Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimosto.
Nota importante: Historia original de Yukima- Sensei.
IV
Tenten se paseaba de un lado a otro por ese pasillo, ya hacía casi un mes que dejara a su pequeña hija en las manos de sus jóvenes amigos.
¿Y ahora que les iba a decir? ¿Que el doctor dijo que siempre no? Si que era difícil. Se llevo una mano a la sien y comenzó a masajearla, debió ser directa con ellos antes de decidir todo eso, la falsa enfermedad, el abandono de Hinata… Pero estaba tan desesperada.
Llevaba cuarenta minutos y no se atrevía a tocar la puerta del departamento. Cuando se veía decidida, dudaba, no sabía qué hacer.
Al fin se armó de valor. Alzo la frente, respiro hondo y apretó los puños, suavemente golpeo la puerta.
No hubo contestación.
Toco una vez más, en esta ocasión se escucharon ruidos del otro lado. Ella suspiro tranquila, vio su reloj.
Las once de la noche.
La puerta se abrió y revelo a una anciana, de mediana estatura y de cabellos blancos como la nieve.
-¡Hola jovencita! ¿Se te ofrece algo?- Pregunto la señora.
-Este… Si, ¿se encuentra alguno de los Uchiha?- La mujer se ajusto los anteojos y la vio de abajo a arriba, tratando de recordar de quienes le estaba preguntando, pues la verdad era muy vieja y en ocasiones sufría de pérdida de memoria.
-¡Oh! Si, el jovencito rubio y los dos pelinegros… -Le dijo mostrando una sonrisa muy rara, pues le hacían falta varios dientes.
Tenten hizo una mueca muy graciosa y asintió levemente.
-Lamento decírselo, pero ellos ya no viven aquí, se fueron acompañados de un jovencito extraño y una pequeña niña, preciosa además…- La señora hizo un ademan con la mano derecha para señalar la estatura de Hinata.
-¿Qué? ¿Qué dice? ¿Habla en serio?- Los ojos de la castaña se llenaron de lagrimas, no podía creer que se habían largado y no conformes con eso, también habían cargado con su hija, SU HIJA. La joven estaba en estado de shock.
-Sí, tienen apenas unas dos semanas y francamente… ¿Acaso usted era novia de uno de ellos?… ¡Ay!- La anciana chillo pues Tenten la había cogido con fuerza del brazo.
-Dígame por favor… ¿A donde se fueron? ¿Porque se llevaron a mi bebé?- Preguntó con una angustia en su rostro, a la mujer le dio lástima que la joven llorara de esa manera.
-No lo sé, pequeña… Ellos pusieron a la venta el departamento, aunque recuerdo que dijeron que se iban a ir de la ciudad y ya no supe mas, lamento no poder ayudarte…- Fue lo único que le dijo.
-Gracias…- La joven dio media vuelta y se alejó hecha un mar de lágrimas de allí, tenía que buscar a su nena y no descansaría hasta no verla de nuevo a su lado. ¿A quien podía recurrir? Si estaba sola en el mundo, él había desaparecido de su vida y ahora su más preciado tesoro también.
¿En quien podría confiar ahora?
¿Dar aviso a la policía? Era una excelente idea, pero si esas personas se enteraban de la existencia de Hinata, seria el acabose. Debía buscarla por sus propios medios, pero definitivamente daría con aquellos muchachos.
La enorme mansión estaba algo descuidada, después de tantos años de abandono. ¿Que más se podría esperar? Naruto había recibido por fin su herencia al igual que sus hermanos, pues ya tenían dieciocho años cada uno e Itachi contaba con veintiuno. Tuvieron que dejar el país para hacerse cargo de la empresa Uchiha, que tenia la sede principal en Estados Unidos.
Fue un largo viaje, pero no necesitaban pasaportes. Después de todo eran bien conocidos, así que no hubo problema con Hinata, puesto que se creyó que era parte de la familia. Aunque consiguieron varias actas de nacimiento antes de irse de Japón. Ya que la niña tenía el apellido de Tenten y se las facilitaron en el registro civil, claro con el encanto que se cargaba Itachi, ¿quien podría resistírsele?
También estaba con ellos Tobi. El chico se había encariñado a tal punto con Hinata que lloro lagrimas amargas cuando se entero de que se iban a ir, así que lo "adoptaron". Aunque su grupo de amigos ni resintieron la ausencia del chico.
