"La Fuerza del Destino"
Disclaimer: La Saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora J.K. Rowling.
Clasificación: NC-17
Pareja: Harry Potter/Hermione Granger
Summary: Harto de un matrimonio fallido, Harry está por divorciarse de Ginny, mientras Ron y Hermione se aman más que nunca. Pero la vida siempre tiene un plan en donde cada pieza tiene un lugar correspondiente en el universo, y la fuerza del destino puede venir a cambiarlo todo.
Notas de la autora: Hola mis queridos lectores! ¿Cómo han estado? Aquí les traigo un nuevo capítulo que espero les guste y disfruten muchísimo. Creo que ahora no tardé tanto en actualizar como en otras ocasiones, pero de todos modos, ahora que estoy de vacaciones espero la señorita inspiración llegue a mí y pueda realizar tantos capítulos sean posibles antes de que terminen.
Sobre el capítulo, solo puedo decir que el título, tan sencillo o confuso como pueda parecer, lo dice todo. Vamos ya por un poco más de la mitad de esta historia que surgió de manera espontanea y que ahora se ha convertido no solo en mi reto sino también en mi tesoro y espero que sobre todo en una de sus favoritas.
Por último quiero hacer una aclaración sobre nuestra adorable parejita que espero tomen en cuenta en los siguientes capítulos pues es vital para el desarrollo de la historia y sus personajes: Recuerden que Hermione es obstinada, independiente y sobre todo un personaje constantemente atormentado por la encrucijada en la que se encuentra como una viuda que amaba inmensamente a su esposo y que se vuelve a enamorar del amor de su adolescencia, y que es nada más y nada menos que el mejor amigo de su esposo, debido a eso y otras situaciones que se desarrollarán, puede llegar a ser TREMENDAMENTE desesperante. Por otro lado, Harry es igual o más obstinado que Hermione, frustrado al darse cuenta de lo idiota que fue y lo que no aprovechó cuando tuvo oportunidad, y que no dejara ir ahora que la oportunidad vuelve a presentarse.
Y sobre todo y más importante: se aman de igual manera, por lo que serán doblemente idiotas probablemente.
Espero poder publicar de nuevo antes de las festas, pero si por alguna razón no es así, no me queda más por decir que espero tengan una Feliz Navidad y Excelente Año Nuevo!
Sin más que decir, los dejo en su lectura. Enjoy!
Capítulo 15°: Cielo e Infierno
~Hermione's POV~
Cuando bajé las escaleras de la casa de Luna, rezando a todos los cielos porque su esposo no estuviera en casa, pasaban de las diez de la mañana. Con una jaqueca terrible y las sienes aún martilleándome un poco de dolor, solté un largo suspiro al darme cuenta que la casa estaba vacía.
Y Luna seguía arriba. Probablemente podría salir de ahí sin que se diera cuenta, porque estaba segura que lo menos necesitaba en aquellos momentos era que me dijera mis verdades.
Con un suspiro, me senté en la silla del recibidor y me puse los zapatos que traía en la mano para salir de la casa e irme a un lugar en donde pudiera estar sola.
Porque eso era lo que necesitaba. Estar sola y pensar en el montón de estupideces que había hecho los últimos días.
Todo estaba arreglado. A pesar de ser Lunes, había llamado al Ministerio para reportarme como enferma y pedir el día libre. Y aunque sabía que era un vil mentira, estaba segura que no serviría de nada que fuera a trabajar con la tremenda resaca que traía.
Y mucho menos con el montón de pensamientos y sentimientos encontrados que me inundaban en aquellos momentos.
Una vez lista, me acomodé por última vez el saco color uva y comencé a caminar hacia la puerta para salir cuanto antes.
-¿Herms?-
Reprimiendo una maldición, cerré mis ojos con fuerza y mordí mi labio inferior. Al parecer la suerte tampoco estaba de mi lado ese día. Con una mueca de frustración, di media vuelta y miré a mi mejor amiga recargada de lado en la pared, con sus brazos cruzados y mirada inquisitiva.
-¿Piensas ir a trabajar?-
-No- admití, después de todo era obvio que en mi estado no podría ser de mucha ayuda en el Ministerio- Llamé al Ministerio para reportarme enferma, además no hay mucho trabajo-
Sin atreverme a mirarla, me acomodé las mangas de mi saco mientras miraba mis zapatos.
-¿Irás a casa?-
-No, solo necesito salir un rato- dije restándole importancia con un ademán de mano- Despejarme un poco-
-Pero Harry…-
-Sé muy bien lo que dijo Harry, Luna- la miré por fin- Y por eso mismo es que necesito irme antes de que él…necesito estar…- dudé un poco- Estar sola-
Derrotada al darse cuenta que no me haría cambiar de opinión, suspiró.
-Bueno, ¿Por lo menos me dirás a dónde vas?-
-Si te dijera, ¿Puedes prometerme que no se lo dirías a Harry?-
Incapaz de contestarme, mi mejor amiga me miró como si estuviera debatiéndose internamente y mordió su labio inferior. Satisfecha por esa pequeña victoria, yo sonreí de medio y abrí la puerta.
