Beyond The Darkness of Night

By: Negai No Rei

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling y a la W. B. solo la trama me pertenece y el personaje original. Este es un trabajo creado por y para fans sin fines de lucro. (Lo que es igual a "no gano nada no me demanden")

Advertencia: Esta historia tiene contenido no apto para menores de edad o mentes cerradas. Slash, Lemon, Violación y Lenguaje fuerte. Este escritor no se hace responsable de los daños mentales causados al leer el fic.

N/A: Gracias a tods por sus comentarios, es difícil para un chico tratar de sobresalir entre tantas talentosas chicas… después de todo ha servido que esta chica (Atabik San) esté enferma, se ha puesto a su trabajo para tratar de pasar el rato y olvidar su molesta enfermedad jajaja y yo que ni una sopa de pollo he podido hacer XD pobrecilla…

Capitulo 5¿Feliz Navidad?

Harry iba bajando ya las escaleras de mármol, iba tan molesto que ni siquiera notó a Peeves intentando molestarlo. Luna se dio cuenta de su presencia y corrió a su encuentro, pero paró en seco al ver el rostro de su amigo.

– Harry ¿Estás bien? – preguntó con voz dulce

– No – respondió seco – di por favor a todos que no se preocupen, pararé la navidad como lo había planeado, me voy a casa.

– ¿Sólo así? – preguntó ella triste

– Lo lamento, Luna – dijo – me ha dado gusto verte pero… no pretendo ser una molestia, yo… he causado muchos problemas y no me he sentido a gusto; por favor, da mis disculpas a Minerva y a Remus y pasa una feliz navidad ¿Quieres? – la abrazó y se fue sin mirar atrás.

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– Lo he hecho todo mal – dijo Draco en su despacho a un comprensivo Severus – Él tiene razón, le he hecho creer que lo que sentía era lástima… ¿Crees que algún día regrese?

– No lo sé – dijo Severus – Harry está… "roto"… – dijo el hombre

– ¿Roto? – preguntó intrigado Draco

– Así le he llamado… supongo que también lo has sentido, cuando hay ese sentimiento en el pecho, esa sensación de que algo se rompe cada vez más y más…

– Hasta que llega el momento en que crees que ya no se va a arreglar – terminó el rubio de ojos grises

En ese momento tocaron a la puerta y entró una muy triste Luna, parecía haber estado llorando y por la expresión de su rostro no era un motivo cualquiera.

– ¿Qué ocurre, Luna? – preguntó Draco preocupado

– Se fue… – dijo por toda respuesta – Dijo que regresaría a casa… no pude detenerlo… solo… se fue…

– ¿Harry dejó el castillo? – preguntó Severus temiendo la respuesta

– Está herido – dijo la chica – mucho… él… está herido por dentro… – se tocó el pecho – cuando me abrazó… he sentido mucho dolor y… no pude dejar de llorar… él no llora, se contiene, tengo miedo…

Hay ocasiones en las que un mago o bruja, sentimentalmente ligado a otro; sin importar si se trata de padre, madre, tío, amigo o pareja sentimental; desarrolla la capacidad de sentir por el contacto, un poco de lo que otra persona siente, estos magos o brujas suelen llamarse a sí mismos "empatas" y son muy pocos quienes en realidad llegan a desarrollarlo o a controlarlo como es debido. No existe ningún entrenamiento para este don, puesto que aún no se conoce cómo es que se llega a desarrollar.

– Remus terminó de romperlo – dijo Draco – Tenemos que avisar a McGonagall

Los tres salieron del despacho y se dirigieron al de la directora; en el camino encontraron a Donovan vagando por el pasillo con expresión desorientada.

– ¡Donovan! – exclamó Severus – ¿Qué haces fuera de la enfermería?

– Me aburrí de estar ahí solo

– Ven aquí, no quiero que te pierdas o que andes solo por ahí – dijo el enigmático profesor

– ¿Qué ocurre? Se ven preocupados – observó el rubio

– Harry se marchó – dijo Luna – tenemos que avisar a la directora

– Así que después de todo se acobardó – murmuró Donovan

– Él no es un cobarde – dijo Draco sin mirarlo y con los dientes y puños apretados – él no se acobarda y más vale que no vuelvas a meterte con él, no tienes derecho siquiera de mencionar su nombre… él es mil veces más valiente y más valioso de lo que puedes aspirar a ser en tu patética vida…

– Ah – suspiró Donovan sin inmutarse – veo que sigues enojado…

– Vamos, Draco – Luna lo tomó de la mano y lo jaló – tenemos que ir con McGonagall

– Veo que es linda la damita, es una lástima que Harry no pueda verlo ¿no crees?

