Disclaimer: todo de jotaká roulin jaja (lei por ahí) nada mío, solo la idea, ninguno de ustedes me paga por esto, entonces no cabe mencionar que no gano nada con mis historias ( …esperen (¬¬) ya lo he dicho)

Ok nuevo cap… ya no sé si disculparme o no, todo el tiempo en las mismas… ok espero que disfruten la tardanza, emmm... el cap!


Chapter 8: Cambio de roles.

Severus Snape soltó lentamente sobre su escritorio, el ensayo que estaba leyendo; miró de manera inquisitiva a la joven rubia frente a él.

─ ¿y bien? ─ se vio obligado a preguntar, ya que la Ravenclaw estaba aparentemente muy concentrada limpiando esas extrañas gafas de colores que siempre tenía a la mano.

─Hmm sí, disculpe profesor, pero tengo una pregunta que hacerle─ la chica comentó despreocupada.

─adelante─ respondió con parsimonia, esto olía a…

─ ¿ha escuchado usted alguna vez, eso de que la insoportable sabelotodo te lleva a la felicidad? ─ la rubia sonrió ampliamente.

Severus reprimió una sonrisa, haciendo que su rostro se convirtiera en una mueca inteligible.

─ No nunca señorita, ahora vaya a su clase de una buena vez o voy a tener que restarle puntos a su casa.

─ Pues debería estar más atento a lo que dicen por ahí, señor, ─ la chica comentó como si le aconsejara participar de una rifa o aprovechar algún descuento en una tienda, para luego salir dando saltitos del aula de pociones.

Severus giró en su silla de rodachines y quedo mirando hacia uno de sus estantes de pociones, soltó una carcajada, esa chica salía con cada cosa.

─ veo que funciona…─ Severus dejo de reír─ aquello de que la insoportab…─ una voz siseante la interrumpió.

─ ¿qué hace aquí señorita? ─ Su tonó era más sorprendido que otra cosa. El hombre continuaba dándole la espalda.

Hermione rodeó el escritorio y se acomodó entre este y la silla del hombre, se inclinó sobre el respaldo de la silla.

─vine aquí por ti─ susurró en su oído, mientras paseaba juguetonamente sus dedos por los brazos del profesor.

La castaña tenía su boca prácticamente rozando su oreja, Severus la tomó delicadamente por la barbilla, conservando la corta distancia entre ambos e hizo girar su sillón para quedar encarándola.

─ no necesito que me busques─ murmuró cerca de su boca.

─ claro que si─ debatió la joven, sus alientos entrechocaban y sus miradas permanecían fijas una en la otra.

─No, no lo hago─ sonrió el pocionista.

─ ya verás como si lo haces─ la castaña se liberó del suave agarre del moreno, beso la comisura de sus labios y salió del despacho, dejándolo de piedra sobre su sillón.

Severus comía su estofado con el ceño fruncido, sabía perfectamente que cierta castaña lo estaba observando y no era capaz de levantar la mirada. El anciano director los veía a ambos divertido.

Severus revolvió sus puré de papa sin probarlo, de pronto este de transformo en un lirio blanco sobre su plato. Lu mirada se levantó del plato y se posó fijamente sobre una castaña que sonreía provocativamente viéndolo.

Tomó la flor del plato y la guardo en su túnica, segundos después desapareció por la puerta trasera del comedor, rumbo a las mazmorras.

Hermione se disculpó con sus amigos y salió en dirección a "la biblioteca".

El oscuro profesor lucia una radiante sonrisa, que nadie en los desiertos pasillos podía apreciar.

Un crujido lo alertó, provenía de atrás de una armadura en la pared, apretó la varita entre sus dedos y entró en el reducido lugar, sin hacer ruido alguno.

─ me alegró de que vinieras─ esa voz, Severus dejo de apuntarla con la varita.

─No es que dejaras otra elección, ni que yo supiera que estaba haciéndolo claro─ siseó el hombre. ─ ¿Cómo demonios llegaste aquí tan rápido?

─pues ya sabes ser la mejor amiga del elegido… Ok la verdad es que corí a lo que daban mis piernas, ¿no vez como estoy de agitada? ─ sonrió la chica, su cuerpo cada vez más cerca de él.

─ ¿Sí? ¿Estás cansada?

─mucho. ─ ronroneó.

─ Pues a mi parecer, lo disimulas bastante bien.

─ ¿te parece? ─ la castaña dio un paso a la derecha dándole la espalda a la armadura, y obligándolo a en a moverse también.

Severus quedo de espaldas a la pared.

─ Pues eso tendría que…─ comenzó, sus rostros a milímetros.

