"La Fuerza del Destino"
Disclaimer: La Saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora J.K. Rowling.
Clasificación: NC-17
Pareja: Harry Potter/Hermione Granger
Summary: Harto de un matrimonio fallido, Harry está por divorciarse de Ginny, mientras Ron y Hermione se aman más que nunca. Pero la vida siempre tiene un plan en donde cada pieza tiene un lugar correspondiente en el universo, y la fuerza del destino puede venir a cambiarlo todo.
Notas de la autora: Hola mis queridos lectores! Aquí tienen un nuevo capítulo que me costó decidir si sería bueno subirlo o no. Pero en realidad, lo consideré necesario para la historia y además es uno de los pocos que tenía casi terminado desde antes, pues como no sé si haya dicho anteriormente, todos los capítulos se encuentran pensados ya de principio a fin y nuestra historia se encuentra más allá de la mitad.
Antes que nada, quiero aprovechar para agradecer a todos sus reviews, que siempre leo con muchas ganas y que me ponen a pensar y a veces hasta me divierten. Me encanta saber que todos esos sentimientos les puede provocar mi historia, desde la felicidad y la emoción hasta la desesperación y la frustración. Créanme que los entiendo totalmente, pues como lectora que también soy, he pasado por las mismas etapas en las que siento que quiero matar a los personajes, o bien darles un buen golpe para que entiendan. Pero como he dicho anteriormente, deben ser pacientes con nuestros personajes porque como ya saben, lo bueno cuesta ;).
Pero sobre todo, disfruten! Pues es lo que yo hago escribiéndola mientras tejo esta historia que si bien puede parecer terrible ahora poco a poco les dará recompensas. Lo prometo!
Así que sin más que decir, solo me queda desearles un Feliz Año Nuevo algo atrasado, y ya saben, respiren, lean y disfruten :).
Capítulo 17°: La Fiesta
~Harry's POV~
Días después
Sentado en el escritorio de mi amplio despacho, hojeaba y repasaba el montón de hojas que tenía frente a mí sin poner la más mínima atención a su contenido. En realidad, era el mismo montón de hojas que había hojeado los últimos tres días y aún no tenía idea de que trataban.
Desde ese día cuando Hermione había terminado de golpe con lo que ni siquiera habíamos tenido tiempo de iniciar, concentrarme en otra cosa se había convertido en una misión imposible.
Desde ese día, solo podía pensar en ella. Y en mi hijo.
Sintiendo la frustración invadirme por enésima vez ese día, me levanté de mi silla y caminé hasta la pequeña ventana detrás de mi escritorio para mirar las calles de Londres. Llevaba más de una semana de no ver a Hermione, y estaba por volverme completamente loco.
-Demonios-
Mi vida había dado un giro de trescientos sesenta grados, y aunque estaba seguro que amaría a ese niño con toda mi alma, el hecho de no tener a Hermione a mi lado por eso era algo que me negaba a aceptar.
Eso, aunado al hecho de que con mi hijo Ginny volvía a estar presente en mi vida, me alejaban de ella sin remedio.
En aquellos momentos cuando más la necesitaba.
Antes de volver a perderme en la desesperación, un ligero toque en la puerta me sacó de mi ensueño y sin muchas ganas invité a pasar a quien llamaba.
-Adelante-
Con aquél estilo tranquilo y sonrisa relajada, George entró a mi oficina y cerró la puerta para acercarse a mí despreocupado. Parado en mi lugar, yo solo atiné a mirarlo extrañado mientras aceptaba su saludo con una sonrisa y palmeaba su espalda.
-Que milagro Weasley, ¿A qué se debe la visita?-
Con una mano lo invité a sentarse en la silla frente a mi escritorio mientras yo me acomodaba en la mía y sonriendo aún más, George se reclinó contra el asiento y cruzó sus dedos.
-Pasé a dejarle a papá unas cosas que necesitaba y decidí pasar a saludarte- se encogió de hombros- Últimamente no te has aparecido por La Madriguera, y tu sobrino te extraña-
Sin saber que responder, me pasé la mano por el pelo nervioso e intenté componer una sonrisa despreocupada.
-Lo sé- me recargué contra el asiento- Ha habido mucho trabajo últimamente-
-Y Hermione tampoco…- fingí serenidad al escuchar su nombre-Confiaba en que ella te obligara a ir pero ella tampoco se ha aparecido últimamente-
-¿En serio?-
Incapaz de esconder mi interés, pregunté aquello casi de inmediato y para cuando descubrí lo que había hecho era demasiado tarde. Extrañado ante la pregunta, George frunció el ceño y se acomodó en su asiento.
-Sí aunque me supongo que eso deberías saberlo- dudó un poco- ¿Viven juntos, no?-
-Am …- maldije por dentro -Sí, claro-
Ante aquella para nada convincente declaración, George solo atinó a fruncir más el ceño. Después de todo, George había descubierto que Hermione y yo vivíamos juntos, y que yo no supiera nada de Hermione solo podía significar que algo no andaba bien.
-Harry ¿Está todo bien?-
Claro, solo que tú hermana está esperando un hijo mío. Pensé durante una fracción de segundo, y aunque por un momento estuve seguro de que lo diría, finalmente me limité a componer una mueca despreocupada y encoger los hombros.
-Sí claro, no te preocupes- sonreí de medio lado- Es solo que con la persecución de Rookwood y todo eso, hay tanto trabajo que hay días que no veo a Hermione y mucho menos podemos ir a La Madriguera-
Nada convencido por mis palabras, George compuso una mueca de desconfianza, se relajó de nuevo en su asiento y decidió dejar el tema por zanjado.