Tenían menos de tres días que habían llegado y ya habían comenzado a reparar la casa. Tobi y Naruto ayudaron a arreglar la habitación de la niña. Hubo varias peleas entre estos dos, pues el rubio quería que la habitación fuera naranja y el otro decía que el rosa era el más indicado para una "mujercita", pero Hinata les dio una lección; ya que su color favorito era el violeta. Después de varios días contrataron un buen grupo de sirvientes, entre los cuales estaba una mujer de nombre Kurenai junto a su esposo Asuma, quienes tenían un hijo de ocho años, Sai.
Fueron varios meses de arduo trabajo, al fin de estos pudieron descansar. Hinata iba al jardín de niños, casi siempre en compañía de Tobi pero los otros días, iba en compañía de Naruto o Sasuke. Las maestras se derretían por este último, pero era porque aun no habían conocido al guapo de Itachi, según las propias palabras del Uchiha mayor.
-No tuvieras tanta suerte, tarado.- Gruño un rubiales mientras se rascaba el ombligo, tumbado en el sofá.
-Es la verdad, ¿que culpa tengo yo de haber nacido extremadamente sexy?- Decía el joven que estaba parado junto a la ventana, mientras miraba hacia el exterior cruzado de brazos.
-¡Hmp! Imbécil…- Soltó el chico de ojos azules, mientras volvía a la faena anterior con mas ganas.
-¡Naruto! Eres un desaseado…- Grito Sasuke observando por el rabillo del ojo a su hermano, quien saco algo del pequeño hueco que tenia en la barriga.
Los otros jóvenes se quedaron algo sorprendidos y más al ver que después de unos instantes, el chico comenzó a estudiar a detalle lo que había atrapado entre sus dedos, sin importarle realmente lo que opinaran los demás.
-Esto parece… ¡Ramen!- Menciono con alegría, mientras hacia un ademan de echárselo a la boca, ante la mirada atónita de los morenos. Tobi contuvo la respiración debido al asco y salió huyendo de allí.
-¡Bah! Que exagerados, solo era una pelusa…- Murmuro con marcada molestia.- Bien, me iré a dar un baño…- Les hizo saber y se levanto de allí.
-Esto es como para volverse locos… ¿Has visto su habitación?- Cuestiono Sasuke a su hermano.
-Oye, déjalo ser… Lo que ocurre es que aun no se consigue una novia, cuando lo haga será un poco mas limpio…- Le comento a su interlocutor. Aun eran las diez de la mañana, pero ese día no habían asistido a clases, debido a asuntos de mayor importancia. A excepción de Hinata, quien se negó rotundamente a faltar a la escuela. A pesar de ser tan pequeña, tenía el don de la responsabilidad.
-En fin, no va a pasar de un extremo a otro solo porque se lo pidamos. Bien, ¿a que hora tenemos la junta en la corporación?- Pregunto cambiando de tema.
-A las diez, por lo pronto me voy a preparar… Kakashi nos espera a las nueve y media, junto a todos los accionistas y los supervisores de la empresa, así que apresúrate.- Le sugirió a su hermano y salió de allí rumbo a su habitación.
-Niños y niñas, este día vamos a hacer un pequeño presente, puesto que el lunes de la semana entrante será el día de las madres.- Dijo una rubia de ojos azul turquesa, quien respondía al nombre de Ino Yamanaka. Llevaba puesto un vestido a tono con el color de sus ojos y traía sobre este el mandil blanco reglamentario de cada maestra.
De pronto alguien golpeo el cristal de la ventana del aula, ella sonrió a la persona que estaba del otro lado.
-¿Dime?- Cuestiono, abriendo la puerta y saliendo de la sala.
-Ino, necesito varias hojas de papel de china y algunos palitos de paleta.- Dijo la otra educadora con mirada suplicante. La rubia observo sus cabellos rosados y sus ojos verdes que casi comenzaban a lagrimear, fue otra noche fallida, al parecer.
-Ay, ¿no me digas que olvidaste comprar el material? Sakura, te he dicho una y mil veces que el trabajo es primero.- Le soltó, mientras se ponía las manos en la cintura enojada.
-Lo se, pero Iruka se ha portado extraño estos últimos días…- Dijo con tristeza en su voz.
-¿Qué te he dicho? Consíguete a alguien de tu edad, además un hombre casado y con hijos no trae nada bueno. ¿Qué tal si su esposa se entera? Y lo peor… ¿Y si es una psicópata desquiciada?- Le cuestiono apuntándola a la altura del pecho.
-Vale, lo se. Pero me dice que se va a divorciar y que me quiere…- Murmuro mas para si misma que para su interlocutora.
-Sakura tienes dieciocho años, no eches a perder tu vida así… Tú eres muy buena y aquel tipo no te merece. Me imagino que te pidió lo de siempre…- La peli rosa afirmo las sospechas de su amiga.
