Capitulo 2: La historia de los Rosacruces

Cuando Potter salió de su celda, Draco se sentó en el camastro. Sentía los fuertes temblores de su cuerpo y se abrazó a sí mismo. Tener a Potter cerca era malo…muy malo; ese hombre era un imán para las catástrofes. Recordó lo que había ocurrido cuando encontró la cámara de Salazar Slytherin, cuando quiso la piedra filosofal… el chico en sí era un problema. O eso era lo que decía su cabeza, en cambio su magia reaccionaba diferente.

Apretó contra sí la túnica que el auror le había dejado. Estaba aterrado, tanto que su cuerpo temblaba de miedo, sintió las lágrimas caer por su rostro, la cosas estaban mal. Se suponía que algo debía de haber cambiado, pasar de oruga a mariposa o algo así, pero durante sus años de estadía en Azkaban no estaba pasando nada y eso le preocupaba enormemente.

'No te alteres' dijo esa voz en su cabeza que siempre le acompañaba.

Iba a quedar dormido cuando sintió a alguien fuera, se acercaba a su puerta a paso cansado, pero él sabía que estaba fingiendo; el otro era un gran guerrero y podía moverse más rápido que cualquiera. La puerta se abrió sin llave y sin sonido, el rubio bajó la mirada hacia la alfombra.

- Pronto saldrás de aquí – le informó aquel hombre desde la entrada, Draco se puso más intranquilo.

- Pero… no he aprendido nada – dijo él desde su camastro. El viejo le sonrió cómplice, el rubio se alteró. Esa mirada normalmente significaba que sí, que había aprendido algo, pero él no lo había notado, ¿sería eso posible?

Harry entró rápidamente en la casa, aún estaba algo preocupado por el rubio, realmente se veía muy débil. Eso era extraño, pensaba mientras caminaba hacia la sala de juntas, habilitada durante la guerra.

Recordaba que el platino siempre fue uno de los magos más fuertes de su edad. En Hogwarts, los mejores eran Hermione, un chico de Ravenclaw llamado Gray, Draco, Blaise, Theodore Nott y él. Siempre se preguntó por qué se concentraban en Slytherin. Sonrío, tal vez por su instinto de supervivencia se esforzaban más por estudiar.

Ahora que lo pensaba, Blaise había sido el mejor amigo de Malfoy desde siempre, quizás tendría que ponerle más ojo, y eso no le iba a gustar nada a Ron, que era tan celoso con su marido.

- Ya era hora, iba a ir por ti – dijo Sirius abrazándole nada más entrar. - ¿Estás bien? –preguntó al ver su rostro lleno de preocupación.

-Eh… sí. Se alargó mi trabajo. Hola a todos – sonrió –. Muero de hambre, ¿habrá algo para comer? – La señora Weasley le puso al instante un plato con abundante comida frente a él.

- Debes alimentarte bien Harry – señaló sonriéndole. El moreno no pudo dejar de preguntarse si Draco comía bien, pero salió de sus pensamientos cuando escuchó la voz de Dumbledore.

- Tengo entendido - dijo el director mirando seriamente a Harry - que Kingsley te dio la posibilidad de acercarte a Malfoy en la prisión – Harry apartó la vista del plato, para ponerse igual de serio, Sirius se sentó a su lado.

- Sí, aunque decidimos que lo mejor es que me gane su confianza, ese es el primer objetivo – habló el moreno seriamente. Sintió la mirada de gran parte de la orden sobre él, y casi podía escuchar las quejas por pedirle que se acercara a su acérrimo enemigo de la escuela, mas Harry se limitó a seguir comiendo.

- ¿Podrían explicarnos a los demás? – dijo Ginny de mal humor. Harry no se atrevió a verla a la cara, así que continuó mirando el plato.

- Oh, claro – contestó Albus-. Hace unas dos semanas, en Italia, y hace una en Francia, apareció el Sello de la Resurrección. Es una cruz con una rosa en medio, la Rosacruz.

