"La Fuerza del Destino"

Disclaimer: La Saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora J.K. Rowling.

Clasificación: NC-17

Pareja: Harry Potter/Hermione Granger

Summary: Harto de un matrimonio fallido, Harry está por divorciarse de Ginny, mientras Ron y Hermione se aman más que nunca. Pero la vida siempre tiene un plan en donde cada pieza tiene un lugar correspondiente en el universo, y la fuerza del destino puede venir a cambiarlo todo.

Notas de la autora: Hola mis queridos lectores!

Primero y antes que nada, Feliz Navidad! Espero hayan pasado una excelente navidad rodeados de sus seres queridos. Como mi regalo de navidad, aquí les traigo un nuevo capítulo que hubiera subido el viernes de no haber sido por los preparativos navideños de última hora que me trajeron ocupada. Como sea, aquí les dejo el capitulo con el cual batallé un poco debido a ciertas razones que irán viendo a lo largo de la lectura. Antes de que comiencen, les recuerdo mi nota del capítulo pasado como referencia y para que sean pacientes con nuestros personajes ;) jajaja.

Sin más que decir me retiro y los dejo disfrutar el regalo que escribo con mucho cariño. Un beso!

Capítulo 16°: Entre Sueños y Realidades

~Harry's POV~

Alguna vez soñé con el día en que me enteraba que sería padre. Desperté del sueño con una agradable sensación y con unas ganas enormes de ver a Ginny embarazada de mi primogénito.

Si alguien me hubiera dicho que mi reacción sería la que estaba experimentando en estos momentos, probablemente no le habría creído. Y sin embargo ahí estaba, con la mujer que alguna vez había amado y había soñado como la madre de mis hijos frente a mí, con mis ojos abiertos como platos y sintiendo que me faltaba el aire.

Ginny estaba esperando un hijo. Un hijo mío.

Y en aquellos momentos no podía hacer más que sentirme la persona más miserable del mundo ante esa noticia.

Aquello tenía que ser otro sueño. O una broma de mal gusto. Parecía una situación que podría pasar en una dimensión desconocida, y sin embargo no podía ser más real. Con Ginny y una- ahora- notoria pancita de embarazo que disimulaba a la perfección en aquél holgado vestido.

-Embarazada- susurré más para mí que para ella- Cómo…- tomé aire con fuerza- ¿Cómo puede…-

No terminé aquella estúpida pregunta. Sabía perfectamente bien "como podía", y sin embargo no había podido evitar preguntarlo. Después entendí que aquella pregunta no era para ella, sino para mí mismo. Para la vida.

Para el maldito destino que parecía dispuesto a hacer miserable mi existencia.

-Fue después de la muerte de Ron, esos días que pasamos juntos-

No tenía que recordármelo. Ahora que la tenía enfrente, los recuerdos de esos días llegaron a mi cabeza con una velocidad vertiginosa, así como las veces que le había hecho el amor y las dos o tres de ellas en las que habíamos estado lo suficientemente desesperados para hacerlo sin protección.

Las veces en las que había sido lo suficientemente estúpido para no pensar en lo que hacía.

-Cuando…- logré decir de nuevo- ¿Cuándo te diste cuenta que estabas…-

-Poco después del nacimiento de Roxanne- dijo con voz firme- Hace dos meses-

-¿Dos meses?- elevé un poco la voz- ¿Te diste cuenta hace dos meses?-

Frente a mí, Ginny me miró con expresión solemne pero ojos acuosos. No me había detenido a mirarla, pero ahora que lo hacía me daba cuenta que parecía algo desesperada, como si llevara mucho tiempo pensando la manera de decirme aquello.

Había tenido oportunidad de hacerlo antes, y hasta ese momento se había atrevido. Ginny llevaba tres meses con mi hijo en su vientre y hasta ahora me lo decía. Y en ese momento, sentí verdadera culpa.

-Debiste…- tomé aire- Debiste decírmelo antes-

Dije a manera de exigencia. Por fin mi voz había recuperado su tono normal, y en ese momento solo deseaba golpear la pared a mi lado o tirar una de las sillas. No podía pensar con claridad, tan solo sentir la desesperación y la frustración que habían comenzado a acumularse desde hacía algunos minutos.

-Lo intenté- dijo serena- Pero tú estabas bastante ocupado con la viuda de mi hermano-

Ahí estaba de nuevo. El tono hiriente y la lengua afilada que había utilizado los últimos meses, así como las indirectas sobre Hermione y nuestra "traición" a Ron. Semanas antes la había cortado de inmediato, y sin embargo ahora no podía hacerlo.

Porque por más que quisiera negarlo, tenía razón.

