¡Estais de suerte! Hoy cotamos con la compañía de nuestra escritora fantasma, nº 1
E2- Hola E1. ¿Qué tienes que decir en tu defensa?
E1-…Soy inocente de todo lo que se me acusa y la Maria es de la abuela lo juro….
E2- e..eu…ya ya hablaremos de eso luego (escondiendo el teléfono tras la espalda)
E1- ¿por que escondes el teléfono?
E2- eh ¡¿Cuándo fue la última vez que colgaste algo en nuestra página, E1?
E1- a finales de octubre, cuando el cumpleaños de E3 ^^U y...bueno, dejémonos de tanta GILIPOLLEZ y continuemos con el fic
E2- si, eso, a escurrir el bulto…¬¬
E1- ¿Qué has dicho? ^^#
E2-no no… Nad..ghhhhhh! (estrangulamiento en 3, 2…)
DIGIPOK
CAPÍTULO 4
Aunque el mayor destino turístico de España es Barcelona, Madrid es una capital. Y en las capitales ocurren robos. Carteras, mochilas, llantas de coches…a plena luz del día. Poca gente se dio cuenta de que se habían incrementado…un poco.
Lo mas sorprendente es que nadie tuviera en cuenta los espejismos, los cólicos, desmayos…
9-4-2012. un hombre con traje, cargando un maletín y mirando su reloj con preocupación sale de la estación y se dirige derechito hacia un callejón poco concurrido y con olor a orín. Solo cuando llega se da cuenta. ¿cómo demonios ha llegado hasta allí? Mira a un lado y a otro. Ha estado caminando, pero no le parecía que tanto como para llegar allí…¿y cómo es que había ido derechito por el camino equivocado sin darse cuenta, chocarse con nada…etc?
En fin. Tenía que darse prisa y volver para coger un taxi; o con suerte, un autobús. Pero no llegaría tan lejos:
Cuando se dio la vuelta para volver fuera, se le paralizó la sangre. Detrás de él, estaba la figura no muy clara a causa de la oscuridad de un perro, mas o menos del tamaño de un ovejero; mediano. Pero deforme. Tenía las patas largas como brazos anchas, muy anchas, desproporcionadas como un niño pequeño cuando se pone un disfraz, y cuatro sinuosas colas, todas erguidas, en ristre, a juego con el pescuezo erizado. Esto le hacía parecer mas grande. Le enseñaba los colmillos y lo miraba fijamente con un gruñido ronco y desagradable. El hombre de negocios le hizo un gesto intentando asustarle, pero el animal parecía agresivo, y se le echó encima sin miramientos. No le dejó huir: su víctima calló al suelo boca abajo y se cubrió la nuca y el cuello al descubrir que era mas fuerte que él y no podría huir. Se creyó afortunado al descubrir que el animal mordía su chaqueta y la zarandeaba como un perro rabioso, dándole oportunidad de escapar:
Salió corriendo con tanta desesperación que casi lo atropellan. Solo cuando se hubo ido, salí del rincón donde me había escondido, para recoger del suelo el maletín y revisar los bolsillos de la chaqueta.
-…50 euros y una tarjeta de crédito de cajamadrid. No está mal, chibikyubimon. Vallamos al cajero mas cercano antes de que la cancelen.
Mi pequeño había digievolucionado de nuevo. Estaba en el nivel en el que generalmente aparecían los digimon de la serie: tiene una cabecita de hocico fino, orejas enormes y triangulares y los ojitos achinados como los de un bull terrier. Generalmente camina a dos patas, las traseras cortas, flexionadas, las delanteras enormes, cayendo a los lados de su cuerpo como los brazos de un boxeador. Sus cuatro colas (dos mas cortas, las del centro largas) se balancean majestuosamente tras él. Todo él es de color canela claro con tonos oscuros y marcas blancas de aspecto arcaico. Solo sus patitas traseras son negras. Su ataque, "broma del jaker" nos permitía confundir los aparatos electrónicos, evitando tener que dar la contraseña en las cajas del banco…y si se esforzaba mucho, podía despistar a las personas que no estaban prestando atención, conduciéndolos hacia nosotros.
¿sabes cuando estas con la cabeza en otra parte, y casi meter el bric del yogur en el lavavajillas y la cucharilla en la basura? Pues mas o menos funciona así. En fin, ¡teníamos que sobrevivir!
