Capítulo VII: De ayudas, cocinas y planes malévolos.
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— Este horario apesta… —Anunció Harry, sentando la mañana siguiente en el desayuno.
— Para ti, todos los horarios apestan.
— ¡Por supuesto que lo hacen! ¿¡Por qué mierda siempre tenemos que estar en Defensas con Slytherin?! —Se quejó el moreno. Ron lo apoyó luego de tragar.
— Hermione, no me digas que te mata la idea de tener que calarnos a las estiradas serpiente en defensas y ¡en pociones! ¡Un lunes, a primera y a segunda hora! —Ron y su granito de arena.
— Ergh… bueno… debo admitir que está un poco cabrón el horario… —No tuvo argumentos. Pociones a primera hora un lunes con Slytherin, seguido por Defensa con el mismo grupo. Suponía que Dumbledore buscaba la manera más fácil de acabar con ellos y salir libre de culpa por el montón de asesinatos.
— Gracias —Masticó Harry irónico.
— Hola, guapo —Seamus dirigiéndose a Harry, Harry saltando al ver a Seamus aparecer de repente a su lado.
— Em… hola… —¡Quería huir! ¡Que lo dejaran esconderse en algún lugar! No estaba preparado para soportar y no caer en las seducciones del irlandés, las cuales parecían ser demasiado efectivas en su persona.
— ¿Cómo amaneciste? —Preguntó sugerente, acercándosele. El buscador de Gryffindor se le pegó a Hermione.
— Harry, ten cuidado, ¿qué te pasa? —Le retó la prefecta, ante el golpe, deteniendo momentáneamente su argumentación (a.k.a: pelea) con su novio.
— ¡Nada!
— Hola Seamus, es extraño que te sientes por estos lados —Hermione.
— ¡Hola Hermione! ¡Cierto! Pero, me tengo que sentar aquí porque es la única manera de hablar con Harry —Le explicó guiñándole un ojo cargado de buen humor, para el horror de Harry.
— ¿Y qué tendrías tú que hablar con Harry a estas horas de la mañana? —Salió Ron.
— Quiero llevarme a Harry a la cama.
— ¡SEAMUS! —Aulló espantado Harry. Hermione y Ron abrieron los ojos con sorpresa y luego de unos segundos de shock, le agarraron cada uno una mano, y en sus caras apareció un gesto compasivo.
— Suerte en tu empresa, valiente camarada —Le deseó el pelirrojo.
— Sí, muchísima suerte, esperamos que acepte.
— Cuando lo logres, no te guardes los detalles.
— Harry necesita desfogarse —Terminaron los dos al unísono. El ojiverde aprendió ese día que su rostro siempre conseguía superarse con un nuevo rostro de rojo. ¡Inclusive Hermione lo estaba jodiendo! ¿Qué significaba todo aquello?
— ¡Gracias por darme su bendición, oh madre y padre de mi bien! —Siguió con la parodia Seamus.
— ¡Necesitas un milagro si quieres que Harry termine en tu cama sin prenda alguna!
— ¡Ronald! —Gruñó, sacando la varita—. Sigue así y me tomaré en serio el ir a visitar a Aragot. ¡¿Cómo te atreves!?
— Escucha Harry, moléstate todo lo que quieras, pero, lo necesitas; y ya que no tienes interés en ninguna chica, pues, un chico será… —¿Qué habían hecho con Ronald Weasley?
— No tengo problema, si quieres llamar a una chica también —Soltó el irlandés desinhibido.
— Tienes tres segundos para correr, antes de que conozcas a mi buena amiga la cruciactus… —Le amenazó. Seamus se fue de allí sin dejar de reírse.
— Ron tiene razón…
— ¿Qué hicieron con mis amigos? ¡Devuélvanmelos!
— ¡Exacto! ¡Somos tus amigos! —Siguió la castaña—. Además, Seamus no está nada mal.
— ¡Hermione! —Se escandalizó Harry y bulló celoso Ron.
— ¿Qué? Yo tengo también derecho a mirar —Les hizo saber con un gesto ofendido.
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— Veo que la mayoría logró colarse en mi clase… como sabrán —Siguió Snape, inmutable y con aquella parca actitud que molestaba a todos, menos a los Slytherin—. Este año serán los EXTASIS…, y por fin me desharé de ustedes… como es el primer día, probaremos sus conocimientos del año pasado, preparando una poción que hayamos realizado. Saquen un papel de la caja que está a mi lado y comiencen, no quiero oír murmullos ni mucho menos mirar los libros abiertos. A quién lo pille en actitud sospechosa tendrá un cero en rojo en su nota y estará en detención hasta nuevo aviso… ¿Quedó claro?
