Buen día, gente! Casi buena tarde...

Bueno, aquí les caigo con el penúltimo capítulo de este twoshot "Mi cita a ciegas con un criminal"; ok, el lemon no me salió toda una obra maestra, pero bueno, al menos se intentó. ^_^.

Un enorme saludo!

Vicka.


Parte II:

Dos almas en una.

- Está bien – dijo de pronto el joven Marsh -… Accederé a tu petición.

Mark abrió los ojos como platos y le preguntó con timidez:

- ¿En serio?

- Sí.

- ¡Genial! ¿Cuándo, a qué hora y en dónde? Tú decides.

- Ahora mismo… Lugares no sé, pero mientras más pronto terminemos con esto, mejor. Me da un revoltijo en el estómago pensar en que podría ser en otro día, pero es mejor hacer esto de una vez y quitar ese pendiente.

Mark inesperadamente tomó la mano de Stan; éste intentó apartarla, pero Mark la sostuvo con fuerza y le dijo:

- Sé que te disgusta mucho la idea debido a que apenas nos estamos conociendo, Stan, pero créeme que no te arrepentirás de haberlo hecho.

- Sólo quiero que esta noche pase rápido… Mark. Sólo quiero llegar a casa y quitar las asquerosas marcas que dejes en mi cuerpo.

Por alguna razón aquellas palabras resultó un duro golpe para Mark, quien disimuló su súbita tristeza.

¿Tan asqueroso encuentras el hecho de que recibas mis caricias?, pensó el pelinegro mayor. ¿No sabes que quiero llevar en mi piel tus caricias y tus besos? ¿No sabes que quiero dejar en ti esta sensación que está empezando a germinar a pasos agigantados?

- Bien – dijo de repente el criminal con un suspiro -… Entonces… ¿a dónde quieres ir?

- A donde sea.

- Uhmmm… Bien… Hay una fiesta rave que un amigo mío está dando en estos momentos a las afueras de Denver. Podríamos ir allí y… bailar.

- ¿Y qué hay de mi amigo?

- Bueno, esos dos callaron no hace un rato. Dejémosles a solas para que sigan con su locura nocturna.

Dicho esto, Mark sacó de su bolsillo un celular y empezó a escribir un mensaje.

Stan y yo vamos a la fiesta de Eddie. Si tú quieres, pueden venir con nosotros o quedarse a seguir follando como locos en la cafetería – Mark.

&%&%&%&

Naruto se volvió hacia Gary, quien se estaba poniendo la ropa interior luego de limpiar los restos de semen esparramados en su torso y, con una sonrisa, respondió:

Mejor vayan ustedes. Yo me quedaré con Gary a tener un segundo round - Naruto.

Luego se incorporó y se colocó detrás de Gary. Lo rodeó con sus brazos y, mordiéndole el lóbulo de la oreja, le susurró sensualmente:

- ¿Se te antoja un segundo round?

Le besó el hombro con una suavidad que hacía que el rubio menor se derritiera fácilmente y lo hiciera sentir deseoso de recibir más de esas atenciones; echó para atrás su trasero de manera disimulada, sintiendo un impresionante bulto formándose en la entrepierna de Naruto.

- Dios… - susurró el joven mormón mientras se dejaba besar por Naruto.

El rubio mayor esbozó una sonrisa entre besos y, con delicadeza, bajó sus manos hacia las partes nobles de su amante ocasional; no obstante, Gary le detuvo diciéndole:

- Aquí no… Vámonos a mi casa. No hay nadie en estos momentos, ya que mis padres fueron a una convención de mormones en Denver.

Excelente, pensó el Uzumaki con un asentimiento de cabeza.

Algo le decía que esa noche sería inolvidable para ambos.

&%&%&%&

Stan y Mark bailaban en medio de una nutrida muchedumbre en la fiesta rave que un amigo de Mark ofrecía en esos momentos. El pelinegro mayor intentaba acariciar a Stan de mil formas, pero éste no se dejaba con la protesta de que ahí no era un lugar propicio para esas mariconadas, como él le llamaba.

Aquél rechazo producía en Mark una oleada extraña de dolor.

Si fuera el rechazo de cualquier persona, no le importaría, ya que no tendría problemas en emborracharla y hacer con ella lo que quiera para luego abandonarla en algún lado al día siguiente. Pero con Stan la cosa era distinta, ya que Mark no quería emborracharlo, sino que quería que sintiera al igual que él la intensidad de sus caricias y de sus besos, hacerlo temblar de placer…

Pero ante todo, quería unirse a él en cuerpo y en alma como uno solo. Dos almas en una sola entidad para una vida entera, sin que nada ni nadie les separase, ni siquiera aquella tipeja de nombre Wendy Testaburger, la ex novia del menor.

