"La Fuerza del Destino"
Disclaimer: La Saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora J.K. Rowling.
Clasificación: NC-17
Pareja: Harry Potter/Hermione Granger
Summary: Harto de un matrimonio fallido, Harry está por divorciarse de Ginny, mientras Ron y Hermione se aman más que nunca. Pero la vida siempre tiene un plan en donde cada pieza tiene un lugar correspondiente en el universo, y la fuerza del destino puede venir a cambiarlo todo.
Notas de la autora: Hola hola! Sé que me había desaparecido últimamente y llevo tiempo sin actualizar, pero estas dos semanas pasadas estuve en exámenes y fue en verdad caótico! Pero espero que este cap recompense la espera y sobre todo lo disfruten.
Debo admitir que fue muy difícil de escribir, no solo por la falta de tiempo sino por las decisiones que tuve que tomar al respecto de ciertos hechos vitales para la historia. Como siempre, les agradezco montones sus reviews, que siempre me ayudan a seguir escribiendo, y les pido que sigan compartiéndome sus opiniones, sentimientos y frustraciones al respecto. Así que lean, disfruten y dejen review!
Y los invito a leer un shot que publiqué hace poco sobre nuestra Pareja del Fénix: Sólo por Ahora, basado en unos cuantos capítulos del último libro y una escena de la película que seguramente recordamos, con un toque de picante que espero les guste ;).
Por ahora los dejo disfrutar, y espero sus reviews. Enjoy!
Capítulo 5°: Cambio de Planes
~Harry's POV~
-Eso no es cierto!- exclamé apuntando a mi mejor amiga con el dedo- Retira eso, Hermione Jean Granger!-
Frente a mí, Hermione soltó una carcajada.
Las Tres Escobas estaba mucho más lleno de lo habitual ese día, y el pequeño lugar que servía como bar por las noches ahora parecía más un pub/club londinense a los que había asistido muy pocas ocasiones en mi vida.
Unas simples luces flotantes en color plateado y morado adornaban el lugar, mientras el ambiente normalmente sereno era ahora misterioso y hasta sugestivo, con música ligera escuchándose en el lugar.
Hermione y yo habíamos llegado juntos esa noche y reímos al darnos cuenta del forzado intento del dueño por hacer que pareciera un club nocturno muggle, en donde la novedad era que el grupo de Las Brujas de Macbeth se presentaría a tocar, y de ahí la decoración estrambótica del lugar.
-No digo más que la pura verdad Harry Potter!- exclamó mi amiga- Y tengo testigos de ello!-
Recordábamos anécdotas de los años de escuela y de soltería, cuando Hermione, Ron y yo hacíamos cualquier cosa que nos hiciera terminar en la oficina de McGonagall.
Recordar eso, agregado al hecho de que Hermione se había propuesto a avergonzarme con todo recuerdo que se le viniera a la mente, me había hecho reír como hacía mucho tiempo no lo hacía.
En realidad, me había hecho reír como nunca.
Desde que me había mudado a Little Whinging todo había salido mucho mejor de lo que había esperado, y después de un mes de haber salido del hogar que había compartido con Ginny por cinco años, el asunto de mi divorcio comenzaba a perder importancia.
En realidad, mi matrimonio fallido, así como todo el sufrimiento que había traído mis vanos intentos por rescatarlo, comenzaba a desvanecerse poco a poco.
Y estaba seguro de que la razón por la cual no seguía deprimido se debía a que la mujer frente a mí había estado conmigo las últimas semanas. Miré a Hermione tomar otro sorbo de su cerveza mientras, muerta de risa por algo que Seamus acababa de decirle, intentaba no escupir el líquido de su boca.
Sonreí al mirarla y seguí conversando con Neville.
-¿Has tenido noticias de Ron?- preguntó curioso- Hace más de un mes que se fue…-
-Hermione habla casi todos los días con él- sonreí, pidiendo otra cerveza- Tengo entendido que planea regresar en menos de una semana-
Por alguna razón, la idea de su regreso ya no me emocionaba tanto como antes.
-¿Una semana? ¿Qué no se supone que regresaría hasta dentro de un mes?-
-Al parecer los negocios están casi terminados- contesté encogiéndome de hombros- Así que es casi seguro que esté aquí para dentro de una semana a más tardar-
-Me alegro mucho, sobre todo por Hermione- dijo sereno, mientras los dos la mirábamos platicar con Luna- Aunque de todas maneras tu compañía le ha servido muchísimo Harry-
Sonreí satisfecho al escuchar aquello, y dejé de mirarla para tomar el otro tarro de cerveza que me habían dejado en la barra.
