Capítulo dieciocho: Despertares y deberes de prefectos.

Notas: We~ este capítulo no 'postula' entre mis favoritos y mis musas se han devuelto al Olimpo. Mis sinceras disculpas, estoy forcejeando gravemente con "¿Qué es el amor?" por lo que no sé cuándo actualice. Puede ser hoy mismo puede ser dentro de un año, pero, ya saldrá (o eso espero yo). Cualquiera de mis otras historias (las cuales ni la mitad de ellas; están publicadas en FF[dot]net). Están corriendo con el mismo destino lo que me tiene un poco frustrada y Liuny frustrada no es una Liuny agradable... Eso, aunado conque de repente me dejó de gustar la manera en la que 'escribo' (o mi forma narrativa, si lo tuviéramos que poner de alguna manera [sin contar con que inclusive dudo de mi español mismo x.x]). Creo que todo está yéndose al infierno... espero que pase, eventualmente lo hará, siempre lo hace. ¿Por qué esta vez sería diferente? Ergh~ gracias a todos los que me leen y espero que no sientan que el capítulo es tan catastrófico.

Nos vemos cuando la crisis receda... Liuny.

64

Harry se estiró perezoso... bostezó ampliamente y luego volvió a esconder la cara en la almohada, estirándose de nuevo. Miró el reloj de Malfoy que todavía tenía que estar en la mesa de noche, eran las nueve de la mañana, del domingo... se sentó poniendo los pies en el frío piso, sintiendo un agradable escalofrío recorrerle. Se levantó para dirigirse al baño, abrió la puerta y lo que vio lo terminó de espabilar. Draco estaba completamente desnudo, con el cepillo de dientes en la boca y acababa de abrir la regadera, era costumbre del rubio dejar que el agua cayera unos momentos para meterse. Decía de que el agua se quedaba estancada en la tubería o algo así. Se miraron por unos segundos antes de que el moreno reaccionara. Trancó la puerta de golpe y corrió a esconderse en su cama de nuevo. No que el fuera un mojigato de semejante calibre, pero, sólo con Malfoy le sucedían en esas cosas. ¡Él había visto a Ron a Seamus a Dean, inclusive a Neville, desnudos! Y, si bien siempre se sentía cohibido y trataba de evitarlo, jamás como con Malfoy...

¿Qué le pasaba con él? ¿Por qué era tan diferente que con los otros chicos? Parecía que siempre tenía que guardar una distancia prudencial de su compañero de cuarto. Había algo que le llamaba, era algo casi químico. No era solamente en el hecho sexual. No era un secreto para nadie que el rubio tenía con qué presumir. Ni siquiera le deseaba, bueno, en realidad no sabía que era lo que sentía hacía Malfoy en esos momentos. ¿Eran amigos? ¿Compañeros de Cuarto? ¿Personas que se conocían? ¿Por qué no podía definir su relación en palabras? Se sonrojó aún cubierto por su almohada, recordando el beso que se habían dado en Halloween... eso se había sentido demasiado bien. Tener a Malfoy encima, besándole y acariciándole. No estaba del todo seguro, pero si Malfoy hubiese ido más allá, algo le decía que lo hubiese dejado gustoso de la vida. Suspiró, sentándose sobre sus piernas, frustrado.

¿Si le pedía a Seamus que le besara y le tocara como había hecho Malfoy...? Sintió que el calor en sus mejillas aumentaba. ¡En que estaba pensando! ¡No podía jugar con Seamus de esa manera sólo para saber si era con todos, o sólo con el rubio Slytherin! Se dejó caer desinflado, mirando la cama vacía a su derecha. Ni siquiera podía ir a hablarlo con nadie. Sirius le quitaría la cabeza, Ron le dejaría de hablar definitivamente. Hermione trataría de buscar un libro que le ayudara... y... tal vez Remus podría ayudarle... aunque, no se sentía capacitado para decirle a nadie que Malfoy y él se habían besado y que de no haber estado tan borrachos, ergo, su coordinación ser tan nefasta. Lo hubiesen llevado hasta las últimas consecuencias.