Curiosamente, pociones había pasado sin sobresaltos. Snape no había quitado casi puntos a Gryffindor y la mayor parte del tiempo, estuvo en su mesa embebido en el montón de papeles que había sobre su escritorio.
Todas las clases, fueron igual de invariable. Y todos hablaron de los EXTASIS, algunos se explayaron más en el tema que otros, pero, fue el tema de conversación a la orden del día, inclusive en el almuerzo, los alumnos de séptimo discutían acerca de los difíciles exámenes y de lo que tenían pensado hacer una vez que estuvieran el título en mano. Harry tenía primero que derrotar a Voldemort y tratar de salvar lo mejor posible, pociones y su examen de admisión en la universidad para poder pensar en el futuro. El cual, actualmente, no era más que una bruma oscura e insipiente.
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Una semana después, Dumbledore daría una extraña noticia que tenía carácter de extraña debido a que se refería a una de sus extravagantes ideas.
— Mis queridos alumnos. Este año el baile de Halloween, tendrá una temática especial. ¡Haremos una fiesta muggle! —El salón estalló en desorden, todos comenzaron a comentar al mismo tiempo, algunos alaridos indignados se escucharon y otros emocionados también.—. Sí. Hemos creado un comité de hijo de muggles, que se encargará de la organización de la fiesta y el profesor White, se ha ofrecido voluntariamente para coordinar todo. Recuerden buscar pareja, un disfraz y la pareja que tenga el mejor disfraz ¡Serán coronados como la pareja de la noche! ¡Y su casa se llevará cien puntos! —Todos cayeron en histeria—. ¡Que tengan un lindo desayuno! —Volvió a sentarse, complacido al ver que otra vez había logrado complacer a los alumnos. Suspiró al llevarse a la boca uno de los deliciosos pastelillos que habían hecho los elfos especialmente para él (y para el que quisiera comer ¡por supuesto!).
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Harry caminaba despistado por los pasillos, cuando sintió que alguien lo atacaba por la espalda y amordazándole con las manos, se lo llevaba a Dios sabría donde…
Comenzó a forcejear intentando zafarse del poderoso ataque, y sobre todo, de conseguir su varita.
— ¡Cálmate Potter! ¡No te voy a hacer nada!
— ¿Zabini? —Bufó asustado cuando el moreno lo soltó y se pudo voltear para ver al mejor amigo de Malfoy.
— No saques tu varita, no te voy a hacer nada, ¡tienes mi palabra de mago!
— ¡¿Qué quieres?! —Le dijo, ignorando sus palabras y sacando la vara.
— Vengo a pedirte un favor —Declaró con simpleza, haciendo que Harry cayera en shock.
— ¿Favor? ¿Favor? ¿Qué tiene una serpiente rastrera como tú, pedirme a mí?
— Escucha Potter, no salto de la alegría pero, estoy desesperado. ¡Tienes que retar a Draco! ¡Tienes que hacerlo de preferencia, ya!
— ¿Perdón? ¿Qué rete a Draco Malfoy? ¿En el sentido de regañarle?
— ¡Serás tarado! —El Gryffindor se enfurruñó—. ¡Lo siento! ¡Lo siento! Draco necesita comer, Potter. ¡A penas si prueba bocado! ¡Sin contar con que no ha dormido básicamente nada desde que Narcisa murió! ¡Por favor, Potter! Descóbratelo como mejor te parezca, ¡pero has algo! —Harry arrugó el ceño. ¿Malfoy tenía sin comer adecuadamente desde que Narcisa había muerto? ¡Por Merlín! ¿Acaso se estaba matando? Se restregó el ceño con los dedos. ¿Y qué coño podía hacer él? Zabini pareció leer sus pensamientos—. ¡Rétalo a comer algo que no le guste! Que se yo, una torta de zanahoria con demasiada sal o barro o ¡NO SÉ! ¡Lo que sea! ¡Algo que mantenga en su estómago así sea por orgullo!
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— ¿A dónde vas, Harry?
— Vayan ustedes al comedor… —Les avisó a sus amigos.
— ¿Y eso?
— Tengo que hacer algo, yo los alcanzo cuando pueda.
— ¿No vas a hacer nada malo verdad, Harry? —Esa había sido Hermione, comenzando a tener la mirada del "Sermón".
— ¡No! ¡Ahora largo!
— Vámonos, Herm. Déjale respirar…
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Harry miró de nuevo el mapa del merodeador y se preparó para cuando cierta personita pasara por allí. Diez segundos no más, hizo un barrido con sus manos y desapareció el morral de nada más y nada menos que Draco Malfoy, cuando lo tuvo en su poder. Ya el rubio comenzaba a gritarle injurias a pesar de no saber quién era a ciencia cierta la persona que le estaba jugando la bromita, dejó que lo viera momentáneamente para que le pudiera seguir.