Me senté en el césped de la plaza España, contando el dinero que habíamos juntado. Mas de 450 euros, a base de atracar a un inocente tras otro. Seguro que ellos también tendrían un alquiler que pagar, un jefe al que entregar un maletín, o una crisis a la que sobrevivir. No me importaba que me vieran contando tanto dinero en pleno Madrid: es peligroso, cuando llevas un monstruo contigo, para tus perseguidores, que, con suerte, también tendrían dinero.
Suspiré y me dejé reposar en el césped. Estaba reuniendo dinero de sobra para pagar a aquellos desgraciados. Tanto, que antes de volver a casa me permitía bajar las escaleras del metro para comprar comida china importada, o subir la calle justo al frente de esas mismas escaleras para comprar…mas comida importada china. Chibikyumon se tumbó a mi lado, fingiendo ser un perrito: tenía que mantener en todo momento la concentración para desviar la atención de los transeúntes sobre su aspecto, pero se permitió apoyar su cabecita de zorro sobre mi tripa y recibir unas caricias. Yo meditaba…
Con los robos, me estaba permitiendo muchos lujos: comida importada, ropa cara, videojuegos…no dejaba de odiar a aquellos hombres, pero cuando dejase de tener que pagarles (estaba decidida) ¿cómo me acostumbraría a volver a vivir de forma honrada?
Sacudí una vez mas la cabeza.
-somos las víctimas, Chibikyumon. Y nos hemos tenido que mentalizar para salir adelante. Un día serán ellos quienes lo amentarán. Los derechos de uno abarcan hasta que violan dos de otra persona.
Me lo decía a mi misma. Siempre he tenido unas bases éticas muy determinadas. No quiero pensar que ya no estoy tan segura de mi misma…sin esas bases, sin esa "justicia" que creo que existe en mi mente, soy como un cristiano sin fe. El mundo se derrumba.
Siempre había querido criar a chibikyumon con estas bases, y me frustra saber que crece viendo que no las cumplo.
Pero soy una víctima, aunque se me haya subido un poco a la cabeza, no sería capaz de ir a peor…
¿hasta dónde? No quiero saberlo. Decidí quitarme la idea de la cabeza. -¡chibikyumón!
Me incorporé. El animalito lebantó la cabeza también, como un perro.
-¿te apetece una fanta de fresa? ¡fanta de fresa china de la que venden aquí abajo! ¿te apetece?
-¡wof!- imitó al ladrido del perro, para no llamar la atención.
-espérame aquí, y si llega el tal "Gabu" le dices que me espere ¿vale?
-¡wof!
Y bajé los escalones. En realidad estaba nerviosa por mi primer encuentro con otro entrenador digimón. Un chico que encontré en Internet cuyo pseudónimo es "Gabu"
Mas le vale que no sea una broma…o se quedará sin cartera.
-Si no es pecado matar a una bestia, pero si a un hombre…¿Dónde empieza uno, y acaba la otra?-
Como favor a mis vecinos suelo pasear a sus perros, ya pueden darme las gracias porque no les cobre por ello… (¡Quiero un perro y lo quiero YA!), incluso con estos dos bichos tirando de mi como si de un arbusto incendiado se tratara, no he podido evitar tirarme de rodillas al suelo (cosa muy normal en el día a día de cualquier amante de los animales) para recibir entre mis brazos a un perro desconocido que paseaba inocentemente por las calles. Así rodeada por una jauría de 3, uno de ellos lamiéndome la cara…
Escritora2- …o tú a él¬¬
Escritora1- ¡¿QUIERES MORIR?
Los animales se pusieron nervioso y empezaron a gruñir a una dirección a una misteriosa figura encapuchada.
No soy del tipo de persona que se fía de las personas, pero un pokemon, vivito y coleando, (por mucho que odie a cualquier bicho rosa como ese gigllipuf, que me hubiera gustado usar como balón) es fuerza de persuasión.
No me importaron de repente que mi madre me dijera que tenía que salir mas, o quedarme para ayudar en casa, o el intoxicante humo de tabaco de la habitación de al lado. De alguna forma, mi centro de gravedad se había volcado en…un pequeño huevo gris.
Y el día que nació me cague en sus muelas, porque yo estaba durmiendo en cama con mis sabanas favoritas que eran japonesas y digo eran porque quedaron chamuscadas y un apestoso olor a gas que tiraba para atrás.
