Capitulo3: Recuerdos

- Buenos días jefe – saludó Fred sentado en el escritorio de Percy, tomando un café. El otro Weasley se veía algo molesto de que su hermano se sentara en la mesa de su oficina, pero no dijo nada.

- Buenos días a ustedes – les hizo un gesto de su mano - ¿Cómo salieron las cosas ayer? – Percy suspiró más que sonoramente y Fred volvió a sonreír.

- Blaise está bien. Les instalamos en una habitación en las mazmorras, le son más… ¿cómo decirlo con elocuencia?,…familiares – Percy bufó al comentario -. Ron no se queja, sólo quiere que ambos estén bien – Harry sonrió al imaginarse a Ron en las mazmorras, y no pudo evitar recordar su segundo año, cuando buscando al heredero de Slytherin se habían colado disfrazados de Grabbe y Goyle. En esa oportunidad el pelirrojo no había reaccionado tan bien.

- ¿Alguien está averiguando lo que pasó con Snape? – Preguntó sombríamente, dejando caer el periódico en su escritorio-. Hermione fue a mi casa a avisarme, tuve que darle una poción para calmarla - les contó. Fred se mostró pensativo, Percy respondió.

- Sí, pero aún no sabemos nada.

- Le gusta – interrumpió Fred. Los demás se quedaron mudos -. La vi una vez espiándole… - les confesó -. Hermione siempre ha buscado la forma de que él la notara… supongo que no es fácil para ella. Lo que me llama la atención es que haya ido solo.

- No es tan raro – dijo Harry -. Severus siempre trabaja solo, lo que me parece increíble es que alguien haya podido con él – Dejo caer la enorme mochila que cargaba sobre su mesa. Se frotó los ojos con pesadumbre. Snape era un gran aliado, y si habían podido con él significaba que las cosas eran más complicadas de lo que parecían - ¿Y tú Percy? ¿Hablaste con Pansy? – preguntó sentándose en el último escritorio de la larga sala, que era sólo para los miembros de su unidad. El pelirrojo mayor volvió a suspirar.

- Aún no, no quiero asustarla. Cuando Pansy dejó a Voldemort para unírsenos no fue muy bien recibida, no quiero que piense que volvemos de desconfiar de ella – confesó derrotado mirando los papeles sobre su mesa.

- Entiendo – aceptó Harry - ¿Y dónde está el resto de mi unidad? – preguntó notando la falta de personal.

- Oh – Fred le tendió unas hojas –, algunos fueron a investigar los restos de la mansión Malfoy. Deberías ir a darte una vuelta, al parecer aún no pueden apagar el fuego maldito. Y los otros están con el caso de las desapariciones en la estación muggle, hubo cuatro desaparecidos más y no se sabe mucho. Solo que aparece un rastro mágico inidentificable en la zona.

- ¿También nos dieron ese caso? – inquirió el moreno mientras revisaba la enorme cantidad de misiones que les habían encomendado -. Después de Azkaban iré a la Mansión Malfoy.

- Según me explicó el Ministro – respondió Percy -, nos están asignando misiones de rango C, ni fáciles, ni difíciles; caracterizadas por la investigación principalmente, para que tengas oportunidad de hablar con el reo 406 – el moreno asintió -. Harry… -apuntó el pelirrojo -. ¿Dónde está tu uniforme? – Recordó que se había dado al rubio, suspiró.

- Con lo de Hermione olvidé mi túnica, iré a buscarla más tarde – Contestó terminando de ojear las misiones y poniéndose de pie -. Estaré en Azkaban con el reo 406 – dijo tomando sus cosas -. Si averiguan algo, notifíquenmelo.

- Hablaré en la tarde con Pansy –le informó Percy –. Harry, una cosa, por favor intenta llevarte mejor con Ginny, anoche estuvo reclamando porque te habían encomendado a Malfoy – el moreno no contestó, se dedicó a verificar lo que llevaba su mochila –. Harry… – llamó Percy -, sabes que aún eres importante para ella.