— ¡Muy gracioso Potter! ¡Pero es que derrochas ingenio! ¿Qué mierdas te pasa? —El ojiverde detalló de cerca a Malfoy. Sí, era ahora de acomodar aquello…
— Vamos.
— ¿Vamos? ¿A dónde coño crees que vamos? ¡Voy al gran comedor! ¡Idiota!
— No seas tan maldito… —Le contestó sin alterarse. Zabini le había avisado que la personalidad insoportable del rubio estaba re potenciada y que era mejor salir corriendo a acercársele. Agarró al rubio por la capucha y lo jaló hasta entrar al salón que tenía en frente y lo sentó bruscamente en uno de los pupitres.
— Potter, voy a preguntarlo una sola vez. ¿Qué-coño-crees-que-haces? —El moreno no medió palabra, simplemente se sentó en el puesto de adelante y le colocó un envase en frente—. ¿Qué es esto? —Cuestionó sin entender.
— Ábrelo…
— Ya, sí, seguro… —Harry reviró los ojos y lo abrió él. Dentro, había ¿comida? Draco interceptó la mirada glauca de su interlocutor.
— Come…
— ¿Has... perdido la cabeza? —Le soltó, con un tono de voz moderada.
— Si he perdido la cabeza o no, no es tu problema, hurón. Ahora, come.
— Primero muerto, Potty. Sabrá Merlín que le habrás echado.
— No le he echado nada Malfoy, yo no me llamo "hurón presumido". Te vas a comer la maldita comida así tengamos que pasar aquí toda la tarde. Mira que no me peleé con los elfos para nada…
— ¿Me estás diciendo que tú cocinaste? —La sorpresa se había colado en su tono de voz, sin su permiso.
— Sí, exactamente. Ahora, come antes de que te lo entapuje yo…
— ¿Por qué?
— No es tu problema, come… —Le advirtió peligroso. Harry se recostó un rato con los ojos cerrados, mientras que Draco procesaba aquello. El rubio miró el recipiente y sus fosas nasales se saturaron con el olor de la comida de Potter. Le estaba sucediendo lo mismo que aquel día en la playa. Esos días había intentado comer cualquier cosa y al tercer bocado ya sentía nauseas, el estómago le gruñó. Potter le había hecho su plato favorito. ¿Cómo había sabido eso? No lo había hecho, simplemente había cocinado lo primero que le había pasado por la mente.
Indeciso, tomó los cubierto que se encontraban en un compartimiento de aquel curioso envase de plástico. Miró de nuevo el contenido y con todos los modales que le habían inculcado a lo largo del tiempo, cortó un poco y se lo llevó a la boca. Estaba buenísimo. Joder, Potter tenía una sazón de puta madre. Todo estaba perfectamente cocinado y al dente. La sal era justa y el condimento muy bien explorado… ¿Quién le había enseñado a cocinar así? Podía hacerle la competencia a cualquier chef que hubiese catado con anterioridad. ¡Por primera vez en semanas se imaginó aquellos manjares en un plato de la más fina cerámica alemana y una buena copa de Chardonnay!
Buscó de donde limpiarse y no encontró. ¡Estaba comiendo sin servilleta! ¡Horror! Miró a Potter, quien le tendía algo. ¿Era una servilleta? Aquello lo había descolocado aún, más.
— Gracias, Potter —El joven moreno asintió, sin decir nada. Malfoy parecía estar disfrutando de su cocina. Sonrió sin poder evitarlo.
— ¿Qué es tan gracioso? —Cuestionó contrariado.
— Nada.
— ¿Cómo que nada, Potter?
— Umm, bueno, es que pareces que realmente te gusta lo que cociné.
— ¿Estás lerdo, Potter? Para mi pesar ¡Cocinas de Puta Madre! ¿Estudiaste en alguna academia? —Harry soltó una risita tonta—. ¿Y ahora de qué te ríes?
— De nada en particular, pero, me causa gracia que de todos, tú estés disfrutando de mi cocina.
— ¡No me jodas! Potter, quién se case contigo se sacará la lotería. No me digas que también lavas, planchas, zurces… —El rubio observó incrédulo como Potter se sonrojaba—. ¡Me estás jodiendo!
— Pues… puedo hacerlo… —Murmuró.
— ¿Qué eres, un elfo doméstico? —El ojiverde rió amargamente. Malfoy siempre tan correcto en sus deducciones. Draco miró insondable a su acompañante. Siempre le mandaba unas señales que le parecía no captar del todo. ¿Cómo era posible que jamás hubiese ido a ningún parque de Londres? ¿Qué fueran sus primeras vacaciones? Que jamás supiera del Boulevard de los sueños… y ahora todo aquello. Era por demás extraño, era casi como si estuviera insinuando que su vida no había sido demasiado agradable—. Potter… ¿Por qué de repente te salió este impulso de ningún lado de cocinar?
