SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH
Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
- Bueno son las dos, me llevo a vuestra amiga al aeropuerto. Sam ve a llamarla
- ¿Yo? pero si
- Sam, calla y obedece (el tono de John era aterrador)
- Si, señor (dijo buscando apoyo en la mirad de Dean, como siempre hacía cuando su padre se ponía en plan sargento).
- Rebbeca, son las dos, mi padre dice (se abrió la puerta y una Rebbeca muy seria y con los ojos rojos apareció) dice…que…Rebbeca, lo siento. (Sam se derrumbó al ver los ojos de la chica) Soy un cabrón. Lo sé. Soy lo peor, me doy caso, te lo juro. Pero eres tan genial y si te hubiera dicho la verdad no me hubieras ni mirado. Y esas últimas semanas en Boston han sido las mejores de mi vida. Y no por lo del sexo, que bueno si (sonrojándose) sino porque cuando estaba contigo me sentía en la gloria. Eres
- Cállate, la has cagado (le echó en cara).
- Lo sé (Sam bajó la cabeza y dijo sintiéndose la persona más ruin del mundo).
- ¿Sabes? Tienes razón, si hubiera sabido tu edad no te hubiera ni mirado. Pero eso no es excusa, Sam
- Lo sé, y me siento fatal,(poniendo los ojitos de cachorrito)
- ¿Tú te sientes fatal? ¿Tú? (Rebbeca no podía creédselo) No eres tú al que le han engañado, Sam, realmente me gustabas. ¿Sabes que es que alguien al que quieres te traicioné de esa manera?
- ¿me quieres? (Sam no podía creer lo que oía. Él estaba colado por los huesos de esa chica, pero pensaba que para Rebbeca solo era un chico con quien se lo pasaba bien)
- claro idiota, ¿o tú te crees que una toma un avión y se planta en medio de la nada por solo pasar un buen rato?.
- Yo también te
- No te atrevas a acabar esa frase Sam (Rebbeca dijo en un tono de advertencia muy parecido al que solía usar John). Si me quisieses lo más mínimo no me hubieras engañado.
- Siento haberte hecho daño. Nada más lejos que.
- ¿Sam? ¿Si te hago una pregunta serás sincero?
- ¿Tenías intención de decirme la verdad o simplemente esperabas que la cosa se enfriara y ya está Y yo jamás lo hubiera sabido?
- solo quería ver que pasaba, quizás si esperaba un poco más, ya no te importara y (Rebbeca lo miró fijamente y Sam se vino abajo) Rebbeca me gustas mucho, no es mentira. Pero sabía que solo estaríamos en Boston unas semanas y que después nos marcharíamos. No esperaba que continuáramos, no esperaba que fuera tan serio. Y ahora no quiero que esto nuestro se acabe.
- Pues lo siento Sam, porque esto nuestro se ha acabado. Y si tienes razón eres un cabrón. Solo espero que no se lo hagas a otra chica. Porque las chicas, Sam, tenemos sentimiento y a nadie le gusta que se aprovechen de su buena fe.
- ¿Puedo llamarte? No ahora, cuando
- vete a la mierda, Sam.
- No quiero saber nada de ti, borra mi número de tu agenda
- Rebbeca (agarrándola por la muñeca) si pudiera volver a tras, te juro que te lo contaría, pero no puedo. No puedo cambiar el hecho que fui un capullo. Pero si que te puedo prometer que nunca nunca más te fallaré. Por favor, piénsatelo.
- Tú no lo entiendes, te quiero, idiota, te quiero y me has jodido (Rebbeca le chilló). Así que deja esa estúpida cara de perrito abandonado y deja que siga con mi vida (zafándose de la mano de Sam).
- Yo también te quiero, por favor dame una segunda oportunidad.
- Me voy (agarrando la bolsa del suelo) Espero que te vaya bien. No debería, pero lo espero (y bajó la escaleras, al píe estaban Dean y John esperándola) ¿Nos podemos ir, por favor?.
- Claro (dijo John tomando la bolsa y echándole una mirada rápida de decepción a Sam). ¡Chicos! Al coche de Dean, cuando lleguemos a casa de Bobby, os quedáis ahí, mientras Dean y yo acompañamos a Rebbeca al aeropuerto.
