+ESTIGIA+
02. Capítulo II: Confrontaciones peligrosas
Nuevamente con una actualización, lamento la espera pero el tiempo no me da para más. Sinceramente espero que sea de su agrado este capitulo, y que la medio escena de acción sea convincente aunque no estoy segura de ello.
Un anuncio importante, dentro de poco esta historia pasará a Rating M+, así que estén prevenidos, la razón, porque ya casi las escenas serán más fuertes, y cumpliendo con el reglamento del sitio debo calificarlo así.
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Agradecimientos a:
Neverdie: oh, no te preocupes, pronto iré armando el rompecabezas. Lamento ser tan enredadora pero me gustan las historias de suspenso. Gracias por leer, intentaré ser más rápida con las actualizaciones.
Gorath089: si, es un rompecabezas, así que léelo bien, a medida que avance revelare todo. Gracias por leer, espero que disfrutes este.
Dizashe: si Ben es lo máximo, y más con esos capítulos tan emocionantes que van saliendo, kyaa soy feliz, jeje. Aquí va el capitulo, disfrútalo y no dudes en dejar tu review.
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Disclaimer: Esta serie no me pertenece, fue creada por Man of Action y producida por Cartoon Network. Gracias a ustedes por esta espectacular idea, de la cual no espero obtener algún lucro, sólo tomar prestados los personajes para mis locas ideas.
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La sensación de placer recorre su cuerpo. Se convulsiona ante las caricias que experimenta. El cuerpo de ella presionando sobre el suyo, la cálida boca humedeciendo el lóbulo de su oreja y unas palabras inatendibles le provocan una nueva corriente eléctrica. Podría continuar por mucho tiempo en aquella burbuja de irrealidad, sumergido en una tranquilidad única y la certeza que el dolor ya no está. Pero la visión se esfuma, la sensación de confort lo abandona y un agudo dolor en cabeza le despierta súbitamente. Con medio cuerpo por fuera de la cama, la sábana descansando en el piso y una torcida panorámica le indica que se ha caído de su cómodo lecho de descanso. Gruñe inconforme mientras se incorpora para acomodar sus pertenencias en el sitio adecuado. A lo lejos escucha una leve risita que le llena los oídos. Se sonroja hasta los oídos al ser descubierto por la persona que menos desea, así que reuniendo toda su fuerza de voluntad deja a un lado el bochorno para enfrentar la mirada de la chica que medio ladeada en el sillón del pequeño comedor, lo observa burlonamente. La mira con fiereza haciéndole saber su enfado, aunque no parece tener efecto ya que le muestra la lengua en respuesta para volver a centrar su atención en la pantalla del portátil que tanto atesora.
Oh, por lo menos no empezaba el día con una pesadilla. Deja caer sus hombros en señal de derrota, contempla la posibilidad de regresar a dormir, aunque ha olvidado lo que soñaba, y sin embargo la desecha cuando escucha rugir a su estómago quejándose de hambre. Si, un rico alimento para iniciar la mañana mejoraría su mal genio y alejaría su deprimido ánimo. O eso creyó.
Un desayuno compuesto de unas deliciosas, según el abuelo, larvas de hormiga Liometropum apiculatum sofreídas con algo de mantequilla (1), y acompañadas con un exquisito guiso adorna la mesita donde los chicos se sientan a tomar su primera comida del día. Temerosos porque el contenido del plato no salte hacia sus caras se miran mutuamente en busca de una unánime tregua que les permita encontrar una solución, y es que a pesar de tener hambre, la idea de comer aquello no les parece algo interesante. El hombre sonriente a su lado les indica que ya pueden degustar su delicia culinaria mientras les explica largamente lo exótico de aquel plato originario de un país llamado México, y que son afortunados de degustarlo aún cuando la dificultad de conseguir los ingredientes es elevada. Sin embargo, la charla no los convence.
-No estoy tan desesperada para comer esto –señala la chica apartando el plato de su lado - ¿Abuelo, no tienes algo menos "nutritivo"? –le sonríe cálidamente esperando que la sutil palabra no ejerza un efecto negativo en las intenciones de abuelo. La mueca de asco por parte del castaño no se hace esperar, y desvaneciendo el armónico ambiente que ha querido crear su prima, aparta el manjar lejos – ¿"Nutritivo"? Diría…asqueroso.
-¡Ben!
Sin embargo, el comentario no parece molestar al viejo plomero que mantiene su semblante sonriente. Este observa los platos donde el desayuno sigue intacto y pasea su mirada por los rostros de los niños.
