Capítulo III
Kurt no era un fan de las visitas al hospital. Había estado allí muchas veces y por ahora casi la mayoría de las enfermeras del ala cardíaca sabía su nombre y apariencia. No era algo por lo que sentirse orgulloso.
"Hola de nuevo, Kurt", dijo una de las enfermeras mayores cortésmente, pasó por delante del mostrador de recepción. "¿Cómo estás hoy?"
Se encogió de hombros y luego firmó el portapapeles en el escritorio. "Ni mejor ni peor de la última vez que estuve aquí."
"Aquí dice que tienes programada RM ¿Correcto?"
"Eso es correcto."
La enfermera le sonrió dulcemente una vez más. "Espero que todo salga bien, cariño. Solo debes dejar libre la cabeza y la espalda, luego vendrán a buscarte."
Kurt asintió y fue a sentarse en uno de los asientos.
Odiaba los hospitales. Por el olor, por el silencio y porque nadie parecía feliz. Se acordó de estar aquí por su mamá, esperando y esperando y esperando. Había sido un niño, sentado en el regazo de su papá y constantemente mirando a su alrededor para ver al médico quien le diría si su mamá iba a vivir o no. Su padre se habría quedado dormido dos horas en la espera y Kurt se quedo sentado solo, mirando a la gente ir y venir delante de él.
Él recordaba haber visto a alguien cubierto de sangre siendo bajando de la ambulancia para luego ser ingresado con rapidez. Él no estaba muy seguro de lo que sucedía cuando alguien tenía lo que los médicos llamaban neumonía. ¿Haría que la sangre saliera de su mamá como el hombre que acababan de ingresar apresuradamente? ¿O haría que sus extremidades y pelo cayeran?
"¿Papá?"
Burt gruño y se acomodó más en la silla, Kurt dejo de mirar el reloj en espera del médico y se dedico a ver la figura dormida del que era su único padre.
"¿Kurt Hummel?"
La cabeza se Kurt se giró en dirección a la doctora que se acercaba a él. "Hola, Dra. Walker. ¿Cómo está?"
Ella le sonrió y le tendió una mano. "Estoy bien, gracias. Y tú ¿Cómo estás?"
Se puso de pie y comenzó a seguirla por el pasillo. "Estoy bien. He estado muy cansado últimamente, pero es porque tuve un fin de semana largo, pero-"
Ella le interrumpió con una pequeña sonrisa. "A lo que me refería es ¿cómo va tu vida? Me gustaría saber cosas de ti que no giran en torno a tu corazón, cariño."
Kurt parpadeó. "Oh. Um ... conocí a alguien, se convirtió en mi amigo".
"¿En serio? ¿Cómo se llama?"
"Su nombre es Blaine y... bueno, me convirtió en lo que sería su guía turístico de Lima el viernes. Fue muy divertido."
Ella se giró para mirarle fijamente durante unos momentos, cuando se sintió incómodo cambió de posición y comenzó a retorcerse los dedos. "Puedo notar que te has divertido. Te ves feliz. Eso es bueno."
Sonrió de manera tímida.
"Bien, ahora vamos a ayudarte a prepararte para la RM."
[*] * [*]
"Papá ¿Qué sucede? ¿Es algo malo?"
Su padre llevaba un rato algo emocionado. Desde que él y Kurt había salido del hospital había estado en una especie de feliz aturdimiento. Kurt preguntó si ya había muerto y esto era el más allá o... algo así.
Su padre lo miró y luego extendió los brazos. "¿Qué piensas? ¿Cómo me veo?"
Kurt entró en la habitación y se sentó en el borde de la cama de su padre y lo examinó. "Te ves bien", dijo después de unos minutos de mirar. "Pero en serio papá, ¿Por qué el traje?"
Burt se miró en el espejo tratando de arreglarse la corbata. "¿No te lo dije? Tengo una cita esta noche"
Bueno eso despertó el interés de Kurt. "Oh, de verdad papá. No tienes remedio", murmuró poniéndose de pie y caminando hacia su padre para ayudarlo a solucionar el problema con su corbata. "Así que, ¿cómo la conociste?"