-Bueno, esa es otra de las razones por las que vine-
Sin entender a que se refería, lo miré con ceño y esperé a que continuara.
-La fiesta de cumpleaños de Angelina es mañana, y supuse que no lo recordabas- dijo con una sonrisa de satisfacción-Creo que tenía razón después de todo-
Sintiéndome la persona más despistada del mundo, entorné los ojos y golpeé mi frente ligeramente mientras recordaba que justamente mañana era el cumpleaños de Angelina. Y por supuesto, como todos los años, George organizaba una despampanante fiesta a la que asistía toda la familia, amigos y compañeros de trabajo de ambos.
Y mañana no sería la excepción.
-Claro, la fiesta!-
Soltando una suave carcajada, George se recargó aún más en su asiento.
-Mamá me pidió que les recordara y Fred también, muere de ganas de verte y me ha dicho que su tío lo tiene abandonado- sonreímos de medio lado -Supongo que tu le recordaras a Herms-
Incapaz de decir nada a esa aseveración, me limité a seguir sonriendo mientras sentía la frustración carcomerme por dentro de solo recordarla.
Y de saber que por supuesto, Hermione no se presentaría a la fiesta de mañana.
~Hermione's POV~
Miraba distraída el televisor frente a mí, intentando distraerme y pensar en cualquier otra cosa que no fuera lo que había estado pensando la última semana.
Harry, Ginny y su hijo. O Ginny embarazada y Harry. Harry y su hijo que no era mío.
Harry.
Por supuesto, no estaba teniendo éxito alguno.
Soltando un bufido de fastidio, apagué el televisor y me levanté para ir a la cocina y desayunar algo. Sin muchos ánimos, saqué una jarra de leche y una rebanada de pastel de calabaza que aún quedaba y me senté a la mesa para disponerme a desayunar.
Aquél pintaba para ser un sábado de lo más aburrido.
Como si alguien me hubiera escuchado, el timbre de la puerta sonó tantas veces que estuve a punto de atragantarme con la comida. Extrañada ante los timbrazos rápidos y algo desesperados, caminé hasta la puerta y abrí sin muchos ánimos para toparme con los ojos azules de mi mejor amiga.
-Luna! ¿Pero qué…?-
-Por todos los magos y las brujas de la historia! ¿Qué haces en esas fachas?-
Sin darme tiempo a responder, entró a mi casa como si la estuvieran persiguiendo y me miró como si me hubiera vuelto loca.
-Tienes que cambiarte, ahora!-
-¿Qué?- fruncí el ceño sin entender lo que pasaba- ¿Por qué?-
-Por Merlín, Herms- me tomó del brazo y me llevó a la sala- La fiesta de Angelina! Empezará en cualquier momento y tú sigues en camisón!-
No contesté nada. Aunque sabía perfectamente que el cumpleaños de Angelina era hoy, la mera idea de ir a su fiesta no me atraía para nada, y menos cuando existía la probabilidad de que cierto ojiverde que me quitaba el sueño estuviera presente.
Así como una pelirroja embarazada a la que no soportaría ver cerca de él.
-Ya lo sé, Luna- me zafé suavemente de su amarre- Pero no pienso ir-
-¿Qué?-
-No tengo ganas de ir- me encogí de hombros- Además no creo que haga demasiada falta y…-
-Y Harry va a estar ahí ¿No?-
No necesité contestar. Mirándome desesperada, Luna meneó la cabeza y me tomó de la mano para guiarme hasta las escaleras.
-Pues no me importa- me dijo mientras me arrastraba- Tu vas a ir a esa fiesta porque tu familia estará ahí y tus sobrinos te extrañan y porque tienes que demostrarle a Ginny quien manda y punto!- me dejó en el primer escalón- Ahora, ve a ponerte lo más lindo que tengas y baja cuanto antes!-
-Pero Luna…-
-Ahora!-
Sin más remedio que obedecer, di media vuelta y soltando un largo suspiro subí las escaleras rumbo a mi habitación para cambiarme.
Quince minutos más tarde y satisfecha con mi elección de atuendo- una falda negra de vuelo, una blusa en color azul eléctrico y zapatos de tacón- me miré en el espejo de mi recámara y solté un largo suspiro nervioso.
-Morgana, madre de todas las brujas…ayúdame-
Con una última mirada al espejo, salí de mi cuarto y bajé las escaleras para enfrentarme a la desesperación de mi mejor amiga, a la familia Weasley y sobre todo a la posibilidad de ver a Harry con Ginny.
Vaya si era masoquista.
Sí creía que aquella por fin iba a ser una fiesta discreta y sencilla, estaba muy equivocada.
Cuando nos aparecimos en el jardín de la Madriguera, había tanta gente que más bien parecía una boda sencilla. Desde familiares cercanos hasta los compañeros casi olvidados de varias generaciones de Hogwarts, el hermoso jardín estaba repleto de caras conocidas.
Al parecer, George jamás haría algo sencillo para el cumpleaños de Angelina.
-Herms! Luna!-
Como si lo hubiera invocado, mi pelirrojo cuñado apareció de entre la gente hasta quedar frente a nosotras.
-Por fin llegaron- miró a Luna significativamente- Se me hacía demasiado extraño que tardaran tanto-
Después de un largo abrazo y un suave beso en la mejilla, me tomó de los hombros para llevarme a la mesa en donde, algunos sentados y la mayoría parados, la familia Weasley charlaba alegremente.
Y a unos cuantos metros más allá, charlando tranquilamente con Neville, Dean y Seamus, estaba Harry.
