SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
De repente Dean sintió un fuerte golpe en la cabeza que le hizo perder el conocimiento y desplomarse en el suelo.
Cuando Dean volvió en si, se encontró amarrado y amordazado en un lugar oscuro y frío. Las paredes era de piedra maciza, parecía está bajo tierra. Había unas escaleras de cemento que daban a una trampilla de acero que estaba en el techo. La estancia estaba totalmente desnuda. No había allí nada más que el suelo y el techo de cemento, las gruesas paredes de piedra y Dean. Intento moverse para comprobar que no lo había n drogado ni tenía nada roto. Solo le dolía horrores la cabeza. Reconocía muy bien ese dolor, alguien le había golpeado en la cabeza. Que suerte la suya, unas semanas atrás el golpeó una niña de 13 años con un bate de baseball y ahora sepa dios quién le había vuelto a golpear. Si seguía con esa racha. Se iba a quedar medio tonto, como siempre decía su padre.
Dean empezó a estar más y más consciente y sus ojos se iban acostumbrando a la oscuridad. Le habían quitado el revolver. Eso nunca es buena señal, comenzó a retorcerse intentando que las cuerdas que le tenían amarrando cedieran un poco. Pero fuese quién fuese quien le hubiera amarrado sabía lo que se hacía. Empezó a golpear el talón de su zapato derecho contra el suelo, finalmente una pequeña navajita cayó. Se arrastró y tumbado de espaldas la agarró y empezó a cortar las cuerdas. La navaja era pequeña, la posición de sus manos no era la mejor y las cuerdas eran de escalada. Aquello le iba a tomar su tiempo.
Dean no sabía si tenía ese tiempo, empezó a repasar todo lo que había visto cuando llegó al parque en búsqueda de alguna pista de algo sobrenatural. Pero solo hacía que pensar que Sam estaba solo en casa y que él estaba ahí abajo atado de píes y manos a la merced de cualquier cosa. Y siendo objetivos, no podía ser algo bueno. Las buenas cosas no te golpean, te atan, amordazan y te encierra en una especie de zulo.
Si salía den aquella, no iba a ir de acampada nunca más. Por muy buena que ella estuviera. Entonces cayó en DJ. ¿Estaría la chica bien? ¿o estaría también encerrada o peor herida o muerta? Estúpido, debió estudiar el terreno antes de aceptar ir a la aventura. Si John les había enseñado algo, en todos esos años, es que jamás, jamás, jamás hay que ir a la aventura. ¡Porque siempre tenía que pensar con la bragueta! Repasando des de que tenía 13 años siempre que se había metido en alguna situación peliaguda era por impulsivo o por bocazas o por una chica. Y siempre era igual, justo después se juraba y perjuraba que esa era la última vez. Pero en cuanto bajaba la guardia ya volvía a las andadas.
Tenía que salir de ahí, Sam estaba solo. Su padre regresaría el Domingo a la noche y si no estaba muerto. John se encargaría de matarlos a los dos. Pobre Sam, muerto porque el idiota de su hermano no piensa con el cerebro de arriba. Al fin logró cortar una de las cuerdas. Una vez una cortada desatarse fue pan comido. Después cortó las de los píes y se quitó la mordaza. Ahora podía caminar por aquella estancia. Era una habitación de unos 6x8. Totalmente desprovista de muebles o columnas o algo. Solo las escaleras y aquella trampilla. Por supuesto que intentó abrirla, pero era imposible. Era maciza. Y estaba cerrada por fuera. No había salida, era una especie de habitación del pánico, pero sin cámaras ni provisiones. Se palpó el bolsillo de la chaqueta. ¡Hijos de puta! También le habían quitado los M&Ms ahora estaba realmente cabreado. El hecho de tener que sentarse en el suelo a esperar que fuera lo que fuera que le estaba reteniendo decidiera hacer su acto de presencia le estaba atacando de los nervios.
Miró su reloj. Las tres de la madrugada. Sinceramente esperaba que aquello no se hubiera ido a dormir. Pasar toda la noche de ronda no era lo que más le preocupaba, lo que le preocupaba es que debía enviar un mensaje cada 4 horas a Sam. Y sino recibía señales de vida en 8 horas. Sam sabía cual era el protocolo. Y ya hacía cuatro horas que debía haber enviado un mensaje a Sam. Le quedaban 4 horas antes que Sam procediera con el protocolo, llamara a su padre y a Bobby y a cuantos cazadores estuvieran en la zona para empezar a peinar la zona cercana a sus últimas coordenadas conocidas.
Y lo último que quería era que se desplegara toda una unidad de búsqueda y rescate por él. ¡Tenía 20 años! Él debía buscar y rescatar y no ser buscado y rescatado. ¡Que mierda cazador era!
