Bueno he aquí la continuación, muchas gracias por sus Reviews me ayudan realmente a seguir con la historia, y claro también mi fuente de inspiración que le gusta mantenerse tras bambalinas, sin mas disfruten


Ángel

Lentamente comienza a recuperar sus sentidos, pero algo era extraño en su entorno, por que se sentía tan cómoda, ¿acaso estaba en una cama?, pero no era cualquier cama, aquella tenia una dulce fragancia a flores, aquella que había sentido antes de sumergirse en la oscuridad, suave y sutil aroma, aquel que le hacia sentir casi como si florara, lentamente abrió los ojos, encontrándose con una joven, recostada a su lado, al parecer dormía tranquilamente a su lado, le miro detenidamente, su respiración tan tranquila y relajante, ¿pero quien era ella? Nunca le había visto por el pueblo, era la primera vez en todas sus escapadas que le veía, y era algo suculento de ver, tan indefensa, lo suficiente como para alimentarse de ella, pero algo la detuvo, era el hecho de que aun estaba muy débil, se sintió horrible al intentar moverse, le dolía absolutamente todo su cuerpo, seguramente seria regañada por el cuando le encontrara.

Lentamente se removió entre sueños, abrió lentamente sus ojos, para encontrarse fijamente con unos hermosos orbes chocolate, tan dulces e infantiles, pero por que la miraba de aquella forma, acaso….¡SE HABIA QUEDADO DORMIDA!, lentamente, y con algo de torpeza se levanto de la cama, y acomodo sus ropas, eso era lo peor que le podía haber ocurrido, mas no se preocupo mucho de su apariencia de momento, tomo la mano de la pequeña entre las suyas, estaba fría ¿porque seria?.

-te encuentras bien pequeña

Ella al escucharle hablar supo inmediatamente quien era, aquella joven la rescato prácticamente de morir bajo el sol, por lo cual estaba muy agradecida, apretó débilmente su mano, y dibujo en su rostro una cansada aunque tierna sonrisa.

-estoy mejor, muchas gracias señorita

Suspiro

-me alegro que estés bien, estaba preocupada al verte allí tirada en la calle

-¿Ehh?, disculpe pero quisiera saber ¿como me encontró?

-bueno, veras…

Flash back

Como le había prometido Vincent, preparo puntualmente el carruaje, mientras ella se apresuraba a tomar su sombrilla, y un pequeño bolso, al llegar a la entrada el le aguardaba con una cálida sonrisa, tomo delicadamente su mano y le ayudo a subir

-Bueno Sarah, vamos a dar un paseo, pero no salgas del carruaje, ¿bien?

Ella asintió un par de veces, para luego sonreírle cálidamente, ante aquel gesto tan lindo de su parte.

-No te preocupes Vincent, tienes mi palabra

-eso espero

Susurro para si, aunque ella no lo escucho, aun estaba demasiado preocupado, cumplir su capricho significaría cuidarla mucho mas de lo que había hecho ahora, pero era algo que no le podía negar a ella, el solo verle sonreír, hacia que valiera la pena tomar semejantes riesgos.

Y sin mas comenzaron su recorrido tranquilamente por el pueblo, descendieron de la colina, los caminos eran rústicos, pero hermosos, los paisajes, las construcciones, las casitas, cada cosa del pueblo era simplemente hermosa, así que así se veía el pueblo, no entendía por que no la dejaban conocerlo si este en si era maravilloso, acaso sus padres le querían negar tan maravilloso gozo, no lo creía, aquello era simplemente imposible, eran sus padres después de todo, debieron tener sus razones, pero ahora las dejaría de lado, se dejaría sumergir en lo maravilloso del lugar.

Cada detalle lo registraba en su mente, cada camino, cada calle, cada persona, se veían distantes por alguna razón, por lo que decidió preguntar.

-Vincent, ¿sucede algo con las personas?

-¿porque lo pregunta mi joven dama?

-desde hace rato, ven el carruaje de una manera extraña

-ejeje joven dama, creo que esta pensando de demás

-pero es verdad lo que digo, ¿acaso no te haz dado cuenta?

