Capítulo IV: Au Revoir, Françia!

Harry se encontraba de nuevo en su cuidad escondida en Francia… estaba de nuevo en aquel lugar en la que tantas cosas le habían pasado. ¡Todas con Malfoy! ¡Nadie podía haber adivinado eso! No estaba tan cerca de la playa, pero, tampoco tan lejos, ya que estaba manipulando papel y no quería que se estropeara. No tenía camisa, estaba descalzo y utilizaba un short de esos de tela sintética que utilizaban para bañarse que ahora estaba prácticamente seco. Estaba aún más bronceado que la última vez de playa con Sirius y ahora si se le notaba. Parecía una bombilla… eso le pasaba por dormirse en medio de todo el sol.

Un grupo de mujeres que pasaron por allí, cuchicheaban y miraban a Harry. El joven alzó la mirada y las observó con el ceño fruncido. Éstas rieron entre ellas, a causa de su desconcierto… ¡Mujeres! ¡Jamás las entendería! Siguió con sus menesteres, estaba arreglando su álbum de fotografías, ese que había comenzado como un regalo de Hagrid y ahora él continuaba. Desde que se enteró de la profecía, acaparaba tantas memorias como podía… miró esa foto en particular. Estaba agarrado a Malfoy como si la vida se le fuera en ello. Se rió…, estúpida cámara que le gustaba capturar sus momentos vergonzosos… lástima que Malfoy volvería a ser el cabrón de siempre, aquella noche le había caído genial, tenían muchas cosas en común y en otras simplemente se complementaban.

La pegó al álbum y agarró un papel que estaba cortado para simular unos globos y lo pegó al lado de la foto. Sus compañeras (sí, parecía que aquel día era ¡todas las mujeres a aquella playa!) comenzaron a reírse tontamente y a señalar excitadas. Miró hacia dónde señalaban. ¡Era Malfoy! ¡Oh por el Amor de Dios! ¡Qué hacía allí! Cuando sus miradas se encontraron, él también pareció sorprendido.

— ¿Potter?

— Hola por allá también, Malfoy…

— ¿Qué haces aquí?

— Lo mismo podría preguntarte —Harry se rió con ganas al oír los comentarios y cuan desanimadas estaban. ¡Pensaban que eran una pareja de Gays! Esperaba que el rubio no hubiese oído nada de eso…

— Estaba paseando por aquí… veo que te has agarrado el sol para ti solo… —Soltó una risa taimada y agregó—. El sol no se va a ir a ningún lado ¿sabes?

— Vete a la mierda, Malfoy…

— ¿Qué haces? —Preguntó, auto invitándose como siempre.

— Scrapbooking…

— ¿Ah?

— ¡Hay algo que el Gran Draco Malfoy no sabe! ¡El mundo se acaba! ¡Corran!

— Muérdeme, Potter… —Malfoy dice y Potter hace. Era muy cómico ver la cara del ojigris cuando Harry mordió su mano.

— ¡Ah! ¿¡Qué te pasa?! ¡Caníbal! ¡Potter si me has pegado la rabia! ¡Vas a ver!

— Que nenaza eres Malfoy.

— Cierra el pico, cara-rajada.

— ¿Por qué no te largas, hurón?

— Porque no es tu playa…

— ¡Yo estaba aquí primero!

— ¿Y qué viene después? ¿Llamarás al prófugo de tu padrino? ¿O al licántropo? —Harry tiró a Draco al piso y lo agarró por los brazos, molesto.

— Vuelve a llamar a Remus, licántropo, Malfoy, y voy a maldecirte hasta en la cédula que no tienes…

— No me das miedo, Potter.

— Pues ya haré que lo tengas —Draco se soltó y le sostuvo la barbilla. Ese gesto siempre le había reventado y viniendo de Potter, simplemente había sido como si le hubiesen pateado en las costillas. Él era un Malfoy, aquel estúpido cara-rajada no tenía ningún derecho de mirarle con superioridad.