- si, señor (dijeron los tres. El momento fatídico se estaba acercando).
John conducía, Rebbeca iba de copiloto y Dean, Sam y Adam iban en el asiento de atrás. Dean desde los 17 años que no se había visto relegado al asiento de atrás. Pero el ambiente estaba tan caldeado que ni siquiera le dio importancia. En todo el camino Dean iba echando miradas furtivas a su hermano. Sam se veía desolado. Dean sabía que el chico estaba destrozado. No tan solo porque la chica había roto con él, sino porque se había comportado de una forma muy poco apropiada. Y su hermano tenía una escala de valores muy alta. Sobre todo con él mismo. De haber sido él, le sabría un poco mal y si bueno la vida no es justa, pero sabía rehacerse mejor que Sammy, y después de un par de días malos volvería a ser el mismo de siempre. Por ejemplo con Lisa. Con Lisa había sido genial, no le hubiera importado quedarse un poco más, pero lo que no puede ser, no puede ser. Al llegar a casa de Bobby. John estuvo un rato hablando con Bobby, Sam estaba demasiado ocupado sintiéndose miserable por Rebbeca que ni siquiera pensó que pudiera pensar que estuvieran hablando de ellos. No hasta que Rebbeca se giró y le miró.
- ¿Crees que le estará contando lo de ayer noche? (dijo sonrojada) No quiero que tu padre piense que yo…
- ¿Qué pasó anoche? (Adam preguntó sin malicia)
- nada que te deba importar (Sam dijo con muy malos modos)
- imbécil (dijo Adam)
- cállate (casi le escupió Sam)
- Parad, ya están las cosas suficientemente mal, cómo para que le suméis una peleita estúpida.
- Ha empezado él, yo solo he preguntado.
- Me importa una mierda quien ha empezado. Se acaba ahora (Dean clavaba la imitación del marine cabreado)
- ¿Sam? (Rebecca lo miró preocupada)
- No, tranquila, Bobby y yo hablamos, no le dirá nada (Sam seguía con una voz apagada y cara de suma tristeza)
- ¿Seguro?
- 100 x 100 (Rebbeca se lo quedó mirando unos segundos y se giró para continuar mirando por la ventanilla a ver si podía leer en los labios alguna palabra, pero no sabía leer los labios y Bobby estaba de espaldas a ellos. Solo podía ver la cara de John, y a penas hablaba).
Al cabo de un rato John acompañado de Bobby volvieron al coche, abrió la puerta de atrás y dijo en un tono frío como un témpano de hielo.
- Vosotros dos (dirigiéndose a Sam y a Adam) fuera. Cuando haya salido el avión de Rebbeca regresaremos y nos iremos a casa a tener esa charla que tenemos pendiente. Portaros bien. No quiero ni una queja de Bobby.
- si, señor (dijeron los dos con una mueca de dolor)
- Rebbeca (dijo Sam con los ojos vidriosos pero aguantando las lágrimas, la chica ni lo miró solo le respondió).
- adiós.
El avión salió puntual a las cuatro. Una vez la chica pasó la puerta de embarque John estuvo más tranquilo. Una parte del problema estaba de camino a Boston. Miró a Dean, que no había abierto la boca en todo el día. Y le agarró cariñosamente por la nuca y respiró hondo.
- Tú y yo tenemos que hablar muy seriamente, hijo.
- Lo sé, señor.
- vamos, al coche, de camino hablaremos. (Dean asintió pero seguía sentado)No quiero tener esta conversación delante de tus hermanos (Dean se levantó y fue con su padre al coche)
- Papá, antes que empiece, déjame un minuto (John no dijo nada pero tampoco lo mandó a callar) Señor, sé que la he jodido. La he jodido de todas las formas posibles. Te mentí, no seguí las órdenes, no seguí los protocolos, puse la vida de Sammy en peligro
- y la tuya (interrumpió un instante John)
- y la mía. Sé que te he fallado. Y que ahora piensas que no puedes confiar más en mí. Pero papá te juro por lo más sagrado que si que puedes confiar en mi. Que no volverá a pasar algo así nunca más (Dean estaba a punto de desmontarse y John lo sabía). Y no lo digo para no responsabilizarme de mis malas decisiones. Cualquier castigo que decidas estará bien (John se quedó callado unos segundos).
