Capítulo II


Kurt odiaba despertar con un ataque de tos.

Le pasaba todo el tiempo, pero le hacía sentir más cansado durante el resto del día, y no podía permitirse el lujo de estar cansado hoy. Era viernes, y él no estaba emocionado como Rebecca Black cuando escribió aquella horrible canción, pero en realidad estaba esperando este día, y no recordaba la última vez que se emocionó al despertar.

Se incorporó lentamente, luego dejó aparecer una sonrisa en su totalidad. Se sentía como un niño que iba a un parque de diversiones por primera vez en su vida, estaba tan emocionado.

Por supuesto, su padre le había dicho que debía mantener su teléfono cerca de él en todo momento, y si estaba demasiado mareado o cansado debía llamarlo, él iría a recogerlo, después irían por su coche. Había hecho la promesa de pronto, demasiado emocionado para pensar en ello plenamente.

Bostezo y se estiró, se inclinó y cogió su teléfono para comprobar el tiempo.

06:24. Tenía un montón de tiempo para prepararse y también para pasar por McKinley para recoger un poco de tarea de su clase de Inglés.

Buscó en sus notificaciones y se dio cuenta que tenía un texto de Blaine.

¡Buenos días! ¡Buenos días! ¡Despierta dormilón! ¡Puedes seguir durmiendo...! Bueno, más adelante, puedes dormir más tarde. ¡Nos vemos pronto! - Blaine

Kurt respondió con una sonrisa "buenos días a ti también Mr. Sunshine" negó divertido. Blaine y él se había manado mensajes sin parar desde que se habían conocido. Kurt podía decir que, a pesar de solo conocerse hace dos días, sentía que conocía muy bien a Blaine Anderson. Lo que le asustaba era el hecho de que solo le había conocido por mensajes. Verlo en persona era un asunto completamente diferente.

¿Le gustaría Blaine una vez que conversara con él en persona? ¿Simpatizarían así como lo hicieron por los mensajes?

Sacudió la cabeza decidiendo no pensar más en ello. Bajo sus piernas de la cama y pudo sentir el frio del suelo una vez sus pies tocaron el piso, se estiro antes de escoger la ropa que usaría para ese día, cogió una toalla y fue a ducharse.

Cuando fue a la cocina su padre ya estaba ahí, comiendo el desayuno que normalmente hacía a Kurt querer vomitar. Cuando entró Burt le sonrió. "Buenos días hijo. ¿Cuál es el plan para hoy?"

Kurt abrió la nevera y sacó la caja de cartón que llevaba al jugo de naranja. "Nos encontraremos en el cementerio y luego lo llevaré al Cafe de Katie, luego vamos a ir por allí."

"Está bien, sólo mantenme al corriente de lo que te suceda ¿de acuerdo? Quiero saber dónde estás por si pasa algo."

Si Kurt hubiera sido un adolescente común y corriente; sin un corazón defectuoso, hubiera estado enojado de tener que estarle informándole a su padre el lugar donde se encontraba, pero él solo sonrió y asintió en su lugar. "Iré a buscar la tarea de inglés, al menos el no tener que ir a ese viaje tiene su beneficio ¿no?"

Burt terminó su desayuno y se puso de pie. "Voy al taller, trabajaré hasta tarde así que no me esperes." Se detuvo a mirarle. "¿Estarás muy cansado en la noche?"

Kurt dejó escapar un suspiro. "Es algo inevitable. Nunca he tenido un día completo de normalidad desde que esto sucedió, así que será duro, pero creo que valdrá la pena."

Burt le sonrió con ojos suaves. "Estoy orgulloso de ti, Kurt."

Kurt le miró con una sonrisa para luego acercarse y abrazar a su padre con fuerza. "Te amo, papá".

Su padre lo era todo para él, había estado allí para cuando diagnosticaron su enfermedad por primera vez y para cuando había sufrido su primer colapso. Había ido a cada cita de Kurt con los médicos y había pasado la noche en el hospital cuando las pruebas habían tardado más de lo previsto.

Era el salvavidas de Kurt.

Su padre le devolvió el abrazo con fuerza y le dio un suave beso en la parte superior de su cabeza. "Te amo demasiado, hijo."

Kurt no estaba seguro si aquellas palabras habían salido un timbre más agudo o no, pero no levantó la vista para ver. "Iré a prepararme"

"Me voy al taller. ¿Te llamó más tarde?"