-Eso creí- sonriendo aún más, di un paso afuera y la miré- No te preocupes Luna, solo necesito un lugar para estar sola, y puedo asegurarte que voy al lugar más seguro para estarlo- acomodé mi saco por última vez- No sé como no lo pensé antes-
En realidad, ese había sido el primer lugar que me había cruzado la mente desde que lo había pensado.
-Te llamaré más tarde- sin decir nada más, di media vuelta para comenzar a bajar la pequeña escalinata de la entrada.
-Promételo Granger!-
Escuché el casi grito de mi mejor amiga desde la puerta y sin hacer más que levantar la mano como afirmación, seguí caminando unos cuantos metros hasta detenerme y suspiré. Cerrando los ojos solo unos instantes, tomé aire con fuerza y me concentré en el único lugar que había estado plasmado en mi mente desde horas atrás.
Y desaparecí del lugar en un santiamén.
~Harry's POV~
Sin poner la más mínima atención a lo que me decían, caminaba por los pasillos del departamento de Aurores rumbo a mi despacho mientras intentaba pensar en la excusa perfecta para ir al departamento de Leyes Mágicas y pedir hablar con Hermione.
Porque desde luego, sabía perfectamente bien que no podría entrar a su oficina como lo hacía normalmente después de lo que había pasado los últimos dos días. Y aunque de todos modos dudaba que Hermione se hubiera presentado a trabajar después de la tremenda borrachera del día anterior necesitaba saber algo de ella o estaba seguro de que me volvería loco.
Necesitaba verla y hablar con ella, pues después de la revelación que había tenido mientras nos besábamos en la cama de Luna, estaba seguro que ella deseaba estar conmigo tanto como yo deseaba estar con ella.
Que me amaba como yo a ella.
Pero con lo necia y obstinada que era, sabía que el problema mayor sería convencerla de eso.
En realidad, lo mejor habría sido ir a casa de Luna en cuanto me había levantado, pero con Rookwood aún suelto por las calles y una investigación pendiente, había tenido que salir disparado hacia el Ministerio esa mañana, sin posibilidad alguna de ir a casa de Luna y averiguar si Hermione seguía ahí.
Finalmente y después de inventar la excusa perfecta para pedirle a Rose que me dejara ver a Hermione, me acerqué a mi asistente con prisa.
-Iré al departamento de Leyes Mágicas y probablemente no regrese hasta más tarde- afirmé sin lugar a preguntas- Pasa mis llamadas a Seamus o a Bill por favor-
Sin darle tiempo siquiera a rechistar, dejé a mi asistente con la boca abierta y di media vuelta para comenzar a caminar hacia el elevador.
-Harry! No olvides que hoy tienes que dar una charla a los alumnos de Hogwarts!- escuché el grito detrás de mí- Neville me pidió que te recordara!-
-Demonios-
Sin poder evitarlo, me detuve en mi lugar y contuve una maldición al recordar que mi asistente tenía razón. Ese día tenía que ir a dar una charla a los alumnos de último año sobre Defensa contra las Artes Oscuras, y por supuesto lo había olvidado por completo.
Con un simple asentimiento de cabeza, solté un suspiro y me subí al elevador que me llevaría al único lugar que me interesaba del Ministerio.
~Hermione's POV~
Con el corazón latiéndome desbocado y mi mente trabajando a mil por hora ante el montón de recuerdos que atacaban mi cabeza desde el momento en que me aparecí, miré el castillo de Hogwarts alzarse imponente frente a mí y suspiré con fuerza.
Sentada en aquella roca frente al Lago Negro y con el Bosque Prohibido a mi espaldas desde hacía una hora, los recuerdos de hacía más de diez años no dejaban de inundarme, y con una media sonrisa había cerrado los ojos y me había dejado envolver por el pasado y la nostalgia.
Los recuerdos eran tantos y llegaban a una velocidad vertiginosa, envolviéndome de una manera tal que por un momento creía que lo volvía a vivir. El castillo donde había vivido toda mi adolescencia, la sala común que había sido mi refugio en fríos inviernos y deliciosas primaveras, el Lago Negro en donde había pasado horas sumergida en cuarto año y que veía todos los días al despertar, el Bosque Prohibido en donde me había internado tantas veces junto a él.
Siguiéndolo solo a él.
Sin poder evitarlo, aquellos ojos verdes y profundos aparecieron en mi mente de nuevo, y una vez más suspiré con fuerza. Porque por más que intentaba no podía dejar de pensar en él cuando todo a mi alrededor me recordaba lo que había vivido con él más de la mitad de mi vida.
Todo lo que lo había amado. Todo lo que aún lo amaba.
Y ahora no era un secreto. Soltando un gemido frustrado, recordé el montón de estupideces que había hecho en mi estado de ebriedad y las verdades que había dicho y que tan celosamente había guardado durante años de todos y sobre todo de él.
Y justo a él se las había revelado.
Sin más opción que lamentarme de nuevo, inhalé con fuerza y me levanté para caminar hacia el castillo que se alzaba a la distancia. Caminaba lentamente, intentando poner fin a aquella ola de recuerdos mientras admiraba el paisaje hasta que finalmente llegué al único lugar en el que había pensado toda la mañana y que tanto había extrañado.
Con una sonrisa, miré el imponente castillo frente a mí y un sentimiento de tranquilidad me inundó por completo al darme cuenta que Hogwarts, que había sido mi hogar durante años, era el único lugar en el que podía y quería estar en aquellos momentos.
