Adam: 13 años

Sam: 16 años

Dean: 20 años.

John y Sam llegaron al cementerio sobre la una de la madrugada, les costó bastante encontrar la tumba de Feishoe pero finalmente la encontraron, excavaron hasta llegar al ataúd, lo abrieron y ahí estaba los restos de Feishoe. Sal, gasolina y una caja de fósforos. Realmente un trabajo sencillo, sino fuera por la lluvia y el fuerte viento. Eran casi las 4 de la mañana cuando finalmente llegaron al motel y se acostaron. Dormirían un par o tres de horas y John Sánchez e hijo (es como se había inscrito en el motel) volverían al pueblo para que mientras Sam averiguara donde estaban los restos de los 17 acólitos del gurú que se suicidaron, John hablara con su amigo y estudiara un poco la casa.

Las 4:45 y el radio despertador de Dean sonó. ¿Tony Bennett? ¿En serio? Maldito Sammy, ya había estado trasteando en sus cosas otra vez. Cuando regresará se la iba a devolver. Se enfundó los pantalones de correr y se calzó las viejas Nike que en algún día fueron blancas y agarró una sudadera que birló de una de esas tiendas del ejército de salvación que su padre les llevaba. Claro que nunca le dijo a su padre que la había robado y con el dinero que le había dado para comprar ropa para él y Sammy se habían ido a un parque de atracciones.

Recordando aquel día en que montaron 7 veces seguidas en la montaña rusa, se fue para la habitación de Adam y Sammy.

- ¡Levántate recluta! (vociferando como un sargento de la película Full Metal Jacket).

- Deaaaan (totalmente adormecido) déjame, es de noche.

- ¡Recluta tiene 10 minutos! (Dean seguía metido en su papel. Adam le tiró la almohada para echarlo)

- ¡Vete al infierno! (tapándose con la sabana)

- 10 minutos recluta, sino éste será un recluta muy triste.

- Dean, acuéstate, anda, se bueno (dándose la vuelta).

- Lo siento Scooby, pero hay 5 millas que te están esperando.

- ¿qué? Papá n está, vete a la cama y duerme un poco más.

- Venga, que quiero ver si es cierto eso que dice Sammy de ti

- ¿Qué dice Sam?

- Qué corres como una nena, que papá y él ayer te tuvieron que dar ventaja y que …

- ¡QUÉ DIJO QUE! (Adam se destapó de golpe y se sentó en la cama) PERO SI LES PASE LA MANO POR LA CARA (quitándose los pantalones del pijama)

- ¿En serio? Eso no es lo que yo he oído (dijo poniendo cara de incredulidad mientras observaba disimuladamente como su hermano había picado el anzuelo y se vestía velozmente).

- Pues es un maldito mentiroso, él si que parece una ancianita corriendo. Dean, tenía que verlos cuando acabamos las cinco millas parecía que fuera a sacar los pulmones por la boca ¡COMO UNA NENA, EH! Mira bien este culo de nena porque es lo que verás todo el rato (y salió corriendo de la habitación)

- ¡Ey, espera, Pluto!, hemos de agarrar las llaves y el agua (salió corriendo detrás de él, no esperaba que fuera tan fácil motivarlo).

Realmente Adam era bueno corriendo. Era veloz y tenía fondo. Dean no pudo sobrepasarlo ni una vez, estaba en parte herido en su orgullo y en parte orgulloso de ver como el chico era tan bueno. Cuando regresaron a casa, Dean estaba muerto y Adam seguía bastante bien. Se ducharon rápidamente y desayunaron algo ligero. Después de la ducha Dean estaba totalmente recuperado, listo para otro asalto. Agarró una mochila y metió unas cuantas cosas en ella para pasar el día en casa de Bobby, entre esas cosas estaba el librito de latín. Cosa que molestó y mucho a Adam y que implicó una pequeña disputa que Dean supo solventar fácilmente tras recordarle las consecuencias de desobedecer las ordenas en casa de los Winchester. Adam gruñó y puso morros durante todo el trayecto en coche, pero dejó la discusión.

- Dean llegas tarde (Bobby le dijo con cara de pocos amigos y tirándole una bujía que Dean agarró al vuelo) atrás te está esperando el Ford burdeos, tenías que haberlo acabado ayer grrr

- Si, señor (imitando el acento de los esclavos de las plantaciones de algodón).

- Tu debes ser Adam (alargándole la mano, Adam se había mantenido todo el rato detrás de Dean, Bobby intimidaba mucho a simple vista. Adam asintió) John me ha hablado mucho de ti. Pasa a dentro, aquí fuera hace frío. Te haré un chocolate caliente (Adam sonrió)

- ¡Ey! Yo también tengo frío (dijo socarronamente Dean)

- ¡El Ford! (fulminándolo con la mirada) Tu padre me ha dicho que te encantan los dinosaurios.