Luna agachó la cabeza, eso le había dolido, Draco apretó su mano en señal de apoyo y siguieron caminando. Ambos llegaron dónde la directora, ella los recibió muy seria, habían interrumpido una charla con el subdirector, Remus Lupin y ambos parecían serios.

– Lamento interrumpir – dijo Luna bastante tímida – pero creo que…

– No lo sé, Minerva, Harry puede quedarse, pero ese hombre no me da buena espina

– Yo… esto… – llamaba Luna tímida

– Es invitado de Harry, Remus; además parece que Severus también lo conoce

– Eso también me preocupa… Severus no es lo que se dice un santo

– Harry se fue hace un momento – Explotó Draco al sentirse ignorado – Se fue solo y no se le veía bien

– ¡¿Qué?! – preguntaron Minerva y Remus al unísono

– Ya dije lo que tenía que decir – dijo Draco tratando de ocultar su molestia – Y… Sr. Lupin me sentiría más cómodo si de ahora en adelante pudiera cuidar sus palabras, pueden herir a la gente… – terminó y salió muy serio de allí

– Luna – llamó Minerva – ¿Qué quiso decir Draco?

– Que Harry se ha ido del castillo

– ¿Ha dicho algo? – preguntó Remus preocupado y Luna quiso ignorarlo –Luna, por favor

– ¿En serio te preocupa o pretendes hacer más daño? – preguntó la chica mirando al hombre

– ¿Qué quieres decir? – preguntó el Lupino

– Que Harry vino aquí en busca de apoyo y consuelo y le has tratado como a un criminal, fuiste rápido para juzgar, creíste que al venir borracho pretendía burlarse…

– ¿Entonces está bien que lo haga? – preguntó el hombre interrumpiéndola bruscamente – ¿Debo premiarlo por beber de ese modo? Soy su tutor, Luna; él está a mi cuidado…

– No lo parece… por estar a tu cuidado deberías tomarte el tiempo para averiguar que había detrás de ese "estúpido" comportamiento

– ¿Qué quieres decir?

– Averígualo tú mismo si en verdad te interesa – le dijo la chica

– Luna¿Harry te ha dicho si volvería? – preguntó Minerva

– No creo que vuelva – dijo Luna muy seria – dijo que por favor lo disculparas por todo, no quiso causar molestias y que volvería a casa…

– Luna – La voz de Remus sonaba serena – ¿Qué ocurre con Harry?

– Remus – Luna estaba realmente molesta con el hombre – creo que no soy la persona indicada para decírtelo, tu lo dijiste, eres su tutor y no has hecho nada por acercarte a él desde que dejó Hogwarts… Es Severus quien lo consuela y le escucha a pesar de que no es su obligación y no tiene un compromiso moral

– ¿Qué puedo hacer? Apenas tengo tiempo para mí

– Incluso Sirius se las arreglaba cuando huía de los dementores, cuando algo te interesa de verdad encuentras siempre una forma… ahora, si me disculpas… tengo cosas que hacer.

Luna salió de ahí y se dirigió a su despacho, conectó la red flu y metió la cabeza murmurando "Número 17, Grimauld Place" y al tiempo pareció ver un pasillo oscuro.

– Hola ¿hay alguien? – preguntó temerosa, después de todo esa casa lucía fría, oscura y tenebrosa, creyó comprender a Harry al pedirle que se mudase con él – Hola – repitió

– Do… Dobby está aquí, señorita, el amo no está y Dobby no sabe donde se encuentra…

– ¡Ah que lío! – suspiró ella – si lo ves dile que necesito verlo, por favor, Dobby

– Será un placer para Dobby servir a la señorita

– Gracias, Dobby, cuídate y Feliz Navidad

– Para usted también, señorita, Dobby es feliz de que la señorita sea amiga del amo

Luna se fue y se quedó bastante preocupada, unos minutos después entró Draco un poco enfurruñado, estuvo a punto de preguntarle el motivo pero entró justo detrás de él acompañado por Severus.

