Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto.

Nota importante: La historia original pertenece a Yukima Sensei.

Capitulo II

La luz del día se filtraba por las ventanas de la habitación, iluminando a cuatro siluetas recostadas en el suelo.

Eran tres jóvenes muy atractivos y una bellísima mujer…

Ella fue la primera en despertar, pero al intentar incorporarse, sintió un peso en su brazo derecho que se lo impidió.

Se tallo los ojos con la mano que tenia libre y lentamente los abrió.

Casi se desmayo cuando vio que no se encontraba sola, detuvo al mínimo sus movimientos para no despertar a sus compañeros.

Frente a ella estaba un rubio que en ese momento sonreía, probablemente tenía un agradable sueño, detrás de este, un chico de cabello negro y largo dormía boca arriba. De repente sintió la presencia de alguien más, quien la tenía asida de la cintura con fuerza. Al descubrir de quien se trataba, sonrió para sí misma, pues si mal no recordaba, ese que la abrazaba; el día anterior le había gritado que no la quería ni en pintura.

Cuando se dio cuenta de la situación en que estaban, se llevo una sorpresa.

Todos estaban desnudos.

"¿Que hemos hecho?" Pensó angustiada.

Dos jóvenes se encontraban observando a una pequeña ojiperla, que dormía plácidamente sobre una enorme cama. Hinata abrazaba tiernamente un zorrito de felpa, que al parecer le gustaba mucho.

-¿Siguen ahí? Deberías alistarte Naruto y tu, Itachi para tu trabajo.- Dijo Sasuke muy molesto, pero aun así no pudo evitar las ganas de estar con ellos y esperar a que la niña despertara.

-¿Ya despertó?- El rubio estaba impaciente.

-No…- Respondió su hermano mayor.

-¿Y ahora?- Era una forma de fastidiar muy usada por el.

-No…- Y estaba funcionando, como siempre.

-¿Y que tal ahora?- Naruto no iba a desistir tan fácilmente.

-¡Que no! ¡Y a ver si dejas de estar chi… molestando!- Grito enfurecido el pelinegro.

-¡Vale! Hina-chan, despierta quiero jugar…- El ojiazul comenzó a darle unos suaves golpecitos en el hombro para despertarla. Sasuke frunció el ceño, realmente necesitaba averiguar quién de todos los allí presentes era el adulto.

Después de un silencio momentáneo, Sasuke hablo y ellos lo vieron detenidamente.

-Le he pedido de favor a la vecina que se quede a cuidarla…- Dijo fríamente. -¡ No! No me vean así, ustedes no van a faltar a sus actividades por quedarse aquí.- El joven no se intimido con las miradas que le lanzaron sus hermanos.

-¿Pero tú de qué vas, Sasuke-teme? Hina-chan no la conoce, será una extraña para ella y…- Naruto trato de exponer sus razones, pero fue interrumpido por el joven.

-Dobe, tú también eres un extraño para ella, te recuerdo que hace apenas dos días que está con nosotros. Eso no quiere decir que ya eres un perfecto conocido para Hinata…- Esto le rompió el corazón a Naruto.

-Lamento ir en contra de tu teoría hermanito… Pero las personas como NARUTO Y YO, tenemos algo así como un imán de niños. Sobre todo con los indefensos, por lo tanto nos toman cariño en el primer segundo. La confianza que nuestras miradas inspiran, la felicidad que les transmitimos con una sonrisa, la valentía en nuestros actos… ¡Sasuke, deja de ignorarme!- El moreno no le hizo caso mientras se salía por la puerta. Una tierna voz lo paró en seco.

-Hielitop…- Sasuke volteo y se le quedo viendo a la pequeña quien se tallo los ojitos para acostumbrarlos a la luz. Su corazón comenzó a latir rápidamente, esa forma de despertar le recordó a Tenten.

-Teme, Hina-chan te ha hablado… Responde…- Le insto el rubio.

La voz de Naruto lo despertó de su ensoñación, él se dio la vuelta. No quería verla, no lo soportaría, no quería sufrir más.

-Los espero abajo, Hinata vendrá una señora a cuidarte, así que compórtate…- Sin más abandono el lugar.

-¡Yo lo mato! ¿Como se atreve a hablarle así a mi pequeña?- Itachi estaba a punto de seguir a Sasuke y darle de puñetazos en su linda cara, hasta que necesitara cirugía plástica para recuperarla, cuando sintió que alguien lo había sujetado de la manga de su pijama.

