SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH

Adam: 13 años

Sam: 16 años

Dean: 20 años.

El día pasó rapidísimo. A las siete empezaba a oscurecer, así que decidieron ir para casa. A Sam y John les esperaba aun más de dos largas horas de coche, así que parara e ir a cenar algo con Dean, le pareció bien a John.

- ¿Qué bien huele? (john entró en la cocina justo detrás de sus hijos) ¿Pollo rustido, guisado y salteado de verduras? (con cara de asombro)

- Pensé que estaría bien, una cena en familiar como es debido (dijo Dean con uan sonrisa socarrona).

- ¡Ummmm, Quema! (dijo Adam tras quemarse al robar una patata frita)

- Si, vamos, a ducharse, y a comer antes que se enfríe (echándolos a él y a Sam de la cocina, para que se fueran a duchar).

- ¿Parece que has tenido mucho trabajo aquí?

- Ya me conoces, papá, no me gusta estar ocioso.

- si, ya te conozco hijo (amarrándole de la oreja como si fuera un niño travieso) ¡Habla! ¿Cómo se llama ella? (soltándole la oreja)

- ¡Papá, me ofendes! (fingiéndose el ofendido)

- Hijo, lo más elaborado que te he visto hacer es macarrones con queso. Y esto tiene pinta de haber llevado horas.

- últimamente veo mucho a Martha Stuart.

- Hijoooo (en tono de advertencia)

- Se llama Donna, DJ, trabaja en la gasolinera. Lo ha hecho su madre, para desearnos que nos vaya bien con la nueva casa.

- ¿Ha estado aquí dentro?

- ¡No, claro que no! ¡No me he vuelto loco, papá! Oh si, nena, pasa para dentro, hablaremos más cómodos, espera, déjame que aparte el machete y el lanzallamas (diciendo burlonamente) ¿quieres algo de beber? ¿Tengo un poco de agua bendita?

- vale, Dean, lo he entendido, déjalo. Y corta ese tonito ¿vale?

- si, señor.

- ¿Cuánto llevamos en este pueblo?

- Unos 3 o 4 días ¿Porque?

- ¿4 días y ya tienes una chica que te prepara comida casera?

- No, por supuesto que no. Fue su madre (sonriendo picaronamente).

- Dean, vamos a estar una temporada por aquí, por favor, discreción.

- Discreción es mi segundo nombre.

- No, no lo es. Tu segundo nombre es Michel. Y hablo en serio Dean. No quiero un segundo Le Mars (Dean se puso rojo como un tomate) eso es (mirándolo con reproche).

- Ok, iré con píes de plomo. No más degustaciones de la gastronomía autóctona (sonriéndole).

- Grrr (intentando parecer irritado pero finalmente se el escapó una sonrisa) Me voy a duchar. Que nadie toque nada (señalando a la comida). 5 minutos. (A Dean se le iluminó la mirada al mirar el estofado) Eso va también por ti, jajaja (John fue al pequeño cuarto de baño que había en la planta baja).

Sam y Adam bajaron un par de minutos más tarde, totalmente aseados y vestidos como si se tratara de una cena especial. La cena estaba deliciosa, no pararon de decirlo durante toda la cena. Ninguno de ellos había comido un estofado tan rico en sus vidas. Cuando acabaron de cenar aun sobraba para un par de días, así que John le pidió a Dean que fuera guardándolo en el congelador y recogiendo la cocina mientras que Sam, se encargaba de repasar que tenían todo lo necesario y que todo estaba en perfectas condiciones de ser usado. John le indicó a Adam que fueran para su habitación, que quería hablar a solas con él.

Una vez en la habitación de John, John apartó unas cosas de una silla y se sentó, y con el dedo le indicó que se sentara en la cama. La habitación era lúgubre, mal aireada y fría. Si, era la más grande, pero aquella habitación era horrible. Parecía salida de una película de los setenta de serie B de miedo. Adam aun no había entrado en la habitación de su padre, y no creía que volviera a entrar. ¡Joder! si había hasta corriente.

- Adam, tú y yo, hemos de hablar de algunas cosas ¿no crees? (Adam solo se encogió de brazos). Hijo. Sé que ahora sientes que este dolor no va a pasar, pero pasará. Con el tiempo se hará más fácil. Y habrá un día que cuando pienses en ellas ya no sentirás como si te desgarrases por dentro. Lo harás con cariño y nostalgia.

- ok (levantándose para salir)

- Hijo (levantándose él también), háblame.

- El estofado estaba realmente bueno y el pollo, el pollo se deshacía en la boca. Dean debería hacerse novia de esa chica.

