Las calles de Nueva York todavia seguian mojadas debido a que aquella tarde había caido un enorme aguacero en aquella gran manzana. Los coches, aunque no llovía, todavia tenian gotas en en la cubierta mismas que brillaban cuales diamantes debido a la refracción de las lámparas que alumbraban al rededor, solo se escuchaban los charcos que eran arrasados por las llantas de aquellos automoviles que iban a gran velocidad puesto que en aquella ciudad todo se vivía demasiado de prisa. Central Park no era la excepción, pues todos los arboles soltaban enormes gotas debido al gran festin de agua que acababan de recibir.

Eran exactamente las ocho cincuenta y tres de la noche por lo que la oscuridad se hacía notar en todos los alrededores, ademas de ser viernes por la noche y por consecuencia decenas de jovenes y parejas decidieron salir a las calles para tomar una copa o acudir al bar que estuviese de moda para divertirse. Pero no solo la ciudad de Nueva York tenía la tipica cara turística que llamaba la atención de todas las partes del mundo, pues tambien como comunmente se decía, tenía su lado "B". Un mundo totalmente opuesto al glamur y la moda, pues se trataba del otro lado de dicha ciudad misma que se conformaba por callejones solitarios donde los hoteles de mala muerte solían estar.

Aquel mundo que muchos decian "no conocer" era el mas visitado y concurrido por todos aquellos que como la ciudad, tenian una doble cara y una doble vida. Por aquellas calles llenas de basura y vagabundos se veían coches de lujo dar constantes paradas para poder hacer "negociaciones" con las chicas que paseaban contoneando las caderas por aquellos asfaltos mojados. A pesar de ser un dia demasiado frío, la necesidad no podía cubrirse para aliviarlo pues como muchas prostitutas aseguraban, "al mal tiempo buena cara" y "hay que pagar el alquiler". Aquellas mujeres vestian diminutas faldas de satin de colores llamativos, no lo hacían para verse glamurosas, sino para ser detectadas mas facilmente por el centenar de clientes que les llegarian aquellas noches. Unas tenían suerte y podían aunque sea por algunas horas disfrutar de comodidades de hotel de lujo, mientras que muchas otras tenían que lidiar con cargadores y desaseados tipos que solo deseaban desfogar sus mas oscuras y perversas pasiones con las "mujerzuelas" como ellos las llamaban.

A unas cuantas cuadras de la calle Shervet se encontraba un pequeño y escondido club que se llamaba "Cleophatra's secret" mismo que en la entrada tenía llamativas luces de neon a pesar de haber pasado de moda hacía varias décadas, ya que en los noventa estaban muy de moda. En la parte alta de aquel club se encontraba un letrero luminoso que tenía animación en dos partes pues constantemente había una chica que sostenía un tubo y bailaba al mismo tiempo.

Aquella chica en especial decidió no tomar taxi, pues la noche anterior no había recibido buenas propinas como para costearse uno, por lo que tuvo que caminar varias calles para poder llegar hasta su trabajo. Cuando bajó del autobús se veía demasiado apresurada pues sabía perfectamente que en una hora tenía que estar lista para poder comenzar lo que muchos esperaban con ansia loca. "Maldita sea, aquel pendejo me dejó dos cuadras mas adelante, ahora como carajos haré para llegar a tiempo, Maxine va a destriparme viva"- Pensaba mientras con suma prisa caminaba por el asfalto mojado arruinando aún mas sus zapatos rojos de tacon que se escuchaban desde varios kilometros.

Caminaba rápidamente mientras que varios de los coches se paraban a un lado de ella. El primero fue un camaro del año mismo que era conducido por un joven de su misma edad, atractivo a su manera ya que aquellos brazos eran debido a las horas de ejercicio que probablemente hacía en lugar de dedicarse a estudiar, claro, como era costumbre en todos los junior hijos de papi millonario. El joven era castaño claro con mirada seductora, y por la finta que tenía tendría que ser universitario ya que todavia llevaba puesto la chamarra de su alma matter. El coche se detenía moviendose lentamente bajando el cristal polarizado.

-Hola muñeca, ¿Quieres divertirte un rato?, mi amigo necesita recargar baterias, y creeme muchas chicas no se han quejado de cómo lo hago, ¿Que dices?- Aquel joven miraba a la chica que en ese momento estaba vistiendo una gabardina negra, mientras hacía esto con su mano derecha se tocaba por encima de la ropa el enorme pene que en ese instante tenía bastante erecto. En cambio ella lo miró de reojo con algo de enfado pues siempre era la misma rutina cada que llegaba a su trabajo, tipos que se detenían para ofrecerle dinero a cambio de aunque sea un sexo oral. Algunas veces aceptaba si no se le hacía tarde, pero esta ocasión decidió declinar aquella oferta.