Mokumon tenia el aspecto de un perfecto nubarrón del tamaño de la cabeza de un nenuco, (aun que por ser gas aparentaba un poquito más de volumen) tenia un mechón incendiado en lo alto y se movía por la habitación como Paco por su casa impulsado por un diminuto remolino en su base, me miraba con sus ojazos escalofriantes (que no eran más que dos profundo vacíos en el interior de aquella nube de gas; me miraba y lo hacia con HAMBREEEE) en un momento dado no podia atenderle y se echo sobre mi para restregarse cariñosamente en mi hombro.
-MOKUMON ME ESTAS QUEMANDO LA CAMISA
La nubecita de gas se aparto con cara de culpabilidad mientras me sacudía el hombro, alargo una extensión de su forma para intentar ayudarme a apagar el fuego con unas palmaditas, pero el gas es inflamable…
-MOKUMON QUE HAS ECHOOOOO¡
La nubecita se aparto con un sonido de represión y pena tapándose con dos apéndices que habrían sido sus manitas el espacio donde estaría su boca.
En ese momento cogí un baso de agua que siempre tengo en la mesilla de noche y lo derrame sobre mi hombro.
Suspire cuando se pagaron las llamas y le mire como el que regaña a un niño.
-Más te vale dar gracias a que tenia una baso de agua en mi cuarto. A ver si voy a tener que instalar una manguera de agua ...
-PERDOOOOOOOOOOOOON!- gimió Mokumón, lloriqueando al tiempo que se lanzaba contra la ventana abierta, (espero, con la inocente intención de escapar del sermón, pero sin tener en cuenta que, por muy flotante que fuera, nunca había experimentado semejantes alturas)…
-MOKUMOOOOON –chille en el instante que ya me estaba lanzando a por él, justo a tiempo para que cayera en mis manos extendidas y no tres pisos más abajo.
El siguiente grito de la noche lo dio mi madre de tantos gritos ya dados anterior mente
-ALURAAAAAAAA –corriendo escondí a Mokumon en el armario cual frustrado homosexual.
-Alura se puede saber que son esos gritos a altas horas de la madrugada…¿porque estas tapando el armario?
-Y….yo nada es que la habitación es muy pequeña y tenéis que dejarme más espacio ¿me cambias el cuarto?
-Tu madre- Respondió, irónicamente, mi madre- deja de hacer tanto ruido i vete a la puñetera cama de una vez. Mira que la niña…haciéndome decir palabrotas…- refunfuñaba mientras salía por la puerta.
Sin perder un segundo, abrí el armario a tiempo para sacar a mokumón, y encontrarme el interior ardiendo, y apestando a gas inflamable.
-¡MOKUMON!
-"…no es una película de miedo. Es sobre el miedo. Acerca de la línea que separa la sobreprotección de la posesion…"(critica de el bosque)-
-i have your cat. I´ll Hill him if you don´t do what i´m commanding. It´s not much what I want. He will be back in a few days…police can try to catch me, but they won´t save the cat.
(traducción: tengo a tu gato. Lo mataré si no haces lo que ordeno. No es mucho lo que quiero. Estará de vuelta en unos días…la policía puede intentar cogerme, pero no salvarán al gato)
Su inglés no era muy bueno, pero era suficiente para amenazar a una pobre señora adinerada con matar a su mascota si no le daba lo que necesitaba. Ella solo tenía que desviar la pasta a una cuenta corriente, de donde lo sacaría corriendo antes de huir en metro. Había trabajado mucho para organizar aquel plan de chantaje, cuentas bancarias y huidas por todo Madrid y sus afueras. Nunca había imaginado que conocería el metro y la renfe tan bien.
Después de darle a la tecla de enviar se llevó las manos a la cabeza y la apoyó en la mesa, como si le apuntasen con un arma. No se atrevía a robar: se consideraba muy enclenque para el carterismo. Con solo 15 años, no podía acceder a ningún trabajo…pero jamás se imaginó así.
Patamón, ya en su forma madura, una especie de chinchilla grande de cola corta y orejas de murciélago lo miró con perspicacia desde la mesa. Sus ojos eran grandes, cristalinos, de color café oscuro. Sus miradas profundas, acusadoras, como dos pozos bacíos.
En la serie patamón siempre era representado como un animal medio inocente, casi ingenuo, cariñoso y protector…pero ¿Cómo encajar todo eso en la realidad? Fácil: la realidad no responde al cánon de "protagonista fiero. Antagonista malo. Aclaterer adorable…" patamón podía ser cruel, como la conciencia.