-Y al parecer a ti te ha servido mucho la de ella- comentó como cualquier cosa y yo estuve a punto de escupir mi cerveza de mantequilla.
Aunque no tenía idea del porqué.
Salvándome del lío de tener que contestar, la música de fondo que llenaba el lugar fue remplazada con el sonido de prueba del micrófono, y pronto los primeros acordes de la banda en vivo de esa noche comenzaron a escucharse.
Apostados en una alta plataforma en la pared del fondo, Las Brujas de Macbeth hacían su entrada mientras la gente comenzaba a amontonarse en la pista, y los gritos no se hicieron de esperar.
-Buenas noches, lindo Hogsmeade- comenzó el vocalista, mientras la multitud gritaba aún más- Esta noche es de fiesta así que ¿Estamos listos?- un grito más fuerte- ¿¡Estamos listos!-
La música estridente comenzó a sonar, mientras la gente de la pista se volvía a loca y comenzaba a saltar al ritmo de "Do The Hippogriff".
-Me encanta esa canción!- exclamó Parvati, tomando de la mano a Seamus- Vamos!-
Y sin más remedio, Seamus se vio arrastrado a la atestada pista de baile por una emocionada Parvati. A mi lado, Dean, Neville, incluyéndome a mí reímos por la suerte de Seamus, quien nos miraba implorando ayuda.
Y entonces la vi.
Parada en la puerta principal del club, con su cabello rojo suelto y acomodado naturalmente, un pantalón negro casual y una escotada blusa plateada, Ginny comenzó a caminar lentamente mientras miraba la multitud saltar enloquecida, y finalmente la miré tomar una dirección específica.
Justo a donde estaba nuestra mesa.
-Ginny!- gritó Susan cerca de mí y se levantó de la enorme mesa- Estamos aquí!-
Enfocó en dirección al grito, y a pesar de que yo estaba parado a un lado de la barra, pude percatarme de la mirada fugaz que me dirigió en cuanto sus ojos se posaron en dirección nuestra.
Subiendo su mandíbula solo lo suficiente para parecer inalterada- gesto que le conocía a la perfección- siguió caminando rápidamente hasta llegar a la mesa en donde Susan y unas amigas más la saludaron efusivamente.
A mi lado, Dean y Neville se lanzaron una fugaz mirada, para después posarlas preocupadas sobre mí. Y, unos cuantos metros más lejos Hermione dejó su plática con Luna para mirar boquiabierta la llegada de Ginny. Y finalmente, su mirada pasó de la sorpresa a la preocupación en cuanto se posó sobre mí.
Pero yo no podía sentir nada en ese momento. Me limité a mirarla saludar uno a uno a todos, desde Susan hasta una sorprendida Hermione, hasta que finalmente se detuvo en el grupo que conformábamos Dean, Neville y yo.
-Hola Neville- dijo con voz suave, dándole un beso en la mejilla- Cuanto tiempo sin verte-
-Lo mismo digo, Ginny- contestó nervioso, mirándome de reojo- Te ves muy guapa-
Sonrió apenada y bajó la mirada, y yo fui consciente de que se escondía de la mía.
-Dean! Que gusto verte!- saludó al que alguna vez fuera su novio mientras lo abrazaba.
-Hola, linda- susurró Dean mientras le devolvía el abrazo y me miraba preocupado.
Y finalmente y sin más remedio, tuvo que soltarlo. Quedó frente a mí, y por fin su mirada castaña se encontró con la mía.
-Hola, Harry- dijo simplemente, mirándome seria.
-Hola- contesté, jugando con mi vaso en las manos.
Lo único que quería era desaparecer de ahí al instante.
-¿Cómo estás?- preguntó serena, aferrando su mano derecha al bolso que cargaba en el hombro.
La pregunta, a pesar de estar hecha con toda cordialidad, me pareció la grosería más grande que me habían dicho en los últimos años. Tenerla frente a mí un mes después de haber firmado el divorcio, no resultó como pensé que sería. Como imaginé que sería.