— No es tu problema… ¿Comiste, no?
— ¿Y qué te hizo pensar que yo no estaba comiendo?
— ¿Siempre tienes que ser tan desagradable?
— Sí. Especialmente con personas como tú. ¿Por qué?
— Porque sí, porque no soy como tú. Porque me dio la gana… elige la que mejor te parezca.
Unos minutos después… Harry se atrevió a romper el silencio.
— Malfoy…
— Umm… —Le respondió, terminando de comer.
— ¿Escucharías si yo te diera un… esto… pues… consejo? —¿Por qué siempre terminaba metiéndose dónde nadie lo llamaba?
— ¿Un consejo? ¿Por qué coño querrías tú hacer algo semejante?
— ¿Lo harías? ¿Cuando menos no te molestarías?
— Habla Potter.
— ¿Sabes? Las pociones para dormir… umm… —Comenzó inseguro—. La desintoxicación es… dolorosa…
— Al punto ¿quieres? ¿Y qué tienen que ver las pociones para dormir con todo esto?
— No estás durmiendo, lo puedo adivinar… es como verme a mí mismo hace algunos meses. No tienes ni la menor idea de lo que es terminar adicto a esas pociones…
— ¿Eres adicto a esas pociones? —El moreno asintió incómodo.
— Y seguiré tomándolas y seguirán suministrándomelas hasta que Voldemort muera… ummm… ¿De verdad es tan malo la muerte de tu madre? —El rubio se bloqueó completamente de nuevo. Harry suspiró—. Estoy de más aquí, ya lo sé… nadie me ha pedido vela en el entierro…
— ¿Por qué te interesa tanto, joder? No nos caemos ni remotamente bien…
— No lo sé… ¿Por qué te preocupa tanto el "por qué"?
— Es obvio, todo el mundo hace las cosas por una razón.
— Pues, yo no soy todo el mundo, Malfoy.
— Lo sé… —Murmuró y Harry se volvió a ver al rubio, antes de poder llegar a la puerta.
— Tienes un futuro, estúpido hurón, no lo eches a perder…
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— ¡Zabini! —Saltó el moreno asustado, al dicho interceptarle de nuevo, esta vez de frente.
— No sé que hiciste, Potter, pero Gracias... parece que inclusive pudo dormir unas horas...
— Yo no hice nada —Masculló incómodo queriendo irse de allí, si su padrino lo encontraba confraternizando con un Slytherin, peor aún, con un Slytherin íntimo amigo de Malfoy, no iba a ser nada agradable.
— Bueno, el no hacer nada ayudó... disculpa por entrometerme, pero... en su negación Draco insinuó que le cocinaste. ¿Es verdad? —Preguntó Blaise, con cuidado, no era muy sabio joder al niño-que-vivió, sólo Draco sobrevivía a tal empresa. Se sorprendió al ver que el moreno comenzaba a huir de allí, escondiéndole la cara. Si algo caracterizaba a los Slytherin, era su curiosidad, y la de él, había acabado de despertar completamente. Había pensado que había mal interpretado a su amigo, pero, con las reacciones de Potter, adelantó al Gryffindor—. Y se le escapó también que lo hacías de puta madre, Potter —Se rió ligero al ver que Harry Potter se había sonrojado ligeramente. Era curioso que la persona destinada a destruir al señor tenebroso, fuera "tierno". Movió la cabeza negando. Uno se enteraba de cada cosa.
— Yo no le cociné a ese rubio engreído... ya te dije que no hice nada Zabini, por lo que no tienes que agradecerme...
Potter le había cocinado a Draco y Draco había comido feliz de la comida de Potter... ¿Si le pedía a Potter que se acostara con Draco, para calmarlo, lo haría? ¡Después de todo, tenía que tener ese As, bajo la manga! Se rió con más fuerza una vez que el moreno estuvo lo suficientemente lejos. Ya... seguro... bah... le preguntaría a Pansy, si poniendo un escenario en el que Potter fuera Slytherin, ¿Sería una buena pareja para Draco? ¡Mejor aún! Iría directamente a buscar a su díscola amiga que estaría sonsacándole información al idiota de turno que estuviera babeando con su cuerpo de barbie y su rumoreada facilidad.
— ¡Hey Pan! —Saludó alegremente Blaise al verla acaramelada con alguien que no tenía la menor idea de quién era, pero, seguro que era el novio de turno de Pansy.
— ¿Qué hay, Blaise? —Preguntó con aire ausente aún en los brazos de aquel hombre.
— ¿Puedo hablar contigo un rato, o estás muy 'ocupada'? —Le molestó con una sonrisa malévola bailotéandole en los labios.