-No dudo de tus talentos, pero no gracias, llegaré tarde- Ella decidió caminar mas rapido de lo normal, aunque estaba desepcionada pues todavía le faltaba mucho por recorrer, y a decir verdad estaba a punto de aceptar ya que el coche le serviría por lo menos para acortar algo de tiempo.

-No me digas que eres de las "costosas", ja ja, no me hagas reir, aunque debo reconocer que eres de lo mejor que hay en este basurero pero pues al fin y al cabo debes ser una mas de esas pirujas, aunque bastante rica- Indicaba el joven riendo mientras conducía, mientras que la chica estaba al borde de la desesperación por llegar a su trabajo, por lo que decidió ignorarlo y caminar mas rápido que de costumbre cosa que no detuvo al joven, pues el llevaba la ventaja por el coche, y no cualquier coche, era un ¡Camaro del año!.

-Ya te dije que no grandisimo cabrón de mierda!, ademas hay muchas que aceptarían chuparte la pija por unos cuantos dolares, asi que dejame en paz con un carajo!- Ella casi corría todavia enfadada por tener que lidiar con aquel mequetrefe que no se rendía pues le daba mucho mas rápido a su coche para alcanzarla.

-A mi nadie me dice cabrón de mierda, no eres mas que una puta como cualquier otra, ¿Quieres dinero?, yo puedo pagarte mas que donde vas a ir en este momento- El joven sacó de su billetera varios dolares que la chica miró como si se trataran de dios mismo.

Si existia dios, ella creía que precisamente eran aquellos billetes verdes, pensó en ese instante en todas las deudas que tenía con su apartamento que quedaba algo lejos, las cuentas que pagaría con tan solo acceder a las asquerosas peticiones de aquel universitario adinerado, por lo menos podría aguantar cierto tiempo en lo que liquidaba todo lo que tenía tambien estaba el trabajo que tenía, su unica fuente de ingresos en la vida, solo faltaba menos de media hora para tener que cambiarse y salir a escena. Pero por otro lado miraba aquellos billetes con extrema necesidad, era obvio que los necesitaba, asi que pensó en algo que juró jamás hacer de nuevo, no tenía alternativa, su necesidad era mucha y aquel dia viernes definitivamente el club estaría casi vacío y por ende no recibiría mucho, asi que respiró un poco y decidió calmarse, seguido a esto se quitó la gorra negra que tenía dejando caer un cabello rubio lacio bastante bien cuidado y hermoso, asi mismo se quitó la gabardina negra dejando ver un cuerpo bastante escultural y hermoso.

Llevaba puesta una blusa de algodon untada a su cuerpo mismo que notaba unos pechos redondos y bien formados, un abdomen liso y una cintura de campeonato, llevaba una falda de mezclilla deslavada misma que hacía juego con aquellas botas no tan altas adornando perfectamente aquellas piernas largas y bien torneadas. El chico cunando la vio no pudo evitar sentirse mas excitado y deseoso, pues sus genitales estaban ahora respondiendo al llamado del deseo.

-Tengo veinte putos minutos para esta jodienda, asi que démonos prisa antes de que me arrepienta, pero primero que nada hablemos del precio, ¿Cuanto es lo que traes?, por que me haras perder un dia de trabajo por esto.- Indicaba la chica con una mirada de seguridad, aquellos ojos verdes eran bastante expresivos y llamativos.

-Emm.. emmm, tengo...- El joven estaba sin expresión alguna al ver con la domadora con la que estaba negociando, pues nunca en la vida había visto que una chica tan hermosa como ella estuviera en esos lugares, a decir verdad era mucho mas guapa que la novia que tenía en la universidad.

-Otro idiota sin lengua, ¿Donde quedo tu actitud de macho que tenías hace rato?, o me vas a decir que al verme te diste cuenta que soy mucho para tí?- Si algo tenía aquella chica era el sarcasmo por lo que se reía un poco de la situación sin evitar mirar el reloj mismo que marcaba las nueve cuarenta, y ella tenía que entrar a escena a las diez.