Según testimonios históricos, un teólogo luterano llamado Juan Valentín Andrea publicó en Cassel, Alemania, el folleto titulado "Fama Fraternáis Rosa Crucis". En el folleto se cuenta la historia de un noble alemán, Christian Rossecreuz, personaje de leyenda sin base histórica, que en sus viajes al Oriente se inició en los misterios de la magia la cual mezcló con doctrinas cristianas, fundando la Hermandad Rosacruz, en 1408. Andrea se presentaba como heredero de sus secretos, los que ofrecía al público en su obra. La Rosa y la Cruz eran parte del escudo de la familia Andrea – Hizo una pausa -. Esta información la encontró Remus, entre las leyendas muggles. Se supone que lo que remarca esta cruz es sólo la aparición de un supuesto elegido.

Ahora bien, desde hace muchos siglos se conoce de la existencia de un grupo de magos alrededor del mundo que se reconocen con esta Cruz; pero que son llamados la Orden de Orión, a la espera del elegido: Orión.

- ¿Qué tiene que ver eso con nosotros? – preguntó Sirius. No le estaba gustando nada cómo sonaba eso de una Orden en busca de un elegido.

- Se han comenzado a movilizar y es importante tenerlos vigilados. En el mundo muggle se les conoce como Templarios a la orden de una Iglesia; aunque no se sabe si sirven a algún Dios en especial. Son asesinos y son magos, forman una especie de agrupación de magos con habilidades especiales…

- ¿Habilidades especiales? – interrumpió Hermione -. ¿A qué se refiere?

- Pues… Harry tiene una habilidad especial, rara incluso entre magos: habla parsel –explicó el director -. Se supone, por lo que he podido averiguar, que son cuatro o cinco personas por país, entrenados por esta Orden. En el mundo muggle se les conoce como Iglesia, totalmente lejos de la verdad mágica. No son una orden religiosa, o eso creemos, lo importante es que son peligrosos y si han aparecido es porque el supuesto Orión debe estar cerca. Necesitamos que Orión, sea quien sea, no caiga en sus manos, pues no sabemos si lo quieren como un próximo Lord, o tal vez para algo peor – terminó lúgubremente el director.

- ¿Podría ser Harry? – preguntó uno de los gemelos Weasley. Fred, a juzgar por su tono juguetón -. No sería novedad, y eso nos restaría mucho trabajo.

- Cuando Harry nació – esta vez hablaba Lupin - la orden se presentó para verlo – Todos se mostraron sorprendidos -. No sé quiénes eran, porque llevaban hechizos glamour, pero con Sirius, Lily y James tuvimos que luchar con ellos. Sé que uno de ellos te vio, Harry – el moreno tragó saliva, otra vez sería un elegido. Por lo menos eso le evitaba el trabajo de encontrarse -. Y se fueron… Nunca más aparecieron, por lo que creímos que no podía tratarse de ti, aunque esas deducciones las tenemos ahora, que sabemos un poco más de esta Orden.

- Ellos visitaron a más chicos nacidos por esas fechas, entre Junio y Julio de 1980 – comentó Sirius –. Recuerdo haber escuchado a Regulus que Narcissa estuvo gritando como loca y a Lucius luchando, también fueron por Malfoy…

- Pero antes fueron por Zabini, Blaise – Dumbledore le sonrió a la pareja, Ron tenía sentado en sus piernas a su marido, que dormía plácidamente y ajeno a lo que se conversaba -. Por eso es necesario saber qué pasó en esas casas. Sabemos, porque Remus y Sirius lucharon por proteger a Harry, que no era a quien buscaban. Pero no sabemos qué paso en las casas de Blaise y Malfoy.

- Según lo que Regulus me contó… – siguió Sirius, recordando aquellos días en que hablaba con su hermano menor - los Malfoy también habían luchado. Dijo que una enorme cantidad de luz salió de la mansión Malfoy, y que Narcisa estuvo mucho tiempo desaparecida después de eso.

- Pero los dejaron en libertad… o sea, si cualquiera de los dos hubiera sido Orión se los habrían llevado. No tiene lógica que los hayan dejado sin más – reflexionó Harry, asustándose. Esa podía ser una buena razón por la que Malfoy quisiera mantenerse aún encerrado en prisión.

