Capítulo veinte: Vida en el Hogar Potter-Black
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Sirius se había levantado algo tarde en la mañana, pero, ¡no importaba! Ese día Miranda estaba lejos de allí, por lo que no había nadie que le recriminara. Feliz de la vida, se dirigió al cuarto de su hijo para darle un GRAN abrazo y MUCHOS besos. Abrió la puerta y lo que le dio de lleno en su campo de visión fue... una espalda demasiado recta pegada a una cabeza rubia... ¿A quién se le parecía? Ah sí... él tenía un dizque sobrino que era rubio. Pero, ese pequeño individuo, era uno de los potenciales mortífagos más peligrosos que había tenido la desgracia de conocer. Así que... ¿cómo era posible? Ummm...
— ¡Remus! —Draco se volteó con una ceja alzada ante el grito y se encontró con el loco de su tío parado en la puerta—. ¡Creo que tú relación no-tan-secreta, ha ido demasiado lejos! ¡ESTOY ALUCINANDO!
— Sirius. No grites —Escuchó que Potter reprendía a su padrino—. Y sí, estás delirando, ya que Remus ni siquiera está en la casa.
— Harry...
— ¿Sirius?
— Ummm, ¿Puedes ver a la persona rubia que está sentada en tu escritorio? Creo que tenemos un fantasma en la casa.
— Sirius, si fuera un fantasma, sería translúcido.
— Además. Es clavado al hijo del teñido.
— Sirius, ¿Por qué no te vas a ver si puso la gallina?
— ¿Umm? ¿Tenemos gallina? —Preguntó pensativo, sin entender a qué se refería su ahijado.
— A veces se me olvida que no estás muy versado en el mundo muggle. Sirius, no estás alucinando, ni mucho menos es un fantasma. Es sólo Malfoy.
— Ah... ¿Y qué hace exactamente un PELIGROSO mortífago en casa?
— Ummm. Voy a llamar a Moony...
— ¡NO! Pero... ¿Qué hace la pequeña serpiente rubia?
— Bueno. ¿Es un Black también no? Ya que teníamos pensado invitar a Andrómeda y a Tonks me pareció que él también debería estar aquí —Mintió mirándole a los ojos con una linda sonrisa.
— ¿Cuando decidimos que 'Meda y la pequeña Tonks iban a venir?
— Sirius, anda y busca un linda persona que te entretenga el resto del día ¿sí? —Le pidió sacando la varita.
— Que cruel —Murmuró el animago, mirándole con un puchero.
— ¡Argh! ¡Fuera Sirius!
— ¿Cuánto tiempo piensa quedarse? ¡Falta mucho para navidad!
— ¡LARGO!
— Corriendo voy —Silbó el animago, yéndose de allí.
— Lo siento, Malfoy. Ya sabes como es... —Se disculpó, mirando al rubio.
— Como sea...
— ¿Todavía sigues estudiando? —La única respuesta que obtuvo fue un asentimiento de cabeza—. Caso perdido entonces. Disfruta contigo mismo entonces. Nos vemos. ¿Quieres que te llame cuando sea momento para almorzar?
— Está bien, Potter.
— Nos vemos luego. Malfoy. Si quieres algo, grita.
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— ¡Malfoy! ¡Sirius! —Gritó Harry desde la sala—. ¡El almuerzo está en la mesa!
— Amo Harry —Riñó Winky, poniendo las fuentes en la mesa—. ¿Cuántas veces tengo que decirle que no es propio de los Señoritos gritar a todo pulmón... mucho menos para llamar a los invitados. Kreacher, Dobby o yo podemos encargarnos de ello, Amo Harry —Los convocados aparecieron unos segundos después y Harry le sonrió a Winky.
— ¿Ves? Ellos llegaron y no se perdió el tiempo.
— No Amo Harry. Usted es el último y legítimo heredero a la Noble Familia Potter, debe comportarse como tal. ¿Qué sucederá si se le oye gritando como un arrabalero cuando porte el anillo?
— Pero... —Trató de rebatirle, sin embargo la elfa, lo único que hizo fue agarrarle de la muñeca, resignada y obligare a tomar asiento.