— A mí nadie me mira por encima ¿Se entiende?

— Suéltame Malfoy, y yo no soy uno de tus lame-botas… —Potter había vuelto a levantar el mentón—. Yo bajo el mentón si me sueltas y volvemos a ser seres civilizados, inclusive me podrás a ayudar a pegar las fotos… ¿Trato? —Aquellas mujeres seguro estaban a punto de gritar, desde afuera, Malfoy estaba a punto de besarlo… hubo trato, ya que volvieron a su posición inicial.

— ¿Qué hago?

— ¡Elige una foto y arreglémosla! —¿Por qué se comportaba tan bipolar con el rubio? ¿Primero se energumenizaba y ahora iban a hacer Scrapbooking como si fueran unas abuelas de doscientos años rememorando sus años moros?

— ¿Qué tal ésta? —Le preguntó Malfoy, mostrándole la foto que le había tomado cuando caían en el splash de agua.

— Está bien… ¿Te parece que le peguemos esto? —Cuestionó, mostrándole un papel azul cortado en forma de gotitas de agua.

— Bueno, pega con la atracción…

— Ten. Pégalo en dónde mejor te parezca —Le explicó, dándole el papel. Draco simplemente, sintiéndose estúpido, lo mal pegó en donde apuntó—. Umm, no tienes muchas luces para las manualidades… mira, si lo pegas aquí, parece como si estuvieran saliendo gotas de agua de la foto…

— Esto es ridículo.

— Es entretenido, Malfoy. Pásame otra foto y si te quieres ir, pues, la salida es inmensa —El ojigris agarró una al azar. Resultó ser la foto del fantasma—. Esta foto amerita una página nueva —Murmuró el moreno, pasando de página. La pegó en el centro y buscó en la carpeta que había preparado para aquel trabajo, alguna decoración más adecuada para aquella foto. Harry rebuscó un poco y encontró un papel estampado con tribales plateados y fondo negro y también un papel liso, vinotinto. Unas ramitas secas de un color oscuro con unas cuantas hojas también añejadas.

Malfoy al final había sucumbido al arte del Scrapbooking y lo había disfrutado, cortando y pegando, y al contrario de lo que Potter decía, ¡Era muy bueno haciéndolo! Unas horas después, el sol pegaba en diagonal, volviéndose cada vez más naranja.

— Tengo unos sándwich ¿Quieres? Aunque, no sabía que iba a tener compañía —Le ofreció Harry, sacando un recipiente con tapa. Malfoy vio el contendido. ¡Que no le dijeran ahora que Potter cocinaba! —. Unos son con atún y mayonesa y el otro es con mayonesa y pavo…

— ¿Le tienes que echar mayonesa a todo?

— Si no te gusta, no te lo comas, mejor para mí… —Rumió molesto.

— Está bien, vamos a probar para poder búrlarme de tus dotes culinarios.

— Eres una pústula en el culo, Malfoy…

— Ja, ja…

A pesar de ser unos simples emparedados, Potter resultó tener una sazón muy buena; se lamió los labios, agarrando una servilleta para evitar ensuciarse más, pegándole otro gran mordisco, notando que estaba tremendamente hambriento. Desde que su madre… dejó de comer y sintió que el hambre se le iba… Harry lo miró. Estuvo tentado a decir algo, pero, se contuvo.

Malfoy no iba a desperdiciar aquello y su madre le había dicho que tenía que vivir… así lo haría. Ella estaba feliz; en un lugar espléndido, dicho por su propia boca, gracias a Potter, de nuevo. Volvió a morder el emparedado, curiosamente al morderlo de nuevo, volvió a sentir el hambre. ¿Potter había hechizado los emparedados? ¿Qué importaba? Había comido sólo lo que le obligaba su padre y Severus. Aquello era como una bendición…

— ¿Estás dormido?