-De todas maneras, eso no…-

-Bueno, ya no importa- me cortó de inmediato, algo arisca- Ahora estoy aquí y te lo estoy diciendo Harry, porque creí que merecías saber que estoy esperando un hijo y tu eres el padre-

Simple y sin tapujos. No me estaba obligando a nada, no venía a exigir nada. Y sin embargo, su mirada y su expresión me lo gritaban de manera silenciosa. Me gritaban que no hiciera lo que planeaba hacer cuando llegué a casa; radiante, feliz y pensando en la vida que a partir de ese día quería hacer con ella.

Y ahora, tenía en frente a una mujer que ya no amaba, esperando un hijo que siempre había deseado tener.

De nuevo, el rostro de Hermione apareció en mi mente.

Solo para darme cuenta de lo estúpido que había sido al creer que yo estaba destinado a ser feliz.


~Hermione's POV~

Sentada en el sofá de la sala, cubierta solamente por uno de mis camisones y mi bata de dormir, miré de nuevo el reloj de la sala y reprimí un suspiro.

Las once de la noche y Harry no había llegado.

Estaba segura que no había escuchado mal. Esa tarde en la biblioteca, después de ese delicioso beso que me había dejado sin aliento, Harry me había dicho que me buscaría en casa por la noche para hablar lo que aún teníamos que hablar.

Para terminar lo que habíamos comenzado.

Desde que había llegado no había estado quieta ni un solo momento, yendo de un lado a otro y pensando en que sería lo más apropiado para ponerme.

Y aunque en un principio no quería aceptar la razón por la que me había puesto aquél simple camisón verde, no podía negarla.

Había sido porque sabía que era su favorito, y porque deseaba ver su expresión en cuanto me mirara en él. Porque mi subconsciente me decía que deseaba ver su expresión cuando, de manera lenta y desquiciante, me lo quitara hasta quedar desnuda en sus brazos.

Porque deseaba que me hiciera el amor.

Pero por supuesto que eso no podía pasar, no en esa casa, mucho menos cuando tan solo habían pasado tres meses desde que él no estuviera.

-Demonios-

Maldije mientras dejaba caer mi cabeza en el respaldo.

Había pensado en el montón de cosas que quería decirle una vez estuviera frente a mí, desde lo mucho que lo amaba hasta la culpa que me carcomía por lo que estábamos haciendo. Quería hacerle el amor, y a la vez decirle que no volviera a buscarme.

Mi cabeza era un verdadero lío, con sentimientos encontrados que ni yo misma podía entender del todo y sin saber que era lo que realmente haría una vez que lo tuviera frente a mí.

De todas maneras, no se había presentado.

De nuevo miré el reloj de la sala y me convencí de que no se presentaría en toda la noche. Que tal vez había pensando que lo que hacíamos era un error y había recapacitado en el momento justo antes de venir a mi casa.

Que tal vez su amistad a Ron era más fuerte que lo que sentía por mí. Así como el amor y respeto que yo le tenía a su memoria era tal vez más fuerte que el amor que sentía por Harry.

Aún con todo y eso, no pude evitar que las lágrimas rodaran por mis mejillas sin control al darme cuenta que Harry no llegaría. Porque a pesar de todo, lo único que quería en aquellos momentos era estar con él y besarlo hasta la inconsciencia.

Y él que no se había presentado, era él.

-Eres una estúpida, Hermione Granger-

Me dije a mí misma, limpiando con mis manos las lágrimas que seguían bajando sin control para después levantarme del sofá y dirigirme a las escaleras. En cuanto puse un pie en el primer escalón, miré la puerta de caoba a unos metros de mí durante unos instantes.

Y con una sonrisa irónica y las lágrimas amenazando con salir de nuevo, subí hasta mi habitación para dormir completamente sola.


Esa mañana desperté casi a regañadientes, y conteniendo una maldición golpeé el despertador a mi lado que llevaba timbrando varios minutos. Una vez levantada, miré el reloj en mis manos y reprimí un gemido frustrante.

Era Martes y se me hacía tarde para ir al trabajo.

Algo somnolienta, miré mi celular para darme cuenta que tenía cinco llamadas perdidas de Luna. Ya la visitaría más tarde para explicarle todo.

Con una apatía gigantesca, me levanté de la cama, escogí un conjunto de pantalón de vestir negro y blusa de seda en color azul eléctrico y me metí a la ducha de la cual estuve afuera en menos de cinco minutos.

Los únicos minutos que pude soportar pensar en Harry y en el hecho de que no se había presentado anoche.

-Basta, Hermione –me dije mientras me colocaba los zapatos de tacón.

Una vez lista, me miré en el espejo y maldije al darme cuenta de lo cansada y desgastada que me veía. Con unas ojeras gigantes, los ojos hinchados de tanto llorar y mi rostro más delgado que de costumbre, cualquiera pensaría que había pasado no solo mala noche, sino malos meses.

