DISCLAIMER: Todo es creación, imaginación y exteriorización de JKR, nada me pertenece, solo la idea.
Ok como siempre ¡perdónenme!, sé que me demoré en actualizar pero espero que disfruten el cap. Gracias a los que leen y dejan reviews, y también a los que no, ojala se animen…
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Capitulo 10: Indiferencia.
Hermione llegó al vestíbulo exactamente a la hora pactada, allí contra una pared estaba recostado Draco, con actitud relajada y una sonrisa seductora. –esto no va a ser tan difícil, con la actitud y personalidad de Draco sería relativamente fácil hacer que Severus desesperara. – o al menos eso le parecía a ella.
Hermione estaba tan o más sexy incluso que el día anterior, lo único que cambiaba en su look era que ahora lucia un lindo labial color carmín, que hacia resaltar sus labios a la perfección. − perfecta− pensó Malfoy.
El rubio caminó hacia ella y la tomó por la cintura acercándola a sí mismo, acortó las distancias entre ellos y la beso, la chica alcanzó a mover su rostro muy poco y había terminado siendo un beso en la comisura de sus labios; el rojo carmín de sus labios quedo levemente marcado en el rostro del chico.
− ¿Qué haces Malfoy? – bufó molesta.
−Pues ya sabes cumplir mi parte del trato, esa que dice que debo actuar como tu novio.
−te olvidas de una parte importante, debes actuar como mi novio ¡en público!, no sé si lo notaste pero aquí no hay nadie más, que tú y yo− comentó sarcástica, señalándolo primero a él y luego a sí misma.
− Ya me conoces Granger, no puedo evitarlo, me gusta dar todo de mi –lo peor es que en serio se lo cree- pensó la chica− estaba metiéndome en el papel, si quieres que todo resulte, no podemos actuar un segundo sí, al otro no y al siguiente tal vez.
−como quieras, −dijo la chica acercando su pulgar a la boca del chico para limpiarlo.
− no creo que quieras hacerlo en realidad− dijo el chico echando hacia atrás la cabeza− piénsalo si "alguien" ve el beso en mi boca tal vez ese "alguien", pueda hacer algo al respecto, − la castaña no le había contado por quien hacia todo eso pero él ya formaba sus teorías…
− Estas quemando neuronas Malfoy, ten cuidado el humo no es sano para la salud cerebral.
− Lo tendré en cuenta, ya que hablas por experiencia en el asunto− el chico sonrió y extendió una mano al frente− ¿y bien? –preguntó al ver que la castaña no se movía− ¿haremos esto como debe ser o te vas a acobardar al último segundo?
La castaña lo miro de mala manera y extendió su mano para entrelazarla con la del rubio.
− aquí vamos- pensó – Hermione nunca había deseado algo con mas ansias, de las que sentía en aquel momento, porque Severus estuviera sentado en una mesa especial, en primera fila hacia la puerta del gran comedor, con vista preferencial de todos los que entraban al lugar y a los sucesos que allí podrían ocurrir.
Leona y serpiente entraron en el gran comedor, tomados de la mano; tal y como había sucedido la mañana anterior, cuando ella había entrado con su nuevo aspecto, todos los presentes, se quedaron en completo silencio, viendo la escena, algunos trataban de asimilar la imagen y por lo visto les costaba mucho trabajo. Draco sonreía con suficiencia, Hermione también sonreía, mientras buscaba con la mirada a Severus, que tan solo los había mirado el tiempo suficiente para revolear los ojos y continuar charlando con Dumbledore como si nada hubiera pasado.
− no está funcionando – susurró la castaña, entre dientes, mientras seguía manteniendo una sonrisa en los labios, ahora caminaban de la mano por el medio de la mesa de Gryffindor y la de Slytherin.
Draco paseo su vista por todo el lugar, localizando exitosamente todos los candidatos que había tenido en mente, para lo que la castaña pretendía y cada uno de ellos tenía una cara de absoluta estupefacción, rabia y sin contar aquel que estaba tan verde, que parecía que iba a vomitar en cualquier momento, ahora estaba completamente seguro de que no era ninguno de ellos. – entonces si no es ninguno de esos mequetrefes ¿Quién demonios es?- pensó. De repente un brillo inusual ilumino sus ojos plateados.
−parece…− habló el rubio con un tono de voz lo suficientemente alto, como para que todos en el lugar alcanzaran a escucharlo−…que ninguno de ustedes había visto antes, a una pareja de novios caminando de la mano, entonces deberían prestar mucha atención, porque tal vez algo como esto jamás lo podrán volver a ver− la ironía era tangible en su voz.