Hablando de todo... ¿Qué sentiría Malfoy? Sonrió amargamente. Dudaba que tan siquiera lo tuviera presente, para él seguro no hubiese sido más que un cualquiera en su vida... inclusive Pansy, que era su mejor amiga, había pasado por su cama y continuaban su relación normal. Estaba seguro que igual sucedería con él. Y, después de todo él no era un Slytherin y sólo estaba temporalmente. Su consciencia le recordó que podía quedarse allí hasta finales de curso, pero ¿él quería pasar su último año como una serpiente? Todo había mejorado sustancialmente desde que había llegado a la casa de Salazar... e inclusive el alumnado, ¡inclusive Sirius! Tomaba como hecho natural el que el vistiera con los colores Verde y Plateado. Como siempre, tenía problemas para saber que era lo que él quería, que era lo que Harry deseaba. Era sus propios deseos y no podía decodificarlos... aquello apestaba...

— Ya está libre el baño, Potter —Le avisó el rubio. Harry lo miró, y vio que tenía su bata y una toalla en el cuello, tan tranquilo como siempre. Aquello no había sido nada del otro mundo.

— Vale... —Respondió tranquilo. Levantándose y dirigiéndose al baño. Debía dejar de enredarse tanto en cuestiones sencillas.

— ¿Te espero para desayunar?

— Dale, ya salgo —Eran simple compañeros de cuarto y todo eso sucedía. No había nada más... Malfoy le había dicho que le parecía atractivo, y los Malfoy no se cohibían cuando querían o les gustaba algo, punto. Volvió a suspirar y se apuró. Si algo había aprendido del rubio es que odiaba esperar, pero como le gustaba hacerse de rogar... sólo pudo sonreír. Aquel era Draco Malfoy y de una forma u otra, le encantaba... definitivamente, estaba loco.

65

Una costumbre era difícil de erradicar. Y, Narcisa y Lucius habían estado casados por casi una veintena... en algún momento determinado de la noche, luego de amenazarse continuamente hasta caer agotados, habían logrado dormir, no muy alegres y no porque ellos quisieran, pero, por fin habían desconectado.

En la cama del cuarto principal de aquella casa, esa mañana se encontraba el dueño del Imperio Malfoy, durmiendo muy a gusto, abrazando a quien en su inconsciente se identificaba como Narcisa, pero, que en realidad, era Remus, quien también estaba acostumbrado a que el arribista de su amigo, en las veces que había tenido la desdicha de dormir junto al animago; le abrazara, aunque aquello era el cielo en comparación con las patadas y llaves imposible que le lanzaba Sirius. Así pues, sin percatarse de sus identidades, mientras dormían. Descansaban plácidamente.

La puerta se abrió, relevando a Severus Snape, quien se atragantó al ver la escena. No sólo Lucius seguía durmiendo a pesar que eran las diez de la mañana, sino que Lupin estaba allí, acurrucado junto a su mejor amigo, cubierto por una delgada bata blanca, la cual le vestía irregularmente. Se volteó y se dispuso a largarse de allí, si había entrado así era porque el rubio a esas horas estaba desayunando en su cuarto, leyendo el periódico, ya que era domingo. Pero, parecía que Lupin lo mantenía ocupado.

— Señor no puede entrar allí, está área está restringida para los visitantes —Escuchó Severus que decían. Se encontró con que Sirius Black, venía directo hacia él con un maletín, junto a una mujer a la que reconoció como su babysitter, o secretaria, como postulaba en su contrato.

— Oh, cállate elfo. Malfoy tiene haciéndonos esperar casi dos horas... ¡Para qué maldita sea pone una firma a las ocho de la mañana un domingo! ¡Si está durmiendo le voy a reventar! —Severus no pudo hacer más nada que reírse. Aquello iba a ser todo un espectáculo.

— Con permiso —Habló la mujer, haciendo una corta reverencia, y pasando con Sirius.

— ¿Snivellus?

— Black... —Saludó sin poder esconder la sonrisa que había aparecido en su rostro.

— ¿Ese es el cuarto del maldito de Malfoy? —Preguntó molesto. Miranda lo había levantado a la seis de la mañana, para tener todo preparado y Malfoy los dejaba plantado.