-Mapachi-kun, tengo hambre…- Ambos jóvenes le sonrieron tiernamente.

-Vale, iré a preparar el desayuno. Dobe sirve de algo, baña a Hina-chan y arréglala.- Dijo mientras que Naruto le lanzo una mirada asesina. Sin embargo, cargo a la pequeña, la cual estaba entretenida acariciando las marcas que este tenía en las mejillas.

-¡Cholesitop!- Rio la niña. Él sonrió, algo en su interior le decía que ella había llegado a cambiar la vida de él y sus hermanos. Además deseaba con todo su corazón ser el padre de esa pequeña.

En una cafetería lejos de allí…

Un grupo de adolescentes, se encontraban sentados en una de las mesas del lugar. Pero cada uno estaba metido en su propio mundo.

Un chico rubio llamado Deidara trataba de escapar de las directas "insinuaciones" de un pelirrojo que respondía al nombre de Sasori. Otro de ellos se encontraba contando un fajo de billetes, mientras un chico de cabello naranja lo miraba de reojo, haciendo notar su aburrimiento. Había además, un chico que estaba hincado rezando, era un religioso exagerado.

-Hidan, ya cambia de posición, desde que llegamos sigues en lo mismo…- Dijo Pain que dejo de ver a su amigo contar el dinero y había puesto sus ojos en el otro, pues se le hacía demasiado tiempo lo que estaba durando en esa postura.

No hubo respuesta, aparte de que los demás ni se dieron por enterados.

Uno de ellos estaba dormido sobre la mesa, traía puesta una máscara. Deidara se apresuró a lanzarle un balde de agua fría.

-¡Ay! Bueno, ¿pero que me quieren matar?- Pregunto el joven, quien se incorporo buscando a los culpables.

-Tobi, has dormido bastante, además llegaste tarde… ¡Deberías agradecer que no te despertáramos desde hace buen rato!- Le dio la espalda y camino hacia su silla, dejando el balde aun lado de la mesa.

-¡Vale!- Dijo rascándose la cabeza.- ¡Ustedes no entienden que mi trabajo requiere de todo mi tiempo!- Dijo en un tono molesto.

-¿Trabajo?- Pain pregunto, alzando una ceja.

-¡Así es!- Se levanto y lo dijo muy orgulloso, poniendo las manos en la cintura.

-¿Ah sí? ¿Qué clase de trabajo?- Sasori aun no se lo podía creer.

-¡Niñera!- Dijo al fin.

-¿NIÑERA?- Los demás dejaron de lado lo que estaban haciendo, además de Hidan quien nunca dejaba sus rezos y lo vieron sorprendidos, eso sí que era extraño.

-Sí, así es- Él se sentó y comenzó a relatarles los hechos de una semana atrás, aproximadamente.

"EI iba caminando por el Campus de la Universidad, pensando en cómo seguir molestando al tarado de Deidara y a uno que otro de sus amigos. De repente vio que un rubio huía de algo o alguien y choco contra él. El chico le pidió disculpas y se le hizo raro, porque ninguno le había pedido nunca disculpas. Sobre todo sus compañeros, quienes no soportaban sus bromas y lo maltrataban.

El de los ojos azules reanudo su carrera y detrás de este venia un chico de cabello negro. Los vio pasar de uno en uno, pero no solo eran ellos dos, pues también iba un chico de cabello castaño con unas extrañas marcas rojas en las mejillas.

Tobi sonrió, a pesar de que ese trío eran de Preparatoria, se daban el lujo de hacer destrozos y desmanes en terrenos Universitarios. El suspiro, pues si bien era cierto, en ese lugar se le permitía entrar a quien sea, pero estaba prohibido lo que aquellos estaban haciendo.

Travesuras.

Pronto sintió como la adrenalina hacia presa de su ser, pues él siempre se había comportado como un niño y no quería crecer, no deseaba ser adulto ni mucho menos tener responsabilidades como por ejemplo, tener una familia. Por eso aquellas acciones tan simples y a la vez tontas, le gustaban. Le hacían sentir que aun tenía la libertad que tuvo cuando era niño.

Sin pensarlo y por más tonto que le pareciera comenzó a seguir a esos tres, le habían llamado la atención. Vio que ellos se dirigían la parada de autobuses. Como su automóvil estaba cerca de allí, se subió y encendió el motor y espero a ver que iban a hacer.

