SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
- Arriba, chicos. Diez minutos y abajo (dijo John abriendo las persianas de la ventana para que entrara la luz, pero aun era de noche, así que encendió la luz de la habitación).
- Noooooooooooooo (dijo Adam, tapándose la cabeza con la almohada)
- Papaaaaaaaaaaaaaaa (dijo Sam, tapándose la cabeza con las mantas)
- Chicos (les advirtió John)
- Es aun de noche ¿Qué pasa? (preguntó Adam mientas Sam ya se levantaba y empezaba a quitarse el pijama.)
- Me deben 5 millas, venga Adam, ¿no querías practicar para las pruebas de Atletismo? (Adam se giró y miró el despertador)
- ¡Si pero no a las cinco menos cuarto! Por amor de Dios, papá, es aun de noche (farfullando maldiciones).
- Adam, más vale que te vea en 10 minutos abajo en la cocina sino lo de ayer a la noche te va a parecer un paseo por el parque ¿entendido? (dándole una palmada en el culo, que enseguida reactivó el dolor. Adam dio un bote de la cama que parecía que la casa estuviera en llamas. La casa, no sé, peo su trasero, seguro).
- Si, señor, si (cubriéndose el trasero de futuros ataques. John salió de la habitación para dejar a los muchachos que se vistiesen) ¡Tío, no son ni las cinco!.
- Vete acostumbrando. Así va a ser siempre a partir de ahora. Voy al lavabo.
- ¡Ey, espera! que me estoy meando, déjame un segundo (pero Sam ya salía por la puerta) ¡SAM! ¡HABLO EN SERIO, ME MEO!.
- ¡Pues, mea por la ventana! (le gritó corriendo hacia el baño. John rodó los ojos en la cocina.)
- ¡PAPAAAA! (Adam gritó des de la puerta cerrada del baño) ¡SAM NO ME DEJA IR AL BAÑO! (Dean salió de su habitación, con cara de WTF) Sam, se ha metido y me estoy meando (Adam le dijo explicándole a Dean que es lo que pasaba. Dean negó con la cabeza desesperado y se volvió para la cama) ¡PAPAAAAAAAAA! (gritó de nuevo Adam. John iba a subir al piso de arriba para acabar con tanto griterío, cuando oyó la puerta de la habitación de Dean abriéndose de portazo y acto seguido tres palmadas secas y tres Ayyyyy de Adam).
- Si vuelves a gritar, mocoso, te juro que lo vas a hacer con motivos (Dean le dijo entre dientes sin soltarlo aun. Sam tenía razón Dean cabreado era mucho peor que John. Aquella mirada casi le hace a Adam mearse encima y no porque tuviera la vejiga llena precisamente. Adam asintió, muerto de miedo, con la cabeza y Dean le soltó y volvió a meterse en su cuarto).
- Te dije que no era buena idea cabrearlo (le dijo Sam al cabo de un rato cuando salió del baño, sintiendo un poco de compasión por el crío, solo un poco).
- Te odio (con lágrimas en los ojos y empujándolo para entrar en el cuarto de baño. Sam respiró hondo y bajó a la cocina). los odio a todos…
Sam no dijo nada ante el comentario, solo respiró hondo y bajó a la cocina. John estaba apoyado en la puerta trasera de la cocina de brazos cruzados, con sus pantalones de deporte y una sudadera de la marina.
- ¿Vienes con nosotros?
- Si, a mi también me hace falta. Uno siempre tiene que estar en una forma óptima para lo que surja.
- Ya (sabiendo que aunque su padre entrenaba a diario, hacía años ya que raramente lo hacía con ellos)
- ¿qué ha sido lo de ahí arriba?
- ¿Te refieres a "mano larga" contra "vejiga floja"? (John no pudo más que reírse a ese comentario. Eso comentarios eran más típicos de Dean que de Sam).
- Nada, Adam y Dean parece que se levantaron del píe izquierdo.
- Y tu, Sammy, ¿de que píe te levantaste? (sonriendo)
- ¿Del píe correcto, señor? (escaneando la reacción de su padre)
- jajajaja. Venga sube a la camioneta (tirándole una mochila).
- ¿Creí que íbamos a correr?
- Oh, y vamos, y tanto que vamos. (dijo poniendo los pelos de punta a Sam) Pero hoy voy a empezar a enseñarle a tu hermano algunas cosas de la caza. Así que vamos a correr campo a través.
- Oh, papá (haciendo un poco de pucheros. John de inmediato levantó la ceja indicándole que lo cortara ahí mismo) si, señor
- Sammy, una cosa más
- ¿Si, señor? Cuando regresemos quiero que prepares tus cosas, nos vamos. Un amigo me ha llamado por un poltergeist, no muy lejos de aquí. Espero que estemos de vuelta para el jueves a primera hora
- ¿Y Dean?.