Porque para mi sorpresa, no sentía nada más que desilusión al ver a la mujer que había sido mi esposa.
-Bastante bien, gracias- contesté de manera automática, y su mirada seria se suavizó de pronto.
Como aquella última vez antes de irme de la casa, como aquella vez en que había firmado los papeles del divorcio. Como aquella última noche juntos.
Como si me tuviera lástima.
Sin poder soportar un momento más frente a ella, dejé mi vaso en la barra rápidamente y volteé a mirarla sin inmutarme.
-Si me disculpas- comenté, acercándome a ella- Diviértete Ginny-
Le sonreí tranquilo al pasar por su lado, y solo pude sentir su intensa mirada traspasarme mientras boquiabierta me miraba alejarme.
~Hermione's POV~
Miré a Ginny acercarse a nuestra mesa con aquél paso delicado y seguro que la caracterizaba, que jamás había perdido y al parecer no perdería.
Saludó a todos con gran entusiasmo y después de saludarnos a Luna y a mí, se dirigió a donde se encontraban Dean y Neville. Junto con Harry.
-En serio va a hacer lo que creo que…-
-Sssh!-
Callé a Luna levantando mi mano mientras miraba la escena que se desarrollaba a unos cuantos metros de mí. Sin perder de vista a Ginny, la miré hasta que se detuvo en el grupo para saludar a Neville y a Dean. Y finalmente, mi mirada se posó en el objeto de mi preocupación, y la mirada verde de Harry no me pareció nunca tan fría como la que veía ahora.
-Harry…-
Lo que pensé que había sido un simple pensamiento en realidad fue un susurro apagado, porque a mi lado, Luna volteó a mirarme extrañada mientras yo seguía con la mirada fija en Harry.
Ignorando la mirada suspicaz que me dirigió mi amiga, seguí observando cómo la incómoda situación del reencuentro de Harry con Ginny se iba desarrollando a pocos metros.
Y abrí mi boca sin poder creerlo cuando Harry pasaba de largo cerca de Ginny y sonriente, le decía unas cuantas palabras y se alejaba del lugar con una sonrisa de satisfacción en los labios.
-¿Pero qué…-
La pregunta se quedó en el aire. Lo miré alejarse de inmediato de la mesa y, justo cuando pensé que se acercaría a nosotras de nuevo, se perdía entre la multitud hasta que la oscuridad del lugar y la gente de la pista lo desaparecieron de mi vista.
Y a unos cuantos pasos, con la misma expresión que la mía, Ginny seguía mirando en la dirección en la que se había alejado.
-Eso ha sido…interesante- escuché decir a Luna, y volteé a mirarla una vez que Harry se hubiera perdido de vista.
-Ya…- miré a Ginny de nuevo, y tomé otro trago de mi vaso- Ya lo creo…-
-No me refiero a Harry…-
La miré de nuevo solo una fracción de segundo, extrañada ante la aclaración, y seguí buscando a Harry entre la multitud.
-¿Entonces?-
A mi lado, Luna no contestó. Se limitó a mirarme con sus ojos claros y serenos, sonriendo mientras pegaba su boca a la pajilla y sorbía lentamente su bebida.
-Nada Herms…- dijo en tono burlón, y yo volví a mirarla con ceño fruncido- Nada…-
Y por dentro, agradecí a todos los magos de la historia que dejara el tema por la paz.
-Hermione!-
El grito de Luna desde la pista me sacó de mis pensamientos. Levanté la mirada hacia donde estaba y la miré enganchada del brazo de Neville mientras la música estridente retumbaba por el lugar.
-¿Qué haces ahí? Ven a bailar!-
Sonreí ante la invitación y levanté el vaso con whisky de dragón que estaba tomando en ese momento.
-En cuanto lo termine!-
Había sido la excusa que había utilizado las últimas tres veces, pero de todas maneras no planeaba entrar a la pista a bailar. No hasta que Harry se dignara a levantarse de la barra, en la que se la había pasado la última media hora pidiendo un trago tras otro.
Una hora antes, cuando había desaparecido entra la multitud, lo había buscado sin éxito alguno. Había regresado al darme cuenta que había salido, luchando contra el deseo de salir a buscarlo y hablar con él. Lo conocía lo bastante bien para saber que cuando hacía eso no quería que lo molestaran.