- Ella terminó conmigo – aclaró sin darle importancia y se colocó la mochila al hombro -. Tu hermana tiene un temperamento horroroso, no puedo dejar de trabajar sólo para llevarme bien con ella – agregó molesto. El pelirrojo asintió, aunque se le notaba disconforme.

El moreno camino por el lugar, reconociéndolo como el que recorría desesperadamente en su sueño, suspiró. Anteriormente también había soñado con pasajes, y recorrerlos era todo un reto, en esa ocasión había sido el departamento de misterios. Se preguntaba qué tenía preparado el destino para él en esta ocasión. Tocó la puerta, más por cortesía que por cualquier otra cosa y entró.

Vio su propia túnica darle la espalda, Draco estaba mirando detenidamente una pared. El moreno se acercó sólo para notar que miraba una pizarra muy vieja, con todos los datos que él mismo le había dado la noche anterior acerca del caso del tráfico de pociones. El rubio se veía ensimismado y Harry se dedicó a observarlo. Estaba delgado, sus cabellos platinados sueltos, su túnica le quedaba evidentemente grande, ya que no dejaba ver sus manos, ni sus pies. Se sonrojó al recordar ese gemido del rubio, y el roce de sus labios.

- Estuve analizándolo – habló de repente.

-¿Ah? – Harry había estado tan pendiente de observarlo, que no se había dado cuenta que Draco lo miraba fijamente.

- El tráfico de pociones – Harry asintió sintiéndose estúpido, después de todo él se había perdido en el recuerdo de 'eso', que ni siquiera podía ser llamado beso -. Ya lo resolví.

- Vaya, has sido muy rápido – alabó el moreno quitando su mochila de sus hombros dejándola sobre el pequeño camastro -. Antes de que nos centremos en eso, te traje algunas cosas – Draco se mostró interesado -. Algo de comida, chocolate, algunos dulces… y una túnica de invierno – Sonrío –. Yo voy a necesitar la mía.

- Ah, lo siento. No es que aquí haga mucho frío, es que yo al parecer tengo la sangre muy helada. Típico de los reptiles – Se carcajeó de su propio chiste mientras se ponía la túnica que Harry le ofrecía. Estaba nueva, el moreno se la había comprado antes de entrar a la escuela de aurores, pero luego se desarrollo como auror, y por ende su cuerpo se había musculado, lo que había provocado que la túnica ya no le quedara. Era ideal para el rubio, aunque sus dedos aún quedaban fuera de la vista. – Gracias.

- De nada – respondió -. Tengo que preguntarte además, ¿qué nos pedirás por tu colaboración? Has sido de mucha ayuda y lo más probable es que te visite muy seguido desde ahora – dijo dándole una rana de chocolate.

- Quiero tener derecho asiduo a las duchas. … o sea, las celdas tienen retrete, pero necesito bañarme, le tengo un gran aprecio a mi cabello – El moreno asintió mientras mordía su propia rana.

- Lo entiendo, tu cabello necesita agua – Harry no pudo evitar meter una mano entre los cabellos platinados de Draco -. Lo lamento… - se disculpó mientras se encaramaba un poco para quedar más cerca del otro chico –. Yo… tal vez no debería hacer esto… - La expresión de relajación y gusto del rubio le tenían hechizado, no podía apartarse.

- Está bien, me gusta cuando haces eso – El moreno se alejó al sentir cómo su magia se alborotaba cuando estaba tan cerca del otro - ¿Pasa algo? – Harry daba vueltas frente a él, cual león enjaulado.

- Mi magia se alborota contigo – reconoció pensativo –. No logro entender por qué –Draco se acercó al moreno, tomo su mano y la puso en su pecho. Harry pudo sentir el corazón del rubio desbocado y su magia, casi nula, también buscaba contacto con la suya - ¿Tú sabes por qué pasa?

