SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH

Adam: 13 años

Sam: 16 años

Dean: 20 años.

- ¡Dean, por tu derecha, corre!

Dean ni lo pensó hizo lo que se le había dicho y se escabulló por el espació que se había abierto. Y subió las escaleras y cerró rápidamente la trampilla tras de él.

- ¿Papá? (Dean estaba desconcertado)

- si, hijo papá.

- ¿Qué haces tú aquí? (mientras parpadeaba, por si se tratase de una ilusión óptica)

- Eso me pregunto yo qué haces TÚ aquí ¿Qué cojones era esa cosa?

- Mi cita.

- Porque no me sorprende (negando cansado con la cabeza mientras se pasaba la mano por la cara).

- En mi defensa he de decir que cuando la conocí no era una gorgona.

- ¿Una Gorgona?

- si, señor

- Son inmortales (John dijo casi gritando).

- Eso dicen. Papá ¿Cómo vamos a matar a un monstruo que es inmortal?

- No podemos, pero si podemos encerrarla hasta el día del juicio final.

- ¿Como?

- La sellaremos el sótano. Tráeme mi diario de la camioneta (Dean salió para hacer lo que se le había ordenado).

- ¿Papá? (Dean se detuvo y se giró para mirar de frente a su padre)

- ¿si?

- gracias (bajando la mirada).

- Oh, no chico. Cuando acabe con vosotros tres no va a ver gracias algunas.

- ¿Tres?

- Si, tú, y los idiotas de tus hermanos Sam y Adam

- ¿Adam? ¿Qué tiene que ver Adam con todo esto?

- ¿De quién fue la idea que fuéramos a pescar precisamente este fin de semana? (John dijo como un puñal mientras se achicaban sus ojos llenos de suspicacia y rabia).

- ¿Tuya? (haciéndose el tonto)

- Si, mía, con una pequeña ayuda de los tres idiotas de mis hijos (Dean tragó saliva, su padre los había pillado)

- La Gorgona no se veía tan mal, una vez te acostumbras al hedor y a su exótico acento (mirando hacía la trampilla).

- No lo dudo. (Intentando no reírse del comentario de Dean) ¡A por mi diario! (ordenó como solo un sargento de los marines haría)

John y Dean estuvieron diciendo varios conjuros para sellar la Gorgona en el zulo aquel, y finalmente destruyeron la cabaña para que nadie se le ocurriera liberar a aquel monstruo. Dean y John hicieron una vuelta rápida al parque, y justo donde Dean tenía las tiendas de campaña, encontraron a Sam y Bobby inconscientes amordazados y atados dentro de las tiendas. John rodó los ojos respiró hondo y tras cerciorarse que estaban todos bien. Decidieron regresar a casa. Bobby agarró su furgoneta, Sam iba a montarse con él cuando John le dijo con un solo dedo que ni se le ocurriera, que Dean y él iban en su camioneta. Dean y Sam se subieron en la camioneta de su padre con cara de ser reos en el pasillo de la muerte. Cuando ya llevaban un buen rato en la carretera.

- ¿Papá?

- ¿si, Sammy?

- ¿Qué haces aquí? ¿Quiero decir cómo nos has encontrado? ¿Y Adam?

- ¿Adam? Vuestro hermano está con Rebbeca (Sam y Dean tragaron saliva) Llegué a casa y Rebbeca me dijo lo que había pasado.

- papá yo puedo (empezó Sam)

- Samuel, no quiero oír ni una palabra. Estoy demasiado cabreado con vosotros. Me habéis decepcionado tanto (ahora Dean y Sam se sentía horribles. Podían vivir con John cabreado. Se pasaba la mitad del tiempo así. Pero no podían vivir con su padre decepcionado). No sabéis el miedo que he pasado esta noche, primero ninguno me contesta al teléfono. Después tu hermano que a la una de la madrugada me contesta desde una carretera (Sam flipando). Si, hijo, podía oír los coches. Después llego a casa y me encuentro una total desconocida durmiendo en la cama de mi hijo. De milagro no le pego un tiro. Dale las gracias a Adam que me parara y me contara cual eran vuestros planes para el fin de semana. Sino ahora mismo esa pobre chica estaría haciendo compañía a los angelitos. Cuando nos recuperamos del shock. Me cuenta lo de Dean. Y qué tu te has ido con el estúpido de Singer en su búsqueda. Y cuando llego al parque me encuentro la guarda muerto de hace días pero ni rastro de Singer ni de mis hijos. Y cuando al fin oigo ALGO. ¡Resulta que es una puta GORGONA QUE ESTÁ APUNTO DE DEVORAR A MI PRIMOGÉNITO! Y una vez sellamos la gorgona, porque son inmortales, hijo, y no se les puede matar. MI OTRO HIJO SIGUE SIN DAR SEÑALES DE VIDA. Afortunadamente lo encontramos inconsciente amarrado dentro de la tienda de campaña del estúpido de mi hijo mayor. Él cual se supone que es suficientemente responsable para cuidarse de si mismo y de su hermano pequeño. PERO ESTÁ CLARO QUE TENÍA MÁS CABEZA CUANDO TENÍA 12 AÑOS. (Apretando fuertemente los puños en el volante dejando los nudillos casi blancos) ¡ASÍ QUE HIJOS, LO QUE TENÍA QUE SER UN BONITO FIN DE SEMANA PADRE E HIJO SE HA CONVERTIDO EN UNA PUTA PESADILLA POR QUE MIS DOS HIJOS MAYORES SE CREEN MUY LISTOS Y CASI LOS DEVORA UN MONSTRUO DE LA MITOLOGÍA GRIEGA!

- Papá (ahora fue Dean)

- No, Dean, no. Si escucho alguna de tus chorradas te juro que paro el coche aquí y ahora y no respondo (John gritaba lleno de rabia. No podía creer lo cerca que había estado de perder a sus dos hijos. Y por una estupidez tan grande como hacer el cafre con una desconocida por un bosque perdido de la mano de dios. ¡Maldita sea, él los había enseñado mejor! No es que no supieran es que se habían pasado por el forro de los cojones todo lo que en estos años se había esmerado en enseñarles para mantenerse sanos y salvos). Cuando lleguemos a casa os quiero a los tres directos a la cama. Rebbeca está durmiendo en la habitación de Dean. Samuel, ya que la chica es invitada tuya, tú dormirás conmigo (Sam ni se atrevió a rechistar a eso). Y Dean, tu dormirás con Adam. Mañana después de desayunar, y si yo he logrado tranquilizarme, habrá una reunión familiar.