SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
- Entonces estamos solos ¿no? (Rebbeca preguntó con una medía sonrisa en la boca)
- Eso parece (dijo Sam haciéndose el inocente).
- ya te lo has hecho venir tú bien.
- ¿quién? ¿yo? (aun poniendo carita de no haber roto un plato en su vida)
- Si, señor, usted, señor Winchester.
- No sé de que me habla, señora.
- Jajaja, seguro. Me apuesto lo que sea que lo tenías todo planeado,
- Lo cierto, es que no, ha sido una suerte que mi padre y Adam se fueran a pescar y bueno Dean. Eso quizás si que ha sido un poco planeado (poniéndose colorado).
- Y ahora que al fin estamos a solas ¿no deberíamos ponernos al día? (Y Rebbeca se le acercó sinuosamente y empezó a besarlo dulcemente por el cuello).
- Creo que la última vez que nos vimos lo dejamos justo ahí (susurrándole al oído y llevándola hacia el sofá sin dejar de besarse).
- Creo que tienes muy mala memoria Sam, la última vez que nos vimos lo dejamos un poco más (desabrochándole los pantalones) un poco más (él empezó a desabotonarle la blusa) un poco más (Ella bajó del todo la cremallera de los pantalones de Sam, liberando la gran erección que Sam ya mostraba) un poco más (Sam empezó a su vez a bajarle los pantalones a Rebbeca) jejeje (Rebbeca empezó a reírse)
- Ahora empiezo a recordar (dijo muy pícaro Sam mientras que con sus dedos tanteaba el terreno)
Sam y Rebbeca se pasaron toda la mañana ensimismados en ellos mismo después de comer continuaron poniéndose al día. Y ya por la tarde Sam "tomó prestado el impala" y llevó a Rebbeca a dar una vuelta por el pueblo. La llevó a tomar un helado y al autocine a ver una sesión doble de David Linch.
La noche se les echó encima y ya eran pasadas la una de la madrugada. Sam había agarrado el coche de su hermano y estaba fuera de madrugada. Lo sabía y sabía que si su hermano alguna vez se enteraba su culo no iba a pasarlo nada bien. Pero estaba tan contento de estar con Rebbeca que eso era lo que menos le importaba en esos momentos.
- Nunca había ido a un autocine, ¡Ha sido divertidísimo, Sam! (agarrándose fuertemente a su brazo)
- ¿En serio?
- Soy de ciudad, allí no tenemos autocines. Tenemos cines con más de 16 salas. Cines en 3D, tetaros, discotecas, centros recreativos, centros comerciales, parques de atracciones,… pero autocines, ni uno. Me ha gustado mucho, ¿mañana podríamos repetir porfa, porfa?
- Claro, creo que mañana echan dos de miedo. ¿Estás segura?
- Me encantan las de miedo. He visto todas las de critters.
- Entonces, no se hable más, mañana sesión doble de palomitas y sobresaltos (Rebbeca empezó a besarlo).
- Rebbeca, que estoy conduciendo.
- Y lo haces muy bien (sin parar de besarlo).
- Rebbeeeeca, venga pórtate bien, está oscuro y no estoy muy hecho a conducir de noche (lo cierto es que ni Dean ni John le dejaba conducir solo de noche sino era una emergencia. Y hasta ahora esa emergencia aun no había surgido. Así que Sam iba muy atento a la carretera. Bueno todo lo atento que se puede ir cuando la chica que te gusta te está comiendo a besos y tiene su mano en tus partes).
- ¡Oh venga Sam! Estamos de vacaciones, el jueves empiezan de nuevo las clases. Y el segundo semestre es siempre el peor.
- Rebbeca mmmm (hizo un gemidito al sentir la lengua de Rebbeca acariciar su lóbulo derecho) hablo en serio, para, vamos a tener un accidente. Y si no tengo la suerte de morir en el acto, Dean me mata si le pasa lo más mínimo a su coche.
- jajaja Ya será menos, se ve un chico muy majo (pero sin moverse ni un milímetro).
- Eso lo dices porque no es tu hermano. Jolie se ve también muy maja (dijo sabiendo que las hermanas se pasaban el día peleándose).
- Oh no compares. Jolie está en plena adolescencia ¿Te acuerdas como eras cuando tenías 16? Dios, yo era horrible, lo confieso, pero ella lleva la palabra horrible a otro nivel, a uno por encima de la estratosfera (Rebbeca dejó de achucharse con Sam, Sam estaba contento porque había logrado que Rebbeca parara, pero una vez más había optado por la táctica disuasoria equivocada. ¿Qué si recordaba que es tener 16? Sam tenía un recuerdo muy nítido de lo que es tener 16). ¡Y Dean es todo un hombre ya! Dudo que te pases el día vigilando porque no agarre tus cosas o que te espíe cada vez que alguien te llama por teléfono (Rebbeca no podía estar más equivocada) Es tan molesta, ¡estoy deseando que madure de una vez!. (Sam también tenía la esperanza vana de que Dean madurase algún día. Ahora Rebbeca había vuelto al asiento del copiloto y estaba de brazos cruzados hablando pestes de su hermana pequeña) ¿Sabes? Cuando mis padres me dijeron que iban atener un bebé, mi madre decía que cada día le decía a su barriga "tienes que ser una niña, los niños son tontos". Ahora me arrepiento tanto. Ojala hubiera sido un niño. Los chicos sois menos complicados.
