DISCLAIMER: Todo es creación, imaginación y exteriorización de JKR, nada me pertenece, solo la idea.
Sí, vieron bien ¡regrese! Jaja ya se saben este discurso pero pienso que esta vez sí es indispensable, así que, perdónenme porque fui desconsiderada, y me demore horrores con este capítulo, pero no había tenido ni el tiempo ni la inspiración suficiente para actualizar antes, por cierto decidí que este es el ultimo capitulo entonces espero que lo disfruten.
Advertencia: tiene muchísimo, muchísimo, muchísimo OoC… creo que soy la reina del OoC, ok no pero en serio ¿Qué no he escrito nada apegado al canon? Jaja no se supongo que mi subconsciente, mi imaginación, mi creatividad, mi musa o quien sea que controla mis historias lo aborrece así que esto es lo que sale…
Chapter 13: Mi insufrible sabelotodo.
Pansy salió de detrás de su escondite y se adentró en el pasillo del tercer piso, el lugar estaba solamente iluminado por unas pocas antorchas y en un rincón a unos cuantos pasos de la puerta se encontraba el rubio, el príncipe de Slytherin, con semblante ensombrecido y actitud derrotada.
La joven Slytherin se acercó a él y se acurruco a su lado.
− ¿Draco? ¿Te encuentras bien?
−Miren a quien tenemos aquí, la princesa de las serpientes, ¿Qué hace tan lejos de su castillo, su majestad? – contestó el de forma amarga.
−Lo mismo le pregunto al príncipe, que hace arrastrándose en este basurero señor.
−Será que trato de aceptar que nací para revolcarme en la porquería− el sarcasmo resonaba en su voz.
− ¿Qué demonios estás diciendo Malfoy? – la morena se enfadó, con lo que escuchaba, ¡por Merlín! ¿Dónde estaba el joven orgulloso y altivo que siempre se creía por encima de cualquier otra persona?
−Lo que escuchaste, no soy más que un pobre diablo, despreciado por todos, un indeseado exmortífago, que ni siquiera murió como debió hacerlo, no serví ni para eso Parkinson, ni siquiera pude morirme como el animal que fui, ni el que aun sigo siendo. Soy solo una escoria, que lo perdió todo− Draco escupía palabra tras palabra, como si de veneno se tratara. – de hecho no es que lo perdiera, nunca lo tuve, no tuve una familia real, no tuve un hogar jamás, no tuve un padre, el nunca estuvo ahí y jamás tuve amigos, amigos de verdad.
−Me tienes a mi− susurró la chica un tanto ofendida.
−Pero te perdí.
− Estoy aquí ¿o no? – la chica se acercó a él aun mas− siempre he estado contigo y siempre lo estaré. – Draco levantó la vista.
−No como siempre. – dijo tristemente.
−Claro que si− la morena lo tomó por el cuello de la camisa y rosó sus labios con los de él.
Draco correspondió casi instantáneamente, en un acto de desesperación y necesidad. Ambos se enfrascaron en una batalla frenética, casi salvaje.
Se separaron cuando sus pulmones clamaban por un poco de aire.
Los ojos grises de él, clavados sobre los verde de ella, mientras un silencio sepulcral los rodeaba, y una incomodidad casi palpable los envolvía.
−Apestas a alcohol Malfoy – soltó la chica rompiendo el silencio
− ¿Ah sí? Pues tu hueles a… a Pansy
− ¿Te parece?
− Completamente− contestó con certeza, ambos rieron.
− Anda vámonos de aquí −la chica se puso de pie y extendió una mano hacia el chico, este la tomó aceptando la ayuda, pero en vez de ponerse de pie, haló a la chica haciéndola caer contra su torso y la beso de nuevo de manera apasionada.
− Eh ten cuidado Malfoy− se quejó la morena contra sus labios.
− Ya tendremos cuidado cuando seamos una pareja de ancianos con un montón de nietos corriendo a su alrededor, por ahora déjame disfrutar de mi prometida.
− ¿Tú qué?
− Mi prometida, ¿Por qué vas a casarte conmigo verdad, princesa? – Pansy lo miro con escepticismo, como buscando la mas mínima burla en su mirada, pero parecía tan sincero.
− Hagamos algo – susurró en su oído, − veamos qué piensas cuando estés un poco menos alcoholizado mañana en la mañana.
