Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto.
Nota importante: La historia original es propiedad de Yukima Sensei, quien me permitió continuarla.
Capitulo III
Eran las siete de la mañana cuando despertó Itachi, ese día era domingo y tenia planeado llevar a la pequeña Hina-chan al Zoológico.
A su llegada todo había cambiado radicalmente, aunque Sasuke seguía siendo el mismo.
Se levanto de la cama y fue a darse una ducha. Mientras caminaba rumbo al baño, no soporto la tentación de asomarse a la habitación de la niña. En el suelo acostado, estaba Naruto tirando baba, al parecer se había dormido leyéndole el cuento del "Príncipe Hielito y la Princesita Solecito" ¿Acaso habría mencionado al guapísimo Príncipe Itachi? Lo dudaba… Miro a Hinata, que dormía tranquilamente, abrazando a ese zorrito tan extraño.
Cuidadosamente cerró la puerta y se alejó de allí.
Abrió las llaves de la regadera y comenzó a bañarse, eso si que era relajante. Inmerso estaba en sus pensamientos, cuando de repente el agua tibia comenzó a salir extremadamente caliente, que digo caliente, hirviendo.
Algún gracioso había tirado de la cadena del retrete.
-¡Maldición! ¡Te voy a matar!- Grito enfurecido. Halo la cortina con un movimiento rápido y a punto estuvo de golpear al culpable. Pero se detuvo a escasos centímetros al reconocer a una pequeña de cabellos azulados; quien lo miraba con sus ojitos aperlados abiertos de par en par. "Mapachi se 'nojo conmigo" Fue lo que pensó y se soltó llorando.
-No, no Hina-chan, no llores…- Dijo el pelinegro, agarrando una toalla y cubriéndose. Salió y trato de acercarse a la niña para consolarla, pero ella le rehuía como un gatito asustado.
-¡Cholesitop, Hielitop!- La niña gritaba pidiendo la protección de Naruto y Sasuke.
En las otras habitaciones, despertaron sobresaltados dos jóvenes. Escucharon a lo lejos que Hinata les llamaba y además estaba llorando. Creyendo que se había golpeado o algo peor, corrieron hacia donde ella estaba. Cual fue su sorpresa al encontrar a Itachi en esa extraña posición, cubierto con una simple toalla y a la pequeña, debajo de la mesa.
-¡PEDOFILOOO! ¿Que le trataste de hacer a mi hija?- Corrió Naruto a darle un puñetazo al desprevenido joven.
-¡Espera! ¿De que hablas?- Itachi a duras penas logro esquivar el golpe pero al hacerlo la toalla cayo al suelo, afortunadamente Hinata estaba cubriéndose con sus manitas los ojos.
-¡Enfermo!- Grito Sasuke, mientras le daba un soberano puntapié en el trasero a su hermano mayor, quien corrió en cueros a su habitación.
-¡Ni siquiera saben que es lo que paso!- Grito mientras se retiraba.
-¿Que no? Ahora que salga… ¡Lo voy a castrar!- El ojiazul se cruzo de brazos enojado.
Sasuke se metió debajo de la mesa y vio a la pequeña que lloraba desconsoladamente.
-¿Hina-chan?- Dijo tratando de ser cálido y tierno, algo de por si difícil. Eso no se le daba, pero sintió algo en su corazón, después de todo ella podría ser su hija.
-¿Hie-hielitop?- Pregunto quitándose las manos de la carita.
-Sasuke, pregúntale que paso…- Le sugirió Naruto.
-¡Hmp!- No tenia que decírselo, acaso no se había dado por enterado ese idiota.
-Solo fue una simple…- No continuo, pues Hinata abrazo a Sasuke, quien se sorprendió con el gesto de la niña. Naruto no lo admitió pero se sintió celoso de su amigo.
-A ver, ¿que ocurrió?- Le pregunto el pelinegro, mientras le mesaba los cabellos con delicadeza.
-¡Mapachi, se nojo conmigo y me grito, yo me asuste mucho!- Naruto no espero a que terminara, se alejó y entro a la habitación de Itachi, donde se oyó que estaban discutiendo seguido de ruidos de cosas que se rompían al caerse.
-¡Y no quiero que le vuelvas a gritar a Hina-chan! Si no, te mato maldito…- Grito el joven, después de salir y sacudirse las manos con autosuficiencia.
La mañana paso sin relevancia, Itachi no salió de su cuarto y Naruto, estaba serio. Mientras Sasuke y Hinata miraban divertidos la televisión.
