La historia no me pertenece, es una adaptación del libro de la baronesa Orczy y los personajes son de Masashi Kishimoto.

Capítulo 17: La fuga

La naturaleza estaba silenciosa, y Sakura percibió el rumor de los pasos que se alejaban y el eco de las ruedas del carro. No supo el tiempo que llevaba allí tumbada. Como en sueños, observaba el cielo iluminado por el claro de la luna y escuchaba el monótono rumor de las olas. Su cerebro permanecía insensible a todo, excepto a la tortura de la incertidumbre.

Ignoraba si Sasuke habría caído ya en poder de los soldados. Por otra parte, tampoco sabía si el cuerpo sin vida de Sasori yacía en la cabaña, en cuanto que Sasuke habría escapado sólo para enterarse de una triste verdad: que había sido su esposa quien guiara a los asesinos de Sasori y sus amigos. Sakura deseaba descansar allí para siempre. Estaba todo tan solitario, tan silencioso…De pronto…un rumor rompió el silencio. Tan extraño fue que Sakura pensó que era una alucinación, una jugarreta que la muerte, ya próxima, hacia a sus embotados sentidos.

Había sido el rumor de una palabra pronunciada en inglés:

— ¡Maldición!

Apoyándose en las manos, Sakura se incorporó a medias, y oyó para averiguar el significado de esa voz. Al rato volvió a oírla, y esta vez el corazón se le paralizó; miró en torno suyo, sin atreverse a confiar en sus facultades auditivas.

— ¡Ya podían haber pegado menos fuerte esos condenados! ¡Estoy más débil que un ratón!

Sakura se puso de pie rápidamente; oyó esos vocablos en inglés y le sonaron como murmullos del paraíso. En algún punto por encima o por debajo de la choza tenía que estar el dueño de aquella voz idolatrada.

— ¡Sasuke! ¡Sasuke!—chilló, histérica, desgarrada entre la duda y la esperanza—. ¡Acércate! ¿Dónde estás? ¡Sasuke!

—Está muy bien que me llames, querida—dijo la misma voz perezosa y lenta—. Pero, maldita sea, esos condenados me han atado y no puedo soltarme.

Y Sakura seguía sin averiguar de dónde provenía aquella voz tan querida. No había nadie a la vista…excepto, junto a una peña… ¡El judío! ¿Se había vuelto loca? ¿O estaba soñando?

El hombre se hallaba de espaldas al claro de luna y allí trataba en vano de incorporarse, pues tenía las piernas fuertemente atadas. Sakura corrió hacia él, le cogió la cabeza entre las manos y fijo la mirada en sus ojos negros.

— ¡Sasuke…Sasuke! ¡Esposo mío!—balbució, desfallecida, en la plenitud de su dicha—. ¡Gracias a Dios! ¡Gracias a Dios!

— ¡Vamos querida!—replicó él de buen humor—. Se las daremos juntos si consigues aflojar estas malditas cuerdas.

Los dedos de Sakura estaban débiles y entumecidos, pero se ayudó con los dientes. Gruesos lagrimones brotaban de sus ojos.

— ¡Por mi vida!—dijo él—.No sé si habrá permitido ningún inglés que le golpeara un extranjero sin intento de devolver golpe por golpe.

Era evidente que el dolor físico le tenía agotado, y, cuando la cuerda cedió por fin, Sasuke se dejó caer contra la roca. Sakura miró a su alrededor, desvalida.

— ¡Oh, si pudiera darte un sorbo de agua!—exclamó angustiada, al ver que su esposo estaba a punto de perder el sentido.

—No, querida—murmuró Sasuke con una sonrisa—. Preferiría un buen sorbo de coñac francés. Si metes la mano en el bolsillo de esta prenda, encontrarás mi frasco.

Obligó a Sakura a beber también un trago.

—Así está mejor, ¿eh, mujercita?—dijo con un suspiro de satisfacción—. ¡Ah! Extraño atavío es éste para que el baronet Sir Sasuke Uchiha se presente delante de una dama. Debo resultar repugnante. En cuanto a estos tirabuzones…

Y con una sonrisa se quitó la peluca que tanto lo desfiguraba y estiró los miembros, entumecidos por tantas horas de encogimiento. Después se inclinó hacia adelante y miró larga y escrutadoramente los ojos verdes de su esposa.

—Sasuke—susurró ella—, si supieras…

Un fuerte rubor le invadía las mejillas y el cuello.

—Lo sé, querida…lo sé todo—contestó él con infinita dulzura.

— ¿Y podrás perdonarme alguna vez?

—No tengo nada que perdonar, tesoro; tu heroísmo, tu devoción, que por desdicha yo no merecía, han saldado con creces en episodio del baile.

—Entonces, ¿lo sabías?—susurró ella—. Desde el principio…

—Sí—contestó Sasuke con ternura—. Lo supe…desde el principio. Pero si hubiera sabido cuán noble era tu corazón habría confiado en ti y no hubieras tenido que padecer los sufrimientos de las últimas horas.