- Cuando tenía 9 años (Adam dijo perplejo)

- ¿Y ahora que te gusta? (Bobby no era naive en eso de tratar con los Winchesters así que nada de lo que hicieras o dijese el pequeño lo iban a descolocar).

- Las mujeres con grandes senos y de moral distraída (haciendo como si pensará en algo más), básicamente eso, si.

- ¡Fantástico, otro Dean! Tira para dentro listillo (dándole una suave colleja)

- ¡Ey! (tocándose la nuca e indignado, pero acelerando el paso para entrar en la casa).

- Idiota (entre dientes y negando con la cabeza)

- ¡Dios! ¡Esto es una pocilga! ¿Ha pensado en contratar una asistenta? (mirando el salón y la cocina de la casa que estaba llena de botellas, jarras, papeles, libros, piezas de coche, recortes de prensa, jarros con formaldehído y algo extraño dentro… y polvo toneladas de polvo)

- Lamento que mi casa no sea de su agrado, si hubiera sabido que el señor Winchester iba a visitar mi humilde morada la hubiera arreglado para su agrado (con toneladas de sarcasmo).

- ¿Y ese chocolate? (ignorando la respuesta de Bobby)

- ¿Que raro?

- ¿el qué?

- Tu padre no mencionó en ningún momento que fueras un auténtico idiota.

- Soy de los más listos de mi clase.

- Pues en esta clase (señalando al suelo de su casa) eres muy idiota. Tira para la cocina, ahora te prepararé el chocolate. Tengo que hablar con un viejo amigo antes.

- Vaya anfitrión, dejándose caer en una de las sillas de la cocina (Bobby rodó los ojos y agarró el teléfono de la cocina y marcó un número, espero que sonara 2 veces y colgó, repitió la acción dos veces más. Adam lo miraba como se mira a un loco) Hola, ¿qué tal, encontraste los huesos? (preguntó al otro interlocutor sin apartar la mirada de Adam) Si, si, justo hace unos minutos. (poniendo una mueca) Si (tras un buen rato sin hablar) Un buen idiota. (mirando más fijamente a Adam) No tranquilo. Si, por supuesto, ahora te lo miro. No, que va. Creo que tengo un libro. Déjame que lo traduzca. Si, por supuesto. Una botella. Si claro, ahora te lo paso (Bobby le alargó el teléfono. Adam se señalo a si mismo y movió los labios vocalizando "¿para mi?" a loo que Bobby sonrió y asintió y le dio el teléfono).

- ¿Si? (preguntó Adam sin saber con quien iba a hablar) oooo ho ho hola papá. Si, si. Si, señor, lo siento, si. (le temblaba la voz, Bobby se maravillaba como John tenía ese poder sobre todos sus hijos. No importaban a cuantas millas estuviera, una sola palabra de ese viejo tozudo y esos muchachos temblaban como flanes) No, señor, no. Si, lo he entendido. Si, ahora mismo. Si señor, los siento. ¡Pero papá! (esto era nuevo, Bobby alzó la ceja) ¡No, no es justo! (vale, ese muchacho no era como Dean). Si bueno, como tú digas, si, ya bueno (con voz de hastío), si ya se lo diré. Ya ya ya (con voz de estar cansado e irritado. Bobby estaba alucinando pepinillos, aquel niño no era ni tan siquiera como Sammy) Pues adiós (y colgó. Bobby tenía los ojos como platos, ¿ese mocoso acababa de colgarle el teléfono a John Winchester? Pero el sonido del timbre del teléfono le hizo salir del estupor. Bobby fue a contestar mientras Adam se levantaba y se disponía a ir al salón).

- ¿Debajo de tanta mierda tienes una tele? (dijo mirando en el salón buscando una televisión)

- ¿Si? No, no se ha cortado, si, si te ha colgado. Espera. ¡Adam! Tu padre, que te pongas.

- Dile que te deje el recado, ahora no puedo ponerme.

- Oye, idiota, que yo no soy tu secretaria (todo esto sin tapar el auricular del teléfono así que se podía escuchar perfectamente como John ladraba a Adam ordenándole que se pusiera al teléfono)

- Pues entonces cuelga.

- ¿John? Ya has oído ¿no? ¿Qué? Si, claro. (Bobby dejó el téfono sobre la mesa de la cocina y salió por la puerta trasera de la casa. Al cabo de unos segundos aparecía con Dean a su espaldas) Ahí lo tienes, quiere hablar contigo (Dean se limpió las manos con un trapo y agarró el teléfono).

- Hola papá (alejando un poco el auricular del teléfono para no quedarse sordo) si señor, si. (resoplando) si, señor, si. (mirando a Adam con cara de decepción) si, señor, si. Si, lo haré, si señor. Tened cuidado, si hasta la noche. (colgó con cuidado el teléfono y se quedó unos segundos ahí de píe pensativo, mientras Bobby y Adam lo miraban).