-Se supone que esto es el alimento ideal, les brinda proteína para ayudarlos en su crecimiento –se cuestiona acariciándose el mentón con gesto dubitativo. Ambos chicos se mantienen en silencio, saben que sólo falta un pequeño empujón para convencer al adulto que ser condescendiente con sus nietos no es tan malo como parece.
-Y lo es, abuelo –le consciente la inteligente aprendiz de maga –Te has esforzado mucho por cocinarlo, pero, recuerda que tus hijos no siguieron la tradición y nuestros gustos no son tan "selectos" como los tuyos…-enfatiza las últimas palabras para obtener el premio deseado.
-No se…por esa razón, más aún para…-sigue meditando el anciano. La ojiverde blanquea sus ojos al ver frustrada su táctica de persuasión. Voltea a ver a su primo pero se encuentra con un Ben alterado, con los ojos cerrados y una mano que cubre su boca.
-¿Ben, tienes náuseas? –le pregunta acercándose para tomar la muñeca del chico y apartarla. El aludido respinga ante la sorpresa de verse de descubierto y forcejea por soltarse del agarre. Su mirada pasa de Gwen al abuelo que ha dejado de pensar para fijar sus azabaches iris en su persona. Niega con la cabeza. Una chispa de comprensión asalta sus ojos, entonces la menor grita mentalmente victoria ante la jugada maestra de su primo.
-Cambiaré el menú, creo que fue desconsiderado de mi parte forzarte a comerlo. Será la próxima vez –se aleja llevándose los platos consigo, aseverando que traerá algo diferente.
Una amplia sonrisa surca el rostro de la maga quién abraza a un distraído castaño. No recibe protesta alguna ni un empujón brusco para alejarla, pero lo olvida ya que la euforia no la deja centrarse en los detalles. Se siente al otro lado nuevamente moviendo sus piernas rítmicamente mirando con buenos ánimos el paisaje fuera de la camper. Ben permanece inmóvil fijando su vista en un punto específico del piso evitando que la concentración se pierda.
-Ahh, fue una buena actuación, casi llegue a creerte –ríe complacida. Eleva sus manos haciendo figuras en el aire –No puedes decir que no improvisé ¿Verdad? –no recibe comentario alguno. El niño no ha cambiado de posición y parece abstraído de lo que habla –No se porque me molesto en dirigirte la palabra, dios, al menos podrías fingir interés ¿Sabes? –regresa con su portátil dejando al otro a un lado.
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El tiempo vuelve a pasar lento y nada interesante parece asomar por la ventana. Su estómago gruñe otra vez y se remueve por enésima vez. Su prima lo detalla y frunce el ceño molesta.
-Quédate quieto, eres fastidioso. Deberías estar satisfecho con haber logrado comer unos huevos y una bebida achocolatada –vociferó harta.
Quita sus ojos del paisaje medio desértico y los fija en su odiosa familiar que sentada al otro extremo lo fulmina con la mirada –No es mi culpa el haber quedado con hambre, señorita perfecta.
-No es la primera vez ¿recuerdas? Comes como cerdo.
-Es mejor eso, a ser un esqueleto viviente que tiene miedo de las callorías en su comida.
-¡Ahh, son calorías (2)! ¡Aprende a pronunciarlo, tonto! Tengo que cuidar mi peso y salud, ¿acaso pretendes que engorde como una bola de grasa a punto de no moverse?
-Me gustaría verlo, jajaja –por primera vez después del episodio de sus pesadillas ríe a carcajadas producto de una corta escena imaginada.
-Ya basta los dos –sentencia el ex plomero detrás del volante. No contradicen la orden del mayor y vuelven a caer en el mutismo producto del agobiante clima y el aburrido terreno por el que transitan.
Ya viene –susurra la voz excitada
Se estremece. Vuelve a hacer conexión con su cabeza pero desconoce como lo hace. Maldita alucinación o fantasma, le da igual. Intenta ignorarlo, ya que sólo incoherencias pueden provenir de sus susurros.
Yo si lo siento, y no viene en plan de saludarte…-ríe a escondidas resonando en su cabeza como un eco difícil de borrar.
¿Quién viene? -Pregunta mentalmente tratando de callar la voz de una vez por todas. Sin embargo, esta se regocija haciéndolo sufrir ante sus misterios, ante la duda y algo del miedo que comienza a salir.
Quien sabe…tal vez un peligroso alien que desea matarte…
¡Deja de jugar! –le reprende.
El problema no es que venga, el problema es ¿Estás en capacidad para enfrentarlo?-finaliza su burla para callar definitivamente. El objetivo ya ha sido logrado.