— Vale. Jule ya se iba ¿verdad, cielito? —Pidió con tono chillón y zalamero, pellizcándole irreverente la mejilla. El hombre simplemente asintió, le dio un corto beso y se fue de allí.
— ¿Y ahora por qué estás con ese?
— No lo sé, es lindo... —Respondió encogiéndose de hombros—. ¿Y? ¿Qué me ibas a decir? ¿Qué hizo Draco ahora? ¿Necesitas que vaya a patearle su aristocrático culo?
— Mantén la mente clara y abierta, Pansy. Esto va a beneficiar a Slytherin y cuidado sino al a escuela entera —Le avisó con el rostro serio.
— ¿De qué hablas, Blaise? —Inquirió la rubia, entrecerrando los ojos, prestándole toda la atención que poseía.
— Sé imparcial. ¿Qué piensas de Potter? —La mujer bufó divertida—. Estoy hablando en serio, Pansy.
— Vale, ¿Qué pienso de Potter? ¿Qué es un estúpido, consentido, bebé de Dumbledore que hace y deshace a su parecer, que tiene un maldito complejo de mártir que lo hace despreciable a mis ojos, que sólo ha buscado hacernos la vida imposible por los siete años que nos conocemos, que es un maldito hipócrita? ¿Tengo que seguir?
— Pansy... —Le regañó enfuruñado—. ¿Eso es imparcial, idiota?
— Vale... tal vez nosotros hemos tenido un poco de culpa y también le hemos hecho la vida imposible —El de ojos verdes alzó una ceja mirándole penetrante—. Está bien... Draco empezó tomándose muy a pecho todo, luego de que Potter lo rechazara por nada más y nada menos que Weasley... —Blaise siguió esperando—. Vale... tal vez no es tan consentido... ¡pero definitivamente es el ojito derecho de Dumbledore y un estúpido!
— ¡Pansy! ¡Estoy tratando de mantener una jodida conversación transcendental aquí, joder! ¿Podrías utilizar ese cerebro que sé, tienes?
— Vale... pienso que Potter es poderoso..., supongo... es cuchi... —Blaise la miró sorprendido—. Es lindo, ¿Qué? A mí me parece es que lindo... y me agradan sus ojo...
— Pansy, estoy comenzando a creer que realmente no tienes cerebro.
— Bueno genio. ¿Qué quieres que diga? ¡Yo sólo le presto atención a Potter para lanzarnos maldiciones, no puedo precisamente hacer un análisis psicológico del niño-que-vivió!
— Si, Potter fuera un Slytherin, ¿Tratarías de juntarlo con Draco?
— ¿Hablas de si lanzaría a Potter a la cama de Draco?
— No, hablo de si harías que Draco y Potter tuvieran un chance de casarse. Eh... —Le detuvo, colocándole los dedos índice y medio cerca de los labios sin tocarla, había hecho una terrible elección de palabras, pero, ya no podía echarse para atrás—. No digas nada, en el remoto caso de que Potter, fuera un Slytherin...
— Blaise, eso es bajo, inclusive para un Slytherin sin contar con que es Draco de quién estamos hablando...
— Responde... y sé sincera... —Le avisó con una ligera amenaza.
— Bueno... no lo sé, Blaise... Draco necesita una persona que le llegue cuando menos a los talones... que entienda como son sus procesos mentales, que le cuide, que le guste a Narcisa y a Lucius... especialmente que le guste a Lucius... que no se deje pisotear por Draco, sabes que luego de un rato Draco se termina cansando de los que besan el suelo por donde pasa... —Blaise asintió, coincidiendo con su amiga—. Tiene que ser bueno en la cama, Blaise. Creo que inclusive eso mismo ha salido de la boca de Draco...
— Ok, querida, no sé puede tener Todo en la vida...
— O sí... ve a decirle eso a él... te escupirá en la cara aquello de: "Un Malfoy obtiene Todo lo que quiere".
— Pansy ¿Qué sabemos objetivamente, del niño-que-vivió?
— Esto no me gusta nada...
— Responde, tú eres la maruja mayor... —Pansy ni se inmutó por el comentario.
— Cumple el treinta y uno de julio. Su padrino es Sirius Black, estudia en séptimo de Hogwarts... es el elegido para destruir al señor oscuro... y... —Pensó un poco, sintiéndose frustrada—. ¡Ah sí! Habla Parsel...
— Eso no se puede considerar como "información"—Puntualizó el de ojos hazel, torciendo una mueca.
— Es el niño que vivió, eso es todo lo que todo el mundo sabe "verídicamente" de él.
— ¿Y lo que se rumorea en versión "no oficial"?
— Que tiene una conexión irrompible con el que-no-debe-ser-nombrado... que va a ser jugador de Quidditch profesional cuando se gradúe de Hogwarts, que está enamorado de la Weaselette menor. Que es el Heredero de Gryffindor... Blaise, estupideces así...