- Tengo algunas ideas –sonrió intentando evadir el tema -. Mejor trabajemos. Vale, tus investigaciones no estaban tan erradas, la forma de cómo pasaban las pociones te la explique ayer, ¿verdad? – Harry asintió en respuesta -. Bien, el truco fuera de eso es sencillo. Necesitan tener a alguien que trabaje para ellos en el mundo muggle y que publicite sus productos, cosa que tienen, pues en la carpeta que me pasaste había algunos afiches promocionales – Harry volvió a asentir -. Ahora solo nos faltan los responsables. Según su investigación habían tres sospechosos recién salidos de la academia, una marca corporativa nueva, Erianor Valmont y un grupo escocés que después de la guerra trabajaron en el tema de las pociones en el marco de la belleza, o sea cosméticos– el rubio le explicaba todo en la pizarra -. ¿Vamos bien? Hasta ahora nada es nuevo. Bueno, pasé la noche revisando casos, Weyne también tuvo un problema similar. Erianor me ayudó a descifrar el problema.

La marca corporativa está demasiado afiliada al College de Pociones, y salvo Johones, que es el estudiante estrella, ninguno más es realmente sospechoso. Estos tres estudiantes formaron una agrupación de pociones de medicina básica, pero como te digo sólo Johones podría tener un motivo para traficar estas pociones al mundo muggle. La razón es simple: no le gusta dejar de destacar. En la empresa que crearon los tres tenían el mismo rango, lo que le dejaba en un posición de igualdad con sus compañeros, cosa que evidentemente para una persona que le gusta resaltar es una tragedia. – Sonrió, el rubio estaba recordando un poco su propia vida, lo más probable es que si él hubiese tenido una vida normal, hubiera sido como la estrella del College de Pociones. – Vio en ese negocio un reto, y le encantan los retos. Pero él no trabaja solo, lo hace con los escoses, son su contacto en el mundo muggle.

- Vaya – Harry se levantó y se sentó a su lado -. ¿Y cuáles son las pruebas?

- Harry no puedo salir de aquí, por lo que no puedo obligarlos a hablar, esa es tu misión. Pero te puedo decir es que no me equivoco, mis duchas dependen de esto. – Le sonrió nuevamente, y Harry quedó hipnotizado de esa sonrisa, hasta le costaba trabajo entender lo que el rubio le decía. ¿Malfoy había sido siempre tan hermoso? Removió esos pensamientos, ¿Él estaba pensando en eso? ¿Malfoy era 'hermoso'? -. Ve donde el jefe de los escoses y dile que Johones habló con ustedes, que confesó todo. Dile que quieres tranzar con él, dale menos años en Azkaban, qué sé yo. Él te dirá todo, es un hombre honrado que cayó en desgracia por la guerra, te aseguro que no buscaba hacer nada ilegal – terminó el rubio. Harry asintió algo embobado, había entendido pero de cierta forma se sentía tonto -. Mi madre tenía tratos con él, es muy agradable.

- Bien - intentó pensar en algo que hubiera quedado suelto, cualquier cosa que le permitiera quedarse un poco más. Draco le miraba esperando a que continuara, pero se puso nervioso y quiso huir. No entendía lo que le estaba pasando, él nunca se había sentido así, de cierta forma se sentía inseguro, no sabía que terreno pisaba con Draco, y no sabía cómo reaccionar - nos vemos –dijo al fin. Salió de la celda pero volvió, el rubio se había dejado caer en el catre –. Yo… - Draco se sentó en el lecho. Harry no pudo evitarlo, él debía saberlo - anoche… - Se sentía como un estúpido, no podía más que tartamudear, pero le entregó el periódico. El rubio lo leyó y comenzó a pasearse nervioso.

- No puede ser – Harry sintió como la poca magia de Draco se alborotaba, si el rubio hubiera estado más fuerte probablemente algo se hubiera roto, como cuando él mismo perdía el control sobre sí. Caminó hacia él y le abrazo, el rubio estaba temblando, y aun no sabía la peor parte.

- Draco… Snape estaba dentro – el rubio quedó helado. Harry miró sus ojos llenos de lágrimas -. Aún no tenemos nada confirmado, pero Dumbledore nos avisó que el profesor le había comunicado que iría a buscar algo ahí – le informó a medias. Las lágrimas de Draco caían por su rostro.