Tres malos meses.

Meneando la cabeza, me maquillé con esmero hasta que estuve presentable y con una última mirada al espejo salí corriendo de casa. Cuando llegué a la esquina de la tranquila callecita para poder aparecerme, tomé una larga bocanada de aire y en menos de un segundo me aparecí en la entrada del Ministerio.

Fingiendo una sonrisa, saludé a los conocidos que me topaba en el camino hasta que por fin llegué a los elevadores de la primera planta. Una vez dentro saludé a Susan Bones quien me saludó con un efusivo abrazo y una cálida sonrisa.

-Herms, que gusto verte!-

-Lo mismo digo Sue- respondí- Me imagino que has tenido muchísimo trabajo últimamente-

-Solo un poco, nada que no pase en unas semanas-

El elevador comenzó a subir con el ritmo de siempre hasta detenerse en la segunda planta, que no era el piso ni de Susan ni mío. Debido a que éramos las únicas en el elevador, nos miramos algo extrañadas para después darnos cuenta que alguien subiría.

Y cuando las puertas se abrieron, abrí mis ojos como platos al toparme con otros color esmeralda que conocía a la perfección.

Frente a mí, Harry me miró con sorpresa.

Antes de decir algo, Harry se percató de la presencia de Susan y volvió a cerrar la boca mientras yo me limitaba a quedarme estática en mi lugar y las puertas del elevador se cerraban detrás de él.

Con un simple "Buenos días" como saludo y una energía algo fingida, Harry se acomodó en su lugar mientras el elevador seguía subiendo y yo sentía que las piernas me fallaban.

Definitivamente encontrarlo así no era algo que me esperaba en lo absoluto, y al parecer él tampoco. Con unas ojeras delatoras y un aspecto algo somnoliento se veía simplemente terrible, como si no hubiera dormido en toda la noche.

Como si no fuera el hombre que ayer, besándome y acariciándome a escondidas en la biblioteca, me decía que me necesitaba y que nos diéramos una oportunidad.

Quería gritarle y reclamarle mil cosas, sin embargo, lo único que pude hacer fue mirar el pequeño puntero que marcaba el piso mientras subíamos solo para darme cuenta que Susan se detendría en el siguiente piso.

Y a Harry y a mí nos faltaban otros cinco pisos por subir.

-Bueno, fue un gusto verlos chicos- Susan salió del elevador y nos miró sonriente- Que tengan un excelente día!-

Las puertas del elevador volvieron a cerrarse.

Dejándonos a Harry y a mí completamente solos.

Durante unos segundos que parecieron eternos, nos limitamos a quedarnos callados y mirar a cualquier punto del elevador. Aquello era simplemente ridículo, y más dados los acontecimientos del día anterior, pero por alguna razón en ese momento no podía pensar nada coherente.

Solo sentir el latido desbocado de mi corazón y las inmensas ganas de golpearlo por haberme dejado plantada anoche.

El simple hecho de pensarlo me frustró de sobremanera, y alentada por la impotencia de ese recuerdo y el cambio en la actitud de Harry, me armé de valor y finalmente decidí a romper el silencio que nos envolvía.

-Harry…-

No terminé la oración. Soltando una mezcla de maldición y gruñido de impotencia, Harry golpeó el botón de emergencia que se encontraba a su lado para detener el elevador y en menos de dos segundos me tuvo acorralada contra la pared.

Con sus manos a cada lado de mi rostro, su cuerpo completamente pegado al mío y sus labios peligrosamente cerca de los míos.

-¿Ha…Harry?-

Durante unos instantes Harry me miró con una mezcla de ternura e impotencia, recorriendo mi rostro con la mirada mientras pegaba su frente a la mía.

-¿Harry?- tragué saliva agitada- ¿Qué te pa...?-

Sin darme tiempo a continuar, Harry pegó sus labios a los míos en un beso arrebatador que me quitó el aire y me puso la mente totalmente en blanco. Perdiendo por completo la noción del momento y el lugar en el que estábamos, me dejé llevar por el beso y rodeando su cuello con mis brazos me pegué a él aún más, en una silenciosa exigencia de que continuara.

Soltando un gemido contra mi boca, Harry entrelazó su lengua con la mía en una danza deliciosa y en un ataque de desesperación llevo una de sus manos a acariciar mi pierna y en menos de unos segundos la tuvo rodeando su cintura.

Incapaz de evitarlo, abrí mis ojos de par en par al notar el evidente desenfreno con el que Harry me acariciaba y la evidencia de su excitación pegada a mi pelvis. Actuaba acelerado, llevado por una impotencia que no lograba entender mientras me besaba sin darme tiempo a pensar.