Caminé entre los invernaderos de Herbología y finalmente entré al castillo por una de las enormes puertas traseras sin dejar de mirar a mí alrededor. Sonriente y una vez dentro, caminé por los pasillos mientras saludaba a gente conocida, desde maestros hasta compañeros que ahora trabajaban ahí, sopesando la idea de buscar a Neville en su mazmorra para saludarlo.
Después de todo, tampoco olvidaba que él me había visto ayer, completamente ebria y sin la menor inhibición, lanzarme sobre Harry y pegarme a él como una espora mientras dejaba al descubierto mis enormes ganas de besarlo frente a todos.
Pero como si alguien me hubiera escuchado me tropecé con mi amigo en cuestión en el pasillo de las mazmorras y en cuestión de segundos me vi rodeada de sus enormes brazos mientras me levantaba del suelo.
-Hermione! Que gusto verte por aquí!-
-Hola, Neville- dije con una sonrisa una vez estuve en el suelo- A mí también me da gusto verte!-
-¿Estás mejor? ¿Y Harry? ¿No viene contigo?-
Comenzó a preguntar sin darme tiempo siquiera a respirar, mirando detrás de mí por encima de mi cabeza para comprobar que en efecto venía sola. Sin tener idea de que responder, me limité a mirarlo boquiabierta en mi lugar mientras pensaba que rayos contestar para no delatarme.
Antes de poder decir algo, Neville me guió hasta una escalera cercana y como en los viejos tiempos, nos sentamos en uno de los escalones de mármol y enlazó su brazo al mío.
-No, no viene conmigo- dije con una sonrisa nerviosa- Lamento mucho lo que te hice pasar ayer, Neville- sonrojada, me llevé las manos a mis mejillas y lo miré con pena- Te juro que nunca…-
-Lo sé, Herms- me sonrió comprensivo- Pero entiendo que lo necesitaras, no debe…- dudó un poco- No debe ser fácil después de lo que has pasado-
Sin saber que contestar y completamente sorprendida ante aquella respuesta, lo miré con ternura y sonreí.
-Y en verdad, me alegro que Harry y tu estén juntos después de todo-
Aquello me cayó como un golpe en la cabeza. Sin decir nada, me limité a mirarlo mientras pensaba en cómo responder a eso. Era obvio entonces, por aquél inocente comentario, que Neville había escuchado y visto lo suficiente como para hacer conjeturas.
Para imaginar lo que en realidad estaba pasando.
-Neville, lo que viste ayer en Las Tres Escobas…yo…-
-No, Herms- sonriente, Neville tomó mis manos y las apretó con fuerza- No tienes porque decirme nada, y tampoco pienso preguntar- me miró con ternura- Te conozco lo suficiente y a él también para saber lo que pasa-
Aún en shock, lo miraba con los ojos abiertos de par en par mientras intentaba responder algo coherente. Por Merlín ¿Es que éramos tan obvios?
Como si Neville hubiera leído mis pensamientos, sonrió aún más.
-Eres mi mejor amiga, Hermione- dijo con firmeza- Y durante años pude darme cuenta de cosas que el despistado de Harry no pudo ver- meneó la cabeza, casi frustrado- Menudo cabeza hueca, y tu también por callarte!-
Sin poder creer lo que Neville me estaba diciendo, abrí mis ojos de par en par mientras lo dejaba hablar. Tal vez porque quería escucharlo, tal vez simplemente porque no podía hablar, o tal vez por las dos cosas. Por Merlín, ¿Desde cuándo mis amigos más despistados se habían vuelto los más perceptibles?
-Pero el destino acomoda todas las piezas en su lugar justo, ¿No crees?- acarició mis manos entre las suyas mientras las miraba- Ahora eres tú quien lo trae vuelto loco, y vaya que ayer lo llevaste al límite-
Conteniendo un gemido de sorpresa, de nuevo lo miré completamente pasmada y sin poder creer aquello que Neville me estaba diciendo.
-Entiendo que puedas sentirte culpable, Herms- dijo finalmente, acariciando mi mejilla- Pero mereces ser feliz, tú más que nadie- se detuvo unos instantes- Y Harry también-
Cuando por fin terminó, no me quedó más remedio que mirarlo con los ojos anegados en lágrimas, incapaz de procesar de manera coherente toda aquella información. Frente a mí, Neville me miró con una sonrisa comprensiva.
-Debí haberme quedado callado ¿Verdad?-
-Ay Neville-
Sin poder evitarlo un segundo más, rompí en llanto de alivio y sin mayor ceremonia me acurruqué contra su pecho cual niña pequeña mientras Neville, susurrando palabras tranquilizadoras y acariciando mi cabello con delicadeza, me dejaba desahogarme por completo.
-Tranquila Herms, aquí estoy-
Como única respuesta, yo solo atiné a abrazarlo con fuerza.
~Harry's POV~
Una vez llegué al departamento de Leyes Mágicas caminé hasta el escritorio de Rose sin saludar o fijarme en los que se cruzaban en mi camino, y en menos de unos segundos estuve frente a la asistente de Hermione, quien me miró con ojos desorbitados.
