SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH

Adam: 13 años

Sam: 16 años

Dean: 20 años.

Sam estaba a bajo en el salón preparado para partir mientras Dean ojeaba una revista de chicas asiáticas con grandes pechos y ligeritas de ropa. Y de vez en cuando le echaba un ojo a Sam para asegurars3e que estaba haciendo bien su trabajo. Sam había sido revisado todo el equipo que se iban a llevar dos veces. Sam había puesto también un compendio que John tenía sobre Poltergeist, para consultar durante el trayecto de coche. Aunque Sam era una enciclopedia con patas de lo sobrenatural. John bajó a la planta baja y sonrió al ver a Sammy preparándolo todo con tanta conciencia.

- Sammy, hijo, ¿preparado?

- si, señor

- Pues lleva eso a la camioneta, Le doy las últimas directrices a Dean y salimos.

- ¿Y Adam? (Preguntó Sam, Dean dejó la revista de golpe).

- Es un Winchester, es fuerte (John dijo intentando sonreírle para tranquilizarlo. Sabía que Sam se había estado preocupando por el niño des de que llegaron).

- Papá, no crees que es muy pronto para que salgas de caza, quizás fuera buena idea quedarse en casa un par de semanas, antes de retomar (John le interrumpió)

- Lo sé, hijo. Pero esa familia nos necesita. Y tu hermano y Bobby estarán con Adam, no estará solo. Además si todo va bien estaremos de vuelta el jueves a primera hora.

- Si, señor (Sam seguía pensando que John debía haberse negado a ir a ese trabajito, pero no quería seguir discutiendo, no con un viaje de tres horas en coche con su padre y dos largos días a solas con él).

- Sammy, nos disculpas un momento (John quería hablar a solas con Dean)

- Si, señor (y agarró dos de las tres bolsas y se fue para la camioneta de John)

- Dean, hijo, quiero que te lleves a Adam contigo, No quiero que se quede solo (Dean asintió). He hablado con Bobby y está de acuerdo con que te lo lleves al desguace. Él se quedará con él y le dará algunas nociones básicas de lo sobrenatural y después a la tarde quiero que le continúes entrenando. Cosas sencillas, no quiero que lo fuerces, aun, no.

- No sufras papá.

- Tanto Sammy como yo llevamos el teléfono encima. Cualquier cosa no dudes en llamarme.

- Si, señor.

- Sé que no soy la persona más adecuada para pedirte que tengas un poco de paciencia con Adam.

- No sé papá, ¿Y malograr su estadística de zurra por día? (con ironía).

- ¿Me refiero lo de esta mañana en el lavabo?

- Lo sé, acaba de perder a su madre y a su hermana. Y si, lo reconozco, esta mañana perdí la paciencia. (Cerrando por un momento los ojos intentando retomar el hilo de la charla) Papá, sé que está desecho por dentro. No soy ciego. Pero tendrías que ver como trata a Sammy. Se está aprovechando que Sammy es un cacho pan. Se siente miserable y quiere que todos nos lo sentamos. ¿Sabes? Se comporta como si fuera el único que ha perdido a un ser querido (esto lo dijo con cierta amargura en la voz). ¡Y no es el único que ha perdido a una madre por culpa de esas cosas!

- Hijo, tienes 20 años, has tenido 15 años. Él solo ha tenido unos días. (John sabía que le estaba dando contraordenes. Dean sabía que cuando él estaba al mando su padre esperaba que mantuviera a Sammy a ralla y que no dejara que el chico se le subiera a la chepa) No te pido que mires hacía otro lado. Si estando yo fuera hace algo irresponsable, peligroso o no te obedece quiero que lo disciplines. Pero estando yo en casa, me lo dejas a mí ¿estamos?

- ¿Quieres decir? ¿Qué esta mañana tú no le hubieras dado un buen par de palmadas? (Dean estaba un poco hastiado pero seguía hablándolo con respeto) Papá, Sammy y yo nos hemos llevado demasiadas collejas y alguna que otra nalgada por armar barullo, para que ahora me digas que no (Dean estaba ofendido. Desde los 7 años que se quedaba al cuidado de Sammy y nunca su padre le había amonestado por como disciplinaba a Sammy cuando no entraba a razones). ¿O es que han cambiado ahora las reglas?

- Hijo. (John no estaba acostumbrado que Dean le replicara, eso eras más típico de Sam) Solo te estoy diciendo que cuando esté yo en casa, yo me encargo de tus hermanos. Y que todos, yo el primero, tenemos que ser un poco más pacientes con Adam.

- De acuerdo, Genial, cuando estés en casa Adam y Sammy son cosa tuya. Y seré paciente con Adam. Pero no fui yo quien ayer se sacó la correa.

- ¡Dean Michael Winchester!

