SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
- ¿Se puede? (picó a la puerta John y aunque estaba entre abierta esperó a que l achica le diera permiso)-
- si sniff sniff (la chica estaba sentada en la cama secándose las lágrimas e intentando parar el llanto). Siento la escenita de abajo.
- No tienes nada de lo que disculparte. Todo lo que has dicho ha estado muy bien dicho.
- Pero quería hacerlo en privado, pero cuando lo vi ahí plantado, como si nada, no sé, no pude controlarme.
- Te entiendo, yo no hubiera reaccionado mucho mejor (sentándose en la silla del escritorio de Dean).
- ¿He sido una tonta, verdad? Debí darme cuenta que Sam solo tenía 16.
- si no te lo hubiera dicho ayer noche, ¿hoy lo sospecharías?
- (la chica se quedó pensativa un momento) no (tuvo que reconocer muy a su pesar) Actúa como si tuviera 19, no como si tuviera 16.
- Sammy es muy maduro para su edad. Se ha criado en la carretera y eso le ha hecho madurar más rápido que los demás chicos. Pero no lo estoy excusando. Lo que hizo estuvo muy mal. Y créeme que tendré unas palabras con él. Pero conozco bien a mi hijo, no lo hizo con la intención de … de…(John ahora estaba rojo, no sabía como decir eso a una señorita)
- ¿de meterse en mis bragas? (Dijo con una mueca de tristeza)
- si (más rojo aún) el chico está realmente enamorado de ti. Su primer…su primer… amor, ¿sabes?
- No, se ofenda señor, pero yo no he sido su primer nada. (John se quedó n poco impactado pero no dijo nada) No, miento si debo de ser la primera tonta que ha tomado un avión y se ha plantado en medio de la nada para ver a su novio-niño. ¡Tiene la edad de mi hermanita! (tapándose la cara con las manos).
- Rebbeca (intentando sonar afable) Sam te quiere, no dudes de sus sentimientos. Tienes todo el derecho de estar enfadada y no querer saber nada más de él, pero solo creo que eso debías saberlo. Y una cosa más (dándole una trajeta de crédito) utilízala para la compra del billete. Es lo menos. Después de que casi te mato ayer a la noche y que mi hijo, bueno. Es lo mínimo.
- Gracias, señor Winchester, el mes que viene le haré una transferencia.
- Ni hablar, ese dinero va a salir directo del bolsillo de Samuel.
- Entonces, voy a reservar en primera clase (John no pudo más que reír al comentario).
- Cuando tengas el vuelo me lo dices y Dean o yo te llevaremos al aeropuerto.
- Gracias de nuevo (dándole un beso en la mejilla)
- Me hubiera gustado que nos conociéramos en otras circunstancias (Rebbeca asintió y se puso a mirar en el laptop de Sam el siguiente vuelo a Boston).
John bajó las escaleras y entró en la cocina que estaba sumida en un silencio casi espectral. Se sirvió un plato, se puso una taza de café y se sentó en su silla. Echándoles una mirada rápida a sus tres hijos que habían dejado de comer y lo miraban temerosos.
- Comed (dijo sin ningún tipo de sentimiento en su voz. Los chicos no podían decir de que humor estaba su padre. Pero obedecieron y retomaron el desayuno).
- ¿Papá? (sam al fin se atrevió a romper el silencio) Rebbeca está bien.
- La chica está muy dolida, creí que habíamos hablado de eso Samuel (Dijo con el mismo tono neutro John. ¡ouch! Samuel en vez de Sammy o Sam se dijo para si mismo Sam).
- Cuando hablamos, ella ya pensaba que tenía 19.
- ¿Y cuando compró los pasajes de avión?
- ¿qué?
- hijo, ¿cuando compró los pasajes fue antes o después de nuestra charla? (Sam no dijo nada) y ¿cuando llegó al aeropuerto y la recogisteis fue antes o después de nuestra charla? (Sam seguía en silencio)¿Y cuando pasasteis todo el día y parte de la noche juntos fue antes o después de nuestra charla? (Sam tragó saliva pero no sabía que contestar que no cabreara aun más a su padre) ¡Desde cuando jugar con los sentimientos de la gente está bien! ¡No eres tú Samuel John Winchester quien siempre nos está dando lecciones de moral a tu hermano o a mí sobre todo! ¿Dónde dejaste esa moral tan íntegra cuando le dejaste creer a la pobre chica que eras de su edad? (dando un golpe en la mesa, los tres muchachos dieron un salto en su silla).
- Y tú (apuntando con el tenedor a Dean) más vale que no me entere que estuviste detrás de toda esta charada.
- no, papá, Dean no tuvo nada que ver (Sam se apresuró a aclararle a su padre).