Y por un segundo, la duda asalta su mente. Sabe que el omnitrix lo respalda, y sin embargo, su pecho le oprime de dolor, la voz le continúa hablando y por si fuera poco, la sensación de debilidad no ha desaparecido. Tiene miedo de utilizar el reloj, porque no sabe si resistirá el cambio o se volverá loco. Pero echar a un lado la advertencia significaría hacer oídos sordos a una verdad innegable. Por más que su creciente desprecio hacia "eso", que no ha podido catalogar de otra forma, esté presente debe dar crédito a la habilidad innata de aquel para localizar personas, cosas o aliens, en este caso. Permanece quieto ante cualquier señal que le indique la presencia de algún enemigo o cualquier cosa extraña, le da el beneficio de la duda. Sin embargo, la monotonía del paisaje caluroso desvanece la paranoica idea de la voz.
No juegues conmigo, maldita sea.
Se enrosca más en su posición recostando su adolorida cabeza contra la suave superficie del mueble dejando que el aire caliente, el sonido de las teclas de la laptop y el ruido del motor en marcha, inunden sus sentidos. La oscuridad reina por unos instantes en donde el presente, sus temores, las voces, las pesadillas se disuelven y quejan atrás. Fragmentos de memoria deambulan ahora perdidos de escenas pasadas, de acontecimientos divertidos, de aliens poderosos, de combates peligrosos, de problemas fuera de su control. Una y otra vez desaparecen interminables, reflejando angustias, emociones y malos ratos.
Entre ires y venires, se encuentra sentado en su pupitre en el salón de clases recibiendo una cátedra de matemáticas, el tic tac del reloj discurre entre cortes siendo el instrumento de acompañamiento perfecto para la suave voz de la profesora, que frente a sus alumnos camina de un lado a otro en el estrado sosteniendo entre sus manos un volumen grueso que va leyendo a medida que explica un complejo ejercicio, del cual no tiene la menor idea. Un bostezo mal disimulado y sus adormilados ojos buscando algo más entretenido a su alrededor es lo que su prima llamaría una perdida de tiempo; que más da, sin embargo, no hay algo interesante en todo el recinto que le robe su atención. Suspiró derrotado.
Que aburrimiento –piensa.
-¿No crees que es más divertido destrozar aliens?
La pregunta lo pilla desprevenido. Movido por la inercia se voltea hacia la persona quién le ha hablado. Se sorprende al encontrarse con una niña de cabellos negros y unos penetrantes ojos carmesí. Le sonríe amigablemente como si de sus labios no hubiera salido semejante idea grotesca y asquerosa. La observa minuciosamente, en espera de un indicio, pero parece que algo anda últimamente mal con sus oídos. Regresa a su posición original para enfocar a la mujer adulta escribir en el tablero una serie de ecuaciones sin sentido, llenas de números y letras. Vaya complique.
-Uno se acerca… ¿Por qué no lo destrozas antes que sea demasiado tarde, Benjamín?
De un respingo dirige sus ojos nuevamente hacia la chica de piel pálida y cabellera azabache. Esta vez la horrible sonrisa deformada en un sentimiento de gusto pervertido le manda un escalofrío que recorre y hace vibrar su cuerpo. Nota que sostiene una katana (3) de hermosa apariencia que parece refulgir entre las sombras del lugar, se la ofrece sin dudarlo. Se levanta de golpe haciendo que la silla choque contra el suelo. El sonido reverbera por el salón pero nadie parece percatarse, la escena continúa en la pacífica aula como si se tratara de una cinta de cine en plena función. Centra su atención en su compañera, la cual ya no sostiene la filosa arma, y sin poder detenerla, ella en un movimiento ágil desliza sus brazos alrededor de su cuello en un abrazo cariñoso. Percibe la calidez de su cuerpo al pegarse contra el suyo y el aliento chocar contra su oreja. Se estremece. El aroma es una mezcla de lavanda con algo que no identifica, pero es dulce y agradable.
-Yo se que te gusta. Tu interior bulle por derramarla…ve y siente como en cada suspiro la vida se puede escapar…disfrútalo…Benjamin…
Benjamin –susurra el eco. Tentándolo, atrayéndolo…
Los brazos lo abandonan, la calidez es reemplazada por un frío y las ansias de un sentimiento que desconoce. Se niega de dejarse dominar, no quiere; el vacío aparece pronto quitándole la base en donde sustentarse y cae. Y a medida que lo hace mantiene sus ojos en la joven que va quedando a la distancia.
-¡Benjamin!
