SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH

Adam: 13 años

Sam: 16 años

Dean: 20 años.

- si tu te portas como un angelito esto dos días, yo olvido lo de la zurra (Adam asentía mientras daba saltitos como un cachorrito) .Pero, entérate bien Rantanplan, como la cagues en la más mínima, no tan solo te daré los 50 chirlos que papá me ha dicho que te diera, sino que además te doy a dar 13 chirlos cada mañana nada más levantarte durante una semana entera (Adam abrió los ojos horrorizado) ¿Hay trato? (alargándole la mano para encajarlas).

- ¡Trato! (encajó efusivamente la mano Adam mientras sonreía ampliamente)

- Hablo en serio, Adam. Cágala en lo más mínimo, y sentarte plácidamente será un vago recuerdo para ti (apuntándole con el dedo).

- ¡Relájate Dean! vas a flipar de lo bien que me portaré (pasándole el brazo por encima en plan compadreo).

- Me relajaré cuando papá llegue a casa y tú y tu huesudo culo sean asunto solo suyo (quitándole el brazo de encima). Venga vamos a comer, no me gustan las hamburguesas chamuscadas.

N i que decir que la comida voló. Bobby estaba alucinando. Eran un par de alimañas. Si parpadeabas dos veces seguidas no veías ni desaparecer la comida. Bobby sabía que Dean era un pozo sin fondo, pero es que Adam no se quedaba atrás. Menudas tragaderas tenía el niño. Por supuesto la tarta desapareció por completo. Bobby ni alcanzó a probarla. Cosa que hizo que Bobby fingiera estar molesto por la falta de modales de los chicos. Pero lo cierto, es que le encantaba ver a Dean tan alegre. Ni John ni Sam eran unos apasionados de la comida. Comían para subsistir, nada más. Bobby había encontrado en Dean un compañero en el arte de saborear la comida, sobretodo las tartas. Bobby no había horneado una tarta en su vida. La viuda Temprences le hacía una tarta cada día desde que salvara a su único nieto de ser atacado por un licántropo hacía unos 12 años. El muchacho, hacía tiempo que ya se había marchado del pueblo, y que solo la visitaba por navidad y acción de gracias. Pero la mujer seguía dejándole una tarta en la banqueta del garaje cada noche, justo antes de acostarse.

Por la tarde Bobby le puso a estudiar sobre mitos de la antigua Siria. Adam creía que limpiar había sido un castigo horrible. Pero después de más de 2 horas sentado leyendo sobre chorradas en un inglés muy farragoso, Adam hubiera pagado por que alguien le arrancarse los ojos y se los diera a comer a los cuervos, antes que pasarse ni un minuto más ahí sentado leyendo. Bobby sonrió maliciosamente. Había oído el trato de los chicos, así que sabía que podía presionar al niño, que no saltaría. Y estuvo torturándolo un poco el resto de la tarde. Hasta que finalmente Dean, a las 4, terminó de trabajar. Y le pidió permiso a Bobby, para largarse.

- Vamos, Scooby, aun tenemos que entrenarte para convertirte en una máquina de matar jajajaja

- Deaaaaan (Bobby utilizó un tono de reproche muy cercano al de John).

- Era broma, Bobby, tranquilo. Solo le voy a enseñar a mantener limpias las armas y hacer pentagramas sencillitos. Por ahora solo será el recluta patoso.

- Ok, mañana, intenta venir unos 20 minutos antes ¿vale?

- ¿qué pasa?

- Tu ven y punto.

- Valeeeee (sonando como un adolescente) Nos vemos (agarrando a Adam por la nuca y sacándolo de la casa)

- ¡A las Ocho menos veinte, Dean! (Bobby gritó pero Dean y Adam ya habían salido)

- ¿En serio me vas a dejar tocar las pistolas?

- ¡Oh y tanto! (poniendo una mueca divertida) Te vas a cansar de tocarlas (Dean maliciosamente le dijo, sabiendo que Adam estaría super-emocionado por tocar pistolas, pero que en cuanto viera lo latoso que es desmontarlas pieza por pieza, limpiarlas, engrasarlas, pulirlas y volverlas a montar, no le haría tanta ilusión)

- ¡Genial! ¿Qué eso de los pentagramas un tipo de llave letal de kunfú (moviendo las manos como si fuera un karateka).