Mientras Ginny, unos cuantos minutos después de haber asimilado el hecho de que Harry la había dejado con la palabra en la boca, se había unido al grupo que saltaba y cantaba al compás de las canciones del grupo.
Sonreí irónica al recordar de nuevo que era fanática del grupo y que ni siquiera el hecho de haberse topado con su ex marido la había sacudido lo suficiente como para hacerla quedar fuera de la pista.
Y junto a aquél pensamiento llegó una vaga imagen a mi cabeza en donde, un mes atrás, había visto a Ginny discutir acaloradamente con Draco Malfoy. El pensamiento me golpeó como un bloque sobre la cabeza y miré de nuevo a Harry, quién de espaldas a mi platicaba con un camarero mientras tomaba de su bebida.
Armándome de valor, tomé de un solo trago lo que restaba de mi whisky, dejé el vaso con fuerza sobre la mesa y caminé aprisa pero segura hacia donde se encontraba Harry.
Y en un segundo estuve parada frente a él, mirando de manera reprobatoria como tomaba otro trago más de tantos esa noche. Él me regresó una mirada entre extrañada y sorprendida, que se convirtió en una de cansancio en cuanto se fijó en mi expresión.
-Hola, Herms-
Susurró burlón y acercó de nuevo sus labios al vaso para tomar otro sorbo de su tarro.
-Vamos a bailar-
Dije sin más, y Harry estuvo a punto de escupir su bebida en cuanto me escuchó. Me miró con una ceja levantada, como si le estuviera jugando alguna broma pesada.
Porque yo sabía mejor que nadie que cuando se trataba de bailar con dos pies izquierdos, Harry era un experto en ello.
-Buena esa, Herms-
Sonrió despreocupado y acercó el vaso a su boca para tomar otro sorbo que no llegó a probar. Sin darle tiempo a más, le quité el vaso y lo dejé con fuerza sobre la barra, haciendo que el camarero nos volteara a ver entre curioso y divertido.
-Vamos a bailar, Harry- repetí, y esta vez la mirada de Harry fue de confusión pura.
-Hermione, sabes bien que no bailo- dijo tajante, intentando tomar el vaso.
Atrapé su mano antes de que lo hiciera y fue mi turno de sonreír burlona, disfrutando la mirada de desconcierto que mi mejor amigo me dirigía.
-Pues vas a bailar conmigo- dije cortante y tomé su otra mano para comenzar a guiarlo hacia la pista.
No tenía idea de dónde venía todo aquello, pero lo único que sabía era que estaba disfrutando como nunca de la expresión desconcertada de Harry, quien me miraba entre sorprendido y maravillado por mi actitud.
Como si alguien nos hubiera visto, la música fuerte y estridente cambió de pronto, y una balada comenzó a sonar suave y sensual en el lugar.
Y segura de que me arrepentiría de aquello, comencé a caminar hacia atrás, guiando a Harry a la pista con mis manos tomando las suyas.
Sus ojos verdes no dejaron de mirarme en ningún momento.
~Harry's POV~
No tenía idea de cómo había terminado en el centro de la pista, con las suaves luces de la pista iluminándome el rostro y el de mi mejor amiga. Y mucho menos como es que ahora tenía mis manos alrededor de su cintura, mientras las suyas se habían enganchado detrás de mi cuello.
Ni cómo es que de pronto, estaba intentando hacer lo que en mi vida había podido, por más que Ginny me había amenazado con mil cosas para que lo hiciera.
Y que, sin decir nada más que tres palabras, Hermione lo había logrado.
La música lenta y suave había comenzado en el momento justo en el que habíamos entrado a la pista, y como por arte de magia había olvidado porque había estado de mal humor la última hora.
Solo podía escuchar la canción al final de la pista, mover mis pies intentando coordinarlos al ritmo de la música y mirar los ojos castaños que me regresaban una mirada serena y algo divertida.
-¿Ves que no es tan difícil?-
Salí de mi trance al escucharla hablar, y como queriendo arruinar el comentario, pisé sin querer la punta de sus dedos, que sobresalían coquetos a través de sus zapatos de tacón color verde esmeralda.
-¿Decías?-
Pegándose más a mí de manera casi inconsciente, soltó una carcajada mientras sus brazos se enganchaban aún más detrás de mi cuello, y yo sonreí de medio lado al escucharla.
Y juré que nunca había sentido una caricia más inocente y a la vez provocadora que unos dedos simplemente rozando mi cuello.