Incapaz de evitarlo, tragué saliva nerviosa y por unos segundos que parecieron eternos lo miré mientras deseaba irme de ahí en aquél instante. Con aquella simple camisa blanca y pantalones de vestir, Harry se veía más delicioso que nunca, tanto que por un momento me habría gustado encerrarlo en algún cuarto y besarlo hasta perder la razón.
Y en cuanto sus ojos verdes se cruzaron con los míos, Harry parpadeó varias veces y sin prestar la más mínima atención a lo que le decían me miró de arriba abajo como si no creyera lo que tenía enfrente.
-Cariño! Pero qué alegría verte!-
Sacándome de mi burbuja de ensueño, Molly me abrazó con fuerza mientras yo le devolvía el abrazo y miraba a Harry de reojo. El parecía haber entrado en otra dimensión y sin quitarme la vista de encima, comenzó a caminar en nuestra dirección mientras dejaba a los demás con la palabra en la boca.
-Igualmente Molly-
Seguía caminando en dirección a la mía y en el momento mismo que terminé de saludar a todos los Weasley que estaban ahí lo tuve frente a mí y sin posibilidad de escabullirme.
-Hola, Herms-
En el momento que lo escuché sentí mis piernas flaquear y el recuerdo de sus besos y sus abrazos me llegó tan fuerte que tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano por contenerme y comportarme de manera racional.
Luna había desaparecido en algún momento para saludar a los demás, y sin nadie lo suficientemente cerca para escucharnos, Harry me miró con ternura.
-Hola-
Logré responder, mirando en todas direcciones para toparme con la mirada perspicaz de George, quien a unos cuantos metros platicaba con Bill y Arthur mientras nos miraba de reojo.
-Pensé que no vendrías-
-Yo también- dije encogiéndome de hombros- Al final Luna me convenció de hacerlo-
Lo tenía tan cerca que podía oler el varonil aroma de su colonia, como una tortura silenciosa que me carcomía por dentro.
-Me alegro-
Antes de poder seguir hablando, miré a Ginny salir de la casa para dirigirse hacia el grupo en el que nos encontrábamos mientras caminaba con Lavender y Susan. Aunque no nos había visto, estaba segura que no faltaba mucho para que eso pasara, pues parecía buscar a alguien con la mirada y estaba segura que no era a ningún pelirrojo.
Frente a mí y de espaldas a Ginny, Harry no me quitaba la vista de encima, y parecía estarse conteniendo por hablar.
-Hermione…yo…-
Ginny enfocó finalmente su vista en nosotros y serena comenzó a caminar en nuestra dirección sin dejar de mirarnos. Estaba segura que en menos de unos segundos la tendríamos con nosotros, y definitivamente no estaba dispuesta a soportarla ese día.
-Que la pases bien Harry-
Y sin darle tiempo siquiera a contestar, di media vuelta para caminar en dirección al pequeño Fred y abrazarlo con fuerza, con la esperanza de evitar cualquier contacto con Harry el resto del día.
Como había sospechado, Harry no me siguió una vez que Ginny llegara y se pegara a él como una espora, a pesar de las muchas miradas que habían atraído en cuanto estuvieron juntos.
Fui consciente del ceño de George y la mirada perspicaz que pasó de Harry y me siguió hasta que me reuní con otro grupo. En algún momento se unió Cormac McLaggen, a quien llevaba años sin ver y me abordó con una naturalidad tal que me hizo recordar nuestros días en Hogwarts, cuando estaba obsesionado conmigo.
Dispuesta a no dejar que nada de eso me distrajera, comencé a conversar con Cormac McLaggen sin apartar mi vista de él en ningún segundo.
~Harry's POV~
Sintiendo la sangre hervir en mis venas y apostado en la barra de bebidas, tomé otro trago de mi whisky de dragón sin dejar de mirar a Hermione quien, a unos metros de mí, conversaba con Cormac McLaggen y con medio mundo sin dirigirme la mirada.
Aquello comenzaba a fastidiarme en serio.
Después de aquél frío saludo, Hermione me había ignorado por completo las pasadas dos horas y aún cuando la había sorprendido mirándome en más de una ocasión, había hecho hasta lo imposible por no estar cerca en ningún solo instante.
Y Ginny se había empeñado en hacer justamente lo contrario, provocando las miradas sorprendidas y confusas hasta los incesantes susurros sobre nosotros.
Era bien sabido por todos que Ginny y yo nos habíamos divorciado hacía casi seis meses y que desde entonces no habíamos mantenido comunicación, mucho menos una relación cordial, por lo tanto era obvio que el repentino cambio de actitud en Ginny y nuestra evidente- y algo forzada- compañía causara curiosidad, incluso hasta a Arthur, Molly y los demás Weasley.
A los que no me había atrevido a decirles que Ginny estaba esperando un hijo mío.
-Que cara, Harry- con un vaso de whisky en la mano, George llegó hasta la barra y se colocó a mi lado- Cualquiera diría que un dementor acaba de darte el beso…-
Con un simple codazo en el costado, di media vuelta para servirme más whisky de dragón.
-Muy gracioso, George-
-Así que…- comenzó mientras se servía más whisky- ¿Cuándo planeabas decirme que Hermione y tú ya no están viviendo juntos?-
Mirándolo con ojos desorbitados y antes de que pudiera contestar cualquier cosa, una agitada Molly llegó hasta nosotros y con las manos en las caderas miró los vasos que llevábamos en las manos con reprobación.