Ese se había vuelto su nuevo propósito para esa noche.

Que Naruto huya del país si aún tenía prisa de irse, pero él decidió volver a la prisión para completar su condena…Con la certeza de que alguien estará afuera esperándole pacientemente.

Stan, por su parte, ansiaba que amaneciera para poder separarse de Mark y llegar a casa para ducharse. Era una idiotez lo que estaba haciendo, pero sabía que no le iba a ser nada fácil zafarse de aquél indeseado encuentro.

Esperaba encontrarse con una bella chica con la cual pudiera provocar celos en Wendy, no a un criminal prófugo que podría chantajearle con asesinar a su familia si no accedía a su depravada petición.

Definitivamente no debí haber hablado de más en ese chat, pensaba el joven mientras bailaba al ritmo de la música.

De repente, sintió que Mark lo abrazaba por atrás con algo de fuerza y lo llevaba a un rincón oscuro; una vez ahí, el tipo empezó a restregarle una especie de bulto entre sus glúteos.

- ¡No! – exclamaba el joven mientras intentaba soltarse del agarre de Mark - ¡Te dije que no quiero!

- Hey, relájate – susurraba Mark en su oído-… No tengas miedo…

- ¡Déjame!

- Shhh… Relájate…

- ¡N..!

Stan no pudo terminar de protestar.

Mark estampó sus labios contra los suyos mientras que, con maestría, llevaba una mano dentro de los pantalones del menor para masturbarle. Stan intentó resistirse, pero la mano que lo masturbaba le prodigaba un placer sumamente intenso, por lo cual acabó rindiéndose ante el prófugo, quien, sonriente, susurró:

- Te dije que te iba a gustar.

- N-n…

- Y esto es sólo el entremés. El plato principal llegará más pronto de lo que creíamos… Vamos a mi casa.

Stan, con los ojos a punto de nublarse con la lujuria, asintió con la cabeza.

&%&%&%&

Naruto y Gary se besaban apasionadamente encima del lecho del rubio menor; desnudándose poco a poco, ambos amantes se daban de mordidas y arañazos en diversas partes del cuerpo presas de la excitación y del desenfreno que surgió entre ellos.

El rubio mayor hacía una hilera de besos por el torso de Gary hasta llegar a la entrepierna, en donde desabrochó los pantalones y los bajó con todo y bóxers para ver el miembro erecto que quería degustar. Sonriente, le dijo:

- Estás que ardes, Gary. Creo que te curaré de esa calentura con una medicina que me recetó el médico para la fiebre hace mucho tiempo.

- Oh, Dios…

Sin contenerse más, Naruto empezó a darle sexo oral, besándole y succionándole el miembro como si fuera una paleta dulce. Gary se arqueaba y se retorcía de placer ante aquél íntimo contacto que le prodigaba el mayor, provocándole que posara ambas manos en los cabellos de Naruto y gimiera a más no poder.

- Sí… Sigue así… Por favor, no pares – susurraba -… Por favor… ¡Naruto!

Naruto siguió con su trabajo mientras que Gary gemía y se retorcía de placer. No obstante, se detuvo e incorporándose con una sonrisa, le dijo:

- Ábrete bien de piernas, dulzura… Papi te dará un regalo que nunca olvidarás.

&%&%&%&

Mark y Stan llegaron al edificio abandonado que hacía de domicilio del pelinegro mayor pasada la una de la madrugada.

Stan observó el hogar de Mark; la sala, que hacía las veces de habitación para dormir por las noches, estaba bien arreglada. Al parecer Mark se esforzó en condicionarla para hacerle sentir más cómodo al poner velas en lugares estratégicos y vestir el colchón viejo con algunas sábanas que quién sabe de dónde habrán salido.

- Así que aquí te has escondido todo este tiempo – comentó el pelinegro menor mientras que el anfitrión se ponía a encender todas las velas.

- Sí, así es...

- He pasado miles de veces por aquí y nunca te había visto.

- ¡Je! No te imaginas lo fácil que es mezclarse entre la gente para que la ley no te atrape.

- ¿Cómo conseguiste el colchón, las sábanas y las velas…? ¿Lo robaste?

- Uhmmm… Lo tomé prestado, digamos.

