz, estaba riéndose, ve.

-Creo que es más doloroso para un hombre. Viéndote así me parece que sí. Pero de todas maneras debes tranquilizarte si quieres seguir.

-¡Yo quiero a Ludwig, ve! ¡Soportaré cualquier cosa por él!.-gritó Feliciano mientras cerraba los ojos fuertemente.

El alemán lo volvió a penetrar mientras sostenía su mano. El italiano se mordía los labios en cada embestida. Poco a poco el dolor se disipó y fue una oleada de placer lo que le dio de lleno en el cuerpo a Feliciano. Las lágrimas se reemplazaron con risas de éxtasis y chillidos agudos.

-No pares, ve. Quiero seguir.-gritó Feliciano eufórico.

-Siento que te vas a romper. Tu cuerpo debe descansar un poco.

-Entonces, ahora me toca a mí. Quiero hacerte lo mismo, ve.

-No lo sé.-Ludwig realmente no se imaginaba el dolor que había sentido Feliciano y no estaba seguro de querer experimentarlo.

-Pero yo quiero que te sientas como yo. Quiero que estés feliz.-el italiano lo miró con una sonrisa.

-Soy más pesado que tú.-dijo el alemán finalmente. Voy a echarme boca abajo y tú te pondrás encima. Siéntate sobre mi cadera.

Feliciano siguió lo que Ludwig le dijo e hizo lo que el le había hecho momentos antes. No obstante, el soldado no gritó ni hizo ruido alguno.

-¿Lo estoy haciendo bien?

-Sí, sólo que se siente extraño. Pero me gusta. Me gusta que sea contigo, Feliciano.

-Yo también estoy muy contento de haber hecho esto contigo, Ludwig. No quiero hacerlo con otra persona. Así me maten, yo sólo quiero a Ludwig.

-Yo también te quiero.

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El tiempo que se disfruta pasa más rápido y eso fue lo que le sucedió a los dos amantes. La noche se hizo corta y finalmente fueron atacados por el cansancio. No se dieron cuenta cuando pero se quedaron profundamente dormidos. Ludwig fue el primero en despertarse a la mañana siguiente. Sintió un peso sobre su espalda, era Feliciano quien estaba abrazado fuertemente a él. Trató de desprenderlo con cuidado y lo echó sobre la cama. Algo raro vio en el rostro del italiano. Su boca estaba fuertemente cerrada, apretada al igual que sus ojos. Estaba muy caliente.

Lo destapó y pudo ver una mancha roja en su camisón. Tenía sangre entre las piernas. Trató de despertarlo dándole palmadas en el rostro pero el muchacho no respondía. Se acercó a su boca y escuchó que respiraba pausadamente. Le levantó la ropa y vio una pigmentación negruzca sobre su abdomen, la misma que tenía el día anterior. El alemán sentía como su respiración se dilataba cada vez más.

Salió de la casona y fue a coger algo de agua al río. No pensó si los de la resistencia estaban al acecho. Sólo caminó en dirección al río con una cubeta. Tenía que asear a Feliciano. No podía quedarse manchado de sangre. Al llegar al lugar, vio a lo lejos una silueta pequeña. Parecía ser la de un niño. Se acercó sigilosamente y pudo observar a un grupo de gente, un grupo de italianos. Eran sobre todo mujeres y ancianos, pero también había algunos hombres.

-¡Mamá, un alemán!-chilló una niña que logró ver a Ludwig entre el follaje. Un hombre sacó un rifle y trató de buscarlo. El soldado salió con las manos arribas detrás de un arbusto.

-¡Alto ahí maldito nazi!-gritó el sujeto al frente del grupo.

-No dispare, estoy desarmado.-le dijo Ludwig.-Necesito su ayuda.

-¡¿Por qué habríamos de ayudar a un cerdo seguidor de Hitler?

-Tengo un amigo italiano que está enfermo. Quisiera saber si alguien puede curarlo.

-¿Cómo sabemos si eso es cierto? ¿No será que nos llevará a la trampa de los alemanes?

-No habría motivo para atacarlos pues no representan ningún peligro. Si apareciera un alemán yo les juró que no dudaré en dispararle si osa atacarlos.-Ludwig se arrodilló en el piso.-Por favor, no dejen que muera.

-Mami, creo que dice la verdad.-exclamó la niña.-Está llorando.

-¡Tú cállate!.- chilló el hombre sin dejar de apuntar a Ludwig con su arma.

-Yo me haré cargo.-un sujeto de abrigo y sombrero salió de entre el grupo y bajó el rifle del otro.-Llévame donde está tu amigo. Yo solía ser médico en Nápoles. Somos refugiados. Vamos por un barco que parte hoy para Marruecos.

-Puedo resguardarlos hasta que se suban en la embarcación. Yo también quiero irme de aquí. No tengo nada que hacer en este lugar.

-Eres un desertor.-agregó el tipo.-Nosotros tampoco queremos luchar ni por los nazis ni contra ellos. No queremos ser parte de la resistencia ni de los paramilitares. Si tenemos el mismo objetivo, escapemos juntos.

Ludwig guió al médico hasta la casona en donde estaba Feliciano. Lo encontraron convulsionando. El hombre supo cómo contener los espasmos. Realmente tenía experiencia en eso.

-El sangrado fue espontáneo. El chico está muy débil y anémico. Al parecer tiene una infección que se ha agravado por su estado.

-¿Se va a recuperar?-preguntó Ludwig preocupado.

-Si recibe una adecuada alimentación y descanso, sí. Súbelo al carromato, allí tenemos provisiones. Serás nuestra seguridad a cambio. Al final, él es italiano y somos sus hermanos. Tú has ayudado a un italiano y eres más italiano que los que desangran a fuego nuestro país.

La travesía hasta la costa duró unos tres días. El carro cruzó por el norte de Cassino por zonas libres de la ocupación alemana. Feliciano fue cuidado por las mujeres del grupo. Fue mejorando poco a poco hasta que fue capaz de ponerse de pie por sus propios medios. Si bien no estaba curado al cien por ciento, podía resistir el viaje hasta Marruecos.

En el puerto se encontraron con otros grupos de italianos, todos salieron subrepticiamente del país escondiéndose entre la carga del barco. A simple vista éste transportaba alimentos y otro tipo de provisiones como aceite y carbón. Todos lograron llegar sanos y salvos a la nación africana. Allí se asentaron al lado de refugiados no sólo italianos sino alemanes, franceses, polacos y hasta rusos.

Ludwig nunca volvió a ver a su familia ni volvió a pisar su país. Dejó las armas y se dedicó a la carpintería. Trabajaba en talleres de familias beduinas junto con el italiano. Se enteró del final de la guerra a través de las noticias. Ahora su única familia era Feliciano y con él vivió hasta el final de sus días allá en Marruecos. Realmente, él había sido el ángel que lo salvó del infierno en el que terminaría si hubiera seguido apuntando su pistola.

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Bien, esta historia ya se terminó. Disfruté mucho escribiéndola. Es una de las que más me ha gustado hacer. Ojalá la hayan disfrutado…no se olviden de dejarme un review…sino los alemanes van a ir tras Ludwig….mentira…..

Espero que les haya gustado… …..me gustaría saberlo así que espero sus reviews…..además de que así me hacen saber lo que les gusta y lo que no…Siempre serán bienvenidos!..Gracias por leer…!

Se acepta de todo: críticas, consejos, opiniones, maleteadas, dinero (de preferencia en dólare$), confesiones de amor (o de odio)..lo que sea menos insultos y amenazas de bomba o parecidos….

Saludos!...