En realidad eran verdad las palabras de ella, al ver el carruaje todos comenzaron a tomar su distancia de aquel vehículo, pero no era por la persona que estaba dentro del mismo, sino por quien lo conducía, aquellos que decidieron llamar "el Mayordomo condenado" curioso nombre, mas cierto en muchas formas, muchos le llamaban así, mas unos pocos sabían la razón de aquel nombre, mas dejando aquello de lado, los aldeanos sabia que era mejor mantenerse al margen ante su presencia.

-Joven dama, no diga eso, creo que esta un poco paranoica el día de hoy

-Vincent, que malo eres, sabes que lo digo en serio

-lo se, solo creo que exagera las cosas, además ¿no estaba viendo el paisaje?

-Es cierto

Y sin mas volvió a observar tranquilamente desde su asiento, tomando en cuenta las palabras de Vincent, tal vez solo era su imaginación jugándole una muy mala pasada, mas algo en la calle llamo su atención, aquella pequeña niña, que se encontraba tirada en el suelo, abrió sus ojos ampliamente, y con toda su fuerza dejo salir un aterrador grito.

-¡ALTO!

Aquella manera de expresarse, sorprendió a Vincent demasiado, logrando inconscientemente lo que Sarah había pedido, detener el carruaje, y rompiendo su promesa con su mayordomo, bajo apresurada a ayudar a la pequeña niña que yacía en el suelo, la tomo delicadamente entre sus brazos, mientras le miraba con preocupación.

-¿Estas bien?

Viendo como ella caía inconsciente entre sus brazos, Vincent rápidamente le alcanzo

-¿Sarah-sama que sucedió?

-Esta pequeña, no se encuentra bien

Vincent observo detenidamente el pequeño cuerpo de la niña que sostenía su joven dama entre sus brazos, pero por que se le hacia tan conocida, mas un recuerdo golpeo con rapidez su cabeza, recordaba quien era ella, por lo que tomo delicadamente del hombro a Sarah, obligándole a que lo viera.

-Sarah-sama ella esta perfectamente bien, además es hora de irnos

-Pero que dices Vincent, ella no se encuentra bien, esta inconsciente, debemos ayudarla

Siempre ella ha sido tan inocente, y a la vez tan imprudente

-Sarah-sama si llevamos a esta pequeña a la mansión sus padres se darán cuenta que desobedecí una orden explicita

-Vincent, mis padres no tienen que enterarse, además ellos regresaran hasta la noche

-Me temo que esta vez, tendré que desobedecer su petición señorita, pero no puedo permitir que lleve a esa niña a la mansión

-Vincent…

Le miro realmente molesta, como era posible que el dulce y amable Vincent, dejara a una pequeña en las calles desmayada, desamparada, perdida, eso era la pequeña debía estar perdida, por lo que deambulaba sola en el pueblo

-Vamos señorita

Decía Vincent, a lo que Sarah se aferraba más al cuerpo de la pequeña

-No ella debe estar perdida, debemos ayudarla a encontrar sus padres

-Sarah-sama, lo lamento mucho pero no lo haremos

-¿Porque no?

-Porque…

No podía explicarle a ella, algo que nunca entendería, por lo que suspiro resignado, si encontraban al mayordomo de la casa de la pequeña, eso bastaría así el la dejaría a su cargo, evitando a su señor, el cual temía encontrar, suspiro resignado, volviendo a su dulce y comprensiva sonrisa.

-Esta bien, yo buscare a su familia, pero debemos regresar

Ella sonrió feliz, era testarudo pero tenía buen corazón

-Gracias Vincent, ahora ayúdame a llevarla dentro, ¿si?

-como usted ordene, Sarah-sama

Y sin más cargo en brazos a la pequeña, hasta el interior del carruaje, regresando con rapidez a la mansión

Fin Flash back

La pequeña al escuchar eso se sonrojo levemente, se preocupo por ella simplemente por que le vio indefensa, y a pesar de que no la conocía, le llevo hasta su casa, cuido de ella, y espero pacientemente a que ella despertara, acaso las personas podían ser tan nobles y desinteresadas en el mundo, era algo muy poco creíble, mas no imposible, la prueba de ello estaba a su lado sonriendo de tal manera que algo que no había sentido en mucho tiempo comenzó a surgir, sentía latir su corazón, ¿acaso eso era posible?, pero era un sentimiento agradable, que en varios años no sentía, sonrió tiernamente a ella, aun sujetando su mano.