-No sé qué es lo buscaban Harry. Lo que sé es que 24 años han pasado sin que se mostraran y ahora aparecen así nada más por Europa, debe haber una explicación – dijo Kingsley.

- Podrían estar reclutando gente – expuso tímidamente Luna, a un lado del salón -. Piénselo, si la Orden de Orión raptara a los niños que más tarde serán su ejército… eso les tacharía como delincuentes y todo el mundo estaría tras ellos. Si han podido mantenerse en secreto es porque no han roto ninguna ley.

- Lo que dice Luna es cierto – acotó Hermione -. Y hay otra cosa; por ejemplo, si reclutan a Blaise…

- ¡Usa otro ejemplo! – saltó Ron, la chica se disculpó con la mirada.

- Si reclutan a Malfoy cuando este nace, lo raptan, se lo llevan y lo entrenan. ¿Cómo hacen después para reinsertarlo en la sociedad? En cualquier parte del mundo él sería un desaparecido - Hermione estaba realmente muy preocupada -. Lo que ellos deben de hacer es acercarse a los niños y a sus padres, antes de que sean convertidos en miembros de la Orden.

- Eso tiene sentido – asintió el director pensativo. Pareció perderse un segundo en sus recuerdos, pero de un parpadeo volvió y se giró hacia el moreno - ¿Harry cómo va tu misión para acercarte a Malfoy?

- ¿Por qué es necesario que se acerque a Malfoy? – preguntó Ginny dejando ver un tinte de celos. Ella había visto la relación de esos dos en la escuela, sabía que era cosa de enfoques, que se habían odiado porque tenían que hacerlo, pero también sabía que pasaban cosas extrañas cuando estaban juntos.

- Malfoy es el único contacto que tenemos con la famosa Orden – contestó Remus algo molesto por la reacción de la chica. Ella había terminado con su cachorro, no tenía por qué hacerle problemas ahora -. No sabemos por qué se mantiene encerrado en la prisión. No sabemos por qué sus poderes van y vienen, y lo más importante, no sabemos si Lucius tenía alguna relación con ellos…

- ¿Sus poderes van y vienen? – preguntó Harry y se sonrojó. Recordó lo débil que había estado en la tarde, su cuasi beso, el cómo su magia le había protegido, pero principalmente ese gemido que había salido de los labios del platino, ese mismo que no dejaba de oír cuando pensaba en él.

- Hemos estado vigilándolo, pero no ha hecho nada extraño – dijo Kingsley, viendo desconfiadamente a Snape -. Pero hay días en que Malfoy tiene que convocar hechizos que implican gran cantidad de magia, y lo hace. Y hay momentos, como ahora, que está tan débil que pone en riesgo su salud.

- Draco siempre ha pasado por esos desniveles de magia – comentó Snape. Todos se quedaron en silencio, parecía que recién recordaban que estaba presente -. Es una de las razones por las que no podía enfrentar directamente al señor Potter en el colegio. Según lo que Lucius me dijo antes de morir, su nacimiento fue… especial. Para llevar el parto de Narcissa a buen término tuvieron que interferir algunos… - el profesor pareció ensimismado.- familiares. La mezcla de sus magias provocó un desajuste en el equilibrio del muchacho desde muy temprana edad.

- ¿Es posible que Lucius te ocultara algo? Digo si es posible que, por ejemplo, no te dijera si Draco o él mismo tenían relación con la orden de Orión – preguntó George Weasley.

- Por supuesto, es absolutamente viable. Ni Lucius ni Draco son personas fáciles de tratar. – dijo Snape aún metido en sus pensamientos. Quería a Lucius, muchísimo más a Draco, pero sabía que había cosas extrañas. Recordaba haber visto a Lucius al borde de la muerte por la fecha en que Draco nació; y era cierto eso de la desaparición de Narcisa. Lo que no sabía era si esa pérdida de magia era producto de un enfrentamiento con otros magos o alguna otra cosa, pero prefería averiguar por sí solo, no confiaba en Albus respecto a los Malfoy, siempre les había guardado un gran recelo. - Si Lucius tenía alguna relación con la Orden de Orión, no me lo dijo jamás –mintió. Claro que sabía que Lucius tenía relación con la orden de Orión, por eso no calzaba que ésta les hubiera atacado, pero tendría que averiguar por su parte.