─ ¿comprobarlo? Porque a mí me parece que me estoy quedando sin aliento, no puedo respirar, señor tiene que ayudarme. ─ susurró la chica.

─ Tiene razón, soy el profesor, tendría que… ya sé─ el profesor la levantó del suelo, por la cintura, ya que era la única forma de hacerlo en aquel lugar tan reducido─ descuide Sta. La voy a llevar con la enfermera, se pondrá mejor.

─ No hay tiempo─ dijo simplemente aferrándose a él con la piernas y con los brazos en su cuello. ─ tendrás que hacerlo tú mismo.

─ No, entiende que yo no…

─ ¿Me dejarías morir? ─ Sus ojos miel relucían, solo estaban iluminados por la luz del corredor.

─Jamás─ respondió con seguridad.

─Demuéstralo─ pidió la castaña.

Snape giró sobre sí mismo, recostó a la joven sobre la pared y cortó la distancia entre sus labios, la besó como si su vida dependiera de ello, con pasión, y entrega.

Se separaron cuando les falto el aliento.

─nunca dejaría que nada te pasara pequeña, pero…─ Hermione suspiró. Snape la posó sobre el suelo nuevamente y salió del lugar con rapidez. La chica rozó sus labios y regresó a su sala común usando uno de los tantos pasadizos que Harry le había enseñado.

Estaba "leyendo" un libro frente a la chimenea cuando todos los chicos comenzaron a llegar del gran comedor.

─ ¿alcanzaste a sacar el libro, Mione? ─ preguntó Ginny al sentarse junto a ella. Harry y Ron se ubicaron en el sillón de enfrente.

─ Si, por suerte aun no cerraban la biblioteca─ ¿desde cuándo mentía con tanta facilidad?, Ginny la miro con ceño.

─ ¿podemos hablar sobre una cosa Hermione? ─ preguntó entonces, los chicos estaban hablando sobre quien sabe que snitch que quien sabe que cosa había hecho…

─ Ahora no Gin es que tengo que…─ la castaña levantó el libro mostrándoselo. Lo único que se le antojaba en ese momento era "leer" mientras ideaba un mejor plan para ayudar a Severus y en cierto modo a ella misma. Porque todo aquello la iba a matar.

─a solas─ demandó la pelirroja, la tomo de un brazo y la arrastró consigo─ buenas noches chicos─ dijo a Harry y a Ronald mientras se llevaba a la castaña escaleras arriba.

Entraron en la habitación de Hermione ya que ella no la compartía con nadie.

─ ¿Qué pasa Gin? ─ preguntó la castaña confundida.

─Tal vez tu creas que soy tonta y que no me doy cuenta de nada…

─ yo no pienso que…

─…pero sé que algo te ocurre y algo que no es nuevo, he estado esperando a que me lo digas, pero al parecer eso no va a pasar. ─ continuó como si la castaña no hubiera abierto la boca.

─ Nada me ocurre Ginny ¿de qué estás hablando? ─ disimuló bastante mal la chica.

─ ¿Qué nada te ocurre? Entonces seguro puedes explicar coherentemente tus bajas calificaciones de hace unos días, el hecho de que ya prácticamente no comes nada, que te "desaparezcas con luna" todo un día sin avisar y que acabes de "sacar un libro de la biblioteca", que resulta ser el mismo que has estado "leyendo" (porque dudo que en realidad sepas una sola palabra que hay él), durante toda la semana. ─ La pelirroja la reprendió con los brazos en jarras─ ¿es qué no confías en mi? Perece que hasta Luna sabe más de ti que yo que soy tu mejor amiga o es ¿Qué eso también ya cambió?

─ Claro que no Gin y sabes que te confiaría mi vida─ respondió la castaña.

─pues eso no me parece─ su amiga se cruzó de brazos, parecía dolida.

─ está bien, siéntate Ginny te lo voy a decir todo.

La castaña le relató todo, desde lo del murciélago que te lleva a volar, lo de Luna, lo de su transformación… hasta lo que acababa de pasar tras aquella armadura.

─ ¿lo quieres? ─ preguntó la chica cerciorándose.

─ Mucho─ sonrió la castaña─ ¿no te parece raro o desagradable?

─ ¿Por qué iba a hacerlo?

─pues es que es Snape…

─ ¿Para ti hace diferencia el hecho de que sea él, el hombre del que estas enamorada? ¿Sería diferente si fuera alguien más? ─ preguntó la pelirroja.

─ No. ─ susurró Hermione.

─Bien pues solo falta algo.

─ ¿Qué?

