Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
Ya llevaban más de 45 minutos en la camioneta y ni Sam ni John habían cruzado medía palabra. Sam estaba leyendo un libro sobre espíritus y fantasmas. Y John estaba concentrado en la carretera. Estaba cansado de conducir de noche, pero eso no significara que le gustara. Finalmente John decidió empezar una conversación con su hijo. Aun le quedaban dos largas horas por delante y esa era una buena oportunidad para hablar con el chico. Además tenia que reconocer que la actitud del chico en los últimos días había sido ejemplar. John no sabía que pensar. O los recientes acontecimientos le habían hecho madurar o simplemente le estaba dando una tregua por el dolor de haber perdido a una hija. Eso era más típico de Sam, Sam era de los tres el más sensible y empático. Dean era sacrificado y trabajador. Pero cuando se trataba de expresar emociones se había recubierto de la misma coraza que John. Sam en cambio, no tenía ningún problema para expresar sus sentimientos abiertamente. Cosa que aunque Sam pensara que disgustara a su padre, en verdad, lo llenaba de orgullo.
- He estado estudiando los planos de urbanismo del vecindario. Y los recortes de prensa de los últimos 100 años. Esa casa parece maldita. Hace unos 60 años hubo algún tipo de ritual de una secta de al época que albaban a una especie de dios de la tierra (Sam asentía pero no levantaba la mirada) Aquellos pobres infelices dejaron todas sus pertenencias a un tal Armando Feishoe alías "gurú", el propietario original de la casa. Y un trágico jueves santo sus seguidores se reunieron en la mansión del guru y se suicidaron tomando arsénico, en total murieron 17 personas. Podríamos estar hablando de enfrentarnos a 17 espíritus - Si, he visto, las anotaciones en el diario (Sam dijo sin alzar al mirada del libro. John puso medía mueca de disgusto. Aunque ya no eras ningún secreto a lo que se dedicaba, seguía sin hacerle gracia que los chicos fisgonearan en sus cosas. Sam se dio cuenta que se acaba de autoinculpar, así que decidió continuar para ver si John no se percataba) pero tu amigo dice que le parece que solo ha notado la presencia de un fantasma. ¿Quizás, alguno de ellos no se suicidara, quizás alguno lo suicidaran? (riendo por el comentario made in Dean).
- Es posible, hijo. ¿Y has leído algo más en mi diario (remarcando en mi diario) que te haya llamado la atención? (John iba a dejar de banda lo del diario por ahora. Quería probar al chico. Sam sin duda era el mejor de los Winchester cuando se trataba de recerca).
- si, bueno (finalmente cerrando el libro que había estado leyendo. Si la caza de lo sobrenatural consistiera solo en leer y hacer conclusiones, Sam sería un defensor a ultranza de ese estilo de vida. Pero tanto Dean como su padre veían la investigación como solo un paso previo para la caza. No hay que entrar sino se sabe a lo que uno se puede enfrentar) en uno de los recortes decía que hace unos 25 años, apareció un heredero de aquel gurú, y derruyó toda la manzana y construyó una urbanización para una clase medía-alta que buscaba huir del bullicio de las ciudades. Pero justo un día antes de la entrega de llaves, el promotor y el tipo ese, creo que se llamaba Gunter, desaparecieron.¡Y papá! la casa de muestra, que era la que se iba a quedar el promotor, está precisamente donde había estado la mansión original del gurú.
- Los restos de Feishoe, están en el cementerio del pueblo, iremos directamente allí y los salaremos y quemaremos. A los suicidas se les enterraban fuera del cementerio, así que mañana a primera hora mientras yo hablo con Jeff y su familia, tú irás al ayuntamiento y la biblioteca para averiguar donde enterraban a los suicidas. (Sam asintió) Confiemos que sea un trabajo sencillo, pero Sam mañana a la noche tú serás mi retaguardia quiero que te prepares para lo que sea.
- Si, señor (Sam también esperaba que fuera algo fácil, por lo general, cuando su padre se lo llevaba solo a él, eran trabajos fáciles. Pero ya les había pasado que algo inicialmente sencillo se les había girado y finalmente las cosas se les habían puesto feas).¿Papá? - Si, hijo.
- Lo siento.
- ¿Qué es lo que sientes, hijo?
- Yo, yo (buscando valor)yo sospeché que ellos fueran unos multiformes, pero, pero no hice ni dije nada (sintiéndose tan miserable).
- Eso no hubiera cambiado nada. Eve ya estaba muerta cuando Adam me llamó diciéndome que Kate había desaparecido. (la voz de John era fría) Nunca llegasteis a conocer a vuestra hermana.
- Me hubiera gustado tener una hermanita (finalmente se armó de valor y lo dijo en voz alta).
