+ESTIGIA+

03. Capítulo III: Básico

No hay excusas lo sé, pero el estudio no permite más. Para todos los que estaban esperando pues este capitulo va ser la introducción de mi personaje clave dentro de la historia, es de mi propia autoría y le dedico tanto porque será super importante.

Nota importante, dentro de unos capítulos pasará a Rating M+, así que estén preparados.

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Agradecimientos a:

Neverdie: Con esto no es mucho lo que te ayudo a entender, pero es algo. Disfrútalo.

GTH089: Gracias por el halago, es muy buen aliciente para seguir. De verdad lamento la espera, pero no lo dejaré, este capitulo es uno de transición así que no revela nada a parte del nuevo personaje y el otro lado (enemigos) que no había mostrado.

BlindMaster: Si, si esa es la intención, un poco de maldad no daña a nadie, eh? Ahora si continua leyendo, que empieza.

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Disclaimer: Esta serie no me pertenece, fue creada por Man of Action y producida por Cartoon Network. Gracias a ustedes por esta espectacular idea, de la cual no espero obtener algún lucro, sólo tomar prestados los personajes para mis locas ideas.

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Dejó a un lado la malteada achocolatada procurando no derramarla en el proceso. Desde aquella posición aquella ciudad humana se veía amplia, poderosa e imponente. Por unos momentos creyó estar frente a una implacable fuerza de ataque, inteligencia y minuciosidad que caracterizaba a otras civilizaciones conocidas con anterioridad, pero su decepción fue mayor al relacionarse con los llamados hombres, terrestres o cualquier apelativo que tuvieran en el basto universo. Criaturas viles, eso sí sagaces e inteligentes, pero que carecían de bondad, determinación y se limitaban exclusivamente a lo material, aunque se lo negaran repetidas veces disfrazándolo con falsos rituales a un dios. ¿Acaso se defenderían con garras, dientes y armas inútiles que escupían fuego, como los demás seres de su ecosistema? Salvajes, primitivos e irracionales eso eran, incapaces de adaptarse sin dañar el medio ambiente, organismos incoherentes en sus acciones y guiados por emociones; y sin embargo, ante ellos se presentaba el artefacto más poderoso en todo lo conocido: el omnitrix.

Se quejó mentalmente por la mala suerte que le había correspondido al ser nombrado el encargado de contactar al objetivo y llevarlo a ellos, por voluntad o a la fuerza. Los demás se habían reído ante su desgracia argumentando la dejadez, estupidez y lo repugnante de la naturaleza humana, muchos de ellos le desearon que no se contagiara de aquellos defectos pues un alien como él, no se encontraba muy seguido, y de no ser tan comprensivo ante aquel comentario los hubiera matado, claro que si tenían razón en ello. Su especie había desaparecido en un nano segundo junto con el planeta en donde vivían. Debía de agradecerle a su comandante por haberlo sacado unos días antes arrastrando, literalmente, para convertirlo en su herramienta de combate. Se contempló amargamente. Aquella figura definitivamente no le desagradaba y expresaba enteramente el simbolismo funcional de aquella mamífera, eso y su impresión al entender la razón por la que ahora esos bípedos habían abandonado la vida en cuatro miembros claramente característico de la mayoría de ejemplares en la tierra. Sin embargo, seguía sin estar conforme con tomar aquella forma desconocida para su ser. Recorrió con sus manos las prominentes masas en su pecho palpándolas cuidadosamente, detallando su estructura y meditando seriamente el porqué los machos se alteraban tanto al tener a la vista esa parte de la anatomía, si se contentaban con tan poco, muy seguramente lo que tenía al finalizar su abdomen escondido entre sus muslos los enloquecería. Detuvo sus dedos a pleno camino, desistiendo de la idea de indagar sobre el extraño comportamiento de aquella raza. Tenía cosas importantes que hacer, órdenes que cumplir y rastrear al escurridizo blanco de su misión. Volvió a tomar el recipiente para sorber lo último del líquido achocolatado, más tarde probablemente, regresaría para beber uno nuevo.

Se incorporó perezosamente estirando sus extremidades entumidas, un sonoro bostezo salió de su boca mientras limpiaba rápidamente las pequeñas lágrimas que habían saltado de sus ojos. Permaneció inmóvil por unos instantes, antes de enfocar su atención al pequeño objeto entre sus manos. Pulsando de vez en cuando el mismo botón, los planos de la ciudad se alternaban uno a uno, recorriendo cada zona, sector o punto; pero tanto el portador como el omnitrix eran difíciles de hallar. Vaya jodida misión: una aguja en un pajar. Las mentiras mencionadas en el reporte sobre el chico y que este fácilmente llamaría su atención, le sacaban de quicio. La última vez reportada antes de aterrizar sobre la activación del dispositivo, databa de dos semanas atrás. Cuando el tiempo comenzó a transcurrir y el rastro a desvanecerse, pensó tal vez que habían, de alguna manera, detectado su presencia y se rió de aquella absurda idea. Era imposible. Entonces, quedaba la certeza que, algo más estaba ocurriendo.