−Te voy a demostrar que no estoy hablando para nada influenciado por el alcohol− dijo él− señorita Pansy Parkinson, más conocida como mi princesa de Slytherin, − el rubio tanteó a su alrededor en busca de su varita. – ¿te casarías conmigo? – hizo aparecer una preciosa cajita de terciopelo negro. Pansy sonrió abiertamente, el joven abrió la cajita enseñando una reluciente argolla plateada que estaba decorada en todo el centro por una esmeralda y unas pequeñísimas piedritas cristalinas que flotaban a su alrededor como estrellitas titilantes alrededor de la luna.
− ¿Pero cómo es que…? −preguntó ella
−Estaba esperando por ti en mi baúl desde las vacaciones de navidad. – respondió Draco. – entonces que me dices ¿serás mi reina?
− ¡Claro que sí! – el rubio sonrió y deslizó la alianza en el dedo de la morena.
…
Severus la llevó a la enfermería, en el estado en el que Hermione se encontraba no creía conveniente llevarla a su despacho, tal vez lo mejor era que Poppy la revisara antes.
Pero al llegar al lugar, no encontraron a nadie, la estancia estaba vacía y no había rastro de la medimaga por ninguna parte. Snape la recostó en una camilla, y decidió esperar a la enfermera un rato, Hermione no reaccionaba y cada vez temblaba con mayor intensidad, él en cambio yacía a un lado de la camilla con los brazos cruzados y repiqueteando en el suelo con un pie de manera impaciente e incesante.
Se dirigió al armario cuando su paciencia se fue al traste y de allí extrajo un pequeño tarro plano que contenía una crema gelatinosa de color verde menta, lo deslizó bajo la nariz de la joven haciendo que ésta reaccionara por el penetrante aroma que desprendía. Hermione no se atrevía a mirarlo siquiera y su rostro había subido varios tonos en segundos.
−Hermione yo…− comenzó Snape.
− ¿cómo nos encontraste? – preguntó de pronto la joven sin voltear a verlo.
− Te estaba buscando− contestó él.
− ¿Para qué? – la joven no sonaba nada entusiasmada, más bien parecía enfadada.
− Te buscaba porque… − Severus guardo silencio− eso no importa, lo importante es que te encontré.
− ¿Qué no importa? – chilló ella− debe ser porque me buscabas para tortúrame matando criaturas inocentes nuevamente, o tal vez porque querías venir a restregarme a tu noviecita en la cara, o es que acaso venias a alardear sobre tus acostones con ella, sea lo que sea estoy segura que era una estupidez que no haría más que dañarme ¿no es así?– Snape no contestó y la chica se levantó de la camilla, para después comenzar a caminar hacia la salida.
− ¿A dónde vas? – preguntó Snape cuando la castaña paso por su lado.
− ¿Qué demonios te importa?− gritó ella encarándolo por primera vez. – es simple me largo porque no quiero estar con un idiota cobarde, que ni siquiera es capaz de responder a la simple pregunta de porque me buscaba, − no le importaba para nada las posibles consecuencias que traerían sus insultos hacia su profesor, solo quería escapar y dejar de verlo, así que se giró nuevamente hacia la gran puerta de entrada pero una mano en su muñeca la detuvo y con fuerza la hizo regresar a su lugar.
− te estaba buscando porque quería, que tú me dijeras en mi propia cara que ya te habías revolcado con Draco Malfoy. – una extraña fiereza brillaba en los orbes ónix de Snape, causada por el insulto que nunca había aprendido a soportar, él no era un cobarde y nunca permitía que nadie lo llamara de ese modo.
Hermione rió amargamente.
−creo que tu pregunta ya quedó respondida…− entonces lo miró fijamente− No, aun tienes la duda− afirmó incrédula− por si no fue suficiente la escena que presenciaste, donde Draco casi…− no pudo decirlo, en cambio la joven agachó la cabeza, pero una llamarada de rabia subió por su pecho y volvió a la carga− ¿sabes algo? Creo que no le debo ninguna explicación a un…
− ¿Un qué? – preguntó él de manera cortante cuando ella se quedo callada− vamos continua, creo que ya me has insultado bastante hoy, como para que ahora vengas a retractarte, di lo que realmente piensas de mí, estoy preparado. – soltó con determinación.
−Eres un bastardo, si eso es lo que eres, un bastado inconstante, creía profesor Snape que lo suyo con las mujeres era de una sola noche, pero por lo visto Pansy se llevó el premio mayor, logró hacer lo que nadie más, romper las inquebrantables barreras de Severus Snape, logró hacer que usted rompiera sus propias reglas.