"Por supuesto".

[*] * [*]

McKinley era muy diferente cuando sus salas estaban vacías.

Todo lo que Kurt podía oír era el golpeteo de sus pies en el suelo y el latido constante de su corazón. Había estado en los vacíos pasillos antes, pero por alguna razón extraña todo parecía más fuerte y más lento, y sintió como si hubiera estado caminando por horas, pero no llegaba a ningún lado.

Maldición, ya estaba cansado.

Eran apenas las ocho y media de la mañana. ¡No debería estar cansado! Kurt sacudió la cabeza y miró hacia la puerta que estaba frente a él. Esperó unos segundos antes de abrirla y entrar solo un poco.

La clase estaba en silencio ya que los estudiantes quizás habían sido sorprendidos con una prueba o un examen sorpresa, pero su profesor no estaba en la habitación. Una muchacha morena, a quien reconoció como un miembro del Club Glee, estaba sentada cerca de la puerta así que se acercó a ella y le susurró: "Disculpe, pero ¿sabes dónde está la señora Larson?"

Ella le miró y contestó: "Tuvo que salir corriendo para hacer unas copias de las tareas y trabajos."

"Oh, ¿No eran para hoy? ¿Sabes cuándo va a regresar? Tengo que salir pronto, y yo estaba esperando para pedirle la mía".

La chica frunció el ceño por un segundo para luego meter la mano en su bolso y sacar unos papeles. "Puedes tomar la mía, conseguiré una nueva cuando regrese."

"Gracias," dijo tomando el papel. "Lo siento, ¿cuál es tu nombre?"

"Mercedes".

Él le sonrió. "Soy Kurt. Sólo quería decirte que la actuación del otro día fue muy buena. Espero que tengan una oportunidad de ir a Nueva York."

Con esto, dio media vuelta y salió de la habitación y se dirigía a la entrada. Fue a mitad del camino cuando se encontró siendo empujado contra una fila de casilleros. Se quedó sin aliento; aturdido. Volvió la cabeza hacia la derecha para ver la figura de Karofsky alejándose. Kurt parpadeó rápidamente tratando de librarse de la conmoción que había venido del hecho de haber sido empujado contra los casilleros.

Le había dolido mucho.

Movió sus hombros tratando de relajarse para luego encaminarse a la salida.

Una hora después, cuando había llegado al cementerio sus hombro le seguía doliendo, pero lo ignoró y salió de su coche. Sacó su teléfono y marcó el número de Blaine.

"Hey, estoy aquí."

"Hey, voy a estar allí en un minuto. Yo. .. Yo creo que me perdí."

Kurt trató de no sonreír, pero falló.

"Te has perdido..."

"Bueno, en realidad me distraje con unos increíbles tipos de vacas que había aquí. No, la verdad, tuve que hacer un cambio de aceite en un taller, pero mi papá sólo va a un taller, así que tuve que conducir por un rato tratando de encontrarlo. Pero voy a estar en el cementerio…"

Un bocinado llegó tras él, Kurt se dio la vuelta para ver un mustang rolling aparcando aun lado de su coche.

"- Ahora mismo."

Una vez el coche se estacionó apagó el motor; Blaine abrió la puerta y salió diciendo: "Hey Kurto, lamento llegar tarde".

Kurt negó con la cabeza y lo saludó con una sonrisa. "No, está bien. ¿Quieres salir?"

Blaine asintió y miró sus coches. "¿Quieres conducir, o quieres que yo lo haga?"

Kurt tendió una mano hacia su coche. "¿Quieres entrar? Sé por donde debemos ir…"

"Suena bien".

Se subió al coche de Kurt y se pusieron en marcha a la cafetería.

Él no sabía qué hacer en esa situación realmente. Nunca había estado en una situación como esa. Nunca había tenido a alguien que no era miembro de su familia en su coche, y era raro. ¿Debía hablar primero? ¿O debía esperar a que Blaine iniciara una conversación? Se mordió el labio y rogó a la luz que los había detenido ponerse en verde. El silenció lo estaba colocando nervioso, pero cuando decidió abrir la boca una voz llegó a sus odios.

"Y bien, ¿A qué escuelas vas?"