- No puede ser cierto – gimió el platino tomando el periódico y volviéndolo a leer. Había cosas que le resultaron extrañas: ¿Un temblor en Londres? Esa era una zona caracterizada por ser NO sísmica… eso le llevaba a pensar en 'alguien'. Los brazos de moreno le abrazaron más fuerte en medio de sus cavilaciones.

- ¿Estás bien? – El cuerpo del rubio temblaba ligeramente, pero le sonrió desoladamente, Harry se sintió impotente, de alguna forma quería ayudarle -. Tu magia está alterada.

- Siempre me pasa, desniveles de magia. Estaré bien – respiró con dificultad y se acomodó en la cama. Quería estar solo, necesitaba pensar, apretó las piernas contra su pecho.

- ¿Puedo ayudarte? Digo, – se corrigió rápidamente - déjame ayudarte. – El moreno se acercó lentamente. Le abrazó y dejo que su magia hiciera lo que hace rato buscaba hacer: envolver a Draco.

Harry necesitaba que el rubio se sintiera mejor, y pretendía lograrlo a toda costa, a pesar de la posible muerte de su padrino. Algo dentro suyo le decía que era lo correcto, y aunque su cabeza gritara que aquello era extraño, su magia y su cuerpo decían otra cosa.

Sabía que lo quería, que deseaba hacerlo, había tenido relaciones sexuales con otros hombres, jamás una relación sentimental, pero él lo necesitaba. Rozó sus labios y sintió como su magia calmaba la debilidad del rubio. Éste le abrazó sutilmente, fue un toque sencillo, Harry no quería asustarlo. Degustó a placer los labios del rubio, pero no se atrevió a provocar que se encontraran sus lenguas.

- ¿Estás mejor? – La sonrisa cálida de Draco le calmó el corazón.

- Cuídate auror – dijo acurrucándose en la cama, ya calmados los temblores. Harry salió aun sonriendo, se apareció en el departamento de aurores y les dio las indicaciones. Percy sería quien hablara con el señor Isvan, el dueño de la firma escocesa. Él iría a la mansión Malfoy y en la noche les haría una visita a Ron y Blaise.

Al llegar el panorama fue desolador, sorprendente y horrorosamente similar al escenario de la guerra, Harry sintió como se apretaba el corazón. Aún había zonas que ardían bajo el vigor de aquel fuego maldito, pero la gran mayoría estaba apagado.

No quedaba mucho de la gran casona, sus blancas columnas de mármol pulido, ahora no eran más que estructuras completamente negras, no había quedado nada en pié. Harry lo lamentó profundamente por Draco, ese era su hogar y ahora no existía…

- Jefe – saludó George al verlo aparecerse. Venía con todo el rostro sucio y partes de su túnica quemada, se notaba que había trabajado toda la noche. - ¡Jefe! – llamó nuevamente al notar que Harry no reaccionaba.

- Oh, lo siento George… ¿supieron algo de Snape? – Inquirió serio, el pelirrojo removió sus manos nerviosamente mientras negaba, Harry contuvo un suspiro -. ¿Alguna idea de qué y cómo pudo pasar?

- ¡Harry! – interrumpió Luna que venía desde otra esquina -. Qué bueno que viniste, ven, tenemos listo el hechizo de 'supresión temporal' – Harry asintió y junto con George siguieron a la chica. El hechizo supresión temporal era extremadamente difícil de invocar, el moreno recordaba cómo funcionaba, pero había poca gente capaz de realizarlo bien. Si se hacía con éxito mostraba los últimos hechos ocurridos en un lugar.

- 5 segundos – anunció Luna que varita en alto controlaba el hechizo. Los tres aurores entraron en una enorme burbuja, apenas pusieron un pié dentro el panorama se desvaneció y frente a ellos apareció la Mansión Malfoy siendo consumida por el fuego. Sin embargo el tiempo parecía estar retrocediendo, y finalmente la Mansión se alzó ante ellos sin mancha alguna. No había nadie dentro, nadie llegó, no se veía nada extraño.