Stan lo miró con reproche y añadió:

- Pues terminemos con esto. Estoy preocupado por mi amigo, quien de seguro ha de estar sufriendo en manos de Naruto.

- ¿Acaso no te convence que tal vez estén teniendo su segundo round en estos momentos?

- No…

Mark se acercó a Stan y lo observó con timidez mientras llevaba las manos hacia la chaqueta del menor. Éste, con los ojos mirando hacia el suelo, añadió:

- Si Gary y Naruto no son homosexuales… ¿Entonces por qué carajo están teniendo sexo?

- Curiosidad – respondía Mark mientras empezaba a oler a su compañero -. A veces… Las cosas te llevan a situaciones totalmente insospechadas.

Mark continuó desnudando al menor mientras paseaba su nariz por cada rincón de su cuello y rostro. Era un olor agradable lo que sentía, una especie de almizcle de almendras y rosas. Para un hombre de su naturaleza, esa mezcla era lo suficientemente tentadora como para poder ceder al instinto y reclamar a su presa como suya y de nadie más.

No obstante, decidió no ceder ante su instinto y dejar que sea Stan el que dijera la última palabra, ya que no quería hacerle pasar por un trauma.

- No… No puedo – susurró el pelinegro menor de repente.

Mark se detuvo.

- ¿Qué?

- N-no puedo, Mark. Estoy… Estoy cansado.

- ¿Qué…?

- Lo siento… En serio…

Stan recogió su ropa, se la puso y, volviéndose hacia su frustrado anfitrión, le dijo:

- Lo siento mucho, Mark… Yo no puedo hacer esto… No quería desde un principio.

Mark se había quedado sin habla ante la inesperada reacción de Stan, quien abrió la puerta y salió del departamento como un torbellino.

No podía creer lo que había ocurrido. Estaba cerca de poder culminar aquella noche; estaba cerca de tener a Stan en sus brazos, de poder expresar con su cuerpo lo que le complicaba decir con palabras…

¿Y el chico huye al final?

- ¿Qué ha pasado? – se preguntaba mientras se dirigía hacia la salida del departamento.

&%&%&%&

Naruto embestía a Gary como un poseso mientras que el rubio menor gemía del más intenso placer a la vez que se sostenía fuertemente de las caderas del Uzumaki con sus piernas, invitándole al mayor a que se enterrara más y más en él y gozarle al por mayor.

Pronto ambos sintieron que el clímax estaba cerca; Gary gimió y se arqueó de improviso para señalarle a Naruto que de un momento a otro se correría. El joven Uzumaki, al notar dicha señal, exclamó:

- ¡Aguanta, bebé!

- ¡Ah!

- ¡No te atrevas a venirte sin mí!

- ¡N-no puedo m-más! ¡Necesito…!

- ¡Resiste! ¡Resis-!

- ¡Naruto!

Ambos enseguida llegaron al clímax, Naruto en Gary y éste en los torsos de ambos.

Cansados de la actividad, los dos rubios se recostaron en la cama; Naruto, quien estaba encima de Gary, le dio un beso tierno en el hombro y le dijo:

- Esta es la mejor noche que he tenido en mi vida.

- La mía también – respondió el joven mormón con una sonrisa mientras unía su frente con la del Uzumaki.

- ¿Te arrepientes de haberlo hecho?

- No… Bueno, esta fue la primera vez que lo he hecho con un hombre, ¿sabes? Y… Bueno, no es del todo asqueroso después de todo.

- ¡Je! ¡Ya somos dos! Es decir, ambos somos hombres pero ninguno de los dos es gay… Y acabamos teniendo relaciones sexuales como cualquier pareja heterosexual… Es una buena anécdota que podría contarle a Mark… Si es él que aún piensa irse del país.

- ¿Uh? ¿Por qué dices eso? Es decir, ambos quieren irse.

- Uhmmm… No. Creo que tal vez seré el único que se vaya de aquí, Gary. Mark… Bueno, Mark… Él… Uhmmm…

- ¿Él qué?

- Él… Uhmmm… Sonará ridículo y estúpido lo que te voy a decir, pero… Creo que él… Está enamorado.

- ¡¿Enamorado? ¿De qui…?

Fue cuando el rubio menor cayó en cuenta de un detalle y, sorprendido, exclamó:

- ¡No!

- Puede ser – argumentó Naruto.

- ¿Tu amigo se enamoró de Stan?

- Pues me temo que sí.

- ¿Estás seguro?

