SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
Adam estaba de un humor de perros como se suponía que tenía que convertirse en un guerrero de lo sobrenatural si lo único que hacía era ejercicios de latín, dibujar chorraditas en una libreta y pasar una dichosa piedra por unas dagas que ni siquiera podría lanzar. Por su parte, Dean estaba disfrutando del trato con el niño. Hacía años que Sam no caía en la carta del "hagamos un trato". Dean quizás no fuera un perro de presa como John, que a la más mínima te ponía a correr o hacer flexiones o mucho peor hacía que la experiencia de sentarse no fuera grata. Pero Dean podía llegar a retorcer los nervios de cualquiera hasta el punto de suplicar que le quemaran vivo antes de continuar un minuto bajo el mismo techo que él. Pero eso Adam, no lo sabía, y pensaba que había engañado a Dean y que se había salido de rositas. Cuando llegara John eso ya sería harina de otra costal. Pero John y Sam no regresarían hasta el jueves. Y sea lo que fuera que John tenía pensado para él, lo tomaría con un trasero intacto.
- ¡Lassie!, el rancho. Deja eso, lávate las manos y ven a la cocina (Dean gritó des de la cocina. Adam entró en la cocina de morros y se sentó agarró su plato ye empezó a comer en silencio) sabueso, luego llamaré a papá y a Sammy ¿quieres que les de algún recado?
- no (alzó un poco la vista y continuo comiendo)
- es "no señor".
- No recuerdo nada de eso en nuestro trato.
- si, en la letra pequeña.
- fue un acuerdo verbal, Dean.
-¡vaya, otro sabelotodo! Maldita sea, creí que con Sammy habíamos cubierto la cuota de empollones.
- No soy un empollón (fulminándolo con la mirada)
- Lo que tú digas.
- Dean cuando me vas a enseñar a lanzar las dagas.
- Hoy ya no.
- Esa no es una respuesta.
- ¿A qué viene ahora ese interés por las dagas?
- Si voy a ser un cazador como vosotros, tengo que saber lanzar dagas ¿no?
- si, pero no creo que venga de esta semana
- pero
- ¿qué? (interrumpió Dean que creía saber por donde venían los tiros)
- Papá cuando venga no va a querer…bueno no creo que…y Sam dijo…y
- ¿vas a acabar alguna de esas frases? Porque no se me da muy bien lo de adivinar.
- No hay que ser un genio para saber que cuando papá regrese el jueves me va a…ya sabes
- a zurrar, si. (Dean estaba de lo más divertido con el crío)
- bueno si, y castigarme aun más, y como no creo que me pueda hacer dormir aun más pronto (Dean sonrió a eso, el chico se equivocaba pero tanto)Así que quizás estos dos días sería buena idea que me enseñases un par de trucos ¿no?
- ¿trucos?
- si, ya sabes como mejor mi puntería, Sam dice que apesta, y bueno yo no creo que apeste, pero ¡Sam no fallo ni un tiro! Y yo (bajando la vista un poco)… dice que me desvío un poco hacía arriba.
- Ya veo.
- Y si me enseñaras un par de llaves de esas de las que hablabas la otra noche. ¡Sería genial! Seguro que si me encuentro algún monstruo de esos podría hacerle alguna llave y así ayudaros cuando vayamos de caza y
- Alto, alto ahí. Adam, no vas a ayudarnos en ninguna caza, no al menos en mucho mucho tiempo. Y solo cuando papá crea que estés preparado.
- Pero yo quiero matar a todos esos monstruos (dijo poniendo morritos).
- Me parece bien. Pero no tienes ni idea de nada de lo sobrenatural. Y si te lleváramos de caza serías un peligro para ti mismo y para nosotros.
-Pero yo quiero (empezó de nuevo Adam sonando como un niño de 5 años)
- sé lo que quieres, te entiendo, de verdad, que te entiendo. (Dean había tenido esa misma discusión un millón de veces con John cuando tenía la edad de Adam) Pero las cosas se tienen que hacer bien hechas, los errores pueden suponer tu muerte o la de otros ¿entiendes?