El trio espero por un coche que se aproximaba lentamente hacia donde ellos estaban. El conductor, un joven de cabello negro y largo, les hizo una seña para que subieran.

Cuando se alejaron, el trato de seguirlos lo más cerca posible para no perderlos de vista.

Después de unos minutos, llegaron a un edificio de departamentos lujosos.

Los cuatro muchachos se bajaron del vehículo y salieron corriendo al interior del lugar, paso más de media hora y él se sintió desilusionado, al no ver rastro de ellos.

Hasta que los vio salir, pero en esta ocasión el mayor de ellos llevaba un pequeño bulto en los brazos. Corrieron hasta el parque que estaba enfrente, allí bajo los árboles había unas mesas y ellos tomaron asiento. Después de esto, comenzaron a llegar varias chicas y señoras de diferente edades.

El rubio tomo un cuaderno, mientras que el castaño cargaba a la niña. Los dos pelinegros se pusieron a ambos lados del ojiazul. Era una fila larga, que daba la vuelta a la manzana. Con pasos indecisos decidió ir a preguntar el porqué de esa concentración.

-Disculpe señorita… ¿Podría decirme para que están formadas?- La chica acomodándose las gafas le lanzo una mirada de desprecio.

-¡Es para el trabajo!- Respondió molesta y le dio la espalda para comenzar con la faena de estar presentable.

El ya no le pregunto, pues al parecer si lO volvía a hacer corría el riesgo de resultar herido. De pronto se fijo en un cartel que estaba sobre la mesa.

"SE SOLICITA NIÑERA, INFORMES AQUÍ"

El joven comenzó a formar una sonrisa que después se convirtió en una sonora carcajada, tanto así, que los entrevistadores escucharon a la perfección.

Tobi observo a un chico de cabello negro de porte frio y altivo. "Uchiha Sasuke" Sin duda lo reconocía.

Recordó que entre él y su primo Neji, hubo una fuerte discusión que hizo que las familias Uchiha y Hyuuga se distanciaran.

A pesar de que su padre pertenecía la familia Hyuuga y su madre a la familia Uchiha.

-¿Tobi?- Pregunto uno de los pelinegros.

-Itachi-san, buenas tardes… Sasuke-san, Naruto-san y…- Él se quedo con el saludo en el aire.

-Inuzuka Kiba y ella es Hinata- Dijo el castaño quitado de la pena.

-Me alegro de verlos nuevamente…- El meso sus cabellos negros y sonrió a los ahí presentes. Todos respondieron con una inclinación de cabeza, excepto Sasuke que le dio la espalda para después cruzarse de brazos. " ¡Que grosero!" Pensó Tobi. Sabía que él no lo había perdonado, pues su decisión de no apoyar a ninguna de las dos familias, le había afectado sobremanera.

-¿Y para que has venido?- Pregunto Naruto intrigado.

-Yo… Este… Vine por el trabajo…-Dijo en voz baja para no ser oído por todos, pero no sirvió de nada, ya que el rubio lo grito a viva voz, haciendo que los demás se enteraran de la situación.

-Interesante…- Dijo el pelinegro mayor, cosa que no le agrado a Naruto pues Itachi solo se comportaba seriamente cuando había momentos críticos o por lo menos, cuando sabia que algo malo pasaría.

-¿Pero que acaso no sabes que el trabajo es de niñera? Repite conmigo, NI-ÑE-RA…- Le dijo el ojiazul, mientras le señalaba las letras que estaban en el cartel.

-Sí, lo sé… Pero yo…- El titubeo.

-¡Fórmate!- Lo interrumpió Itachi.

-¿He?- Tobi lo miro extrañado… De verdad le estaban dando la oportunidad?

-¡Vale! Fórmate y espera, hasta que llegue tu turno.- Naruto, repitió amablemente las palabras de su hermano mayor.

-¡Si!- El joven corrió y se situó detrás de la pelirroja enojona, mientras que ellos empezaron con las entrevistas.

Después de varias horas, ya solo faltaban dos aspirantes.

-Si me gustan los niños, he sido niñera desde hace mucho tiempo…- Decía una pelirroja que miraba de reojo a Sasuke con cierto nerviosismo.