-Por todos los magos, dejen de tomar y ayuden a sacar las cosas para la comida!-
Sin más remedio que obedecer la implacable orden de la jefa Weasley, George y yo nos miramos algo cómplices y meneando la cabeza mientras reíamos entramos a la casa para ayudar a alistar todo en las mesas de afuera.
Y en mi interior no pude hacer más que agradecer a Molly por esa maravillosa interrupción.
Aún no estaba listo para decirle a ningún Weasley lo que pasaba con Ginny. Mucho menos a George.
~o~
Entre risas, pláticas y bromas, la comida transcurrió de manera amena y agradable, mientras en las largas mesas del jardín los invitados charlaban tranquilamente y se ponían al tanto de sus vidas.
Yo por mi parte, no podría sentirme más frustrado.
En la mesa que ocupaba se encontraba toda la familia Weasley, Hermione y algunos amigos cercanos como Dean, Seamus, Neville, Luna, Lavender, Parvati, Susan, y algunos otros, todos platicando sobre las últimas noticias del mundo tanto de magos como de muggles.
De alguna manera que aún no alcanzaba a entender había terminado sentado casi en la cabecera a lado de Ginny, mientras al otro lado de la mesa, Hermione conversaba con Luna y con Fleur sobre cualquier cosa y cumplía excelentemente su tarea de ignorarme.
Mientras Ginny, sentada a mi lado, no dejaba de comportarse cada vez de manera más extraña.
Comportándose como la esposa tierna y amable que alguna vez había sido, se esmeraba porque estuviera cómodo en todo momento, e incluso se había apoyado en mí y había pasado su brazo por detrás de mi espalda en más de una ocasión.
Logrando su cometido de que toda la gente nos viera. Entre ellas Hermione.
-Basta Ginny- logré decir entre dientes por fin- La gente nos mira-
Encogiéndose de hombros, Ginny tomó una copa de whisky frente a ella y yo tomé su mano para evitarlo.
-¿No pensarás tomar en tu estado, verdad?-
-No, Harry- dijo suavemente y sonrió tranquila- Al contrario, pienso que ya no tiene caso que siga siendo un secreto ¿No crees?-
-¿Qué?-
Antes de poder decir algo más, Ginny se levantó de su asiento y dando unos ligeros toques en la copa con su cuchara logró atraer las miradas de todos en la mesa.
Y en el momento que me di cuenta de lo que Ginny iba a hacer, sentí el alma caer a mis pies.
-Bueno familia, creo que ha llegado el momento de hacer un anuncio- sonriente, Ginny ladeó la cabeza y miró a todos los espectadores que habían dejado de comer para mirarla- Y que mejor ocasión ahora que estamos todos aquí reunidos-
La mirada significativa que le dirigió a Hermione no me pasó desapercibida y completamente desesperado, me levanté a su lado y la tomé de la espalda sigilosamente.
-Ginny, esta no es la manera…-
-Queremos comunicarles…- aprovechó mi nueva posición para acercarse más a mí- Que Harry y yo estamos esperando un hijo-
El silencio sepulcral que siguió después fue tan intenso que por un momento solo se escucharon las risas de las demás mesas. Con ojos desorbitados y mandíbulas desencajadas, todos los que estaban en la mesa nos miraron durante unos segundos que parecieron eternos.
Los Weasley se miraron unos a otros como si hubieran escuchado mal, pasando su mirada de ellos a nosotros alternadamente sin decir palabra. A un lado de nosotros, Lavender, Susan y Parvati nos miraban con mandíbula desencajada mientras a lo lejos, Neville y Luna tenían la misma expresión de sorpresa y tristeza combinada.
Pero nada me dolió más que el gesto de Hermione, mirándonos inexpresiva y con ojos vacíos desde su lugar.
-Por Merlín! Felicidades!-
El grito de Lavender a un lado de Ginny rompió el silencio que duró apenas algunos segundos, y levantándose de su lugar de manera escandalosa abrazó a Ginny con fuerza, rompiendo la tensión que se había generado momentos antes.
Después de Lavender, los más de veinte comensales en la mesa comenzaron un alboroto tal que por un momento todo se volvió confuso y caótico, mientras los abrazos, las sonrisas y las felicitaciones no se hicieron de esperar.
Algo más rezagados y con una última mirada de extrañeza entre ellos, George, Bill, Arthur y Molly se acercaron a nosotros y se unieron al "festejo" que Ginny recibía de buen modo y con una enorme sonrisa, como si fuera la feliz esposa que debió haber sido meses antes de nuestro divorcio.
-Felicidades, Harry-
-Un bebé, qué emoción!-
-Por las barbas de Merlín, quién lo hubiera creído!-
Yo solo aceptaba los abrazos y besos con una sonrisa a medias y sin entender aún muy bien que pasaba, sin poder quitar mi vista de la mujer que se encontraba al final de la mesa, rezagada entre toda la gente.
Y de la manera más sigilosa posible y asegurándose que nadie la miraba, Hermione se levantó de la mesa y se escabulló entre el grupo para comenzar a caminar en dirección a la casa.
-Maldición-
Susurrando entre dientes y esperando confundirme entre la gente, di media vuelta para comenzar hacia ella mientras sentía la mano de Ginny sobre mi brazo para detenerme.
-No te atrevas, Harry-
-No debiste hacer eso, Ginevra- susurré sereno, pegándome a ella lo suficiente para que no se notara mi mal humor.
Sin darle tiempo a más y aprovechando que todos parecían entretenidos en sus charlas por la noticia, me solté de su amarre y de la manera más serena y tranquila que pude encontrar seguí a Hermione hasta la casa mientras intentaba calmar las enormes ganas de gritar.