— Siéntese Amo Harry. Que sirva la comida es aún más imperdonable, que llame a grito pelado a los invitados... ¿Qué diría su abuela? ¡Que diría la difunta señora Walburga Black si supiera que la próxima cabeza Black estuviera en ello!
— Cre... creo que estoy teniendo muchos títulos a mi espalda... —Hizo saber a la nada en particular, nervioso.
— Por favor, Amo Sirius, Joven Malfoy. Tomen asiento mientras terminamos de servir la comida.
— Con permiso —Pidió con todo calmado y elegante, con los ojos cerrados mientras rodaba la silla para sentarse. Luego de hacerlo, se acomodó para quedar justo en el medio de la silla y cruzó los pies, metiéndolos en el vacío de la misma.
— ¡Oh Joven Malfoy! —El aludido miró a la elfina, con una ceja alzada—. ¡Que maneras tan refinadas! El Amo Harry debería aprender de usted. ¿Cree que podría perder un poco de su valioso tiempo y enseñarle? —Harry abrió la boca para defenderse, mientras que Draco estaba en shock—. ¿Gusta una toalla caliente? —Preguntó, apareciendo una bandeja plateada y ornamental, con una toalla enrollada con un broche igual plateado sosteniéndola.
— Ehm... ejum —Carraspeó—. Gracias... —Decidió decir al final, tomando la toalla empapada en agua caliente, cumpliendo con las formalidades de limpiar sus manos, antes de comer.
— Amo Harry —Le dijo con voz y mirada penetrante, dándole otra toalla.
— Ya me lavé las manos —La elfina le miró con aquella mirada que le avisaba que tendría una charla de modales y etiqueta si no se callaba.
— Eh... gracias... —La agarró quemándose en el proceso.
— Amo Sirius.
— Gracias, Winky —El único que aún tenía dificultades con la toalla hirviendo era Harry. Sirius y Draco lo miraron.
— Potter. Si le quitas el sostenedor de plata, el agua se temperará.
— ¿Eh? —Viró su cabeza hacia Malfoy. El otro simplemente le miró con reproche. Harry le quitó el sostenedor quemándose con el metal también y lanzándolo al aire. Draco atajó el objeto y luego se lo tendió, pronunciando unas palabras:
— Esto ha sido el acto más bochornoso que he visto hasta ahora y puedo decir que he visto ridiculeces a granel... eres la desgracia a la nobleza, Potter... —Realmente abochornado el joven ojiverde, agarró el broche, dejándolo encima de la mesa, sintiendo las orejas arderle. Escuchó a Sirius aclararse la garganta, con las mejillas levemente sonrojadas.
— ¿Sirius? —Preguntó extrañado, Harry.
— A ver, Harry... —Respondió, dejando acomodada la toalla ya fría y usada encima del plato. Tronó los dedos y apareció la misma toalla, sólo que ésta, era negra y el broche era de cristal y tenía un grabado en bajo relieve—. Ten...
— ¿Para qué?
— Sólo para que aprendas...
— Potter, creo que tu querido padrino también está un poco abochornado por tu penosa actuación.
— Silencio pequeño prospecto a mortífago... —Le calló Sirius, de mala gana. El rubio se rió con incredulidad, negando, pero, no dijo más nada—. Sostenlo con las palmas de las manos que son menos sensible que los dedos para evitar quemarte —Indicó, ayudándole—. Ahora, retira con cuidado el broche, sin gustas retirarlo con magia, está bien. Eso representa más alcurnia, y luego lo colocas al lado del cuchillo y la cucharilla, siempre con la mano derecha. Sostén la toalla con la mano izquierda con seguridad pero sin aplastarla y luego de dejar el sostenedor, vuelves a tomar la toalla con la mano derecha y te limpias sin restregarte demasiado. Por último, dóblala en cuatro partes y déjala encima del plato que tengas al frente. Si tienes un plato mas pequeño colocado en la parte superior, entonces lo dejas es allí... ¿Se comprende?
— ¿Ah? —¿Por qué tenían que complicarse tanto?
— Ólvidalo tío... Potter es ya un caso perdido. La seda no hace al rey, sólo lo disfraza.
— Pues, perdona por no saber colocar una servilleta correctamente en la mesa —Le gruñó dejando la toalla negra mal puesta en el plato.