-¿Desde cuándo?- Pregunto él fríamente, mientras que Naruto tachaba a las diez últimas mujeres que habían pasado por allí. Kiba se durmió en el césped a la refrescante sombra de un enorme árbol, acompañado de Hinata.

-Pues… Desde hace dos meses…- Confeso bajando la vista avergonzada.

-¡Siguiente!- Dijo Itachi, haciéndole una seña al rubio para que la borrara de la lista.

-¡Espera! Yo…- Karin, que así se llamaba la joven pelirroja se llevo angustiada las manos al pecho, pues estaban a punto de rechazarla, y era lo que menos quería, pues el motivo de soportar una chiquilla era más fuerte: Estar cerca de Sasuke-kun.

-El que sigue- Grito el pelinegro, mientras ella se alejaba llorando.

-Yo, esto… Soy el siguiente…- Dijo el chico de cabello negro.

-¿Tobi?- Todos le dirigieron miradas de incredulidad. No por el hecho de que ellos le habían dicho que se formara, sino que él, en contra de todo pronóstico estaba allí delante de sus primos.

-¿Nombre?- Pregunto Sasuke con indiferencia.

-¡No te pases!- Naruto volteo a ver al chico, de verdad que no necesitaba hacer esa pregunta, de sobra lo conocían.

-No te metas, dobe… ¿Nombre?- Le dijo al rubio viéndolo con malas maneras, para después fijar su vista en el interesado.

-Hyuuga Obito- Respondió tranquilamente.

-¿Edad y ocupación?- volvió a preguntar.

-¡Tengo veinte años y soy estudiante!- Él no estaba seguro por qué le hacían esas preguntas, después de todo, ¿a quien le importaba? Él se limito a contestar, pues el Uchiha se estaba poniendo en muy tenso.

- Porque quieres el trabajo?- Naruto vio a Sasuke con molestia, aunque esas preguntas eran necesarias, él lo estaba haciendo de mala manera y hasta sintió pena por el pobre Tobi, él era un buen chico.

-Porque… Bueno, me agradan los niños… Creo…- A punto estuvo de responder: ¡Porque me gustan las travesuras y necesito cómplices para realizarlas! Se abstuvo de dejarse ir de la lengua y sonrió.

-Ya veo… ¡Siguiente!- El joven pelinegro se cruzo de brazos y cerró los ojos. De Plano el tipo no era Santo de su devoción.

-Por favor, déjenme intentarlo…- Tobi sintió un golpe desconsolador y dijo lo primero que se le vino a la mente. Naruto e Itachi lo vieron con cierto desazón, el realmente deseaba ese trabajo.

-He dicho… ¡Siguiente!- Los ojos negros de Sasuke se clavaron con indiferencia en su ser.

Kiba se despertó debido a que Hinata le estaba halando las mejillas y los parpados. Él se levanto y la llevo de la mano hacia donde estaban los otros jóvenes.

-Tobi, si tuvieras que cuidar a Hina-chan, ¿como lo harías?- Itachi no se andaba con rodeos. El dudo un momento pues a Sasuke no le gusto mucho la idea que digamos.

-¿Que crees que estás haciendo, tarado?- Le pregunto este con molestia a su hermano mayor.

-¡Te recuerdo que la entrevista la estamos realizando todos!- Le contesto tajantemente. El pelinegro menor les dio la espalda y se alejó, recargándose en un árbol y viendo de lejos a los allí reunidos.

Tobi lo miro unos cuantos minutos, la pregunta que le hiciera el Uchiha le tomo por sorpresa. No dijo nada más y corriendo, abandono el lugar. Todos se quedaron estupefactos. Sasuke sonrió triunfante, al fin se había deshecho de ese inmaduro.

De repente vieron que el chico regreso después de una corta ausencia, tenía una mueca de felicidad dibujada en el rostro. Debido a su posición, parecía que ocultaba algo, lentamente se acercó a Hinata y ella le observo extrañada.

-Hina-chan, ¿quieres que te presente un amigo?- Él le pregunto amistosamente y ella asintió alegremente. El chico saco lo que ocultaba, era una máscara naranja y se la puso.-Yo soy Tobi, ¿quieres ser mi amiga?- La pequeña rio a causa de la forma tan agradable y graciosa de ser del chico. Por lo que Sasuke bufo molesto, él no podía competir con algo como eso.