Parecía frustrado e impotente, y me besaba con una desesperación tal que parecía no querer dejarme ir ni siquiera para recuperar el aire. Durante unos largos instantes, se limitó a besarme con fuerza mientras yo lo seguía, pegándome a él con fuerza mientras acariciaba mi muslo por encima de la estorbosa tela del pantalón.

-Harry, por favor…- logré decir finalmente entre besos- Estamos…- me calló con un beso- en el…- un beso más- elevador-

Sin hacerme el más mínimo caso, Harry siguió besándome sin darme oportunidad de decir nada más mientras yo me dejaba llevar de nuevo. Pero como si alguien me hubiera escuchado, la voz de la recepcionista sonó en el elevador para proporcionarnos ayuda debido a que el elevador se había atascado.

O en este caso, detenido a propósito.

-Demonios-

Con un gemido de impotencia, Harry se separó de mí lo suficiente para mirarme a los ojos y tomando una larga bocanada de aire, me miró fijamente.

-Búscame en mi oficina en dos horas- susurró con su frente pegada a la mía- Tengo…tengo algo que decirte-

Dijo aquello con un dejo de frustración, como si algo lo carcomiera por dentro mientras hablaba. Con la mandíbula tensa, se alejó de mí a regañadientes y golpeando el botón de emergencia espero a que las puertas del elevador se abrieran.

Y sin darme tiempo a reaccionar, salió del elevador sin dirigirme la mirada para desaparecer por el pasillo.

Dejándome con la respiración agitada y más confundida que antes, las puertas del elevador volvieron a cerrarse.


Casi dos horas más tarde, caminaba por los pasillos más desolados del Ministerio rumbo al departamento de Aurores, con un montón de dudas en mi cabeza y un solo objetivo en mente.

Aclarar con Harry que rayos estaba pasando y a que se debían sus malditos cambios de humor.

Y sobre todo, decirle lo que sentía de una vez por todas.

Estaba decidida a sincerarme por completo, porque aquél peso era simplemente demasiado para seguirlo soportando. Pero sobre todo, necesitaba verlo para decirle por fin que todo lo que había dicho ayer en la biblioteca lo sentía también.

Que lo deseaba y lo necesitaba desde siempre, y no soportaba estar alejada de él. A pesar de la maldita culpa que me carcomía cuando estaba con él y pensaba en Ron y el amor que aún sentía por él.

Tan concentrada iba en mis ideas que no me di cuenta cuando estuve frente a la puerta del despacho de Harry hasta que escuché la voz de su dulce asistente.

-Hermione! Buenos días!-

-Buenos días Loretta!-

-¿Buscas a Harry?- miró la puerta detrás de mí- Me temo que no está en su despacho-

Algo extrañada por el tono de nerviosismo en su voz, miré la puerta detrás de mí y después a ella.

-¿En serio? ¿Y sabes cuándo volverá?- sin darle tiempo a responder, continué- Podría esperarlo en su oficina-

Como si hubiera dicho alguna imprudencia de lo más aberrante y más nerviosa que antes, Loretta miró de nuevo la puerta detrás de ella y meneó la cabeza. Aquello comenzaba a molestarme en serio.

No tenía tiempo para más misterios, y menos cuando tenía tanta urgencia de ver a Harry y hablar con él de una buena vez.

-Dijo que no tardaría, si quieres puedes esperarlo en…-

-No te preocupes, lo esperaré en su oficina-

Sin darle tiempo a continuar, caminé hacia la puerta mientras Loretta se levantaba y me seguía nerviosa.

-Espera Hermione, es que adentro ya lo está esperando…-

Antes de que pudiera terminar, abrí la puerta con prisa para encontrarme a la persona que lo esperaba sentada en la pequeña salita del despacho de Harry.

-Ginny…-

Frente a mí y deshaciendo el gesto de sorpresa al verme entrar, Ginny sonrió solo un poco y ladeó la cabeza.

-No te preocupes Loretta, podemos esperarlo las dos ¿O no Herms?-

Aún sin salir de mi sorpresa, asentí solo un poco y Loretta salió del despacho cerrando la puerta tras de ella.

Para dejarme a solas con Ginny, a quien tenía semanas sin verla y con la que había hablado por última vez en tono nada amistoso.

Y a la que había visto besando a Harry en la boda de Neville como si el mundo fuera a acabarse.

-Cuanto tiempo sin verte, Herms-

Ginny se levantó de su asiento y cruzándose de brazos de dirigió al escritorio de Harry en donde comenzó a fisgonear.