Escucha el agudo grito desesperado de una mujer que le llama, haciendo eco por aquel profundo y sin fin agujero negro, que casi rompe sus tímpanos.
Se retuerce, una molesta sensación se instaura en su cabeza. Algo lo está halando. Abre sus ojos enfocando su entorno. Aleja la insistente fuerza que le presionaba el hombro de un manotazo.
-¡Oye, que te pasa! –Rezonga su prima acariciando con cuidado su mano lastimada –No se para que intenté despertarte, sabiendo lo brusco que eres. –se aleja enfadada.
-¿Por qué me despertarías repentinamente si estoy teniendo una pesadilla? ¿Te importa acaso? –interroga curioso por la reacción de la maga.
-Por nada, idiota.
Las miradas ojiverdes se enfrentan. Y con la misma rapidez que iniciaron el contacto, los ojos se abren de sorpresa ante el estremecimiento de la maquina rodante y el grito de alamar por parte del abuelo les llega a sus oídos. El camper se mueve descontroladamente de un lado a otro mientras el humo se levanta como un faro anunciando el accidente. Bruscamente todo se detiene y el ruido del motor cesa.
-¿Están bien, chicos? –les habla el adulto desde su posición detrás del volante, que apenas a logrado dirigir para evitar el choque. Los dos que momentos atrás se asieron con fuerza del objeto más cercano a sus manos, asienten silenciosamente. La chica decide confirmar sus gestos. –Estamos bien, abuelo. –le calma la ojiverde recuperando el aliento. –Ben, ¿estas bien? –nota como sostiene su cabeza y respira agitadamente.
…Yo se que te gusta. Tu interior bulle por derramarla…ve y siente como en cada suspiro la vida se puede escapar…
-Estoy bien –la mano a medio camino se detiene con esa simple frase. No insiste. Camina hasta la salida para conocer la causa de su retraso. –Detente –le ordena el castaño desde su lugar, aún sin mover un solo músculo. –Alguien está afuera.
Lo mira incrédula instándola a abrir su boca para replicar. –Esa es la intención de que salga, ¿no crees? –Sin embargo, la clara expresión de preocupación de su primo le mortifica. –Ben, ¿Qué sucede?...Algo anda mal contigo últimamente…
No obtiene respuesta. Observa como este se levanta y pasa por su lado sin siquiera escucharla. Lo detiene de un hombro y tira de él. –Ni se te ocurra. Evaluaremos primera la situación si es verdad lo que dices… -le mira con decisión. Pero, por segunda vez su mano es aparatada descuidadamente.
-Ben aléjate de la puerta –le grita su abuelo tratando de alcanzarlo y parar la discusión de sus nietos.
Nada. El seguro de la puerta es retirado, la luz entra por la pequeña salida impidiendo a la joven maga parcialmente la visión. -¿! Ben, me estas escuchando ¡? –grita enfadada buscando a tientas con su mano el cuerpo del chico para retenerlo. Apenas si logra notar su silueta - ¿! Cual es tu maldito problema ¡?
-El único problema es el estúpido alien que nos ha atacado…-le devuelve con físico odio ante de desaparecer.
-¡Abuelo!
El hombre ya está preparado para enfrentar al enemigo. Se mueve primero seguido de la pelinaranja. Y lo ven. El atacante, un alien ya conocido por ellos permanece varios metros alejado del camper sin inmutarse ante el arma de ataque que carga en sus brazos. El otro chico está unos pasos más adelante en una postura tensa.
-¡¿Qué diablos quieres, Vulcano?! –grita el castaño, sosteniendo con fuerza el omnitrix que ha comenzado a vibrar contra su piel. Puede sentir la clara diversión del alien y la manera como alarga el suspenso entre sus razones y la batalla.
-¿Debo tener un motivo para hacerlo, Tennyson?
Ben duda. Y el otro lo ve, ve su miedo grabado en sus pupilas. Le invita a pelear, le fuerza a moverse. Pero su cuerpo está entumecido y su cabeza quiere explotar. Permanece quieto y sin embargo, el otro aprovecha para impulsarse contra él. El viejo plomero levanta su arma, tiene completa seguridad que su nieto no hará nada, aunque desconoce la razón. Un rayo surge de la voluminosa máquina con una fuerza extraordinaria hacia el objetivo chocando contra este. La onda de choque se extiende por el lugar levantando una gran nube de polvo. De la nada, la pantalla de polvo es dispersada por el alien enfurecido que sin un rasguño visible sigue su camino, y antes que Gwen pueda finalizar su hechizo, Ben es lanzado violentamente por el brazo que se ha estrellado contra su pecho. Su cuerpo se alza ante la vista atónita de los presentes y cae dando volteretas por el suelo.
