SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
- Sammy, quiero que estés muy atento. Quiero que me cubras. Empezaremos por el despacho de Jeff y el garaje que es donde la actividad es más fuerte. Después pasaremos al salón, al sótano y a la cocina. Y por último y cuando estemos totalmente seguros que está limpia la planta de abajo subiremos arriba.
- Si, señor.
- Si te digo, fuera. Quiero que me obedezcas. Y hablo en serio Samuel. Fuera significa fuera ahora, sin mirar atrás.
- Si, señor.
- No quiero que se repita lo de Folks.
- ¡pero papá, si Dean y yo no hubiéramos entrado, te hubieras quemado vivo!
- Eso no lo sabes. Y te he de recordar que te fracturaste 3 costillas por entrar en aquel lugar sin haberte asegurado que había una salida.
- Pero estaba en llamas y tú estabas dentro y
- Samuel. Si creo que no puedo confiar en ti para este trabajo. Te llevo al motel y llamo a Kaleb para que me ayude.
- No, señor. Fuera significa fuera (finalmente repitió vencido).
- ¡De inmediato! (alzando la ceja)
- De inmediato (cansado).
- Muy bien, pues vamos allá, ya sabes lo que hay que hacer.
- Si, señor.
- Ves con cuidado.
- Lo mismo digo (con un tono que sonaba mucho al tono insolente de Dean, pero John lo ignoró)
La limpieza de la casa fue rutinaria, dura muy dura, pero nada extraordinario. Si no mencionamos un espíritu muy cabreado que la había tomado con el mobiliario de la casa. El trabajo les llevó más tiempo de lo que originalmente pensaban. Jeff y su familia tuvieron que ir a dormir a un hotel, porque a las 12, cuando llegaron de cenar en casa de sus amigos, John y Sam aun tenían mucho trabajo que hacer. Sobre las cuatro de la madrugada Sam estaba cansado de esquivar lamparas, sillas y platos. Y John comenzaba a ponerse de mal humor, pero continuaron hasta que cada milímetro de aquella casa estuvo limpia de presencias paranormales. Normalmente hubieran hecho ese trabajo en un par de días. Pero ambos quería regresar a casa lo antes posible, así que trabajaron a contra reloj. A las seis de la mañana la casa estaba limpia de espíritus, fantasmas y cualquier otra presencia paranormal. John se despidió de Jeff y se fueron hacia el motel a descansar un poco. Dormirían unas 5 o 6 horas, comerían y finalmente pondría rumbo a casa. Aquel había sido un trabajo relámpago. John estaba muy orgulloso de cómo había trabajado Sam. Estaba resuelto a llevárselo más a menudo para ese tipo de trabajos. Hasta aquel momento John solo veía a Dean como un compañero capaz para la caza. Peor Sam había alcanzado ya la madurez como cazador. Quizás pudiera dejar a los chicos ir a alguna cosa sencilla, como esa misma, juntos. Mientras él se concentraba en la caza del demonio de ojos amarillos. O incluso podría dejar a Sam al cargo de Adam por si Dean y él tenían que encargarse de algo un poco más peligroso. Sam era capaz de protegerse ya por si mismo y había demostrado esos días que se preocupaba por el niño.
Sea como fuese, John se sentía orgulloso, feliz y aliviado de ver como Sam se había convertido casi un hombre ya.
El camino de la furgoneta fue silencioso. No porque estuvieran enfadados, sino porque Sam se quedó dormido nada más sentarse en el asiento y John no quiso poner la radio para no despertarlo. Cuando llegaron al aparcamiento del motel, John despertó a Sam, que medio dormido entró en la habitación del motel y se tiró en la cama y continúo durmiendo. John sonrió y salió para llamar a Dean.