-Hola Rose, ¿Podría hablar con Hermione un segundo?- mirando la puerta de caoba frente a ella, Rose no contestó- Necesito revisar con ella las últimas ordenes de aprehensión de Azkaban-
Rose miró la puerta de nuevo y yo sonreí. Tal vez Hermione estaba adentro, y solo era cuestión de que pasara por esa puerta de caoba para tenerla frente a mí por fin y arreglar ese maldito enredo de una vez por todas.
Decirle que la quería conmigo, de una vez por todas.
-Harry, lo que pasa es que…-
-Serán unos cuantos minutos, lo prometo-
-Harry, con gusto te pasaría, el único problema es que Hermione no vino hoy a trabajar-
Bingo. Ahí estaba la respuesta que necesitaba.
-¿En serio?- fingiendo extrañeza, la miré con ceño fruncido- ¿No te dijo porqué?-
-Se reportó enferma, y la verdad es que la escuché bastante mal- preocupada, Rose miró de nuevo la puerta de caoba y yo reprimí una sonrisa.
Con semejante borrachera, me imagino que sí. Sin poder evitarlo, la imagen de Hermione completamente ebria llegó a mi cabeza y sonriente recordé el sabor de sus deliciosos labios y el calor de su cuerpo junto al mío. Reprimí un escalofrío.
-¿De verdad?- fingí una mueca de asombro- Bueno, creo que iré a verla, gracias Rose-
Sin darle tiempo a responder, di media vuelta y comencé a dirigirme a la puerta rápidamente para salir de ahí cuanto antes. Que Hermione no hubiera ido a trabajar quería decir que seguía en casa de Luna, o al menos eso quería creer. Porque si no era así, podría estar en miles de lugares distintos y que sin duda no podría revisar todos en un día.
Una vez fuera del Ministerio, caminé hacia el callejón que siempre utilizaba para aparecerme y sin otro objetivo en mente más que la casa de Luna, inhalé con fuerza y me aparecí frente a su casa en un santiamén.
En menos de dos segundos estuve frente a su puerta y tomando un poco de aire, toqué con fuerza a la puerta mientras esperaba que alguien abriera.
-Luna!- grité a una de la ventanas a mi lado- Abre por favor!- toqué de nuevo- Luna!-
Unos cuantos toques y gritos más, mi amiga rubia apareció detrás de la puerta y sin mayor ceremonia me tomó de la mano para hacerme pasar a la casa y cerrar la puerta detrás de ella.
-¿Te han dicho que tocas como alma que se la lleva el diablo? Deja de hacer eso!-
No escuché una sola palabra de lo que dijo. Algo desesperado, caminé por el pasillo mirando en todas las habitaciones, sin rastro de Hermione.
-¿Dónde está Herms?- pregunté una vez me aseguré de que no estaba en ninguna habitación- Necesito hablar con ella, Luna-
Soltando un largo suspiro, Luna me miró frustrada mientras alzaba sus brazos al cielo con desesperación.
-No lo sé- admitió derrotada- Se fue ésta mañana sin decirme a donde-
-¿Qué? ¿No te dijo a donde iba?-
-Tenía miedo de que si me decía te lo fuera a decir a ti, y tenía razón!-
Por un momento quise sonreír al escuchar aquello. Después de todo seguía siendo Hermione, y no se le escapaba una. Pero por supuesto en aquellos momentos lo último que podía hacer era sonreír, y menos cuando no tenía idea de donde se encontraba Hermione.
Y tenía tanos lugares para buscar.
-Demonios- frustrado, pasé mi mano por el cabello y comencé a caminar en círculos- Podría estar en cualquier parte!-
Frente a mí, Luna me miró comprensiva e instantes después abrió sus ojos un poco, como si acabara de recordar algo.
-Me dijo que necesitaba un lugar donde estar sola- me calló antes de que le dijera lo obvio- Y me dijo que iba al lugar más seguro para estarlo, luego susurró algo de porque no lo había pensado antes-
No necesitó decir más. De inmediato, ese lugar seguro llegó a mi cabeza y no tuve duda alguna de que habíamos pensado en el mismo. La conocía lo suficiente para saber que como yo, Hogwarts era el único lugar que la tranquilizaba y en el que querría estar en ese momento.
Y yo tenía que ir de todos modos. No podría haber sido más perfecto.
-Claro, ¿Por qué no lo había pensado?-
Sin darle tiempo siquiera a reaccionar, tomé a Luna de los hombros y le planté un fuerte beso en la frente para después salir corriendo de la casa, dejando a mi amiga rubia con la boca abierta y los ojos desorbitados.
-Harry!- me llamó desde la puerta mientras bajaba la escalinata de piedra- ¿A dónde vas?-
-A buscar a Hermione- continué caminando- Esa mujer me va a escuchar!-
Con ese último grito, alcé mi mano como despedida y seguí mi camino para aparecerme cuanto antes. No podía esperar para tenerla en frente y decirle todo lo que tenía que escuchar.
Y no iba a descansar hasta conseguirlo.
~Hermione's POV~
Cuando entré a la biblioteca, se encontraba casi vacía. Tal vez fuera por la hora, o porque ese día el clima era agradable para estar afuera, pero la mayoría de las mesas se encontraban solas y entre los estantes solo se podían observar montones de libros volando hasta sus destinos sin hacer el más mínimo ruido.