- Si, y es por eso que tienes que enseñarme.
- Ok, pero no hoy. Mañana cuando regresemos de casa de Bobby y hayas acabado con lo de latín
- Será ya otra vez hora de irme a la cama (le interrumpió y se cruzó de brazos)
- Adam (Dean dijo en un tono casi exacto al de John).
- venga Dean (poniendo las manos juntas y suplicándole)por fa, por fa.
- No. (Con el mismo tono de antes) ¿Y si te he de recordar nuestro trato esta noche lo daré por zanjado, estamos? (Adam lo fulminó con al mirada pero asintió) Como iba diciendo mañana cuando regresemos de casa de Bobby y hayas acabado con lo de latín te daré un par de consejos para tirar y practicaremos un poco con las dagas. Y si no te hubieras comportado hoy como un capullo con Bobby, le podías pedir que te enseñara a hacer un puente a un coche y a conducir. Pero dudo mucho que después de cómo te portaste ayer te deje tocar algo que no sea una escoba y un estropajo.
- ¿creí que sería papá quién me enseñara a conducir?
- si eres tan malo como Sam, y tienes toda la pinta, más vale que Bobby te enseñe antes y después cuando papá quiera enseñarte no acabe matándote.
- yo no seré tan malo como es Sam. Conduce como una ancianita (Adam le contestó un poco gallito).
- ¿Y tú qué sabes, lo has visto conducir? (arqueando la ceja)
- no, peo seguro que conduce como una ancianita, todo lo que hace, lo hace como una ancianita.
- Adam, que te quede claro. Sam es tu hermano mayor, es mayor, más sabio y mejor en cualquier cosa que se te ocurra, así que deja esa actitud de mil machos (Dean lo estaba amonestando como las profesoras de guardería amonestan a los niños que no se comen sus verduras).
- ¡Pero si tú siempre, te estás metiendo con él! (Adam estaba indignado. No había dicho nada de Sam que Dean no se pasara el día diciendo)
- ¡Lo conozco des de hace 16 años, no desde hace 10 días! Lo he tenido que cuidar tantas veces que me he ganado, y de sobras, el derecho de hacer mofa de Sammy.
- Claro, él es tu hermano, lo entiendo (se levantó de la mesa y salió de la cocina. Todo fue tan rápido quiso darse cuenta Adam ya estaba en su habitación).
- ¡Oh maldita sea! ¡Otra Sammantha no! (se golpeó la frente) ¡Idiota! (se decía así mismo. Miró el reloj eran ya las ocho menos diez. Así que recogió las cosas y se puso a limpiar las armas y a leer un poco sobre un demonio que Bobby le había hablado)
Adam por su parte estaba furioso. Pensó que Dean quería ser su hermano y enseñarle a ser un cazador para poder cargarse las malditas cosas que habían matado a su madre y a su madre. Pero no, solo era un maldito guardián. John, se había largado, ni siquiera había guardado una semana d luto por Eve, nada, era un maldito cabrón insensible. Y sino fuera por que aquellas cosas se habían cargado a su madre, solo lo vería dos veces al año y ya está, ya habría acallado su conciencia. Seguro que se creía un padre buenísimo. Estaba claro, que estaba solo. No podía contar ni con John, ni con Dean, y Sam, Sam no le caía muy bien. Se creía tan superior a todos. Comenzó a pensar en escaparse e ir a casa de su tía, en Méjico. Pero si lo hacía, no tendría ninguna oportunidad de vengar la muerte de su madre y su hermana. Se sentía atrapado e impotente. Finalmente se echó a llorar, lloró por Eve, por Kate, por si mismo, por todo lo que había perdido en esos últimos10 días. Lloró porque le dolía, le dolía mucho y no sabía como parar ese dolor. Solo la idea de cargarse a todas esas criaturas le aligeraba un poco el dolor.