— Sí... pero, te vas a llevar una sorpresita que posiblemente te desmaye, Black. Así que, bajo tu propia responsabilidad —Sirius alzó una ceja y entró al cuarto como si estuviera en su propia casa.

— ¡OH DIOS MÍO! ¿¡QUÉ SIGNIFICA ESTO! —Los durmientes se levantaron asustados. Inclusive Lucius había agarrado la varita.

— ¡Black! ¿Qué demonios haces aquí?

— ¡REMUS JOHN LUPIN! ¿¡QUÉ HACES EN LA CAMA DE MALFOY?

— ¿Paddy? —Murmuró aún adormilado el castaño, sin ubicarse del todo—. ¿Qué hora es?

— ¿QUÉ HORA ES...? ¿QUÉ HORA ES...? ¡TE VOY A MATAR REMUS LUPIN! ¿CÓMO TE ATREVES? ¿¡CON MALFOY?

— ¿Malfoy? No sé de que me estás hablando... y si dejas de gritar y me das chocolate sería genial —Pero, los recuerdos le llegaron de golpe...

66

— Y eso sucedió...

— Vaya historia —Admitió Miranda divertida. Sirius se levantó de nuevo para ir a cazar a Malfoy y seguir gritándole a Remus—. No empieces —Le advirtió peligrosa.

— ¡Cómo te atreves a ponerle una mano encima a Moony, serpiente rastrera!

— Permiso, Amo Remus, Amo Lucius, el desayuno está servido. ¿Desean comer ya?

— ¡¿Amo Remus? ¿QUÉ COÑO SIGNIFICA ESO! ¡Y NO ME DES ESA ESTÚPIDA EXCUSA QUE ACABAS DE SOLTAR, LUPIN!

— Ya te dije lo que pasó, Sirius... No-me-estoy-acostando-con-Malfoy.

— Ya; sí... —Le echó más leña al fuego, Severus—. Voy a disfrutar tanto cuando Draco se entere... es más, yo voy a ser el soplón... Con Lupin por el amor a Dios...

— ¡No! ¡Severus! ¡No puedes decirle nada a Draco! ¡No me estoy acostando con Lupin, por enésima vez!

— No claro... sólo estaban durmiendo semi-desnudos y acurrucaditos; juntos, en tu cama.

Aquella mañana iba a ser eterna...

— Entonces señor Malfoy. Si puede firmar aquí... —Le pidió cortésmente Miranda, cediéndole unos papeles. Sirius acababa de huir de allí sin podérselo creer y sintiéndose traicionado. Primero su pequeño retoño Slyffindor y ahora esto. ¿¡Que vendría luego! No quería ni imaginarse.

— Por supuesto, señorita Addler.. —El rubio Slytherin, agarró la pluma y luego de revisar que fuera el mismo contrato que llevaban discutiendo por varias semanas, estampó su firma; levantándose—. Espero que disculpe mi falta de profesionalidad, pero, creo que fue algo que salió de mis manos.

— Oh, no se preocupe... ¡Remus! —A Moony se le fue el color de la cara—. ¡Felicidades! —Corrió a abrazarlo, sin embargo, en una sabia maniobra, colocó a Malfoy como escudo y Miranda terminó abrazando a la cabeza de los Malfoy—. Oh bueno... felicidades a usted también, Señor Malfoy. Se lleva uno de los mejores hombres sobre la faz de la tierra —Le dio unas palmaditas suaves, y saltó hacía Remus. Lucius y Severus observaron como el licántropo comenzaba a ser ahogado por una llave que trataba pasar por abrazo.

— ¡Miranda!

— ¡Oh Remsie! ¡Mi querido bebé, Moony!

— ¡Miranda! ¡No puedo respirar! —Le hizo saber.

— ¿Pero qué pasa? ¡Elfo loco suéltame!

— No, el señor Black tiene que quedarse a desayunar ¡y esa es la última palabra! —Lo sentó en la mesa y se dirigió a los otros presentes—. El desayuno va a servirse en estos momentos, porque va a enfriarse, por favor, todos pasen a la mesa —El elfo Micky miró a Remus quien ya se había librado de Miranda. Remus se echó para atrás, arrastrándose en el piso, hasta dar con las piernas de Malfoy.