– ¡Ah! Veo que pasará Navidad con nosotros – dijo Luna sin mucho animo haciendo aparecer tres sillas y sentándose abatida tras su escritorio

– ¿No has tenido éxito? – Preguntó Draco amable

– No – dijo ella bastante triste – pareciera que se lo tragó la tierra, ya envié varias lechuzas y se me han devuelto, incluso usé la red Flu y Dobby me ha dicho que no lo ha visto.

– En ese caso… – dijo Draco pensativo con una mano en la barbilla y la otra rodeando su abdomen – iremos a buscarle, creo saber donde está; si queremos llegar antes que oscurezca, mejor nos damos prisa

– ¿Qué pretendes hacer, Draco? – preguntó Snape

– Iré a buscarlo – respondió como si fuera lo más natural del mundo

– No me refiero a eso – dijo Snape golpeándose mentalmente

– No quiero que esté solo, no lo merece – dijo cerrando la puerta después de salir.

Luna se quedó un momento pensando, saltó de la silla con mirada ilusionada, corrió a su habitación y preparó una pequeña maleta de viaje y una túnica abrigadora, sonrió acomodándose el sombrero, sacó su escoba del armario. Era una bruja muy bonita, pero regularmente su mirada era triste y rara vez sonreía con ganas.

– ¿Qué pretenden el Dragón y tú? – preguntó Donovan intrigado

– Vamos a pasar navidad con Harry, si gustan pueden venir

– Pero no sabemos donde está – dijo Severus – ¿cómo se supone que van a encontrarlo?

– Porque cuando Harry quiere desaparecer, solo hay un lugar al que va y solo hay dos personas que saben exacto donde está: Remus y Draco

– ¡La casa de sus padres! – exclamó Severus. Luna asintió y Severus salió corriendo a buscar a Draco dejando a Luna y a Donovan solos

– Te incomoda mi presencia¿cierto? – preguntó él

– Nada personal – dijo la chica serena – me incomoda todo tipo de compañía, solo me siento a gusto con Draco y con Harry

– Eres bastante extraña – dijo dejándose caer sobre una silla

– Eso dicen – dijo Luna bajando la mirada

– No quise ofenderte – dijo el hombre – tampoco antes, solo probaba el temperamento del Dragón, pero supongo que pretendes evitar ser lastimada otra vez… por eso te alejas… nos pasa a muchos, pero tú lo manejas mejor que yo…

– que… ¿De qué estas hablando? – se sorprendió la chica

– Yo perdí el respeto por todos los demás, quise gritar de algún modo que yo era peligroso para que nadie se acercara, todo el dolor que había en mi corazón lo convertí en odio, rencor y resentimiento… eso solo me convirtió en un buen mortífago y Voldemort sabía como "alimentar al monstruo" dentro de mí.

– ¿Era eso lo que Voldemort pretendía que le enseñaras a Draco?

– Si, pero algo salió mal, Draco cambió sus sentimientos… el Lord me castigó de una forma brutal cuando Potter se lo llevó… y le odié por entrometido… odié a Potter en vez de odiar a Voldemort… – sonrió triste

– ¿Por qué a Harry? – preguntó asombrada

– Porque si lo odiaba a él, el Lord ya no me castigaría… – su mirada se ensombreció de pronto y Luna creyó estar frente a un niño pequeño que ha sido castigado duramente.

– En verdad eran duros sus castigos… y… por eso decidiste humillar a Harry ¿cierto?

– Te diste cuenta – sonrió triste otra vez – si, estaba celoso y resentido… además equivocado… creí que Snape y él…

– ¡No! – Exclamó asombrada – ¡No lo menciones¡Ellos no podrían!

– ¡Tranquila¡Te dije que estaba equivocado!... Creí que así Severus se decepcionaría de él, no creí causare tanto daño, no creí que ese hombre pudiera tener ese efecto sobre él…

– ¿Remus? – Preguntó Luna – Es lo más cercano que Harry tiene a un padre, Remus, su padre y su padrino estudiaron juntos, igual que Severus, pero ellos nunca se llevaron bien con Severus, diferencias de ideologías y tampoco era que fueran ningunos santos… en fin… como sabes, su padre murió a manos de Voldemort y su padrino Sirius a manos de Bellatrix y frente a los ojos de Harry… por lo tanto Remus es quien ha quedado como la figura paterna de Harry… comprenderás por qué le afecta tanto…

