Bueno gracias a todas por sus review, son de ayuda y bueno, como me conozco como me conozco decidi continuar la historia, ahora espero que sea de su agrado y no sean malitos conmigo jejeje
Comienzo
Lentamente el sol hacia presencia sobre las montañas que rodeaban aquel misterioso pueblo, las cortinas de la habitación no permitían que la luz se filtrara completamente en su interior, mas que uno que otro rayito de sol cumplía su cometido, y hay estaban, delicadamente cada uno acariciaba la piel de la hermosa joven que aun yacía dormida profundamente en aquella enorme cama, su expresión tan tranquila, era simplemente digna de admirar, mas no duro mucho, el sol amenazaba con obligarle a levantarse, pero ella no sedería tan fácilmente, tomo la sabana y con la misma cubrió su rostro, un poco mas de sueño nunca estaría de mas.
En la planta principal, la servidumbre corría como loca, acomodando todo el lugar, algunos aseaban la casa, otros cocinaban para tener todo a tiempo, para que los señores estuvieran satisfechos y salieran sin demora a sus compromisos, y Vincent supervisando todo, para que no faltara nada por hacer, acompañado de dos sirvientes y sirvientas subió a la habitación de sus amos, debía despertarlos a tiempo, toco a su puerta, una, dos, tres veces, al no oir respuesta supuso que seguían profundamente dormidos, por lo que con delicadeza abrió la puerta.
-Mis señores es hora de levantarse
Y sin mas, detrás de el entro la servidumbre, unos abrieron las cortinas, dejando que la luz entrara e iluminara la habitación, mientras las jóvenes preparaban la ropa de la señora, y del señor, para luego ir a preparar su baño.
Con algo de cansancio y lentitud, ambos se sentaron en la cama, el señor bostezaba, aun estaba cansado, mientras que la señora, le sonreía tranquilamente a su esposo.
-Buenos días Amor, Buenos días Vincent
El señor volteo para mirarle y tiernamente correspondió a aquella sonrisa, aquella sonrisa que lo había cautivado desde el momento en que la conoció, su amada, amada esposa, y madre de su hermosa hija, cada día, no importaba como luciera, para él siempre era la mujer mas bella del mundo, su corazón latía por ella, y por nadie mas, lentamente entrelazo su mano con la de ella, y le beso dulcemente en los labios.
-Buenos días Corazón, Buenos días Vincent
El mayordomo suspiro, ya estaba acostumbrado a aquellas muestras de afecto entre sus amos, y eran más que admirar, ellos eran nobles en pensamiento y corazón por eso todos en la mansión les respetaban, y eran leales a su palabra, ya que ellos no los trataban de manera fría, se preocupaban por cada uno de los de las personas que los servían, los trataban como si fueran parte de la familia, Vincent no era la excepción, desde pequeño, ellos lo tomaron a su cuidado, y lo criaron como un hijo, mas el sabia que les debía mucho, por lo que el decidió convertirse en su mayordomo.
-Buenos días a los dos
Hizo una pequeña reverencia y continuo supervisando como los sirvientes ayudaban a los señores a salir de la cama, las jóvenes guiaron a la señora a tomar su baño diario, mientras que el señor era ayudado a cambiarse por los sirvientes.
-Mi señor, el intinerario del día de hoy es extenso
El señor se terminaba de cambiar y acomodo sus ropas
-Entonces dime que es lo primero que hay que hacer, veo que aun tenemos pendientes muchas cosas por aquí
El mayordomo asintió, mientras el salía de la habitación junto a su amo y detrás los sirvientes que lo ayudaron a cambiarse, debían darle espacio a la señora que se cambiara de ropa.
-Es cierto, tiene una reunión con los señores Collins a las 9:00 de la mañana, seguido el comerciante Lawrence solicito hablar con usted, lo aparte para las 11:00 a.m., al medio día no olvide que prometió ir con mi señora a comer juntos en aquel restaurant que tanto le gustaba, a las 3:00 p.m. debe revisar una documentación que llego antes de su llegada como solicito, y a las 6:00 p.m. tiene una junta con el señor Anderson
Finalizo la agenda dispuesta para el día, para estar ya en el comedor, ayudo a su señor a sentarse, mas a los pocos minutos, bajaba la señora de la casa tan hermosa y bella como siempre, su esposo a pesar de estar sentado, se puso en pie y le ayudo a sentar acto que era muy lindo y muy significativo para los dos, Vincent lo entendía, ya que el señor hacia todo por su esposo, igualmente ella lo hacia todo por el, por eso nunca le molestaba que se expresaran su amor de pequeñas aunque significativas formas, sonrió, y volvió a ayudar a su señor a sentarse, mientras ordeno que se llevara el desayuno a la mesa, con eficiencia cumplieron la orden, y el desayuno era algo que nunca dejaba nada malo que desear.