-Pero no quiero media hora, yo quiero una noche completa si no no hay trato, ademas no te sientas importante golfita- Mencionaba el joven mientras que la chica se reía mientras caminaba pues no deseaba perder el tiempo. Hasta que decidió detenerse apoyando sus codos en la puerta del piloto del camaro, en ese momento ella deslizó su mano derecha por la entrepierna del chico, alcanzando a notar las piernas tan fuertes que tenía así como un enorme "paquete" que tenía algo que seguramente dolería horrores.

-Wow, ¿Lo que esconde la ropa no es cierto?- Ella le susurraba seductoramente haciendo que aquel joven se sintiera mejor que en el cielo, pues con aquel toque de la chica su miembro comenzaba a ponerse cada vez mas y mas duro. Ella en cambio con la mirada le pidió que le abriera la puerta del copiloto para que pudieran consumar aquel negocio, éste sin mas ni mas así lo hizo esperando llevarla a un hotel y presumir con los que la miraban la chica que se había conseguido para pasar la noche.

La chica se subió mientras que sacaba de su bolsa una caja de cigarros light con filtro, eran nuevos por lo que en ese momento quitó el celofán y el papel de cobertura para posteriormente sacar uno y encenderlo en el coche. El joven se quedaba pasmado con la actitud de la chica pues estaba reconociendo que ahora ella tenía el control y a decir verdad le encantaba verse "sometido" por una, pues ese era uno de sus mas bajos fetiches o filias que tenía desde que estaba en High School.

-Que me ves?, arranca el maldito coche no?, ¿o es que tampoco sabes a donde iremos?- La chica daba la primer bocanada de humo exhalando por fuera de la ventana.

-Aqui no se fuma, no en mi coche- Indicaba algo serio el chico, ella en cambio lo miraba retándolo pues si algo no le gustaba era precisamente que le prohibieran cosas que a ella le encantaba hacer.

-Ahhh, ¿Que no te gusta?, Pues bien, suerte con otra chica, nadie me dice que hacer y mucho menos un juniorsete de mierda- Ella estaba a punto de abrir la puerta mientras que el joven se lo impedía, pues cada vez mas estaba estupefacto con la actitud tan controladora de aquella chica rubia.

-No te he dicho que lo apagues o si?- el joven miraba fijamente a la chica.

-Buen punto- Mencionaba ella.

El joven decidió arrancar el camaro mismo que tenia un motor bastante fuerte, que al escucharlo ella se sobresaltó un poco. El castaño claro solo se reía para presumir el coche que su padre le había comprado mismo que servía para impresionar a cuanta chica quisiera, pues todo en la vida se le daba en bandeja de plata por el solo hecho de ser un "estudiante universitario" ¡Perro como el que mas!. Ella no hablaba para nada mientras que el chico tampoco lo hacía, era como si la petulante actitud de hacía unos momentos se hubiese esfumado por la impresion que ella había causado en el.

-Ahi es donde trabajo mira- Ella le señalaba con el dedo el letrero que decía claramente "Cleophatra's Secret", el chico castaño se le quedó mirando extrañado pues no creía que una chica como ella siquiera fuera una de las bailarinas de ese lugar. Ella se rió a carcajadas por ver su cara de asombro.

-Jajaja, si, aunque no lo creas, ese es mi bendito trabajo, es mas ya soy mas famosa de lo que fue en su tiempo la legendaria Britney Spears, ¿te acuerdas de ella?, creo que ya tiene un monton de arrugas en las nalgas... pero..- La rubia quien se estaba riendo cambio su risa por un rostro serio y pensativo en un santiamén. -Soy igual de famosa que ella, al menos aqui soy alguien, al menos aqui...-Indicaba la chica mientras que el castaño la miraba con asombro.

-Al menos aqui que...- El chico detuvo el Cámaro justo al frente de la entrada del club de bailarinas exóticas.

-Al menos aqui... me olvido de tanta mierda que hay en mi alrededor... creo que soy como tu- El chico puso otra cara de asombro. - Jaja, no pongas esa cara, sabes que si, tu vienes aqui para olvidarte de la mierda de tus padres, para olvidar un poco las jodidas tareas que te dejan los profesores pederastas, hasta de tu noviecita frigida que cuando se la metes duro llora como una magdalena diciendo "me duele, ve mas despacio"- La rubia hacía una mueca de dolor graciosa mientras el chico se reía junto con ella, pues era cierto, aquella novia universitaria era de lo mas frigida.

