Capitulo Cuarto
Despedida paternal y confusión masculina.
Los jóvenes Cecil, Magaletha, Katherine, Howard y Eremes fueron escoltados por la guardia real al salón del trono dónde sus majestades reales los aguardaban junto con Seyren que esperaba arrodillado frente a los reyes esperando al resto de su grupo expedicionario; conforme avanzaban pudieron observar que a ambos lados varios caballeros y cruzados completamente inmóviles vistiendo la tunica esmeralda y carmesí del estandarte real. Al estar a unos pasos del trono, Magaletha se arrodillo y los otros cuatro jóvenes pensaron correcto imitar su ejemplo.
-Podéis poneros de pie mis jóvenes aventureros – dijo su majestad Tristán – Debemos deciros que estamos agradecidos y orgullosos de vosotros por haber aceptado esta misión con la que el reino entero se beneficiara al tener mapas mas precisos que facilitaran a nuestros mercaderes y viajeros para desplazarse de una ciudad a otra del reino con comodidad y con el menor riesgo posible - Además quisiéramos daros algunos consejos que os servirán en vuestro viaje. Continuo la reina – Protegeos entre ustedes sus vidas dependerán en gran medida de los que puedan hacer por ustedes mismos-
Los jóvenes se levantaron con los ojos de Cecil y Howard brillando de forma especial, parte por los sentimientos que habían empezado a florecer en ellos al verse y en parte debidos a la emoción que tenían por hacer un viaje que prometía estar lleno de aventuras, la de Katherine brillaba por su deseo de visitar y conocer las bibliotecas mágicas del reino y poder así descubrir y conocer nuevos hechizos que podrían permitirle el ampliar su conocimiento de los secretos arcanos a los que sus maestros la habían iniciado al descubrir su asombroso talento para controlar en invocar relámpagos y lanzas de fuego; Magaletha veía la oportunidad de conocer el reino del cual seria reina algún día y poder descubrir que mas podría hacer para seguir el camino de sus padres que solo pensaban en el bien de sus súbditos, pensando que ello la haría ser una mejor reina; Eremes veía el viaje en parte como una tortura por tener que cuidar a su querida prima y estar cerca de una mujer de la que se había enamorado con locura sabiendo que no tendría esperanza de ser correspondido, su mente y corazón se torturaban al saber que amaba a una sacerdotisa que no podía corresponder a su amor por ser ella una princesa y el era el hijo de un campesino de Morroc que entro a la cofradía de asesinos por desear cambiar su vida desde que escapando de la granja de sus padres se convirtió en un ladronzuelo mas en las calles de Morroc primero y que tras años de vivir al día regreso a su hogar para despedirse de su padre para solo hallar una fría tumba donde descansaban sus padres visitada por su prima que había ido a esperar que regresase su primo para poder reunir los restos de su casi extinta familia. Seyren los ojos brillando de ambición y orgullo, veía esta expedición como un paso mas hacia su investidura como príncipe regente cosa que esperaba con un poco de habilidad y manipulación cambiar por el titulo de rey de Rune-Midjegard; ambicionando el ver que pronto vería sus deseos de venganza en contra del asesino que le había humillado en una situación peligrosa y posiblemente mortal de la que esperaba podría evitar que el asesino escapara con vida.