- ¿Todo bien? acabo de ver la llamada pérdida. Si. Todo ha ido bien. Si, no digas eso. Si, se ha portado. Si. Muy orgulloso. No. no lo creo. Ahora duerme. Ya le diré que te llame antes de salir. Si, hoy mismo. Supongo que esta noche. Para cenar si.. ¿A qué viene tanta alegría? Deaaaaan. Estoy cansado. Por favor. ¿Qué tal Adam? Ya veo, si, eso no es lo que te dije. No eches las culpas a Bobby. ¿En serio? Jajajaja Pero eso no cambia que. Dean, Dean. Hijo no estoy de humor. ¡Oh y tanto que la has cagado! Déjalo que se enfríe un poco. Si, es un poco como Sam. Igualmente he de hablar con él. SI YO, NO MI CINTURÓN. (irritado ya) Púes, si, debería. Yo jamás he dicho eso. No recuerdo haber quitado esa regla. ¿En serio? Dile que se ponga. (John esperó un rato) Hola hijo. ¿Tienes más ganas de hablar hoy? Ok. No quiero ni una queja más. Si. Todo bien. De acuerdo (cambiando por un tono más suave) ya hablaremos de eso cuando llegue. Si, está bien. Durmiendo. Adam he estado pensando y creo que tú y yo tenemos que sentarnos a hablar. Si, te quiero, lo sabes ¿verdad?. Ok, pórtate bien, Adiós. (Adam sonaba triste, otra vez, aquel chico era como una maldita montaña rusa de sentimientos. Pasaba de la melancolía a la ira y de la ira a la chulería y de la chulería a la melancolía de nuevo con demasiada facilidad. John entró en la habitación y sonrió al ver a Sammy dormidito en la cama a pierna suelta, como cuando no levantaba dos palmos del suelo. Le quitó las zapatillas y le puso una manta por encima. Puso el despertador a la una del mediodía, comprobó las líneas de sal y se acostó a descansar también, le quedaban por delante la comida y tres largas horas de coche)
- UMMMMMMMMMMM (Sam se desperezaba un poco en la cama. Aquel gruñido despertó a John) He dormido como un bebé (John sonrió a eso, realmente parecía un bebé dormidito. Su bebé de casi metro noventa)
- Puedes dormir aun una hora más.
- No, no puedo. Me desvelé.
- últimamente no duermes mucho. Tienes que descansar, es importante.
- Lo sé, pero ¿que quieres que haga si el sueño no viene?
- ¿Cuánto hace que no duermes una noche entera? (Sam sabía la respuesta perfectamente, pero hizo como si no supiera de que hablaba).
- No lo sé, ¿una semana? No sé, supongo que en cuanto me haga con el colchón ese, dormiré de tirón.
- Bueno, si sigues así cuando empecéis las clases, me lo dices, veremos si hay algo que te puedas tomar para relajarte y descansar.
- ok. (sam hizo el ademán de levantarse par irse a duchar)
- Samuel, antes de ducharte quisiera tener unas palabras contigo (la cara de Sam se puso seria de golpe. John le había llamado Samuel, eso no era bueno)
- ¿si, señor? (Sam se volvió a sentar en la cama y se puso todo tenso. John sonrió)
- No es ese tipo de charla, hijo (John se dio cuenta entonces que le había llamado Samuel cosa que solo hacía cuando el muchacho le sacaba de sus casillas) Creo que tu y yo debemos tener una charla sobre (eso era muy embarazoso) sobre chicas.
- papá, ya tuvimos esa charla, cuando tenía doce ¿recuerdas? ¿Cuando encontré, ya sabes tu, aquello en el Impala? (Sam se refería a un condón, usado, en el asiento de atrás del Impala. Sam le había tocado sentarse atrás porque Dean hacía de copiloto. En una curva se le escapó de las manios el boligrafo y cuando fue a recogerlo tocó, sin querer, un preservativo, usado, que estaba en el suelo del coche. Aquello era sin duda de lo más asqueroso que había tocado jamás. Y no pudo evitar exclamar, con una especie de super arcada, su asco. Cuando John vio que era aquello que Sam había tocado no supo que decir. Simplemente paró el coche le dijo algo al oído a Dean y Dean con un pañuelo de papel agarró el preservativo y lo tiró a la cuneta. El resto del trayecto fue incómodamente silencioso. Aquella noche John tuvo dos charlas una con Sam explicándole la importancia del sexo seguro y otro tipo de charla con Dean explicándole la importancia de mantener su vida sexual en privado, sobretodo cuando se trataba de su hermano pequeño de 12 años y de su coche. En aquella época el Impala era el único coche que tenían y era de John.
- No es sobre sexo seguro. ¿Por cierto, te protegiste?
- si, señor (Sam estaba rojo como un tomate y era incapaz de mirar a los ojos a su padre).
- De acuerdo (dijo aliviado) De lo que te quería hablar es de las chicas.