Hermione solo podía pensar en la mirada penetrante que le dedicaba Severus, desde el momento en que Draco había decidido intervenir. Solo podía ver esos ojos negros que se clavaban en los suyos color miel, cuando el hombre a su lado la haló hacia su cuerpo y en un movimiento ágil la beso vorazmente, ella cerró sus ojos.
Las manos cálidas y fuertes de su profesor la abrazaban por la cintura, ella se aferró a su cuello con ambos brazos, podía sentir el aliento del hombre que la tenia loca, tan cerca y eso la hacía entrar en un estado de ansiedad, no podía detenerse era como una adicción, era pasional y desequilibrado, no recordaba ni donde se encontraba, ni frente a quienes se encontraba y mucho menos a quien besaba en realidad, hasta que el rubio se alejó de ella unos centímetros sonriendo suficientemente. La chica quedó desencajada unos segundos − ¿Qué demonios ha pasado? – pero se recompuso casi instantáneamente y también ella sonrió, casi por instinto dirigió su mirada hacia la mesa de profesores, esta vez eso no le paso inadvertido a Draco pero se hizo el que nada pasaba, cuando se despidió de la castaña y se dirigió hacia su mesa para sentarse.
La castaña se acercó a su mesa para sentarse, sus amigos la veían entre confundidos, enojados, y no se sabe que otro sentimiento, eran una mezcla de todo un poco, solo Ginny la veía comprensiva. − ¿y eso es todo? Una ceja alzada, no me puedo creer que no reaccione de otra manera ante ese beso que acabó de darme con Draco, es como si tan solo no se creyera que lo haya hecho en pleno comedor, es como si no le hubiera pasado nada al verme con otro. – la castaña estaba por mucho igual o más confundida que Harry y Ron juntos.
− ¿Hermione? ¿Qué demoni…?− intervino Ronald de repente.
−Ay vamos Ronald ahora no me vengas a decir que vas a empezar con tu molestas preguntas− ¿Qué no es obvio?, Hermione anda con Draco… ¿Qué más te da eso? – era Ginny que lo había interrumpido.
− ¿Sí a ti que más te da Ro-ro? – dijo Lavender con tono de reproche, y Ron no replicó.
…
Severus estaba a punto de explotar, una cosa era ver al chico entrar de su mano, hasta podia aceptar que trajera la boca manchada del labial de ella, porque igual eso no garantizaba nada, pero ese beso, ver a Hermione besando a ese idiota y ¡de que manera!, era prácticamente intolerable, logró contenerse a último momento, no lanzarle un hechizo al niñito de papá que era su ahijado, y tan solo lanzarle una mirada despectiva a la chica.
Quería gritarle tantas cosas en ese momento, su estomago estaba encogido de ira y ¿lo único que había atinado a hacer era arquear una ceja y mirarla como si fuera una estudiante cualquiera que hubiera dado un espectáculo vergonzoso cualquiera en frente de todo el colegio?, ¡pues sí! eso era lo mejor que podría hacer, ya pronto ella vería lo que era bueno, al fin y al cabo tenían una detención pendiente y si sus "dotes" de adivinación no le fallaban, justo ese mismo día Pansy Parkinson iba a tener un ataque de irrespetuosos comentarios, en medio de su clase de pociones.
…
Draco se había sentado junto a una sonriente y suspicaz Pansy. La chica lo había codeado.
− ¿Granger? ¿En serio? – se burló, la joven Slytherin.
A diferencia de Draco sí sabía todo lo que pasaba. Sabía porque Severus la necesitaba y por quien lo hacía. Y sabía también, que eso de Draco y la joven, no había sido más que una artimaña de la Gryffindor para llamar su atención, que a juzgar por la cara de él tan pronto como habían comenzado a besarse, sí había funcionado a la perfección, tenía que reconocer que el hombre tenía bastante autocontrol y que se había recuperado con bastante facilidad, pero apostaría cualquier cosa a que en ese momento se retorcía internamente.
Pansy haría cualquier cosa que necesitara Snape, a él le debía tanto que lo ayudaría como fuera, además un extraordinario en sus éxtasis de pociones no le venía nada mal. Ese hombre le había enseñado a valorarse y hacerse respetar por lo que era; si antes algún muchacho la había visto como un simple pedazo de carne que se puede alcanzar fácilmente, después de su encuentro con Severus, ese mismo muchacho o perdía las esperanzas con ella o bien se esforzaba por poder merecerla. Ya no era la hija de mortífagos, con padres en la prisión, que no aspiraba a nada mejor que una noche de sexo desenfrenado y una vida perdida en el alcohol, ya no era la princesa de Slytherin con la que cada chico podía estar, y ya no era el juguete de Draco, el hijo de mortífagos "perfectos" y arrepentidos, que habían decidido no pelear. Ahora era una mujer con expectativas y sueños que lograría alcanzar y todo eso se lo debía a él, su profesor de pociones. Sí lo único con lo que lo podía compensar, era guardando su secreto y reuniéndolo con la chica Granger lo lograría.