Con inmensa calma, y mucho más tranquila después de mi conversación con Neville, caminé por entre los pasillos de la gigantesca biblioteca hasta encontrar el privado y solitario cubículo que utilizaba cuando estudiaba en Hogwarts.
Una vez ahí, y dándome cuenta que no había absolutamente nadie en los cubículos cercanos, caminé por entre las sillas y me paré en la ventana para mirar el Lago Negro frente a mí.
Sin poder evitarlo, solté un largo suspiro y me recargué contra el muro a mi lado. Había caminado por el castillo durante más de una hora, intentando sofocar los sentimientos que me embargaban y de sacar a Harry de mi cabeza de una vez por todas.
Por supuesto, había fracasado por completo.
Era imposible cuando todo lo que veía me recordaba a él. Cuando lo único que quería en aquellos momentos era verlo y perderme en su mirada, sentir su calor junto al mío, sus brazos alrededor de mí, sus labios contra los míos…
Con un demonio, deja de pensar en él Hermione! Le grité a mi conciencia frustrada, esperando que por fin me hiciera caso.
Durante unos minutos que parecieron eternos, miré el paisaje frente a mí con los brazos cruzados, admirando desde los suaves colores del cielo de la tarde hasta las lechuzas que sobrevolaban el Lago Negro. Escuchaba pasos lejanos a mi alrededor, y completamente absorta en el hermoso paisaje no sentí la presencia de alguien que se acercaba hasta que lo tuve casi detrás de mí.
-Es una hermosa vista-
Abriendo mis ojos de par en par, levanté mi cabeza de un respingo y me tensé por completo, pensando que tal vez había alucinado. Era una voz que conocía a la perfección. Era su voz.
Y cuando di media vuelta y tuve sus ojos verdes frente a mí, mirándome con profundidad a solo unos cuantos centímetros de mí, no tuve duda alguna. Sin poder evitarlo, mi corazón comenzó a latir desbocado y sentí mis piernas flaquear al instante.
-Ahora entiendo porque te gustaba tanto estudiar aquí-
Incapaz de contestar, me quedé mirándolo con ojos desorbitados desde mi lugar, intentando asimilar el hecho de que, frente a mí, Harry me miraba con brazos cruzados y una perfecta sonrisa en sus delgados labios.
-¿Qué…que haces aquí?-
Frente a mí, Harry se limitó a encogerse de hombros y comenzó a acercarse a mí lentamente hasta que lo tuve lo suficientemente cerca para mirar el brillo de sus ojos. Demasiado cerca.
-Podría hacerte la misma pregunta, pero mi respuesta es simple-
Metió las manos al bolsillo de su pantalón y siguió acercándose lentamente mientras de manera casi inconsciente, yo daba unos pasos atrás en el estrecho pasillo y lo miraba aún con ojos desorbitados.
-Pero si no le dije a Luna que…-
-No necesitó decirme nada, te conozco lo suficiente para saber que aquí…- se acercó peligrosamente, acortando la distancia aún más mientras se cruzaba de brazos- Es donde ibas a estar-
Al borde de la desesperación y casi pegada a la pared detrás de mí, miré a todas direcciones para darme cuenta que en efecto, no se veía nadie a los alrededores y estábamos solos en ese lugar.
Completamente solos.
-¿Y…qué es lo que quieres?-
-Lo obvio- dijo con una insoportable calma-Necesitamos hablar- deteniéndose por fin, levantó la vista y me miró con seguridad en sus hermosos ojos verdes- Y con la verdad Hermione, de una vez por todas-
Aquella última oración, dicho con la más absoluta firmeza, me arrancó un estremecimiento inconsciente y recé porque Harry no lo notara.
-¿Sobre qué exactamente?-
Por un momento quise morderme la lengua ante tan estúpida pregunta. Pero en aquellos momentos, fingir demencia era mi única defensa, por más estúpida que me hiciera ver.
-¿En serio tengo que decírtelo?- de nuevo, Harry comenzó a acercarse peligrosamente- Creo que lo sabes a la perfección, pero te lo diré de todos modos- dijo en tono casi amenazante- Vine a hablar sobre los dos, más específicamente, sobre el beso y sobre lo que me dijiste ayer- dudó un momento- TODO lo que me dijiste ayer-
-Ayer estaba ebria, pude haber dicho cualquier cosa- dije en un estado de desesperación, rezando porque Harry dejara de acercarse y de mirarme de aquella manera.
O terminaría besándolo sin remedio.
-Verás Herms, que no te creo absolutamente nada-
Notando el tono de excesiva confianza en su voz, caminé hacia un lado para alejarme de él hasta que sentí mis piernas golpear el borde de la mesa que tenía detrás, dejándome completamente atrapada en aquél estrecho pasillo con Harry frente a mí.
-Si me crees o no me viene sin cuidado- dije por fin algo irritada ante su actitud- ¿Quién te has creído?-
-Me creo, o me creía nada más y nada menos que tu mejor amigo, a quién pensaba que jamás le ocultarías algo- se detuvo un instante- Quiero saber porqué rayos me mentiste todos estos años-
-No te mentí-
-Muy bien, digámoslo de otra manera. Me ocultaste la verdad durante años, y quiero saber porque-
-No entiendo a que te refieres-
-No, Hermione, por favor no digas eso- deteniéndose solo lo justo para dar un paso más, continuó hablando- Te conozco y me conoces, y sabes que no soy tan estúpido como para creer que no tienes idea de lo que habló-
Como si fuera posible, se acercó aun más hasta que finalmente lo tuve a unos centímetros de mí. Y cuando lo tuve tan cerca que su delicioso aroma inundó mis sentidos, me miró fijamente y finalmente volvió a hablar.