Kurt miró a Blaine por el robadillo de ojo, Blaine estaba ligeramente inclinado en la puerta apoyando su codo en la orilla de la ventana quedado un poco girado para poder mirar a Kurt directamente a los ojos.

"Oh... Asisto a McKinley."

Las cejas de Blaine se elevaron un poco. "El Club Glee New Directions es de ahí, ¿verdad?"

Kurt asintió, la luz se puso en verde y apretó el acelerador. "Sí, ese es el nombre del club. Me hubiera gustado participar en el."

Blaine pareció animarse un poco. "Oh, ¿Cantas?"

Kurt se encogió de hombros. "Un poco", dijo con frialdad-. "No mucho en realidad. No creo ser muy bueno..."

Blaine soltó una pequeña carcajada. "Oh, no digas eso. Dudo que seas malo."

Kurt se aclaró la garganta. "Entonces, ¿tú cantas?"

Blaine se echó a reír. "Sí, estoy en el club de coro de Dalton. Se les conoce como Warblers."

"¿Cómo el pájaro?"

"Uh-huh".

"Eh..."

Y luego se habían quedado sin algo que poder comentar. Dios, ¿Por qué era una persona tan tonta socialmente? Y antes de saberlo preguntó: "Por otro lado, ¿tienes novia?"

Blaine se irguió de repente. "¿Por qué lo preguntas?"

¡Oh, no!... Había dicho algo malo. Oh, esto no era bueno, no servía para nada. Se encogió de ligeramente hombros haciendo que se viera más pequeño que el otro chico. "Lo siento, No debí preguntar eso ¡Simplemente olvídalo!"

"No, no, ¡No pasa nada! Solo quería saber el porqué lo preguntabas."

Kurt aún mantenía sus hombros encorvados "Solo me preguntaba si tenías novia porque me parecía muy extraño que le pidas a un completo extraño mostrarte los alrededores de Lima ... porque, si tuvieras una novia, ella hubiera sido una mejor candidata... "

Eso no tenía sentido, ¿Y por qué se sentía como un chismoso?

Esta era una de las cosas que odiaba de sí mismo. Claro, él era gay, podía lidiar con eso, de hecho, no le importaba ser gay, pero… No tenía amigos, y no sabía cómo actuar con ellos. Y este tipo era realmente guapo, y él solo estaba haciendo el ridículo frente a él.

"No, no tengo una novia. No son mi tipo, ¿sabes?"

Oh.

Oh.

¡Oh Dios Mío!...

Kurt dejó aparecer una pequeña sonrisa en sus labios. "Ah ... sí, sé lo que quieres decir ..."

¿Acababa de entender que Blaine era Gay?

Wow, hoy no eran más que momentos incómodos.

"¿Tienes novio?"

Kurt se sonrojó. "Um... no".

"Ah, yo tampoco."

"Oh..."

¿Qué se suponía que tenía decir después de eso?

Aparcó en el estacionamiento del café y apagó el motor, pero no se molestó en abrir la puerta. "Lo siento", dijo en voz baja. "Esta fue una manera muy torpe para empezar el día, ¿eh?"

Blaine de repente soltó una larga carcajada que hizo que Kurt le mirara con asombro. "Lo ha sido, pero bueno, nos ha proporcionado un montón de cosas raras: los dos somos gay y solo me pregunto ¿Qué otras cosas incomodas nos pasaran?"

Kurt se echó a reír, y luego se bajó de su auto. "¿Hambriento?"

"Por supuesto".

El café no estaba tan lleno como esperaba, pero para ser honesto Kurt estaba bastante contento con eso. Ya se sentía cansado y eso que todavía era temprano. Sus piernas se sentían como si hubieran sido cubiertas de cemento y tuvo que usar toda su energía solo para mostrar una mirada feliz. Blaine era totalmente lindo y divertido, pero Kurt estaba gastando una gran cantidad de energía en el solo intento de permanecer atento.

"Uh, tenemos que sentarnos para que manden a alguien a nuestro lado, así que... ¿Quieres una mesa o una cabina?"

Blaine elevo sus cejas como si estuviera meditando. "Una cabina. Son más cómodas."

"Estoy de acuerdo, y las sillas son muy agradables, ya sabes, es un pequeño café."

Blaine terminó eligiendo una cabina que estaba en una de las esquinas, lejos de la mayoría de la gente del café. Kurt se instaló en un lado y vio como Blaine se deslizaba con facilidad en el otro y sacó un menú. "Hmm ... ¿Quieres recomendarme algo?"