— Sólo estoy descansando —Respondió Harry a la pregunta, sin molestarse a abrir los ojos, luego de comer, Potter lo había dejado con el álbum y se había ido a bañar otro rato. Él se había aparecido allí casi por inercia, ahora se preguntaba si había ido a buscar a Potter, o algo así, estaba tan mal de la cabeza y también sentimentalmente que no razonaba con coherencia, no había venido preparado. Él había dudado pero, también se había metido un rato al mar, luego de encontrar un lugar para transformar su ropa, aunque siempre alejado de Potter, quien tampoco intentó acercarse. Suspiró, mirando hacia la magnífica puesta de sol que se presentaba. Observó como la cámara loca de Potter que los había stalkeado por un buen rato, se levantaba con movimientos perezosos y le tomaba una foto al despliegue de colores cálidos que presentaba el infinito.

— Bueno… creo que será mejor que regrese al hotel…

— Sí… ya va a oscurecer… —Dudó un largo rato, mientras miraba al Gryffindor recoger todo y meterlo en su bolso (suponía que estaba hechizado) —. Potter…

— ¿Malfoy?

— Ummm…

— ¿Qué quieres ahora?

— Gracias, Potter.

— ¡¿Qué?! —¡Esa noche iba a morir! ¡Lo sabía! Eso había sido su sentencia de muerte.

— Todas las personas incluyendo mis amigos no hacen más que preguntarme si me siento bien o sin necesito algo… haciendo que recuerde aún más a mi madre, tú simplemente te quedas allí tan tranquilo y me abstraes…

— Amp… pues… de nada, Malfoy… bueno, supongo que… ummm, nos vemos en Hogwarts.

— ¿Ya compraste tu lista?

— Noup, mañana regreso a Inglaterra, para mi gran dolor y pena. Voy al Callejón Diagon el umm, si hoy es lunes y mañana es martes y estoy llegando a casa de Sirius en martes en la noche, el jueves… el jueves iré a comprarla… ¿Por qué?

— Curiosidad —Respondió quitándole importancia, sin saber por qué le había hecho esa pregunta por demás ridícula a Potter.

25

— Cachorro… ¿Qué te pasó? Pareciese que hubieras sufrido un ataque del sol… —Le hizo saber Remus, tocándole para saber si tenía fiebre ergo estaba insolado… pero no. Parecía que solamente había abusado del sol.

— Estoy bien, Remus. Simplemente me quedé dormido en la playa. Eso es todo. ¿Y Sirius?

— En Estocolmo.

— ¡Qué hace allí!

— Su secretaria…

— Ah… ¿Vas a ir tu conmigo a comprar mis útiles?

— Sí, Sirius nos va a alcanzar en el Callejón. ¿Tuviste un buen viaje?

— Sí, fue tranquilo… —Remus le puso la mano en la espalda.

— ¡Hey! ¡Que me arde!

— Lo siento… si no supiera que iba a ser un desastre, te ofrecería una posición que te ayude con la insolación. Pero, terminaríamos destruyéndole el laboratorio a Sirius…

— Sí, eso te lo aseguro, ¡Y ya me imagino la cara de Snape si tan siquiera llegamos a insinuarle el favor! —Se rieron juntos, al imaginarse la cara del pocionista. ¡Todo un show!

— Escuché lo que hiciste por el pequeño Malfoy. ¿Puedo preguntar? —Harry se detuvo y miró hacia abajo. De la última persona que había esperado un interrogatorio era de Remus, pero, al parecer… no se escaparía…

— ¿Tu también?

— Escucha Harry, no nos culpes por ser un tanto insistentes. Tu relación con Malfoy no se desarrolla ni remotamente en la cordialidad. ¿Por qué lo hiciste?

— ¿Tengo que tener un motivo para dejarle ver a su madre por última vez?

— Harry, te conozco, tu antipatía por Malfoy es usualmente mayor que la que le profesas a Voldemort...

