SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH

Adam: 13 años

Sam: 16 años

Dean: 20 años.

- Hijo, tú y yo tenemos que hablar. Ya no lo podemos aplazar más. Siéntate. (John dijo indicando que se sentara en el sofá, había cansancio en su voz, pero de su rostro emanaba calidez)

- Papá yo (Adam se sentó y empezó a esgrimir una disculpa pero John le interrumpió. Adam estaba bastante asustado en su cabeza no paraba de dar vueltas los 50 chirlos con el cinturón)

- Hijo, Quiero pedirte disculpas.

- ¿Qué? (Adam estaba flipando. Estaba su padre disculpándose. Seguro que había trampa, ahora iba a decir siento tener que darte una paliza de campeonato o algo por el estilo.)

- Si, la he cagado. No debí dejar que pasarás …esto… bueno…no debí dejarte solo. Acabas de perder a tu madre y a tu hermana y debí quedarme a tu lado. Hablar contigo, consolarte. Pero no lo hice. Y eso estuvo mal. Soy tu padre, ¡Y si, diablos! estoy para darte comida, educación y un futuro, pero también estoy para consolarte, apoyarte y animarte. Y he fallado en esto último. Por eso te pido disculpas. Y te doy mi palabra que jamás, jamás volveré a fallarte. Porque a partir de hoy, siempre (remarcando el siempre) que me necesites estaré ahí. No sola para gritarte y zurrarte, también para escucharte y hablar. (John se calló esperando que Adam dijera algo, pero le crío no sabía que decir) ¿Entiendes lo que quiero decir, hijo?

- si (aun bastante triste).

- Hijo, Dean me ha comentado lo que le has dicho en el coche.(Adam puso una mueca de disgusto) Cuando pierdes alguien tan querido es normal sentirse enfadado, triste incluso perdido. Es normal pensar porque uno sigue vivo. Y no saber como se las va apañar par a continuar haciendo lo que hacía sin tener esas personas a su lado. Es incluso normal, no querer hacer ninguna de esas cosas ahora que ya no están. Pero ese dolor es pasajero. ¿Me escuchas Adam?

- Si (cada monosílabo le costaba un esfuerzo titánico. Solo quería golpearlo, chillarle, tenía tanta furia dentro. Pero sabía que si hacía algo así John en un abrir y cerrar de ojos lo reduciría y él acabaría durmiendo boca arriba y muy adolorido).

- Quiero que me digas como te sientes. No voy a enfadarme ni te voy a juzgar. Te lo prometo. Pero necesitas echarlo fuera. Si sigues guardándotelo, llegará un momento en que ya no puedas más y eso te hará aun más daño. Hablar ayuda.

- No puedo. Dejémoslo, por favor (Adam hizo se levantó para irse a su habitación, pero John le agarró con delicadeza y lo detuvo).

- No hijo, ninguno de los dos vamos a continuar huyendo de esto. Tu hermana y tu madre están muertas, han muerto de una forma atroz. Y sé que estás destrozado por dentro. Yo estoy destrozado. Hijo. Háblame. (John le estaba suplicando no le estaba ordenando, no había dureza en sus palabras solo súplica y ternura. Aquel volvía a ser el John que Adam recordaba de su niñez. El padre cariñoso que le llevaba a los partidos de baseball y que le contaba historias fantásticas hasta que se quedaba dormido. El padre que él había adorado hasta que todo su mundo se había acabado).

- No puedo, papá (esta vez no era una voz fría Adam se estaba desquebrajando) Por favor, no me hagas esto (una lágrima asomó por la comisura del ojo).

- Hijo (levantándole la barbilla afectuosamente) sé que es duro, sé que duele. Pero confía en mí. Será peor si lo dejas. Todos esos sentimientos acabaran consumiéndote.

- No lo entiendes, la mayor parte del tiempo pienso que yo debería estar muerto, que yo debí morir con ellas. Que no tiene sentido que siga vivo. Que sentido tiene que me dejara vivo sino es porque sabía que yo no lo merezco. Mamá era buena, Eve estaba enferma, pero era inofensiva, yo soy un grano en el culo y yo soy él que está vivo. Y la otra parte de tiempo te odio, te odio por estar tu vivo y ellas muertas. Me odio por odiarte porque sé que mamá no lo hubiera querido. Ojala pudiera borrarlo todo. Ojala no estuviera aquí (Adam estaba llorando con amargura con dolor con impotencia, ni siquiera encontraba las palabras para expresar como se sentía. Solo eran un batiburrillo de reproches y frases inconexas. John lo abrazó fuerte, Adam se hundió en su pecho, pero al darse cuenta intentó apartarse) No, déjame, no. te odio. Te odio. ¡Es todo culpa tuya!

