SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
- Adam, Adam (suavemente) venga, levántate
- ¿Papá? (restregándose los ojos) ¿Qué? (estaba totalmente desorientado)
- Adam, te quedaste dormido y pesas ya demasiado para las piernas de este viejo marine.
- Mmmmm ¿Qué? (entonces Adam se percató que estaba abrazado al cuello de su padre y sentado sobre su regazo. Se puso colorado y de un saltó salió del regazo) ¿Por qué me dejaste quedarme dormido? (indignado)
- ¿Sabes qué hijo?, no tuve muchas más opciones (mintiéndole) Te quedaste dormido profundamente mientras te hablaba (Adam rojo como un tomate de repente se llevó la mano al magullado trasero) Si, exacto. Ve a la cama, mañana ya te disculparás con tu hermano.
- Vale (poniendo cara de cachorrito abandonado)
- ¿Hijo? (antes que empezara a subir por las escaleras)
- ¿Si? (paró en seco y miró a su padre a los ojos)
- No será siempre así.
- ¿El qué? (preguntó sin saber de lo que hablaba)
- El dolor (intentando sonar como un padre tierno y comprensivo y no como una padre lleno de dolor y miedos).
- ¿En serio? (dijo escéptico y subió las escaleras)
Adam entró en su habitación y se quedó un poco parado al ver a Dean en ella. No sabía que decirle. Se sentía mal por el mordico que le había arreado, pero el orgullo de los Winchester era muy fuerte. Adam no podía apartar la mirada de la mano vendada de Dean.
- Sammy, Lassie ya está en casa (Dean dijo con sarcasmo y cara de malas pulgas)
- Dean, yo (pasándose la mano por el pelo)…
- ¿Lo sientes? Ya, eso nos ha quedado claro (refiriéndose a la zurra que John el había dado. Y que Adam no era precisamente de los que encajaban las palizas en silencio. Adam se puso rojo como un tomate).
- Perdona, Dean (mirando al suelo) no quise hacerte tanto daño.
- ¿Tanto daño? (negando con la cabeza y respirando hondo) ¡No debiste hacerme daño y punto! ¡Joder, Adam! Yo solo me estaba preocupando por ti, llevabas 3 días sin comer.
- Lo siento (sin levantar la mirada y sonando más como un niño pequeño que como un chico de 13 años).
- Ok, pero como ahora estoy lisiado (haciéndose el mártir) tú harás mis tareas en casa.
- Me parece justo, esta semana me encargo yo de… ¿Qué es lo qué haces tú exactamente en casa? (preguntando cabreado, sabiendo que Dean se encargaba de las compras y solo porque su padre no dejaba a Sam conducir hasta el pueblo para hacer las compras) ¿Ver la tele? ¿Dormir? ¿Decir payasadas?.
- jajaja (fingiendo reí irónicamente) ¿Que te parece patearte el culo, canijo?
- ¿Tú y cuántos más? (dijo flojo y entre dientes, confiando que Dean no lo oiría) ¿Por cierto, Tú no tenías una habitación?
- Mira, piraña, estás a esto (poniendo los dedos gordo e índice muy cerca) de que no te ponga sobre mi regazo y te enseñe un poco de respeto.
- Creí que estabas lisiado (dijo con tono burlón).
- No te preocupes, siempre puedo usar esto (enseñándole el cinturón. Dean ahora ya dejó de hablar en broma y uso un tono muy parecido al que usaba John).
- Papá me ha dicho, que me acueste, me voy a dormir (Adam musitó empezando a quitarse la camiseta…por más valiente o loco que fuera, con semejante panorama, lo mejor era no arriesgarse).
- Si, será lo mejor, antes de que esa bocaza tuya vuelva a meterte en problemas (Dean dijo saliendo de la habitación irritado).
- No deberías cabrear a Dean (Sam le dijo).
- Él no debería cabrearme a mí (le dijo lleno de rabia).
- Solo te estaba dando un consejo, Dean puede llegar a ser peor que papá, si lo cabreas hasta ese punto.
- Sam, cuando quiera un consejo tuyo, te lo pediré. Ahora me voy a dormir (sacándose de un tirón los pantalones. Cosa que hizo que se le escapará un pequeño gruñido) grrr Buenas noches (metiéndose en la cama y dándole la espalda).
- Buenas noches (resoplando)
Dean bajó las escaleras y se fue al salón a ver un poco de tele, lo cierto es que no esperaba encontrarse aun a su padre ahí. John estaba en el sofá viendo la reposición de un partido de baseball.
- Ey, ¿qué miras?
- Padres contra Mets.
- ¡Go, Mets, go! (saltando por encima del sofá para sentarse al lado de su padre) ¿una cerveza?
- Oh si, por favor (John le sonrió. Dean se volvió a levantar y fue a por 2 cervezas).
- Ese chico es pura rabia. Va a estallar en cualquier momento.
- ¿Se ha disculpado contigo?
- Si, bueno, a su manera, creo que si (riéndose).
- Mañana, hablaré con él.
- Hablarás tú ¿o tu mano?
- Dean ¿tú también? Ya tengo suficiente con Sammy.