-Quiero saber porque jamás me dijiste que estabas enamorada de mí-
-No seas arrogante- escupí furiosa- ¿Quién rayos te has creído?- desafiante, levanté mi barbilla y lo miré con rabia- ¿A eso viniste? ¿A restregarme en la cara que alguien más estaba muerta por ti cuando eras "El Elegido"?-
-No- negó sin perder la calma- Necesito saber porque mi mejor amiga no confío en mí lo suficiente como para decirme lo que sentía-
Aquello fue la gota que derramó el vaso. No tenía caso seguir fingiendo, no ahora que Harry sabía todo y parecía decidido a que habláramos con la verdad de una vez por todas. Completamente derrotada y sin ánimos de seguir pretendiendo, me crucé de brazos y lo miré fijamente.
Dispuesta a terminar con aquello de una vez por todas.
-¿Y de que iba a servir? Si fuiste lo suficientemente bruto para no notarlo, creo que hubiera dado lo mismo que te lo hubiera dicho o no- tal vez ante el tono brusco o la repentina sinceridad, Harry parpadeó algo sorprendido-Yo era Hermione, tu mejor amiga, tu "casi" hermana ¿Recuerdas?-
-Creía que…creía que Ron y tu…-
-Quería a Ron, y cuando me casé con él aprendí a amarlo con toda mi alma, aún lo amo-
Durante unos instantes que parecieron eternos, Harry se limitó a mirarme sereno desde su lugar, sin decir absolutamente nada. Con el corazón acelerado y mi respiración ajetreada yo lo miré de igual manera, intentando descifrar su expresión unánime.
-Debiste habérmelo dicho-
Dijo finalmente, con el semblante de frustración más intensa que le hubiera visto jamás.
-¿Qué diferencia habría hecho, Harry?- admití por fin, derrotada- Tu amabas a Ginny, y para ti yo era simplemente tu mejor amiga ¿Qué habrías hecho? Solo habría arruinado nuestra amistad para siempre-
-Ayer me dijiste que aún me amas-
-Sólo porque dije eso ayer no significa que sea verdad. Te dije que estaba borracha, pude haber dicho cualquier cosa-
-¿Me vas a decir que el beso de la noche anterior no fue verdad?-
-Te recuerdo que fuiste tú quien me lo diste, Harry, y además…-
Sin darme tiempo a continuar, se acercó a mí con urgencia y en menos de un segundo estuvimos tan pegados que entre nosotros no cabría ni un alfiler. Con su rostro a unos centímetros del mío, Harry tomó mis mejillas y paseó su mirada por mi rostro hasta que sus ojos se toparon con los míos.
Y me perdí en el calor de su mirada.
-Lo hice porque lo deseaba Hermione- aquella verdad me sorprendió tanto que por un momento perdí el aliento- Porque te deseo, te necesito y porque no puedo estar un minuto más sin ti-
-Harry…-
-Te quiero, Hermione-
Aquella oración, dicha con la mayor sinceridad y de la manera más simple, me golpeó tan fuerte que por un momento creí haber escuchado mal. Pero cuando los segundos pasaron y ninguno de los dos dijo nada más, supe que no lo había alucinado.
Intentando por todos los medios reprimir las lágrimas e incapaz de soportar su mirada durante más tiempo, di media vuelta y miré hacia arriba, intentando sin éxito que las lágrimas no salieran de mis ojos.
-Basta Harry, no compliques más las cosas- susurré mientras inhalaba con fuerza- Esto es imposible, ahora todo es diferente y…-
Sin darme tiempo a terminar, me tomó del brazo para girarme y en unos instantes estuve de nuevo pegada a él, con sus brazos alrededor de mí cintura y su cuerpo tan cerca del mío que podía sentir el latir de su corazón contra mi pecho.
Con ternura, Harry llevó sus manos de nuevo a mi rostro y limpió las lágrimas que surcaban mis mejillas mientras pegaba su frente a la mía y cerraba sus ojos.
-¿Por qué? ¿Por qué fui lo suficientemente estúpido para dejarte ir hace diez años? ¿Por qué fui tan imbécil para no ver lo que tenía?- susurró derrotado-¿Es que ya no tengo la más mínima oportunidad de reparar mi error?-
-Harry…- cerrando mis ojos de igual manera, sentí su aliento rozar el mío y sin poder evitarlo llevé mis manos a su pecho- Harry…-
-Te quiero, Hermione- susurró de nuevo contra mi boca, y yo sentí que mi corazón se derretía en ese preciso instante-Te quiero como nunca he querido a nadie y no puedo creer lo estúpido que fui todos estos años-
-Pero, Ron…Ginny…-
-Shhh, lo sé, lo sé- me tranquilizó-Pero sé que tú también sientes lo mismo, y no pienso permitir que algo nos separe de nuevo-
Y antes de poder decir algo, sus labios se unieron a los míos con tanta urgencia que por un momento mi mente quedó en blanco. E incapaz de resistirme a sus deliciosos labios, que buscaban desesperados una respuesta de mi parte, correspondí a su beso con tanta fuerza que nos sacó a ambos un gemido de alivio.