— ¡Oh no otra vez no, por favor! —Gimió.

— Amo Remus...

— ¡No! —Se abrazó a las piernas de Lucius, cerrando fuertemente los ojos.

— Aquí está su ropa, Amo Remus, por favor, Kiki dice que vaya a vestirse, ya que no puede desayunar en esas fachas... —El de ojos dorado, miró desconfiado a aquel elfo.

— Bu... bueno, Gracias... —El elfo le dio las ropas.

— ¡Vamos! —Lo agarró por una pierna y lo comenzó a arrastrar—. Suelte al amo Lucius, amo Remus, tiene que prepararse para el desayuno —Le pidió, jalándole con más fuerza, evidenciándolo en el tono.

— ¡Malfoy! —Clamó por asistencia. Sin embargo el mismo Lucius estaba tratando de mantenerse en pie, debido al tironeo. La bata de Remus se comenzó a abrir lo que causó que el elfo pudiera jalarlo hacia donde fuera que lo llevara, ya que el licano soltó todo para taparse, enrojeciendo de nuevo.

— No... p... puedo levantarme... —Hizo saber Sirius a Miranda, tratando de levantarse de la silla a la que el elfo le había pegado.

— ¿Eh? —Preguntó Miranda ayudándole a levantarse. Lucius se llevó una mano a la frente y suspiró cansado.

— ¡Tira con más fuerza!

— ¡Eso hago!

67

— Ni en mis más salvajes pesadillas —Soltó Sirius al ver a Remus volver completamente vestido. Los elfos habían agarrado sus ropas y prácticamente las habían devuelto al momento en que las compró.

— Come y lárgate rápido de aquí, Black —Comenzó Lucius, dándole el cuchillo y el tenedor.

— No estoy aquí por gusto, teñido —Le devolvió, comenzando a zafarse de la silla de nuevo—. Si no te estuvieras tirando a Moony...

— Ajá... ¿Así que no me pegaron a la cama de Malfoy, eh? ¿Historia inverosímil? —En ese momento el animago, sintió que su vida peligraba. Lucius observó curioso al licántropo. Sus ojos brillaban más aún y las pupilas se habían agatado, dándole una apariencia alienada.

— Mo... Moony...

— No-estoy-teniendo-sexo-con-Malfoy, es la última vez. ¿Se comprende, Padfoot? —Preguntó remarcando cada palabra, mientras agarraba a su amigo por las solapas y lo amenazaba. Sirius se zafó asustado y al no poder levantarse de la silla, cayó con ella al suelo. Miranda, Lucius y Severus, aplaudieron.

— Por eso te amo, Moony —Le congratuló la única fémina del grupo.

— Estás donde tienes que estar, pulgoso...

— No conocía ese carácter, Lupin. Diez puntos por la caída de Black.

— ¡Todos ustedes, se callan! ¡Comamos! ¡Tengo que ir a ver a Harry! —Ordenó fuera de sí, ya quería salir de aquella casa. Inclusive Miranda, tragó duro y empezó a comer.

68

Mientras desayunaban en teléfono sonó. Todo miraron a Remus, quien sacó el aparatito de su bolsillo.

— ¿Tienes celular? —El castaño volvió a mirarle amenazante.

— No tendrás el número por nada del mundo —Le avisó. Sirius hizo pucheros—. ¿Cachorro?

¡Moony! ¿Dónde estás? ¡Ya te busqué por todo Hogwarts y no apareces! ¡Inclusive lo hice con el mapa, ¿dónde estás? —Remus suspiró, Harry estaba en medio de una crisis existencial.

— Estoy con Sirius, corazón... —El ojiverde detuvo su diatriba de golpe.

¿Estás con Malfoy?

— ¡¿A qué viene eso?

¡Lo siento! ¡Perdón! —Chillaron por el otro lado del teléfono asustado—. ¡Se suponía que Sirius estaría con Malfoy Padre esta mañana!

— Ah... sí... más o menos —Volvió a calmarse, carraspeando.