"Bueno, ya sabes, el viernes pasado; ¿recuerdas qué te dije que me quedaría hasta más tarde? Bueno, terminé haciéndole un cambio de aceite a su auto, y de pronto comenzamos a hablar, una cosa llevo a la otra y ahora... bueno, voy a salir. "
Kurt le sonrió. "Estoy feliz por ti papá,". Luego resopló. "Además, ya era hora."
"¡Hey!"
Kurt se rió, luego se dirigió de nuevo a la cama y se acostó en ella. "Así que, ¿cómo se llama?"
"Carole. Carole Hudson".
"¿Hudson? ¿Tiene un hijo?"
Burt frunció el ceño. "Creo que sí. Su nombre es... ¿Finn?"
Kurt asintió. Luego se puso de pie colocó sus manos en sus caderas, sus ojos recorrieron el atuendo que su padre llevaba. "¿A qué hora pasaras a recogerla?"
"Más o menos a las... ¡Oh, en diez minutos! ..."
"¡Papá!"
"¡Perdí la noción del tiempo!"
Kurt corrió hacia la pequeña cajita que perteneció a su madre y cogió la billetera de su papá y lo colocó en sus manos, luego comenzó a empujarlo hacia la puerta. "¡Ve, ve, ve, ve!"
Burt suspiró y se dirigió hacia la puerta. "ya voy, ya voy. Pero escucha…", dijo dándose la vuelta una vez que había llegado a la puerta. "El hecho de que salga no quiere decir que no quiera que me llame si pasa algo, ¿de acuerdo?" Dijo con severidad.
Kurt rodó los ojos. "Sí, sí, te llamaré."
"Kurt".
"¡Te llamaré! Ahora, ¡vete!"
Con una última mirada severa, Burt se dirigió a la puerta y Kurt lo vio salir hasta que perdió de vista el coche de su padre entre las calles. Luego sonrió y se dirigió hacia el sofá. Esperaba que esto funcionara. Su padre necesita a alguien allí para él, para cuando su corazón deje de funcionar.
Kurt había estado desde el almuerzo en el sofá viendo la televisión hasta que sintió ganas de ir a la cama, pero los planes cambiaron cuando sonó su teléfono. Era un número desconocido y se mostró reacio a contestar, porque muchas de las llamadas telefónicas resultaban ser una broma. Estuvo a punto de dejar que la contestadora respondiera, pero decidió responder en el último segundo.
"¿Hola?"
"Hola, ¿habló con Kurt Hummel?"
Frunció el ceño. "Sí. ¿Quién habla?"
"Mercedes".
Mercedes... Merced-
Oh.
"Ah, ¡hola! Lo siento, no me esperaba tu llamada..."
Ella contuvo el aliento. "No, está bien. Siento llamarte sin avisar, pero..."
"¿Pero?"
"Me siento mal por hacer esto, pero mi familia planeo un pase en grupo para mañana después de la escuela, por eso no podré asistir a nuestra cita de estudios."
Oh ...
"Por eso me preguntaba ¿si te importaría ir a la sala del coro mañana durante el almuerzo? Podemos empezar allí y continuar, posiblemente, el día siguiente una vez terminé con la practica del club de coro."
Pensó en ello, porque estar en la sala de coro lo lastimaría, pero…
"Está bien... ¿Por qué no?"
Prácticamente pudo sentir el alivio de Mercedes por el teléfono. "Bueno, entonces… ¿Nos vemos mañana?"
"Sí, adiós Mercedes."
"Adiós, Kurt."
[*] * [*]
Para ser honesto, Kurt nunca había estado tan ansioso esperando la hora del almorzar. Siempre había deseado tener alguna escusa para poder ir a la sala del coro, ver el lugar donde el Club Glee hacía su magia. Cuando llegó el lugar estaba vacío, así que tuvo la oportunidad de mirar los alrededores.
Se veía como una sala de coro normal, pero Kurt tenía la sensación de que si él fuera capaz de cantar y bailar un tiempo con ellos, le habría encantado esta sala. Se sentía... feliz. Suspirando se acercó al piano y puso una mano sobre él. Lo que yo daría por ser parte de éste club...
"¿Kurt?"
Se volvió hacia la puerta para ver a Mercedes de pie con la niña asiática a su lado. "Hola", dijo en voz baja.
Mercedes señaló a la chica a su lado. "Ella es Tina. Tina, el es Kurt. Es mi compañero en el proyecto de Inglés."