– Y ahora Severus cuida de él… – dijo Donovan pensativo

– También de Draco, él es su ahijado después de todo…

– ¿Y a ti quien te cuida? – preguntó el hombre

– Harry lo hace… también Draco… cuando no lo ve Harry – sonrió sonrojada – Los dos son muy buenos conmigo

– Harry es una buena persona por naturaleza – dijo Donovan pensativo nuevamente – en realidad tiene muy buen corazón

– Aunque últimamente no sonríe demasiado

– Ahora que lo mencionas… tampoco sonríe cuando está ebrio…

– ¡Luna! – Llamó Draco – ¿Nos vamos?

– Si – respondió tomando sus cosas – ¿Irás? – le preguntó a Donovan – Creo que Harry y tú tienen cosas de qué hablar

– Bien, pero no tengo mi escoba conmigo – dijo aparentando fastidio y cambiando su fachada por completo. A Luna le sorprendió la facilidad con la que cambiaba de humor.

– Podemos tomar una del colegio – dijo Snape moviendo su varita

En poco tiempo estaban los tres surcando los cielos, Draco lucía malhumorado y Snape tenía una sonrisa de satisfacción en el rostro.

– Imagino el motivo de la expresión de Draco – dijo Luna tímida – sin embargo, me intriga la de Severus Snape

– No es nada – dijo el hombre – solo he tenido unas palabras con Lupin, eso es todo

– Creí que lucirías molesto – dijo Draco – Lupin y tú aún no se llevan bien

– nunca nos llevaremos bien, ese licántropo y sus amigos me deben muchas…

– ¿Entonces? – preguntó dubitativo

– Bueno… supongo que al fin he logrado superarlo en algo – sonrió

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– Pero ni siquiera saben dónde se encuentra – decía Minerva a Severus y Draco

– Creo saber dónde se encuentra – dijo Draco – y si me equivoco, continuaré buscándolo

– Es peligroso que salgan ahora – dijo Lupin – La nieve está comenzando a caer y a como va el tiempo, seguro habrá ventiscas o tormentas

– ¡No importa¡Creí que tú de entre todas las personas lo entendería¡No quiero que esté solo!

– Draco, esa fue su decisión al salir del castillo, y si no dijo en dónde iba a estar fue porque no quería que lo encontráramos

– O porque nadie se lo preguntó – dijo Severus – además se supone que eres tú quien más lo conoce, deberías saber que no se encuentra bien.

– Si mí… si Harry se sintiera mal me lo diría, Severus, él sabe que puede acercarse a mí cuando lo necesite.

– Claro, para que puedas decir abiertamente lo decepcionado que estás de él…

–Sabes que no fue ningún chiste que se presentara de ese modo y en ese estado

– ¿Y no crees que si lo hizo fue porque tenía un problema? – preguntó Severus – ¡Merlín! Creí que lo entenderías

– ¿Debo entender que Harry se cree que puede hacer lo que le plazca? – preguntó Remus comenzando a molestarse

– Más bien diría que no quieres ver lo que en verdad sucede, Remus

– Y según tú ¿qué pasa, Severus?

– ¡Olvídalo! – dijo Draco molesto – Es su problema, Severus, cuándo pierda a Harry se dará cuenta, nosotros debemos irnos

– ¡Pero es Navidad! – dijo Minerva levantándose de un salto

– Precisamente – dijo Snape – no dejaremos que esté solo

– Bien – dijo Remus – si lo encuentran denle saludos de mi parte; yo no puedo abandonar así a Minerva

– ¡Perfecto! – dijo Snape – ¡Abandonas a Harry cuando más te necesita! supongo que ya que Voldemort no es más una amenaza, el chico ya no vale lo que solía valer para ti…

– No digas eso, Severus, sabes que no es cierto…

– Como digas, Remus, pero esta vez no seré yo quien tenga el resentimiento del chico…

Severus y Draco dieron la vuelta y se fueron dejando a Remus y a McGonagall en lo que sería el principio de una extensa charla.

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Sobrevolaron lo que parecía ser un extenso bosque, Draco dio un respingo e indicó que debían bajar.

– La mejor forma de llegar es a pié, de otro modo no veríamos la casa – explicó

– Y ¿Cómo es que Draco Malfoy sabe dónde encontrar a Potter?