- ¿Cualquier castigo?. Hijo tienes 20 años. No tendría que castigarte par nada. ¡20 años!. ¡A tu edad estaba en la guerra, defendiendo a nuestro país, hijo! (aquello hizo a Dean sentirse aun peor) No es que esté dando saltos de alegría con las decisiones de tus hermanos. Pero son dos críos. Y los chicos a veces la cagan. Pero hijo, tu eres ya un hombre, se supone que tienes que ser responsable y tener dos dedos de frente. (Dando un golpe en el volante) ¡Maldita, sea Dean! ¡Tenías más cabeza cuando tenías 9 años!
- Lo sé, sé que la he cagado y
- hijo si, la has cagado, y casi te pierdo a ti y a tu hermano por esa cagada. (Había temor en la voz de John, pero pronto volvió el enfado) Por una cagada que nunca debiste permitir. Nunca debiste permitir que tus hermanos me mintieran y me manipularan como lo han hecho. Nunca debiste dejar a Sam solo. Nunca debiste ir a un sitio sin conocer antes el terreno. No con una total desconocida, no en un lugar donde no había nadie. No en medio del bosque. ¡Dios Dean que no naciste ayer! ¡Qué estás cansado de ver lo que pasa en los bosques a campistas confiados! Eres un adulto, Dean. Se supone que debes vigilar a tus hermanos y ayudar que tomen las decisiones correctas, no alentarles a hacer locuras y a desobedecerme y mentirme.
- lo sé, señor (Dean estaba teniendo realmente dificultades para no ponerse a llorar).
- Y eso es lo peor, hijo, sé que lo sabes. Lo sabes ahora y lo sabías cuando entraste en esta estúpida pantomima. Entonces hijo. ¿De que sirve que te castigue?. Fue tu decisión. La decisión de un adulto totalmente capaz de tomar sus propias decisiones. Decidiste que estaba bien mentirme, desobedecerme y poner tu vida en peligro. Pero también decidiste que estaba bien que tus hermanos pequeños me mintieran y desobedecieran. Y aunque sé que no era tu intención poner la vida de tu hermano y de Bobby en peligro. Pero eso fue lo que pasó. Y sabes ahora Adam y Sam piensan que está bien desobedecerme y mentirme. Porque su hermano mayor, el adulto, piensa que está bien desobedecer y mentir a su padre. Eres el mayor y ya sabes que eso tiene cosas buenas y malas. (Dean no pudo más y una lágrima se le escapó. John lo vio por el retrovisor y decidió suavizar el discurso) Hijo. No encontrarás hombre más orgulloso de su hijo, de lo que yo estoy de ti. Pero te mentiría si te dijera que hoy Rebbeca no es la única que se ha sentido traicionada. Y eres mayorcito, para hacerte cargo de eso también.
- papá, no sé que puedo decir o hacer para arreglarlo, sea lo que sea, dímelo y lo haré.
- Hijo, lo mismo digo. No sé que decir o que hacer. En el último año he visto como a medida que cada vez te hacías mejor cazador también ibas perdiendo más y más. Hasta el punto de que crees que no tan solo está bien mentirme sino que también crees que está bien que tus hermanos me mientan. Y quizás debí hacer algo, pero solo pensé que estabas disfrutando de tu recién mayoría de edad, pero ya tienes 20, y cada vez vas a peor. Ahora soy yo quién te pregunta hijo ¿Qué crees que debo hacer contigo?
- ¿Qué vas a hacer con Sam?
- Ambos sabemos que tu hermano no se va poder sentar a gusto en los próximos días. Pero Dean, te lo repito Sam tiene 16, es aún un crío, tú tienes 20, eres ya un hombre.