-Lo mismo digo- dije por fin recobrando compostura- Te ves bastante bien-

Y no mentía. Aunque no sabía muy bien porque, Ginny parecía algo más suave y más llena de vida que las últimas veces que la había visto, y por lo que podía observar había subido unos cuantos kilos. En realidad con aquella holgada blusa no podía discernir realmente su figura, pero sin duda alguna no era tan delgada como siempre.

-Tú también estás excelente- dijo sonriente, aunque no tan cínica como siempre- Digo, después de todo lo que has pasado con la muerte de mi hermano y…-

-Lo sé, gracias Ginny- la corté de inmediato.

-¿Cuánto ha pasado ya? ¿Tres meses verdad?- más que pregunta parecía aseveración- Claro, que tonta, yo debería saberlo mejor que nadie- se llevó la mano al vientre de manera inconsciente.

-Por supuesto- sin entender muy bien a qué se refería con su última oración, caminé hasta la chimenea y miré el fuego crepitante-Era tu hermano-

Me callé, incapaz de decir nada más. Después de unos largos instantes, Ginny volvió a hablar.

-Lamento lo que te dije la última vez que te vi, Hermione- dijo casi a regañadientes- Me temo que fui bastante…grosera- dijo por fin- Es solo que, tenía mis razones para…-

-No te preocupes Ginny- la corté de inmediato, cruzándome de brazos- Está olvidado-

Y aunque no lo estaba para nada, no quería recordar absolutamente nada de esa discusión en donde me había hecho sentir la traidora más grande del mundo, y donde había declarado abiertamente que Harry y yo sosteníamos una relación que no era cierta.

Pero ahora cuando todo era diferente, no podría soportar que Ginny me recordara lo miserable que debía sentirme por amar a Harry.

Pero Ginny parecía renuente a dejar el tema.

-Tienes que entender que lo de Harry y yo estaba tan reciente que no podía pensar con…-

-Lo sé Ginny, era tu esposo- dije algo molesta- Llevaban poco tiempo de estar divorciados y supongo que la idea de que viviera conmigo no te agradaba para nada, menos cuando aún tenían algo- di media vuelta de donde estaba para verla de frente- Pero entre Harry y yo no había…-

-¿Había?- Ginny se cruzó de brazos y me miró inquisitiva- ¿Y es que acaso ahora no hay nada, Hermione? ¿Podrías mentir de nuevo tan descaradamente?-

Ahí estaba de nuevo. La misma Ginny venenosa e hiriente que había sido los últimos meses, y que de nuevo parecía dispuesta a armar un escándalo por Harry.

-¿A qué has venido, Ginny?- escupí enfadada- ¿A interrogar a Harry sobre eso? ¿A entrometerte de nuevo en su vida?-

Aunque sabía que estaba siendo muy grosera, sinceramente ya no me importaba. Por más que había querido evitar pensar en ello, la sola idea de que Ginny volviera a la vida de Harry no me gustaba para nada, y verla ahí solo podía significar algo parecido.

-¿Y que si así fuera? Harry es…-

-Harry FUE tu esposo, Ginny- la interrumpí en un ataque de rabia- Él es libre de hacer lo que quiera y con quien…-

-Claro- sin darme tiempo a continuar, Ginny ladeó la cabeza y colocó una de sus manos en el estómago- Después de todo tu siempre fuiste la primera en la fila de espera ¿No?-

-¿Qué rayos quieres, Ginny?-

-Debería preguntarte lo mismo, Herms- con una sonrisa, Ginny recargó su cadera en el escritorio a su lado- Aunque creo que en realidad, lo que debería preguntarte es cómo puedes vivir con la culpa y el remordimiento, revolcándote con mi ex esposo mientras el tuyo lleva apenas tres meses en su tumba-

-Yo no he…-

-Por favor Hermione, no soy estúpida- me cortó de inmediato- ¿Acaso crees que nadie lo nota? Te creí cuando me dijiste que no había nada entre ustedes hace tres meses- soltó una risa irónica- Pero no te atrevas a decirme eso ahora-

-Yo no tengo que probarte nada, Ginevra-

-No, mucho menos cuando todo mundo los ha visto los últimos meses, y sobre todo cuando seguramente se han estado revolcando como dos…-

Tenía suficiente de ella. No me importaba lo que pudiera o no pensar, y mucho menos si le molestaba o no que estuviéramos juntos.

-¿Y qué si así fuera?- elevé la voz más de lo que hubiera querido- Eso es un asunto que a ti no te concierne de cualquier manera- escupí sin poderlo evitar- Tu y Harry ya no son nada ni tienen nada en común- como si hubiera dicho algo gracioso, Ginny sonrió irónica- ¿A ti que te importa que…-

-Me importa porque estoy esperando un hijo de él-

Mis oídos retumbaron al escuchar aquello.