– Eso no te interesa – contestó molesto el rubio al notar la burla en la voz de Donovan.

– Era una simple pregunta, Dragoncito – dijo divertido el hombre intentando bajar de la escoba – no era para que te molestaras

– Tu simple presencia es irritante – dijo el chico

Luna rió discreta, Severus y Draco la miraron, estaba mirando a Donovan que luchaba por bajar de la escoba y parecía que la escoba le llevaba ventaja.

– ¿Necesitas ayuda? – preguntó la chica y Donovan sonrió

Severus no recordaba haberle visto sonreír de ese modo, era una sonrisa dulce y divertida pero ¿cómo lo había logrado Luna?

–Te lo agradezco – dijo aún sonriendo el hombre al recibir la ayuda de la chica – hace años que no monto una escoba

– Sólo es falta de práctica, pero seguro que la próxima lo haces sin ayuda – sonrió la chica amable

– Continuemos – dijo Draco ocultando su asombro

– Draco – llamó Luna – gracias – sonrió con dulzura y él se sonrojó. Severus la observaba con curiosidad.

Caminaron largo rato entre hierbas y árboles, llegaron a un claro y Donovan se tiró al suelo resoplando como un niño pequeño.

– Estoy realmente cansado – dijo el hombre – ¿No podemos aparecernos?

– Yo si – dijo Draco – ustedes no

– ¿Eso por qué? – preguntó el rubio mayor

– Porque no sabes con certeza donde está – dijo Snape bastante serio

– Ya estamos cerca – afirmó Luna

– ¿Cómo lo sabes? – preguntó Donovan

– Solo lo sé… – dijo tímida

– Está a unos cuántos metros más allá, pero hay algunas trampas – explicó Draco

– Sus padres las pusieron al estilo muggle – sonrió Luna y Snape hizo una mueca de disgusto.

– Caso llegamos – dijo Draco – Cuidado con… los árboles – decía al tiempo que veía cómo Donovan era levantado en vilo por el tobillo pues había caído en una trampa muggle – ¡Rayos! – exclamó y vio a Luna correr detrás de unos arbustos

– ¡Tenía que ser! – Exclamo Snape de mal humor sacando su varita

– ¡Espera! – Exclamó Draco deteniéndolo – No podemos usar magia fuera de la casa de Potter, tiene algunas precauciones

– ¿Puede alguien bajarme de aquí? – se quejó Donovan

– Tendremos que hacerlo al estilo muggle – dijo Luna saliendo de entre los arbustos algo colorad, rodeó el árbol del que colgaba Donovan y en seguida el hombre cayó al suelo. Luna tardó otro rato en salir detrás del árbol.

Severus y Draco la miraron extrañados y Donovan le lanzó una mirada de soslayo mientras se sobaba el dolorido trasero.

– Falta poco, está detrás de esos árboles – dijo Draco señalando al frente y los demás pudieron ver una hilera de árboles enormes que daban principio a una oscuridad que parecía infinita

– ¿Estás seguro? – la voz de Severus no se escuchaba muy segura

– Lo estoy – dijo Draco con firmeza

– ¿Estás bien, Donovan? – preguntó Luna tímida y el rubio asintió

Donovan se retrazó a propósito, Luna lo esperó y cuando la alcanzó la miró extrañado.

– ¿Sucede algo? – volvió a preguntar la chica. Donovan tomó el rostro de la chica entre sus manos y sonrió con ternura –Puedes reír abiertamente, te ves muy linda cuando lo haces, no tienes que ocultarte, si alguien te dice algo se las verá conmigo – añadió al ver que ella abría la boca para replicar

– Gracias – dijo ella con un hilo de voz y bastante sonrojada

– ¡Eres una chica encantadora! – sonrió Donovan y soltó su rostro para tomarla de la mano y echar a correr para dar alcance al otro par.

Llegaron por fin frente a una casa pequeña, hecha de madera, parecía sacada de un cuento muggle; había un pequeño camino de piedras lisas que iban desde la puerta de la casa hasta la pequeña verja que rodeaba el pequeño jardín frontal. Estaba bastante bien cuidado. Draco abrió una puerta pequeña y se puso en cabeza del grupo, cuando llegó a la puerta de la casa, dudó un poco y llamó. Se escuchó un ruido dentro, un golpe sordo como de algo que había caído, luego, los pasos de Harry y el cerrojo al abrirse, la puerta se detuvo por la cadena a unos centímetros del rostro de Draco.