— Está bien, Potter. Sé que la verdad duele. Tengo que acordarme de colocarte en la lista de "Invitados Indeseables" en mi casa. Invitarte sólo me haría pasar pena.
— Por favor, dejen de pelear, estamos en la mesa —Los dos bajaron la animosidad ante el tranquilo regaño del animago—. Ya podemos comenzar a comer. —Avisó a Winky.
— ¿Por qué tengo tantos cubiertos, copas y platos en la mesa? —Preguntó Harry, cuando Winky apareció para servir la comida.
— Aproveche que el Joven Malfoy está aquí y aprenda las reglas básicas de etiqueta.
— ¿Desde cuando tenemos tanto cubierto? —Siguió el moreno, contando la platería. ¡Había casi diez!
— Es la platería de la noble familia Black —Le hizo saber Winky. Llenándole el plato hondo con sopa.
— ¿Por qué es verde? —Se quejó, no quería saber de nada más que fuera verde en su comida, luego de la maldita dieta veraniega de Dudley.
— Tiene que alimentarse bien amo Harry... —El ojiverde gimió, y agarró la primera cucharilla que vio y estuvo a de meterla en el plato cuando Malfoy le sostuvo la mano.
— Como te darás cuenta, es físicamente imposible tomar sopa con esa cuchara en particular —Le avisó el rubio, mostrándole bien la cucharilla que aún estaba en su mano. Harry se percató que era extraña aquella cucharilla. Tenía una muesca en el lado izquierdo de la hendidura y era más plana de lo normal.
— Es para tomar las salsas, Harry... —Explicó Sirius—. Esta es la cuchara sopera... —Le mostró una cuchara un poco más grande que la otra y sin la muesca—. Porque usualmente es un plato de entrada el cubierto que se utiliza está más alejado del plato. Es una buena manera para saber cuál usar primero. Aunque, si sirven entradas como pan, usualmente tienes que usar este cuchillo que está encima del plato que utilizas para dejar la toalla...
— Buenas tardes... —Saludó Remus, saliendo de la chimenea, con una sonrisa alegre.
— ¡Remus! —Se emocionó Harry al ver a su salvador. ¡Seguro que ahora sí lo dejaban comer en santa paz!
— Hola cachorro. ¿Ya están almorzando?
— Bienvenido a casa, Moony —Devolvió cálidamente el animago.
— Gracias. Sólo dejaré esto en el cuarto, me lavaré las manos y bajaré.
— Te esperaremos.
— ¿Por qué sacaron esa platería? ¿Quién viene? —Cuestionó intrigado, Remus, mirando la mesa.
— Le estamos enseñando a Potter a usarla, aunque, por lo que estoy viendo. Sólo se va a enfriar la comida y cuando terminemos, seguro que no lo recuerda.
— Déjame en paz, Malfoy.
— Seh, seh...
Remus sólo tardó unos pocos minutos en volver a reunirse con los demás, en la mesa.
— Insisto, ¿Qué importa con que cucharilla tome sopa? ¿Qué ridiculez es esta? La única diferencia que hay entre la cucharilla de salsa y de sopa, es el tamaño y la estúpida mordida que tiene... ¡Remus! —Pidió por asistencia, al ver que el hombre tomaba asiento.
— ¿Dime, cachorro?
— ¡Dile que me dejen comer en paz! ¡Por favor!
— Pero, Harry. Tiene que aprender... ¿Quién sabe cuando te hará falta?
— ¡Pero me están obligado a adivinar!
— Creo que esta es la cucharilla de la sopa... —Adivinó Remus, mostrándoselas.
— Sí, pero, esa se utiliza para otro tipo de sopa —Explicó resignado, Sirius. Dándole el cubierto correcto a su mejor amigo.
— Oh... bueno... detalles —Dijo alzándose de hombros y comenzando a comer.
Cuando llegó el segundo plato que fue, carne con arroz y vegetales, volvieron a detenerse para aprende la correcta utilización.
— ¿Viene este, no? —Preguntó Harry a su padrino. Mostrándole el cuchillo.
— Ajá...
— ¿Y este tenedor? —Siguió el moreno, alzando el tenedor.