Tina se acercó y le tendió la mano. "Hola, Kurt. Es un placer conocerte."
Él le estrechó la mano, un poco confundido. "Así que... ¿Vamos a trabajar en el proyecto hoy o...?"
Mercedes asintió. "Sí, es sólo que a la mayor parte de New Directions le gusta pasar su hora de almuerzo aquí. ¿Está bien para ti?"
Ella parecía un poco nerviosa y se pregunto sobre eso. No soy una persona asustadiza... ¿O sí?
"No, está bien para mí."
Tina le sonrió antes de acercase a unas sillas, para luego sentarse en ellas después de dejar sus cosas aún lado "¿No te gustaría unirte a nuestro pequeño ensayo? Si es que hay uno"
Kurt quería decir que sí, realmente quería, pero…
"Lo siento, pero no canto".
Ambas le miraron con extrañeza. "¿De verdad?" Preguntó Mercedes. "¿Lo has intentado?"
Kurt se sentó en una de las sillas. "¿Podemos empezar con el proyecto, por favor?"
Mercedes y Tina compartieron una mirada antes de que la primera se acercara a Kurt para luego sentarse a su lado.
"Mercedes iré a buscar Mike, ¿de acuerdo?"
"Está bien, Tina".
Mercedes le dio una extraña mirada a Kurt. Se removió un poco en su asiento antes de tomar su bolso y sacar su cuaderno de notas. "Así que, ¿Sabes que es lo que tenemos que hacer?"
Habían empezado a trabajar y cinco minutos más tarde el resto del Club Glee entró riendo y sonriendo; Kurt agarró su cuaderno apretándolo un poco contra su pecho.
Finn iba de la mano con una niña un poco bajita y de cabellos castaños. Kurt le escuchó hablar sobre el "hombre misterioso" que le había dado a su madre la noche de su vida. Kurt dejó escapar una pequeña sonrisa cuando Finn comentó que cualquier que pudiera hacer sonreír a su madre debía ser un buen tipo.
Sí, es un buen tipo, muy bueno.
Estaba escribiendo el esbozo de su proyecto cuando una mano apareció delante de su cara. Alzó la vista para ver a un muchacho rubio sonriendo hacia él. Inmediatamente Kurt pudo decir que este chico se había teñido el pelo. Trató de no sonreír.
"Hola, mi nombre es Sam. ¿Cuál es el tuyo?"
Kurt tomó la mano tendida. "Kurt".
Sam hizo un gesto a la sala de coro. "¿Estás pensando unirte al Club Glee?"
Y de nuevo una punzada dolor alcanzó su pecho por el comentario de alguien que no conocía la condición de su corazón. Quería decir sí. Realmente quería decir si, pero en cambio negó con la cabeza y empezó a guardar sus cosas en su bolso. "No", dijo en voz baja. "No canto".
Sam levantó una ceja. "Eso pensaba también. ¡Pero aquí estoy! ¡Y es genial!"
Puckerman levantó un puño y lo dejó caer sobre las teclas del piano lo que dejó escapar un fuerte sonido y luego cruzo la sala para llegar hasta Kurt. "Totalmente amigo. Quiero decir, mírame. Soy Puckzilla. Soy un tipo duro, pero éste club es jodidamente genial."
"Por favor, no use malas palabras en la sala del coro, Puck", Brunet lo retó casi a gritos.
"¡Al diablo con eso, Rachel! ¡Diré lo que quiera!", le gritó dándose la vuelta quedando frente a ella.
Son todos tan buenos amigos... Suena raro, pero es verdad. Nunca pensé que vería el día en el que Noé Puckerman estaría dispuesto a estar en una habitación con tantas personas diferentes.
Y otra vez le dolió.
Se puso de pie con la completa intención de salir de la habitación y decirle a Mercedes que acabaría el esquema él solo, pero sintió una mano sobre hombro, se puso rígido para luego mirar sobre su hombro. Finn estaba de pie tras él, con una mirada seria en el rostro.
"¿Fue tú papá el que llevó en una cita a mi mamá?"
Kurt se encogió de hombros, tratando de parecer desinteresado. "Creo que sí, ¿por qué?"