De repente el pelinegro se quedo dormido y Naruto comenzó a lavar los trastos. La niña se levanto y salió rumbo a la habitación del Uchiha mayor.
Allí estaba el, muy pensativo, acostado sobre la cama mirando el techo. En el suelo estaba tirado el televisor y varias cosas más, parecía que un huracán había pasado por allí.
El ni siquiera se dio cuenta de que unos orbes perlados lo miraban con mucho ahínco.
-¿Mapachi?- Pregunto Hinata tímidamente.
-¿Huh?- El giro la cabeza hacia donde había escuchado esa dulce voz.
-¿'Tas enojado conmigo?- La pequeña se llevo un dedo índice apuntándolo hacia ella.
-No… No me enoje contigo… Yo te quiero y jamás te hare daño, ¿me perdonas?- Hinata le dio una sonrisa, la mas encantadora y lo abrazo. Itachi correspondió, ella era su niña.
En el umbral de la puerta estaba un rubio y miro la escena muy molesto. Hinata ya tenia a sus favoritos y era probable que el ni siquiera figurara en su lista. Se metió a su cuarto y se encerró. Itachi la mando a la sala, mientras recogía el desastre que era ese lugar. Maldijo por lo bajo, ahora tenia que comprar un televisor nuevo.
Ella no quería irse, de sobra sabia que Sasuke se había quedado dormido. Sin embargo recordó que "Cholesitop" le había dejado sobre la mesita de centro una caja de crayones y varias hojas blancas de papel. Comenzó a dibujar para pasar el rato.
Después de una larga hora, sonrió satisfecha.
Busco por todos lados a Naruto, pero al no encontrarlo, imagino que estaba en su habitación, camino hacia allí. La puerta estaba cerrada pero no tenia seguro, así que entro y vio al rubio que se sonaba los mocos con un pañuelo. Estaba llorando y ella se acercó a él.
-Cholesitop. ¿Porque lloras?- Pregunto mientras se abrazaba a su pierna.
-¡Oh! No Hina-chan… ¡Por nada!- Se sintió tonto por mentirle, la verdad, aquellas lagrimas eran de celos y mas al saber que la niña quería mas a los torpes de sus hermanos, que a él.
-Ya no estés triste, mira…- Le dijo mientras le tendía una hoja de papel.
Naruto lo observo detenidamente. En esta había un dibujo de tres muñequitos, dos con el cabello negro y uno con el cabello rubio; también estaba el dibujo de una niña de pelo azulado, él sonrió.
-Familia…- Dijo Hinata. Él se sorprendió… ¿Como era posible que la pequeña entendiera esa palabra? Lo más probable era que Tenten, le hubiera explicado su significado.
Lo que siguió lo dejo con la boca abierta.
Se inclino a darle un fuerte abrazo pero ella se le adelanto, dándole un beso en la mejilla.
-Te quiero…- Es lo que le dijo. Al escuchar estas palabras, el rubio se reprendió mentalmente de los celos absurdos que se permitió sentir. Hina-chan, necesitaba amor, el amor de una familia. Y si su madre no estaba, los posibles padres si. El la cargo en sus brazos, llevándola a la cocina. Con un pequeño imán en forma de Chibi-Sasuke pego el dibujo en la nevera.
-¡Eres toda una artista!- Le sonrió de una forma zorruna.
En ese instante Itachi y Sasuke se les unieron, a ver que había puesto allí el rubiales.
-¿Y esto?- Pregunto el pelinegro mayor.
-Ah! Hina-chan lo dibujo, ¿no es cierto?- Volteo a ver a la niña, quien se sonrojo tocando la punta de sus dedos índices. Todos se soltaron riendo, no habían reparado en que ese era un tic nervioso muy común en ella.
-Bien, basta…- Sasuke, vio que las burlas de ellos, la molestaban y corto por lo sano.
-Entonces… ¿Quien quiere ir al Zoológico?-Pregunto Itachi.
-¡Yo! ¡Yo quiero ir!- Naruto alzo las dos manos y brinco como si de un niño se tratara.
-Muy bien, pero tu pagas, ¿esta claro?- Itachi se cruzo de brazos y Naruto hizo una cara larga.
-¿Vendrás teme?- El rubio miro de reojo a Sasuke y le pregunto, a la misma vez que sacaba un pequeño monedero en forma de sapo.
-¡Hmp! No creo…- Respondió molesto. Hinata se le quedo viendo.
-¡Vamos! ¡Quiero ver a los animalitos!- Dijo la pequeña haciendo un puchero.
-¡Anda! Teme, yo también quiero ver a los animales…- Naruto lo halo del brazo.