— ¿Te interesa?
— ¿El tratar de unir a Harry Potter y a Draco Malfoy en una "Relación Amorosa"?
— No. El que Potter y Draco jueguen un rato juntos, en el mismo bando... sin contar con saber información del niño-que-vivió que nadie, además de él y sus allegados saben...
— ¿Qué hiciste Blaise? —Preguntó preocupada la prefecta de Slytherin, con un brillo de temor en sus ojos.
— Potter ayudó a Draco. No sé que fue lo que hizo, pero, comió y durmió relativamente... si Potter es lo que le va a enfriar la puta cabeza, entonces, a Potter nos tendremos que calar. Preciosa, necesitamos que el príncipe de Slytherin regrese a su puesto y concederle el puesto a otro, no es rentable.
— Si Draco se entera somos gente muerta... —Le recordó un poco reticente. Ella misma conocía lo que era la furia "real" del Heredero Malfoy. Inclusive su padre y su padrino lo mantenían siempre en bajo perfil. Hasta el-que-no-debe-ser-nombrado, sabía y se interesaba por la existencia del pequeño Malfoy.
— Si Draco sigue por el camino que va, terminaremos mal... Slytherin, sin Draco, se iría en picado y yo quiero salvar estar guerra, vivo. Gane quien gane...
— Blaise, tú sabes como es Draco... si se llega a enterar que estamos tratando de manipular su vida aunque por su bien fuera, no se lo va a tomar muy bien.
— No estamos manipulando nada. Vamos a indagar a Potter y a traerlo a Slytherin, si tiene que pasar algo... que pase.
— Insisto, no sé... Potter tampoco es un pequeño Kneazle, Blaise...
— Piénsalo Pansy. Potter se encargaría completamente de Draco. Devolviéndole su sanidad e inclusive suavizándole lo suficiente como para hacerlo tratable.
— Blaise, razona por un momento... Draco se enamora de Potter, en el extremo caso qué eso suceda y ¿Qué crees que va a suceder cuando Lucius se entere? Jamás he visto a Draco enamorado, pero, si lo de Narcisa terminó como terminó... además, ¿tú crees que Sirius Black se quedará tranquilito?
— Pansy. ¿tú no estarás celosa, verdad?
— ¿Celosa? ¿De Potter? —Soltó con superioridad incrédula.
— Sí, te recuerdo que cuando eras más pequeña lo único que hacías era decir que ibas a casarte con Draco Malfoy... hubo un tiempo en el que inclusive te presentabas como La Señora de Malfoy.
— Yo superé esa etapa, Blaise. Draco es bueno en la cama, sí, hasta ahora no ha demostrado ser un buen esposo. Es más, hasta puedo decir, pobre Potter —Su orgullo de mujer y Parkinson había tomado control de su boca. El haber sido rechazada por Draco había sido uno de sus más duros golpes.
— Pansy, Tú sabías que Draco iba a rechazarte tarde o temprano, no pongas a Draco tan proxeneta...
— ¿Me dijiste que fuera imparcial no? Pues, bueno, siento pena si el niño-que-vivió si termina en las garras de alguien como Draco...
— Estás siendo irracional, Pansy.
— Déjame en paz, Blaise. Está bien... sólo te ayudaré con la información, después de allí, me lavo las manos. No quiero ser presa de la ira del principito.
— ¿Y qué propone, maestra?
— Atacar a las Patil... es la forma más fácil de obtener información de manera inmediata...
— Ay Dios mío... no, las Patil no... —Parkinson sonrió macabra. Eso lo iba a disfrutar mucho... Blaise gimoteó. Parvati Patil no hacía más que intentar ligárselo—. De una vez Pansy, no me acostaré con la insufrible Gryffindor para obtener información no filtrada de su parte.
— ¿Y no eres tú el desesperado?
— No es tan urgente... —La Slytherin se carcajeó con libertad sin poder aguantarlo.
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— Potter y Malfoy —Ordenó Snape en clase de Pociones. Harry suspiró y se dirigió al puesto donde estaba el rubio. ¿Cómo sería una clase de Pociones después de todo lo que había pasado con Malfoy?—. Granger y Nott... —Siguió inmutable—. Patil y Zabini —Un brillo de terror se asomó en los ojos del moreno, Pansy se rió tontamente, ganándose una mirada de furia por parte de Blaise—. Parkinson y Goyle —La mujer lo miró ofendido—. Siéntese en su lugar, Parkinson y no me haga repetirlo. Longbottom y...
— Buenos Días, Potter —Saludó civilizado el rubio, luego de que el moreno se acomodara en el asiento.
— Ergh... hum... —Asintió, sintiéndose desprevenido, no sé esperaba la cordialidad por parte de su Némesis escolar...—. Hola...