Finn le miró fijamente durante un rato para luego tenderle la mano. "Bueno, él la trató bien, así que... sí. Encantado de conocerte oficialmente, niño cuyo padre está saliendo con mi mamá."
Kurt elevó una de sus cejas. "Uh... ¿de acuerdo?"
Finn alejó un poco su mano. "Solo... ¿No es lo que la gente hace cuando alguien está saliendo con una persona que quieres?"
"Creo que eso es lo que hacen los padres, Finn. Y nuestros padres tienen la edad suficiente para decidir a quién quieren como cita."
Finn bajó más la mano. "Oh..."
Luego Kurt sonrió, extendió su mano y estrechó la de Finn. "Encantado de conocerte, Finn Hudson".
Finn se rió y le devolvió el apretón. "A mi mamá realmente le gusta tu papá", dijo alegremente. "Creo que era hora de que conociera a alguien. Ha estado sola por mucho tiempo."
"Lo sé. Han pasado ocho años para que mi papá…"
Pero fue cortado por el sonido de su teléfono y cuando sonaba durante su horario escolar significaba que era del hospital o de su padre, por lo que levantó una mano hacía Finn y contestó. "¿Hola?"
"Hey hijo, ¿cómo estás?"
"¿Papá? Estoy bien... ¿Necesitas algo?"
Hubo un sonido de pies siendo arrastrados y luego un pequeño 'no es ese' antes de que su padre le hablara directamente otra vez. "Son dos cosas en realidad. La primera; me encontré con un libro que fue sacado de la biblioteca."
"¿El que pediste hace dos años?"
"Sí, ese. Y lo segundo, su doc - ¡Jonathan: No toque ese coche! - Lo siento. Su médico llamó. Y, eh… me dijo algunas cosas, una de ellas es que no es una buena idea el que conduzcas largas distancias, mejor que no conduzcas en lo absoluto. "
Kurt se congeló. "¿Por qué no?"
"Bueno, es más que nada una medida de precaución. Sólo en el caso de que algo suceda mientras estás en el auto."
Kurt estaba pensando en salir de la sala del coro, ya que el Sr. Schuester acababa de entrar y se habían reunido todos a su alrededor para hablar de algo, así que optó por ir sentarse a la silla más cercana a la puerta. "¿Voy a estar bien para ir a casa?"
"Dijo que no habría problemas con las distancias cortas, en realidad la conducción no es un problema, pero es una precaución que debemos tomar."
Kurt suspiró y asintió comprendiendo, pero no feliz por ello. "Está bien... te veré en casa."
"Nos vemos, hijo."
"¿Y papá?"
"¿Sí?"
"Regresa ese libro."
"Lo haré".
Cuando colgó su teléfono dejó caer su cabeza abatido. Sabía que las cosas no habían tendido a mejorar, pero con la advertencia del médico, no podía dejar de sentir que todo... terminaba. Se sintió drenado después de la llamada telefónica y no el drenaje que generalmente sentía, pero…
Hoy simplemente no es un buen día...
"¿Kurt?"
Levantó la vista para ver a Tina de pie delante de él. "¿Estás bien?"
Dijo que sí y luego contempló como todos los miembros de New Directions lo miraban fijamente. "Oh, lo siento... no quiero entrometerme. Ya me voy..."
Se puso de pie y se dirigió hacia la puerta, pero se detuvo al escuchar al Sr. Schuester llamarlo. "Kurt Hummel... ¿verdad? Lamento si me he equivocado de nombre."
"No, no lo ha hecho. ¿Qué desea?"
Sr. Schuester le echó un vistazo y luego hizo un gesto a sus espaldas, una chica rubia se acercó a él, su cola de caballo se balanceaba alegremente mientras caminaba. "Ella es Brittany, Kurt. Brittany, el es Kurt."
"Hola", dijo tendiéndole la mano. Luego se inclinó hacia delante y puso una mano en su nariz. "Su nariz es suave. Es linda. ¿Puedo tenerla?"
Kurt la miró fijamente. "¿Umm...?"
Sr. Schuester puso una mano sobre su hombro. "Ya tienes la tuya Brittany. En realidad, Kurt, me preguntaba si te importaría hacerle un favor a Brittany. Ella necesita una pareja de baile para nuestra práctica. ¿Te importaría...?"