El cocinero se esforzó mucho al igual que los demás que ayudaban en la cocina, siempre les gustaba ver la expresión feliz de los rostros de sus señores al probar su comida.
-Es realmente delicioso
Dijo el señor
-Es cierto, Vincent podrías decirles que gracias por su arduo esfuerzo, siempre se esmeran por nosotros
El mayordomo asintió
-No se preocupe mi señora me encargare de hacérselos saber
Y sin más el desayuno continúo tranquilamente, los señores salieron juntos de la mansión donde la carruaje los esperaba, la abordaron, lentamente el carruaje se iba perdiendo a lo lejos del camino, nuevamente la tranquilidad reinaba en la mansión, mas el mayordomo suspiro pesadamente, ahora debía comenzar con la parte mas complicada de su día, levantar a su joven dama.
Continuaba durmiendo tranquilamente, mas no se percato de como el mayordomo entro a su habitación, y lentamente se acercó a su lado, Su tan querida y amada joven dama, el verla dormir después de tanto tiempo era un placer que ni el dinero podía comprar, tal felicidad, le gustaba verla dormir, su corazón latía con rapidez, a pesar de ser 4 años mayor de ella, siempre la había amado en secreto, le cuidaba, le adoraba y le idolatraba, su hermosa Joven dama, acaricio su cabello, obligándola a removerse un poco, cosa que le pareció graciosa.
-Sarah-sama, es hora de levantarse
Le susurro tiernamente mientras ella, le tomaba de la mano, y la apartaba para seguir durmiendo
-Cinco minutos mas, Vincent
Sonrió, mas a su pesar no podía permitirle aquello, se dirigió al gran ventanal, y movió a un lado las cortinas para dejar entrar la luz, e iluminar todo el cuarto, Sarah frunció el ceño notablemente cubriéndose el rostro con las manos.
-Hmm…Esta bien, me levantare, pero dime por que el afán, deben ser las 8:00 a.m.
Con una orden de su mano, las sirvientas que ayudaron a su señora, entraron a la habitación, mientras una ya había preparado la tina para su baño, ahora escogía su ropa del día, mientras la otra , le ayudaba a salir de la cama.
-Sarah-sama son más de las 11:00 a.m.
Ella abrió los ojos ampliamente al escuchar eso de los labios de su mayordomo
-Me hubieras despertado antes, así me hubiese despedido de mis padres
Decía mientras corría prácticamente, hacia el baño, seguida de la sirvienta, que le decía que era peligroso y se podría caer, siempre era así con ella, a pesar de las innumerables veces que se le intentara levantar temprano, siempre era imposible, y siempre repetía la misma escena, siempre era tan olvidadiza e infantil, pero de momento el salió de la habitación, para darle su espacio y para que las sirvientas la ayudaran a cambiar.
Tranquilamente, pidió el favor al cocinero de servir el desayuno para Sarah-sama, ya que todos en la mansión conocían su habito de quedarse dormida, pero aun así la entendían y la querían como una hermanita pequeña, desde que había nacido todos cuidaban por su bienestar, cosa que la hacia inmensamente feliz, volviendo al desayuno, lo habían acomodado apropiadamente, y en unos minutos descendía por las escaleras principales ella con un hermoso vestido Azulado, zapatillas del mismo tono, y un gorro de aquellos de temporada, se veía sencilla, pero resaltaba lo hermoso de su ser, Vincent la ayudo a sentarse, gesto que ella agradeció, y sin perder tiempo comenzó a comer tranquilamente.