- ¿Luna, puedes retroceder más? – preguntó Harry ansioso. ¿Cómo era posible que antes del fuego no pasara nada? ¿Entonces cómo se había producido el fuego? ¿Dónde estaba Snape?

La chica uso más magia para tratar de volver más atrás, pero veían siempre lo mismo: una mansión silenciosa y críptica. Hasta que apareció algo, bajó volando, hubo una gran polvoreda, pero estaban demasiado lejos para poder ver qué era…

Luna se desmayó, el poder necesario para 'devolverles' hasta el momento de la aparición del ente había sido demasiado y el hechizo se cortó. Harry pestañeo varias veces, adecuándose nuevamente al polvo del incendio.

- ¿Qué era eso? –preguntó George -. Es imposible aun para los magos volar sin escoba. – informó medio alterado. Harry no respondió. Todo era muy raro, según iba ordenando los hechos en su cabeza menos sentido tenían. Algo había llegado volando a la mansión, mansión protegida para que sólo los amigos de la familia pudieran llegar, eso era de conocimiento público. Esa cosa había llegado, y si el hechizo de supresión había funcionado bien, nunca había salido. Snape nunca había estado en la mansión, por lo tanto no había habido lucha, pero entonces… ¿cómo se había originado el fuego?

- Puede ser una de las habilidades de esa Orden – dijo Luna desde el suelo, donde George le ayudaba a sentarse -. Harry sabes que nunca he fallado en estos hechizos, pero desde que lo comencé a invocar sentí como que algo me intentaba ahorcar… sentí como… como cuando se alteran los recuerdos. Algo paso aquí anoche, y la persona que lo hizo tiene la suficiente magia para repeler el hechizo de supresión – informó preocupada la chica; el rostro de Harry era un poema, no entendía nada.

- Harry… - George le miró serio - el hechizo de supresión sólo lo conocen los inefables… y ellos dicen que no hay forma de eludirlo.

- Pues se equivocaron – contestó Harry de mal humor. Cada vez le gustaba menos lo que estaba pasando, alguien estaba haciendo algo bajo sus propias narices, pero estaba limpiando muy bien sus huellas -. George, busca a un inefable confiable que quiera trabajar con nosotros – el pelirrojo asintió y desapareció –. Luna… – Harry se acercó a la chica para hablar más bajo-, trata de averiguar qué tipo de magos tienen la capacidad de volar, – la chica asintió - y ve a descansar, ya me hago cargo yo de esto. – Instantes después la ex Ravenclaw también desaparecía -. Mierda – Harry pateó el suelo de pura impotencia, con la mala suerte de que levantó una nube de hollín.

Cuando llegó, Blaise estaba recostado leyendo un libro sobre embarazos masculinos. Ron estaba en el baño, cantando una desentonada y melosa melodía. El ex Slytherin se levantó para saludarlo, sólo los amigos más cercanos de la pareja tenían permitido entrar directamente a su habitación, y esos eran Harry y Hermione; el resto de las personas llegaban a la oficina del director, y este decidía si les daba permiso de entrar a la escuela. La chica llegó justamente unos minutos después que él.

- ¿Cómo están? – los recibió amable el chico.

La habitación donde estaban era grande, tenía una cama de dos plazas con doseles, una enorme alfombra cubría todo el cuarto, una mesa y varias sillas alrededor, una pequeña biblioteca y un enorme ropero. Blaise les señaló la mesa, donde los tres tomaron asiento.

- Tengo problemas con Draco – les informó Harry -. Mi magia se descontrola totalmente cuando él está cerca, no sé por qué… Y encima está lo de Malfoy Manor, se convirtió en otro problema. El hechizo de supresión no funcionó, Luna dijo que sentía como si la estuvieran ahorcando – Los dos chicos frente a él se veían pensativos.

- Luna es la mejor en ese hechizo, hasta los inefables a veces le piden ayuda – reflexionó Hermione -. No sabía que lo podían interferir.

- Yo tampoco. Y sobre Draco… no sé si puedo seguir en esa misión; mi mente se nubla cuando él está cerca, y mi magia salta y se alborota – Harry se cubrió el rostro con las manos -. Todo mal.