-Muchas gracias por ayudarme

-No es problema pequeña

Al escuchar como se refería a ella, se molesto un poco haciendo notoria su molestia frunciendo el ceño

-Podrías no decirme así, no me gusta

-Disculpa, no era mi intención, entonces ¿cual es tu nombre?

La pequeña volvió a sonreír tiernamente, mirándola fijamente

-Mi nombre es Marie Grey, soy la hija del Conde de Grey

Nunca había escuchado hablar de él, mas simplemente asintió

-Ya veo, es un placer Marie, mi nombre es Sarah Moore, soy la hija del comerciante Moore

La joven Marie, se le quedo mirando unos instantes, acaso ¿ella era hija de los esposos que su padre, llevaba buscando por 15 años? Eso era imposible, la vez que los vino a buscar solo una persona había sobrevivido, pero antes de llegar a formular cualquier pregunta, llamaron delicadamente a la puerta de la habitación.

-Sarah-sama ¿puedo pasar?

-Claro, por favor sigue Vincent

El mayordomo se adentro en la habitación, llevando consigo unas manzanas y un cuchillo, que había ordenado Sarah, al parecer quería prepararle algo de comer a su pequeña invitada, mas su mirada se cruzo con la de la joven sobre la cama, ambos se miraron fijamente, Marie entendió lo que sucedía, por lo que sonrió triunfante, dando solución a todas sus preguntas.

-Sarah-sama ¿desea algo mas?

-de momento no, Gracias Vincent, por cierto, ¿sabes algo de los padres de la joven Marie?

-Si joven dama, he contactado con su casa, y su mayordomo la vendrá a recoger mas tarde

Sarah, estaba realmente feliz, Vincent siempre le llegaba a sorprender, además de siempre cumplir con sus ordenes a cabalidad

-Gracias Vincent, eres de mucha ayuda

-No es nada, sus deseos los cumpliré

En ello la pequeña intervino, sonriendo de una manera que aterrorizaba a cualquiera y usando un tono meloso e infantil camuflo sus intenciones que fueron únicamente advertidas por el Mayordomo.

-muchas gracias Vincent, le diré a mi padre lo útil que has sido al ayudarme a encontrarle

Aquel gesto molesto mucho al mayordomo, cosa que disimulo muy bien, reverenciando un poco

-por favor, no lo haga simplemente es mi trabajo, además me alegra que este mucho mejor

-Joven Sarah usted tiene un buen mayordomo, tan humilde

Ella sonrió torpemente

-En realidad él siempre ha sido así desde que tengo memoria

-¿Enserio?, quien lo diría, se ve tan frio y serio

-Lo se, pero es tierno, dulce, dedicado y por sobre todo es…

Rápidamente intervino Vincent

-J-joven Sarah, por favor no gaste mas palabras en mi, sus halagos, me avergüenzan

-jejeje disculpa, pero es la verdad

-si me disculpan

Y sin mas salió de la habitación, realmente era una persona demasiado ingenua, mas dulce de corazón, debía cuidar de ella hasta que su mayordomo estuviera aquí para recoger a la Joven Marie, si no lo hacia los años que le cuido y le extraño serian desechados por el dolor y la desesperación de verle desaparecer frente a él.


Mientras Marie descansaba en la cama, intentando recuperar sus fuerzas, Sarah preparaba las manzanas, para que ella las pudiera comer, las pelaba lentamente, viendo como la cascara quedaba de lado, pero un sonido metálico inundo la habitación, y un aroma dulce mezclado con la esencia de las flores despertó a la joven Marie, observando la escena, Sarah se había cortado sin darse cuenta el dedo índice, lentamente la sangre comenzaba a brotar de la herida, poco profunda, pero lo suficiente como para que comenzara a gotear.

-¡Auch!

-Joven Sarah, ¿se encuentra bien?