— ¿Es Potter? —Preguntó Lucius. Severus se encogió de hombros. Aunque a la única persona que Remus le decía cachorro era a Harry Potter.

— ¿Y qué sucede? —Siguió Remus, reanudando su desayuno—. Harry, no entiendo nada de lo que me estás diciendo. Cielo, si dejas de dar vueltas en círculo y te calmas, será mejor... —¿Cómo sabía el licántropo que estaba dando vueltas y en círculo?— ¡Harry! Hasta ahora eh captado Malfoy, Slytherin y pociones... ¡No comiences a desvariar en francés, menos te entiendo! —Le trató de detener, pero, demasiado tarde—. ¡Y mucho menos comiences a bisbisear en Parsel! —Ahora sí, todo el mundo se le quedó mirando—. ¡Harry! ¡Siéntate y respira! —Remus miró el teléfono, todos escuchaban algo como un grito en el que llamaban a Potter, que se parecía mucho, mucho a la voz del primogénito Malfoy mientras que Potter comenzaba a discutir.

Lo siento, quién quiera que seas, Potter tiene que ir a estudiar, te llamará luego... —Draco Malfoy, trancó la llamada.

— ¿Ese era, Malfoy junior? —Curioseó Sirius.

— Eso parece... —Contestó Remus.

— ¿Y qué quería Harry? —Preguntó Sirius.

— ¿Y cómo voy a saber? No duró ni dos frases coherentes antes de empezar a ladrarme en francés y luego a maldecir en parsel.

— Lupin ¿Cómo sabes que Potter estaba maldiciendo en Parsel? —Hasta dónde sabía Lucius sólo su señor y Potter hablaban el lenguaje de las serpientes.

— Usualmente sólo lo utiliza para eso —Miró a Lucius—. Aunque estoy seguro, por las primeras frases que intentaba hacer que lo cambiara de grupo en clases de defensas. Lo de Pociones, Malfoy y Slytherin, supongo que ya estaba hablando de pasar suficiente tiempo por el pequeño Slytherin, para además, tenerlo en defensas... pero, pudo haber sido cualquier otra cosa. Harry puede ser terriblemente aleatorio cuando se dan estos casos. Sin contar con que desde que viajó a París su francés mejoró a niveles insospechados, creo que Draco también tuvo que ver...

— ¿Potter estuvo en Francia? —Preguntó el pocionista, tomando de su vaso. Increíble, estaban teniendo una conversación dizque decente...

— Sí —Respondió Sirius en cambio—. Al final nos enteramos que se quedó en Perpignan... y viajaba desde allí hasta los destinos turísticos...

— Eso es curioso... Draco estuvo en Perpignan unos días... —Remus y Sirius se miraron luego de lo que dijo Malfoy.

— ¡Nah! —Negaron con diversión.

69

Harry se encontraba en la reunión de prefectos, jugando con su saliva, mientras veía el lápiz que tenía en frente subir y caer indefinidamente. ¿Aquello era una reunión de prefectos? ¡Parecía una comidilla de pueblo! Suspiró, Pansy se encontraba charlando o mejor dicho, chismeando, animadamente con dos Ravenclaw y una Hupplepuff que se les había unido tímidamente. Malfoy estaba sentado a su lado, leyendo tranquilamente como si eso fuera pan de todos los días. Hermione escribía entretenida lo que parecía su informe de transformaciones. ¡Él quería salir de allí! Tenía práctica de Quidditch y nadie impediría que llegara.

— ¡Silencio Todos! —Bramó, levantándose de la silla. Los prefectos restante le miraron, cayendo en silencio mortuorio, vaya que Potter daba miedo—. Bien, ahora que tengo su atención, si todos serían tan amables de exponer, el por qué de esta reunión, sería genial. Escuché que hubo un problema en Hupplepuff luego de unos Gryffindor le gastaran una bromita a unos de primero, y dichos terminaron en la enfermería. Sabría Merlín en qué estaban pensando los Gryffindor... jamás oí nombres ¿Alguien quiere hablar al respecto? Porque si no, entonces, podríamos todos seguir con nuestras labores. No soy fanático de perder mi tiempo de esta manera... —Draco lo miró con una sonrisa extraña y Hermione tenía una mirada de extra orgullo en sus ojos—. Harriet. ¿Quiénes fueron los Gryffindor que jugaron la broma? —Pasó a preguntar directamente, volviendo a tomar asiento.