– Dra… ¡Malfoy! – Exclamó con voz ronca, su cabello estaba más alborotado que de costumbre y el rubio percibió el olor a Güisqui de Fuego.

– No vengo solo – dijo el rubio moviéndose para dejar ver a los demás

Harry cerró un poco la puerta para quitar la cadena, abrió toda la puerta indicándoles con la mano que pasaran.

– ¡Que acogedor! – dijo Severus entrando

– Disculpen el desorden, no esperaba visitas – dijo Harry. Luna pensó que se refería a los zapatos que estaban en la entrada pues no veía ni un ápice de polvo o desorden en esa casa. – Pueden dejar aquí sus abrigos – señaló el armario – la chimenea está encendida desde hace un rato, así que está calido dentro

– ¿Estás borracho, Harry? – Preguntó Luna preocupada

– No – respondió Harry – me he tomado un trago y me quedé dormido en el sillón, me desperté cuándo escuché la puerta

– ¿Estás bien, Harry? – preguntó Severus dándole su abrigo que colgó en uno de los ganchos del armario

– Eso creo – dijo muy serio – ¿Qué los trae por aquí?

– ¡La escoba! – Bromeó Donovan ganándose algunas miradas de desconcierto por parte de sus compañeros de viaje – ¡Solo bromeaba! (U)

– No lo hagas (¬¬) – contestó Harry muy serio y Luna empezó a reír – ¿Qué es tan gracioso?

– ¡Todo! – Rió la chica como una niña – ¡Feliz Navidad, Harry! – dijo ella alegre y lo abrazó

– N… ¡No me digan que han venido a pasar navidad conmigo! – dijo sorprendido y la chica sonrió traviesa. Donovan lo notó. – En ese caso – dijo sonrojado – pasen por favor, lamento no poder ofrecerles algo decente, solo tengo comida congelada muggle

– Es mi especialidad, te ayudaré a prepararla – dijo donovan

– Gracias – dijo Harry aún sin sonreír

Cuando pasaron a la pequeña sala de estar, pudieron sentir el agradable calor de la chimenea encendida, Draco notó la botella sobre la mesa y un vaso tirado en el piso, Harry se apresuró a levantarlos; ofreció algo de beber a los presentes y se dirigió a la pequeña cocina.

– En verdad es una casa hermosa – dijo Donovan serio – comprendo por qué te ocultas aquí

Harry se limitó a asentir, se veía realmente triste, sacó algunas cosas del frigorífico y se puso un curioso mandil que tenía una snitch bordada, Donovan sonrió.

– Fue un obsequio de Dobby – dijo Harry al ver la cara del otro – cocinar me relaja un poco pero no soy bueno

– Oye yo… disculpa, te hice pasar un mal rato, no creí que fuera a pasar, no debí haberme metido donde no me llaman…

– ¿Puedes meterla al horno? – preguntó Harry dándole lo que parecía una pizza grande y evitando su mirada

– Claro – suspiró el otro

– ¿Puedo ayudar? – Preguntó Luna recargada en el marco de la puerta – me siento extraña sin hacer nada, Draco y Severus están arreglando la casa

– ¿Qué? – Preguntó asombrado Harry – ¿Cómo que…?

– Han aparecido algunos adornos y un árbol de navidad – sonrió Luna – ¡Merlín, Pizza! – exclamó viendo los ingredientes

– No es exacto una cena de navidad, pero… es lo que puedo hacer por ahora – dijo Harry apenado

– Tal vez pueda hacer algo de chocolate¿te apetece? – sonrió Luna y Harry cambió su semblante a uno menos sombrío, sus ojos la miraban con ternura

– Solo si le pones malvaviscos como me gusta – dijo Harry

– ¡Tal como te gusta! – sonrió animada Luna, pero Harry no sonrió a pesar de que su mirada estaba llena de ternura.

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Uno más, lamento haberles hecho esperar, tuve algunos problemas con Atabik que justo en estos momentos se le ocurrió comenzar a escribir sus propios fics y me ha pedido ayuda para hacerlo, espero que le esté yendo bien… por otro lado gracias a todas las personas que me han dejado reviews, y a las que me han leído, espero seguir siendo de su agrado y que puedan darme algunas sugerencias...