− ¿Estas insinuando que la Sta. Parkinson y yo?
− Yo no insinué nada, más bien lo estaba afirmando.
− ¿Quién te dijo eso? Estas equivocada porque con ella yo solo…
− ¡No quiero saberlo! Y no importa quién me lo haya dicho, lo único importante aquí es que ya quedo demostrado que yo solo fui una más en tu interminable lista de mujeres y que para ti no signifiqué más que lo que habría significado una noche con una prostituta del callejón knockturn. – Hermione trató de librarse del agarre del hombre pero este simplemente no la soltó y en cambio la acercó más a sí.
− No sabes cuánto te equivocas, Hermione tu para mi eres por mucho la persona más importante con la que haya estado nunca…
− ¡deja de hacer esto! ¿Qué no te cansas de ilusionarme para luego destrozarme por dentro una y otra vez? Ya solo déjame ir de a…− la castaña no pudo continuar, unos labios suaves rozaban los suyos con hambre, en una batalla sincronizada, no sabía porque lo hacía, pero correspondía al beso sin poder detenerse, mientras una lagrima se deslizaba por su mejilla y finalmente llegaba hasta su barbilla, se separaron después de unos gloriosos y delirantes instantes. − ¿Por qué?
− No pienso dejarte ir nunca más. – Hermione abrió la boca para replicar, estaba llena de dudas, pero unos pasos fuera de la enfermería la hicieron cerrarla de nuevo− te lo juro – dijo Snape antes de separarse de ella para que la medimaga no los encontrara de semejante forma. La chica logró sonreír ante eso, pero luego se detuvo, tenía que parecer enferma, sino ¿Cómo justificarían su visita en el lugar?
−Profesor Snape− oyeron venir de la anciana, con aquel tono preocupado que siempre usaba cuando alguien llegaba a su lugar de trabajo. – Sta. Granger ¿sucede algo?
−Veras Poppy, sucede que la Sta… − estaba por decir la verdad de los hechos, al fin y al cabo la había llevado allí porque quería que la revisaran y aun lo deseaba, pero ¿Cómo debía decirlo? ¿Sucede que casi abusaron de ella en un pasillo, podrías revisarla?
− Madame Pomfrey, lo que pasa es que venía caminando por las escaleras y de repente me sentí débil, si el profesor no hubiera estado cerca, probablemente estaría desmallada ahí o tal vez habría caído desde quien sabe que piso – Severus levantó una ceja. – el insiste en que usted me revise aunque yo ya le dije que me siento bien y que eso no es necesario.
− ¿Cómo que no es necesario? De acá no sales hasta que me asegure de que te encuentras perfectamente.
La medimaga la hizo sentarse en el borde de la camilla y dándole la espalda a Snape se dispuso a revisar a la leona. La mujer revoloteaba a su alrededor con mil hechizos, revisando su temperatura, peso, y otras mil cosas sin prestarle ninguna atención a lo que hacían esos dos.
−m-e-n-t-i-r-o-s-a – gesticuló Snape.
Hermione le mostró la lengua en un gesto infantil, haciendo que Severus se burlara, entonces la chica comenzó a hacer un montón de muecas con el único fin de hacerlo reír, y casi lo logró, pero de repente Severus se llevó el dedo índice a la boca como diciéndole que no se le ocurriera hacer ruido, y apuntando con su varita a la espalda de la medimaga grabo algo en su túnica blanca, Hermione no podía ver lo que era.
−profesor Snape, parece que no es nada serio, solo necesita un poco de descanso y… − Hermione no pudo reprimir una carcajada− la enfermera se giró a verla − ¿pasa algo querida? – Hermione negó efusivamente con las mejillas coloradas.
El letrero en su espalda rezaba: le beso el trasero al que no debe ser nombrado, por una noche de pasión con Flitwick.
−como decía profesor solo necesita descansar y seguir una dieta balanceada. Ya puedes irte Hermione−dijo la enfermera viéndola nuevamente−aunque ya es mas tarde del toque de queda, quizás deberías quedarte aquí.
− Yo me encargo Poppy− intervino Snape.
−Muy bien Severus, y tu linda si vuelves a sentirte mal no dudes en venir a verme− sonrió la medimaga a Hermione.