Al poco tiempo, de terminar el desayuno se puso en pie y seguida por Vincent, salió al patio trasero de la casa, un jardín tan amplio y extenso como 10 casas a la redonda, con todo tipo de vegetación, flores y arboles, los pájaros aunque no eran muy animados, siempre cantaban una agradable melodía, recordar aquellos momentos de su infancia le ponían feliz, se volvió a Vincent y con rapidez le tomo de las manos, y le guio a un pequeño prado rodeado de flores, se sentó allí, y le indico que se sentara a su lado, orden que obedeció, ambos miraron el panorama por unos cuantos minutos sumergidos en sus pensamientos.
-Recuerdas Vincent, cuando pequeños ambos solíamos jugar aquí
-Lo recuerdo perfectamente Sarah-sama
Ella se dio vuelta mirándolo con un pequeño puchero dibujado en su rostro
-Vincent no te había dicho que me llames Sarah, ¿nada más?
Ante aquella reacción, no puede evitar soltar una pequeña risilla, aquellos berrinches que le hacia siempre que no le llamaba por su nombre
-Lo recuerdo, pero soy su mayordomo, no puedo ser tan atrevido de decirle de aquella forma Sarah-sama
-Hmm… sabes que puedes hacerlo Vincent, además las formalidades entre los dos no existen, eres como mi hermano mayor así que esta bien
Ella sonrió como los ángeles mas aquellas palabras dolían en su corazón, a pesar de amarle tanto, nunca seria nada mas a los ojos de ella mas que un Hermano mayor, le dolía, pero aun conservaba la esperanza de que algún día pudiera ser visto de otra forma, no como un dulce hermano que cuida de ella, sino como un hombre que daría su vida por ella, suspiro pesadamente, mas no protesto, solo asintió para verle feliz.
-Esta bien, entonces Sarah, ¿que deseas hacer el día de hoy?
Satisfecha al lograr su cometido, volvió su vista al pueblo, algo lúgubre a simple vista, pero quería conocerlo, cuando era pequeña, nunca tuvo la oportunidad de salir de aquellas cuatro paredes, por lo que no conocía como era realmente aquel lugar, miro con ilusión el pueblo y volteo a ver a su Mayordomo.
-Quisiera conocer el pueblo
Algo sorprendido por la petición de ella, se puso en pie, acomodando su ropa adecuadamente, mas no le miro a los ojos
-Lo lamento en el alma Sarah, pero no puedo ayudarte en eso
Ella le miro sorprendida, era la primera vez, en mucho tiempo que él se negaba a una petición suya.
-¿Porque no puedo ir a conocer el pueblo?
-Sarah, mi señor me ha ordenado que por ningún motivo puede dejar la mansión
-pero solo quiero ir a conocer el pueblo ¿que daño haría eso?
-Son órdenes, y debo cumplirlas
-Vincent por favor, sabes que siempre hago lo que mis padres desean, pero nunca me dejan salir de la mansión, los quiero mucho a todos, y me la paso muy bien, pero realmente quiero conocerlo
El simplemente la miraba, sabía que debía cumplir la orden de su señor, era de extrema importancia que así se mantuviera, sin que nadie la conociera, pero el motivo es más aterrador…
Flash back
15 años atrás
Se encontraban reunidos el señor de la casa y el joven mayordomo en el estudio de la casa, él se encontraba de espaldas, mirando con preocupación el horizonte
-Mi señor, ¿necesita algo?
-Vincent nos mudaremos a Inglaterra, por favor empaca las cosas de mi hija, y prepara el carruaje, en unas horas nos vamos
Este hecho realmente le sorprendió al joven mayordomo
-Disculpe mi señor mi atrevimiento pero ¿puedo saber la razón por la que se mudan a Inglaterra?
-Algunas cosas se salieron de control, y debemos movernos, antes de que se enteren de la existencia de mi hija
-¿De Sarah? Pero ¿Por qué?
-Si le encuentran, le harán cosas que una niña de su edad jamás deberá de enterarse, y tu Vincent te aseguraras que así sea, por lo que aguardaras nuestro regreso aquí en la mansión, vigila todo bien, y no permitas que se de por enterada su existencia
-pero señor, que es aquello tan horrible ¿que piensan hacer como par que ella no lo sepa?
El señor se volteo a Vincent y con fuerza golpeo la mesa del escritorio
-¡BASTA!