-Yo en cambio vengo aqui para olvidar que despues de la puta noche, viene una mañana llena de... no me hagas caso, sigue, vamos al hotel o a donde sea- La rubia se incorporaba para no dejar escapar unas lagrimas que estaban a punto de salir, cosa que hizo que se volteara a la ventana para discimuladamente secarlas. El chico no arrancó, se quedó frente al club esperando alguna otra reacción por parte de ella.

-Por que lo haces?- Preguntaba el chico castaño.

-Hacer que?, no me jodas-

-Ser... lo que eres... ¿Tienes padres?- Aquella pregunta del chico hizo que la rubia temblara, pues ese tema era algo que definitivamente la ponía muy mal, algo que decidía dejar olvidado y enterrado.

-Dilo hombre, soy una puta teibolera de mierda, una mujer que baila cachondamente para excitar a los hombres, si, eso soy, y respecto a mis padres no tengo, tengo una vieja bruja que dice ser mi madre, o al menos hizo lo que pudo- Indicaba la chica con naturalidad mientras daba otra bocanada de cigarro para calmarse un poco ya que aquellas preguntas aunque siempre las evadía y las bateaba, era algo que dolía como una daga.

-Sabes... cuando te vi pensé que eras una de ellas, me refiero a todas esas mujerzuelas que venden su cuerpo a tipos como yo, pero cuando cambiaste de actitud no se..- Indicaba el chico contrariado de si mismo, pues se sorprendia el mismo de decir aquellas palabras.

-Entonces soy una cabrona?, pues si, soy una cabrona, no soy de las que se dejan de tipos como tu, si lo hago es por que necesito el dinero, de lo contrario ni loca!- La rubia se reía recargandose en el respaldo del asiento con la mirada al techo del carro. El chico en cambio cambio de repente la actitud machista que tenía por algo sumamente diferente.

-Puedo... preguntar... tu nombre?- El chico sonaba algo distinto a como ella lo notaba, pues su tono era demasiado tranquilo y condescendiente. La rubia sin despegar la cabeza del respaldo del asiento lo miraba con una pícara y seductora sonrisa.

-Tu.. dime como quieras, al fin y al cabo, espero no nos volvamos a ver nunca, no despues de esto claro, yo te hago sentir el jodido cielo...- La rubia se acercaba al cuello del castaño mientras que con la otra mano acariciaba su entrepierna haciendo que el chico tuviera rapidamente otra erección. -...Y cuando terminemos me pagas, ya que despues de eso no nos veremos jamás, volveras con tu noviecita pensando en la noche tan rica que pasaste con una puta bailarina exótica, una mujerzuela que sabe mover bien las caderas.- La chica estaba mordiendo un poco la oreja del castaño mientras que éste sostenía sus manos para detenerla.

-Deseo... volverte a ver, dime tu nombre- El chico sorprendia sobre manera a la rubia quien se apartaba algo brusca de su lado.

-Y para que quieres saber mi jodido nombre, es mas, yo ni se como te llamas y a decir verdad me importa un carajo- La chica estaba alistandose para abrir la puerta pero el chico la cerraba desde el asiento sofisticado del piloto pues como en todo autos, el que lleva el control de todo siempre es el que maneja. Ella se sobresalto un poco y miró al castaño con algo de furia.

-Dejame salir con una jodida, tengo que trabajar ya que al parecer tu no quieres tu negocito conmigo- La rubia forcejeaba con la palanca de la puerta mientras el chico le tomaba aquella delicada y blanca mano, pues si otra cualidad que tenia la rubia era lo perfectamente cuidadas que tenía sus manos.

-Cambie de opinión, no te quiero para una noche... - Ese comentario hizo que la rubia lo mirara con brusquedad. -...no pongas esa cara, puedo ser tu salvador, puedo... darte lo que quieras, ya no tendrías que trabajar en este puto basurero de mierda que llaman club, serías mía...puedo darte lo que quieras para vivir bien, te compraré un departamento donde solo estemos tu y yo, eso sin contar con que siempre pasaremos las noches mas ricas, mejores que esto... deseas conformarte con unos cuantos dolares?, o prefieres ser una reina, tu elige "como te llames"- El chico miraba con exquisitez a la rubia mientras ella por varios minutos se imaginaba estar en un departamento decente, con sabanas blancas y acolchadas, en la alacena siempre habría comida decente, no la clase de chatarra que acostumbraba en su nevera, tendría ropa de marca y ademas podría tener casi diario a aquel forrazo de castaño que a decir verdad estaba demasiado atractivo, pues aquella barbita ligera le daba un toque seductor, ademas estaba muy bien "dotado" de muchas partes, cosa que a cualquier chica la hacía rendir a sus pies, incluso a ella. "¡¿En que estoy pensando grandisima idiota?", pensaba para si misma al volver a la realidad pues si lo que deseaba el chico era tenerla todos los dias, a la larga se enfadaría y la botaría para ir con otra mucho mejor que ella o simplemente para cambiar como era la costumbre de los hombres que conocía.