-Vuestro equipo esta bien compuesto por lo que vemos – prosiguió el rey sonriendo al ver a los jóvenes – podemos ver que tenéis entre ustedes a miembros de la cofradía de asesinos, de la orden de la espada de Rune-Midjegard, de los cazadores de los bosques de Payon y a un joven herrero que seguramente es alumno del maestro Holldegren – Howard se ruborizo – además de que vuestro valiente grupo, cuenta con la asistencia del mas grande orgullo que existe para nuestra real persona nuestra hija Magaletha- la joven sacerdotisa sonrío tímidamente – os deseamos que tengan un buen viaje, además de que os ayudaremos un poco facilitándoles este salvoconducto que hemos preparado – a una señal casi imperceptible uno de los consejeros de su majestad se aproximo a este entregándole un cofre abierto del que su majestad extrajo con delicadeza 5 rollos de pergamino que les entrego su majestad la reina ante la turbación de Cecil, Howard, Katherine y Eremes que no esperaban lo que consideraban un gran honor, mientras que Magaletha lo tomo como si diariamente su madre le entregase un documento de tal importancia y Seyren lo recibió con humildad, aunque su mirada rebelaba mucho del orgullo que sentía por tal obsequio de su rey y señor, viéndose a si mismo en su mente como entregaba a algún joven mensajero un documento similar mientras la corona del reino ceñía su cabeza.
- También deseamos- prosiguió su majestad el rey – en daros este pequeño presente que esperamos usareis para proveeros de cualquier cosa que os pudiera faltar durante el viaje- dijo entregándole a Magaletha un cofre pequeño que contenía lingotes de oro y una o dos docenas de piedras preciosas – confío en que nuestro joven herrero podrá usarlas para proveer de de cualquier cosa aprovechando sus contactos entre los gremios de los mercaderes- Howard asintió mientras se ruborizaba aun mas- Quisiéramos pedirles también alguna información acerca de que rumbo tomaran – Katherine se adelanto cuando Seyren estaba por responder- con vuestro permiso su majestad- susurro tímidamente – hemos decidido viajar primero al norte, hacia Aldebarán, después hacia el oeste a Geffenia, para después al sur hacia la prisión de Glastheim cruzando el desierto de Sograt cerca de Payon, para ir rumbo a Morroc y después a Alberta en la costa, terminando nuestro viaje en el pueblo de Izlude antes de regresar a Prontera. – las jóvenes asintieron sonrientes. Mientras Eremes y Howard se veían confundidos-
El rey sonrío al ver la mirada confusa de los jóvenes, mientras la reina les decía – Entonces habéis elegido la ruta mas larga de todas, sin embargo creemos que podréis efectuar el viaje sin problemas, podemos ver en vuestras miradas que su deseo es lograr vuestros sueños y que lograreis realizarlo sin problemas, así que quisiéramos pedirles que nos permitan guiarlos a la salida norte de nuestro castillo, donde el carro de vuestro joven herrero esta esperando lleno de provisiones además de las herramientas que usara para dar mantenimiento a vuestros equipos- al decir esto, los caballeros de la guardia carmesí se levantaron y colocaron alrededor de sus majestades en formación de escolta, mientras que sus majestades tomados del brazo se levantaron y pidieron a los jóvenes les siguieran camino al patio de los castillo de entrenamiento donde los jóvenes se habían conocido de forma tan fuera de lo común y llegaron a la entrada norte de la ciudad, donde 2 caballeros los recibieron con el carro de Howard.
- Aquí es donde nos separamos de vosotros jóvenes exploradores- dijo la reina - sin embargo les quiero dar un ultimo regalo antes de que partáis – susurro y juntando sus manos invoco sobre ellos la bendición de los Dioses y dejo que de sus manos saliera un aura brillante que envolvió sus cuerpos rodeándolos de un aura de esencia divina. – He invocado sobre vosotros algunos de mis poderes como antigua sacerdotisa, eso les permitirá guardar un poco de la esencia mística de vuestra sacerdotisa y al mismo tiempo les permitirá viajar un poco más deprisa por un par de horas, esperamos que os sean de utilidad. – tras decir esto y aun sonriente, se sujeto al brazo del rey y dando 3 pasos hacia atrás dejo a los jóvenes aventureros listos a emprender su aventura.
Las jóvenes sonriendo empezaron a caminar alejándose de la entrada del castillo, mientras los muchachos se veían todavía con una expresión que claramente daba a entender que no se habían dado cuenta de en que momento las chicas había tomado el mando de la situación.