Le miro, intentándose tranquilizar
-Vincent, te lo diré pero no quiero que nadie más en la servidumbre, mi esposa y más que importante mi hija lo sepa, nos mataran a todos, y a ella la terminaran vendiendo al mejor postor, para así obtener….el dinero que perdí
Apretó con fuerza los puños, sintiéndose impotente, no culpaba a su señor, ya que los negocios eran así, él le había enseñado, pero aquellas personas llegarían a tales extremos solo por dinero, el frustraba, le frustraba mucho el hecho de tener que alejarse de su hermosa niña, pero si no lo hacia la perdería, para siempre, le dolía pero acato con rapidez la orden de su señor.
-todo estará listo antes del anochecer mi señor
Miro tranquilamente a su mayordomo
-Gracias Vincent, y lo siento tanto
El joven mayordomo se limito a sonreír y salir del estudio, tuvo todo listo como lo prometió, el carruaje los esperaba, la señora y el señor, subieron a el, mientras la pequeña Sarah, sostenía con fuerza la mano de Vincent
-Hermano Vincent, ¿a donde vamos?
-jeje Sarah, yo no iré
-¡Ehhh!, ¿porque no?
-Sarah, debo cuidar la casa, además solo irán de paseo con mis amos
-No quiero, si tú te quedas, yo me quedo, y así los dos cuidaremos la casa
-Sarah
Suspiro pesadamente, despeinándola un poco, para volverle a mirar
-Debes ir con ellos, además cuando regreses sabes que estaré aquí esperándote
La pequeña le mira con duda, mas al ver su rostro, se pone de puntitas, tomando el rostro de el entre sus manos.
-¿Estarás bien hermano?
Al sentir el cálido y suave roce, el ultimo roce que tendría de aquellas manos, cerro los ojos memorizando su agradable sensación, poso sus manos sobre las de ella, y asintió ante la pregunta de la pequeña.
-Estaré bien, además estaré esperando con la cena, ¿vale?
Ella sonríe feliz, al parecer ya se sentía mejor, lentamente separo sus manos de su rostro, y aunque el no quisiera aquello lo dejo ser, sostuvo sus manitos, para ayudarla a subir al carruaje, mientras el corazón se le rompía de a pocos, al dejarle ir, se perdió al poco tiempo el carruaje, mas aun conservaba aquella sonrisa, que le dedico, la ultima si es que sobrevivía a esa noche.
Horas más tarde, llego un grupo de personas desconocidas, para todos en la mansión, uno, dos golpes en la puerta, y al tercero las puertas de la entrada las hicieron pedazos con una simple patada, Era realmente sorprendente, lo que habían logrado hacer solo con aquel mínimo esfuerzo, Vincent los intento detener, mas lo apresaron de manos, y le tomaron del cuello con fuerza, mientras que toda la servidumbre que se encontraba también haciéndoles frente, no tardaron en morir ante sus ojos, eran monstruos, el los veía con Horror, los reunieron a todos, y comenzaron a comérselos vivos, gritaban desesperados, por ayuda pero el solo podía observar, las blancas paredes fueron re emplazadas por un perturbante rojo carmesí, todos aquellos con los que había crecido en unos cuantos minutos eran dejados de lado como juguetes rotos, sin vida quienes eran esos hombres.
-¡Malditos!
Grito con todas sus fuerzas, mas apretaron su cuello con tal fuerza, que lo estaban comenzando a ahogar, estaba perdiendo de a pocos el conocimiento.
-Alto
Se escucho una voz, realmente profunda en el salón, todos aquellos que entraron a la fuerza a la mansión se hicieron a un lado, dejando pasar a un hombre de increíble belleza, casi sobrenatural, piel blanca tan blanca como una esplendida estatua de mármol, ojos dorados tan hermosos que todas las jóvenes caerían rendidas a sus pies, mas fríos y despiadados que con solo una mirada podrías morir aterrado, su cabello era plateado, al igual que la luna llena en todo su esplendor, cuerpo elegante, bien formado, y sus vestimentas eran tan simples y refinadas, que se podía decir que era alguien de familia noble, mas no podía evitar sentir a la vez aquel terror de entre mas se acercara a él, mas estaría al punto de perder la vida, el hombre le miro fijamente para luego demostrar una pequeña sonrisa en sus labios.
-Buenas noches, pequeño mayordomo, lamentamos interrumpir en la casa así, pero podrías llamar a tus Amos, tengo asuntos pendientes con ellos.
