Capitulo Quinto.
Platicas y bromas en los bosques
El viaje hacia el norte, empezó sin dificultades, al menos para las tres jovenes que se habían apropiado de la carreta mercante de Howard y usaban al peco peco de Seyren como animal de tiro, a pesar de las quejas del caballero que reclamaba su derecho de viajar en el carruaje a lo que Cecil le replico que no podía ya que el pobre peco peco no podría cargar con ellos 6, por lo que solo ellas que eran mas delicadas ( y ligeras) irían en el, mientras los valientes ( y gordos) escoltas irían a pie. Howard y Eremes se encogieron de hombros al escuchar que irían de pie, y Seyren aunque molesto se tuvo que resignar cuando sintió que el aire a su alrededor empezaba a enfriarse y vio al halcón de Cecil que lo veía como si fuera un simple lunatic preparado como su cena.
Las primera dos horas no tuvieron sucesos de importancia, si se exceptua que Eremes tropezó y cayo en un pequeño lago, y que tanto Howard como Seyren se unieron a las risas de las jovenes ante la visión de un asesino empapado y con el rostro completamente enrojecido de vergüenza.
Las jovenes decidieron hacer un alto en su viaje para que Eremes se cambiase de ropa por algo seco de entre las muchas cosas que tenía en su mochila de viaje mientras que Howard hacia una fogata usando para ello un pequeño horno de forja que tenia en el carro y algo de la leña que Seyren recogió tras una seria conversación que tuvo con Katherine y Cecil que implico entre otras cosas una ventisca pequeña y una docena de flechas que rasguñaron la armadura y congelaron la capa del caballero.
Eremes rápidamente saco una muda de ropa seca, y mientras lo hacia, hablaba consigo mismo – Soy un idiota. ¿Como pude caerme en el lago? ¿En que estaba pensando? - Para mi que estabas pensando en los ojos azules de una de las 3 encantadoras chicas que nos acompañan – le respondió con una sonrisa Howard que le había alcanzado para entregarle la capa que había dejado olvidada al recoger el resto de sus ropas y le respondió la pregunta que el asesino había lanzado al aire pensándose solo, haciendo que el asesino saltara asustado y con sus armas preparadas temiendo una emboscada, al tiempo que dos dagas se clavaban en el árbol a ambos lados de la cabeza del herrero que a duras penas pudo esquivarlas – Hey! Cuidado, estoy de tu lado Eremes- susurro Howard y al verlo Eremes se tranquilizo y disculpándose le ayudo a levantarse del suelo – Lo siento Howard, creo que estoy más nervioso de costumbre, no sé que me está pasando- susurro apenado – Yo si se que tienes, estas en las mismas que yo con Cecil, y ya que Katherine es tu prima y le hablas de forma normal a Cecil, solo puedes estar enamorado de la princesa – Eremes al escucharlo decir el nombre del motivo de su atormentado estado, se sonrojo aun mas al tiempo que regresaba y se ponía la camiseta de cuero acojinado que usaba bajo la cota de malla que siempre usaba- Admitirlo no cambiaria nada Howard, no soy digno de ella, es una princesa, nacida para reinar en Rune-Midgard y yo solo soy el hijo de un campesino de Morroc que se ha refugiado en la oscuridad para detenerla – No digas tonterías, podría ser que te ganaras su corazón, después de todo, la casa real de Rune-Midgard los GaeBolger ganaron la corona del reino al salvar el mundo, al enfrentarse al señor de la muerte, asi que es probable que si un peligro amenazase a Rune, Eremes el asesino se convierta en noble por la fuerza de su valor, y pueda conquistar en el proceso la mano de la dulce e inocente princesa Magaletha a la que ama con todo su corazón desde el primer momento en que la vio- Eremes se dejo caer en el suelo al terminar de ponerse la cota de malla, que parecía hacer que el asesino se viera mas cercano a una sombra que a una persona, Howard lo observo intrigado – Que armadura mas interesante la que estas usando, ¿ puedo preguntar de que esta hecha? – Es una simple cota de malla Howard – le respondió el asesino – solo que esta contiene en su entramado la esencia de las brujas Bathory, eso hace que se vuelva una armadura de sombras- Sorprendente – susurro Howard – en realidad no tanto, desde hace años la academia de magos descubrio que las esencias de los monstruos podían obtenerse y unirse a las armaduras y en ocasiones incluso a las armas, aunque parte de la información es clasificada ya que podría usarse para el mal, todos en Morroc tenemos al menos una o dos piezas de nuestro equipo con esencias capturadas fuera de la ciudad y en raras ocasiones como mi armadura o como mis katares, obtenidas mediante la ayuda de algunas de las distintas cofradías de mercaderes, aunque muchas veces pagamos demasiado por algo que debería ser conocido y usado por todo el mundo, eso ha causado muchas veces que la ambición haga que personas buenas se inclinen hacia el mal – replico Eremes, mientras recordaba una vez más las acciones que causaron que su mejor amiga muriera en sus manos. – Tal vez asi no se perderían tantas vidas inútilmente – Sera mejor que regresemos con los demás, por cierto olvidaste tu manto, imagino que sería mejor te lo pusieras de nuevo por eso vine a buscarte, además de que no podía estar cerca de las chicas por lo mismo que tu, por cierto tu prima propuso que jugaramos a las cartas y amenazo con que el peor jugador tendría un castigo que bien podría ser sujeto de pruebas del maquillaje que compro Cecil – Eremes palideció al escuchar que su prima estaba regresando a sus travesuras de juventud recordando de paso la ocasión en que termino vestido como gemela de Kath en una de las pocas fiestas familiares que recordaba de su infancia – Mejor regresemos a detener el juego, mi prima es demasiado buena o demasiado tramposa como para perder jugando a las cartas sea quien sea su oponente y siempre planea como burlarse a mas y mejor de sus víctimas- Dudo mucho que eso sea problema- le replico el herrero mientras sonreía- al parecer encontro a la horma de su zapato, o mejor aun un par de complices, ya que antes de venir por ti, vi que nuestro bien amado caballero estaba siendo apaleado en las cartas.- Eso es peligroso, deberíamos ir a rescatarlo- respondió el asesino mientras terminada de vestirse- aunque bien podríamos esperar un poco mas y llegar cuando ya este maquillado y posiblemente con un vestido puesto- susurro con una sonrisa complice Howard- después de todo, mientras no seamos nosotros las victimas, bien podemos reírnos un poco.- Tienes razón, esperemos un poco, sirve que asi reviso si me falta revisar mas piezas de mi equipo le respondió el asesino al tiempo que recuperaba sus dagas.
Mientras esta animada platica sucedia, las jovenes habían logrado su objetivo de fastidiar aun mas al atribulado caballero al cual ya habían peinado y terminado de maquillar haciendo parecerse un arlequin en toda la extensión de la palabra , le habían pintado la cara de blanco a excepción de un solo punto negro en la punta de la nariz como si fuera Pierrot y usando el mismo maquillaje negro le habían dibujado un antifaz como el que usaba Arlequin en sus apariciones y esa fue la imagen que tuvieron el joven herrero y el asesino cuando llegaron al campamento y estallaron el carcajadas al ver el rostro humillado del caballero.