- ¿Lo sabías?
- si, señor (Dijo Dean muy serio) Pero me pareció hipócrita por mi parte decirle como tenía que ligarse a una chica.
- No estamos hablando de ligar, Dean.
- No, señor.
- papá, Dean, no tuvo nada que ver (Sam empezó a decir, no podía creer que su padre aun le pidiera explicacione hermano sobre sus actos. Tenía 16 años no 6)
- Samuel, ahora no estoy hablando contigo, así que te sugiero que te quedes ahí calladito sentado cómodamente (remarcando lo de cómodo) desayunando mientras puedas.
- Si, señor (bajó la cabeza y bebió un poco de leche)
- Una pregunta Dean, hijo, siempre que me voy esto es así? Quiero decir. ¿Es salir yo por esa puerta y esto convertirse en Sodoma y Gomorra?. ¿O he tenido la fatídica suerte de escoger el peor fin de semana de vuestras vidas? Porque hijo ahora mismo la sensación que tengo es que me podía estar más tranquilo cuando erais unos niños. Que ahora que se supone que ya soy mayores y responsables. (Dean sabía que su padre no esperaba ninguna respuesta de él, pero necesitaba hacerle saber a su padre que si que podía confiar en él)
- Papá, ha sido un fin de semana atípico.
- Tienes 20 años ¿no? (Dean asintió, no le gustaba que su padre le recordara la edad que tenía, eso jamás era bueno) En estos 20 años ¿Cuántos días atípicos has tenido? (John sabía que Dean desde los 17 años se había metido en algunos líos bastante embarazosos y en alguna que otra situación peligrosa. Dean era un gran cazador, un gran chico y un gran hijo. Así que John solía hacerse el tonto y hacer como que no sabía nada. Pero Sam había empezado a seguir los pasos de Dean. Y ahora eran los dos que empezaban a cubrirse de mierda. Y por lo que veía Adam iba por el mismo camino).
- Unos cuantos señor (Dean se sentía fatal había fallado a su padre como hijo y había fallado a Sam como hermano mayor)
- La amiga de Sam, Rebbeca, ahora está buscando el primer vuelo para Boston. Que pagarás de tu bolsillo, Samuel (Sam levantó un poco la cabeza pero no dijo nada). Como no puedo confiar en vosotros chicos, os dejaré en casa de Bobby mientras Dean y yo llevamos a la chica al aeropuerto y me aseguro que toma bien el avión. Y después trataremos toda la mierda que habéis hecho este fin de semana. Y Adam. No te engañes, que tus hermanos hayan metido la pata hasta el fondo no ha hecho que me haya olvidado de que tú y yo, niño, tenemos una charla pendiente.
- Papá, pero si ayer a la noche ya me (miró a sus hermanos y se puso rojo) ya hablamos.
- Ayer "hablamos" sobre respeto y pataletas. Nos queda la charla sobre mentiras y manipulaciones (arqueando la ceja). Que sinceramente no vendría mal que tuviera con los 3 (clavando la mirada en Dean. ¡Maldita sea!, si no podía confiar en Dean ¿en quién?). Por cierto, esto está realmente delicioso.
- Son los huevos especiales de Becca (dijo Dean)
- Espero que te hayas fijado como los ha hecho, están realmente buenos.
- La he ayudado (Dean se dio cuenta que su padre y ano quería hablar más del tema hasta que ya no estuviera la chica por casa).
- ¿Y también hay Bagels? Los favoritos del bigfoot.
- ¿Bagels? (preguntó John)
- No están mal (dijo Sam lanzándole una mirada asesina a su hermano).
- ¿Puedo comer bagels también, papá? (preguntó Adam)
- un par nada más.
- ¿Dónde esta el dulce de leche, la mermelada y la nutella? (levantándose y mirando en la alacena)
- Adam, no quiero guarradas. Un par de bagels con mantequilla y ya está.
- Así no me gustan. (Paró de buscar y miró a su padre poniendo morritos)
- Pues entonces no comas.
- pero
- Adam, por si no te has dado cuenta, no estoy de humor (John sonaba muy cansado).Con mantequilla o nada. (Adam finalmente agarró los dos bagels y se los puso en una punta del plato)
- ¿Puedo ponerle jamón York y queso? (Dean y sam le dieron a la vez una patadita bajo la mesa) Auuuuuu
- papaaaaaaaaa
- gracias chicos
- ¡Jo! Estoy creciendo (se quejó como haría un niño pequeño Adam).
- Si sigues así lo único que te va a crecer es el buche (John le dijo esta vez un poco más suave).
- Vale, pero después no me llaméis canijo (dando un bocado enorme a uno de los bagels).