Cuando entré a la pequeña cocina de La Madriguera di gracias a todos los cielos que estuviera completamente vacía. Afuera, el sonido de las risas, gritos y alguna que otra felicitación se podía escuchar a lo lejos, pero no me importaba en lo más mínimo.
Y en cuanto vi a Hermione, de espaldas a la cocina y frente al pequeño armario de manteles que quedaba a un lado de las escaleras, contuve un largo suspiro y me acerqué sigilosamente a ella.
-Hermione-
Con una mano en el pecho y respirando algo ajetreada, Hermione dio un pequeño saltito y volteó a mirarme con ojos desorbitados.
-¿Qué rayos haces aquí?- serena, Hermione me miró de arriba abajo- Si alguien se da cuenta que…-
Sin poder evitarlo y guiado por mi deseo de tenerla cerca, la tomé por la cintura y de un simple jalón la pegué contra mí.
-Quiero hablar contigo-
Intentando zafarse de mi amarre sin mucho éxito, Hermione miró la puerta de tela detrás de mí preocupada porque alguien nos viera. Yo ignoraba por completo sus evidentes intentos por alejarme, incapaz de dejar de mirar sus ojos y sus labios que me pedían a gritos que los besara.
-Aquí no- murmuró entre dientes- Cualquiera podría vernos y…-
Sin darle tiempo a terminar, abrí la puerta de la estrecha alacena de manteles y la arrastré dentro para después cerrar la puerta detrás de nosotros. Y quedamos a oscuras en aquél diminuto armario.
-¿Qué rayos crees que haces, Harry?-
Sin dejar de forcejear, Hemione intentaba alejarse de mí sin éxito, provocando que yo solo la retuviera con más fuerza contra mí. El armario era tan pequeño que muy apenas cabíamos los dos, y para eso teníamos que estar tan pegados que entre nosotros no cabía ni un alfiler.
Con algo de trabajo logré prender el foco que colgaba del techito de madera de forma precaria, y finalmente pude ver sus ojos brillantes a unos centímetros de los míos y mirándome con chispas en los ojos.
-Querías un lugar donde nadie nos viera- dije en un susurro ligero, colocando mis manos a ambos lados de su cuerpo- Aquí podremos hablar sin que nos interrumpan-
Como única respuesta, Hermione solo atinó a pegarse a los estantes contra ella mientras miraba en todas direcciones. Sin saber muy bien porque estaba actuando de aquella forma, yo me limité a pegarme más a ella, apresándola contra mí mientras mis manos se sujetaban de un estante a la altura de sus caderas y la miraba con algo de picardía.
-Aunque en realidad...- miré sus labios de nuevo y sentí que me iba a volver loco- Lo único que quiero hacer es esto-
-Ha…-
Sin poder evitarlo, la besé con fuerza para silenciarla de golpe. Durante unos segundos me limité a explorar su boca con algo de desesperación mientras la acorralaba más contra los estantes detrás de ella, intentando recuperar con aquél beso los últimos días que no la había tenido cerca.
Era una forma de decirle que no estaba de acuerdo con lo que me había dicho, un reclamo por haber decidido que estar separados era lo mejor.
Después de unos largos segundos que parecieron una eternidad, Hermione soltó un tímido gemido y respondió a mi beso, tal vez no con la misma fuerza y desesperación, pero sí de aquella manera que sabía volverme loco.
Completamente loco.
Con una suavidad y paciencia increíble, Hermione jugueteaba con su lengua dentro de mi boca, provocando dentro de mí tantas reacciones tan intensas que por un momento creí que me transportaba a una dimensión desconocida.
Perdiendo por completo la razón y olvidando el lugar tan incómodo y sobre todo peligroso en donde estábamos, llevé mis manos a sus muslos desnudos y con extrema facilidad la elevé para acomodarme en el espacio entre sus muslos.
Ella entendió el mensaje y en menos de un instante enredó sus piernas alrededor de mi cintura mientras sus brazos se colgaban a mi cuello para seguirnos besando con desesperación. Incapaz de evitarlo, solté un gemido de satisfacción contra su boca al sentirla tan cerca y cegado por el momento, llevé mis manos a acariciar sus deliciosas piernas desnudas.
Con algo de desesperación, paseé mis manos desde sus pantorrillas enredadas en mi cintura hasta sus muslos, donde comencé a recorrer su sedosa piel hasta que finalmente mis manos se perdieron debajo de su falda.
Sin importarme que cualquiera pudiera abrir el armario y descubrirnos en cualquier momento.
-Hermione…-
Pero como si hubiera pedido exactamente eso, el sonido de alguien entrando a la cocina nos bajó a la tierra de golpe y soltando un gemido asustado Hermione rompió el beso y se separó de mi de golpe.
Mirándome con ojos desorbitados, tal vez por el hecho de que podíamos ser descubiertos o por lo que acabábamos de hacer, Hermione se llevó una mano al pecho mientras respiraba ajetreada como yo. Durante unos instantes que parecieron eternos, la persona en la cocina pareció hacer unas cuantas cosas mientras dentro rezaba porque no se le ocurriera abrir el maldito armario.
Finalmente y después de unos caóticos segundos, la persona volvió a abrir la puerta del jardín y todo volvió a quedar en silencio.
-Hermione…-
Sin dejarme terminar, Hermione me empujó a un lado y apoyó su mano en el picaporte de la puerta, dispuesta a salir de ahí.
-Tienes que dejar de hacer eso- dijo entre dientes con suma lentitud, procurando que entendiera a la perfección lo que me había dicho.
Y con una última mirada severa, Hermione salió del armario para regresar a la fiesta que seguía afuera. Yo solo atiné a contener una maldición.