- ¿Si, señor? (dijo Dean con más actitud de la que John podía soportar. Durante unos segundos ambos se aguantaron la mirada, finalmente Dean respiró hondo y decidió dejarlo por ahora. Adam había perdido a Kate y Eve. John ahora había perdido a Mary, a Kate y a Eve. Quizás el hombre se mereciera un poco de paz) De acuerdo papá, las cosas se harán como tu digas. (John respiró aliviado) .

- gracias, hijo.

- Id con cuidado.

- siempre, hijo, siempre (John le dijo sonriéndole, esa era la forma que Dean y John tenían de hacer las paces).

- ¿papá? (con voz de preocupación).

- si, hijo (cargándose la última bolsa al hombro)

- ¿Sabes eso que me has dicho de Adam? (John asintió) pues lo mismo para ti, con Sammy (dijo intentando aguantarse la risa)

- Se que crees que porque ya tienes 20 años, no te puedo poner sobre mis rodillas, pero te equivocas mucho, graciosillo (John le decía pero se notaba que estaba también de broma). Portaros bien (y salió por la puerta).

Una vez Dean escuchó el motor de la camioneta de su padre sonrió, volvió a agarra la revista y inclinándose en la silla se aclaró la voz

- ¡Adam! Papá y Sammy ya se han marchado ¿piensas quedarte toda al noche escondido de tras de la puerta escuchando? (dijo burlonamente. Dean había oído como Adam bajaba las escaleras al poco rato que bajó Sam y justo cuando su padre y Sam estuvieron hablando de él, escuchó como el muchacho se apoyaba contra la puerta). Te aviso que te vas a aburrir mucho, no suelo mantener largas conversaciones conmigo mismo. Ese es Sammy (eso último la dijo en voz baja)

- ¿Cuánto hace que lo sabes? (entrando y abriendo la nevera para tomar una lata de Pepsi)

- Desde que llegaste, un minuto después de Sammy.

- ¿Papá también lo sabía?

- No, estaba muy ocupado hablando con Sammy.

- Yo, siento haberte mordido (mirando al suelo y realmente con voz apenada). No pensé que te haría tanto daño, lo juro (Dean le estaba costando horrores no reirse del chico. Se le veía tan apenado, daba una penita, como un cachorrito. ¡Maldita sea, Esa era la misma carita de Sammy!)

- Adam, tranquilo. Todo lo que has sentido. Era una simple puesta en escena.

- ¿Qué quieres decir?

- Que si me hubiera puesto en plan madre Sammy-Teresa de Calcuta papá me hubiera dado la brasa con que tenías que ponerte en vereda y no dejar que te portaras como un mocoso malcriado e impertinente. Pero si me pongo en plan bastardo sádico deseosos de sangre, papá no me da la brasa. Es lo que hago cuando papá está en plan perro de caza con Sammy y se larga dándome unas órdenes super estrictas que me toca haceros cumplir. ¿Y sabes qué? (Adam negó con la cabeza) Que no me apetecía ponerme en plan sargento chusquero. (Adam sonrió) No te equivoques, sigues un grano en el culo.

– Entonces lo de esta mañana en el baño era también parte de la puesta en escena

-No, eso es porque si llegó a tardar 5 segundos más y papá hubiera subido y te hubiera dado algo más que 3 palmaditas. Tío, ya sabes, que papá no soporta las majaderías. ¡Y no te las di tan fuerte, nenita!

- ¡Y un cuerno! (dijo Adam llevándose la mano al trasero para dar énfasis) ¿Queda helado? (poniendo morritos)

- En el congelador, pilla dos cucharas. Y vamos para el salón. (Sonriéndole) ¿Te gusta el wrestling?

- ¿Es el papá católico?

- Por cierto ¿De que equipo de Baseball eres?

- De los Mets (sonriéndole maliciosamente)

- ¡Claro, y yo también! (mientras se le escapaba la risa).

- ¡Go, Mets, Go! (los dos dijeron al unísono y se rieron, mientras se tiraban en el sofá para ver la televisión)

Adam se quedó dormido viendo la tele, se había pasado el rato discutiendo con Dean sobre cual de los luchadores apestaba más. Adam disfrutaba escuchando como Dean le explicaba como se hacían algunas de esas presas. Pero el cansancio finalmente pudo con él y se quedó dormido. Dean, aprovechó que el niño se había quedado por fin dormido y revisó que todas las líneas de sal estuvieran bien, las puertas cerradas, los pentagramas dibujados, las armas a mano y listas. Se cargó a Adam al hombro, Adam ni se despertó. Dean empezó a recordar con nostalgia todas aquellas veces que había hecho lo mismo con Sammy, solo que con Sammy dejó de hacerlo cuando cumplió 12 años, y era un tapón. Y Adam tenía 13 y era largo como un día sin pan, menos mal que era un canijo. Pero no pudo evitar sonreír al ver las similitudes, entre ambos.