Cuando una cría de león se pierde, es devorada por las hienas. Las mismas hienas que, si tienen la oportunidad, roban la comida de la manada. Poca gente lo sabe, pero cuando un león mata a una hiena, no lo hace por hambre, sino por proteger a su manada, y lo hace con maldad: la destroza hasta dejarla tirada en el suelo, aún respirando, pero sin siquiera aprovechar su carne. Luego, los cachorros jugaban con su cuerpo aún agonizante. Estaba sola, y no habría podido defenderse. Cuando lo vi en un documental, no pude sino defender ambos bandos. El ser humano tiende a considerarse superior. En youtube encontré el video de un cervatillo que se cuela en una urbanización, y su madre va tras él…y sin una amenaza previa, persiguió a un perro que pasaba bien lejos, hasta matarlo a cozes. No imaginaba que una cierva, sin cuernos, desprotegida, en un lugar desconocido, actuase con semejante fiereza frente a un animal casi tan grande como ella.
Esa, era la maldad que habitaba los ojos de patamón. Cuando estaba enfadado y cuando estaba ofendido. Ojos de conciencia acusadora. Patamón podía ser todo lo protector que hiciera falta, pero también defendía sus principios con esa maldad de superviviente. Y cuando tenía que juzgar, juzgaba. Aunque tuviera que ser cruel.
No dijo una palabra. Dejó que Mario se desfogara llorando.
-mi madre está histérica porque le he quitado dinero de la cartera. ¿y si se entera de lo que estoy haciendo? No podré explicárselo. ¡Pensará que ha criado a un psicopata!
-…pero tu sabes que no es verdad.
-no…
-eso es lo que importa. Eres una víctima. Y mientras tu seas una víctima, tienes derecho a sobrevivir.
-si.
-bien, pues. Sigue robando sin ningún escrúpulo: no lo haces tu, sino ellos.
-ya…
-rapta a mas animales, sin importarte que esa pobre anciana esté sola y quiera a su mascota quizás tanto como tu a mi. ¿Qué importa darle un susto, si es por no pasar miedo tu? La próxima vez rapta un niño.
-No, no…
-O véndelo a una pareja desesperada que no pueda tener hijos. Si no nos andamos con chiquitas podremos ahorrar para pagar el "alquiler" por años.
-¡pero…!
-¡pero nada! Mata, pisotea a otros. ¿y si buscamos a otro que esté como nosotros y le quitamos el dinero que ha ahorrado para salvar a su compañero? Como somos víctimas ¿Qué mas da? Con un simple "lo siento, tengo las manos atadas" bastará, ¿no?
Mario alzó la cabeza y miró a patamón. Estaba siendo sarcástico, claramente. Lo miraba serio, pero en esos ojos estaba otra vez esa acusación muda y profunda, como un cáncer.
-sabes que yo no soy así.
-por algo se empieza.
-¿me creerías capaz?
Mario empezaba a alzar la voz. Lloraba. No sabía si le dolía mas que patamón pensara así de él o que pudiera ser verdad.
-hace unos días no eras capaz de hacerle daño a una anciana. Solo quiero asegurarme de que cuando hagas algo, seas responsable.
Mario resopló buscando las palabras.
-¡yo no soy responsable! ¡no soy responsable…son ellos!
-¡si que lo eres! ¡siempre hay alternativa! Lo que no quiero es que hagas esto y luego te eches a llorar. ¡si lloras es que sabes que has hecho algo mal! Si no, estarías en paz contigo mismo.
-¡¿Cómo se puede estar en paz? ¿cómo coño se puede estar en paz así? ¡no devo hacer esto!
-¿Por qué?- patamón nunca alzaba la voz. Solo presionaba.
-¡porque…!
Silencio.
-¿Por qué no valgo la pena? ¿es eso?
Mario no encontraba las palabras. Patamón era terriblemente perspicaz. Sabía por donde morderle y por donde acariciarle. Parecía que su única misión era ayudarle a estar seguro de si mismo, aunque fuera con la mas dura terapia de choque.
Revoloteó hasta él y le dio un golpecito con la cabeza en la mandíbula. Sus ojos enormes profundizaron en los de Mario.
-márcate bien tus límites. Piensa lo que estas dispuesto a hacer, y lo que no. Y ni se te ocurra pasar de ahí.
-¿y si no puedo hacerlo?
-siempre hay una salida. Siempre hay opción. Tienes que ser mas listo que ellos, Mario. Tienes que ser fuerte.
-¿suelto al gato y devuelvo el dinero?