Los dedos de Hermione.
El pensamiento me asustó de pronto, y estuve a punto de soltarla y salir de la pista tan rápido como mis pies me permitieran.
La maldita cerveza se te subió a la cabeza, idiota. Me recriminó mi conciencia por enésima vez esa noche. Últimamente lo hacía muy seguido. Para ser preciso, lo había empezado a hacer las últimas cuatro semanas.
-Bueno, no podemos esperar que seas un experto de la noche a la mañana- confesó divertida- Pero con un poco de práctica mejorarás-
-Corrección- dije de inmediato, y dimos un intento de giro por la pista- Podría mejorar-
-Oh Harry!- exclamó desilusionada- No sé por qué tanta renuencia, si tan solo practicaras yo sé que…-
-Nada- la callé, mientras mis pasos se convertían en un simple balanceo torpe- Ni siquiera sé como dejé que me arrastraras aquí en primer lugar…-
Ni siquiera sabía cómo era que Ginny nunca me había convencido a hacerlo, mientras que Hermione simplemente me había arrastrado y yo la había seguido sin remedio.
Sin reclamos, sin líos. Simple.
La miré reír de nuevo, y pude apreciar la suave curva de su cuello mientras tiraba su cabeza hacia atrás y soltaba una carcajada divertida.
Yo me limité a sonreír, conmovido ante el claro y sobre todo exitoso intento de Hermione porque yo olvidara que en ese mismo bar mi ex esposa se encontraba disfrutando de la noche. Misma que yo apenas comenzaba a disfrutar.
-Yo creo…-comenzó a decir sonriente, y comenzó a balancearse de igual manera- Que eso se debe a que tengo un poder de convencimiento enorme, y no puedes hacer nada contra ello-
Fue mi turno para soltar una carcajada, y volví a pisarla mientras intentaba dar dos simples pasos algo decentes.
-No tienes porque recordármelo, Granger- le dije alzando una ceja- Yo mejor que nadie conoce tus métodos de convencimiento-
Conteniendo una risa, mordió su labio inferior mientras me miraba divertida.
-No conoces los mejores, Potter-
Aquél comentario, hecho con la más absoluta simplicidad e inocencia, encendió algo dentro de mí de manera casi inmediata, y no pude evitar preguntarme sobre los "mejores métodos de convencimiento" de Hermione. Sin poder evitarlo, la imagen acudió a mi mente y asqueado, tuve que gritarle a mi cerebro que dejara de pensar estupideces.
Esa era Hermione, por todos los cielos.
-Pero digamos que estás aquí porque te lo pedí yo, es todo-
Encogiéndose de hombros, se pegó más a mí de manera inconsciente mientras bajaba la mirada y volteaba a ver a un lado suyo.
Yo tragué en seco al darme cuenta que aquel último comentario no era más que la pura verdad.
En algún momento, la blusa de Hermione se levantó lo justo para que mis dedos rozaran su piel, y sorprendido ante la suavidad me pregunté cómo es que nunca me había dado cuenta que aquellos comentarios idiotas de Ron como "Hermione tiene linda piel" en realidad no eran tan idiotas.
De hecho, ahora me parecían todo lo contrario.
Y en algún momento, aquél vaivén que antes me parecía estúpido se había transformado, y la suave figura de Hermione, rozando a la mía lo justo para poder oler su perfume y sentir la suave pero pronunciada curva de su cadera contra la mía, me transportó a una dimensión desconocida.
En donde Hermione no era el ratón de biblioteca y la estudiante insoportable. Ni tampoco la esposa de mi mejor amigo.
No vuelvo a tomar en mi vida, lo juro. Pensé soltando el aire contenido, mientras seguía ese vaivén torpe donde Hermione corría el serio peligro de perder los dedos de los pies.
Y justo a unos cuantos metros, por encima de la cabeza de Hermione, pude ver a Ginny parada al fondo de la pista, y sus ojos castaños me miraron con una mezcla de reproche y anhelo.
Me detuve. Le regresé la mirada con la misma intensidad, sin poder entender el juego que ahora estaba jugando. Desde que tenía memoria, había sido ella quien había terminado nuestra relación, y ahora actuaba como si yo hubiera sido el culpable de todo.
El culpable de que nuestro matrimonio se hubiera ido por la borda.