Al demonio con todo. Lo amaba y lo necesitaba tanto que nada más importaba en aquellos momentos.
Como si algo se hubiera encendido dentro de nosotros, los brazos de Harry me apresaron contra él con tanta fuerza que me quedé sin aire y sus manos comenzaron a vagar por mi espalda con desesperación, mientras mis brazos se enroscaban alrededor de su cuello y me pegaba a él de manera casi instintiva, buscando deshacer la más mínima distancia entre nosotros.
-Te necesito tanto, Hermione- susurró en algún momento, mientras sus labios volvían a besarme con furia.
De manera demandante, tortuosa y experta, los labios de Harry se amoldaban a los míos en la más perfecta sintonía, mientras su lengua se abría paso entre mi boca y exploraba todo a su paso, arrancándome gemidos de puro placer.
Alentado por aquellos sonidos, Harry continuaba el beso mientras sus manos acariciaban de manera experta mi espalda baja y su lengua jugaba con la mía en la danza más deliciosa y erótica que podría haber esperado. Incapaz de contenerme y excitada por sus caricias, restregué mi cuerpo contra el suyo de manera sugestiva, arrancándole a Harry un gemido ronco que me volvió completamente loca.
En aquellos momentos podría hacerme suya en aquél pasillo y a mí no podría importarme menos el lugar en el que estábamos.
-Yo también te necesito, Harry- confesé sin aliento entre besos, mis manos acariciando su nuca suavemente- Siempre lo he hecho- dije casi sin pensar, completamente entregada al momento y a sus caricias.
Harry gimió con fuerza contra mis labios, y completamente enloquecido de pasión, tomó mi trasero con sus manos para levantarme con extrema facilidad y cuando me di cuenta estuve sentada en la mesa detrás de mí, con Harry en medio de mis piernas y su cadera contra la mía.
Y cuando sentí la evidencia de su excitación contra la mía, reprimí un gemido de placer y lo besé con mayor intensidad.
Sin importarme el lugar en el que estábamos, perdí la noción del tiempo.
~Harry's POV~
No tenía idea de cómo habíamos terminado en aquella situación. Pero no me importaba en lo absoluto.
Sentada frente a mí y con sus brazos alrededor de mi cuello, Hermione me correspondía el beso con la misma intensidad, gimiendo calladamente mientras mis manos la acariciaban sin cansancio y mis labios se perdían entre los suyos.
La deseaba tanto que dolía. La deseaba tanto que podría hacerle el amor ahí mismo.
Sería de lo más sencillo. En aquella posición y sin nadie cerca, deshacer los botones de su pantalón y hacer a un lado su prenda para perderme en ella sería cuestión de minutos. Pero aquella no era la manera en la que quería hacerlo, y necesitaba recuperar el control de nuevo.
Y ella no estaba ayudando en lo más mínimo.
En algún momento aquél beso desesperado y algo torpe se convirtió en un beso delicioso, erótico y exigente, que me hacía perder los estribos y me impedía pensar con claridad. Nos separábamos solo para tomar aire y volvíamos al ataque, con nuestros alientos chocando y nuestras respiraciones volviéndose cada vez más ajetreadas.
Sentía sus manos acariciar alternadamente mi nuca y mi espalda, arrancándome suspiros de placer que de pronto se convertían en gemidos desesperados. El tacto de sus manos, aún por encima de la tela, resultaba tan placentero que no podía esperar a sentir sus suaves manos acariciar mi piel desnuda, y sentir la suya debajo de mis dedos.
Pero antes de perder la razón por completo, el inconfundible sonido de la lechuza que anunciaba el cambio de clases retumbó por las paredes de la biblioteca, sacándonos de nuestra burbuja en cuestión de segundos.
Como si nos hubieran dado un golpe, volvimos a la realidad en cuestión de segundos y dando un respingo terminamos el beso de inmediato, con las respiraciones agitadas y mirándonos con los ojos abiertos.
Pero no nos separamos un centímetro más.
Con mis manos en sus caderas y las de ella detrás de mi cuello, sonreí un poco ante nuestra evidente agitación, como temiendo ser atrapados como dos alumnos en medio de una calentura. Soltando un suspiro aliviado, pegué mí frente a la de ella y le di otro corto beso que no tardó en corresponderme.
-Tengo…- tomé aire contra su boca- Tengo que ir a dar una charla justo ahora, pero no tardaré mucho- murmuré con mi frente aún contra la suya y la miré con ternura- Te buscaré ésta noche en tu casa ¿De acuerdo?-
Como única respuesta, Hermione solo asintió tímidamente y cerró sus ojos mientras intentaba normalizar su respiración.
-Aún tenemos mucho de qué hablar-
Hermione abrió sus ojos y me miró fijamente, esta vez sin duda.
-De acuerdo-
Sin poder evitarlo, aquél simple comentario me sacó una sonrisa de oreja a oreja.
-Hasta pronto-
Con aquella simple despedida y sin darle tiempo a decir algo más, tomé su rostro con ambas manos y le planté un suave beso en la frente antes de salir del cubículo. Volteando una última vez para mirar a Hermione respirar ajetreada y con una mano en su pecho presa aún de la impresión, desaparecí detrás de uno de los estantes con una sonrisa de oreja a oreja y con ganas de gritar de alegría a los cuatro vientos.