Kurt miró a Brittany y al Sr. Schuester, luego regresó a Brittany. ¿Podrá hacerlo? Sabía que un poco de ejercicio no era malo, pero no sabía cuan rigurosa era la rutina de baile, o que tan buena bailarina era, pero Brittany le sonreía, y ¿cómo podía decir que no a esa cara?
"S-seguro ..." dijo, y Brittany tomó su mano y lo llevó con el resto del grupo.
"¡Chicos, Kurt dijo que va a bailar conmigo!" exclamó con alegría. En eso ella miró sus manos. "Tus manos también son suaves. ¿Puedo tener todas las partes blandas de su cuerpo?"
"Lo siento, Brittany, pero necesito todas esas partes de mi cuerpo. ¿Está bien?"
Ella frunció el ceño. "Está bien... te daría mis manos... o las patas del Señor Tubington. No creo que le importara estar lejos de ellas."
Kurt movió la cabeza, le agradaba. Era bastante adorable.
El baile que el club Glee estaba haciendo era un vals lento, después de oír eso Kurt suspiró aliviado. Si hubiera sido un swing o un tango, sin duda no podría. Pero él podía con un vals. Él le había enseñado su padre bailar para la boda de su tío.
Brittany era una bailarina increíble y todos los demás también lo eran. El único en el grupo que no podía bailar, además del niño en la silla de ruedas (Kurt cría que su nombre era Artie) era Finn. Un par de veces Kurt tuvo que alejar a Brittany de él cuando se acercaban demasiado. Cada vez que Finn se acercaba demasiado y Kurt los alejaba. Cuando Kurt miraba por encima del hombro de Brittany a Finn éste le daba una mirada de disculpa y pronunciaba un "lo siento".
Kurt no pudo evitar sonreír. Esa fue una buena sensación.
Cuando el baile terminó Brittany le sonrió. "Me gustas. Eres lindo." Luego se inclinó y le dio un beso rápido en la mejilla, luego se acercó a una niña de pelo negro que estaba sentado en el otro lado de la sala de clases. Kurt la miró por el rabillo de su ojo. La forma en la que ella estaba mirando Brittany...
Se ruborizó y se alejó. Siempre había sabido que no podía ser la única persona gay en la escuela, pero ahora que él había visto a alguien no sabía que pensar.
"Bueno, Kurt Hummel," dijo una voz tras él. Era Mercedes quien le sonreía. "Si puedes bailar. Me preguntó si no mentiras sobre lo otro, ¿Por qué no cantas alguna..?"
Kurt sacudió la cabeza. "No canto."
Mercedes lanzó un suspiro. "Bueno, mira allá, Mike Chang ", señaló a un muchacho asiático que se balanceaba en torno a Tina. "Él no canta muy bien, pero sigue siendo parte del Coro. ¿Por qué no lo consideras?"
Lo había hecho, ¡Claro que lo había pensado! Pero si hacia un trabajo muy extenuante algo irreversiblemente malo podría pasarle a su corazón. Pero no dijo eso. En su lugar se encogió de hombros. "Voy pensarlo."
Ella sonrió y le puso una mano sobre el hombro.
"¡Muy bien Club Glee!"
Mercedes lanzó un suspiro. "Uf... Rachel Berry. A veces me gustaría que dejará de hablar."
"¿Rachel?"
Mercedes señaló a la chica morena que vestía un traje horrible el cual Kurt consideró en quemar. "A ella le gusta pensar que es la líder del Club Glee. Y es molesta como el infierno."
Rachel Berry estaba con dos conjuntos y con orgullo exclamaba que eran los que el Club Glee iba a usar para las seccionales.
Kurt tuvo ganas de vomitar. "Oh, son horribles", le dijo a Mercedes.
"Lo sé, lo sé."
Desafortunadamente Rachel parecía haber oído su comentario y se volvió hacia él furiosa. "Disculpa, pero no perteneces al Club Glee y por lo tanto no tienes ni voz ni voto en las elecciones del vestuario, debes abstenerte de dar comentarios."
Kurt la miró mientras la sala se quedaba en silencio. "Al ver ese vestuario y sabiendo que todos los del club tienen que usar eso me alegro de no estar en el club Glee. Como ya dije, es horrible. Y se me hace difícil tomar a alguien en serio cuando parece el descendente de un dragón o de un pavo real. "
Rachel le miró sorprendida.