- Papá tengo 16 años ya sé como son las chicas.
- Hijo, por favor, déjame, no me interrumpas, esto ya es suficientemente difícil sin interrupciones (Sam asintió). Sé que no eres como Dean. Dean, bueno, Dean, le gustan mucho las chicas (Sam se río a eso, él estaba convencido que su hermano era algún tipo de adicto al sexo) pero jamás ha tenido ninguna novia, no en plan serio. Y me parece a mí que tú no eres como Dean, que has salido más a tu padre en eso. (aquello le hizo poner una mueca de asco. John prefirió ignorarlo) Sam, hijo. Las chicas, bueno ella son más sensibles, sabes. Hay que tener cuidado con lo que se les dice y como se les dice. Y hay que comportarse siempre de una forma honrada con ellas.
- papá (Sam no se podía creer que su padre estuviera en plan "padre" con él)
- No me interrumpas. Hijo, nosotros nos movemos mucho y no podemos tener relaciones a largo plazo. Y no está bien, ni es justo para ellas, hacerles creer que así es. No, si realmente te importa algo. No quiero enterarme que has hecho daño a alguna chica de alguna manera por no comportarte como un caballero o jugar con ella (John miró fijamente a su hijo). No digo que no quiero que salgas con chicas de tu edad (¡Ouh! Sam se golpeó el cogote, mentalmente. Rebecca era más de la edad de Dean. Pero eso no lo sabía John y por alguna razón Sam pensaba que así era mejor) solo digo que no les hagas creer algo que sabes que no es. (Sam asintió) E hijo creo que no está mal recordarte que no podemos decir a lo que nos dedicamos (arqueando la ceja). Muy bien. ¿Alguna pregunta?
- No, señor.
- Ok. Ahora quiero saber ¿Cómo y cuando conociste a esa chica, Rebbeca, no? (John no sonaba enfadado pero tampoco sonaba ya como un padre de eso del Disney Channel).
- Estooo, bueno, yo, verás
- Samuel, la verdad (en tono de advertencia), no estoy enfadado (le dijo con una voz suave), solo quiero saber, eres mi hijo pequeño, ¡al fin y al cabo!
- Adam es tu hijo pequeño (con una chispa de malicia en la mirada)
- No me cambies de tema.
- Papá es embarazoso (quejándose).
- No te estoy pidiendo que me hables de cómo intimasteis (ahora era John el que estaba rojo) sino como y cuando os conocisteis (y arqueó la ceja y se cruzó de brazos indicándole que no se iba a mover ni un milímetro hasta que le contestara).
- En Boston, vivía 2 pisos más arriba que nosotros.
- ¡Solo estuvimos tres semanas en Boston!
- Nos ayudó a Dean y a mí, con el cuadro de luces. ¿Recuerdas que te dije que no iba?
- ¿Creí que lo había solucionado Dean?
- ¡Y lo hizo! pero Rebbeca le dijo cómo, es que tenía truco.
- ya, y cómo pasa uno de arreglar un cuadro de luces a… bueno…¿cómo fue?
- ¿Cómo fue el qué? (los ojos de Sam parecían que se iban a salir de las órbitas y sus orejas estaban tan rojas que parecía que iban a arder en llamas en cualquier momento)
- ¿Cómo os hicisteis amigos? (intentando calmarlo, por una vez a John Winchester no le interesaba los detalles)
- No sé, ella dice que le parecí mono y ella es realmente guapa y muy lista y super divertida. (John sé aclaró la voz para que el chico volviera a la cuestión) Cómo tú estabas con lo de Kate. Y nosotros estábamos solos. Y no había escuela y no había trabajo. Bueno, ella se ofreció a hacernos de guía turística por Boston y bueno, supongo que así.
- ¿Entonces cuando llamaba y te preguntaba qué habías hecho y me contabas todos los sitios que habíais visitado, cuando decías nosotros, te referías a Rebbeca y tú, no a Dean y tú?
- ¡Dean estaba con la profesora de yoga, Lisa! (dijo como un niño acusica, pero en seguida se arrepintió).
- Sam, no estoy enfadado.
- Lo siento. Es la falta de costumbre. Siempre estás enfadado conmigo.
- Grrrrrr (John gruñó) ¿Y porqué será? Jajajaja ¿Y realmente te gusta esa chica?