-Si quieren ver animales, solo tienen que verse en un espejo…- Sasuke señalo a Itachi y a Naruto.
-No seas payaso, aunque la verdad, un payaso me haría reír mas…- El mayor hizo burla del comentario de su hermano menor. Volteo hacia el rubio y asintieron al mismo tiempo, en ese pequeño lapso de tiempo y sin dirigirse la palabra, planearon lo que debían hacer.
-¡No iré! ¡No iré!- Grito Sasuke mientras los otros dos se le acercaban con unas sonrisas de malicia.
De repente ya estaban en el auto, Itachi manejaba y Naruto era el copiloto. Hinata venia en el asiento trasero viendo a Sasuke divertida.
El pelinegro trataba de desatarse del amarre del que fue victima, pero los cinturones de seguridad estaban atados con fuerza alrededor de su cuerpo.
-¡Ah! Sasuke-kun, se me olvido asegurar las puertas…- Un ruido sordo lo espanto, ahora si, ya no podría escapar, dado el caso de que pudiera zafarse de sus ataduras.
-¡Idiotas!- Grito el pelinegro.
-Cuidado con esa boca, no querrás que nuestra princesa aprenda ese vocabulario, ¿verdad?- Lo regaño Itachi.
-¡Idiotas! ¡Idiotas! - Reía Hinata, pues debido a su inocencia no sabia que era una mala palabra. Los tres voltearon a verla reprobadoramente.
-Te lo dije- El Uchiha frunció el ceño.
Llegaron después de unos minutos, el lugar casi estaba vacío. Cuando se acercaron a la taquilla descubrieron con horror que estaba cerrado.
-¿Pues que horas son?- pregunto Naruto.
-Las cinco en punto…- Respondió Sasuke observando su reloj.-¡Deberíamos irnos!- El pelinegro suspiro tranquilo, después de todo él no quería estar allí.
-¡No! Vamos a entrar ahora…- Volteo y se aseguro de que no hubiera ningún guardia cerca, Itachi casi suspiro aliviado cuando entraron sin ningún problema.
-¡Hey! ¿Se puede saber que hacen aquí?- Pregunto un guardia malhumorado, quien estaba acompañado de otro. Los intrusos giraron lentamente.
-Tranquilo, de seguro son una pareja gay que vienen a festejar con los otros…- Dijo el más joven de ellos.
-¿Pa-pareja Gay?- Pregunto Naruto, sin creérselo.
-¡Si! Esto va a ser un día de campo privado, mas de treinta parejas que han adoptado hijos van a tener una reunión a las cinco y media.- Dijo el hombre.
-¡Ah! ¡Si! El y yo somos esposos, y ellos son nuestros hijos…- Dijo Itachi, mientras abrazaba a Naruto y apuntaba a Hinata y a Sasuke, respectivamente.
-¡Ah! Pasen adelante, por favor…- Dijo el guardia cambiando de humor.
-Gra-gracias…- Naruto casi estaba a punto de darle un puñetazo a Itachi que lo cogió de la mano.
-Cuanto amor…- Dijo el guardia, mientras trataba de abrazar y besar al fortachón.
-Aquí no…- Se separaron y cada uno tomo un camino diferente.
Siguieron caminando sin mencionar palabra alguna. Primero llegaron a la jaula del gorila.
-¿Como se llaman esos?- Pregunto Hinata viendo con los ojos muy abiertos a ese extraño animal.
-¡Ah! Esos en estado tranquilo se llaman Narutos pero cuidado, cuando se enojan pasan a llamarse Sasukes…- Dijo Itachi como si fuera la cosa mas normal del mundo, sin percatarse de que dos pares de ojos, unos azules y unos negros, lo miraban con un aura asesina.
-¡Oooh!- La niña estaba asombrada de que tuvieran el nombre del príncipe Hielito y el príncipe Solecito.
-No, la verdad es que se llaman gorilas- Naruto interrumpió la platica. Ella miro a Itachi enojada, pues le había mentido.
-Disculpa, princesita, fue una broma…- Itachi sonrió y puso su mano en la cabeza de la niña, revolviéndole los cabellos.
Anduvieron por todo el lugar y Hinata apenas miraba a un animal extraño, corría en su dirección riendo, seguida del pelinegro mayor y el rubiales.
Sasuke tenía una sonrisa fría y no evito pensar en Tenten, caminaba unos pasos atrás de los otros…
-¡Apresúrate, amargado!- le grito Naruto.
-¡Tsk!- El siguió inmerso en sus recuerdos y sus dudas.