- ¿Te gusta? – soltó Blaise, sonriéndole ampliamente.

- ¡No!, es decir…no lo sé – dijo derrotado agarrando sus cabellos y tirando de ellos.

- Que Ron no oiga eso, aún esta sentido por lo de su hermana – le recomendó la chica extendiéndole un paquete a Blaise -. Voy a luchar por ser su madrina, – dijo señalando el vientre del Slytherin. El chico abrió la envoltura, para ver un lindo traje de recién nacido, azul claro. Ron emergió medio vestido del baño, con los pantalones puestos y una toalla en la cabeza –. Lucharé con uñas y dientes, para que no te escojan a ti – Le sacó la lengua a Harry, éste sonrió abiertamente.

- Mira Ron, – le llamó Blaise, mostrándole el trajecito - Hermione lo compró.

- ¡Qué lindo! – dijo mientras saludaba a los recién llegados –. Gracias Hermione – le besó la mejilla con cariño -. Un minuto y término de vestirme – Caminó hasta el armario y sacó una camisa blanca sencilla. Iba descalzo y sólo con los pantalones puestos-. Ya está. Ahora amor, – besó a Blaise - hora del interrogatorio –. El chico entre sus brazos puso cara de corderito.

- Es necesario que nos digas todo lo que sepas de la famosa Orden de Orión – dijo Harry notando como Blaise suspiraba derrotado, lo que les dio a entender que sabía más de lo que creían.

- Mi abuelo por parte de padre perteneció a la Orden y mi madre conservo algunas amistades del círculo – Los tres quedaron en silencio -. Así que sabrán que no lo conocí mucho – Todos sabían que la madre de Blaise había muerto durante la guerra, pero antes de ésta se había casado 5 veces, por lo que Blaise jamás tuvo una imagen paterna y su apellido era el materno incluso -. Eran personas bastante agradables, ahí conocí a Draco y a Theodore Nott. - Harry anotó mentalmente ese nombre, ya que no había sido relacionado a la Orden de Orión hasta ahora -. He de decir que tenían un insano interés por Draco. Todo lo que pedía se lo daban, jamás permitían que nada lo incomodara, incluso con cosas tontas. Recuerdo que una vez jugando Draco se cayó; nunca en mi vida vi a tantos adultos correr sólo para levantarle del suelo – Blaise se vio pensativo -. Si tengo que apostar, no sé realmente si ese lugar al que nos llevaban era un centro de juntas de la Orden de Orión. Además sólo cada cierto tiempo me llevaban a jugar allí. Yo no tenía amigos, por lo que me gustaba ir. Ahí estaba Theo, Draco, y varios niños de mi misma edad. De ahí que Crabbe y Goyle siguen a Draco.

- Amor, –.llamó suavemente Ron - ¿Sabes dónde queda ese lugar?

Blaise se quedó pensando largamente, parecía tener un debate interno, hasta que finalmente negó.

- Recuerdo que mi madre me llevaba a Malfoy Manor primero, y desde ahí nos aparecíamos en un enorme jardín. Jamás entré a este lugar del que te hablo, y hasta donde sé, ni Draco, ni Theo lo hicieron tampoco – El moreno miraba el techo –. Algo raro que recuerdo es que me pidieron que entrara a Slytherin. Mi madre me lo rogó, me dio una escoba sólo para que quedara en Slytherin, nunca supe por qué.

- Blaise, – le llamó Harry, el chico parecía perdido entre sus pensamientos - ¿recuerdas o escuchaste algo de tu nacimiento, o del de Draco? – Blaise estaba extremadamente concentrado en sus recuerdos, parecía sopesar la información.

-Draco… -sonrió medio perdido en su cabeza -, es especial – Los tres ex Gryffindor se quedaron mirando -. Solían decir eso… Su madre desaparecía frecuentemente, por lo que no teníamos de quién escuchar de su nacimiento. O sea, según las tradiciones sangrepura, son las madres quienes se hacen cargo de los hijos; si Narcisa no estaba era poco probable que Lucius dijera algo. Y en lo personal no recuerdo que hayan dicho nada – les miró agobiado -. Lamento no poder ayudar.