-Si estoy bien, no te preocupes, solo fue un descuido de mi parte

-Pero se ve doloroso

-Solo un poco, descansa mientras busco algo con que limpiar la sangre

Marie delicadamente tomo la mano de Sarah, y le miro tiernamente

-Yo conozco una manera de que el dolor se vaya

-Pero estoy bien, no te preocupes no duele

-pero quiero hacerlo, Papa siempre lo hacia cuando Marie se lastimaba

Suspiro resignada

-Que hacia tu padre, Marie

-Bueno él me tomaba delicadamente de la mano, y lamia con cuidado la herida, así…

Lentamente introdujo el dedo ajeno en su boca, y el dulce sabor de la sangre la embriago por completo, era algo que nunca antes había probado, limpia, pura, simplemente exquisita, aquel sabor era algo que no se podría conseguir ni con 100 años de espera, pero para su fortuna lo consiguió, comenzó a succionar un poco mas fuerte, consiguiendo que esto estremeciera a la Joven herida.

-M-marie...E-esta bien así.

Al escucharla, abrió lentamente la boca, dejando el paso libre para que ella retirara su dedo, relamió sus labios, había recuperado la fuerza con tan poco, pero ella quería aun mas, y se daría el gusto de satisfacerse con su sangre.

Lentamente ella retiro su dedo de la boca de Marie, realmente el sangrado había parado, cosa que le alegro, mas se quedo mirando fijamente a la pequeña, que le devolvió la mirada, sorprendiéndola un poco, mas después de unos cuantos segundos se comenzó a sentir adormilada, su vista se nublaba, mientras su cuerpo no escuchaba razón, su conciencia era lentamente perdida, mientras aun continuaba observando a Marie, ella se levanto de la cama, y se acercó a ella, lentamente rodeándola con sus bracitos, le beso en la mejilla, mientras descendió lentamente a su cuello desnudo, sentía como la respiración de la pequeña estaba sobre su piel, y se estremeció al sentir la lengua de ella pasar tranquilamente por la misma, no podía razonar, simplemente se dejo hacer, mas un fuerte golpe la devolvió a la realidad, encontrándose a Marie, mirándola con preocupación, escondió su mirada bajo su fleco, mientras su Mayordomo le llamaba.

-Sarah-sama ¿se encuentra bien?

-¿Ehh?

-Sarah-sama ¿Esta usted bien?

-Estoy perfectamente Vincent, por que lo preguntas

En eso intervino Marie

-Estábamos preocupados, Vincent y yo llevamos un buen rato llamándola

Se sentía un poco aturdida, mas la imagen de Marie haciendo eso sobre su piel, simplemente se torno parte de su imaginación, y su pésimo sentido del humor, tomo las manos de la pequeña que sostenían sus hombros, y le sonrió tranquilamente.

-no te preocupes, al parecer solo estoy algo cansada

-joven Sarah, no nos asuste así

-Sarah-sama…

Suspiro Vincent, y al ver el cuchillo en el suelo, se acercó a recogerlo, lo dejo sobre la bandeja al lado de las dos manzanas, cubiertas de sangre, aunque lo negara, el olor de la sangre, era uno que nunca antes había encontrado en aquel lugar, mas al ver la sonrisa de satisfacción de Marie, entendió que ella había probado, aquello que él había deseado por años, por lo que se molesto un poco, acercándose a las dos, y separándolas una de la otra.

-Sarah-sama debemos tratar esa cortadura

-Esta bien Vincent, Marie ¿podrías esperarnos aquí?

La pequeña asiente dulcemente, acomodándose nuevamente sobre la cama, mientras salía Sarah y finalmente Vincent, mas el último hizo una pausa, volviendo su mirada a Marie, que sonreía contenta mientras le mostraba al mayordomo la sangre que quedo impregnada en sus dedos, los cuales lamio con gusto, cosa que lo molesto de sobremanera, cerrando finalmente la puerta tras de él, Realmente debía deshacerse de ella.

-Vincent, así que ella es la razón por la cual no haz visto a mi amo, bueno creo que será un secreto que mantendremos los dos, no pienso dejar que me la quite.