"Ooh" fue lo que se escuchó en la habitación.
El rostro de Rachel se sonrojó. "¡Como si tú pudieras hacer algo mejor!"
"En realidad", dijo Kurt cambiando su bolsa a su otro hombro. "Yo puedo. Sin duda lo haría mucho mejor".
De repente se encontró capturado por los brazos de Puckerman, quien lucía desesperado. "¡Por favor haz algo mejor! ¡No quiero usar lo que Rachel trae!"
Hubo peticiones procedentes de casi todos los miembros del club, y desde su puesto en el rincón el Sr. Schuester sonrió. "Entonces ¿Una competencia de moda?, ¿Rachel, Kurt?"
Kurt se encogió de hombros. "Suena bien para mí."
Rachel resopló. "Bien".
Sr. Schuester tomó la mano de Kurt. "Diviértete y buena suerte". Luego se inclinó y le susurró: "Espero que ganes. Rachel puede tener... trajes muy interesante."
Kurt se echó a reír. "Voy a hacer mi mejor esfuerzo, Sr. Schuester."
"Llámame Mr. Schue".
"Está bien".
Ahora, oficialmente era el mejor día.
Se despidió de los miembros del Club Glee, y luego se dirigió hacia su siguiente clase, jadeante y sin aliento, pero feliz.
El resto del día transcurrió rápidamente y antes de saberlo estaba de pie frente a su casillero, guardando sus libros y sacando su abrigo.
El pitido de su teléfono le alertó de un nuevo mensaje, lo sacó y luego sonrió.
¿Has tenido un buen día? El mío ha sido bastante aburrido. ¡Entretenme! D: - Blaine
Kurt suspiró y meneó la cabeza, todo el tiempo riendo en voz baja.
¿De nuevo estas en clase de historia?
Respuesta de Blaine fue rápida.
Sí, ¡y es horrible!
Kurt miró a las personas que estaban a su alrededor y que se dirigían a su siguiente clase. Él no quería ir, se sentía más cansado debido a la danza y sabía que si estaba demasiado cansado se vería obligado a faltar a la escuela mañana, así que...
Lo siento. Me siento mal que tu clase de historia no esté llena de niños usando sus lápices como armas y traten de matar al maestro.
La respuesta de Blaine no demoró en llegar.
¿Eso pasa en tu escuela? D: O:
Kurt dejó escapar una pequeña risa.
Bueno, estaba exagerando. Mucho.
Casi podía imaginar la risa de Blaine, la cual era un espectáculo que le gustaba mucho. Sonriendo terminó de colocar sus libros en el casillero, cuando su teléfono sonó una vez más lo cerró y se volteó para revisarlo.
Apenas lo puso frente a su cara cuando se encontró siendo empujado de nuevo contra el casillero al tiempo que una voz le gritaba, "¡Fuera de mi camino, señora!"
Un segundo más tarde algo frío, congelante; y que le causo dolor, fue arrojado a su cara.
Respiró hondo tratando de que algo de aire entrara por su garganta.
Había escuchado antes sobre los tratamientos faciales de Slushie, pero nunca había tenido uno, incluso cuando llevaba su más interesante (a su padre le gustaba llamarla escandalosa) ropa. Había sido insultado antes, eso era seguro, pero nunca le habían dado uno en realidad.
Y dolió.
Se limpió el granizado de los ojos y luego miró a su derecha para ver a la persona que le había lanzado el slushied.
Bueno, al parecer eran dos personas.
Karofsky y Azimio.
Genial...
Se recostó contra su casillero, negó con la cabeza y salió de la escuela antes de que la campana sonara para el siguiente período. Sólo quería ir a casa.
Lo primero que hizo cuando llegó a casa fue tomar una larga y caliente ducha, mientras estaba en la ducha cantó. No cantó con fuerza o de corazón, él sólo cantaba, dejando que las palabras fluyeran de él. Cantó para ser libre, para ser feliz y tener una vida amorosa.
Y entonces lloró. Lloraba porque nunca volvería a ser libre, había tenido unos momentos de felicidad, y se preguntó si alguna vez los volvería a tener.
¿El podría amar?
¿Cómo iba a amar algo que nunca sería capaz de tener en su totalidad?