— Unos Gryffindor de cuarto, Potter... pero... no recuerdo cómo se llamaban. Creo que los hermanos de Ronald Weasley, los gemelos... —Aclaró, Harry asintió—. Enviaron sus bromas para que fueran repartidas y cómo que no cayeron en buenas manos.

— ¡¿Qué? ¡Esos! —Hermione se había levantado molesta—. ¡Harry!

— ¿Qué? —Se asustó, alejándose unos cuantos pasos, no fuera que los brazos de Hermione se convirtieran en miembros extensibles y lo agarrara para vapulearlo.

— ¡Te dije que les dijeras a esos buenos para nada que tengo por cuñados que no volvieran a mandar ninguna de sus bromas a Hogwarts y mucho menos para tenernos como conejillos de india!

— ¡Pero yo les dije, lo juro! —Corrió a esconderse tras Malfoy.

— ¡No te escondas Potter, puesto que fue tu jodida culpa que los gemelos tuvieran el capital para joder más al mundo! Como si no hubiese sido suficiente con sus bromitas en Hogwarts.

— Ehm... Granger, creo que asesinar a Potter no solucionará el problema —Salió uno de los prefectos mayores de Hupplepuff—. Además, Madame Pomfrey dijo que simplemente les había cambiado el color de piel, aunque le tomó lo suyo encontrar la cura y los gemelos Weasley, responsablemente; ayudaron en el proceso de sanación. Los chistositos de Gryffindor estarán próximamente en detención con el profesor Snape.

— Harry...

— ¿Si, Sandra? —Preguntó a la prefecta de quinto año de Gryffindor.

— Queríamos saber cómo está Gryffindor y cuando nos vamos a regresar a nuestra casa. Como tú hablas mucho con el director, pues, pensamos que tal vez...

— Am... —Comenzó Harry, rascándose la frente, inseguro—. Bueno... lo último que oí decir a R... al profesor Lupin fue que los inefables siguen tratando de destruirlo. Están un poco temerosos de que el monstruo explote de tantos hechizos que se ha tragado. Y Gryffindor, pues... Miranda, perdón la secretaria del profesor White y el profesor White siguen tratando de encontrar albañiles que sepan trabajar a la manera muggle para reconstruirla, creo que Re... el profesor Lupin —Se corrigió de nuevo—. Habló con alguien y ese alguien dijo que también iba a buscar a ver que solución encontraban. Parece que Gryffindor está repeliendo toda la magia por lo que hace imposible reconstruirlo...

— Pues deberían darse prisa y regresar a su casa... —Salió un prefecto de quinto año de Slytherin.

— No nos estamos quedando en su ratonera por gusto —Saltó la prefecta de Gryffindor de sexto.

— ¡Pues cualquiera diría que no es así! —Otro más al pote. En un plis-plas todo era caos.

— ¡Hey! ¡Cállense todos! —Volvió a levantar la voz, Harry. Draco volvió a pasar otra hoja de su libro. Al ver que no le hacían caso, se levantó de la silla, otra vez y lanzó unas explosiones de su varita. Todos se sentaron, avergonzados y muchos pidieron disculpas a Harry—. Bien... si quieren hablar y discutir sus quejas acerca de los Gryffindor repartidos como damnificados en las casas, pueden hacerlo directamente con el sombrero seleccionador quien fue el que propuso la idea...

70

— Vaya Potter, quien diría que se te daba bien esto de dirigir.

— Pues, gracias por la ayuda, Malfoy —Ironizó, una vez que salieron de ese horrible lugar.

— Oh, no seas llorón, Potty. Tú no necesitabas ayuda. Te las arreglaste perfectamente solito.

— No me digas, Potty, hurón...

— ¡Aquí está mi pequeño retoño Slyffindor! —Le saludó Sirius, abrazando a su hijo-ahijado.