Kurt cogió su propio menú. "Bueno, en realidad depende de lo que estas buscando y qué tipo de alimento deseas para desayunar."

"En estos momentos me siento como un niño pequeño, quiero comer; entre unos panqueques o unos waffles."

Kurt paso las páginas del menú casi llegando hasta el final donde se detuvo en la esquina inferior, luego le acercó el menú a Blaine para que viera dicha pagina y dijo: "En realidad creo que este es el mejor en términos de sabor. Creo que te gustara".

Blaine miró fijamente antes de asentir y cerró el menú. "Bien, entonces pediré eso."

Treinta minutos después se encontraban charlando y riendo al tiempo que comían, hablaron sobre musicales en Broadway y los últimos diseños de moda que habían salido. Kurt hacía tiempo que había terminado su comida y había dejado su plato vacío a un lado. "Por lo tanto, su musical favorito es..."

"Sin duda Avenue Q"

"¿En serio? Nunca lo he visto, pero he escuchado la música. Tengo que decir que ahora no puedo escuchar música similar a Sesame Street sin ponerme a reír."

Blaine tomó una servilleta y se limpió los labios. "Oh, lo sé. Yo la canto todo el tiempo, estoy volviendo locos a mis padres. Ellos me gritan que estoy arruinando la infancia de mis hermanos menores, o... lo que sea que ellos dicen. Pero siempre es algo así. "

Kurt tarareaba. "¿Tienes hermanos?"

"Sí, un hermano mayor, y un par de gemelos menores. Un niño y una niña, a pesar de ser pequeños pueden ser la cosa más molestosa del mundo, pero son muy divertidos." Su expresión se volvió seria y Kurt pudo ver como sus cejas se alzaban, como si algo fuera muy grave, pero después se veía como si quisiera contener una sonrisa. "Aunque también pueden enseñarte a tener mucha paciencia."

"¿Cuántos años tienen?"

"Mi hermano mayor, Wendell-"

Kurt levantó una ceja y Blaine le señaló con el dedo. "Sin bromas".

"No iba a decir nada".

Iba a hacerlo.

"Bueno, Wendell se encuentra en su tercer año en la escuela de leyes, está pensando en hacerse cargo de la firma de abogados de la familia de mi padre. Katie y James tienen cinco"

Blaine coloco el servicio sobre el palto y lo aparto aun lado. "¿Tienes hermanos?"

Kurt movió la cabeza, y de pronto se pregunto que se sentiría tener un hermano. ¿Sería divertido? ¿O estaría constantemente irritado por culpa ellos? "No, soy hijo único."

Blaine apoyó su barbilla en la palma de su mano. "Tuviste suerte..."

"Oh, no estoy seguro..."

Kurt se movió un poco a la derecha, para poder inclinarse contra la pared y así no tener que mantenerse erguido. "¿Así que tu padre es un abogado? Eso debe ser genial."

Blaine negó. "No tanto, confía en mí… Todo el mundo quiere que vaya a la escuela de leyes como mi hermano y que ayude en la empresa familiar... Ley Anderson, y eso es algo que no quiero hacer."

Kurt asintió. "Te comprendo. Mi papá es dueño de un taller y aunque me encanta ayudar a arreglar los coches, cuando puedo, no quiero hacerme cargo."

No dijo que le encantaba ayudar cuando él aun era capaz de trabajar en ellos, porque, a pesar de que él y Blaine se llevaban muy bien (que habían hecho clic y, si era honesto, le resultaba increíble lo bien que se llevaban con solo conocerse dos días), no quería que Blaine supiera de sus problemas de salud.

"¿Qué quieres hacer con tu vida?" Blaine le preguntó apoyándose en el respaldo de cuero de los asientos. "Claro, si no te importa decirme"

Kurt se encogió de hombros y abrió la boca, pero luego la volvió a cerrar. ¿Realmente sabía lo que quería hacer en su vida?

