+ESTIGIA+

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05. Capítulo V: Interrogatorio

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Pronto será rating M,así que no se sorprendan.

N.D.A: Las frases largas en cursivas son de la voz en la cabeza de Ben. El resto son de pensamientos o para dar énfasis a una palabra.

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Disclaimer: Esta serie no me pertenece, fue creada por Man of Action y producida por Cartoon Network. Gracias a ustedes por esta espectacular idea, de la cual no espero obtener algún lucro, sólo tomar prestados los personajes para mis locas ideas.

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-¡Ben Tennyson! –Grita furioso el pequeño Galvan ante la indiferencia del chico.

-Estoy escuchando, Asmuth –Pasa la hoja de la historieta que lee entretenidamente

-No, no lo haces. Si dejas esto a un lado, no te ayudaré.

-No necesito que me ayudes. Estoy bien.

-¿De verdad? Pues la confrontación de la última vez donde utilizaste el Omnitrix no entra en esa categoría.

-Sólo fue un desliz

-¿Sólo? Lo dejaste controlar el Omnitrix y a tu cuerpo ¡Cómo se te pasó por la cabeza…!

-Estaba consciente, así que no fue algo accidental –El creador calla de repente ante las palabras dichas. Observa con detalle al humano, y aunque está seguro que está sufriendo físicamente, sus pensamientos no están dirigidos a "eso" o a su dolor…muy por el contrario, parece estar de acuerdo con permitir la invasión ¿Acaso…?

-¿Desde hace cuanto desaparecieron las pesadillas? –Pregunta temeroso

-¿Eh? –Deja la revista para fijar sus ojos verdes en el holograma -¿Por qué lo preguntas?

-Responde

-Desde hace unos días

-Después del enfrentamiento con ese alien

-Sí. ¿Algo más? –Le mira extrañamente antes de regresar a su anterior actividad

-¿Sigue ahí?

-¿Quién?

-La voz, Benjamin –Esta vez el castaño evade la mirada escrutadora del otro –Ben…

-No se calla…y sigue diciendo cosas incoherentes –El Galvan suspira aliviado.

-No dejes que esa voz tome parte de sus pensamientos. No te permitas reconocerla como propia, porque entonces estarás perdido. ¿Se lo has dicho al plomero?

-¿Debería?

-Dios, que voy a hacer contigo.

La comunicación cesa y el reloj regresa a la normalidad. El menor permanece recostado con la vista clava en el cielo despejado a través de la ventana.

-Ese entrometido continúa interviniendo en tus decisiones ¿Por qué no lo detienes Benjamin?

-Es el creador del Omnitrix ¿Sabes? –Le responde

-Cómo si eso importara…si sigue molestando deberás eliminarlo.

Unos segundos transcurren mientras las nubes se van moviendo y tapizando una a una él antes firmamento azulado.

-Tal vez debería….-Sale de sus labios sin estar plenamente consciente de lo que dicho.

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Una oleada de ira vibra desde la punta de los dedos de cada uno de sus pies hasta alcanzar su corteza cerebral que le impiden conjugar ideas coherentes. Un puño ya levantado y la boca torcida en un gesto deforme es que una advertencia visible, de que nadie en un radio de 5 Km a la redonda, está seguro. Sin embargo, el objeto de su odio parece no percatarse del aura oscura que va invadiendo cada espacio del minúsculo camper, por el contrario, continua con su ajetreada labor caminando alegremente por la pequeña cocina preparando quien sabe que asquerosidad de alimento, si es que así podía llamarse a la cosa viviente en la olla.

-¿Que…-se detiene procurando controlar su tono de voz –se supone que…haces…? –termina en un siseo de amenaza. Transcurren unos segundos en espera de una respuesta apropiada que por lo menos evite el castigo. Sin embargo, los audífonos cubriendo la llegada de otro sonido que no sea la música favorita del menor, interfiere con su intento de comunicación. De un manotazo le arranca los auriculares dejando que estos queden colgando mal ubicados en el pecho del chico. El aludido se gira con un gesto de fastidio borrando la radiante sonrisa que adornaba sus labios. Detiene sus movimientos esperando una razón para aquella actuación ridícula.

-¿Si? –le incita a hablar.

-Dije… ¿Qué se supone que haces? –el aludido detiene una sonrisa burlona ante la obvia pregunta.

-Pensé que eras más lista, es lógico que estoy cocinando. ¿Acaso no lo ves?

-Claro que lo veo, no soy ciega, estúpido. ¡Lo que te estoy exigiendo es que haces en la cocina ensuciando y desorganizando todo! –le grita ya fuera de sí – ¡Me costó dejar esto completamente limpio para que tú…! –Es interrumpida cuando una mano tapa su boca impidiéndole articular más palabras. Y aunque puede quitarla fuera de su cara permanece inmóvil. Una chispa carmesí parece reflejarse en los ojos de su primo.

Oh, no. Por favor,no de nuevo-ruega interiormente al sentir que su cuerpo se estremece con al parecido al pánico.