Sakura se inclinó y lo besó profundamente. Extrañaba tanto hacerlo que se le había olvidado la inmensa felicidad que aquel acto le producía. Luego Sakura se sentó junto a él; estaban recostados en una roca, y él tenía la cabeza apoyada en el hombro de Sakura, que en aquel momento sin duda merecía el sobrenombre de "la mujer más feliz de Europa".

—Este es un caso como el del ciego que conduce al cojo, ¿no es cierto, tesoro?—dijo él con una sonrisa—. ¡Por mi vida! Pero no sé qué dolerá más, si mis hombros o tus lindos pies.

Los pies de Sakura asomaban por las medias desgarradas y mostraban la devoción de la que había hecho gala. Sasuke se inclinó y los besó.

—Pero Sasori…—dijo ella, con remordimiento al volver a su mente la imagen de su hermano.

—No temas por Sasori, tesoro. Él y los demás están ahora a bordo del Day Dream.

—Pero, ¿cómo?—balbució Sakura—. No lo entiendo.

—Pues es bastante sencillo, querida. Cuando me di cuenta de que Chauvelin estaría sobre mí pensé que lo mejor era conducirlo yo mismo. De un modo u otro tenía que llegar hasta Sasori y los demás, y todos los caminos estaban custodiados. Sabía que Chauvelin me esperaría aquí cuando me fui de "Le Chat Gris". No quería perderle de vista.

Desde luego, había mostrado ser infinitamente superior, y Sakura se sintió llena de alegría al oír explicar su sistema empleado para rescatar a los fugitivos ante las propias narices de Chauvelin.

—Disfrazado de judío—dijo con Sasuke con tono jovial—, sabía que nadie me reconocería. A primera hora de la noche me entreviste en Calais con Reuben Goldstein. Por unas monedas de oro, el hombre me facilitó este disfraz, así como su carro y su jamelgo, y después procuró esfumarse.

—Pero si Chauvelin llega a descubrirte…

— ¡Diantre!—replicó él con calma—. Entonces el juego habría terminado. No me quedaba más remedio que correr el riesgo. Cuando oí que Chauvelin daba órdenes a los soldados, confié en la ciega obediencia de éstos. Chauvelin les había mandado, bajo pena de muerte, que no se movieran hasta que apareciera el inglés alto. Como los soldados no prestaban atención al judío conseguí desatarme las manos. Siempre llevo encima lápiz y papel, y escribí apresuradamente unas pocas instrucciones; después me arrastré hasta la cabaña, metí la nota por una rendija de la pared, y esperé. Esa nota decía que los hombres salieran de la cabaña y descendieran por el acantilado, siguiendo siempre a la izquierda hasta llegar a la primera punta; que hicieran la señal convenida y que entonces la chalupa del Day Dream los recogería. Obedecieron al pie de la letra. Los solados que los vieron, obedecieron de igual forma las órdenes de Chauvelin. Esperé casi media hora; cuando tuve la seguridad de que los hombres estaban a salvo, lancé la señal que tanto alboroto armó, la canción.

Y ésta era toda la historia. Parecía muy sencilla, y Sakura lo único que pudo hacer fue admirar el ingenio, la audacia que habían permitido el éxito del arriesgado plan.

— ¡Pero esos brutos te han golpeado!—exclamó horrorizada.

— ¡Bueno, eso no podía evitarse!—dijo él, con ternura—.Tenía que quedarme aquí con mi mujercita.

Sakura se echó a reír. Era tan maravilloso estar junto a él, escuchar su voz alegre, contemplar el brillo de sus ojos…De repente, la joven dio un respingo. Había oído pasos, y una piedra cayó rodando desde lo alto del acantilado.

— ¿Qué es eso?—susurró, asustada.

— ¡Oh, nada querida!—replicó él, riendo—. Sólo un detalle que has olvidado…Mi amigo Ffoulkes…

— ¡Sir Naruto!—balbució ella.

Desde luego, había olvidado al amigo y compañero que permaneciera a su lado durante aquellas horas de angustia y de dolor. En aquel momento lo recordó con una punzada de remordimiento.

— ¡Sí! Lo habías olvidado, querida—dijo Sir Sasuke alegremente—. Por fortuna le vi no lejos de "Le Chat Gris", antes de la cena con Chauvelin…le indiqué un camino más largo y desviado, que no estaba custodiado y por el que podría llegar aquí a estas horas más o menos. Para entonces, ya todo habría terminado. ¡Ah! Será un magnífico esposo para la bonita Hinata.

Entretanto, Sir Naruto había descendido cautelosamente por el acantilado.

— ¡Uchiha!—se atrevió a llamar con cautela—. ¡Uchiha! ¿Estás ahí?

Al cabo de un momento rodeó el peñasco donde estaban recostados Sir Sasuke y Sakura, y al ver que tenía la gabardina del judío, se detuvo lleno de sorpresa. Pero Sasuke, haciendo un esfuerzo, se había levantado ya.