Eso ya lo sabía... él mismo se lo había gritado a Malfoy en la cara el día que se encontraron en la cafetería... ¿Qué iba a decir? ¡No Remus! Es que... ¿Sabes? ¡La gente tiene derecho a cambiar! ¡Harry Potter por los derechos de las personas que saben cambiar de opinión! Su mente le pateó por ridículo.

— ¡Y si no sé por qué lo hice! ¿Tengo que tener una razón para hacerlo? ¡Le mataron a la mamá! ¡A su madre Remus! —Harry lo único que podía pensar era que fuese esa una excusa suficiente y que vejara. Oh, oh... no sólo no había caído, sino que también había suspirado.

— Harry, eres el pupilo de Dumbledore, tú no haces nada sin razón... no insultes mi inteligencia. Estoy comenzando a pensar que inclusive estás protegiendo a Malfoy ¿Es que acaso de repente ustedes comenzaron a tener algún tipo de relación?

— ¡Por supuesto Remus! Malfoy y yo somos los mejores amigos ¡Pero como les hemos visto la cara de estúpidos todos estos años! —Ironizó molesto... Se restregó la frente con los dedos mirando al piso. No iba a decir nada de sus encuentros con Malfoy en vacaciones ni tampoco de la foto, de ninguna de ellas ni como aquel fantasma profético le había suplicado que no soltara a Malfoy ni que Narcisa había sido asesinada de alguna manera por Voldemort ni que Draco le había soltado un juramento mágico en el que prometía acabar con Voldemort—. Me voy a descansar...

— Harry, cielo —Le agarró del brazo, para evitar que corriera como siempre hacía—. Sé que te cuesta abrirte, inclusive a mí y a Sirius, pero, cachorro. Malfoy, es Malfoy... —El moreno se deshizo lo más cuidadoso del agarre.

— Creo que he vivido lo suficiente con Malfoy para saber como es, Remus... y entre Malfoy y yo sigue habiendo la misma maldita pelea infinita de siempre. Ya que no quieres que insulte a tu inteligencia. Entonces, te responderé igual que a Dumbledore. Noticia de último momento: Son mis poderes. Adiós... —Remus estaba... frustrado... ni siquiera Malfoy padre había llegado a ese punto...

26

Harry se encontraba recostado, leyendo, en una de las estanterías de Flourish&Bott, ignorando el mundo. Remus le había chismorreado todo a Sirius y el miércoles lo habían agarrado a todo lo que daba. Cuando menos su secreto seguía siendo suyo, si quería seguir con su buena relación con Malfoy, nadie debía saberlo. El rubio no estaba interesado en estar con él, mucho menos en hacerlo público, pero, estaba aprendiendo a controlar a la maldita serpiente mayor...

Bajó el libro y fisgoneó que los suyos no estuvieran confabulando en su contra. Se asustó al ver a Malfoy al otro lado del librero. ¿Qué? ¡¿Acaso era el año de encontrarse al príncipe de hielo hasta en la sopa!? Antes de que lo descubriera se llevó el libro de nuevo a la cara. ¡Qué se quitara de allí! Tenía que ver que no estuvieran haciendo nada en su contra como un ataque masivo de intrusión a su mente... o algo por el estilo. Sirius era todo un nazi cuando se lo proponía... Bajó de nuevo con cuidado el libro. Casi no sea cae del susto, Malfoy había dejado de hacer lo que estaba haciendo. Observó como la ceja izquierda se alzaba en ese gesto tan característico...

— Malfoy, estorbas, muévete unos metros... —Le ordenó metiendo la mano entre la estantería y moviéndole. Ajá, allí volvía a la vista Hermione y Ron. ¿¡Y SIRIUS Y REMUS?!

— ¿Potter, has pedido el poco sentido común que tenías?

— Shhh, no me dirijas la maldita palabra hasta que no vuelva a tener a Sirius y Remus en visión...