— Bien, ahora que todo están en pareja, hoy vamos a hacer una poción peligrosa. Así que por favor, utilicen la materia gris... aunque algunos carezcan de ella —Pasó la vista por Harry y Neville, el primero lo miró furibundo. La poción que vamos a realizar, se llama: Polvo azul. ¿Alguien sabe para qué se utiliza la poción? —Hermione levantó la mano, como siempre. Snape la ignoró, pero, la castaña siguió con la mano alzada.
Harry apretó los labios y recordó que Voldemort había usado esa poción en una de sus víctimas y él había visto todo lo que hacía... inseguro, alzó la mano—. Potter... que sorpresa... ¿Se cree usted que sabe qué es "El Polvo azul"?
— Um... es un... veneno... —Respondió no muy seguro de si debió haber abierto su bocota, después de todo, en sus delirios con el lord pudo haber escuchado mal.
— Me sorprende que haya podido juntar dos palabras. Sí, es un veneno. ¿Algo más o acaba de fundir su cerebro? —Eso mosqueó a Harry quién se levantó a describirle con puntos y señales lo que hacía la maldita poción que lo había hecho hasta vomitar de la excitación de Voldemort al utilizarla—. ¿Qué le pasa Potter?
— El Polvo Azul, mezclado con la Veritaserum hace que el interrogado que pueda eludir moderadamente los efectos poción comience a revolcarse agonizante si trata de evitar la pregunta o mentir. El veneno es fulminante, un minuto exacto de dolor y sufrimiento, vómitos y sangrados aleatorios y su antídoto es la mordida de cualquier víbora con un veneno más poderoso que el "Polvo Azul", sin contar que luego tiene que suministrarse el veneno de la serpiente sino, no serviría de nada... —Severus estaba en Shock mientras veía a Potter sentarse, oírlo hablar con el rostro tan sereno, lo había descolocado.
— ¿Cómo sabe todo eso Potter?
— ¿Qué le importa? ¿Es correcto, no?
— No se pase de listo en mi clase, Potter. Un punto para su casa por la mención del Veritaserum —Todos los Gryffindor se miraron triunfantes, pero, cuando Snape volvió la vista a la clase, todo el mundo estaba con su mejor cara de ángel—. Para la realización, todos tendremos tapabocas, Longbottom, al menos de que quiera desangrarse hasta morir, no se atreva a mal colocarse el tapabocas y también utilizaremos el único conjuro que van a aprender aquí en la asignatura de pociones. Repitan todos después de mí, sosteniéndose sus muñecas con las manos... —Todos se agarraron sus propias muñecas y esperaron instrucciones—. Defero Munio... repito, Defero Munio, ahora, ustedes...
— Defero Munio —Se escuchó en toda la clase a tiempos desiguales, y repeticiones. Harry se miró las manos, una especie de plástico tornasolado le había cubierto los brazos y las manos. Desvió la mirada, hacia su compañero Slytherin quien sin estar sorprendido ni nada por el encantamiento, se dedicaba a sacar las cosas para trabajar en la poción, sus brazos estaban cubierto por una fina capa de metal plateado. Vio a las otras personas, cada uno tenía un material distintivo y de variados colores...
— Para todos aquellos que se están preguntado una teoría que no me corresponde a mí dar. El Defero Munio, es una especie de escudo de protección local. No se utiliza la varita sino que la mano direcciona la magia que crea la protección en la parte que esté en contacto con el miembro, por eso se utilizan las palabras "Defero" y "Munio" para su activación, aunque, para los versados, simplemente hace falta ver la protección... las palabras, como siempre, salen sobrando —Todos miraban fascinados a Snape, dicho se había tocado las muñecas y sin decir palabras sus extremidades se habían forrado de una capa negra—. Todos comiencen, tienen hasta el final de la clase —Los brazos volvieron a la normalidad y la clase siguió, luego de que el profesor se hubiese sentado en su escritorio.
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— Potter...
— ¿Malfoy? —Preguntó, mirándole.
— Ten cuidado, cuando vayas a echar ese ingrediente en particular, ya has tratado de matarnos tres veces en menos de dos horas... —Le regañó, arreglándose el tapaboca. La poción se volvía particularmente peligrosa y a Potter le tuvo que tocar ese paso.
— No tengo la culpa de no tener tu talento en pociones —Farfulló resentido, se pasó el ante brazo por la nariz cubierta por el tapaboca, que incómodo era aquello. Draco reviró los ojos al ver que el descuidado Gryffindor había dejado mal puesto el tapabocas. Lo agarró y lo enderezó.
— ¿Podrías tenerle un poco más de aprecio a tu vida?
— ¿Y ahora que hice? —Soltó bajito. ¡Vaya que era necio!