— ¡Caramba!—exclamó Sir Naruto al reconocer a su jefe—. Por todos los…

Por fortuna, el joven acababa de ver a Sakura, y contuvo la expresión que acudía a sus labios ante el espectáculo del exquisito Sir Sasuke vestido con aquel sucio atuendo.

—Sí, por todos los…—dijo Sasuke con calma—. Naruto, no he tenido tiempo de preguntaros qué hacéis en Francia. ¿Es insubordinación? Cuando esté bien ya veréis el castigo que os reservo.

—Puesto que estáis vivo para propinármelo—dijo Sir Naruto con una alegre carcajada—, lo soportaré con mucho gusto… ¿Hubierais preferido que permitiese a Lady Uchiha hacer el viaje sola?

—Ahora que estáis aquí—dijo Sir Sasuke con repentina impaciencia—, no debemos perder más tiempo: Chauvelin puede enviar a alguien a buscarnos.

Al oír el nombre de Chauvelin, Sakura se sobresaltó.

— ¿Y cómo vamos a regresar?—gimió—. Los caminos están llenos de soldados hasta Calais y…

—No regresaremos a Calais, tesoro—replicó Sir Sasuke—, sino al otro lado del cabo Gris-Nez, a menos de media legua de aquí. La chalupa del Day Dream nos espera allí. Antes debía haberte dicho que cuando introduje esa nota en la cabaña, adjunté otra, indicando que la dejasen olvidada, y que ha servido para que Chauvelin vaya en busca mía a "Le Chat Gris", pero la primera notita contenía mis verdaderas instrucciones con una orden para Shikamaru. Le indicaba que navegase hacia el Oeste, y que después enviará a la falúa a una ensenada del cabo Gris-Nez. Podremos embarcar tranquilamente, mientras Chauvelin y los suyos custodian la punta que queda frente a "Le Chat Gris".

— ¿Al otro lado del cabo Gris-Nez? Pero…pero yo no puedo andar, Sasuke.

—Yo te llevaré, querida—replicó él con sencillez.

Sir Naruto también estaba dispuesto a ayudar, pero Sir Sasuke no quería confiar a su amada en brazos de nadie.

—Cuando ella y vos estéis a salvo a bordo del Day Dream—dijo a Naruto—me habrá llegado la hora de descansar.

Y enlazó con sus brazos a Sakura, levantándola con suavidad. Debía tener la espalda muy dolida pero parecía tener una energía casi sobrenatural. Les esperaba una caminata de media legua, más ni por un momento cedió Sasuke a la fatiga. Siguió adelante con su preciosa carga y…sin duda, mientras Sakura permanecía quieta y feliz contemplando el agradable rostro de indolentes ojos negros, debió de susurrarle muchas cosas que contribuyeran a hacerle corto el camino.

Amanecía cuando por fin llegaron al lugar de la cita. En respuesta a una señal de Sir Sasuke se aproximó la chalupa. Media hora después estaban a bordo del Day Dream. Sasori y los demás esperaban impacientes a su salvador, que, sin pararse a escuchar frases de gratitud, se dirigió a su camarote privado, dejando a Sakura en brazos de su hermano.

A bordo del Day Dream todo estaba dispuesto con ese lujo que tanto apreciaba Sir Sasuke Uchiha, y al desembarcar en Dover, el distinguido baronet vestía uno de los trajes que tanto le complacían. Lo difícil fue proporcionar calzado a Sakura, y un guardia de marina tuvo la satisfacción de ver cómo Su Señoría pisaba suelo inglés con su mejor par de zapatos.

Y lo demás puede suponerse. Los que habían sufrido encontraron al fin una felicidad grande y duradera. Hay constancia además de que en la boda del baronet Sir Naruto Ffoulkes con Hinata de Tournay de Hyuga, ceremonia a la que asistieron lo más selecto de la sociedad, la mujer más hermosa entre las presentes fue indiscutiblemente Lady Uchiha, y de que la ropa que vistió Sir Sasuke Uchiha Blakeney fue durante muchos días la comidilla de jeunesse dorée de Londres.

También es un hecho que monsieur Chauvelin, representante acreditado del gobierno francés, no asistió ni a esta boda ni a ninguna otra ceremonia de la sociedad en Londres, después de la memorable noche del baile de Lord Grenville.

Gracias por leer.

Espero que la historia les haya gustado.

Por fin termine.

Para leer el libro tuve que intentarlo tres veces porque no me llamaba mucho la atención, pero cuando lo leí me encanto y es uno de los libros que más he leído.

Saku-14: Muchísimas gracias por tus review, comentaste casi desde el principio ^^

También gracias a todos los que comentaron la historia, a los que la pusieron en sus alertas y a los que sólo leyeron y no comentaron =)

Me hubiera gustado poner todo el libro pero sería largo y no me gusta eso.

La próxima semana empezare con otro fic y espero terminarlo antes de que entre a la escuela.

De verdad muchas gracias por leer.