- Adam (amonestándole pero de forma muy tierna)

- No quiero hablar de ello, me voy a la cama, hoy hemos hecho mucho ejercicio y cenado fuerte, tengo sueño.

- Adam, por favor, siéntate. ¿Quiero saber qué pasa por esa cabecita tuya?

- Ahora mismo, estoy pensando que tu habitación apesta a humedad, no sé cómo puedes estar aquí.

- Me refería a Eve y a tu madre (Adam apretó los puños cuando John nombró a Eve).

- Ahora mismo no pensaba en ellas (mintiendo).

- Sé, por lo qué estás pasando, no es bueno quedarse lo dentro, tienes que hablar de ello.

- ¿Como hablas tú de Mary? (secamente)

- Quizás yo no sea el mejor ejemplo, pero hijo, te conozco, esto te está comiendo por dentro.

- No, no me conoces, y tampoco conocías a Eve. (Volviéndose a sentar) Y yo tampoco (dijo en voz baja)

- hijo, nos engaño a todos.

- Yo era su hermano, ¡Somos mellizos papa! Yo debí darme cuenta que ella no era mi hermana.

- Hijo. Esas cosas no tan solo adquieren la forma de sus victimas, también sus recuerdos y sentimientos. No son burdas imitaciones. Una parte de Eve estaba allí.

- Debí saberlo (negándolo) si yo fuera como Dean o Sam, la hubiera podido proteger.

- Hijo, nadie podía haber hecho nada. Grábatelo en la cabeza. No es culpa tuya. No es culpa de nadie. Solo de aquel monstruo. Y ya está muerto. No volverá a matar a nadie.

- No importa lo que digas, yo sé que debí darme cuenta.

- Hijo, ya te lo he dicho, aquella cosa era muy astuta, se dedican a suplantar a gente des de que nacen. La única forma de saberlo era…era cortándole con un cuchillo de plata o gravándolo en una cinta de video o haciéndole una foto. Pero no, hay manera de saberlo simplemente estando a su lado. Hijo, me dedico a esto, y tampoco lo supe. Os puse a los 3 en peligro. ¿Crees que si hubiera sabido que aquello era un multiforme la hubiera llevado a casa?

- Vale, tú también la jodiste. Gracias, papá, ahora si que me siento mejor (dijo con sarcasmo).

- ¡Adam, esa boca!

- Tengo sueño, me voy a la cama (molesto).

- De acuerdo, pero cuando vuelva con tu hermano el jueves, volveremos a hablar tu y yo.

- Como quieras (poniendo cara de fastidio).

- Adam, antes de irte a la cama, quiero hablarte de otra cosa.

- ¿De queeeeé? (molesto de tanta charla. John puso cara de estar flipando)

- A menos que te quieras ir a la cama, calentito, esta noche también, deja esa actitud ahora mismo. (Adam quitó la cara de asco y respiró hondo, para intentar parecer que el importaba algo lo que John le fuera a decir) Te vas a quedar dos días a solas con Dean. Por la mañana correrás esas 5 millas y después te ducharás y desayunarás. Quiero que hagas las 5 comidas. Dean te llevará con él y Bobby durante la mañana. No quiero enterarme que le das problemas a ninguno de los dos. Harás todo lo que Bobby te pida, sin rechistar, sin malas caras y sin desaires. Y por la tarde, Dean te dirá lo que hacer. Dean está al mando. Harás todo lo que diga y cuando lo diga. Sino, ya sabes que tiene mi permiso para castigarte y además cuando yo regrese también te daré tu parte por haberme desobedecido a mí. A la cama a las 8:00.

- ¡A las ocho! (Haciendo morros y con tono de indignación. John pensó que esa era la primera vez des de que llegaran que Adam se comportaba como antes. Era un principio)

- Si, las ocho. No he olvidado que estás castigado. A las ocho en la cama. Nada de tele, radio o jueguecitos (refiriéndose a la videoconsola) Y para cuando vuelva quiero las 6 primeras unidades de este libro de ejercicios de latín (dándole un librillo viejo y redoblado) , sin importar de lo que Dean o Bobby decidan ponerte.

- ¿Alguna cosa más? (dijo Adam como si fuera el hombre más ocupado del mundo)

- Quiero que sepas que yo si que estoy muy orgullosos de ti. Ahora vete, a dormir, está claro que necesitas dormir ya empiezas a estar revoltoso (John le dijo como si fuera un niño de dos años, sabiendo que eso no sería de su agrado). Buenas noches (agarrándolo y acercándolo para plantarle un beso en la cabeza).

- Buenas noches (y salió de la habitación de John)