Sin más se recostó nuevamente en la cama, y durmió tranquilamente el tiempo que el sol se escondía detrás de las montañas.


-Señor la hemos localizado

El hombre de cabello plateado, dejo todo de lado, y miro de manera atemorizante a su pobre mayordomo que temblaba de miedo con aquella mirada.

-¿Dónde esta?

-bueno, un joven se puso en contacto con nosotros, dice que la encontró inconsciente, y ahora descansa en la casa de sus amos

-Así que otra vez, escapo, desmayo, y puede estar prácticamente al borde de morir, mientras tú estas aquí sin hacer nada

-P-pero mi señor, esta con el Joven Vincent

Suspiro pesadamente dejándose caer de espaldas al sillón en el cual descansaba

-Vincent, no he oído hablar de el desde hace años, ¿porque esta con el?

-mi señor, no se los detalles concretos

-ya veo, ¿alguna señal de sus amos?

-no señor, nuestras fuentes dicen que no han regresado a la casa desde entonces

-bien, entonces ve por Marie

-Esta bien señor

Mas cuando el mayordomo se pensaba retirar, lo detuvo

-Espera

-¿si amo?

-mejor alista el carruaje, iré por ella

-esta bien señor, no tardare

Hizo una pequeña reverencia, para después retirarse del estudio, con algo de molestia, el Conde tomo su abrigo, y se alisto con rapidez para atender aquel asunto, al bajar el carruaje ya aguardaba por el, emprendiendo su camino hacia la mansión Moore.

El camino fue realmente corto, mas no le importo, de momento solo esperaba recoger a su Hija, y darle una buena reprimenda, realmente siempre sabia como sacarlo de quicio.

-Mi señor ¿se encuentra bien?

-estaré bien cuando Marie este encerrada en casa por un mes entero

-pero mi señor, ¿no es algo excesivo?

-¿acaso quieres tomar su lugar?

Temiendo por su vida, negó repetidas veces, mientras el carruaje se detenía en su meta, el mayordomo bajo con rapidez, y abrió la puerta de su señor, dejándolo bajar del carruaje, cuantos años había pasado exactamente desde aquel día, 14 o 15 años, era difícil de recordar, mas eran memorias llenas de nostalgia y rencor que el tenia en ese momento, avanzo unos cuantos pasos, y llamo a la puerta, una, dos , tres veces, esperando respuesta del otro lado, mientras la puerta era abierta por una sirvienta que los dejo pasar, mientras que por las escaleras bajaba, Vincent elegante como siempre, cosa que sorprendió al Con los años y siempre tan orgulloso, realmente esa lealtad por sus amos, la doblegaría, aunque tardaran años, lo haría.

El joven mayordomo, bajaba las escaleras al escuchar que una de las sirvientas le había avisado que el Mayordomo de la casa Grey había llegado, mas gran fue su sorpresa al ver al mismísimo Conde de Grey en la casa, en el mismo lugar, donde su vida termino, y comenzó, atado a una maldición, llego delante de él, haciendo una pequeña reverencia frente a él.

-Buenas noches Conde Leonard de Grey

Flash back

Hace 15 años atrás

-Perdona mis modales, mi nombre es…Conde Leonard de Grey

-Conde de Grey

-Así es joven mayordomo, ahora podrías decirme donde están tus amos

El joven Vincent, sonrió de lado, si era de ayuda, lo distraería lo suficiente como para que sus amos escaparan.

-lamento informar que mis Amos se fueron de viaje esta mañana, por lo cual no regresaran en un buen tiempo.

-así que así son las cosas, bien.

Tomo a Vincent del cuello y lo arrojo con fuerza contra la pared, haciéndole escupir sangre, como era posible que con solo eso le hubiese roto 3 costillas, mas escupió la sangre en su boca, y continuo mirando desafiante al conde.

-Acaso me vez la cara de tonto, ¿pequeño mocoso?, dime a donde fueron

-No me es permitido revelar su ubicación, fue una orden de mi amo

-ya veo, una orden de tu amo, entonces…

Se acercó a él y le propino un puntapié en el estomago, arrebatándole el aire de un solo golpe, Vincent se apoyó en el suelo, tosiendo con fuerza e intentando recuperar el aire.