— No Potter. Ese es el tenedor de la ensalada. Pero, la de la entrada luego de la sopa. ¿No ves que está de primero en el mismo puesto de la cucharilla que ya no está? —Le hizo saber, mostrándole que, esa cuchara y el tenedor de la ensalada estaban en el mismo puesto—. Este es el tenedor con que el que vas a comer ahora —Todos vieron a Remus, comer con el tenedor que estaba a punto de utilizar Harry y tomar de la copa que con correspondía en esos momentos. Draco le quitó el cubierto, Sirius la copa.
— ¿Qué te parece si nos vamos y almorzamos en Mcdonnals? —Preguntó Harry a Remus, con una mirada de ruego.
— ¡Amo Harry! —Le regañó Winky, desde la cocina.
— Ya se que me quitó el hambre... —Anunció el niño-que-vivió, dejando los cubiertos a un lado.
— No seas llorón, Potter.
— Silencio, Malfoy.
— ¿Por qué me quitas la copa, Orion Black?
— Porque el agua se toma o antes de empezar el primer plato o luego de terminar el segundo..., mientras tanto puedes tomar del vino o jugo que se sirva en esos momentos..., en esta copa —Le mostró, Draco, dándosela al mismo tiempo.
— ¿Y si yo quiero tomar agua en este preciso momento?
— Pides agua mineral al camarero... aunque igual se considera de mala educación... —Siguió el rubio.
— Ahhh, no entiendo este mundo —Soltó Harry comenzando a caer en la histeria—. ¡¿Tienes agua en la mesa y vas a pedir más! —Se revolvió el cabello.
— Si no tienes dinero para pagar un vaso de agua extra. Que vergüenza.
— ¡Hay gente que no tiene ni siquiera agua potable!
— Tú no eres una de esa gente, Potter... —Le regañó el rubio, poniéndole el cubierto en la mano y, disponiéndose el también a comer—. No me mires así. Tú eres rico y poderoso. Los lastres que viven a tu lado, son sólo la plebe, acostúmbrate —Harry abrió la boca—. Y ya, no me repliques, sabes lo que me molesta ese complejo de mártir tuyo... —El ojiverde apretó los labios y volvió a comer. Mientras que Sirius y Remus se miraron sin saber que decir.
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Ya el reloj marcaba las ocho de la noche. Harry se encontraba mirando la televisión, aburrido en la sala. Malfoy seguramente estaba haciendo su tarea en su cuarto. Sirius estaba hablando acaloradamente por el teléfono, mientras que Remus seguramente estaba en su cuarto comiendo chocolate y revisando informes de Hogwarts. Apagó el televisor, y bostezó, estirándose, largo y tendido. Se levantó del mueble y se dirigió Sirius.
— Buenas noches —Se despidió.
— Buenas noches, cachorro. Qué tengas lindos sueños... —Le respondió su padrino, bajándose momentáneamente el inalámbrico, mientras le sonreía.
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— ¿Interrumpo? —Preguntó Harry, entrando en su cuarto. El rubio volteó.
— No. Ya terminé mi tarea...
— ¿Y qué haces? —Volvió a cuestionar, acercándose, mirando el montón de papeles que tenía su compañero de cuarto encima de su escritorio. En todo el tiempo que había vivido allí, jamás el escritorio se había visto tan ocupado.
— No mucho. Mi padre normalmente me da pequeños trabajos y decisiones con respecto a los movimientos económicos y laborales de los bienes Malfoy...
— ¿Ah...? Es decir, ¿Hacer el trabajo de Lucius? —Siguió, sentándose en una esquina del escritorio.
— No. Toma de decisiones.
— ¿Y qué decisiones tomas? —Draco vio a Harry, tratando de no desesperarse.
— Por ejemplo, en estos momentos. Se va a llevar a cabo una reducción del 20% del personal en una de las compañías inversionistas en los Estados Unidos, mi padre me dijo que yo tendría que escoger a las personas que no iban a estar en la nómina luego de las vacaciones de navidad —Harry lo miró escandalizado.
— ¡Eso es terrible! ¡Vas a dejar a un montón de gente sin trabajo! —Escuchó a Malfoy suspirar derrotado y algo exasperado.