Sintió la pesada mirada de Dumbledore sobre él, si lo que intentaba era Legeremancia, sabía que no vería nada, menos aún si estaba protegiendo a Draco… tenía que hablar con él, y tenía que hablar con el doctor y su insoportable cara de bueno

Todos cayeron en silencio sepulcral. Harry se imaginaba lo dolorosos que debían ser para Draco los desniveles de magia. Él mismo los había sentido después de enfrentar a Voldemort y tener que absorber casi toda su magia, demoró bastante tiempo en poder controlarse; claro que él había vivido el exceso de magia, jamás su falta.

- Pondremos esto en orden – resolvió Dumbledore después un rato –. Harry, es necesario que te ganes la confianza de Draco. Ron debes hacer que Blaise te cuente lo que pasó en su casa hace tantos años. Si bien no creo que lo recuerde, sus padres debieron decirle algo. Severus, Remus, Sirius, ustedes irán al continente y se pondrán en contacto con Minerva, Hagrid y Emmelie Vance y buscaran información de cualquier tipo, incluso leyendas muggles. Los demás, los quiero atentos, se supone que son 4 o 5 personas que trabajan por país, pero según el Ministerio Francés se han estado movilizando a Inglaterra. Cualquiera puede ser sospechoso. – Todos asintieron y la junta se dio por finalizada. Harry se acercó a Ron que abrazaba protectoramente a Blaise.

- Estarán bien – aseguró el moreno sonriéndole despreocupado -. No creo que Blaise sea miembro de esta Orden – Ron resopló.

- No es eso lo que me preocupa. Harry, Blaise hace rato pasa por los desniveles de magia que mencionaron tenía Malfoy. Tal vez les hicieron algo cuando los visitaron de bebés – dijo preocupado.

- No, no es eso – contradijo Hermione sonriéndole a ambos chicos -. Hoy fueron a ver a Erianor, ¿verdad? – el pelirrojo asintió.

-Tu jefe es muy agradable – dijo Ron acomodando a Blaise, dejando su cabeza descansar en uno de sus hombros y acomodando sus piernas alrededor de su cintura -. Muy guapo también, debo decir. Blaise me dijo que tal vez trabajabas ahí sólo para poder verlo.

- El jefe es genial, pero no, no es mi tipo. Lo que iba a decir es que antes de la reunión me envió los resultados de las pruebas mágicas hechas a Blaise hoy – ambos chicos estaban atentos -. Está embarazado, dos meses – tanto Ronald como Harry se quedaron helados, ambos pensando cosas distintas.

Harry invocó su patronus y mandó a que se reunieran nuevamente los miembros de la Orden. Ron estalló en tal alegría que despertó al moreno dormido en sus brazos, y comenzó a girar abrazándolo efusivamente.

Aún seguían en la misma posición cuando la Orden volvió a entrar en tropel, algunos cansados otros fastidiados, Snape parecía hasta alterado.

- ¿Pasó algo? – preguntó el director, mientras los demás miraban con cara de no entender nada la reacción de Ron y el que hubieran sido convocados nuevamente.

- Bueno, ejem… ¡Ron, quédate quieto! – Gritó Harry logrando que el pelirrojo soltara a Blaise, que se veía tan sorprendido como el resto de la orden, pero además medio mareado.

- Voy a vomitar – Blaise salió corriendo rumbo al baño, con un apenado pelirrojo tras él.

- Bueno, Hermione nos acaba de informar qué es lo que tenía tan débil a Blaise – Todos tenían caras de circunstancias, varios estaban cansados y sólo querían llegar a casa a dormir. - Blaise está embarazado – Los Weasley se levantaron felices, dispuestos a perseguir a la feliz pareja –. Esperen – les frenó Harry - es que aún no entienden, la razón por la que viene la orden de Orión es porque uno de sus elegidos está embarazado. Uno de los que ellos visitaron al nacer está embarazado…

- El bebé puede ser Orión – habló Remus turbado, siendo el primero que entendía el punto de Harry. Los demás parecieron dejar a un lado la felicidad de que Ron y Blaise serían padres, para centrarse en lo peligroso de la declaración de Harry.