- Papá, yo no digo que no se mereciera esa zurra, solo digo, que eso no quita que tendrás que hablar con él, antes que algo realmente pase.
- No sé que decirle, hijo. No lo sé. No puedo culparle porque me eche la culpa de la muerte de su madre y de su hermana. Yo mismo, me culpo. No puedo dejar de pensar que si, no les hubiera dado la espalda, ellas aun estarían vivas.
- Papá, hiciste lo que pensabas que era lo mejor.
- Pero me equivoqué, y ahora están muertas. Dean, Eve tan solo era una niñita. Te hubiera encantado.
- Lo sé (John puso cara de no entender) Aquella cosa era Eve, en cierto modo ¿no?
- ¿Cómo no pude darme cuenta?
- ¿Quién lo iba a pensar?
- Yo, yo debí. Hasta Sam dudó
- Sam, es tan paranoico que a veces acojona, papá, es mucho peor que tú, y lo sabes.
- ¿Peor que yo, eh? (levantando la ceja)
- Si, señor (aguantándose la risa)
- Mañana a la noche me voy a llevar a Sammy de cacería, un poltergeist, cerca, espero estar de vuelta el jueves.
- ¡Oh, perfecto, porque tener a un adolescente cabreado, cuando puedes tener dos! Papá, tu siempre pensando a lo grande. ¿Por qué no me dejas que vaya yo ayudarte?
- Precisamente porque no puedo dejar dos adolescentes cabreados solos en casa. No, si quiero tener una casa a la que regresar.
- ¿Así que me voy a tener que quedar con Rin tintín?
- Con esa mano, no vas a poder ir con Bobby.
- Papá, si no es nada, he tenido heridas mucho peores.
- Lo sé, pero quiero que tu hermano piense, que realmente la ha cagado.
- Papá, no creo que sea buena idea que dejes a Adam ahora.
- Solo serán dos noches (diciéndole para tranquilizarlo).
- Muerde (dijo indignado)
- No lo volverá a hacer (cansado).
- No quiero saber que hará si se pone creativo.
- Si te da mucha guerra, tienes mi permiso para
- papá ya te he dicho que no creo que se le pase con una zurra.(Dean interrumpió a John)
- Y yo ya te he dicho que mañana hablaré con él (John comenzaba a sonar molesto). (Esta vez un evidentemente cabreado John cortó el discurso de su hijo a media frase).
- si, señor (sabiendo que debía retirarse) Han perdido los Mets, ¿lo sabes?
- Grrrr ahora si (revolviéndole el pelo)
- Ey, siempre pierden.
- No, siempre.
- Ok, entonces tengo una potra, porque siempre que veo un partido de ellos, pierden.
- ¿Dean, estás intentando decirme que te vas a hacer de los Yankees?
- ¿Astros? (apartándose un poco y con cara de miedo)
- ¡Espera no quieres ser de los Mets porque siempre pierden y te haces de los Astros! (subiendo un poco la voz)
- Lo sé, pero es que aun no me he liado con ninguna animador de los Mets (John puso cara de no entender lo que estaba diciendo, hasta que cayó, entonces puso cara de reprobación).
- ¡Dean! El baseball está por encima de las mujeres.
- Esa chica estuvo por encima por debajo por…
- ¡Dean! Soy tu padre, recuerdas.
- Ya, mi padre, el mismo que se hizo de los Mets, porque mamá era de los Mets. Recuerdo perfectamente haber visto una foto tuya con al edad de Sammy con una gorra de los Dodgers.
- No sé de que me hablas (intentando aguantarse la risa y mantener la pose).
- Clarooooo Go Mets Go jajajaja. Ey ¿de que equipo es Adam?
- De los Mets, al igual que tú (como si fuera una orden).
- ¿Seguro?
- Si, todos mis hijos son de los Mets. Al menos, siempre que piensan con su cerebro de arriba.
- ¡Que también hay un cerebro ahí arriba! (señalándose la cabeza) Woaaa papá, eso es extraordinario. ¿Lo has visto en el Discovery o en uno de esos canales que ve Sammy?
- Jajaja (sarcásticamente) muy graciosos, hijo, si, muy gracioso.
- ¿Te apetece más pizza? (John asintió) ¿Dónde has puesto la pizza que ha sobrado?
- Dentro del microondas.
- ¡Genial!
Dean y John acabaron de ver el partido juntos, comentando las mejores jugadas como solían hacer años atrás. Si Dean no fuera cazador, sería bombero y sino jugador de Baseball. Al menso eso es lo que pensaba cuando tenía siete años. Sammy era más de soccer y básquet. Y John y Dean seguían el football y el baseball siempre que podían. Cuando Dean y Sam eran pequeños, siempre que podía les llevaba a ver algún que otro partido. Pero desde que Sam entrara en la odiosa adolescencia que no habían vuelto a ir los 3 a ver ningún partido. John echaba de menos esos sábados por la mañana, en que sus chicos y él se pasaban la mañana gritando animando a algún equipo local y comiendo perritos de maíz. Su corazón se aligeró durante un par de horas. Después el partido acabó, Dean se fue a dormir y el volvió a bajar al sótano.