~Hermione's POV~
Las siguientes dos horas después de que Ginny anunciara su embarazo fueron un calvario que parecería que no terminaría nunca.
Sin poder inventar una excusa decente para salir de ahí, había tenido que soportar estar ahí mientras escuchaba las conversaciones que solo giraban en torno a la noticia de Ginny y que por supuesto había dejado de lado el cumpleaños de Angelina.
Y sobre todo, había tenido que soportar las charlas incesantes sobre Ginny y Harry, haciendo miles de conjeturas sobre el nuevo futuro de su relación.
Y ahora, lo único que podía hacer era escuchar el incesante parloteo de Lavender, quien, como mejor amiga de Ginny se había encargado de recordarle a todo mundo sobre el estado de la pelirroja.
-La verdad es que me sorprendió tanto la noticia de que Ginny esté embarazada…- comenzó de nuevo- Aún no puedo creerlo-
A mi lado, Luna entornó los ojos y me dio un ligero codazo en el costado mientras yo ocultaba mi rostro en mi vaso de whisky de dragón.
-Me imagino que ahora que pasó esto se reconciliarán-
Sin poder evitarlo, tragué con dificultad mientras intentaba controlar mis ganas de callarla.
-¿Te parece?- preguntó Parvati para nada convencida, mirando alternadamente a Harry y a Ginny.
-Claro- Lavender se encogió de hombros- Digo, después de todo ese fue casi el único motivo por el que se divorciaron-
-¿Qué has dicho?-
La pregunta me salió tan espontánea que por un momento temí que se notara mi desesperación. Sin embargo Lavender pareció no notarlo y siguió hablando como si cualquiera hubiera preguntado.
-Según me dijo Ginny, Harry quería un hijo y Ginny no estaba lista para tener uno, así que Harry se alejó poco a poco- se encogió de hombros- Supongo que ahora no habrá más que les impida volver-
Como si me hubiera dado un golpe en la cabeza, me quedé estática en mi lugar mientras miraba a Lavender como si acabara de decir la peor noticia del mundo. Y por un momento todo lo demás se dejó de escuchar mientras yo posaba mi vista en el hombre que me había robado el sueño la mitad de mi vida.
Y pensaba en las palabras que Lavender acababa de decir. Cuando se había divorciado, yo había estado ahí para apoyar a Harry sin reservas, ayudándolo a pasar por aquél momento tan amargo. Sin embargo, jamás habíamos hablado de los motivos del divorcio, porque debido a que Ginny había sido la que lo había solicitado, suponía que ni siquiera Harry los sabía muy bien.
Pero ahora, con aquella simple revelación hecha por Lavender, todas mis suposiciones se habían ido por la borda.
Un bebé era lo que los había separado, y un bebé era lo que Ginny estaba esperando ahora. Al parecer, no había nada más que les impidiera estar juntos.
Y ahora yo tenía más razones para alejarlo por completo y de una vez por todas. Y necesitaba comenzar a hacerlo de inmediato.
~o~
Con Cormac McLaggen -o mejor conocido como el "succionalabios" por nuestros compañeros de Hogwarts- a mi lado, tomé otro trago de mi whisky de dragón y sonreí de mala gana.
Desde hacía más de media hora me había interceptado en mi camino a la barra de bebidas, y como había agotado todas mis posibilidades de estar con alguien que no hablara del mismo tema había decidido unirlo al grupo de charla en donde me encontraba.
En donde todas las mujeres se habían quedado mudas y ahora lo único que hacían era mirarlo como si fuera el último hombre del planeta. Con casi dos metros de altura, cabello rubio y ojos brillantes, Cormac se había convertido en un atractivo hombre que robaba las miradas y los suspiros de las mujeres.
Y lo mejor de todo es que era perfecto para cumplir mi propósito de alejar a Harry.
Desde que estuviera con Cormac, las miradas de Harry habían pasado de ser esporádicas y discretas a intensas y constantes a pesar de que la gente a su lado podría darse cuenta, clara señal de que no le gustaba para nada que estuviera con él. Podía notar que se molestaba más a cada minuto que pasaba, y como el coqueteo tonto que hacía con Cormac probablemente le haría pensar lo peor de mí.
Y si esa era la única manera de alejarlo definitivamente de mí, estaba dispuesta a llevarla a cabo.
-Herms…Necesito hablarte-
Sin darme tiempo a nada más, mi mejor amiga me tomó del hombro con discreción y alejándome de todos los demás, miró en todas direcciones para asegurarse que nadie escuchara y me miró con ceño.
-¿Se puede saber que estás haciendo?-
Ante aquella pregunta hecha en un susurro, me encogí de hombros fingiendo indiferencia y la miré como si no entendiera de qué hablaba.
-¿A qué te refieres?-
-A qué has estado coqueteando con Cormac la última hora y Harry está que echa chispas- dijo como si me hubiera vuelto loca- No sé a qué jueguito estás jugando pero…-
-No estoy jugando a ningún jueguito- me solté de su amarre- Solamente me la estoy pasando bien, y no me importa si Harry tiene un problema con eso-
-Estás jugando con fuego, Herms- Luna sonrió a dos amigos que pasaban- Conozco bien a Harry y no se quedará mirando como andas con Cormac de lo más desinhibida-
Comenzando a molestarme con la actitud algo paranoica de Luna, solo atiné a encogerme de hombros y mirar a Harry. Al parecer entonces mi plan estaba dando resultado, y pronto tendría la oportunidad de alejar a Harry definitivamente.