-¿Estas dispuesto a morir por ellos?

-L-lo haría sin d-dudar

-me agrada tu actitud, tu muerte será lenta joven Mayordomo

Nuevamente El conde le tomo del cuello de la camisa, y con fuerza le rasgo, dejando expuesto su cuello, cosa que aterro a Vincent, mas al ver como aquellos enormes colmillos surgieron de su boca, cerro los ojos intentando conservar la calma, recordando el valioso tiempo que estuvo con sus amos, y con su dulce y amada Sarah "Este es el Adiós, Sarah te amo" fueron sus pensamientos, mas un grito de dolor lo obligo a abrir los ojos, al sentir como su piel era atravesada con aquella fuerza, como prometió su muerte fue lenta, pero mas que lenta fue dolorosa, tan dolorosa que las palabras no podrían explicar todo el dolor contendido por el, después de unos cuantos minutos, de gritos, lagrimas, y demás, fue perdiendo la conciencia, mientras su vida fue lentamente drenada, no había mas, era el fin, se entristecía en su mente con el solo hecho de pensar de que no vería a su dulce joven, crecer y volverse una hermosa rosa, de el mas grande olor y fragancia, sin igual en la sociedad, amada por todos, incluso por el.

Su cuerpo fue dejado caer con fuerza al suelo, lentamente el silencio se apoderaba de su mente, y de su cuerpo, no sentía nada, dolor, o tristeza, alegría o felicidad, simplemente se sentía cansado, quería dormir, sus ojos se cerraron llevando consigo la imagen del conde retirándose del lugar, mientras una pequeña de ojos cálidos le miraba fijamente, aquellos ojos fue lo ultimo que recordaría.

Lentamente iba recuperando la conciencia, le dolía absolutamente todo el cuerpo, pero que era aquello que sentía, su cuerpo estaba recostado sobre ¿una cama?, ¿acaso había sobrevivido?, lentamente abrió los ojos, observando el cuarto, pero ninguno de los cuartos de la mansión tenia el aspecto de este, donde estaba, se intento levantar mas el dolor lo devolvió a la cama, analizo el lugar con su mirada, y se dio cuenta que no era el único en la habitación, una pequeña niña, de cabello oscuro, tan oscuro como la noche, confundiéndose perfectamente con las sombras de la habitación, llevaba una pequeña cola al lado de su cabello, sus vestidos sencillos, mas algo reveladores para alguien de su edad, pero sus ojos, esos ojos los conocía, se alarmo poniéndose prácticamente en pie.

-Si fuera tú no haría eso, recién despertaste

-¿Despertar?

-bueno, no despertar en el sentido de que estabas durmiendo

-en que sentido entonces

-no lo se ¿que crees tu?

-no estoy para juegos pequeña niña

Este comentario realmente enfureció a la pequeña, que salió de entre las sombras y lo abofeteo, con tal fuerza que lo volvió a acostar en la cama.

-no me llames pequeña, soy mayor que tu

Vincent le miro sin entender, pero si era una niña

-déjate de bromas, eres apenas una niña

-era una niña

-¿Eras?

-si, era…hace 25 años

-¿que? Eso no es posible, además por que hablas en tiempo pasado

-veo que aun no te das cuenta ¿verdad?

-de que no me doy cuenta

-de lo que eres

-como que no sé que soy, soy un humano, una persona

-nunca mas

Fin Flash Back

-buenas noches Vincent, veo que sigues siendo tan arrogante como siempre

-sus palabras me alagan señor

-sabes que terminare aplastando ese orgullo tuyo si te sigues empeñando en provocarme

-mis mas sinceras disculpas, no pensaba que mis honestas palabras lo enfurecieran, señor

El conde suspiro pesadamente, realmente no podía con el, aun no entendía por que Marie lo había convertido en uno de ellos, mas le resto importancia, por lo que venia realmente era por ella.

-Bien dejándonos de formalidades, ¿donde se encuentra mi adorada Marie?