- No te creas yo tengo dos hermanos y te los cambio en un abrir y cerrar de ojos a los dos por Jolie (dijo mientras se reía de ver como Rebbeca se encendía al hablar de Jolie).
- Jolie, jamás se hubiera ido de acampada para dejarnos la casa para los dos solos. Se hubiera pegado a los dos como una lapa y nos hubiera arruinado el fin de semana.
- Punto para Dean. Pero sabes que Dean jamás te hubiera pillado a solas y te hibiera amenazado de muerte si le partías el corazón a su hermano.
- ¿Eso hizo? (Rebbeca no podía creérselo)
- Si, casi me meo encima. Parecía un mafioso de esos de película.
- ¿Jolie? ¿Una chica alta, rubia y con más tetas que cerebro? (Rebbeca conocía muy bien a su hermana y no era del tipo protectora, para nada. ¡Ella era la del tipo protectora!)
- Si, y no creo que le haga gracia que la describas así.
- ¿Espera, como describiste tú a Dean?(haciendo como si no se acordase) Un grano en el culo fanfarrón, chulo, creído e impetuoso.
- ok, ok, tu ganas. Pero lo es. jajaja
- Y Jolie también jajaja ¿Cuáles son los planes para mañana? (volviendo Rebbeca al contraataque)
- Cuando nos levantemos, y hayamos desayunado, podemos ir a dar una vuelta por el mirador, si hace bueno se ve todo el condado, podríamos hacer un picnic. (Sam apartó un momento la mirada de la carretera para mirar a Rebbeca. Rebbeca le sonrió. Sam volvió la mirada a la carretera).
- ¿Y qué más?
- después podemos regresar a casa y darnos una ducha, quizás una siesta y a la noche te llevaré al autocine. Podemos cenar ahí ¿si quieres?
- si, suena genial. (Poniéndose sobre el regazo de Sam)
- Rebbeca, por favor que vamos a tener un accidente (la voz de Sam era de pánico) ok, no estoy tan loca, solo quería ver como entrabas en pánico.
- no tiene gracia (intentando ponerse serio).
- Tienes razón, perdona, se algo que puedo hacer para compensarte el mal rato. (Sam no sabía de lo que estaba hablando Rebbeca hasta que de repente Rebbeca se inclinó y le abrió la bragueta de los pantalones)
- ¡Rebbeca! ¿Qué haces?
- ¿Tú que crees?
- pero, pero, pero (Sam estaba hora muy tenso, no podía creer que eso le estuviera pasando a él).
- Mi amiga Mónica me contó que solía hacerlo con su ex. Y siempre he querido probarlo. (y volvió a la faena)
- Re-re-rebbeca. Rebbeca oye (pero Rebbeca ya había empezado) esto mmmm Rebbeca estoy mmm conduciendo (Sam se puso aun más tenso y clavaba la mirada en la carretera como si su vida le fuera en ello).
- Pues sigue conduciendo (y tras eso Rebbeca empezó a masajear con su mano los testículos a la vez que su boca devoraba el miembro del muchacho).
- ¡Dios!
Sam creía que se iba a fundir en ese mismo momento. Podría haber jurado que sentía como su cerebro se convertía en una masa viscosa de pensamientos inconexos. Sam inconscientemente cerró los ojos y se dejó llevar por el éxtasis del momento. No era la primera vez que le hacían una mamada pero si que jamás se la había hecho mientras él estaba al volante de un coche. Dean una vez le había dicho que aquel coche le había dado los mejores recuerdos de sus primero años de…bueno que había hecho de todo en aquel coche y que le debía muchas cosas a su nena. Cuando Dean se lo contó pensó que su hermano era un maldito degenerado sexual. Es más seguía pensando que su hermano era un adicto al sexo. Pero ahora entendía perfectamente como alguien podía hacerse adicto a aquello. Estaba inmerso en el placer cuando abrió los ojos de golpe al sentir el claxon de un coche. Al abrir los ojos los focos de un coche lo cegaron. Gracias a los reflejos de lince que había adquirido tras años y años de ser entrenado por un padre paranoico, fanático del orden y de la educación casi espartana logró dar un golpe de volante y esquivar al coche que ya estaba casi encima. Pero solo logró eso esquivar al coche, al dar el volantazo, perdió por completo el control del coche. Por la cabeza de Sam pasó toda su vida. De todos los Winchester quien iba a decir que Samuel John Winchester iba a ser el que iba a morir por conducir mientras una chica le hacía la más extraordinaria felación de su vida. Una pena, que también fuera la última.