— Moverte el tapabocas, imbécil. ¿O es que no oíste lo que dijo Severus?
— No me regañes; joder, con decirme "Potter, te has movido el tapabocas" estaba bien. No se te van a caer los dientes por pretender amabilidad, teñido...
— ¿Ese es tu nuevo sobrenombre? Para tu información, mi cabello es rubio natural, Potter —Rumió, observando cuidadosamente los movimientos del moreno, no quería comenzar a sangrar como cerdo por una metida de pata de Potter.
— Presumido —Murmuró, echando con cuidado, uno por uno, los doce trozos de tres por tres centímetros de queliode de Dragón. Hizo un gesto de asco al ver como la poción burbujeaba como si hubiese moco dentro. Estaba punto de vomitar sólo por la contextura de aquello.
— Permiso Potter —Harry se quitó y se quedó mirando al rubio, quien mirando su reloj, levantó la varita y en el momento exacto, ni un segundo más ni un segundo menos, susurró algo. Un rayo de luz se estrelló contra la poción y cuando el ojiverde pudo volver a mirar dentro del caldero, sólo había unos pocos gramos de un polvo azul. El profesor Snape caminó hasta allí y metió la mano en el caldero sin protección alguna agarró un poco del polvo, y lo espolvoreó de nuevo hacia el caldero, como probándolo.
— Veinte puntos para Slytherin, Señor Malfoy. Excelente resultado. Ha conseguido un perfecto tono azul marino...
— Tacaño... yo también ayudé a realizar la puta poción —Masticó Harry, haciendo reír, disimuladamente, al rubio.
— Potter, sin mí, lo único que hubieses hecho es matarte... —Se burló y el moreno lo único que pudo hacer fue maravillarse ante la carencia de malicia en su voz. Draco retiró el escudo plateado de sus brazos y comenzó a guardar todo. Harry siguió los pasos de su compañero, forcejando un poco para deshacerse del plástico tornasolado, lo logró luego de unos minutos, bajo la mirada divertida del rubio, quien recibió una furibunda en respuesta.
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— Potter... —Le llamó Malfoy, luego de salir del salón de pociones. Eso había sido aún más sorprendente que haber disfrutado una clase de pociones. ¡Oh no! Acababa de admitir abiertamente que había disfrutado una clase de pociones. Se volteó con un rictus cargado de curiosidad.
— ¿Malfoy? ¿Quién se muere? ¿Dónde es el ataque?
— Ja, ja... derrochas elocuencia, Potter... —Soltó con ironía, Harry sólo reviró los ojos.
— Vale... ¿Qué quieres, Malfoy? —Su tono ahora en tono borde.
— Mira, Potter. No pienses nada extraño, pero, ¿Cuánto querrías por cocinar de nuevo? —Eso había sido como una bofetada para el moreno.
— ¿Qué? —Su voz no podía evidenciar toda su incredulidad. Se rió, ante no saber que hacer...
— Sólo por esta vez puedes humillarme todo lo que quieras, Potter. ¿Cuánto quieres por cocinar?
— No te estoy humillando, Malfoy, ¿Por qué me pedirías cocinar, teniendo la comida de los elfos de Hogwarts o en tu casa? Te apuesto que ellos son mil veces mejores que yo, en el campo.
— Mira Potter. Sólo di un precio... todo lo demás, sale tu concernimiento...
— No voy a cocinar por dinero Malfoy.
— ¿Y qué coño quieres entonces, Malfoy?
— Pues, que me trataras con un poco más de delicadeza no estaría mal, tomando en cuenta que me estás pidiendo un favor.
— No te estoy pidiendo un favor, tarado, te estoy comprando un servicio.
— Vete a la mierda, Malfoy...
— ¡Potter! —Le llamó exasperado.
— ¿Qué? —Gruñó, volteándose y cruzando los brazos y el rubio tuvo que aspirar con fuerza al ver que allí volvía Potter a levantar la barbilla.
— No me voy a disculpar, pero, está bien, seré más amable... —El moreno lo único que hizo fue tomar una pose más altiva. Eso hizo al rubio morderse la lengua hasta sangrar—. Por Merlín, Potter. ¡Me enerva cuando me miras así! ¡Baja la puta barbilla! Sólo mi padre tiene el permiso de mirarme así —Masculló de mala gana, bajándole la cara.
— ¡Me voy! ¡Esto es el colmo! ¡Muérete Malfoy! —El rubio hizo un gesto de exasperación, y gruñó mentalmente.
— Potter...
— Déjame en paz, Malfoy. Para que sepas que yo no soy ninguno de tus aduladores.
— Potter, mira —Le detuvo sosteniéndole por los brazos y volteándole—. Yo me callo, tu pones un precio, cocinas y yo me dedico ignorarte por tiempo indefinido.
TBC