- Adam, hijo (John respiró hondo y buscó en lo más hondo las fuerzas para no desmoronarse. Él se culpaba de la muerte de Kate y Eve. Y aquellas palabras le estaban doliendo en lo más profundo. Pero ahora Adam necesitaba que fuera fuerte, que fuera fuerte por los dos).

- No, no. (Intentando apartarse) no está bien. Nada está bien. Y no lo va a estar. Así que ahórratelo. No quiero que pase. No merezco que pase. Y tú, Y tú tampoco lo mereces. Te odio.

- sushhhh sushhhh hijo, eso es, déjalo ir (Sin soltar el abrazo) lo estás haciendo muy bien.

- Déjame, te odio, te odio, ojala fuera mayor y pudiera largarme y no verte nunca más. Ojala pudiera darte yo una paliza. (Adam mascullaba todo tipo de maldiciones contra su padre y sobre todo contra él mismo) No puedo más papá, duele, duele demasiado. No puedo más, haz que paré, ¡haz que vuelvan!

- sushhhh sushhhh hij, no puedo, ya quisiera yo. Pero no puedo. Se fueron y no volverán. Y ahora hemos de intentar continuar sin ellas. Hijo Tu madre no hubiera querido que te rindieses. Ella hubiera querido que siguieras adelante. Debes seguir adelante por ella, por su memoria, por ti mismo. Porque aunque ahora te parezca imposible, llegará un día en que te despertarás y ese dolor ya no estará. Ellas siempre estarán en tu corazón en tus recuerdos pero ese dolor habrá desaparecido. Y eso es lo que Kate hubiera querido (John le decía mientra le acariciaba el pelo).

- papá, ¿Pero porqué?

- Hijo, no lo sé, las cosas malas simplemente ocurren. Pero tú eres un chico fuerte, no porqué seas un Winchester, sino porque desde pequeño has sido le hombre de la casa. Siempre te cuidaste de tu hermana y de tu madre.

- Mamá cuidaba de los dos, yo era un puto ingrato malcriado y egoísta. Dean tenía razón, yo solo soy un puto egoísta mimado y consentido. Ni siquiera fui un buen hijo.

- ¡Ep! ¡Alto ahí! (se separó un poco para poder mirar cara a cara a Adam) Tu madre hablaba de ti con orgullo y siempre presumía del gran corazón que teníais, de lo listo que eras y de lo buen hijo que eras. Cada vez que llamaba para preguntar por vosotros se deshacía en halagos. Y lo sabes. Sabes que te quería y que estaba muy orgullosa de ti. Así que deja esa estupidez de que no eras un buen hijo. Porque eso no es cierto. (eso lo dijo muy serio casi como si le estuviera riñendo)

- Papá, lo siento, siento haberme comportado como un capullo.

- Éy aquí el único que se ha comportado como un capullo soy yo. Pero a partir de ahora si tienes algún problema quiero que acudas a mí. Se acabó enfrentarse a solas contra el mundo. Y Adam, está todo perdonado.

- Entonces no me vas…ya sabes no…

- No, no te voy a zurrar. Pero no quiero volver a oir que te comportas de una forma tan lamentable nunca más ¿ok? (adam asintió) y hasta que empieces las clases irás todas las mañanas con Dean y le pedirás a Bobby si tiene alguna tarea en que le puedas ayudar ¿ok?

- si, (sorbiéndose los mocos)

-¡Ah Adam! Este fin de semana nos vamos a ir tu y yo sslos de pesca ¿qué te parece?

- ¿En serio? ¿solo tú y yo? ¿sin Dean ni Sam?

- ¿Eso he dicho, no?

- Cómo hace 2 años, cuando pescamos aquellas truchas.

- No sé si aquí hay truchas, pero si, como antes.

- Vale (con una leve sonrisa)

- Ve a lavarte la cara, voy a preparar algo para cenar (sonriéndole).

- Ok. Pero que no sea sopa (John no pudo evitar sonreir a eso. Ese era el Adam que él recordaba).