Más le valiera a los alumnos de séptimo que esa charla terminara lo antes posible.
Dos horas más tarde y con el corazón palpitando como loco de emoción, salía del castillo como alma que se la llevaba el diablo mientras despedía con la mano a los maestros, alumnos y antiguos compañeros de Hogwarts que conocía.
Con un simple objetivo en mi mente, llegar a casa de Hermione y pronto.
Cuando entre a mi casa unos diez minutos más tarde, apurado y con la respiración ajetreada, el sol ya se había puesto en Londres, por lo que probablemente y si Hermione sentía lo mismo respecto a lo que había pasado hacia apenas dos horas, ya estaría en casa. Necesitaba volver a estar con Hermione cuanto antes, o estaba seguro que moriría de desesperación.
Una vez dentro, tiré las llaves en la mesita del recibidor y me quité el ligero abrigo que llevaba para dejarlo en el perchero, dispuesto a subir a mi habitación para ponerme algo más cómodo y salir disparado de ahí.
Pero antes de poner un pie en el primer escalón, un ruido proveniente de la sala llamó mi atención y extrañado me detuve de inmediato. Con los sentidos alerta, caminé a la habitación y entré algo indeciso hasta distinguir a la persona que estaba parada junto a la ventana del jardín.
Reprimí un gemido de frustración. Aquello no podía estar pasando.
-¿Ginny?-
Al oír mi llamado, la que alguna vez había sido mi esposa dio media vuelta desde su posición, hasta que finalmente sus ojos avellana se cruzaron con los míos. De brazos cruzados, Ginny ladeó la cabeza solo un poco y sonrío ligeramente.
-Hola, Harry-
Ignorando por completo su saludo, la miré con ceño fruncido y meneé ligeramente la cabeza.
-¿Qué haces aquí?-
-¿No vas a decirme "Hola" siquiera?- preguntó algo ofendida, pero sin sonar cínica en ningún instante- Tengo un mes sin verte-
No pude evitar escuchar el tono suave de su voz, muy diferente al tono hiriente y amargo que había escuchado en las últimas ocasiones que la había visto. Incluso se veía diferente. Con un holgado vestido aguamarina que no era para nada del estilo de Ginny y el cabello suelto sin adorno alguno, parecía más amable, más dócil…
Más cálida.
Como la mujer que había conocido años atrás, y no como la mujer fría y calculadora que había sido los últimos meses.
Volviendo de nuevo a la realidad, recordé que ella seguía frente a mí, y que en efecto, tenía semanas sin verla.
-Lo siento, Ginny- dije algo apurado, mirando despistadamente el reloj colgado en la pared a mi lado- Tienes razón, es solo que…estoy algo apurado…¿Cómo has estado?-
Pregunté sin ganas de escuchar la respuesta. En realidad, lo único que quería es irme de ahí cuanto antes y llegar a casa de Hermione para terminar con lo que habíamos comenzado esa tarde.
La mera idea me calentó la sangre y me dio escalofríos.
-Bastante bien- dijo acomodando su vestido mientras comenzaba a caminar hacia mí- Por lo que puedo ver tú también-
Con un asentimiento de cabeza, sonreí de manera forzada y me obligué a detener el golpeteo de mi pie en el suelo. No quería ser grosero con Ginny, pero su lentitud estaba empezando a exasperarme y definitivamente no estaba para aguantarlo.
Pero ella parecía no verlo, y con suma calma, se detuvo a unos pasos de mí y se cruzó de brazos de nuevo. Y aunque en algún momento juré haber visto un atisbo de nerviosismo en su expresión, supuse que eran simples imaginaciones mías y me limité a contestar.
-Así es, gracias- sin saber que más decir, metí las manos en los bolsillos de mi pantalón- Y dime ¿Qué…- me detuve indeciso- ¿Qué haces aquí?-
La mirada de Ginny, que se había entretenido básicamente en sus pies y en su vestido -que ahora que veía detenidamente si era demasiado holgado para mi gusto- subió hasta que por fin se encontró con la mía.
-Necesito hablar contigo-
Demonios. Al parecer Ginny no iba a ponerlo fácil.
De nuevo, miré el reloj a mi lado y contuve una maldición. Aún cuando no era tarde, la idea de hacer esperar a Hermione no me agradaba en lo más mínimo, y mucho menos cuando por fin parecía que podríamos estar juntos sin que los fantasmas del pasado nos atormentaran.
Decidido a no permitir que Ginny se interpusiera en eso, me pasé una mano por el cabello exasperado y decidí ir al grano.
-¿En serio? ¿Y no puede esperar a otro momento? Lo que pasa es que en este momento tengo que…-
-Estoy embarazada-
Aquella simple oración, que empezó tan rápido como terminó, me dejó helado.
Y como si me hubiera dado un golpe, en ese instante recordé la estupidez que había hecho tres meses atrás después de la muerte de Ron y antes de mudarme de esa casa.
Después pensé en Hermione.
-Estoy esperando un hijo tuyo, Harry-
Y mi mundo se vino abajo en un instante.
¿Reviews? ;)