Como si me hubiera aventado un baño de agua helada, me quedé estática en mi lugar mientras abría mis ojos de par en par.

-¿Qué?-

Un hijo de Harry. Ginny estaba embarazada de Harry.

De manera automática mis brazos cayeron a mis lados, y una sensación de náusea me embargó por completo al instante.

-Tengo tres meses de embarazo, así que supongo que sabrás exactamente cuándo ocurrió…-

Como en una película, recordé la discusión que tuve con Ginny tres meses atrás, poco después de que Harry se mudara a mi casa.

"Ahora entiendo porque me corrió de su casa una vez que se aburrió de acostarse conmigo", aún recordaba esa frase que había dicho en un ataque de rabia, clara señal de que ella y Harry habían pasado varias noches juntos después de la muerte de Ron.

Y como consecuencia estaba esto.

-Así que como podrás darte cuenta, me importa todo lo que tenga que ver con él, Hermione- dudó un momento- No porque fue mi esposo, sino porque es el padre de mi hijo-

Aún sin poder creer que aquello fuera real, bajé mi mirada al abultado vientre que casi no se notaba debajo de la holgada tela y finalmente todo hizo sentido.

Desde el hecho de que Harry no se hubiera presentado anoche hasta su extraña actitud de ésta mañana en el elevador, así como el hecho de que Ginny estuviera ahí, defendiendo su lugar no como ex esposa de Harry. Sino como la madre de su hijo.

Sin poder evitarlo, mi mirada se volvió borrosa y mis ojos se pusieron húmedos al instante mientras intentaba mantener la compostura.

No podía quebrarme frente a Ginny.

Y sin embargo en aquellos momentos, lo único que quería hacer era largarme de ahí cuanto antes.

O despertarme.


Con más fuerza de la que quería usar, golpeé de nuevo la puerta frente a mí.

-Un momento!- escuché la voz de Luna mientras abría el cerrojo- Harry, si eres tú te juro que…-

En el instante que abrió la puerta y me miró, Luna cerró la boca de inmediato y me miró con ojos desorbitados. Detrás de las gruesas lágrimas, alcancé a distinguir la cara de preocupación de mi mejor amiga.

Había salido del Ministerio hacía apenas diez minutos, y no había pensado en otro lugar para ir más que a casa de Luna. En estos momentos cuando todo a mi alrededor parecía una mala broma, no podría soportar estar sola en casa.

Cuando era obvio que Harry y yo no podíamos estar juntos.

-¿Hermione?- en el momento que mencionó mi nombre las lágrimas volvieron a brotar sin remedio- Por Merlín, Hermione! ¿Estás bien?-

Sin darme tiempo a responder, Luna me tomó del brazo y me tiró con fuerza para meterme a la casa. Una vez dentro cerró la puerta sin mirarla y me guió hasta la sala en donde me sentó en uno de los mullidos sofás.

Como si fuera una niña pequeña, yo solo me dejé guiar hasta que estuve sentada, mientras las lágrimas seguían rodando por mis mejillas sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

-Por Merlín Herms, tranquilízate- me dijo una vez que estuvo sentada a mi lado- ¿Qué rayos fue lo que pasó? ¿Viste a Harry?-

Recobrando la compostura, me sequé las lágrimas tranquilamente y la miré serena mientras asentía.

-Y a Ginny también- dije sin poderlo evitar.

-¿A Ginny?- extrañada, Luna frunció el ceño- ¿Qué tiene que ver Ginny en esto, Herms?-

Con una sonrisa irónica, entorné los ojos para después mirar a mi mejor amiga frente a mí.

-Luna, no tienes idea-

Y ante el ceño de Luna, solté un largo suspiro para comenzar a contar.


~Harry's POV~

Caminaba con prisa por los pasillos del Ministerio, con la sensación de que algo no estaba bien. Nada bien.

-Demonios-

Había terminado con el maldito papeleo de un preso de Azkaban más tarde de lo previsto, y en aquellos momentos, lo único que quería hacer era llegar a mi oficina y ver a Hermione.

Sin poder evitarlo, la imagen de Ginny apareció en mi cabeza.

Necesitaba hablar con Hermione de inmediato.

Con esa simple idea ocupando mis pensamientos, entré a mi departamento como alma que se la lleva el diablo y sin mayor ceremonia me acerqué al escritorio de mi asistente.

-Hola Loretta ¿Ha venido Hermione a buscarme?-

-Sí, de hecho…-

Sin darle tiempo a contestar, miré a mi oficina esperanzado.

-Entonces supongo que aún estará adentro, déjame entrar y…-

-Harry, no!- la voz de mi asistente me sacó de mi ensueño- Hermione se fue hace unos veinte minutos, y Ginny también-

Aquello me cayó como un golpe en la cabeza. Sorprendido, miré a mi asistente con ojos desorbitados.