— ¿Sirius? ¿Dónde está Miranda?

— Draco —Saludó tranquilamente el profesor de pociones, al verlo, mientras que Sirius seguía delirando amores hacia su ahijado, quien trataba de desembarazarse del hombre—. ¿Ya terminaron la reunión? —Cuestionó sorprendido. Las reuniones de prefectos semanales, que eran sin la supervisión de las cabezas de las casas, duraban siglos.

— Sirius, suéltame, ¿Por qué me acosas? No tenemos siglos sin verte, estuvimos juntos el fin de semana.

— Oh Prongslet, eres igual de seco que Moony.

— Sí —Siguió ignorando aquello que sucedía con demasiada frecuencia y le sorprendió, estar acostumbrado a los ataques de amor infinito de su tío a Potter—. Cabrearon a Potter y se creó una momentánea Hegemonía Dictatorial, patrocinada por el Gryffindor Mayor y terminamos antes de darnos cuenta. Inclusive tuvimos tiempo de redactar el informe. ¿Te lo entrego a ti de una vez? —Preguntó, mostrándole un rollo de pergamino.

— Está bien... —Murmuró. Hogwarts había caído también en la dimensión desconocida.

— ¡¿Por qué coño no puedes ser más como el profesor Snape? ¡Él también aprecia mucho a Malfoy y no está tirándosele encima, cada vez que lo ve! —Le gritó, logrando quitárselo de encima.

— Moony... el pequeño Prongslet está siendo cruel —Lloró el animago, llamando al licántropo, él cual no se avistaba en ningún lugar cercano.

— ¡Moony nada! ¡Es lunes! ¡Deberías estar trabajando! ¡No son ni las seis de la tarde! ¡Vago!

— ¡Buaaa! —Y se fue de allí en una salida dramática llamando a Remus.

— ¡Ay! —Se quejó, sin creérselo. ¡Sirius parecía un niño de diez años!

— Potter... —Le llamó Malfoy. Se volteó y observó como el rubio agarrar por el brazo a su padrino y alejándolo lo más que pudo del ojiverde—. ¡Severus es MÍO!

— Oh Merlín, tú también no... —Se lamentó, yéndose de allí.

— ¡Draco Lucius Malfoy! ¡Suéltame en este preciso instante! —Le amenazó Severus. Eso sólo acarreó que el menor le agarrara con más fuerza y se lo llevara de allí, casi arrastrándole.

71

Harry había colocado un hechizo estabilizador en su escoba y se había acostado con los pies colgando, mientras que veía el cielo nublarse más y más, ya el frío se había instalado, pero, aún no había caído la primera nevada. Estaban a mediado de noviembre y cada día se encontraba más emocionado, era la primera navidad que iba a pasar con Remus y Sirius, en su casa. ¡Su propia casa! Se sentía extraño pensar que tenía llave y un hogar al que llamar suyo. Se masajeó la cicatriz, tratando de aplacar un poco el dolor que le propinaba Voldemort, sabría Merlín por qué esa vez. Malfoy no estaba muy feliz ni con él ni con Voldemort por no dejarle dormir como era debido.

Suspiró, cerrando los ojos un rato, sintiendo el aire gélido enfriarle la cabeza y todo lo demás...

72

— Hola... —Draco subió la mirada. Se encontró, con sorpresa que el profesor Lupin, estaba en frente y le saludaba—. ¿Te molesta si me siento?

— Es propiedad pública... —Le respondió altivo como siempre, volviendo a su tarea de Aritmancia.

— Me explico, quisiera hablar contigo...

— No sé dónde está Potter...

— No, no estoy buscando a Harry. Como te digo, vine a hablar contigo.

— ¿Y qué tendríamos que hablar usted y yo, Profesor Lupin? —Inquirió, mirándole y dejando de hacer lo que estaba haciendo.

— Ya sé que probablemente te molestes más de lo que ya estás, pero... venía a preguntarte cómo estaba Harry.

— Pregúntele a Potter, directamente —Masculló, volviendo a su tarea.