─ ¿Qué vamos a hacer para que él regresé a ti? ─ la castaña abrazó a su amiga con alegría. ─ pienso que habría que cambiar de táctica. Si lo que has hecho hasta ahora no lo ha acercado lo suficiente, tal vez hay que agregar un poco de picante a la situación… ¿Qué tan mal, está dispuesta a portarse Sta. Prefecta?

─ ¿estás segura de que esto va a funcionar Gin? ─ pregunto la castaña mirándose al espejo─ es que es un poco…

─ ¡ay! Vamos Mione, si no aprovechas ahora la libertad de expresión que dejo la partida de Umbridge del colegio, jamás lo vas a hacer, agradece que en Hogwarts ya no hay mas normas de cómo portar el uniforme, ni el cabello ni… bueno creo que solo falta esto y estarás lista─ la pelirroja paso su varita bajo sus ojos, con un hechizo delineador.

Hermione apenas si podía reconocerse en el reflejo del espejo.

─no sé porque te empeñabas en esconder todo esto─ su amiga la señalo de pies a cabeza ─tras una túnica holgada… bien vamos aun tenemos que bajar a desayunar.

─ Yo creo que no…

─Claro que si, vamos, los chicos nos esperan, Ginny la tuvo que arrastrar hasta las escaleras, pero luego ella comenzó a caminar un poco dubitativa.

─hola Gin─ saludó Harry al verla bajar, para luego abrir mucho los ojos, sorprendido.

─ ¿Hermione? ─ Esta vez era Ron que la veía con la boca muy abierta.

─si… ¿quién mas iba a ser? ─ Al ver la cara que pusieron los chicos se decidió, si eso mismo iba a pasar con Severus, aunque fuera en su cabeza y no en su rostro valía la pena intentarlo.

─Con la boca cerrada y sin babear vez lo mismo Ronald, ─ rió la pelirroja─ y tú no te olvides de que aun estoy aquí amor. ─ dijo besando a Harry en los labios.

─claro amor lo siento, ─ se disculpó el ojiverde, ─ es solo que me sorprendió el cambio, ¿a que se debe Mione?

─se debe─ interrumpió Ginny sabiendo que Hermione no sabría que responder─ a que anoche por fin logré convencer a Mione de que un cambio de look no le vendría nada mal.

─Si esto va a pasar siempre, después de una de sus charlas femeninas, me comprometo a dejarlas solas un par de horas diarias─ dijo Ronald viéndola embobado, ni siquiera había arrugado la nariz, como siempre hacia cuando Harry y su hermana se saludaban.

Todos rieron ante el comentario y Hermione lo golpeó juguetonamente en el hombro.

─ ¿Qué va a pensar tu novia Ronald? ─ preguntó Ginny.

─ ¿Qué tengo un amiga muy bonita? ─ Harry, Ginny y Hermione soltaron una carcajada.

─ ¿entonces vamos a desayunar, o nos vamos a quedar aquí parados todo el día? ─ preguntó la castaña de repente.

Durante todo el trayecto al gran comedor, los chicos de todas las casas, se quedaron viéndola perplejos, ¿Quién iba a pensar que la amiguita de Potter, sabelotodo y prefecta, se podría ver de aquella forma?

Severus tomó un sorbo de jugo de calabaza, de repente el gran comedor en pleno se quedo en silencio total, el hombre levantó la cabeza. Trago el trago de jugo que tenía en la boca de manera apresurada.

─cof, cof─ se había atragantado con ese endemoniado jugo. Tocia con los ojos fijos en una de las cuatro personas que acababan de entrar por las grandes puertas del comedor.

─ ¿La Sta. Granger se ve muy bonita esta mañana no te perece muchacho? ─ preguntó el director mientras le palmeaba la espalda.

─ ¡Lo hubieras visto! ─susurró la pelirroja a la castaña. Hermione solo sonrió en respuesta─ recuerda, no le prestes nada de atención, se morirá si ve que ahora todo el mundo te presta atención y tu de repente te olvidaste que existe.

─está bien Gin te voy a hacer caso, solo porque tú sabes más de esto que yo. Aunque no es nada fácil.

Ronald se sentó juntó a Lavender que demandó su presencia con la mirada, Harry y Ginny se sentaron juntos y Hermione tuvo que ocupar el único espacio vacío cerca de ellos, junto a Cormac Maclaggen, que si la mirara con una sonrisa mas complacida, parecería el gato de Alicia en el país de las maravillas.

─ ¿Un poco de jugo, Granger? ─ había ofrecido el joven con voz sensual, Hermione estuvo a punto de mandarlo a la… pero un codazo disimulado de Ginny la hizo sonreír abiertamente y recibirle el vaso al engreído Gryffindor.

Snape apretó un puño, la chica ni siquiera se había dignado a mirarlo una sola vez.


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