-Tú sabes que mi mayor deseo es casarme y formar una familia, se molesto mucho… Yo…- Le hizo saber casi al borde de las lágrimas.
-Si no fuera porque estamos en el pasillo de la escuela, te juro que diría hasta de lo que se va a morir ese tipo. Bien, es poco ortodoxo que hablemos de nuestras intimidades aquí. Si gustas, después de clases nos vamos a comer y así, podremos charlar con más libertad. ¿Te parece?- Dicho esto abrazo a la chica de ojos color esmeralda y se despidió de ella.
-Ino… ¿Me podrías prestar las cosas?- Pidió la joven a su compañera con una mirada suplicante.
-Bien. Espérame aquí…- Suspiro mientras entraba de nueva cuenta al salón de clases.
Hinata estaba muy roja por las cosas que le decían Matsuri y Sari, aunque la segunda solo lo hacia para seguir a su hermana.
-¡Vaya! ¿Así que no tienes mamá ni papá? Eres huérfana y además eres tonta…- Le dijo sin saber que hería su pequeño corazón.
-Y-yo si t-tengo m-mamá…- Menciono con temblor en su voz.
-¿Ah si? ¿Y porque nunca viene ella? Escuchas eso, Sari, solo se quiere dar importancia…- Soltó socarronamente.
-Si, eso es… ¡Eres una huérfana, porque he oído a la maestra decirlo y tampoco tienes padre!-Le señaló, mientras que la ojiperla con sus manitas se cubría el rostro dejando salir el llanto.
-¡Cómo llora!- Menciono burlonamente la castaña a su cómplice, sin darse cuenta de que Ino había escuchado todas sus groserías.
-Matsuri y Sari Mikoshi, eso no fue agradable.- Les hizo saber con cierto enfado.
-¡M-m-maestra!- Las dos giraron y se quedaron petrificadas al ver a la rubia que se acercaba a ellas. En ese momento sonó la campana para el recreo.
-¡Niños pueden salir en orden del salón! Excepto ustedes dos…- Les aviso a sus alumnas, quienes estaban prestas a huir de ahí. Después se acercó a los estantes y saco el material que necesitaba Sakura.
-Discúlpame, estos pequeños algunas veces pueden ser muy crueles.- Le dijo en voz baja al oído a su amiga.
-No te preocupes, solo no seas muy dura y gracias por tu ayuda…- Sugirió a Ino para después agradecerle y dio la media vuelta alejándose por el corredor, esquivando de vez en cuando a los pequeños estudiantes que corrían y gritaban a su alrededor.
La joven rubia se giro y se sentó sobre el escritorio.
Corroboro que estaban a solas y comenzó a hablar.
-¿Se puede saber que es lo que pretendían?- Cuestiono a las chiquillas. Matsuri estaba cruzada de brazos y observaba a la ventana, mientras que Sari tenía la vista clavada en sus zapatos.
-Solo bromeábamos…- Hablo la castaña, como si fuera algo sin importancia. Ino observo a la pequeña, era demasiado rebelde.
-¿Bromeaban? Eso no es correcto, Matsuri, mírame…- Le insto la Yamanaka, al ver que la mocosa la ignoraba por completo.
-¿Qué quiere que le diga?- Cuestiono a la mujer.
-Quiero que cierren sus ojos…- Les pidió con voz dulce.-Ahora imagínense por un momento que no tienen padres, que están solas en el mundo… No se tienen la una a la otra…- En un principio la pequeña castaña estaba reacia a obedecer, pero al fin se decidió a seguir las instrucciones de su profesora.
-¿Y esto de que nos va a servir, Yamanaka-san?- Pregunto la otra niña.
-Ahora lo sabrán… Imagínense que llega la pequeña Hinata y comienza a insultarlas, que no tienen padres, que son huérfanas… Díganme… ¿Cómo se sentirían?- Les cuestiono lo mas calmada posible. Sari era una niña muy sentimental e inmediatamente comenzó a llorar, no así su hermana. Esta ultima aunque se imagino en la situación de Hinata y le dolió, no mostro ningún cambio en su estado de animo.- ¿Saben lo que tienen que hacer después de que yo hable con ella?- Cuestiono a ambas chiquillas.
-Disculparnos con Hina-chan…- Respondieron al unísono.
-Eso es. ¡Bien!… Ella no va a estar en nuestra clase, sino con la maestra Sakura, así que sean más amables con Hinata, ¿de acuerdo? Vayan ahora a tomar su almuerzo… Las guio hacia la salida del lugar, mientras que se alejaba en la dirección contraria, para buscar a la pequeña en los patios de juegos.