— Por favor, Draco... —Le pidió quedamente—. Slytherin no es como Gryffindor y a Harry no se le haría tan sencillo colocar barreras aisladoras en tu cuarto, a falta de doseles y eso... Sería genial que Harry no hubiese tenido ningún ataque en lo que va de mudanza, pero, Voldemort ha estado bastante activo. ¿Está bien?

— ¿Sabes de eso? —Soltó, maldiciendo al instante. ¡Bueno! ¡Ya el licántropo sabía! Escuchó al hombre, suspirar con derrota.

— Sí, ya sé que Harry no quiere que nos enteremos, pero, a veces le cuesta despertarse de las pesadillas y los gritos a veces son demasiado alto... —Se quedaron mirando por unos momentos. Draco pensó que hasta ahora Potter no había gritado así...

— Está... bien... —Murmuró, volviendo a su tarea

— Si tú lo estás cuidando, entonces, Sirius y yo nos quedamos tranquilos. Nos preocupó un poco que no tuviera a nadie que lo socorriera. Harry puede perder mucha sangre en uno de los ataques. Escucha Draco —Le pidió agarrándole la mano que no tenía la pluma—. Si llega a suceder, si Harry llega a sangrar y no puedes detenerlo, por favor, búscanos... Harry es lo único que nos queda de Lily y James... no queremos perderlo a él también... nosotros te ayudaremos sin que Harry se entere, sabemos que no quiere hacernos sufrir, pero, todavía son demasiado jóvenes para enfrentar esa situación por sí solos... —El ojigris observó la mano que lo sostenía y otra vez, podía sentir aquella calidez rodeándole. Sólo pudo asentir—. Gracias... ¿Quieres? —Le preguntó al ver que miraba la taza—. Es chocolate...

— Bueno... —Remus apareció otra taza y sacó el termo y la llenó un poco más de la mitad—. Ten —Draco se quedó pasmado al probarlo. Era clavado al chocolate que hacían en su casa... miró el contenido, con consternación—. ¿Está mal? —Preguntó oliendo el termo, lo probó un poco, a él le sabía normal.

— No... ¿dónde consiguió este chocolate?

— ¿Por qué la pregunta?

— Sabe igual al chocolate que hace mi padre —Le dijo sin saber con que actitud actuar. Remus sonrió, definitivamente los Malfoy eran tan ellos. Draco le agarró el brazo izquierdo, retirando completa la manga—. ¡Esa pulsera! —¡Él la había comprado! Su padre le había dicho que comprara una pulsera de oro blanco para un regalo para una mayorista! ¿Qué hacía el licántropo con ella? Remus le quitó la mano y la escondió.

— Es una historia penosa de contar, no te quieres enterar.

— ¿Qué no me quiero enterar? ¡Esa pulsera la compré yo y mi padre me dijo que era para una mujer!

— Am... sí, en realidad era para una mayorista, desgraciadamente terminó pegada en mi brazo. Mira —Le mostró, tratando de zafarse del ornamento sin poder.

Modificata verba —Conjuró el rubio, apuntándole al brazo de Remus con la varita y observando como la pulsera se caía—. ¿Mi padre se la pegó en la muñeca?

— Eh... por Merlín ¿Cómo puedes saber eso?

— ¡Es el estúpido conjuro que usan los elfos de mi casa para pegar a los invitados a la mesa!

— Ah ¿Eso de pegar y acosar a los invitados en tu casa es algo normal? —Inquirió incrédulo. Draco se sentó y carraspeó.

— Bueno... siempre y cuando el invitado haga lo que los elfos dicen... no.

— Hazme un favor y quédate con la pulsera y regrésala al hombre que tienes por padre. Ya he tenido suficientes problemas con la estúpida pulsera para quedármela.

— No sabía que mi padre y usted se mantenían en contacto.

— ¡No y por última vez! ¡NO JODER! ¡No estoy con Lucius Malfoy! ¿Qué le pasa al jodido mundo? —Y luego de dejar en un precario estado de confusión al primogénito de los Malfoy, se fue de allí, echando humo por la cabeza.

— Será mejor seguir haciendo mi tarea —Murmuró, guardando la pulsera en el bolsillo de su túnica.

TBC