- Viejo, es la primera vez que veo a Mark "Romper" Stomper actuar de esa forma en los 10 años que llevo conociéndole. Está enamorado y creo que es capaz de volver a prisión si Stan se lo pidiera.

- No lo creo… Tu amigo se lo comía con ojos lujuriosos. Además, no tienen ni un día de conocerse.

- Pues creo que de la lujuria y la pasión al amor hay una línea delgada, Gary. Es posible que Mark sienta lujuria y deseo como dices, pero… También pudo haber habido amor a primera vista.

Gary volvió sus ojos hacia el techo.

Stan y Mark… Era posible que surgiera algo entre ellos, pero se le antojaba imposible debido a que ambos no tenían poco tiempo de verse; no llevaban más que 3 horas en conocerse, ¿y el pelinegro mayor se había sentido flechado al ver a Stan?

Ridículo.

Estúpido.

Pero al fin y al cabo, la vida te da muchas sorpresas.

&%&%%&%&

Stan estaba sentado en el piso de uno de los pasillos del edificio abandonado.

No podía hacerlo… Ni quería hacerlo.

No podía hacerlo porque él no era homosexual, y no quería hacerlo por miedo a que al día siguiente Kyle y Kenny le preguntaran cómo era la supuesta chica con la que se había ido a ver en compañía de Gary. Decirles que había pasado la noche con un hombre, quien además resultó ser un convicto de alta peligrosidad prófugo, sería sinónimo de una semana o un mes entero de humillación pública.

Y lo que podría ser peor: Si alguien de su equipo de futbol se llegara a enterar de que había tenido relaciones sexuales con Mark "Romper" Stomper, entonces tendría qué decirle adiós a su beca para la universidad, enfrentar al rechazo social y una probable acusación de complicidad y obstrucción de la justicia.

No, definitivamente no podía hacer eso.

No podía mentir a sus amigos, sobre todo a Cartman, quien siempre tenía sus maneras de averiguarlo todo; ni mucho menos podía mentirles a sus padres, quienes de seguro se escandalizarían si se enteraran de que había pasado la noche con un criminal prófugo.

Respecto a Mark, pues, sabía que el tipo no descansaría hasta satisfacer sus bajos instintos con él; tenía miedo de que el criminal pudiera localizarle y se apareciera a las puertas de su casa con algún arma en mano.

- Dios… ¡Metí la jodida pata! – exclamó al llevarse las manos hacia el rostro – Espero que ese tipo se largue de South Park… ¡Dios, soy un idiota! ¡¿Cómo se me ocurrió pensar que recuperaría a Wendy de esa forma? Quizás… Sea el momento de resignarme a que ella no regresará conmigo de manera definitiva… Tal vez ya sea tiempo de ver otros horizontes… Conocer otras personas… Dios… Sólo quiero despertar de esta pesadilla…

- Para eso existe una forma – le interrumpió una voz.

Stan se volvió lentamente hacia el dueño de la voz… Y se heló de miedo al ver a Mark junto a él con un rostro inexpresivo y sereno.

El joven se levantó de un salto y se dispuso a correr, pero Mark lo tomó violentamente de la chaqueta y de la camiseta y lo aporreó hacia la pared. Luego, como pudo, lo llevó a rastras hacia el departamento.

- ¡No! – exclamaba Stan mientras forcejeaba con su secuestrador - ¡Déjame ir!

El tipo, sin dudarlo tan siquiera, estampó sus labios contra los del angustiado y sorprendido menor, quien en un instante dejó de luchar.

Era un beso dulce, lleno de ternura y pasión, una combinación sumamente extraña para todo aquél que posee un corazón roto como Stan; la lengua de Mark se entrelazaba con la suya de manera experta e inigualable mientras que sus manos suavizaban el agarre de su rostro.

Ambos entraron al departamento y, poco a poco, empezaban a quitarse la ropa que tenía puesta.

Una vez desnudos, Mark tomó a Stan de los glúteos y lo empujó hacia la improvisada cama; con el colchón listo para recibirles, ambos se recostaron, uno encima del otro, y continuaron besándose apasionadamente hasta separarse un momento y respirar.

Uniendo su frente con la de Stan, Mark susurró:

- Olvídate esta noche de todo lo que te rodea… Vive conmigo este momento… Y sé libre por un instante.