Hinata se había ocultado en una boardilla que había en una de las aulas que estaban en reconstrucción, aunque el acceso hacia dicho lugar estaba bloqueado, de alguna forma logro colarse hasta allí. Ahora abrazaba con más fuerza a su zorrito y lloraba, era cierto. Si tenía mamá, pero papá, no. Poco a poco le venció el sueño, y en estos estaba presente un hombre y aunque no pudo distinguir su rostro se dio cuenta de quien era.
"Papi…" Una palabra que salió de sus labios con mucho dolor, aun para una niña pequeña.
Los Uchiha llegaron a la casa, ya eran las tres de la tarde y Hinata probablemente ya había comido y hecho su tarea. Sasuke subió a su habitación, mientras que los otros iban hacia la cocina a comer algo.
Esperaban ver a su nena, pero no apareció por ningún lado.
-¡Naruto! ¡Itachi!- Oyó gritar desde el otro extremo del comedor a su primo Tobi, quien llegaba jadeando debido al esfuerzo que había hecho en correr hasta allí.
-¿Qué ocurre?- Pregunto el moreno.
-¡Hi-Hinata desapareció!- Dijo entre sollozos.
-¿Qué?-Cuestionaron con preocupación.
-Llamaron de la escuela, no la encuentran por ningún lado… Ya dieron aviso a las autoridades competentes pero…- El ya no siguió, Naruto lo había cogido del cuello de la camisa.
-¿Qué dices? ¿Y porque no nos avisaste desde antes?- A punto estaba de darle un puñetazo pero Itachi lo detuvo.
-Lo intente, pero no pasaron las llamadas debido a la reunión que tuvieron en el trabajo…- Les confeso con tristeza. Los tres corrieron rumbo a la puerta y desde la escalinata, Sasuke los observo un tanto sorprendido. Se había dado un baño y ahora llevaba puestos solo unos pants y zapatos deportivos.
-¿A dónde tan deprisa, idiotas?- Trato de indagar a sus compañeros.
-Sasuke-teme… ¡Se ha perdido nuestra princesa! ¡Vamos ahora a la escuela, apresúrate!- A grandes zancadas bajo los escalones de dos en dos y no le dio importancia al hecho de que iba sin camiseta.
Al llegar a la escuela, la directora estaba acompañada de las dos maestras, ya que la encargada de la niña era la rubia pero su amiga peli rosa no podía dejarla, ya que era necesario que estuviera para apoyarla.
-¿A dónde esta nuestra niña?- Cuestiono Sasuke con ira.
-Cálmese, señor Uchiha…- Pidió la mujer que estaba de pie frente al escritorio. La directora era una rubia, de ojos color avellana y de curvas proporcionadas, pero se veía una mujer demasiado segura de si misma y no iba a permitir que unos mozalbetes quisieran imponer su ley.
-Señora, no se imagina cuanto estamos preocupados por Hinata… Así que explíquenos que ha pasado…- Dijo Itachi con educación, para zanjar cualquier malentendido que pudiera surgir debido a la actitud de su hermano menor.
La mujer suspiro con pesadez y les conto lo que había pasado.
Naruto salió de la oficina, seguido de las dos educadoras.
-Señor Uchiha…- Hablo la rubia primeramente.
-¡No deseo sus disculpas, solo encontrar a mi hija!- Soltó sin tomarles la debida atención. El chico de ojos azules camino por los largos corredores, hasta llegar a las canchas y el área de juegos.
-¡Hinata-chan!- Grito y por respuesta solo obtuvo el incesante sonido del viento meciéndose entre las hojas de los arboles.
Se regaño mentalmente, no había nada que hacer. Era seguro que la niña no estaba allí. Se dio la media vuelta y noto algo extraño entre una rendija que había en el muro que rodeaba la escuela, tan pequeña pero que fácilmente podía caber un crio de la edad de su nena.
Con agilidad salto el obstáculo y corrió rumbo a ese lugar en construcción, algo le decía en su corazón que su princesa no estaba lejos. Y no se equivocaba.
Continuara…
Bien, bien, bien. Ni tanto, ni tanto, ni tanto. Lo admito soy una incumplida pero tratare de subir el próximo capitulo lo mas pronto posible.
¡Muchas gracias por sus reviews! Definitivamente no hay suficientes musas… Canciones, no. Telenovelas, no. Novelas, no. ¡Nada me inspira!
Al fin nos enteramos de una parte de la verdad de Tenten… ¿Qué pasara ahora? No lo se… Jejeje
¡Gracias por leer!
HinataUchiha82