-¡Amedra ni finesterra (3)! -grita la chica alejando al enemigo del cuerpo de su primo con las rocas más cercanas, que con furiosa energía lo embisten y lo arrastran al pequeño abismo a un lado del camino.
-¡Encárgate de él! –le indica el ex plomero antes de correr hacia el sitio donde Vulcano ha caído.
-¡Ben! ¡Ben! ¿Estás bien? –corre hacia el menor que no muestra señal de vida alguna.
Puede escucharla, los gritos desesperados de la joven golpeando sus tímpanos, pero el dolor parece bloquear algún intento de su parte para responder. Deja vagar sus pensamientos mientras su vista torcida del paisaje se mantiene en un punto fijo y se pierde más allá.
¿Duele verdad? –Ríe con ganas la voz –Mal hecho, mal hecho…permitir que se acercara tanto y atacara de esa forma. Sólo empeoró tu estado físico de por si deteriorado. ¿Acaso no era suficiente con el sufrimiento del omnitrix presionando tus sentidos?
Empiezo a creer que eres masoquista…
-¡Cállate! –le responde mentalmente jadeando. Una punzada de dolor recorre sus órganos que le hacen arquearse y convulsionar. Un quejido lastimero escapa de su boca. Siente unas manos cálidas que lo voltean con cuidado y le colocan boca arriba. Desorientado fija sus ojos en los verdes ajenos. Lleva sus manos al omnitrix para presionarlo con fuerza y amortiguar el pinchazo en su miembro.
-¿Ben?... ¿Por qué?...-le llama a medida que le ayuda a incorporarse. Nota su vista perdida y no está segura de tener la atención completa del chico. –Ben…
¿Lo oyes? Es el sonido de la desesperación…destrózalo…y calla la molesta sensación de repugnancia…elimínalo. –Interrumpe la voz -Destrúyelo…yo se que te va a gustar…
Las palabras de repente lo transportan al salón de clases con la chica de mirada carmesí, seduciéndolo, moviendo sus labios para mostrarle palabras prohibidas, un lado que desconoce…malditas palabras, oscuras, macabras…Destrózalo, si, eso te gusta ¿Verdad?
Se estremeció. La siente, está cerca, recostada contra su espalda, abrazada a él y sus dedos acariciando distraídamente su pecho lastimado, susurrándole al oído…
-¿Dónde diablos se ha metido el alien? –habla de repente en voz alta, ignorando la expresión de sorpresa en los ojos de su prima. Lo olvida todo, sus dudas, su locura, su dolor. La chica de sus alucinaciones sonríe complacida en un torcido gesto de diversión insana, y no se percata de estar haciéndolo de la misma manera.
-¿Ben? –tiembla la voz a su lado. La pelinaranja está asustada. Algo ha cambiado en los ojos de chico. Hay un brillo que no logra identificar, un aura que le hace erizar los vellos y una sonrisa horrible que le hace retroceder. -¿Quién eres?
El aludido flexiona sus piernas a lado y lado de sus caderas y centra su atención en el brazo junto con el reloj. Que interesante…Ladea su cabeza divertido por algo que recién ha descubierto. -¿Acaso no es evidente, Gwendolin? –La empuja lejos –Deberás aprender a guardar secretos, querida. -Presiona el omnitrix. Una mueca de dolor aparece en su rostro, se flexiona contra sí gruñendo mientras clava sus uñas en la tierra seca y caliente.
La joven maga se mueve lejos, no sabe que hacer. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Cómo lo detenía? ¿Qué debía hacer? Todo estaba mal, pero si creyó que hasta allí llegaban las cosas, estaba equivocada. Lo más extraño fue captado por sus ojos, un sangriento proceso de transformación le hace alarmarse.
-¡Ben! ¡Ben! –grita presa en pánico con lágrimas en los ojos. Con dificultad se levanta y corre con todas sus fuerzas, porque si no lo hace, su instinto le dice que lo va a perder.
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(1) Escamoles. Son huevos de hormiga que se sirven en mantequilla con sal para acentuar su sabor. Nativos de México.
(2) Unidad de medida para determinar el contenido de energía de un alimento.
(3) Si, es un hechizo inventado por mí, así que disculpen la falta de originalidad.
Si un final cursi, lamento dejarlo así, tenía planeado seguirlo pero supongo que preferí dejarlo en suspenso.
Espero comentarios, críticas, sugerencias a mi trabajo…
Nos leemos en la próxima entrega…