Salieron de la enfermería uno al lado del otro, un tanto separados, las puertas se cerraron y Hermione estuvo a punto de abalanzarse sobre su profesor.
− Bien Sta. La acompaño hasta su torre. –Soltó él antes de que ella hiciera nada. Hermione se quedo de piedra en el lugar, con los brazos cruzados fuertemente sobre su pecho y una ceja arqueada, mientras él seguía caminando hacia las escaleras.
Tras alejarse unos seis pasos de la castaña Severus dio la vuelta, con una sonrisa irónica marcada en el rostro.
− ¿Qué no te gusta la idea de que te acompañe hasta tu sala común? – siseó el hombre, Hermione caminó hasta él, sin decir palabra.
−Al diablo la sala común Severus, ahora mismo preferiría el cuarto de escobas de Filch, así que mejor mueve ese trasero y llévame a tu despacho de una buena vez o voy a empezar a gritar en este instante… − amenazó la chica.
− Adelante− casi se burló él.
La chica empezó a gritar a todo lo que daban sus pulmones.
−Estás loca, no puedo creer que lo hicieras, justo ahora que logramos disimular frente a Poppy− dijo él empujándola tras una columna, mientras le tapaba la boca con la mano. Ella trató de apartarle la mano pero él no la soltaba. − ¿vas a dejar de gritar? – preguntó él en un susurro. Ella asintió viéndolo a los ojos. El hombre retiró la mano de la boca de la castaña lentamente.
− Solo si me besas Severus− chantajeó ella.
− En serio estás loca, una cosa es que Poppy nos encuentre a los dos escondidos como niños chiquitos tras esta columna y otra muy diferente que nos encuentre besándonos. Así que no te voy a besar y ya quédate en silencio. – pudieron escuchar cómo se abría la puerta de la enfermería.
−Entonces tendré que volver a gritar− amenazó la chica para después abrir la boca. Pero no consiguió nada porque Severus ya la estaba besando. Se podían escuchar los pasos acercarse únicamente opacados por sus agitadas respiraciones y el repiquetear de sus corazones contra su pecho. Era un milagro que ya no los hubieran encontrado.
− ¿ay alguien ahí? – Preguntó la enfermera – Severus se separó de Hermione, y se asomó por la columna, la anciana medimaga estaba a medio pasillo de donde se encontraban, si no se movían ya, seguro los encontraría, estaba lo suficientemente oscuro como para escapar si es que la medimaga apuntaba hacia otro lado su varita y ellos no hacían ningún ruido.
Madame Pomfrey abrió la puerta de un aula para echar un vistazo, era su oportunidad, Severus agarró a Hermione por la cintura le susurró al oído que hiciera silencio y se dejo caer de espaldas, pero ninguno de los dos toco el suelo en ningún momento, a su alrededor se comenzaron a desdibujar las paredes, nuevamente Hermione se encontró rodeada por esa bruma negra y solo podía ser consciente de los brazos de Severus a su alrededor, ¿estaban volando dentro del castillo?, pronto se detuvieron, estaban a un solo tramo de la sala común de Gryffindor.
− ¿Qué hacemos aquí Severus? – preguntó Hermione enojada.
−Vamos solo ve a dormir y te prometo que mañana…− comenzó el pocionista.
−Mañana nada, si no quieres que vaya a las mazmorras, − la chica se separó de él dando pasos hacia atrás− entonces… ven por mi y trata de impedírmelo− Hermione se topó con la barandilla de la escalera y simplemente se lanzó de espaldas hacia el vacio.
− ¡Hermione! – Severus corrió hasta la baranda y lo único que pudo ver fue una mancha de humo blanco que descendía presurosamente− bueno si eso quieres− sonrió Snape para luego lanzarse él también hacia abajo, la alcanzó justo antes de que llegara al vestíbulo, se acercó a ella y la abrazó arrastrándola con él, mientras ella lo golpeaba y empujaba para librarse de su agarre. Se detuvieron nuevamente.
−No quiero no lo entiendes…− dijo ella apartándolo para darse la vuelta− oh− dijo al ver que lo único que había del otro lado era la gran puerta del despacho de Snape.
−Parece que si lo entendí ¿no crees? – Severus abrió la puerta dejándola pasar− Tal vez el hecho de que saltaras desde la séptima planta me convenció.
La castaña entró en el despacho seguida por él, y tan pronto como entraron el se quedó en silencio.