-no creo que tuviera sentido, y sería peligroso: necesitamos el dinero, Mario. No se trata de disculpas, sino de actos. Tu verás lo que haces.
Patamón insinuaba. Manipulaba, pero no tomaba decisiones. No era el amiguito adorable y perfecto con el que sueña todo niño: era exactamente lo que Mario necesitaba de él en todo momento, aun en los momentos duros, aun cuando fuera doloroso. Exactamente, como un ángel protector.
-"no es que soy, ni de donde vengo. Son mis actos los que definen quien soy"-
Lucía recibió por mail una carta con sus primeras víctimas.
Viajaría al mundo pokemon, a una granja de huevos y robaría: dos huevos de vúlpix, tres de pichu, dos de charmander…dios, aquello parecía la lista de la compra. Si su madre lo viera se volvería loca. Cogió una mochila, y metió en ella ropa negra, una máscara, dinero para el viajecito en tren hasta donde estaba lo que parecía ser un "portal" y para comprarse algo de comer para el camino…suspiró, y se revolvió los pelos pensando en su quebradero de cabeza.
¡trabajaba para esos desgraciados! ¡les haría el trabajo sucio! Pero no quería preocupar a su pequeña. Cian la miraba, preocupada, de pie delante suya. No quería que estuvera así. Solo por ella, porque no se sintiera tan impotente como ella, tenía que aparentar, aunque por dentro se le pudriera el alma por el peso de la conciencia. Incluso si se veía obligada a oredenarle a Cian que atacara a alguien, disfrazaría la verdad: siempre le haría creer que ellos eran los malos, o que ella era la mala y Cian la inocente…siempre sería inocente. No dejaría que se hundiera con ella. Así pues, sonrió, falsa, pero creíblemente. Le dio un basito de agua y le acarició la cabecita, emplumada impermeable, con cariño.
-¿preparada para tu primera misión, Cian?
-¡Piplup!- respondió, feliz, saltando en el sitio antes de entrar en la pokeball. Lucía suspiró. ¿hasta que punto podía oirla desde allí dentro? ¿tendría que ir fingiendo todo el camino? Suspiró y salió de casa derechita para el super. No estaba en la tierra: todo el camino estuvo pensando en lo duro que sería, lo poco que le apetecía. Intentando pensar lo emocionante que podía ser visitar el famoso mundo pokemon…pero no estaba con los pies en la tierra, ni cuando entró en el super, ni cuando pasó las cosas por la caja…ni cuando Minako le dio el cambio. Trabajar de cajera era mas duro y agotador de lo que parecía. Especialmente combinado con los estudios, y no recibiendo tanto dinero como se había esperado…le daba lo justito como para pagar el mes. Y estaba empezando a discutir con Bianca acerca de cóo ganarse la vida honradamente. Sus charlas con la pequeña eran profundas y transcendentales…o simples y alentadoras. Su jefe no se había fijado en que tenía un extraño gatito blanco atigrado de azul morado en el regazo, pues se escondía cuando él llegaba, y solo le daba conversación si no había nadie.
Con Bianca a su lado, las jornadas de trabajo eran mas cortas…
De repente, Bianca saltó al suelo y empezó a seguir a una chica de pelo oscuro y rizado con gafas.
-¡Bianca! ¿Qué haces, a dónde vas?
-atiende a los clientes.- siguió andando, como un gato normal- yo vuelvo luego. Me ha parecido notar en esa chica algo que no es normal.
Y se fue detrás de Lucía, bajo la atenta y preocupada mirada de su niña elegida.
Escritora2- ¡lamento publicar tan tarde! Ha sido un golpe de depresión, a causa de los estudios TT en fin. ¡al fin aparecen aliados!
"no me importa que no sea lo mejor para mi. Ellos no lo deben saber. La cabeza alta, y que no se den cuenta. Muerta por dentro, pero de pie. Como un árbol"
(los árboles mueren de pie)-
conoces a otro entrenador/niño elegido. ¿es un rival, un compinche, una caja de sorpresas…?
¡se presenta la oportunidad de ser libre! De reunirte con todas las demás víctimas para entrenar juntos, haceros fuertes, ¡y darle de una vez por todas su merecido a esos desgraciados de negro! Claro, que si os pillan, la chascáis. ¿te unes a la rebelión, o prefieres no arriesgarte?
Pronto empezaré a colgar enlaces con imágenes de los pokemon y digimon de esta serie. ¡disfrutadlo!