- Imposible – dijo al fin Snape. Todos lo miraron, la teoría de Harry tenía mucho sentido -. Digo, según le leyenda, Orión debe ser engendrado por un mago casi celestial, fuera de este mundo, y ambos, Ronald y Blaise me parecen bastante normales. Por otro lado, - continuó -, no desecharía al cien por ciento esta teoría, habrá que hacer guardia y proteger a Blaise. – La mirada de Dumbledore era indescifrable. Pero Severus sabía que era mejor poner toda la atención de la Orden en Blaise y alejarla de Draco, así sería más fácil para él comenzar a averiguar.

- ¿El señor Weasley está al tanto de esta teoría? – Harry negó con la cabeza -. Será mejor informarles a ambos. Molly prepara las cosas, tanto Ron como Blaise se quedarán en Hogwarts, es el único lugar donde sé que estarán completamente protegidos - habló finalmente el director, sin dejar de mirar de reojo a Severus, ¿lo que decía era cierto? ¿Orión seria hijo de hombres casi celestiales?… ¿O podría ser el hijo de dos magos normales? Como fuera tenía que mantener cerca a Ron y a Blaise.

Blaise había sido informado de todo lo que sabían respecto a la Orden de Orión, pero sonreía sinceramente desde el sillón, mientras los Weasley les preparaban todo a la pareja para ir a Hogwarts. Se le veía tranquilo a pesar de todo, acariciaba su vientre como si recién hubiera reparado en que existía.

Por el contrario, Ron estaba histérico. Le había costado conquistar al moreno Slytherin, casarse había sido toda una odisea en medio de la guerra, y ahora esto: toda una orden de asesinos tras su hijo que aún no nacía.

- ¿Estás bien? – Blaise le sonrío a su esposo.

- Nada ha cambiado desde los últimos 5 minutos en que me preguntaste lo mismo –respondió sonriéndole no solo a Ron, sino también a Harry y Hermione -. ¿Chicos ustedes también creen que ellos van tras de mí?

- Es una posibilidad – dijo Harry serio. Blaise miró el suelo, susurró algo como '¿Por qué?', que el moreno le adjudicó al miedo de perder a su hijo o a Ron.

- Muchachos, –Molly salió de una habitación con una maleta. Abrazó a Ron, luego miró a Blaise, le levantó de la silla desde los hombros y le dio un fuerte abrazo –. Deben cuidarse mucho, nosotros les iremos a visitar. Tienen que contar con su familia para todo… cielo – ordenó los cabellos del ex Slytherin-. Si necesitas algo, llámanos, nos sentiremos felices de poder ayudarles.

- Gracias Molly – dijo Blaise tomando la mano de Ron.

- ¿Ya están listos? – preguntó el Director entrando en la estancia –. Qué bueno – agregó al notar las maletas preparas y siendo encogidas para el viaje –. Bien, ya nos vamos, según me informaron los elfos está lista la habitación para ustedes, buenas noches a todos – diciendo eso, vieron desaparecer al director con la pareja.

¿Desde cuándo el camino hacia la mansión se había vuelto tan difícil? No pudo aparecerse dentro, ésta le repelió, así que tuvo que hacerlo en las inmediaciones, para salir de la escuela le había dado a Albus una respuesta a medias.

- Iré a la mansión Malfoy a ver si logro averiguar algo – informó Severus. Sabía que el viejo no confiaba mucho en él cuando se trataba de los Malfoy; puesto que Draco era su ahijado y Lucius fue su mejor amigo.

Con un hechizo comenzó a quitar matorrales de en medio, ¿cuántos siglos llevaba aislada del mundo esa mansión? Por fin diviso las enormes rejas negras; éstas cedieron de inmediato reconociendo a un amigo. Fue como sentir un abrazo de Lucius, como un 'Gracias por venir a verme' en medio de esos incómodos abrazos que le daba su amigo, cuando iba a visitar a Draco y Narcisa aún estaba desaparecida.