− ¿Por qué no querías que viniera Severus? – preguntó ella de repente− ¿a caso tú no quieres…?
−No, no nada de eso, claro que quiero estar contigo, ya te lo dije no te voy a dejar ir nunca más.
−Bueno siendo así− Hermione se acerco a él sensualmente, lo tomó por el cuello de la camisa y lo beso.
Los ánimos comenzaron a encenderse, sus corazones latían sin control y pulmones se inflaban y volvían a quedar vacios tan deprisa que no sabían cómo podían recibir oxigeno suficiente, se deseaban y podían sentirlo, la ropa comenzó a sobrarles y Hermione despojó a Severus de su túnica, levita y camisa con un agilidad increíble, mientras que él la conducía hasta su habitación.
− ¿Estás segura de esto?
−vamos Severus no soy un virgen ni mucho menos y lo sabes, si es por lo de esta tarde con Malfoy… no te preocupes por eso, fue solo un hecho desafortunado, mejor hay que olvidarnos de él ¿no te parece?
−tienes razón yo no debí recordártelo…
−Shhh – dijo ella simplemente mientras dejaba deslizar su túnica por sus hombros.
Severus la miro, hipnotizado con sus ojos avellana mientras deslizaba sus manos sobre los botones de su blusa, desatándolos uno a uno, ella volvió a lanzarse contra sus labios, enredando sus manos en su cabello, Snape la acercó más hacia sí, para después despojarla de su diminuta falda, y recostarla sobre la cama con solo la ropa interior, entonces se deshizo de su pantalón y se posicionó sobre la chica. Con lentitud se despojaron de las últimas prendas que les quedaban.
Se hicieron uno, ambos se anhelaban y deseaban fervientemente, con cada centímetro de piel y con cada poro de su cuerpo. Terminaron exhaustos sobre la cama uno al lado del otro, él la abrazo y se quedaron dormidos al instante.
…
−Eres una escultura perfecta− dijo Severus mientras la observaba desnuda en la mañana.
−corrección, obviando el dilema que supone lo que es la perfección, no soy una escultura perfecta Severus, soy tu escultura perfecta.
− Bueno escultura perfecta, seas de quien seas, es hora de levantarse y arreglarse, porque usted Sta. Tiene clases que recibir y yo unas cuantas que impartir.
−Wow profesor ahora me queda más claro.
− ¿Qué cosa?
−El funcionamiento de la escuela, ya sabe que los estudiantes reciben las clases y que los profesores las enseñan.
−Usted es una insufrible e insolente sabelotodo, Sta.
− Y usted es un gruñón y mal encarado profesor, así que estamos iguales, además creía que hace un momento yo era una "escultura perfecta", ¿desde cuándo la perfección empezó a ser tan imperfecta?
− ¿Quieres dejar de ser tan sabelotodo y dirigirte de una vez al baño, para que te duches y vayas a tus preciadas clases?
− ¡Merlín! Severus ¿Qué estás diciendo? ¿Qué tengo que ir yo solita a ese lugar desconocido a darme una ducha por mi cuenta?, no yo no lo creo, profesor… tendrá que acompañarme.
−y ¿Qué más se le antoja Sta.?¿No quiere que le enseñe de casualidad, como usar una barra de jabón?
− Eso sería estupendo, a decir verdad creo que lo he estado haciendo mal, durante todos estos años.
−Eres una insufrible sabelotodo− dijo Severus para luego tomar la mano de la chica y llevársela para el baño, tenía unas cuantas cosas que enseñarle en la regadera.
− Pero de ahora en adelante seré…
−Mi insufrible sabelotodo.
FIN
OK chicas/os si es que hay alguno que me lea, aquí les traigo el capítulo final, no quise terminarla como una historia color de rosa, casados con hijos, etc… me pareció mejor dejarlo a la imaginación, además cualquier cosa puede pasar con estos dos, al fin están juntos y eso es suficiente para mi, espero que también para ustedes, en todo caso aun queda el epilogo que también será muy diferente de cualquiera que hayan leído o al menos de los que yo he leído y para este incluiré algo que prometí hace muchos caps… y nunca escribí así que espérenlo espero no demorarme con él.
Bueno por ultimo agradezco los reviews de Jisi Snape, mar-627, Cedwind Ayres, Pandora 0000 y MariaLestrange23 ya que no lo había hecho por PM… Tambien a todos los demás que dejan review y a los que leen sin hacerlo.