-Ese es su problema, Luna, y él no es quién para decirme que puedo o no hacer- la miré sonriente- Harry tiene que entender que entre él y yo no hay nada-
Si no lo había hecho por las buenas, tendría que hacerlo por las malas.
~Harry's POV~
Conteniendo las ganas de gritar o soltar una maldición, dejé mi vaso de whisky vacío en la mesa y abrí la botella para servirme otro trago mientras intentaba no pensar en Hermione y en el beso que nos habíamos dado en el armario.
Y sobre todo, alejar mi vista de ella mientras conversaba con el imbécil de McLaggen, quien parecía que en cualquier momento se le tiraría encima como un alumnito enamorado y hormonal.
Antes de poder voltear para seguir presenciando el espectáculo, la voz de Ginny a mi lado me sobresaltó al instante.
-Podrías ser un poco más discreto ¿Sabes?- fingió entretenerse mientras llenaba un vaso de jugo de calabaza- Cualquiera puede notar que te le podrías lanzar a McLaggen en cualquier momento-
Sin responder absolutamente nada, di media vuelta y me recargué contra la mesa para seguir bebiendo mi whisky de dragón. Intentaba controlar mis ganas de decirle todo lo que quería decirle, todo por miedo de no herirla o que armara un escándalo que resultara peor.
Aún no podía entender porque rayos había decidido dar la noticia de su embarazo de aquella manera y con todos presentes, cuando yo me había estado debatiendo la manera de hacerlo los últimos días de la manera más discreta y tranquila posible.
Sin embargo, era obvio que los planes de Ginny eran muy diferentes.
-No empecemos, Ginny, por favor-
-Por favor…- con una sonrisa irónica, se cruzó de brazos y me miró- ¿Hasta cuando piensas seguir ocultándolo, Harry?-
Decidiendo no responder a eso, tomé otro sorbo de mi whisky y seguí mirando al frente.
-No es sano hacerlo- dijo sarcástica, tomando un sorbo de su vaso.
-¿Y por eso te pareció buena idea decir lo de tu embarazo frente a todos?-
-Creo que no tenía caso seguir ocultándolo- sin darle importancia, Ginny se encogió de hombros- Eventualmente se iban a enterar ¿No crees?-
Fastidiado por el evidente tono irónico de Ginny, tomé una larga bocanada de aire y mirando en todas direcciones para asegurarme que nadie nos miraba, me acerqué a ella.
-No tenías porque hacerlo de esa manera- dije entre dientes- Debiste esperar un momento en el que solo estuviera tu familia y…-
-De cualquier manera se iba a enterar todo mundo ¿Por qué te preocupa tanto?-
-Porque no era necesario que lo dijeras tan…- dudé un poco, perdiendo los estribos- A la ligera y tan públicamente-
-¿En serio es por eso?- miró a Hermione y después a mí de nuevo- ¿No habrá sido porqué no querías lastimar a tu Hermione?-
Había tenido suficiente. Por más que me esforzaba en no decir algo que pudiera herirla u ofenderla, Ginny me había llevado al límite de mi paciencia.
-Y supongo que por eso tu elegiste precisamente ese momento para hacerlo, ¿No?- dejé mi vaso en la mesa- Nos vemos más tarde-
Sin darle tiempo a contestar, pasé por su lado sin mirarla y dispuesto a no escuchar una palabra más caminé hacia un grupo cercano para alejarme de ella.
Horas después del incidente en el armario y de que Hermione se encargara de coquetear con McLaggen frente a todos, los invitados que quedaban en la Madriguera charlaban alrededor de una fogata al aire libre, pues a principios de Octubre el frío ya comenzaba a sentirse por las noches.
Acogidos por el calor de la hoguera, los invitados charlaban de cualquier trivialidad, mientras yo evitaba por todos los medios estar entre gente que no tocara el tema que se había estado tocando durante toda la tarde.
A lo lejos, miraba a Luna, Fleur y las demás chicas conversar con ánimos, mientras yo intentaba prestar atención a la plática que mantenía en el grupo en el que me encontraba.
De Hermione no había rastro.
Intentando por todos los medios no parecer desesperado, había platicado con Bill y Fleur sobre su mudanza a Hogsmeade y lo que pasaría con el Refugio a lado de la playa, que quedaría completamente solo ahora que se mudaran.
Pero de alguna manera que aún no alcanzaba a comprender, siempre terminaba escuchando los mismos parloteos incesantes sobre Ginny y mi hijo, y completamente fastidiado de ellos, había decidido alejarme de todos por un buen rato y estar a solas.
Conocía el lugar perfecto.
Cuidando que nadie me viera, caminé lo más lejos que pude de La Madriguera sin salirme de sus límites en dirección al estanque de peces que se encontraba entre un montón de matorrales y que me había servido como refugio en numerosas ocasiones.
Y cuando vi a Hermione sentada en aquél tronco que siempre utilizaba, cubierta con su abrigo y mirando las estrellas encima de ella, no pude evitar sonreír ante mi buena suerte.
Me había alejado de todos para toparme con la única persona que quería ver. Y estábamos completamente solos.
-Así que aquí estabas-
Sobresaltada al escuchar mi voz detrás de ella, Hermione se levantó de golpe y volteó a mirarme con ojos desorbitados. Durante unos largos segundos me miró sin decir nada, para finalmente comenzar a caminar.
-Lo mejor será que me vaya- dijo pasando por mi lado, y yo tomé su brazo sin ninguna dificultad.