— Argh... eres una cosa... sólo tú... ¡Eres demasiado para mí Potter! —Le hizo saber estresado. Jamás lograba descifrar que exactamente estaba haciendo el loco del cara-rajada y tampoco podía predecir su próximo movimiento.

— ¡Shhh! —Draco vio estupefacto como Potter alzaba un espejo sin voltearse y miraba el reflejo... un estruendo se oyó. Todos voltearon.

¡Bienvenidos fueran todos de nuevo a la dimensión desconocida!

Un poco antes de la extraña escena que había acaecido, Remus, había estado encaramado en una de las estanterías más altas de la librería... para desdicha del licántropo, los dueños habían tenido un serio problema de roedores y estos habían decidido, en venganza, comerse la escalera. A la carta, tenían: ¡Remus Desguazado! Por supuesto que nadie contaba con que Lucius que iba a buscar a su hijo, pasara por allí en el mismo momento que Remus caía en desgracia, y atajarlo fuera cosa de abrir los brazos.

Un montón de libros cayeron junto con el profesor de defensas, sin embargo ninguno llegó a atinarle ni a Malfoy ni a su carga. El de ojos dorados, se quedó allí en shock, con el libro en la mano, en brazos de una de las personas por la que sentía más antipatía en el mundo.

— Eso no acaba de pasar... —Murmuró Harry, sintiendo que había entrado en un mundo torcido dónde todo aquello estaba sucediendo.

— ¡Moony! ¿Estás bien? —Sirius había logrado mediar palabra.

— Ergh... —Fue lo único que salió de la boca del de ojos dorados. Lucius seguía estupefacto con los brazos extendidos.

— ¡Lucius! ¿Qué haces perdiendo el tiempo? ¡Vámonos! ¿Llamaste a Draco? ¡Oh Merlín! —Ante la interrupción, la cabeza de los Malfoy, pareció perder la fuerza en los brazos y Remus se sintió caer de nuevo. Cerró los ojos para el corto pero doloroso impacto. Sirius se había metido de cúbito dorsal, haciendo que su amigo cayera en su espalda, sacándole el aire.

— Yo no conozco a esta gente —Mugió Harry abochornado, escondiendo la cara en sus manos y abriendo los dedos índice y medio para ver entre ellos...

— Jamás creí vivir para ver el día en que mi padre hiciera el ridículo de tal manera.

— Me siento como en aquella canción Lucy in the Sky with Diamonds... —Harry y Draco se miraron. Y volvieron a mirar el freak show que se había formado.

— ¡Lucius! ¿¡Qué hacías con Lupin en tus brazos?! —Regañó el profesor de pociones, comenzando a arder...

— ¡Cayó!

— ¡Lucius! ¡Deja de hacer el ridículo! ¿Cayó de dónde? ¡¿Narcisa acaba de morir y a ti sólo se te ocurre ir detrás de Lupin!?

— ¡No! ¡Cayó! —Le dijo aún si poder procesar correctamente, mostrándole el techo. Severus le echó una mirada que anunciaba una maldición dolorosa si no espabilaba—. ¡Lupin me cayó del cielo!

Harry no pudo soportar más y soltó a reír. ¡Malfoy padre diciendo como estúpido que Lupin le había caído de cielo! Draco miró a Potter, disimular su risa, ineficientemente.

¡Lupin me cayó de cielo! —Harry se agachó en la estantería y trató de mantener la risa en bajo perfil. Draco estiró el labio a fuerza mayor... era demasiado hilarante.... Potter estaba a punto de explotar si no podía reírse a todo pulmón, inclusive las lágrimas ya le habían saltado. El ojiverde comenzó a respirar tratando de calmarse pero, cada vez que pensaba en Remus, vestido de ángel cayéndole de la nada a Malfoy Padre, era simplemente impagable.

— ¡Vámonos! Ya has hecho el ridículo lo suficiente. ¡Draco!