- Anda que no eres alucinado tu ni nada, tira para el coche. Cuando lleguemos a casa, te pones con los ejercicios que te ha puesto papá de latín (Adam gruñó a eso y se cruzó de brazos) y después cuando te los haya revisado nos pondremos con las armas y los pentagramas.

- ¿Dean? (entrando ambos en el coche) Y si primero me enseñas eso de las armas y (dean lo cortó en seco)

- Recuerda nuestro trato. Los angelitos no discuten, ni gruñen, ni ponen morros (Adam lo fulminó con la mirada) y creo estar seguro que no echan esas miraditas (Dean no podía evitar mofarse del chico).

- ok, ok, ok primero el latín (cruzándose de brazos)

- ¿Y esa sonrisa de angelito? (Adam puso una mueca espeluznante que pretendía ser una sonrisa) ¿y las gracias? (arrancando el motor).

- ¡Las gracias, porqué! (abriendo los ojos como platos)

- Por ser el mejor hermano mayor del mundo (con su sonrisa del millón de dólares).

- Ahora mismo, Sam es mi hermano mayor favorito.

- ¿En serio? Ese no me ha parecido un comentario muy angelical ¿Y sabes que? creo eso invalida nuestro acuerdo.

- ¡ok, ok, gracias por ser el mejor hermano mayor del mundo!

- y el más fuerte (añadió Dean, disfrutando de la situación)

- y el más fuerte (respiró hondo y repitió Adam).

- y el más listo (Dean hablaba como si estuviera leyendo el listado de la compra).

- y el más listo (repitiendo cansado)

- Y por supuesto el más guapo (Adam rodó los ojos a este comentario).

- ¿En serio que tienes 20 años? (Adam ponía cara de estar alucinando de la poco madurez de Dean)

- 20 años y un trato contigo que te obliga a ser un angelito.

- ¿Va a ser así todo el rato? Porque casi prefiero los 50 chirlos (nergando con la cabeza)

- Eso tiene fácil solución. Cuando lleguemos a casa te quiero con los pantalones y calzoncillos a bajo apoyado en el respaldo del sofá.

- No, no, no (casi en pánico)

- Así que Droopy ¿Quién es el hermano más guapo del mundo?

- bufff tú, Dean, tú eres el hermano mayor más guapo del mundo (con resignación).

- ¡Pero que gay que eres! (Adam se giró de golpe indignado, Dean aprovechó para poner el radiocasete a todo volumen)

Al llegar a casa, Dean le puso a hacer los ejercicios en la mesa del salón, mientras él veía la telenovela de la tarde. Cuando Adam hubo acabado Dean le corrigió los ejercicios y después que Adam hubo rectificado los ejercicios que estaban mal. Le hizo practicar dibujando pentagramas en una libreta. Definitivamente eso no era lo que Adam esperaba. Ya eran pasadas las siete y Adam aun no había tocado ni un arma. Dean se levantó para preparar algo para cenar.

- ¿Dean?

- Cuando me vas a enseñar a limpiar las armas.

- ¡oh, si! Mientras yo caliento un poco del estofado ¿Por qué no afilas un poco estas dagas? (agarrando un estuche de terciopelo y cuero donde tenía 12 dagas de diferentes tamaños y filos) Mira está piedra, sirve para afilarlas. Mira como lo hago yo y después quiero que lo hagas exactamente igual con las otras 11.

- ¿Después podremos practicar con ellas? (dijo todo ilusionado)

- Tu toque de queda es a las ocho ¿no?

- venga Dean (empezó a protestar)

- Los angelitos se van a dormir cuando se les dice (levantando una ceja y marchando hacia la cocina)

- capullo (le llamó bajito Adam una vez estuvo en la cocina).

- Adam, los angelitos no blasfeman (chilló des de la cocina). En casa todos tenemos muy buen oído.