-Cállate, Gwendolyn. Las chicas lindas no deben hacer esas caras tan horrendas, ¿No crees? –le sonríe amistosamente aunque sabe que "eso" está enojado, sea lo que esté en el cuerpo de Ben.

La mano se desliza lejos de su rostro, aún con una expresión de sorpresa. Observa al castaño cesar cualquier movimiento, sigue su mirada y esta está centrada en su palma, como si fuera lo más interesante del mundo.

-Ben…

Capta la atención de aquellos ojos verdes. Parecen desconcertados.

-Umm –parece pensar algo y finalmente sus ojos se iluminan como si hubiera recordado. Pasea su vista por las ollas y los alimentos regados a su suerte, frunce el ceño. –No sabía que eras un desastre al cocinar Gwen. Bueno era lógico tratar de combinar dos palabras tan opuestas –ríe sonoramente y se marcha del lugar dejando a una confundida pelinaranja en el lugar hecho caos.

-¿Qué diablos…?

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De rodillas y restregando con esmero, la maga termina de arreglar la cocina donde momentos antes la actuación bipolar de su primo no le dio tiempo de procesar la situación. Ya con la cabeza fría, los malos presentimientos no hacen más que devolverla al estado inicial de aquella absurda pesadilla.

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-¿Qué sucedió contigo? ¡Kevin nos ataca y lo único inteligente que se te ocurre es escapar lejos de nuestra ayuda! –le riñe, moviendo incontroladamente la manguera del agua, a medida que la sangre desciende por su brazo lastimado. El menor evade su mirada.

-No tenía alternativa –susurra a penos lo suficiente para ser oído.

-¿Alternativa? ¡Y esa contempla morir asesinado por ese sujeto! ¿¡Oh dios, definitivamente algo anda mal con tu cabezota, idiota!

-¡Eh!¡No tienes porqué decirme eso! jadea

-¡Ya basta los dos! Discutir un asunto como ese ahora no importa. Dime Ben ¿Qué sucedió entre Kevin y tú?

-Peleamos –lo dice sin estar plenamente convencido –Aunque no sé en qué punto el desapareció del lugar –finaliza dejando al veterano plomero preocupado por los acontecimientos.

-¿Por qué no estás seguro? ¿Te has golpeado o quedaste inconsciente?

-Las dos cosas sucedieron, pero…abuelo, no sé todavía es confuso.

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Sí, sus sospechas no eran infundadas. Sea lo que haya sucedido entre Kevin y su primo, estaba convencida que estaba relacionado con aquel extraño comportamiento en el enfrentamiento con Vulcano. Se restregó sus ojos, cansada.

Gwen tendría la manera de descubrir el misterio que rodeaba a su primo.

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¿Acaso las preguntas no iban a parar? SE veía torturado y acorralado ante la exasperante conducta acosadora de su prima y la asfixiante preocupación de su abuelo. Mira de reojo al viejo que parece distraerse con la voluptuosidad del paisaje. Carraspea molesto.

-Estoy bien abuelo…ya te lo he dicho.

-Lo sé, lo sé…-un suspiro escapa de sus labios -¿Sabes que puedes contar conmigo cuando tengas problemas, verdad?

Aquella pregunta lo pilló desprevenido. Un sentimiento parecido a la culpa se instala en lo profundo de su corazón, y también, las alarmas en su cabeza resuenan.

El sospecha algo, detenlo ahora, o se convertirá en un obstáculo.

Ah, sí como olvidarla. La voz que se había convertido en algo así como su segunda consciencia. Era otra puta molestia en su lista de asuntos para otro momento p para otra vida, si se colocaba retórico.

-Ya lo sé, no lo he olvidado. Ahora, ¿Me llevarás a la inauguración del nuevo juego de super zumo luchador? –los ojitos resplandecientes y la gran sonrisa de emoción toman desprevenido al viejo que sólo atina a rascarse la cabeza en señal de duda.

-Lo siento, Ben. Peor ya había hecho planes ¿Qué te parece ir a un gran bazar, eh? La comida más deliciosa que puedas desear y hecho en casa.

Ben lo observa con un deje de aburrimiento en su mirada. Definitivamente algunas cosas no cambian –No gracias abuelo, las mujeres de edad avanzada no son confiables a la hora de cocinar.

-¿Cómo sabes que son mujeres mayores?

-Porque Gwen mencionó que íbamos a visitar a mi tía. Creo que es suficiente para sospechar.

-Me descubriste.

-Abuelo… -suplicó con un tono lastimero mientras inflaba sus mejillas infantilmente. –De verdad noquieroir. –demandó más serio.

-No está en discusión, se lo prometí a tu tía.

-¿No crees que este tipo de situaciones deben ser consideradas con tus nietos? –exigió con el ceño fruncido. Porque por alguna extraña razón un sentimiento de ira estaba palpitando en su ser.

-Benjamín, hemos acordado que estas vacaciones deberían ser diferentes a otras que hayas tenido.