Dean no soportaba esa situación de no tener el control, tras haberse liberado de las cuerdas y mordaza, solo le quedaba pasear por esa fría estancia. Realmente hacía frío ahí. La cazadora a penas le proporcionaba abrigo. Y tenía que estar con las manos constantemente en fricción para que no se le entumecieran. No dejaba de pasear arriba y abajo no tan solo porque no había nada más que hacer sino porque si se quedaba quieto el frío era mucho peor. Volvió a mirar su reloj. Las cuatro menos diez. El tiempo corría en su contra. Apenas le quedaban tres horas, para salir de allí y ponerse en contacto con Sam. ¡O mierda! Su padre también había quedado en llamarlo por la mañana. Y la mañana para John Winchester era las cinco. ¡Genial! Dean empezó a gritar. Y a dar golpes a la trampilla. Sea lo que fuera, o lo mataba ahora lo dejaba libre. Pero no tenía tiempo para perder.
Al cabo de un rato de golpear la trampilla oyó ruidos en el piso de arriba. Se apartó un poco y la trampilla se abrió.
La luz lo dejó casi ciego, pero solo fue durante unos segundos, pronto la sombra de una enorme figura volvió a tapar la luz. No bajaba las escaleras se deslizaba por ella, a pesar del tremendo tamaño de aquella cosa, parecía moverse con una agilidad, como si fuera ingrávida o algo así. Dean reculó unos pasos hasta que finalmente aquello hubo bajado por completó las escaleras. Aquella cosa tenía forma de mujer pero de unas dimensiones enormes, con la cabeza llena de serpientes vivas en lugar de cabellos, garras de bronce, alas de oro, y cola de serpiente.
- Por casualidades de la vida, tú no serás Úrsula ¿verdad? (dijo Dean calculando rápidamente las dimensiones de aquel monstruo).
La gorgona a su pregunta solo le mostró los dientes y dio un bufido que despeinó a Dean. Su aliento era como una fosa séptica y toda su piel parecía como si supurara constantemente algún tipo de sustancia viscoso.
- ¿Eso es un no? Mira me encantaría quedarme a hablar un poco. Me encanan las chicas grandes como tú, pero he venido con una amiga DJ, es una chica flacucha, pecosa, peliroja no muy alta (haciendo con la mano más o menos la estatura de DJ) ¿la has visto? (Dean estaba estudiando como salir de allí ahora que la trampilla estaba abierta. Solo había un pequeño problema había un monstruo enorme que le barraba el paso)
La Gorgona avanzó un poco más hacía Dean que automáticamente retrocedió para no ser aplastado y volvió a dar un pestilente bufido que casi deja inconsciente a Dean. Si más no lo dejó bastante aturdido.
- Chica, tienes que empezar a cepillarte los dientes después de cada comida
A la Gorgona no le hizo mucha gracia ese comentario y dio un bramido ensordecedor.
Dean tuvo que taparse los oídos para no quedarse sordo.
- No eres de las que aceptan una crítica constructiva.
- grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
Avanzando otra vez, esta vez Dean estaba contra la espada y la pared. Mejor dicho, entre la Gorgona y la pared.
- ¿Una Gorgona, no?
- ssssssssssssssssssssssi (haciendo vibrar la ese de tal forma que hacía daño a los oídos)
- ¿Qué has hecho con DJ ?
- sssssssssssssssssssssi
- ¿si, me la he comido? ¿O si, ha sido un placer conocerte y te dejo ir?
- sssssssssssssssssssssi
- Creí que eráis seres mitológicos. Espera no me lo digas. Sssssssssssssssssssssi (intentando imitar el seseo desagradable de la Gorgona).
- Tengo tanta hambrrrrrrrrrrrrrrre (repicando la r tal como lo había hecho con la ese).
- Yo tenía unos M&Ms pero algun hijo de puta se los ha llevado. Mira Gorgoncita bonita, sabes qué, hacemos una cosa. Tu te quedas aquí y yo voy a buscar unas pizzas ¿hace? (intentando deslizarse por un flanco que había quedado libre de la Gorgona)
- Deaaaaaaaaaaaaaaaaaaan
- Vaya, tu sabes mi nombre pero yo no él tuyo. Alguien te ha hablado de mí ¿eh? Sea lo que sea lo que te han contado es mentira.
- Deaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan (apretándose más contra la pared para cerrar el flanco que había quedado libre para que Dean no pudiera huir por ahí).
- Quierrrrrrrrrrrrrro oírrrrrrrrrrrrrrrte aullar
- ¿DJ?
- sssssssssssssssssssssi
- Estabas deseando decir eso ¿Verdad? (poniéndose las manos en los oídos).
- ssssssssssssssssssss argggggggggggggggggggg
Pero la gorgona no acabó el si, un tremendo disparo que más parecía salido de un cañón que de una escopeta hizo tambalear a la gorgona.
- ¡Dean, por tu derecha, corre!
Dean ni lo pensó hizo lo que se le había dicho y se escabulló por el espació que se había abierto. Y subió las escaleras y cerró rápidamente la trampilla tras de él.