Bajo la mesa sus manos comenzaron a temblar, las entrelazó y las apretó con fuerza, luego se mordió el labio mientras pensaba. Él no había pensado en ello en realidad. No sabía cuánto tiempo iba a vivir exactamente, y sabía que no podía irse muy lejos en el caso de que algo le sucediera y no fuera capaz de llegar a su médico, pero…

"Para ser honesto, no lo sé. Tengo metas, sí, como ir a ver un espectáculo en Broadway, tengo este sueño cursi de tener un baile romántico debajo la lluvia, y tengo muchas ganas de ver el mar, pero otra cosa que no sea eso... en realidad no tengo un plan para mi vida. "

Blaine se dio cuenta, le miraba fijamente con la cabeza inclinada levemente hacia un lado y la boca levemente abierta. "No", dijo finalmente. "En realidad no lo tengo. Realmente no se que quiero hacer, pero por el momento no me importa. Por el momento solo hay que disfrutar de la vida, ¿cierto?"

"... Cierto."

Kurt se aclaró la garganta tratando de pensar en otra cosa de la cual hablar. "¿A qué hora me dijiste que tu padre te vendría a recoger?"

Blaine miró su reloj. "En… unas dos o tres horas más o menos."

Kurt sacó un billete de veinte dólares y lo puso sobre la mesa. "Bueno, entonces será mejor que comencemos con el maravilloso Tour Hummel por Lima. Quien da la garantía de que te aburrirás completamente."

Blaine rio divertido, pero se detuvo cuando se dio cuenta del billete de veinte en la mesa. "No pagaras por esto."

Kurt ya estaba medio camino de salir de su asiento. "¿Por qué no?"

Blaine sacó su propia billetera, recogió el dinero de Kurt y colocó el suyo en su lugar. "Porque…", comenzó al tiempo que colocaba el billete de veinte en las manos de Kurt. "Fui yo quien te pidió que me mostrara los alrededores, así que seré yo quien pagará."

La forma en la que lo dijo no le dio a Kurt opciones para discutir, así que a regañadientes apretó el billete y se giro. "¿Estás seguro de no querer estudiar leyes? Tienes argumentos para ser abogado."

Blaine se encogió de hombros y se levantó. "Mi papá."

"Bueno", dijo Kurt, abriéndose camino hasta su coche. "Pues te enseño muy bien."

Después de mucho debatir con Blaine eligieron visitar el parque con el pequeño estanque y los patos. Se detuvieron junto a la tienda de pan y compraron un poco (Blaine insistió en pagar - una vez más), entonces la siguiente cosa que Kurt sabía era que estaban sentados en un banco frente al agua tirando migas de pan a los patos y observándolos pelear por ellas.

"Me gustan los patos", dijo Blaine al azar lanzando otro trozo de pan al pato que estaba más cerca la cual golpeó su cabeza y rebotó. El pato miró hacia el cielo, como si se preguntara de donde había venido el pan, luego se inclinó hacia abajo y rápidamente lo cogió. Kurt tuvo que reír.

"Ya veo porque, son divertidos."

"De hecho lo son", dijo Blaine tirando otra miga.

Suspirando Kurt apoyó su cabeza contra el respaldo de la banca, cerró los ojos y dejó que el viento soplara sobre su cara y pasara por su pelo. Kurt con toda honestidad podía decir que no recordaba algún momento en la que sintiera tan relajado desde que se había enterado de su enfermedad.

La sensación fue increíble.

Fue sacado de sus pensamientos cuando Blaine agarró su mano y tiró un poco de él para que se levantara del banquillo. "Blaine, ¿qué estás haciendo?"

Blaine se burló de él y pronto comenzó a guiarlo hasta el estanque. "Tengo la repentina necesidad de actuar como un niño de cinco años, y eso es lo que voy a hacer"

Cuando llegaron a la orilla de la laguna Blaine se quitó los zapatos y se metió al agua. Kurt lo miró para luego roda los ojos. "Wow, Blaine. Su niño interior es al-"

Pero fue cortado cuando un poco de agua golpeo su cara. Se quedó sin aliento y algo sorprendido, se tambaleó y dio un paso hacia atrás. "¿Qué fue eso?"

Cuando abrió los ojos Blaine tenía una mirada de cachorrito. "¿Vienes a jugar conmigo?"

Él le tendió la mano.

Kurt la miró, meditando. Nunca había hecho esto antes. ¿Haría que su presión y frecuencia cardiaca subiera mucho? ¿Se marearía rápidamente? ¿Se desmayaría? ¿Lo... lo disfrutaría? Elevó la vista, hasta el rostro de Blaine quien le miraba con esperanza y luego volvió a mirar la mano extendida.