-¿Harry?-
Escuché la pregunta de Hermione, con tono suave pero dudoso, y no pude mirarla. No pude despegar la vista de mi ex esposa, que me seguía mirando con sus ojos acuosos.
Sentí a Hermione darse media vuelta para mirar en la misma dirección, y fue en ese momento justo en el que Ginny comenzó a caminar hacia atrás y sin más se dirigió al otro lado de la pista, desapareciendo entre la gente.
Entre mis brazos, Hermione se acomodó de nuevo para quedar frente a mí.
Sentí su mano, cálida y suave, posarse sobre mi mejilla y no tuve más remedio que bajar la mirada para encontrarme con la suya.
Que me miraba preocupada, como hacía ya varias semanas no lo hacía.
-Pensé…- comenzó a hablar, y nos detuvimos en medio de la pista- Pensé que ya no te era tan difícil…-
No supe que contestar. No tenía siquiera la menor idea de lo que sentía por Ginny ahora, mucho menos tenía idea de cómo decirlo con palabras.
Me limité a endurecer mi semblante, como hacía cada vez que quería que dejaran el tema por zanjado. Y Hermione lo sabía.
-Harry- dijo suavemente, me limité a mirarla- No tienes porque seguir aquí…-
Seguí sin contestar, incapaz de pensar en nada más que el suave roce de la mano de Hermione sobre mi rostro. Incapaz de pasar más allá de sus ojos castaños, mirándome con preocupación.
-Vamos a casa-
Dijo aquello de manera suave, y aquella simple idea me pareció la más acertada de la noche. De alguna manera, la idea de alejarme de Ginny, ir a casa y acompañado de Hermione sonaba maravillosa, y por más que traté de negarlo, tuve que admitir que me gustaba más de lo que quería admitir.
Sin tener la menor idea del porqué.
-Llévame a casa, Harry-
Aquella simple petición encendió mis sentidos de inmediato, y me pregunté si Hermione se habría dado cuenta que aquella petición parecía esconder la premisa de algo más que acompañarla hasta la puerta de su casa.
Y la suave sonrisa que me dirigió me aseguró que era totalmente inconsciente de ello.
Que todo lo estaba en mi cabeza, en mi confundida y nublada cabeza.
Sin decir más, me tomó de la mano y me sacó de la pista lentamente, dispuesta a tomar sus cosas para que la acompañara.
~Hermione's POV~
-¿En dos días?-
-Si amor, en dos días esto termina, y regreso a casa-
Aliviada, cerré mis ojos tranquila y dejé soltar un largo suspiro. Ron regresaba a casa, por fin.
No tendría que estar sola una noche más, ni dormir preocupada porque él estaba a miles de kilómetros de distancia, ni idear algo cada fin de semana para no sentirme sola. Y lo mejor de todo, no tendría que volver a sentirme culpable cada noche que pasaba fuera de casa.
Cada noche que pasaba con Harry.
-Debo decir que eso es lo mejor que me has dicho en las últimas cuatro semanas, Ronald-
Lo escuché reír suavemente y sin poder evitarlo sonreí de medio lado al escucharlo, dándome cuenta que lo necesitaba a mi lado más que nunca.
-Lo sé linda, lo sé, gracias por aguantarlo-
-Un placer- contesté suavemente- Nada imposible, siempre y cuando regreses-
-Siempre lo hago, y siempre lo haré-
La convicción con que dijo aquello me produjo escalofríos, y tuve que cubrirme mejor con las mantas que tenía sobre mí para aplacarlos.
-Más te vale, Weasley-
Soltó una risa suave, y yo sonreí.
-Por cierto, ¿Cómo te fue esta noche?-
Me mordí el labio inferior nerviosa en cuanto escuché la pregunta, misma que había estado evadiendo los últimos diez minutos que llevábamos hablando.
No quería contestar. Pensándolo mejor, no sabía que contestar.
Esa noche había llegado con Harry a la casa después de pedirle yo misma que me dejara hasta la puerta. Nos habíamos quedado parados bajo el umbral de la puerta, limitándonos a mirarnos como si fuéramos dos extraños que acababan de conocerse después de una noche de copas.
Tardé más de lo permitido en darme cuenta que frente a mí estaba mi mejor amigo.
Y que al parecer el whisky de fuego se me había subido más a la cabeza de lo que yo creía.