-¡Vale! Ya tenemos al candidato…- Dijo Naruto arrojando el cuaderno y sin querer golpeando a Kiba en la cabeza, que cayó al suelo desmayado. Debió haber usado uno de pasta suave, pero al rubio le gustaban los de cubierta parecida a los libros.

-¡Hmp!- Sasuke vio con molestia a sus hermanos y a Tobi, que en ese momento corrían a auxiliar al castaño, mientras que la pequeña picoteaba al desmayado en la nariz con una varita de madera.

-¡Y así fue como conseguí el empleo! Y por eso llegue tarde, porque me quede jugando con Hina-chan…- Dijo Tobi con autosuficiencia. Pero ninguno le estaba prestando atención.

-¡HAGANME CASO!- Realmente deseaba saber desde cuando comenzaron a ignorarle.

-¡Vaya! Fue un día bastante movido, ¿no lo crees Hina-chan?- Pregunto el rubiales.

-¡Cholesitop!-Él sonrió al ver a esa pequeña, aunque hubiera deseado ser el padre de Hinata, el de sobra sabía que no lo era. Cualquiera que los viera juntos lo podía deducir a simple vista.

El suspiro, aun así ella era su hija, al igual que los Uchiha eran sus hermanos.

Recordó como había cambiado tan drásticamente su apellido, de Uzumaki a Uchiha.

Fue adoptado por esta familia y él había aceptado gustoso, creció a su lado como uno más de estos. No se arrepentía, pues siempre deseo el calor de un hogar. Su madre murió en el parto y cuando contaba con cinco años su padre se suicido. Minato había dejado a su hijo al cuidado de Uchiha Fugaku, su mejor amigo. Él no fue una carga para ellos puesto que había heredado una cuantiosa fortuna, pero no todo fue "miel sobre hojuelas", a los pocos años fallecieron los padres de sus hermanos en un accidente aéreo. Creyó que era su mala suerte la que se había cernido sobre esa familia y trato de huir, pero Itachi lo impidió.

-Somos una familia, Naruto-kun…- Dijo el joven adolescente, sus ojos azules derramaban lagrimas de alegría y sonrió, agradeciendo a Dios de que nunca le haya dejado solo y por haberle obsequiado a esos dos chicos que más que sus amigos, ellos eran sus hermanos.

Lentamente volvió a la realidad.

-¡Ya es hora de dormir!- Dijo mientras levantaba las sabanas para acostar a Hinata, que ya traía puesta su pijama.

-Si…- Asintió la pequeña niña.

-Buenas noches, Hina-chan…- Le dijo el rubio.

-¡Si, Cholesitop!- La pequeña lo miro con cariño.

Le dio su zorrito y espero a que el sueño la venciera.

No tardo en caer rendida en los brazos de Morfeo y sin dudarlo, Naruto le plasmo un tierno beso en la frente.

Desde la puerta unos ojos lo miraban incrédulos.

-Se canso muy rápido- Observo el Uchiha mayor.

-Si, bueno… Es hora de que nos vayamos a dormir nosotros también.- Dijo Naruto y apago la luz de la habitación, donde dormía la pequeña.

-Por cierto… ¿Sasuke sigue investigando el paradero de Tenten?- Pregunto el rubio.

-Si, es preferible a que este buscando un orfanato para Hinata…- Él se llevo la mano a la barbilla.

-Parece que no la ha perdonado…- Naruto se detuvo frente a su habitación.

-Jamás lo hará, si había alguien a quien Sasuke respetara, ese alguien era Tenten… Pero cuando ella se fue, el definitivamente olvido el sentimiento de amor.- Dijo Itachi cruzándose de brazos.

-Vale es mejor no remover recuerdos del pasado. Ahora lo más importante es Hinata.- Apunto el ojiazul.

-Si, así es…- El suspiro, recordando a cierta castaña que le había robado el corazón.

Continuara…

¡Hola! Disculpen el retraso, se me presento algo y pues… ¡Lo siento!

Yukima- Sensei: Gracias, me halaga mucho que te guste, espero que si se esté adaptando a tu idea original.

I LOve anime-jOiia: Disculpa la tardanza, pero allí están esos capítulos.

Kasumi Hotaru: Gracias a Yukima Sensei.

Kamiri Hatake: Yo también.

Hinata-Kuran: Si, me da mucha tristeza que luego dejen tan buenos fics a medias, si vieras, me hace llorar mucho Jojojo...

!Saludos!