Capítulo 1: Forks

Bella POV

Noté el golpe suave de una mano sobre mi hombro, golpes suaves pero insistentes. Poco a poco fui abriendo los ojos para encontrarme con unos ojos de un verde muy profundo.

-Buenos días, Bella- dijo mi amiga con una sonrisilla tranquila mientras me erguía en mi asiento, parecía ser que me había quedado dormida. Mientras frotaba mis ojos observaba a Esperanza, comparando su figura actual con la que tenía de niña. Siempre había tenido una musculatura consistente y una personalidad tan tranquila que tenías que conocerla lo suficiente para notar la tensión de sus hombros cuando estaba nerviosa, los leves cambios en su voz cuando te amenazaba (aunque a mí no me ha amenazado nunca), los momentos en los que estaba enfadada… Esperanza es una chica muy difícil de leer, como si hubiese sido escrita en una de las lenguas más antiguas del mundo, y, aunque había pasado gran parte de mi vida a su lado, aún había veces en que me sorprendía. Su pelo, de un oscuro castaño ondulado, lo llevaba recogido en una coleta muy alta y yo estaba deseando que llegase el momento en que se la cortara, porque me había prometido hacerse una trenza y regalármela. Su cuerpo, obviamente que ha cambiado, y mucho, incluso de vez en cuando me da vergüenza estar a su lado, aunque somos de la misma altura, ella es mucho más voluptuosa que yo. Además, siempre tiene ese tono oliváceo en la piel que me encanta, pero yo soy tan blanquita... Al pasarme la mano sobre la cara deje de pensar en ello- Vamos Bella, alégrate de que ya vamos a llegar-. Era verdad, ya podía verse Port Angeles a lo lejos, y allí nos recogería Charlie. Me encogí en mi sillón.

-¿Tan emocionada estás, Espe?- le pregunté- Forks no es para tanto, te lo aseguro.

-Por supuesto que lo estoy…dirás todo lo que quieras pero estoy segura de que nos lo pasaremos genial-, incluso aunque intentaba controlarse, se notaba el brillo en sus ojos…normal, era la primera vez que salía de Phoenix-, y como estaremos rodeadas de bosque podré dar una vuelta una noche yo solita-. Le encantaba la noche y los sitios boscosos… creo que era de las pocas niñas (y niños) que no le temían a la oscuridad, ella "nadaba" en la oscuridad, parecía que fuese su segunda naturaleza… apenas dormía y siempre daba largos paseos nocturnos… y eso que se supone que uno de sus poderes estaba en sus sueños.

-Creo que por eso estás tan contenta, ¡al fin un buen bosque decente donde perderte!- dije sonriente, totalmente con ganas de bromear con ella. Sin embargo, me miró de pronto seria.

-No solo por eso- dijo de forma que se me erizaron los vellos, para luego sonreírme alegre. ¿Pero qué mosca le pico?

Unos cinco minutos después repletos de bromas sobre las cosas que sueño (porque sí, hablo mientras duermo), el bus llegó a Port Angeles, y bajamos a recoger nuestras maletas (solo llevábamos una cada una más un par de mochilas). Allí ya nos esperaba Charlie, apoyado sobre su coche de policía, y me dirigió una enorme sonrisa en cuanto me vio. En seguida se acercó a mi para darme un enorme abrazo, y luego dejarme en el suelo.

-Te he echado de menos, hija- dijo con ternura en su voz mientras colocaba unos de los mechones caoba de mi pelo tras mi oreja.

-Encantada de conocerlo, Jefe Swan- dijo mi amiga de pronto, provocando que la atención de Charlie pasase a ella.

-Prefiero que me llames Charlie, tú debes de ser Esperanza, ¿no?- ella asintió sonriente pero noté una leve tensión en sus hombros- Bella me ha hablado mucho de ti

-¡PAPÁ!- sí, me había avergonzado, seguro que ya estaría sonrojándome, y encima ellos dos riéndose por lo bajo como si estuviesen disfrutando de un chiste personal.

-Bueno venga, dadme las maletas y subid al coche- dijo mi padre aún sonriente, se notaba que estaba feliz de poder tener a alguien al fin en casa.

El viaje hasta Forks fue tranquilo, conmigo y Esperanza admirando el paisaje y con mi padre haciendo alguna que otra pregunta…la peor, la que provocó que mi amiga dijera que no tenía apellido porque era huérfana… pero lo dijo de una forma tan relajada que se notaba que no le importaba, para después añadir, como de broma (cosa que no lo era) que utilizaba el apellido Swan como propio cuando era necesario. Lo bueno fue que mi padre aceptó como si nada… creo que le gustaría adoptarla, así lo de mis sueños de tenerla como hermana se harían realidad.

Tras unas dos horas de camino, al fin llegamos a Forks, hogar de algo más de 3100 personas. Vi los ojos de mi amiga brillar, y eso provocaba que se me pegase su alegría, así que, seguramente, estaba ahora sonriendo. No tardamos mucho en llegar a mi viejo hogar, y no pude evitar suspirar, recordando muchos de los pequeños buenos momentos vividos allí con mi padre.