− ¿Por qué Parkinson, te molesta que tu hombre tenga otra chica? – preguntó el rubio con ironía. – pues no olvides que fuiste tú quien me dejo.
−No no me molesta− se te nota-pensó mordaz el muchacho− y te deje, porque para ti yo no era más que un trofeo, una mera apariencia, era lo que se esperaba de nosotros ¿verdad?, El príncipe con la princesa de Slytherin, tal vez eso no era suficiente para mí, pero siéntete feliz ahora estas con la reina de los leones, solo piensa si en realidad eso le agradaría a la sociedad o mejor ¡a tu papá!, siempre has tratado de complacerlo en todo, ¿Por qué arruinarlo ahora?
−si es lo que piensas de mi, − el joven se encogió de hombros− creí que al menos tu me conocías− susurró inaudiblemente.
…
Hermione y Draco salieron juntos del gran comedor y asistieron a todas las clases que tenían juntos, tomados de la mano, trataban de parecer lo mas enamorados posible cuando había algún espectador cerca.
Ultima clase del día… pociones. – genial esta era la oportunidad- la chica estaba radiante cuando se encontró con Draco enfrente al aula de encantamientos.
Caminaban sonrientes hacia las mazmorras, apariencia, eso l era todo en aquel momento.
Estaban a un pasillo del aula de pociones cuando el rubio la arrastró hacia un pasadizo oscuro.
− ¡ey! ¿Qué te pasa? – chilló la chica.
− ¿Por qué no me dijiste que era por Snape? –preguntó Malfoy directamente. – ¡por Merlín! Granger, soy su ahijado, ¿no te preguntaste si querría hacerlo? Y en caso de que si ¿no te pusiste a pensar que tal vez yo conocería sus debilidades o que sabría por donde golpear para hacerlo caer?
− ¿entonces te habrías negado? Y ahora que lo aceptas ¿desde cuándo lo notaste?
− Ciertamente no me habría negado y fue más que evidente ya que no hacías más que mirarlo después de que me besaste.
−dime entonces ¿Por qué dejaste que actuara como tu novia todo el día y ante todos si ya sabías quien tenía que vernos?
− ¿porque me habría negado, si estabas tan dispuesta Granger?
− ¡idiota! – la chica lo golpeó levemente en el hombro− ¿me vas a ayudar o no?
− claro− el chico sonrió al verla poner los ojos en blanco− vamos. −la tomó de la mano y corrió junto con ella hacia el salón.
…
Severus estaba hecho de roca o ¿qué?, parecía completamente ajeno a todo lo que ella hiciera. –genial que escogieras justo hoy ¡para no sentir celos, Severus!
El hombre aguantó a la perfección todos los comentarios, besos, abrazos y lo que fuera que hicieran los "tortolos" como él los llamaba. A duras penas los reprendió porque ya estaban haciendo de su salón un cuarto de hotel, − ¿en serio tan desesperada estas Hermione?
Era duro, los celos repicaban en su estomago cada vez que la chica hacia algo con el rubio, pero sorprendentemente lo controlaba rápidamente y pasaba al siguiente beso o la siguiente caricia. Además el constante pensamiento de que ya vendría la venganza, lograba que sintiera un fresco descanso acercándose.
Ya veremos cómo te va a ti, ya lo veremos−se repetía una y otra vez.
La clase termino para tranquilidad de Snape y desgracia de Hermione, no había conseguido nada, de nada y ya hasta se estaba arrepintiendo de comenzar con aquel jueguito estúpido.
Pansy había cumplido lo pactado y ahora estaba tan castigada como la castaña.
Hermione estaba a punto de salir del aula cuando Snape la hizo detenerse, ella sonrió para sí. Y se quedó esperando a que los demás salieran para que la reacción de Severus se hiciera evidente, la expectativa estaba a punto de hacerla estallar, era como ese momento de las películas de terror en el que esperas a que algo salga de la oscuridad y ataque a la protagonista, era una extraña mezcla de nerviosismo, angustia y emoción.
La puerta se cerró detrás del último estudiante, Severus levantó la vista y miro a la joven.
−sí aun lo recuerda señorita, usted tiene una sanción pendiente conmigo, esta noche a las ocho, eso era todo, ya puede irse. – dijo Severus con tono pasivo.
− ¡Bien si eso era todo! – respondió cortante y visiblemente enojada –aquí me vera profesor.
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