¿Que habrá sido de ella?
¿Acaso no se preocupaba de su hija? Él sabia que lo de su enfermedad no era un pretexto para haber abandonado a la pequeña…
¿Porque Hina-chan no extrañaba a su mamá?
Cuando la encontrara, le iba a plantear cada una de estas preguntas… Si, era una promesa…
Un ruido ensordecedor lo hizo salir de sus pensamientos. Naruto corría de un lado a otro y gritaba como si lo estuvieran matando, pues un pequeño mono araña lo había pescado del cabello.
-¡Quítenmelo! ¡Quítenmelo!- Lloraba el rubio.
-¡Espera! Pues no corras tan rápido, así no puedo hacer nada…- Molesto, lo seguía Itachi.
-¡Idiotas! ¡Idiotas!- Corría Hinata detrás de ellos riendo y gritando esa palabra, que al parecer no se le iba a olvidar tan fácil.
-¿Que paso?- Pregunto Sasuke, empezando la carrera junto a ellos.
-Pues este idio…-Itachi dudo en continuar.
-Idiota, Mapachi…- Termino Hinata, ellos dos se olvidaron del rubio mientras observaban de reojo a la niña quien los miraba con una amplia sonrisa y los preciosos ojitos abiertos de par en par.
Iban a reprenderla, pero Naruto se les acerco y el mono salto a Sasuke…
-Sabia que era una maldita idea haber venido a este lugar…- El pelinegro trataba de quitarse al travieso mono, sin ningún éxito.
-¡Hey! No molesten a los animales…- Grito un guardia acercándose al cuarteto.
-¡Oiga! Por si no se ha dado cuenta, ese condenado animal- Naruto apunto hacia donde estaba Sasuke luchando para que lo soltara el monito.-Tie…- No pudo continuar porque el hombre lo interrumpió.
-¡Ja! No me importa como le llame a sus amigos, pero esta falta a las leyes del Zoológico merece que sean expulsados de por vida y de eso me encargare yo… Traiga para acá…- Se acercó hacia donde estaba el pelinegro y el animalito dócilmente paso a sus brazos.
-Vamos Itachi, te llevare a tu jaula…- Dijo mientras se alejaba y acariciaba el sedoso pelo de la pequeña criaturita.
-I-Itachi!- Rio cierto rubio agarrándose el estomago.
-¡Cállate! ¡IMBECIL!- Grito muy molesto el Uchiha mayor, sin medir las consecuencias.
-¿Imbécil?- Pregunto Hina-chan sorprendida.
-¡Ay! No…- Dijo Sasuke en un suspiro, llevándose una mano a la frente.
-¡Imbécil! ¡Idiotas!…- Si seguía esta situación así, muy probablemente la gente iba a pensar que la niña tiene el Síndrome de Tourette. ¿Pero quien les había dicho que habían nacido siendo padres? Esa noche tendrían una larga charla con su angelito.
-Si Tenten se entera de la "maravillosa educación" que le estamos dando a Hina-chan, seguro nos mata…- Naruto se llevo las manos detrás de la cabeza.
-¡Hmp! En todo caso debemos mejorar nuestros modales.- Dijo Sasuke con los ojos cerrados y cruzado de brazos.
-¡No seria mala idea! Cuando éramos solo nosotros tres no había problema, pero ahora…- Itachi miro a la pequeña, quien olía unas flores tranquilamente y después había comenzado a estornudar.
-¡Bien! Estoy de acuerdo, todo por mi hija…- Naruto rio, pero los otros le dirigieron unas miradas asesinas.
-Hasta que no sepamos quien es el padre, la niña es de los tres…- Sasuke dio la orden y los otros aceptaron a regañadientes.
Durante el trayecto a casa, pasaron a comprar unas pizzas para la cena. Esa noche iban a hablar con la pequeña Hinata.
Cuando llegaron al departamento, ella ya dormía.
Naruto la llevo a su habitación y la acostó en la cama.
-Cholesitop, Hielitop, Mapachi… Familia…- El rubio sonrió tiernamente al oír estas palabras que dijo entre sueños y beso la frente de Hinata. De repente una mueca triste se dibujo en su carita y comenzó a llorar.
-Mami…- Esa palabra retumbo en los oídos del rubiales, Hina-chan extrañaba a su mamá.
-No te preocupes, nosotros estamos aquí.- Dijo mientras secaba las lágrimas de la pequeña y le ponía entre sus brazos el zorrito de felpa. Tal vez deberían posponer la platica para otro dia.
Continuara…