-No digas pendejadas, me acabas de conocer hace unos minutos y ya me quieres poner casa como una jodida muñeca vestida de rosa como las que jugaba tu noviecita cuando era niña?- La chica intentaba abrir la puerta pero era inutil.

-Piensalo, no siempre estas oportunidades pasan todos los dias, y no siempre vendra el principe azul en su corcel blanco a rescatarte de la miserable vida que llevas- El castaño estaba decidido a hacerla suya, pues desde que la vio demasiado cerca y con esa actitud definitivamente hubo algo en ella que deseo conocer mas y mas, pero sobre todo, deseaba disfrutar aquel sensual y hermoso cuerpo que se comeria centimetro a centimetro todos los dias. La chica estaba realmente furiosa por la actitud tan territorial del castaño, por lo que no le quedó mas remedio que apretar los dientes con tremenda furia.

-¡Dejame salir con un carajo!- En ese momento las cuatro puertas del Camaro se abrieron al mismo tiempo sorprendiendo al castaño y al mismo tiempo a la rubia quien miraba extrañada lo que estaba pasando, tanto fue su asombro que creyó que el chico intentaba asustarla.

-¿Que rayos fue lo que hiciste?, ¿Acaso me estas asustando?- Ella tomaba al chico de los hombros mismo que seguia mirando las puertas que ahora estaban abiertas.

-¡Yo no hice nada!, pensé que tu lo habías hecho- Indicaba con el dedo apuntandola.

-No... no otra vez... ¡Maldita sea dejenme en paz quienes quiera que sean!- Inmediatamente despues la rubia se bajó del carro demasiado asustada, pues no era la primera vez que pasaba algo extraño en su vida, desde que era una niña sin querer hacía romper cosas con tan solo pensarlo o simplemente pasaban cosas que hacían que se asustara, lo raro del asunto que solo pasaba cuando estaba molesta o demasiado triste, es decir, cambios bruscos de actitud. El castaño decidió seguirla al verla tan desesperada, salio del coche atras de ella mientras la rubia se colgaba el bolso y se disponía a por fin entrar al club.

-No, no te vayas, no fue tu culpa, tal vez se abrieron solas o este fallando algun mecanismo interno, por lo menos si vas a rechazar mi oferta dime tu nombre- El castaño estaba con una cara de asombro pero no deseaba dejar escapar la oportunidad de saber quien era aquella chica a la que estaba a punto de pagar por sexo, que de un de repente se convirtió en todo un enigma para él, alguien totalmente opuesto a lo que conocía. Ella se detuvo a pocos centimetros de la puerta para bailarinas que quedaba en un callejon.

-Me llamo... Toxica- Era bastante obvio que ella no le daria su verdadero nombre, por lo que optó por presentarse como cada noche solía hacerlo en el club antes de comenzar a bailar muy sensualmente para todos aquellos hombres borrachos que gastaban mucho dinero por algun privado o por bebidas.

-Bonito nombre, por cierto, vendre mañana en la noche-

-Pues tendras que pagar el cover y las bebidas, ya que no llegare otro dia tarde por tu jodida culpa, ademas quiero decirte niño rico, no quiero que desfalques a tu pobre padre que tal vez le cuesta mucho trabajo robar el dinero para darte tus lujitos pequeño cabroncito cachondo busca putas- En ese momento la rubia cerró la puerta algo furiosa mientras que el chico solo sonreía para si mismo.

-Serás mia Toxica, solo mia- El castaño puntualizaba asegurando que costara lo que costara aquella chica rubia sería solo de él, no le importaba cuantas noches tendría que ir a ese club de bailarinas a buscarla, se había convertido para el ahora en una obsesion, ahora no solo su pene la deseaba, sino todos su cuerpo, ahora solo tenía un nombre en la cabeza, ese nombre que hacía honor a cada letra al pronunciarlo pues era totalmente como un veneno para la mente y el cuerpo. TOXICA.