-Bastante bien- dije despreocupada- Fue muy divertido…- me detuve, sin saber cómo decirlo- También estuvo ahí tu hermana…- dije en un suspiro.
Cerré los ojos cansada al recordar el semblante de Harry esa noche, al ver a la que había sido su esposa después de un mes del divorcio.
-¿Ginny?-
La pregunta de Ron me trajo de vuelta a la realidad, y pude notar el claro tono de confusión en su voz.
-Sí amor, hasta donde sé, no tienes otra-
Fue mi turno de reír, en un claro intento por suavizar la situación.
-Muy graciosa, Herms- dijo en un tono que intento parecer ofendido- Y qué…- se detuvo sin saber cómo preguntarlo, como siempre que hablábamos del tema- ¿Qué hizo Harry?-
-Pues…- dije, insegura de continuar- Lo tomó bastante bien dentro de todo-
Me callé, sin mencionar el pequeño pero obvio momento en el que Ginny nos había visto bailando, o más bien intentando bailar, en el centro de la pista. Y en el que lo había mirado con claro reproche en sus ojos castaños.
Poco después recordé que Harry nunca había accedido a bailar con Ginny a parte del día de su boda, ni siquiera a intentarlo. Jamás.
Y conmigo no había necesitado más de tres oraciones completas para hacerlo.
-Me estás ocultando algo, Hermione-
A pesar de que el tono que utilizó fue tan dulce e inocente como siempre, no pude evitar sentirme peor al escucharlo decir aquello.
-Prefiero que te lo cuente Harry, mi amor-
A lo lejos, escuché el sonido de gente hablando y abriendo una puerta.
-¿Listo para irnos, señor Weasley?-
Escuché decir en un inglés mal pronunciado, con tintes de acento alemán.
-Sí, te alcanzo en un minuto-
Contestó mi marido, y su voz sonó lejana también.
-Amor, tengo que irme- volví a escucharlo claramente- Iré a visitar el último lugar, no lo conozco así que no puedo aparecerme- dijo claramente fastidiado de no poder usar magia- Tendré que ir en uno de sus inventos muggles extraños con muchas ruedas y que parece auto…-
Divertida, entorné los ojos y reí con ganas al escuchar la descripción de lo que parecía ser un tráiler.
-De acuerdo, solo recuerda que NO vuelan Ron- le recordé, conteniendo otra carcajada- Así que no se te ocurra decirle algo parecido o te bajará como si fueras un loco-
-¿En serio?- preguntó, claramente sorprendido- De acuerdo, de acuerdo, no lo haré-
Del otro lado de la línea, pude escuchar el sonido de un trueno retumbando en el lugar, y después la intensa lluvia azotando las ventanas.
-Ten cuidado, Ron- miré el cielo claro que había esa noche fuera de mi ventana.
Claramente no fuera de la de mi esposo.
-Siempre, linda- contestó- Te veré en un par de días- se calló un instante- Me muero por hacerte el amor- susurró aquello contra el auricular, claramente temiendo que alguien escuchara.
-Yo quiero hacerte el amor a ti- contesté divertida, tratando de pensar en que decir para retenerlo más tiempo.
Por alguna razón, esa noche quería escuchar su voz el mayor tiempo posible, como pensando que dos días se convertirían en una eternidad.
Como si no fuera a escucharlo mañana, cuando me llamara como siempre.
A lo lejos, escuché al suizo gritar algo en su mal inglés.
-Demonios, maldito suizo insoportable- susurró Ron contra el teléfono, y yo sonreí- Debo irme, cielo, nos vemos en un par de días-
-De acuerdo-
-Te amo, Hermione. Siempre-
Me lo dijo como siempre que hablábamos, pero esa noche lo sentí más verdadero que nunca.
Más fuerte que nunca.
-También te amo-
La comunicación se cortó antes de poder decir algo más, y solo atiné a soltar un suspiro al escuchar un ligero pitido a través de la línea.
Con la suave brisa meciéndome el cabello tomé un trago de mi jugo de naranja mientras leía el menú del desayuno.
Frente a mí, Harry tomó otro sorbo de café y sonrió entrelazando las manos debajo de su rostro, esperando a que me decidiera por uno de los platillos.