— ¿Así que Lupin te cayó del cielo? —Se burló atendiendo al llamado de su padrino, con una sonrisa taimada en los labios. Sin poder resistirlo, Draco volteó a ver a Harry partiéndose el culo de la risa. La cara del rubio mayor, ante la burla de su hijo, había sido, para postearla en algún periódico y luego enmarcarlo.

— Así que veo que el señor Potter y tú, se están divirtiendo de lo lindo... —Harry se acomodó antes de que todas las miradas se posaran sobre él. Agarró el libro que estaba leyendo y se dirigió hasta la caja, para pagar e irse de allí como si nada. Carraspeó veinte segundos después en un intento despiadado de su mente de hacerle reír.

27

Si Severus hubiese sabido que al mencionar el nombre de Potter, los aurores iban a terminar en la librería para sacar al chico y evitar que muriera aplastado por la horda de fans que lo iban a acosar. Jamás hubiese pronunciado su nombre.

— ¿Señor Potter, está bien? —Preguntó uno de los de la orden que habían sacado al moreno en un inminente ataque de risa, mientras todas las personas trataban de tocarlo.

— Si nadie había mencionado su nombre ¡Era por algo! ¡Estúpido Snivellus! —Sirius era ahora el caldero a punto de estallar. Lucius aún seguía en estado catatónico mirándose los brazos de vez en cuando. Lupin le había caído de ningún lugar y él lo había atajado ¡¿Qué le pasaba?!

— ¡Oh! ¡Sí! —Todos miraron a Harry—. ¡Mi cámara Stalker tomó la foto! —Anunció, mostrándole a todos el memorable momento en el que Lupin caía en brazos de un petrificado Malfoy. Remus y Lucius parecieron reaccionar. ¡Había que acabar con aquella evidencia! Se lanzaron contra el moreno y éste lo único que hizo fue lanzar la cámara hacia el cielo lo más fuerte que pudo, ésta desapareció en un momento indeterminado. Sin embargo terminaron impactando...

— ¡¿Y qué iba a saber yo que un montón de borregos iban a caerle encima, para tratar de matar a Potter?!

— ¡¿Y te llamas a ti...?! —Otro estruendo se escucho. Malfoy y Lupin habían logrado hacer el ridículo por segunda vez en el día. Harry había saltado, hasta quedar colgando de un tubo incrustado en una pared, mientras que Lucius caía encima de Remus, aplastándole...

— ¡LUCIUS/REMUS! —Gritaron al punto del infarto Snape y Black al mismo tiempo.

— Se bien bien, desde aquí arriba —Entró en el cachondeo Potter, estando sostenido en el tubo por las axilas.

— ¡Potter! ¡Regresa esa puta cámara! —Ese había sido Lucius, indudablemente.

— Lo siento, la cámara hace lo que le da gana... si no quiere ser encontrada no hay nada que se pueda hacer.

— ¡Harry te advierto que tengo pensado destrozar la estúpida cámara si no te deshaces de esa foto!

— Oh vamos, Remus... esa foto estará al lado de la de Sirius con crema chantillí en todo el rostro... —Draco volvió a sonreír en ese día. De todas las fotos que tenía el moreno en su álbum aquella se llevaba el premio. Aunque, la broma de Black no había estado, nada mal... volvió a sonreír con más ganas al recordar a Potter de cabeza, semi desnudo, babeando, mientras dormía. Por supuesto que el Gryffindor le había informado de inmediato que aquello había sido una broma de mal gusto de su padrino. Además... La cámara se había dedicado a inmortalizar cada una de las tomas importantes de Potter, vengándose de su padrino, por haberle jugado una broma de mal gusto, en días anteriores.

— ¡Que sepas que aún no me olvido de esa, jovencito! —El ojiverde, reviró los ojos...

— Cállate Sirius, fue tu entera culpa..., ¿O es que creías que no me iba a vengar de eso?