- no me he comportado como un adulto (Dean dijo en un susurro)
- no (John no le gustaba lo que estaba sugiriendo su hijo, pero sinceramente, tampoco encontraba otra forma de castigar al muchacho. De los 3 él que más la había cagado era Dean, sin duda, y que fuera el único que se saliera de rositas tampoco le parecía justo. Pero ya tenía 20 años)
- Entonces (tragó saliva y buscó el coraje y valor para decirlo en voz alta) no deberías tratarme como a uno. Deberías castigarme como a Sam.
- Sam siguió los protocolos (John añadió muy serio. Dean se maldijo mentalmente, se no era un fallo de hijo, era un fallo de cazador)
- Saltarse los protocolos es (Dean no podía creer que estuviera diciendo eso) 30 con la pala.
- ¿y poner en peligro tu vida?
- 50
- ¿Te das cuenta que con solo esas dos ya son 80 con la pala? Y aun no hemos hablado de lo de mentirme y desobedecerme.
- si, señor me doy cuenta (Dean no podía mirar a su padre).
- En total sería 60 con el cinturón y 80 con la pala.
- si, señor, he hecho las cuentas (dijo no muy contento).
- Antes de aceptar (paró el coche un momento apartó para poder mirar al os ojos a su hijo) ya que has dado mal ejemplo a tus hermanos, estaría bien que vieran lo que pasa cuando se es un idiota y no se siguen los protocolos, se pone la vida en peligro se me miente y se me desobedece.
- ¿qué estás diciendo?
- Pues eso, como cuando Sam y tu erais más pequeños. Cometisteis juntos el delito cumplís juntos la pena.
- ¡papá!
- te recuerdo que ha sido idea tuya.
- si, pero no delante de Sammy o Adam (Dean estaba perplejo, John había aceptado muy rápido lo de zurrarle como a un crío. No tan solo lo había aceptado sino que ahora le estaba sugiriendo ser castigado delante de sus hermanos pequeños).
- No veo el problema, Dean, no tuviste problemas para mentir y desobedecerme delante de ellos (Dean respiró hondo, su padre tenía razón en eso, pero delante de Sammy y Adam, eso era quizás excesivo. Ya se iba a llevar una buena paliza).
- papá, por favor (intentando implorar un poco de piedad de su padre).
- También, lo podemos dejar. Tú sigue con tu rutina que yo ya lo tendré en cuenta para futuras ocasiones. Irás de caza siempre acompañado, y los chicos se quedarán con un adulto responsable, que me ha quedado claro que no eres tú.
- ¡Papá! ¡Joder! ¡En serio, parece que lo estés disfrutando!
- No, hijo, no. ¿Sabes que es lo que disfrutaría? Disfrutaría poder irme de pesca con mi hijo pequeño, porque él quiere pasar un buen rato con su padre, y que me pudiera quedar tranquilo que nada malo iba a pasar por que mi hijo mayor, de 20 años, se queda al cargo de todo. Eso es lo que realmente disfrutaría (John dijo con veneno en sus palabras).
- De acuerdo.
- ¿De acuerdo qué?
- Me vas hacerlo decir ¿verdad? Maldito sádico (dijo entre dientes, John le dio un pescozón)
- Auuu (llevándose la mano al cogote)
- ¿también podemos añadirle una enjabonada de boca?
- Ok ok. Seré castigado como un mocoso delante del bigfoot y del canino (dijo ya cansado Dean y dándose por vencido).
- Dean, aun estás a tiempo de echarte atrás. Pero si ahora aceptó en zurrarte, no hay marcha a tras. Aunque tenga que ir a buscarte y agarrarte por la oreja ¿entiendes?
- de verdad, papá, dicho así parece que me estás haciendo un favor.
- Y sino es así, ¿porque lo has sugerido?
- Pues porque no sería justo que Sam y Adam sean los únicos que sean castigados. Y porque nada de esto hubiera pasado si yo me hubiera comportado como un adulto y no como un maldito crío. (Dean estaba enfadado, pero consigo mismo).
- La vida no es justa Dean.
- Ya lo sé papá (respiró hondo) y porque me lo merezco (acabó reconociendo entre dientes. John volvió a la carretera y no volvieron a hablara hasta que llegaron a casa de Booby a recoger a Sam y a Adam).