Aburrido ante la falta de acción bajó de un salto de la edificación cayendo normalmente en la callejuela apenas transitada. Caminó hacia el otro lado de la ciudad, las posibilidades de manjares apetitosos le hacían babear de expectación. Su comandante no podría culparlo por incompetencia, al fin y al cabo pasear de lugar en lugar era la mejor estrategia para encontrar el artefacto, y porque no, acompañándolo de un rico alimento humano que tanto le gustaba. Recorrió muchos lugares tan vastos e increíbles, algunos congestionados, otros desolados, grandes, medianos, pequeños, pulcros y organizados o lo contrario, con tarifas desconocidas, con ideas descabelladas, con artículos útiles o inútiles…y a pesar de tanta variedad, sólo dos de ellos llamaron su atención: el primero, los parques, esas enormes cuadras fusión de naturaleza y actividad humana que no le dejaban de sorprender pues sin distinguir hora permanecían infestados de gente, muchas con niños que corrían sonrientes a la par de otros, parejas interesadas en contemplar el paisaje jurándose amor eterno, ancianos solitarios en escaños apartados, lectores aislados como intelectuales en plena faena y muchas otras situaciones que a su modo de vivir eran demasiado cómicas para dejarlas pasar. A veces recibía miradas desaprobatorias por su comportamiento inadecuado e irrespetuoso, miradas de enfado al versen espiadas, miradas indiferentes, frías o hurañas que para un alien como él, semejante espectáculo era digno de admirar sentado cómodamente sobre el césped.

El segundo, era una enorme tienda de comida chatarra en donde casi podía jurar que sería lo más cercano a su segundo hogar, y esa constituía una de las razones por las que compartía cierto aprecio por la raza humana. La sola idea de juntar tantos alimentos de diversas preparaciones en un lugar específico era deslumbrante e ingeniosa, pero lo que verdaderamente adoraba era el sabor. Ni en los mejores paraderos de la galaxia hallaría preparaciones con semejante sazón y aroma. ¿Cómo podría marcharse de aquel paraíso dejando atrás las maleadas, los hot dogs, los ricos pasteles de crema de chocolate y lo otros muchos menús en su larga experiencia como clienta humana? Debería idear un plan para ocuparse de ello.

Se detuvo un instante manteniendo su mirada fija en un edificio específico muy cercano desde su posición. Dudó un momento cavilando si era la mejor opción con la que contaba, desafortunadamente como no tenía nada, la idea no sonaba tan descabellada; después de todo, los impulsos significaban la diferencia entre ganar o perder. Encaminó sus pasos hacia la enorme silueta de la construcción con la esperanza de no equivocarse esta vez, de lo contrario su comandante estaría destrozando a cualquier víctima que ose pararse frente a él.

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Sentada nuevamente en el borde del precipicio de aquella azotea dejó que sus pensamientos vagaran junto con el viento que suavemente refrescaba la cuidad sofocada por los rayos del inminente sol. Ahora, sólo le restaba esperar.

Algo dentro de sí se estremeció de emoción y la sensación familiar de estar siendo acechada le colmó los sentidos, pronto la voz intrusa reveló su posición.

-No es un lugar adecuado para que una mujer ande sola.

-Y me lo dice un humano con complejo de Alien.

-¿Cómo sabes que soy? –Se acercó a su altura. La hizo voltear tomándola bruscamente por el hombro. Enfrentó su mirada ambarina. Le sonríe. –Sé muchas cosas sobre ti, Kevin.

-Más tarde te buscaré y te obligaré a que me digas como diablos tienes información tan detallada sobre mí. No te compadeceré por ser una niña –Se relame los labios preso de una repentina excitación- …mientras tanto… -Salta desde aquella azotea cayendo con gracia y ligereza a la siguiente.

-Como quieras. Aunque me pregunto que puede ser más importante que yo –Se impulsa con sus piernas siguiendo al chico de cerca. Detiene la persecución permaneciendo en lo más alto de una de las pancartas de publicidad sobre un edificio. Y entonces lo ve, en la calle contigua un camper yace volcado victima de un tosco accidente, a su lado, buscando la manera de sacar lo más rápido el contenido, el híbrido se debate entre la desesperación y la emoción.

Una mueca de satisfacción se dibuja en su rostro. Lleva uno de sus dedos hacia el pabellón de su oreja. Oprimiendo el dispositivo, un canal de comunicación se abre. Un pequeño pitido vibra al otro lado de la línea.

-Soy Sigma. He hallado al blanco.

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Terminado el capitulo, o un intento de el. La verdad planeaba hacerlo más largo, pero decidí no hacerlo pues más adelante revelaré más cosas sobre este pequeño personaje, personalmente me gusta mucho y espero que a ustedes también.

Ahh, se preguntarán donde esta la continuación del capitulo, yo también lo hago, pero este capitulo le pertenece a mi nuevo personaje, y un poco de Kevin que hacia falta, no creen?.

Nos leeremos en otra actualización, que espero no demore tanto como esta…

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