Stan no decía nada, sino que simplemente se limitó a asentir con la cabeza; Mark, sonriente, lo besó nuevamente, esa vez con mayor ternura y pasión. Stan le correspondió con entusiasmo, como si algo le impulsara a seguir el consejo de Mark; éste se separó de sus labios momentáneamente y empezó a formar una hilera de besos hacia su entrepierna, arrancándole a Stan varios gemidos.

Una vez llegado a donde se encontraba el miembro de Stan, el convicto, con una sonrisa, besó la punta cubierta de líquido pre-eyaculatorio y empezó a pasar su lengua por ambos lados del pene. El joven Marsh sentía su cuerpo arder ante ese contacto tan íntimo; nunca antes había gozado de tantas atenciones de esa clase en las actividades sexuales que tenía con Wendy.

Mark sin duda alguna era un experto en cómo dejar a sus víctimas o a sus parejas en un estado nirvana absoluto.

El convicto, al notar a Stan gemir de placer ante sus atenciones, remojó un dedo con su saliva y, antes de que el pelinegro pudiera emitir alguna palabra, lo introdujo dentro de la cavidad anal. Stan, al sentir semejante invasión, estuvo a punto de gritar de dolor, pero Mark lo tranquilizó diciéndole que estaba bien, que estaba en buenas manos y que no se arrepentiría de lo que estaba a punto de gozar.

Confiando en su palabra, Stan asintió y soportó aquél dolor que poco a poco se convertía en placer.

Tras varios minutos de consentir a su compañero, Mark se posicionó entre las piernas de Stan y, tras cubrir con lubricante su erección, se introdujo poco a poco en la cavidad anal del menor, quien gimió de dolor al sentir aquél grueso pene adentrarse lentamente en él.

- ¡Duele! – exclamaba.

Mark empezó a besarle el cuello y los labios mientras le decía:

- Tranquilo… Déjame esto a mí.

El menor no tuvo otra opción que aceptar aquellas palabras del convicto; éste, sonriente, terminó de introducirse dentro del chico y esperó unos minutos a que éste se acostumbre a su intrusión. Stan, sintiendo aquél miembro latente dentro de él, movió instintivamente sus caderas en señal de que ya estaba listo.

Enseguida el criminal empezó a moverse dentro de él con lentitud; no quería traumar a Stanley, sino todo lo contrario: Quería que su primera vez fuera grata.

Grata y bella según lo que él había planeado.

Stan empezó a gemir mientras se abrazaba con fuerza de su amante ocasional… Perdón, su nuevo pretendiente. Clavaba sus uñas fuertemente en la piel de Mark conforme éste aumentaba la velocidad de sus embestidas; correspondía a cada beso con mayor fervor que nunca y susurraba su nombre entrecortadamente.

Conforme pasaba el tiempo, Stan pudo percibir en los besos y caricias de Mark un sentimiento cálido que hacía que su corazón latiera a grandes velocidades; era como si entre ellos había surgido una especie de promesa, una especie de lazo que nunca se rompería a pesar de las adversidades.

Uniendo su frente, Mark susurró:

- Me enamoré de ti, Stan… Cuando te vi en la cafetería… Supe que había hallado a la otra mitad de mi alma y de mi espíritu.

- ¿Cómo es posible que digas eso si no tenemos ni 7 horas de conocernos?

- Digamos que… Sentí que te conocía de antes.

Stan le dio un beso en los labios con ternura y replicó:

- Si dices conocerme de antes… Tal vez fue en otra vida.

Mark sonrió, se incorporó junto con Stan y juntos llegaron al clímax; Mark vació sus fluidos dentro de Stan y éste en los torsos de ambos. Rendidos, ambos cayeron uno encima del otro en la colchoneta; Mark sacó su miembro del interior de Stan y, acostándose a su lado, lo abrazó y le plantó un beso en la frente.

Lo que tenían qué decirse ya no era necesario; aquél acto de amor desenmascaró a ambos por igual, dejando descubrir en ellos que ambos habían sido dos almas en una desde siempre.

Stan cerró los ojos mientras que Mark le susurraba palabras dulces y tiernas; por primera vez en su vida, él era feliz. Por primera vez en su vida, él podía sentir orgullo de tener a alguien que le amaba con la misma intensidad que él.

Todo eso porque, muy desde el fondo de su corazón, presentía que esa noche sería la primera que compartiría con Mark durante el resto de sus días.


Aquí termina este capítulo.

Sí, fue escrito a matacaballo, pero se me vino a la mente tras varios días de no inspirarme O.o. Lamento haberles decepcionado si realmente lo hice.

Un abrazo!