- ¿Recuerdas algo más? Cualquier cosa, Blaise – preguntó el moreno con ademán suplicante. A esas alturas ya estaba desesperado, hasta ahora la investigación no había dado fruto algo, solo más interrogantes.

- Había un dragón, no sé si lo soñé o si realmente había uno – expuso ensimismado –. Mi madre cuando miraba a Draco, solía decir que él era especial. Su forma era diferente a la que ustedes conocieron en la escuela, Draco era diferente al chico que conocieron. Yo mismo, Theo y los demás éramos diferentes. Todos tuvimos que mentir y engañar al entrar a la escuela. Ellos nos lo pidieron, para protegernos del Lord, dijeron. Nunca vi tan molesto al cura: me abrazó y lloró, apretándome contra él. 'Por favor… por favor… no dejes que te lastimen… no dejes que se acerquen a ti.' eso me dijo – Pareció por fin salir de sus recuerdos, los tres chicos estaban realmente sorprendidos -. No recuerdo mucho con claridad, ni siquiera sé si los sucesos están en orden – Blaise movía la cabeza como tratando de buscar algo más en su cabeza.

- Cielo – Ron limpió su frente sudada - ¿podrías darnos tus recuerdos? No quiero que te agotes, necesitas descansar – Hermione sonrío, era una buena idea. Blaise aceptó, apuntó su varita a su sien y sacó un largo hilo plateado.

- Los recuerdos que están ahí son confusos – les advirtió -. Recuerden que era un niño, no sé si son reales o sueños, lamento no poder ayudarles más – Metió el delgado hilo en un vial y a un gesto le pidió a su esposo que lo cargara hasta la cama.

- Veremos qué se puede hacer – Ron besó su frente y le tapó con las frazadas. Con una mirada guió a sus amigos fuera de la habitación -. Creo que ni él había pensado mucho en esto – dijo.

- Puede ser, pero es lo más confiable que tenemos –Harry estaba algo nervioso con los prejuicios que tuvieron durante la escuela. El Draco en la celda de Azkaban no se parecía mucho al chico engominado que conoció en Hogwarts.

Hermione se metió en la chimenea y desapareció entre las llamas. Minutos después regresó con un pensadero. Echaron el recuerdo dentro de él y contuvieron el aliento. Al entrar a las memorias de Blaise fueron envueltos por una calidez normal en los recuerdos de los niños.

Distinguieron la figura de un Blaise de 5 o 6 años, caminando presuroso de la mano de su madre, una mujer extremadamente bella. Creían estar en un campo, pero pronto vieron que eran inmensos y bien cuidados jardines. Parecía que acababan de aparecerse, a juzgar por el andar algo tambaleante del niño.

La mujer los condujo por un pasillo de arbustos altos, cuando llegaron al otro extremo habían aparecido en un pequeño jardín de flores y árboles frutales. Lucius estaba parado a un costado, apoyando todo su peso en un árbol. Tenía el cabello revuelto, y sus manos temblaban, un rictus de dolor que atravesaba su rostro pálido y sudado. Semiramis que casi corrió al verle.

-¿Estás bien? – el rubio asintió, pero parecía más muerto que vivo - ¿…y el niño? ¡Lucius, reacciona! – La mujer removió al rubio, el padre de Draco sujetó a la mujer de los hombros.

- Es fuerte...

A los chicos les hubiera gustado seguir oyendo la conversación de los adultos, pero eran los recuerdos de Blaise y el niño había conseguido, soltarse de la mano de su madre.

Corrió por los jardines, hasta que lo vio. Era un niño de cabello negro, liso, de piel trigueña y de facciones aniñadas. Les costó un poco reconocerlo: Theodore Nott.

Theo le sonrió al pequeño Blaise y le abrazó.

-¿Cómo estás? – saludó sonriendo y dejando que Theo le llevara de la mano.