- lesionado
- Oh venga papá, sino tiene nada, además a él le gustan más esas cosas y
- Samuel (usando un tono que no daba lugar a la discusión).
- Te quiero preparado, a las 21:00. Y quiero que revises que todo esté listo.
– Si, señor (con resignación y salió por la puerta trasera).
Unos minutos más tarde, llegó Adam, de un humor de perros. Intentó ignorar a su padre y travesar la cocina hasta la puerta de atrás para ir a la camioneta. Des de el lavabo había oído la conversación de Sam y John. Pero John lo agarró del bíceps y lo paro.
- Tú y yo hemos de dejar unas cosas claras antes (Adam iba a abrir la boca cuando John le indicó que cerrara el pico y escuchara). Vamos a ir a correr, 5 millas, campo a través. Después te voy a enseñar algo técnicas de supervivencia. Esto no es un juego, Adam. Es muy serio, puede que un día tu vida depende de ello. Así que te quiero al 110 %. (Cambiando del todo el tono severo por uno más comprensivo) Y después antes de irme hablaremos tú y yo, de todo lo que ha pasado, ¿vale?
- ¿Te vuelves a ir? (preguntó extrañado)
- Sam y yo, un par de noches, si todo va bien, estaremos de vuelta el jueves a primera hora (John esperaba tener que lidiar con una pataleta, pero Adam solo asintió con la cabeza).Más vale que te comportes mientras Sam y yo estamos fuera. Dean tiene permiso para disciplinarte como crea, si te pasas de la raya. Y por lo que he oído hace un momento, no sería muy inteligente por tu parte, ponerlo a prueba.
- No, señor. Me portaré bien. (Tanta madurez de Adam, le hacía desconfiar, pero tenía que irse)
- Pues vamos, Tu hermano nos espera en la camioneta.
Adam había nacido para el Atletismo, eso era lago que no podía negarse. Aunque Sam era 3 años mayor que él, y llevaba toda la vida entrenándose, Adam le pasaba la mano por la cara a todos. Después de 5 millas por caminos de montaña, John y Sam estaban exhaustos, mientras que Adam estaba bastante entero.
John recordó cuando empezó a enseñarle a Dean técnicas de supervivencia. Adam tenía la misma predisposición. Escuchaba atentamente e intentaba poner todos sus esfuerzos en imitar a John. Sam de pequeño solo se lo tomaba como una actividad familiar, nunca puso ese empeño. Claro que a Sam se le había dado bien des de un buen principio. Aunque Dean era el mejor cazador de los dos, solo era porque el chico le ponía ganas. A Sam todo se la había dado mejor que a Dean, aprendía más rápido y mejor, pero eso no valía de nada si en vez de concentrarse en la caza, estaba demasiado ocupado quejándose por todo. Sam hubiera llegado ser el mejor cazador de la historia, pero al llegara a los 12 años y empezó con esa actitud beligerante contra cualquier cosa sobrenatural. John sabía perfectamente que a Sam no le hacía feliz su estilo de vida, pero ese estilo de vida era el que los mantenía en vida. Y después de los recientes acontecimientos John estaba seguro al 100% de esto.
Adam estaba al 110 % atento, John no podía sentir un gran orgullo del muchacho. Quizás no tuviera las aptitudes de Sam, pero si el muchacho seguía con esa actitud y voluntad. En un año, podría llevárselo con él a pequeñas misiones. Sam por su parte, no estaba refunfuñando, cosa que era todo un descanso. John podría haber pensado que el chico al fin había puesto algo de cordura en esa cabecita llena de pájaros, pero conocía demasiado bien a su hijo. Y había dos motivos por los cual, se estaba comportando. Uno era Adam. Desde que llegaran a casa Sam había decidido que era su responsabilidad guardar por el equilibrio emocional del muchacho. Así que cuando estaba con Adam iba con pies de plomo, analizaba cada gesto y palabra que hacía o decía. Y todas las palabras que salían de su boca, habían sido pensadas y repensadas a conciencia. La otra razón, era que Sam, sabía que su padre, tampoco lo debía de estar pasando bien. Sam sentía una profunda pena por su padre. Adam a su manera exteriorizaba la pérdida (con mal humor o deprimido en la cama), pero John era un viejo cabezota que se lo tragaba todo. Así que Sam, estaba portándose como creía que su padre esperaba que se comportase. Aunque lo que realmente tenía ganas, era dejarlos ahí tirados e irse al pueblo a ver alguna película o hacer algo con chicos y chicas de sus edad.