- ¿Mejor que Adam, no?
- Yo no he dicho eso.
- Pero (con Sam siempre hay un pero).
- Yo ya tengo un hermano.
- Y ahora tienes un hermanito.
- ¿Hermanito? ¡Es casi tan alto como Dean! Y tan solo tiene 13.
- Bueno, míralo así ya no serás el último en la cadena de mando.
- ¡Oh si, claro papá! Dean puede ser un capullo integral, pero siempre se preocupa por mí y está ahí cuando lo necesito. Pero Adam, desde que lo trajiste que solo ha hecho que comportarse como un crío consentido, manipulador y egoísta. Además no sé porqué pero me detesta.
- Bueno, hijo, tú tampoco reaccionaste muy bien que digamos a su llegada (Sam se sonrojó)¿te he de recordar ciertas lindeces que dijiste? (Sam negó con la cabeza) Sammy los hermanos pequeños, a veces, pueden parecer egoístas, consentidos y manipuladores. Pero puedes preguntarle a Dean, si te cambiaría por cualquier otra cosa.
- Pero es que yo no soy como Adam (dijo ofendido).
- Tienes tus momentos (riéndose)
- Yo no lo encuentro gracioso, papá.
- Hijo, Adam es un buen chico, solo que no está pasando por un gran momento. Sabes, os parecéis bastante.
- Si, los dos respiramos por pulmones (dijo Sam entre dientes y un poco molesto).
- Adam es un amante de los animales, defensor de las causas perdidas, con un gran corazón, buen estudiante, le encanta discutir, no da fácilmente su brazo a torcer y pone esos mismos ojitos de cachorrito abandonado cuando quiere conseguir algo. ¿Te suena algo de eso?
- Yo no pongo ojitos de cachorrito (John apartó un segundo la mirada de la carretera y lo miró) Ya no (añadió).
- Testarudo, apasionado, inteligente, valiente, un poco impertinente pero un buen hijo...
- ¿En serio crees que soy un buen hijo o solo lo dices para darme jabón para que me caiga bien el crío?
- Hijo, que sea tan duro con vosotros, no significa que no os quiera o que no esté orgulloso de vosotros. Estoy muy orgulloso. Y es precisamente por que os quiero y que sé que sois capaces de mucho más que os exijo tanto. No os pido nada que no sepa que podéis dar.
- Ya, pero últimamente siempre me estás (Sam se mordió la lengua, si continuaba sabía que la conversación acabaría como acababa siempre con reproches, gritos y malos sentimientos). ¡Olvídalo! (dijo bajando la voz y abriendo de nuevo el libro)
- Antes te pasabas horas hablándome, ¡dios no había manera de callarte! Y desde que entraste en la pubertad que solo me hablas para decirme lo mal padre que soy lo infeliz, que te hago o para discutir todas y cada una de las ordenes que te doy.
- Lo siento, yo no soy como Dean, Supongo que no puedo ser tu soldadito.
- Sé que no eres como Dean. Sam. Tampoco lo pretendo. Con un Dean es suficiente (medio riendo, Sam también sonrío a ese comentario). Pero hijo, reconócelo, la mayoría de veces que discutimos no sabes ni por que razón lo hacemos.
- yo soy un adolescente, ¡pero y tú! (como diciendo que él solo se comportaba como se comportan todos los adolescentes del mundo, pero él era un adulto).
- Yo soy el padre de un adolescente sabelotodo (revolviéndole el pelo, Sam se apartó). Hijo, nos enfrentamos a demonios, hombres lobos, espíritus, chupacabras, monstruos realmente peligrosos, no podemos permitirnos esos lujos. Tengo que poder confiar que si te doy una orden, la seguirás (Sam negaba con la cabeza).
- Papá, ¿pero porque simplemente no podemos dejarlo y vivir como una familia normal y corriente? (esta vez Sam sonaba más como un deseo que como reproche).
- Sabiendo lo que sabemos. Después de lo de tu madre, lo de la madre de Adam y lo de Eve (John volvió a apartar un instante la mirada de la carretera y miró a su hijo) Lo siento hijo, pero no. Desde que empezáramos en esto hemos ayudado a mucha gente, mucha gente que sino fuera por la labor que hacemos estarían muertos. No podemos simplemente girar la espalda y hacer como si no existiera. No se puede huir de los problemas.
- Nosotros no huimos de los problemas, vamos en busca de ellos, que es muy distinto (dijo por debajo de la nariz).
- (John veía que aquello iba a desembocar en una discusión así que decidió acabar la charla por ahora) intenta dormir algo, nos espera una larga noche de salar y quemar (Sam sabiamente se apoyó sobre la ventana del coche e intentó echar una cabezadita).