-Oh, créeme que ya son totalmente diferentes. El reloj en mi muñeca lo dice –sonríe burlonamente mientras enseña su trofeo al plomero.

-También incluye las actividades extras.

-Dios, ser arrastrado hasta aquí con mi prima como acompañante no es algo que hubiera sido acordado, más bien fue obligado.

-Ben

-¿Puedes parar de hacer esto? –gruño molesto –No pienso ir dónde está ese vejestorio y pueden largarse si quieren, yo me quedaré aquí hasta que regresen. –finalizó alejándose del lugar.

-¡Benjamín, regresa aquí ahora mismo! –ignoró el llamado. Ya era suficiente con soportar su extraño cronograma.

Te lo dije, te lo dijese convertirán en una molestia. Y la voz canturreó satisfecha.

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-Ahora soy yo quién está sorprendido, Benjamín –le saluda Stigma con una expresión alegre y un enorme vaso de malteada. El aludido respinga ante la súbita aparición de su enemigo, y aunque, por unos milisegundos pienso en huir la idea desaparece al notar que el hombre se sienta cómodamente a su lado.

-Estoy perdido –susurra mientras baja su cabeza en señal de resignación.

-Así que escapando de nuevo de la seguridad de tu abuelo ¿Eh? –mira con detenimiento las personas que transitan por el pequeño parquecito.

-No es como si te importara –el castaño contesta con un puchero en su cara.

-La verdad no. Sólo me interesa el omnitrix, algo que al parecer no parece interesarte tampoco.

-Lo sé. ¿Por qué no has intentado atraparme y quitármelo?

-Quién sabe. Tal vez porque estoy más interesado en ver qué es lo que escondes –el mayor clava su mirada en el ojiverde. Nota la tensión en sus hombros y el gesto de molestia en su cara.

-No oculto nada.

-¿Estás seguro?

¿Estás seguro?Retumba la voz desde su cabeza.

-Yo...

La negación es una etapa complicada para aceptar la verdad.Y la voz ríe complacida por su confusión.

-Quiero acallarla. Sólo eso… -le mira fijamente tratando de hallar algo en aquel sujeto que le permita aferrarse a algo. Y los ojos dorados le responde con la misma intensidad como un escáner detallando y descifrando algo. El magnetismo que experimenta el alien le deja fuera de lugar, porque a través de sus poros puede sentir la desesperación del chico, y algo muy en el fondo, le hace sentir que quiere…debeayudarlo.

-¿Quién? -atrapa la muñeca del castaño antes de que este se aleje por la repentina cercanía y olvida el vaso de su bebida preferida que cae al suelo. -¿Es Samantha? ¿Se está ocultando en el Omnitrix?

-No estoy seguro, no lo sé…necesito que me ayudes, porque no podré… -se atraganta con sus palabras. Algo presiona contra su pecho haciéndole imposible respirar, sabe que está cruzando los límites que esa chica le ha impuesto, y más aún por un extraño. –No sé ni siquiera quién es ella…

Detente,o te haré daño. Le sisea la voz con rabia.

-Déjame, tengo que irme –jala su extremidad con brusquedad pero el agarre es fuerte y la presión no cede. -¡Déjame! –grita furioso. Stigma le suelta.

Sin embargo, antes que pueda seguir huyendo, Ben se ve sorprendido por una fuerte explosión casi sobre su cabeza que lo manda a volar unos metros lejos. El humo, los gritos y el olor a quemado noquea sus sentidos por unos instantes. Luego, la risa satisfecha de alguien muy conocido el hace vibrar de miedo.

-¡Te encontré Tennyson!

Levanta sus ojos hacia la silueta que observa a través de la nube gris que los rodea. Sabe quién es, aquella forma espantosa y ese tono de voz es imposible de olvidar. –Kevin…

-No escaparás –le grita y en un rápido movimiento lo toma con fuerza por su cuello y lo levanta hasta tenerlo al mismo nivel de su mirada. –Esta vez, conseguiré ese reloj. Le asegura un momento antes de asirlo por la muñeca e intentar separar el artefacto de su dueño.

Duerme, yo me encargaré de la basura.

Ben forcejea, sabe que es inútil pero intenta detenerlo. Oye los gritos de advertencia del alien con quien momentos atrás charlaba y reza para que pare al intruso, pues aquello va a lastimar a Kevin, sin embargo, una onda de energía recorre sus cuerpos en un par de segundos. Antes de que pueda registrar que está sucediendo nota una ola de cansancio inundarlo, los aullidos de dolor de su atacante que parece soltarlo y finalmente, oscuridad.

Kevin no sabe qué pasa, pero la sensación dolorosa es más fuerte que cualquier otro impulso. Suelta al chico inconsciente y cae pesadamente al suelo retorciéndose. El omnitrix parece estar robándole sus poderes, porque lo siguiente que nota antes de perder el conocimiento, es que sus manos ya no son más extrañas, son las manos de un ser humano.

-Te lo dije, aléjate antes que te haga daño –escucha de aquel hombre mayor que se acerca.

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