-No no no, tu no vas a ningún lado- dije sereno mientras la arrastraba de nuevo frente a mí-Huir se te está haciendo una costumbre, Herms, y tu y yo necesitamos hablar-
-No veo de qué-
-Me besas en el armario, después me evitas toda el día- dije juguetón, intentando acercarla aún más-Tus cambios comienzan a marearme, Herms-
Con la mayor tranquilidad del mundo y con gesto inexpresivo, Hermione se soltó de mi amarre con delicadeza y me miró fijamente. Y esos ojos castaños y expresivos, que normalmente brillaban en cualquier circunstancia, no brillaban en aquél momento.
-Te recuerdo que fuiste tú quien me besaste-
-De acuerdo, de acuerdo, yo te besé- concedí-Pero tú no hiciste nada por evitarlo de todos modos-
Como si no hubiera dicho absolutamente nada, dio media vuelta y se cruzó de brazos mientras miraba distraída los peces que nadaban en el estanque.
-Creo que lo mejor sería que fueras con Ginny- se encogió de hombros-Creo que no le gustaría nada darse cuenta que estás aquí solo conmigo-
No me gustaba para nada ese tono. Hablaba como si estuviera hablando con un extraño, y su tono no se parecía a nada a los que había escuchado antes. Era frío, inexpresivo. Indiferente.
-Ya te dije que entre Ginny y yo no hay absolutamente nada-
Sinceramente, comenzaba a fastidiarme un poco. Aunque esperaba de nuevo su renuencia, no esperaba aquella actitud distante. Parecía como si esta vez estuviese enfadada en lugar de dolida, y aquella actitud no era normal en Hermione.
Parecía como si algo hubiera pasado además de la noticia de Ginny, pero conociéndola, estaba seguro que no me lo diría nunca.
-Ahora todo mundo sabe de su embarazo, ella bien se encargó de que así fuera- dijo tranquila-Creo que no se vería bien que no estés a su lado- volteó a mirarme de nuevo con ojos vacíos-Ella te necesita, y no querrás que la gente empiece a hablar y…-
-Me importa un bledo lo que piense la gente- sin poder evitarlo, la tomé por los brazos y zarandeé un poco -¿Qué rayos te pasa?-
Y solo en aquél momento, Hermione me miró con chispas en los ojos y tensando su mandíbula con fuerza, se zafó de mi amarre y me miró con dos ojos como rendijas.
-Basta Harry!- dijo entre dientes, algo desesperada- Tienes todo lo que siempre pudiste haber deseado- apuntó al jardín de La Madriguera-La mujer que amaste tanto está esperando un hijo tuyo, y ahora puedes formar una familia ¿Qué más necesitas?-
Incapaz de contener la frustración que poco a poco crecía en mí gracias a su indiferencia, la tomé de nuevo por los hombros y atrayéndola hacía mí fue mi turno de hablar entre dientes.
-Ya te dije que te necesito a ti-
Con una delicadeza que me frustró más que si hubiera usado la fuerza, Hermione se alejó de mí lo suficiente para no volver a tocarla. Y la sonrisa fría e inexpresiva que me dedicó después de eso no me la esperé jamás.
-No creo que lo que sientes por mí sea más fuerte que tu deseo de tener un hijo- dijo con serenidad -Ni tampoco más fuerte que tu amistad con Ron-
¿Qué montón de tonterías estaba diciendo?
-Hermione, ¿Es que no has entendido lo que siento por ti?-
Y no lo entendía porque jamás me había dado la oportunidad de decirle cuanto la amaba, y al parecer no pensaba dármela.
Sin dejarme continuar, Hermione llevó sus manos al cielo y entornando los ojos volvió a mirarme con enfado.
-No, él que no entiende eres tú! ¿No te da algo de vergüenza lo que estamos haciendo?- soltó una risa algo irónica-Seduciendo a la esposa de tu mejor amigo muerto!- dijo hiriente y sarcástica, como si fuera Ginny la que hablara en vez de ella.
Sin esperar a que dijera nada, Hermione se acercó lo suficiente a mí para hablar en un susurro.
-Pretendiendo que no hay nada de malo, mientras mi esposo no lleva más de tres meses en su tumba-
Había tenido suficiente. La frustración y desesperación que al inicio había sentido ahora no era más que rabia pura, mezclada con un sentimiento de confusión ante la actitud de Hermione
-Es curioso que lo menciones, Hermione- comencé sin poderlo evitar-Cuando has estado todo el día coqueteando con McLaggen como una…-
No pude terminar. Utilizando toda la fuerza de su delicada mano, Hermione me plantó una sonora bofetada que me volteó el rostro y me dejó helado en mi lugar. Durante unos instantes que parecieron eternos, me limité a quedarme con los ojos cerrados mientras respiraba con fuerza, intentando controlar el enojo que sentía y que no sabía contra quien era más fuerte.
Si contra ella por haberme golpeado, o contra mí por lo que le había dicho.
Cuando por fin abrí los ojos y la miré, solo pude toparme con sus ojos castaños mirándome con furia debajo de sus pestañas. No había una sola lágrima. Solo enojo puro, un enojo que me hacía sentir más lejano que nunca de ella.
-Eres un idiota, Harry- escupió mientras se acercaba a mí tanto que solo la tuve a unos centímetros-Solo…aléjate de mí-
Lo había dicho muy claro, y esta vez de manera definitiva.
Y sin decir nada más ni darme tiempo a responder, pasó por mi lado sin mirarme para regresar al jardín en donde seguía la fiesta sin mirar atrás en ningún instante.
-Demonios-
Sin poder evitarlo, me golpeé la frente con fuerza y reprimí un grito.
Sí creía que esa noche podría haber terminado peor, estaba de lo más equivocado.