-Lo lamento mucho, pero el señor y la señora no se encuentran en la mansión
-ya veo, y puedo saber ¿donde están ahora?
-No me es permitida dar esa información, si no se con quien estoy tratando
-Perdona mis modales, mi nombre es…
Fin flash back
Ella aun lo miraba con tristeza
-Vincent por favor, déjame ir a conocer el pueblo
Le rogaba con mucho ahínco, mas sabía que mas adelante se arrepentiría de su decisión, extendió su mano y ella amablemente la sujeto para ponerse en pie
-lo hare, pero no debes bajar del carruaje
Ella sonríe feliz, por fin conocería el pueblo, y aquella reacción preocupo a Vincent, mientras nadie sospechara de ella, todo estaría bien, además el la protegería, como lo hizo antes, como lo hará ahora, y como lo hará siempre, toda una vida cuidara de ella, rápidamente hizo los preparativos correspondientes para su pequeña salida de excursión, ella simplemente se veía hermosa, estaba sonriendo, tanto que pensó que la vida era perfecta, lentamente tomo su mano y la ayudo a subir al interior de la carruaje, cerro la puerta, y él se dispuso a conducir el coche, al dar macha algo inimaginable estaría por suceder, algo tan desastroso que solo el futuro determinara el camino de esta historia…
Estaba cansada, exhausta, toda la noche estuvo feliz por las desiertas calles de el pequeño pueblo, uno que otro extraño se acercaban a ella, y ella dulcemente los recibía entre sus brazos, mas nunca salían de ellos con vida, le encantaba aquel lugar, tan solitario, tan tranquilo, tan único, era realmente feliz de ese modo, mas el paso del tiempo era algo que nunca ella tuvo en cuenta, hasta que le tomo por sorpresa.
El sol, su amado y mortal enemigo, como le gustaban los amaneceres, siempre desde el castillo los miraba fascinada, hasta que tenia que dormir, ya que no tenia permitido salir de aquel lugar, pero ella quería conocer el pueblo, por lo que aquella noche no se dejaría encerrar, si ella quería salir, lo haría, espero pacientemente a que su mayordomo fuera a comprobar que ella estuviera en su habitación, mientras la joven cena de su amo era llevada al estudio, al retirarse ella salió cuidadosamente de su cuarto, y alcanzo a divisar a la joven de la noche de hoy, cabello verde, delgado cuerpo, ojos sin vida, así que ya estaba lista para ser la cena, bueno a ella realmente no le incumbía la comida que el recibiera, ya que siempre se deshacía de ellas antes de que se volvieran como ella, un ser de la noche, sediento siempre de amor, amor falso que ellos consiguen con sus trucos, que terminan siempre con la vida de aquellos que fueron designados para convertirse en sacrificios para que ellos siguieran viviendo, una tranquila eternidad reinada por ellos dos, pero eso no significaba que ella obedeciera los caprichos de él, se hizo sigilosamente camino hasta las afueras del muro del castillo, fue tan sencillo pasarlo, mientras los soldados hacían cambio de guardia, como los odiaba cuando frustraban sus intentos de escape, mas esta vez era diferente ella salió libre, libre para deleitar de la sangre de aquellos jóvenes hombres que le buscaron en la noche.
Estaba tan fuerte, y no había casi sombra, realmente se sentía débil, por lo que termino en el suelo de una calle, comenzaba a perder lentamente el conocimiento, mas antes de hacerlo, unos delicados brazos, y un dulce aroma a flores, la tomaban entre sus brazos, logro divisar unos hermosos ojos verdes, Ah quien lo diría, en aquel pueblo nunca vio esa clase de ojos, eran hermosos, puros, fáciles de corromper, por primera vez, en el mucho tiempo que llevaba viva, por así decirlo, nunca deseo tanto poder tener esa mirada para ella sola, y su voz, Oh es que los ángeles son caídos del cielo, no lo creo, ya que ella era un demonio, proveniente de la tierra, le escucho atentamente, antes de perder completamente el conocimiento su voz retumbo en su cabeza, haciendo eco de aquella que seria perfecta para su cena.
-¿Te encuentras bien?
bueno espero que les haya gustado, Review por favor
Hasta la proxima!