El café cerca de Little Whinging estaba más abarrotado que de costumbre, y la habitual mesa que solíamos ocupar Harry y yo en el interior, ocupada ahora por un montón de niños con aspecto punk, había sido cambiada por una al aire libre, en donde disfrutábamos del suave sol de la mañana mientras platicábamos de lo ocurrido la noche anterior.
Como cada sábado desde que se había mudado a Little Whinging.
-Herms, por favor- escuché decir a Harry exasperado, y subí la mirada para encontrarme con la suya- Tanto tú como yo ya sabemos lo que vas a pedir- murmuró aburrido, apoyando su mejilla en la mano derecha- ¿Por qué sigues tardándote siglos en leer el menú?-
Haciendo una mueca ofendida, sorbí aún más de la pajilla alzando las cejas.
-¿Ah sí?- pregunté a manera de reto- Entonces, si ya sabes lo que voy a pedir ¿Por qué no pides por mí, Potter?-
Soltó una carcajada divertido, y yo alcé una ceja inquisitiva.
-Ya que insistes- se enderezó y dando media vuelta en la silla, levantó su brazo para llamar a la camarera.
La misma niña rubia y delgada que nos atendía siempre acudió de inmediato a nuestra mesa, mirando a Harry como si fuera el único hombre sobre el planeta, con sus ojos azules brillando soñadores.
-¿Qué desea ordenar, señor?-
Sin voltear a mirarme y como siempre, la niña se dirigió solamente a Harry, quien divertido ante la evidente admiración de la niña, me miró de reojo y comenzó a pedir.
-Para mí será el omelette con queso y hongos, y otro café- sonrió encantador, yo entorné los ojos- Y para mi amiga…- noté el brillo de emoción en los ojos de la niña al escuchar el término- Serán los waffles con mermelada de fresa y un capuccino latte macchiato con leche entera, un shot de expresso y sin crema batida, por favor-
Dijo aquello sin detenerse a pensar en ningún momento y con una mano en el rostro me miró con las cejas levantadas, claramente satisfecho de haber ganado la apuesta.
Pude sentir la mirada despectiva que la niña solía dirigirme siempre, y no tuve más remedio que sonreír mientras entornaba los ojos. Dirigiéndole a Harry una sonrisa coqueta, tomó los menús y murmurando un "Enseguida señor" salió disparada al interior del local.
-Sabes…- dije, tomando el último sorbo de mi jugo- Deberías decirle que en serio soy solo tu amiga, esa pobre niña me odia y sin razón alguna…-
Soltó una carcajada divertido, y tuve que aceptar, al escuchar la suave y sensual risa de mi amigo, que los sonrojos y el nerviosismo de la niña no eran injustificados.
Harry sabía ser adorable sin proponérselo.
-Prefiero que se quede con esa idea- dijo encogiéndose de hombros- No soy muy buen partido en estos momentos, y sinceramente tampoco me gustaría terminar en la cárcel por abuso de menores-
Fue mi turno de soltar una carcajada, apoyando lo último que había dicho con una sonrisa y resistiendo las ganas de refutar lo primero.
Antes de poder contestar, el sonido de mi celular vibrando dentro de mi bolsa lo interrumpió y fruncí el ceño extrañada mientras la alcanzaba para buscarlo. Nadie me llamaba los sábados por la mañana a menos que fuera del ministerio, que estos últimos días había estado más tranquilo que nunca.
Sacando por fin el dichoso aparato de la enorme bolsa, miré la pantallita para fijarme en el autor de la llamada, y tuve que entrecerrar los ojos para asegurarme que estaba leyendo bien.
En la pantalla se leía claramente el nombre de George Weasley.
Miré a Harry solo por una fracción de segundo, quién preocupado me devolvió una mirada intrigada. Sin decir nada, levanté la tapa y contesté dudosa.
-¿Hola?-
-¿Hermione? Gracias a Merlín que por fin te encuentro…-
El tono de angustia que percibí en la voz normalmente despreocupada de George me alertó de inmediato y tragué en seco.
-¿Qué ocurre?-
Esperé una contestación, pero solo pude escuchar el silencio al otro lado de la línea.
-¿George?- pregunté extrañada, y frente a mí Harry frunció el ceño- ¿Qué pasa?-
-Se trata…- lo escuché dudar, yo apreté más el aparato contra mi oreja- Se trata de Ron, Hermione-
Y sintiendo como mi corazón parecía detenerse, un largo silencio se apoderó del otro lado de la línea.