-por favor sígame

Antes de atenderlo se aseguro de dejar a su joven dama en un lugar seguro mientras, el conde llegaba y se llevaba a su pequeña Hija, subió con el por las escaleras y al llegar a la habitación de su señora, llamo a la puerta un par de veces, escucharon un débil "adelante" por lo que Vincent abrió la puerta de la habitación dando paso a el conde.

-Aquí esta, Conde como lo prometí

-Bien hecho Vincent

El conde volvió su mirada a la pequeña Marie, que le miraba un poco asustada, mientras el fulminarla con la mirada no le bastaba, estaba realmente furioso por lo imprudente que podía llegar a ser, avanzo unos cuantos pasos, percatándose del dulce aroma de la habitación, flores y un leve toque de sangre también estaba impregnado en el lugar, al llegar a donde Marie, mirándola con reproche.

-Asi que, decidiste escaparte

-Amor mio, Leonard sabes que no me gusta estar en casa

-Pero eres muy descuidada como es posible que te desmayaras en pleno sol, acaso no te dije que tenias que volver antes de que el sol estuviera en el cielo.

-Sé que lo dijiste, pero tú estabas muy ocupado con tu cena.

-Vamos a comenzar

-Pero es verdad, no me prestas atención ni nada

-Sabes que no es cierto, te quiero por lo que no quiero perderte por semejantes estupideces que se te pasan por la cabeza

-No son estupideces, es diversión

-Eres una imprudente, pudiste morir

-Ya lo estoy, lo he estado desde que me robaste la vida hace 25 años

Lentamente gruesas lágrimas comenzaron a surcar el tierno rostro de la niña, aun mirándolo con culpa

-T-tu no me quieres, al igual que mis padres…sniff…sniff

-Marie, no digas eso.

-lentamente le rodeo en sus brazos, intentándola calmar de la mejor manera, no le gustaba verle llorar, era una de sus debilidades, le comenzó a hacer mimos con tranquilidad, hasta que sintió que ya estaba mejor, se separo de ella, limpiando con su pulgar las lagrimas que quedaron abandonadas en su rostro.

-Marie, yo te amo

-También te amo, Leonard-sama

El lentamente tomo su mentón, levantando su rostro y besándole en la frente con suma ternura, para luego verle sonreír.

-¿Entonces nos vamos ya?

-Si

En ello la puerta se abrió, dejando ver a Sarah entrar tranquilamente, sin percatarse de la presencia de aquel hombre.

-Marie, sabes no era tan grave, mira ya estoy mejor.

Sonrió alegremente, mas al darse cuenta de aquel hombre que le miraba fijamente, se sonrojo leve haciendo una reverencia.

-D-disculpe la intromisión

El Conde se quedo mirándole fascinado, pero quien era ella, que el supiera jóvenes con aquellos ojos, no existían en el pueblo, piel blanca, cabello castaño, dulce y tierna en sus palabras, algo que nunca había visto, lentamente se alejó de Marie, y tomo lugar delante de Sarah, reverenciándola, frente a ella, y tomo delicadamente la mano de ella, besándola con dulzura, para luego alzar la vista, y notar lo sonrojada que estaba, sonrió de lado, ella era alguien dulce, que quería probar.

-No se preocupe no ha interrumpido nada, permítame presentarme yo soy el Conde Leonard de Grey.

-Encantada Conde, espero que Marie se encuentre mejor

-Si ya lo esta, muchas gracias por cuidar de ella.

-No fue nada en verdad

-Al menos ¿puedo saber el nombre del buen corazón que salvo a mi niña?

Ella sonrió nerviosa ante la pregunta, acaso había sido para tanto, pero el Conde al verle sonreír solo pudo pensar que ella era simplemente un ángel, bello y noble como uno.

-bueno Conde, si es su deseo, me presentare, mi nombre es Sarah Moore

Y como llego el encanto se le esfumo, dejando en remplazo la sorpresa en su lugar.

-¿Moore? Disculpe la pregunta joven Sarah, pero sus padres ¿son los Comerciantes Moore?

-Si, así es…

Acaso su ángel, se convertiría en uno de sus demonios de ahora en adelante?


XD! bueno, soy poco palabras, asi que ustedes diran jejeje

hasta la próxima ~ 3