-¿G…Ginny estuvo aquí?-

-Sí, de hecho ella llegó primero y estuvo unos minutos antes de que entrara Hermione-

Aquello no podía estar sucediendo.

-¿Y cuánto tiempo estuvieron ahí, Loretta?- mi asistente dudó y yo volví a preguntar- ¿Cuánto, Loretta?-

-No sé, algunos diez minutos- respondió nerviosa- Hermione salió con mucha prisa y sin despedirse, además…- dudó un momento- Parecía como si estuviera llorando-

Aquello fue lo último que necesité escuchar. No cabía duda de lo que habían hablado ahí adentro, y por un momento tuve ganas de golpear la pared a mi lado o gritar con fuerza.

-Maldición- gruñí entre dientes- Maldición-

Frustrado, di media vuelta y comencé a caminar- por no decir correr- hacia la salida sin mirar atrás en ningún instante. Detrás de mí, la voz de mi asistente me detuvo unos cuantos instantes.

-Harry! Espera! Tienes una junta en…-

-Cancela todas mis citas y juntas de hoy, Loretta- dije sin dejar de caminar mientras la miraba- No volveré en todo el día-

Y sin darle tiempo a más, entré al elevador con el único propósito de encontrar a Hermione cuanto antes. Solo había tres lugares en los que podía estar en aquellos momentos.

E iba a ir a cada uno de ellos hasta encontrarla.


Algo cansado y con mis posibilidades a punto de agotarse, miré la puerta frente a mí y algo desesperado toqué el pedazo de madera.

-Por favor, por favor que este aquí…-

Susurré mientras pasaba una mano por mi cabello, esperando a que mi amiga rubia abriera esa puerta y sobre todo que adentro estuviera Hermione.

-Abre por favor Luna, vamos…- volví a tocar- Vamos-

Detrás de la puerta, escuché los suaves pasos de alguien acercarse y esperanzado esperé a que corriera el cerrojo. En el momento que abrió la puerta, los ojos azules de Luna me miraron con sorpresa y después con tristeza.

-Harry…-

-¿Está aquí, Luna?- no contestó, pero su mirada me dijo todo- Necesito hablar con ella-

-Harry-

Sin darle tiempo a contestar, pasé por su lado para entrar a la casa y comencé a caminar por el pasillo en dirección a la sala. Detrás de mí, Luna tomó mi brazo mientras caminaba detrás de mí.

-Harry, no creo que sea buena idea, ella está…-

-Necesito hablar con ella, Luna-

-Pero es que, Harry…-

-Déjalo Luna-

La suave y algo entrecortada voz de Hermione llamó mi atención de inmediato y frente a mí, apareció con expresión serena y de brazos cruzados.

Reprimí una maldición al ver sus hermosos ojos hinchados y algo rojizos. Había estado llorando.

Sin decir una sola palabra, Luna asintió lentamente y desapareció en una de las habitaciones para dejarnos a solas. Durante unos segundos, nos limitamos a mirarnos sin decir absolutamente nada, hasta que finalmente Hermione aclaró su garganta y habló.

-¿Y bien? ¿De qué quieres hablar?-

Su voz aún sonaba algo frágil y entrecortada, y su expresión era serena y defensiva. Conteniendo una maldición, me acerqué a ella lentamente mientras ella se alejaba.

-Anoche…- comencé, mirando sus ojos hinchados- Sobre anoche yo…-

-Sé muy bien porque no me buscaste anoche, Harry- dijo con firmeza, aún de brazos cruzados- Lo que no entiendo es porque me buscas ahora-

Como si no hubiera escuchado bien, fruncí el ceño y me acerqué un poco más a ella.

-Porque tenemos que hablar-

-¿Sobre el hijo que Ginny está esperando?-

Como si me hubiera dado una bofetada, abrí mis ojos de par en par y ella dio media vuelta para mirar por la ventana.

-No te preocupes, ella se encargó de explicármelo perfectamente-

Cerré mis ojos con fuerza. Podía imaginarme la manera en la que Ginny se lo había dicho, seguramente satisfecha de que la oportunidad se le hubiera presentado.

No pude evitar sentirme miserable.

-Me lo dijo apenas anoche- susurré, acercándome aún más a ella que seguía de espaldas-Tiene tres meses de embarazo-

Aún de espaldas a mí, pude escuchar como su voz se quebraba mientras alzaba su cabeza, seguramente en un intento por no llorar de nuevo.

-¿Y qué piensas hacer?-

Algo desesperado por el rumbo que estaba tomando la conversación, me pasé la mano por el cabello y me detuve antes de tocar su hombro para voltearla a verme.