En esa fracción de segundo Kurt decidió que quería divertirse, que sus problemas del corazón se fueran al infierno.

Se sacó sus propios zapatos para luego tomar con firmeza la mano extendida de Blaine y se dejó tirar al agua.

Durante los siguientes quince minutos, en los que salpicó y se empapó, Kurt se sintió como un adolescente normal por primera vez en dos años. Sin preocuparse por su frecuencia cardíaca o su presión arterial, ni nada de eso. Él se estaba divirtiendo, la forma en que rió y dejó que Blaine tirara de él en un abrazo, él no pudo estar más agradecido de esos quince minutos.

Sin dejar de reír Kurt se alejó del abrazo y miró hacia el banco donde anteriormente se habían sentado. Rió cuando divisó una pequeña figura en el lugar. "Mira", dijo señalándolo.

Los patos estaban sentados en el banco con el pan de molde, mirándolos.

"Nos están juzgando, Kurt," susurró Blaine en su oído y Kurt rió de nuevo.

Luego se estremeció.

"¿Tienes frío?" preguntó Blaine mientras toma su chaqueta y la deslizaba sobre los hombros de Kurt.

"Gracias", murmuró un poco confundido, pero agradecido. Ahora que la diversión había desaparecido podía sentir lo cansado que estaba, y se estremeció pensando en todo el tiempo que aún le quedaba al día. Quería pasar más tiempo haciendo cosas divertidas con Blaine. Estúpido corazón defectuoso...

Dos horas más tarde Kurt tuvo que decirle adiós a Blaine en el cementerio y dos horas y quince minutos después se encontró tirado en el sofá exhausto, pero feliz. A lo largo del día se había sentido cada vez más cansado haciéndosele más difícil el respirar, pero él quería estar con Blaine y divertirse, así que se orillo a permanecer fuerte. Estuvo jadeando todo el tiempo que se demoró en llegar a casa, pero tan digno como lo era él. No tenía hambre así que tomó la manta que reposaba en uno de los sillones, se cubrió con ella y encendió la televisión. En realidad no pudo quedarse dormido, pero él fue capaz de descansar un poco hasta que sintió la puerta abrirse y ver a su papá ingresar por ella.

"Hey", su padre dijo en un susurro. "¿Cansado?"

Kurt se incorporó lentamente y asintió con la cabeza. "Mucho". Luego miró su reloj para comprobar el tiempo. "Estás en casa más tarde de lo planeado."

Burt se sentó a su lado en el sofá y se quitó el sombrero. "Se me pasó el tiempo hablando con alguien en el taller." A continuación, le dirigió una mirada severa a Kurt. "Nunca me dijiste dónde estabas."

Los ojos de Kurt se abrieron y se mordió los labios. "¡Lo siento! Me estaba divirtiendo y…"

Burt soltó una carcajada. "Está bien, hijo. Si te has divertido y nada te ha pasado, entonces está bien." Luego frunció el ceño. "¿De verdad te has divertido?"

Kurt le sonrió y agregó en voz baja. "Ha sido el mejor día de mi vida hasta ahora."

"Eso es bueno. Por otro lado, hoy llamó tu medico, se programó la resonancia magnética para el próximo lunes para ver cómo van las cosas. ¿Quieres ir a la escuela todo el día? ¿O solo vamos y después pasamos a ver como están las cosas? "

"Me gustaría ir. Tengo que hacer mi tarea de ingles de todos modos ¿verdad?"

"Me parece bien. Puede volver a dormir. Te despertaré cuando la cena esté terminada."

Kurt asintió y dejó caer su cabeza sobre la almohada y cerró los ojos; soñando con patos, estanques, y panqueques.

El lunes su profesor de Inglés decidió que su clase debería hacer un proyecto en parejas que valdría un cuarto de la nota del año. Ese día había llegado tarde ya que no pudo dormir bien, porque no pudo respirar bien y después que le dijeron cuál era el proyecto se encontró con que era compañero de Mercedes, la chica que le había dado su tarea el viernes anterior.

"Hola", dijo saludándola con una pequeña sonrisa.

Ella lo miró fijamente y luego asintió hacia su atuendo. "Me encanta tu camisa. Marc Jacobs, ¿verdad?"

Kurt sonrió sabiendo que se llevarían muy bien.

Esos días se volvieron lo mejor que había tenido.


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