— Sabía que ibas a soltar una frase de esas. Potter. Estos son las ligas mayores, no 'caridad'. Esta compañía esta causando más deudas que devengaciones. Ya que no hace falta tanto personal y hasta posiblemente raye en la quiebra, hay que eliminar lo que no sirva. Aunque, es difícil hacer la decisión. En cualquier compañía bajo el ala Malfoy, sólo tiene los mejores..., así que nos basamos en sus últimos errores cometidos, y aún así... quita esa cara de trauma, sólo son ochenta empleados... —Eso escandalizó a Harry aún más.
— ¡Pero! ¡Que bajo! ¿Revisan los últimos errores que han cometido los trabajadores y así deciden a quien echar?
— Esencialmente, sí. Todos los trabajadores tienen un curriculum excelente, tampoco lo estamos afectando demasiado, aunque claro. También depende de la crisis del país residente.
— ¡Aún así! ¡Es cruel! Tú no conoces a ninguna de esas personas...
— Potter —Le detuvo el rubio. Colocándole una mano en el muslo—. Ellos tampoco me conocen a mí. Es simplemente "negocios". Y tranquilo —Le palmeó en el mismo sitio—. Por ello tú vas a ser un maravilloso médico y no tendrás que preocuparte por nada de estos juegos crueles... —El ojiverde se sonrojó—. Estoy seguro que tú eres la única persona que podría sacar adelante algo en quiebra y no botar a un sólo bedel...
— Pues... gracias... supongo... ¿Y cómo exactamente sabes a quién despedir?
— Primero y principal. Robé la lista preliminar que ha hecho mi padre antes de darme el trabajo a mí —Eso hizo que el moreno volviera a caer en shock.
— Malfoy...
— ¡Ay! ¡Potter! ¿Podrías dejar tu misericordioso corazón para otra cosa? Obviamente mi padre no confía en mí del todo para tomar este tipo de decisiones y simplemente está probándome para cuando venga el momento real. Él está esperando que yo robe esos documentos, los compare y de mi propia opinión al respecto.
— ¡Pero estás robándole a tu padre!
— ¿Y qué? ¿No has oído a Maquiavelo? "El fin justifica los medios". Él quiere saber la manera más efectiva de recuperar lo que se ha perdido. Yo sólo tengo que adelantarme a sus expectativas y sobrepasarlas, eso es todo. La efectividad para el cliente es lo más importante en los negocios. Cliente y jefe, que rara vez son la misma persona, en mi caso, es Padre. No importa que haga para conseguir lo que se me ha pedido, siempre y cuando lo tenga listo en el tiempo requerido. Como te iba diciendo, para terminar de responder tu pregunta: Luego de hacerme con la lista preliminar, leo los curricula de los 'fichados'. Estén o no en la lista, así la rehago y la mejoro. Al mismo tiempo Padre ha creado la lista definitiva de él, para compararla. Los coincidentes, serán los despedidos. Más o menos así nos manejamos mi padre y yo.
— Mundo cruel —Murmuró Harry, haciendo bilis y mirando a la librera.
— Te doy la bienvenida...
— Gracias —Masculló, mirándole incrédulo. El ojigris sólo le sonrió socarrón—. ¿Cómo puedes dormir luego de haber dejado sin un sueldo a más de veinte personas?
— No las conozco... si a todas estas venimos. Realmente no me interesa. De esas ochenta personas que van a salir, estoy seguro que el 95% de ellos, me harían una zancadilla para sacarme del poder al primer error. Necesitamos gente como tú, en otros campos... no te mortifiques. Si bien es verdad que hay cosas que me quitan el sueño, esta no es una de ellas.
— ¿Qué no tienes corazón?
— No. Ya te dije que eso es inservible.
— Malfoy, yo voy a estar el día de tu boda con una persona humilde y muggle...
— No te preocupes Potter, yo te invitaré —Le hizo saber, volviendo a los papales, despreocupadamente.
— Voy a ducharme... —Decidió en vez de seguir con la inservible disertación.
— Disfrútalo León... —Harry sólo asintió, bajándose del escritorio de un salto, en dónde se había instalado.
TBC