-Me haré cargo, por supuesto- continué sereno-Pero yo he venido a hablar de otra cosa-

-Eso ya no importa, Harry-

Había tenido suficiente. De seguir así, Hermione continuaría con su actitud defensiva y distante conmigo, cuando en aquellos momentos lo único que quería era estar con ella. Incapaz de soportar un minuto más sin ver sus ojos, la tomé del brazo y de un jalón la tuve de frente y pegada a mí.

Tan cerca que por un momento tuve el estúpido e impulsivo deseo de besarla.

-Ayer me dijiste que también me necesitabas, Hermione-

-Olvida lo que dije Harry- me cortó de inmediato, intentando zafarse de mi amarre sin éxito- Obviamente fue un impulso del momento-

-No te creo- reclamé al borde de la frustración-¿Me vas a decir que el beso que me diste ayer fue un impulso?-

Frustrado, pegué mi frente a la suya mientras la pegaba a mi cuerpo sin decoro alguno, con su cuerpo tan cerca que lo único que nos mantenía lejos era la maldita ropa.

-¿Me vas a decir que ayer estabas dispuesta a que te hiciera el amor en aquél rincón solo por un impulso?- pregunté desesperado contra su boca- No te creo-

-Pues no me importa si me crees o no-

De un ligero empujón, Hermione se zafó finalmente de mi amarre y me miró impasible, sin un solo rastro de emoción en sus facciones aún cuando sus ojos acuosos la delataban. Sin poder creer la actitud de Hermione y lo que estaba pasando, pasé mi mano por el cabello y comencé a caminar por la pequeña salita, intentando dominar las inmensas ganas que tenía se zarandearla en aquellos momentos.

-En estos momentos eso ya no importa- dijo por fin, y yo me detuve para mirarla-Lo único que importa es tu hijo, que estés con él y con Ginny en todo momento-

Frustrado ante su necedad, contuve otra maldición.

-Estaré con mi hijo- dije sereno, deteniéndome por fin-Pero no puedo ni pienso estar con una mujer que no amo, Hermione-

-La amaste alguna vez- me cortó antes de que pudiera continuar- Fue tu esposa y tú no querías el divorcio- como restándole importancia, se encogió de hombros-No creo que no puedas volver a…-

Había tenido suficiente. Incapaz de soportar más la actitud irracional y la defensa estúpida de Hermione, me acerqué a ella para tomarla por los hombros.

-Pero ya no la amo, Hermione- dije despacio, zarandeándola un poco-Yo te a…-

-No- colocando un dedo sobre mis labios, Hermione me miró anhelante -No lo digas, Harry, por favor no lo digas-

Durante unos largos segundos solo me limité a mirarla, sin poder entender como todo había podido cambiar tan pronto. Era obvio que la noticia del bebé la estaba haciendo actuar así, pero su necedad comenzaba a exasperarme en serio.

-Puedo estar con mi hijo sin tener que estar con Ginny- dije despacio, aún con mis manos en sus hombros-Hay muchos casos en los que se tiene un hijo sin que los padres estén juntos, no puedes dejar que esto nos…-

-Claro que puedo- se zafó de mis manos- Así que por favor vete, Harry-

Dijo aquello sin titubeo, mirándome con la mandíbula tensa y los ojos llenos de lágrimas. Una mirada que no aceptaría más razones o negativas, a pesar de que sus lágrimas me demostraban todo lo contrario.

-No pienso hacerlo- dije en un ataque de frustración -No hasta que me escuches-

-No hay nada más que decir, por el contrario, creo que hay miles de razones para que te vayas en este instante-

-Hermione, ya te dije que mi hijo no…-

-No hablo solamente de tu hijo, Harry-

Como si me hubiera dado una bofetada, me quedé parado en mi lugar mientras la miraba con ojos desorbitados. Durante todo ese tiempo había pensado que solo se trataba de Ginny, pero en aquél instante recordé otra de las razones y me sentí completamente indefenso.

La otra razón era Ron.

-Hermione…-

-Vete Harry, por favor-

Y junto a aquella petición, las lágrimas comenzaron a bajar sin control por sus mejillas, mirándome cansada con sus hermosos ojos castaños y borrosos a causa de las lágrimas.

-Vete-

Incapaz de seguir sosteniendo aquella mirada llena de lágrimas, di media vuelta para comenzar a caminar hacia la puerta sin darme cuenta bien de lo que hacía. En el pasillo, Luna me interceptó con mirada triste y me tomó del brazo solo un instante.

-Harry…-

-Hasta luego Luna-

Pasé de largo sin mirarla, abriendo la puerta con rabia para después cerrarla detrás de mí de un portazo y desaparecer de ahí de una buena vez.


Feliz Navidad!