Cuando entramos en la casa, Esperanza no pudo evitar admirarla con una linda sonrisita, la notaba fascinada, tranquila y relajada… hasta que se fijó en las fotos que mi padre tenía bien a la vista y no pudo evitar aguantarse la risa, que, extrañamente, le salió con increíble fluidez. Mi padre me miró como preguntándome qué le pasaba a mi amiga… yo dirigí una mirada a las fotos y me encogí de hombros.

-Bueno, creo que estaría bien que fueseis ya a vuestras habitaciones- dijo Charlie, cortando casi de golpe la risa de mi amiga-, supongo que querréis ordenar vuestras cosas, ¿no?

-Claro- contestamos las dos a la vez y ambas nos sonreímos antes de que dirigiese a mi amiga hacia su habitación, la de invitados, contigua a la mía. Iba tan emocionada que casi me tropiezo en las escaleras

-Valla, Bella, la habitación me gusta mucho- me dijo con un suspiro observando la que sería su habitación durante todo el verano. Y lo que más le gustó, estoy segura, era la magnífica vista que tenía del bosque. Dejó sus maletas sobre la colcha lilácea y se dirigió, como supuse, a observar el paisaje, para después girarse a mirarme con una sonrisa. Rápidamente, abrió su maleta, sacando una pequeña vieja caja de madera negra que conocía muy bien. Abrió la caja, extrajo un pequeño bote con una espesa pasta roja, y volvió a cerrar la caja-. Bien, y ahora a arreglar esto.

-¿Qué piensas hacer?- le pregunté mientras se sentaba con las piernas cruzadas en al suelo a los pies de la cama. Ella, sin siquiera mirarme, abrió el bote y metió dentro uno de sus dedos, haciendo un símbolo pequeño en el suelo, un círculo con un pentágono en su interior y un ojo en el centro. Después guardó el bote y puso un cazasueños colgado a la ventana, uno que yo misma había hecho con su ayuda.

-Evitar que los malos espíritus vayan a molestarme mientras me dedico a soñar- me dijo tranquilamente.

Tras colocar todas sus cosas, la habitación me recordó demasiado a la suya en el Internado, aunque la otra fuese mucho más grande…y , de alguna forma, me alegre al pensar que ella parecía pertenecer a este lugar gobernado por el mal tiempo. Después le tocó el turno a la mía, y la sorprendí, no haciendo solo uno de esos dibujos, sino un total de siete… cinco alrededor de mi cama, uno en la entrada y otro en la ventana. Suspiré resignada, porque sabía que empezaría con todo ese rollo de protegerme, y le di el cazasueños que ella misma me había hecho hace unos 13 años, el cual colocó rápidamente junto a la ventana.

Aún era temprano, así que decidimos bajar y ver qué había en la cocina para merendar, encontrando poco menos que nada de comer. Las dos nos miramos y asentimos.

-Papá- dije suavemente a Charlie, que estaba viendo la tele con una cerveza abierta en su mano derecha, y él me dirigió un leve "Mmmf", atento a la tele-. Espe y yo vamos a salir a dar una vuelta por Forks, ¿me das algo de dinero para ir a comprar comida para hacer la cena a la vuelta?

-Claro Bells- dijo mi padre para después darme algo de dinero, que guardé en seguida en mi bolso. Después, tanto Esperanza como yo misma nos despedimos de él con un beso en la mejilla y salimos al exterior.

Íbamos caminando, tranquilas, por la calle… cada vez que pasábamos por algún sitio bonito, Esperanza me preguntaba sobre el sitio, y, de vez en cuando, le contaba alguna de mis anécdotas. De pronto, ella se quedó quieta, totalmente tensa…era la primera vez que la veía así, pero solo se mantuvo así escasos segundos.

-Bella… -comenzó a decirme- pronto oscurecerá, compremos y volvamos a casa, mañana será otro buen día para que me enseñes el pueblo, y tendremos todo el día.

Yo asentí, levemente, la escuchaba algo preocupada, y eso no me gustaba lo más mínimo. Decidí obedecerla… le preguntaría después…si me acordaba.

Fuimos directas a la tienda, para comprar los ingredientes para la cena y después a casa… Siempre nos había gustado cocinar juntas, y esta vez fue igual, riéndonos y comentando los últimos rumores del Internado mientras freíamos las patatas y cocíamos filetes, el suyo, obviamente, muy poco hecho…

Los tres cenamos frente la tele, viendo las noticias y los comentarios deportivos. Después, Esperanza y yo limpiamos y nos arreglamos para dormir. Caí rendida en mi cama, quedándome dormida casi al instante.

-.-.-.-.-.-.-.

No volvais a esperar esto XD, hoy he actualizado pronto porque me siento demasiado inspirada…Espero que os guste, aunque éste sea solo un capi de transición. En el próximo será el primer encuentro de algunos de los Cullen con las chicas, así que supongo que lo esperaréis con ansias… Reviews, please ^^

Hasta la próxima y gracias por leer