El sendero seguía igual de hermoso, sólo el exterior de la casa había cambiado. Los pavos reales alvinos seguían paseándose por el impecable jardín, la fuente del dragón blanco botaba agua clara y pura, y el perfume de las rosas de Narcissa inundaba todo el exterior. Era evidente que los elfos seguían cumpliendo con su misión, pero… ¿quién daba las órdenes?

Entró en la casa, un ambiente un poco más frío del acostumbrado le dio la bienvenida. Snape sacó la varita, en esa casa había algo raro… o alguien. Sintió un plop tras de él, al girar vio a Siku, uno de los elfo de Lucius.

- ¿Quién es el amo de la casa? – inquirió con brusquedad. El elfo removió sus manos nerviosamente.

El rostro del profesor era decidido y autoritario, estaba dispuesto a saber exactamente lo que pasaba ahí. Se quedó en silencio aun apuntándole con la varita a la espera de la respuesta, el elfo finalmente habló.

- Señor Snape, Señor – saludó el sirviente -. El amo de la casa es el señorito Draco, Señor – le informó. Snape arrugó el ceño, el loco de su ahijado estaba voluntariamente en Azkaban… ¿o es que dirigía la mansión desde allá?

Entonces lo vio, al nuevo Señor de la casa, recostado y sonriéndole, tan hermoso, tan bello… No pudo evitarlo, simplemente fue un reflejo, se arrodillo ante él…no podía hacer otra cosa, sabía lo que era ynunca creyó tener la oportunidad de verlo, al real.

Harry llegó a casa muerto, por lo que simplemente se dejó caer en la cama y cerró los ojos, pero pronto comenzó a tener un sueño de lo más extraño:

Harry corría por los corredores de un lugar que al parecer conocía muy bien, estaba desesperado, llegó frente a una puerta y la empujó.

- ¿Estás bien? – Draco estaba en el suelo bañado en sudor, y con la respiración entrecortada. Él le cargó e intentó sacarlo de ahí. – Cielo, necesito que me ayudes…

Entonces los ojos perla del platino se pusieron rojos y comenzó a crecer y a crecer, hasta que no pudo cargarle.

Entonces tenía a un enorme dragón escupe fuego destruyendo todo el Londres mágico.

Harry despertó con un sudor helado cubriéndole el rostro y enfriándole la espalda. Le costaba respirar, realmente eso había sido muy real.

Miró el reloj, ya casi era hora de levantarse, por lo que después de tomar una ducha se preparó un suculento desayuno. No pudo evitar pensar en que Draco debía comer muy mal, así que preparó también una mochila con variadas cosas para comer, desde comidas realmente elaboradas hasta chocolate y otras chucherías. Entonces sintió la chimenea, le dio el paso a Hermione y la chica salió rápidamente por ella. La vio pálida y afligida, estaba nerviosa, recorría la casa de Harry, como buscando las palabras para expresarse.

- Cálmate – dijo Harry al verla en ese estado. La agarró de los hombros y la mantuvo quieta -. Hermione, cálmate, necesito que me digas qué sucede – La chica respiró varias veces antes de soltar el aire.

- Snape fue anoche a la mansión Malfoy, – fue todo lo que dijo y después le entregó el periódico - Dumbledore no sabe qué pudo ocurrir… – Se puso a llorar, cubrió su rostro con ambas manos, y se dejó caer en uno de los sillones de la sala.

"ATAQUE A LA MANSION MALFOY" Ponía el título del Quisquilloso

Anoche alrededor de las dos de la madrugada los vecinos de Wiltshire sintieron un extraño temblor que asustó a todos los pobladores. Cuando comenzaron a revisar los daños, notaron como la antigua mansión de los Malfoy ardía y se destruía frente a sus ojos. Todo parece indicar que usaron el fuego maldito, pues por más que los aurores intentaron apagarlo, no consiguieron nada… (Siga leyendo en la página 8)

CONTINUARÁ...

Hasta aquí el capítulo 2, ¿a que todos nos morimos por saber qué le pasó a Snape? muejejejejeje no estoy autorizada a decirlo xD

El próximo capítulo de Arizu será "Recuerdos"

¡Nos leemos pronto y recuerden dejar un review!

Kohama