La historia no es mía, es una adaptación del libro "Pimpinela Escarlata" que pertenece a la Baronesa Orczy. Y los personajes de Naruto son de Masashi Kishimoto =)
Capítulo 12: El cura
Sir Naruto dijo:
—No conseguiremos sacarle nada más.
— ¿Qué me importa? Ahora ya sé que mi marido está sano y salvo y que le veré dentro de muy poco—replicó ella despreocupadamente.
— ¡Chitón!—advirtió él con justificado recelo—. Hoy hasta las paredes oyen en Francia.
—Mostráis un rostro muy sombrío, yo en cambio, sería capaz de bailar de alegría. Ya no existe ningún motivo de temor. Mi marido estará aquí, bajo este mismo techo, quizá dentro de media hora y Chauvelin no ha llegado aún.
—No, señora. No os hablé de ello por temor a alarmaros…Le vi en la playa en Dover cinco minutos antes de que embarcásemos. Iba disfrazado de cura tratando de conseguir una embarcación que lo condujese a Calais. Debe haber zarpado una hora después que nosotros.
El rostro de Sakura ya no reflejaba alegría. Chauvelin iba pisando los talones a Sasuke. Si lo atrapaba, Sasori, el conde de Tournay y los otros realistas serían descubiertos y mandados a la guillotina. Apenas quedaba una hora para advertir a Sasuke del peligro. Sakura se volvió hacia Sir Naruto.
—Llevamos una hora de ventaja a Chauvelin—dijo—, y Sasuke no tardará en venir. Estaremos en pleno canal antes de que Chauvelin advierta que nos hemos escurrido de sus manos.
Sir Naruto, entristecido, movió la cabeza.
— ¿Pensáis que Blakeney abandonará al conde de Tournay, Sasori…?
— ¡Mi hermano!—exclamó ella con un sollozo de angustia—. ¡Qué el cielo me asista! Creo que lo había olvidado.
Con el sublime egoísmo de una mujer que ama apasionadamente, no tenía pensamientos más que para su esposo.
—Entonces, ¿qué os parece si intentaseis una salida de reconocimiento mientras yo espero aquí su llegada? Quizá os tropezáis con Sasuke, y así ahorrarais un tiempo valiosísimo; mientras vos preguntadle a Brogard si tiene un cuarto y decidle que me avise cuando llegue el inglés alto.
Sir Naruto la obedeció sin más comentario.
— ¡Eh, amigo mío!—gritó a Brogard—. Mi señora desearía descansar un rato a solas. ¿Tenéis otro cuarto?
—Puede esperar ahí arrida—dijo con un gruñido señalando el desván.
—Nada podría ser mejor—dijo Sakura en inglés, comprendiendo las ventajas de esa posición—. Dadle dinero, Sir Naruto.
— ¿Me me prometéis que no os mostraréis a Sasuke a menos de que este solo?
—Sí.
—Si no lo he encontrado regresaré en media hora.
—Buena suerte.
Ya en la entrada Sir Naruto volvió a levantar la mirada. Por entre la mugrienta cortina del desván le observaba el rostro sonriente de Sakura. Con un gesto de despedida, el joven se adentró en la noche.
EL CUARTO DE HORA siguiente pasó con rapidez. Sakura se sentía feliz, porque pronto, muy pronto, Sasuke estaría de nuevo a su lado. Correría escaleras abajo, su esposo la recibiría en sus brazos y ella le demostraría que de buena gana moriría por él. Luego no sabía que ocurriría. De repente, alguien abrió violentamente la puerta desde el exterior, mientras una voz áspera y autoritaria gritaba:
— ¡Ciudadano Brogard!
Sakura oyó el arrastrar de los pies de Brogard. Uno de los recién llegados dio un paso hacia Brogard. Llevaba la sotana, el sombrero y los zapatos de hebilla habituales en los franceses. El corazón de Sakura se pareció dejar de latir. No alcanzaba a distinguir su rostro, que quedaba oculta por el sombrero, pero reconoció las delgadas y huesudas manos de Chauvelin. El miedo la hizo desfallecer.
—Un plato de sopa y una botella de vino—ordenó Chauvelin a Brogard—; después lárgate de aquí. ¿Entendido?
Brogard obedeció en silencio, después se dirigió al cuarto trasero. Sakura reconoció a Kabuto, secretario de Chauvelin al lado de la puerta. Chauvelin se sentó en la mesa. Por un momento temió que ordenara a Kabuto registrar la posada; apenas se atrevía a imaginar lo que ocurriría si la descubrían.
— ¿Cómo va todo?—preguntó Chauvelin a Kabuto.
—Me he asegurado de que todas las órdenes que vos ha dado hayan sido cumplidas al pie de la letra. Todos los caminos están vigilados día y noche, y la playa y los acantilados has sido registrados y vigilados con mayor celo aún.
— ¿Se sabe dónde está la cabaña del Père Blanchard?
—No, nadie parece saberlo. Hay innumerables cabañas a lo largo de la costa.
—Decidle al capitán Orochimaru que estén al asecho de cualquier desconocido que merodee por el camino a la playa a pie, a caballo o conduciendo un carro, en particular si se trata de un hombre alto, aunque puede disimular su estatura encorvándose. Lo más probable es que vaya disfrazado. No lo perdáis de vista o pagarán con su vida cualquier error. Id a decirle al capitán Orochimaru y regresáis en diez minutos.
Kabuto se encaminó a la puerta y luego se perdió de vista.
Todo lo que había sufrido hasta entonces Sakura no era nada en comparación con aquello. Los planes de Chauvelin estaban bien trazados: todos los caminos vigilados y en aquella cabaña, en algún punto de la costa, un pequeño grupo de fugitivos esperaba a su salvador. Y ella, que tanto le amaba, nada podía hacer para ayudarle.
Repentinamente, mientras observaba a Chauvelin, llegó a sus oídos un rumor que le paralizó el corazón. Y, sin embargo, no estaba destinado a inspirar horror a nadie, porque era sólo una voz alegre y juvenil que cantaba briosamente: "God save the King!"
Por fin Sakura volverá a ver a Sasuke; no se me ocurría a alguien más para capitán así que puse a Orochimaui xD Espero que les haya gustado la continuación C:
Espero subir el próximo capítulo esta semana.