- Bien. Es Draco, creo que colapsó; no sé qué significa, pero eso dicen los adultos – los niños se miraron.

El recuerdo se puso borroso. Cuando se pudo ver de nuevo, estaban dentro de una habitación.

Draco estaba acostado en la cama. Su cabello refulgía con los rayos matutinos que se colaban por la ventana, su tez pálida hacía juego con las sábanas blancas. Sus ojos perla miraban curioso la habitación. Parecía un pequeño muñeco, un ángel. Hermoso, perfecto, perdido entre aquella nívea inmensidad.

A su lado un cura le revisaba con delicadeza. Al verles ingresar sonrió.

- Bien chicos – les ayudó a los dos a subirse a la cama con el platino -, nuestro joven Draco se encuentra bien, ¿verdad? – el aludido asintió con una pequeña sonrisa. El viejo les divirtió con unos trucos sencillos, y los niños rieron felices.

- Huge – un hombre alto y vestido de gris estaba en la puerta.

El recuerdo se hizo otra vez borroso, cuando lograron ver de nuevo, se encontraron con un panorama sorprendente:

Blaise corría y jugaba junto a Theo alrededor de un enorme dragón plateado. Mientras tanto, entre sus patas Draco dormía profunda y despreocupadamente.

El recuerdo desapareció.

Se encontraban en casa de Blaise, en un instante todo estaba en calma, pero al segundo siguiente unos hombres habían entrado a la fuerza, e intentaban golpear o hechizar todo lo que se les ponía delante. Un Draco de 4 años estaba en el suelo, sangrando. A su lado había caído Theo, también herido. Bellatrix apareció de pronto en la escena y defendió a los niños como jamás se lo habrían imaginado. Blaise se arrastró hacia Draco y Theo, éste último estaba consciente y gritaba histérico, Draco se desangraba en el suelo.

Mientras, Bella y Semiramis luchaban contra algo que ninguno de los tres espectadores supo identificar.

Todo se puso negro y cuando volvió a aclararse el entorno había cambiado.

Blaise estaba en una clínica, ni de lejos se parecía a San Mungo. Ésta era mucho más lujosa.

El niño acababa de despertar y al no reconocer dónde se encontraba se asustó. Mirando hacia todos lados descubrió a Draco, quien le sonreía desde los pies de su cama. Le abrazó.

- No me odies Blaise – susurró el niño llorando en su pecho-. No me odies por todo lo que tendré que hacer, recuerda que yo te amo.

Los Gryffindor fueron expulsados del pensadero, lo último que sintieron fue la magia del momento entre los dos niños.

Ron estaba asustado, no sabía qué creer. Había imágenes que de ninguna manera podían ser reales, como la del dragón. Un dragón jamás se quedaría quieto con niños a su alrededor y no existían bestias de ese color. Pero la imagen que más le perturbó, fue ese ataque del que Bella y Semiramis les protegieron. Definitivamente aquello no le cerraba.

- No entiendo nada – dijo Harry agotado, mientras Ron iba a ver si Blaise se había despertado, por suerte seguía durmiendo.

- Pues hay alguien que nos puede aclarar esto –indicó resuelta Hermione -. Bellatrix Lestrange está en Azkaban, en la zona de alta seguridad.

- Ella no cooperará – respondió Harry. Ron estaba confuso, necesitaba saber qué pasaba y qué tenía que ver con su marido.

- Vamos –dijo al fin el pelirrojo -. La obligaremos y sacaremos los recuerdos sin su permiso si es necesario… - Harry iba a replicar -. No Harry, estamos hablando de mi familia, no me pidas paciencia.

CONTINUARÁ...

Muy bien, muy bien, ¡ésto ya está interesante! ¿Qué sucederá ahora? ¿Bellatrix cooperará? Habrá que esperar un poco para averiguarlo.

Les aseguro que Arizu está trabajando mucho en esta historia, su pequeña recomensa: un review. ¡Vamos que no nos cuesta nada y nos ayuda a ver qué tal está la historia!

Me despido, ¡un beso!

Kohama